Mostrando entradas con la etiqueta Cancionero Regional Pampeano. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cancionero Regional Pampeano. Mostrar todas las entradas

domingo, 25 de enero de 2015

Alfredo Gesualdi: poeta y cantor del Pueblo

Alfredito Gesualdi, a quienes sus amigos de la infancia y juventud le dicen "Condorito", nació un 25 de enero en el pueblo de Victorica (La Pampa), Argentina, en el seno de la familia formada por Alfredo Gesualdi y Francisca Vicenta Imbelloni.

Su madre era hija de don Vicente Imbelloni, italiano, que había llegado a los pagos de Victorica con sus hermanos para trabajar y ahorrar para volver a su querida Italia, donde había quedado su familia esperandolos. Pero el mismo día, cuando se dispusieron  hacerlo, llegando a la estación de Eduardo Castex, con el carro cargado de uva y otros productos, escuchan bombas de estruendo. Al aproximarse se enteran que había comenzado la Primera Gran Guerra en Europa.

Pegaron la vuelta y se pusieron a trabajar nuevamente de sol a sol. Nunca pudieron volver, pero formaron la empresa "Los Tres Hermanos", de la que todavía como testigo queda el antiguo edificio, sobre la misma vereda donde está la casa paterna de Alfredito, que actualmente habita.
"Pedaleando esperanzas pasa la vida..." Esta talla con la cita de un verso de Alfredito es de su gran amigo Humberto Mario Dasso

"Pedaleando esperanzas pasa la vida..." es un verso de una de las canciones de Alfredito, quien el año 2004 festejó con sus amigos los 30 años del conjunto folklórico "Las Voces del Pueblo". Su coterráneo Humberto Mario "Negro" Dasso talló en madera de caldén este recuerdo.

Camino de la utopía

Camino del Río Atuel
a buscar proveedurías,
la tarde entraba en su ocaso
y un milagro presentía.

De pronto estalló la gracia
con sus magias encendidas,
y en alas de mariposas
la ternura que venía.

Le conté que andaba herido
por los golpes de la vida
y me dijo yo te curo
!por el pueblo! Todavía.

Y nos fuimos caminando:
norte a sur en tu mirada.
Tan verdugo es este mundo
que es como me lo contaba.

Camino de la Utopía
anda la copla perdida
y en los misterios del tiempo
van mis sueños todavía.
---Alfredo Gesualdi
El frente de la casa de su abuelo paterno don Anunciado Gesualdi, el italiano alambrador

En esta casa que aún subsiste, en lo que era el "Barrio Latino" de Victorica,  situada a una cuadra de donde actualmente está el edificio de la Sociedad Italiana "Humberto 1º", nació su padre.

Don Anunciado Gesualdi, su abuelo paterno, ese alambrador, oficio que el recuerda en uno de sus versos del poema hecho canción "La plaza de la historia y el dolor", se casó con Teresa Piccolomini una paisana que vivía en la misma manzana, pero sobre la otra calle. Tanto por parte de padre, como por parte de madre, Alfredito tiene en sus venas sangre italiana, mezclada con la criolla.

Alfredito es hermano de Angélica y de Luis. Su hermano Luis fue durante algunos años integrante de "Las Voces del Pueblo", conjunto por el que han pasado varios músicos como Julio Ortíz y cantores victoriquenses y pampeanos, entre ellos Pedro Cabal y el "Negro" Puegher que fueron los primeros que integraron un trío y luego otros en dúo como Osvaldo Pérez, "Churrinche" Ávila, "Changüita" Díaz.

Su primera etapa de cantor fue con su amigo y compañero de la escuela secundaria Agustín Borthiry, con quien integraron el dúo "Los Pampas".
Con el dúo con Pedro Cabal alcanzaron una mención especial en el Festival de Cosquín el año 1976. Después vino la dictadura del "Proceso" y Alfredito cantaba solo entre amigos en sus reuniones en "La Posta" de don Valentín Ramos y en algunos encuentros íntimos.

Conoció a todos los poetas pampeanos importantes del momento, se hizo amigo de todos y cuando se reabrió el proceso democrático, su obra trascendió las fronteras pueblerinas y tomó vuelo provincial y nacional.

Muchas de sus obras integran el Cancionero Regional Pampeano y las ha cantado todas en distintos escenarios del país. Algunas han sido grabadas por otros músicos y cantores. En la foto de arriba, tomada de la revista de la Cooperativa Popular de Electricidad de Santa Rosa (La Pampa), se puede leer la letra de otra de sus canciones donde lo menciona a Juan Carlos Bustriazo Ortíz, uno de los grandes poetas pampeanos.

Esta foto nos la tomó Jimena Roldán, el día que lo fuimos a visitar hace unos años y a contarle que su obra, su vida, sus sueños tenían una pagina en facebook, para que sus amigos y quienes lo aprecian puedan conectarse, dejarle mensajes e interactuar con él.

Paisaje, potrero y fuelle
(Pampatango)

Paisaje, potrero y fuelle,
tres que habitan en el ser
que me trae de regreso
al genio que partió ayer.

Arcuri, Troilo y el Diego,
referentes de un querer,
ternuras fundamentales,
puras magias del saber.

Pocho nuestro y de todos,
Pocho, gambeta y pincel,
armonía en el acorde
sin estridencias, lo sé.

Pintor de los ranchos pobres,
que a algunos les cuesta ver,
Pocho de un pueblo que sueña
tablón, delirio y placer.

Paisaje, potrero y fuelle
tres que vienen con el viento,
para pasearlo hecho un duende
transfigurado en el tiempo.
---Alfredo Gesualdi

En este poema Alfredito menciona a dos grandes de talla nacional y mundial. Al gran bandoneonista Aníbal Troilo, a Diego Maradona reconocido futbolista y al lado de ellos, pero primero en la enunciación del verso a don Andrés Arcuri, un gran plástico pampeano.

Después en varios de los versos menciona a "Pocho". Ese es el apodo del querido y estimado Carlos Alberto Riela, quien había sido alumno de Arcuri y que durante su vida se dedicó a esas tres actividades con éxito. El fútbol como integrante del equipo del Club Cochicó, como pintor de temas pampeanos y como ejecutante del bandoneón en su intimidad.

Alfredo Gesualdi fue distinguido en el rubro cantautor folklórico con el Premio Testimonio, otorgado por el Gobierno de la provincia de La Pampa el año 2013. El 30 de marzo del año 2012 había sido distinguido por la Cooperativa de Electricidad de Victorica por su obra y trayectoria.

En el día de tu cumpleaños Alfredito, cantautor pampeano victoriquense de resonancia provincial y nacional, te enviamos todo nuestro afecto mediante este saludo cordial y con los deseos que el año 2017 sea de mucha salud, alegría y paz.

lunes, 4 de junio de 2012

JUAN RAMÓN ROLDAN

El domingo 3 de junio del 2012 en el Teatro Español de Santa Rosa (La Pampa), asistimos al encuentro , que fue organizado por "Coral Médanos y Luna", que había sido titulado "El regreso", una obra que fuera grabada por el fallecido Gury Jaques.

Este regreso tenía como figura central a Juan Ramón Roldan, para sus amigos, el Negro, quien vino desde España donde reside actualmente, para reencontrarse con sus afectos en La Pampa, que lo vio nacer y crecer.

El estimado "Negro" Roldán nació en Anguil (La Pampa) y residió en Santa Rosa durante muchos años, hasta que un día de 1979 armó su valija y se fue a vivir a Roma (Italia), donde residió hasta el año 1995.
Posteriormente se radicaría en Barcelona (España), donde vive y trabaja en la actualidad. Allí "continúa realizando conciertos como solista y dirige el grupo "Conosur", integrado por argentinos y catalanes."


Al centro Juan Ramón Roldán preparando el instrumento y los demás elementos, antes de comenzar la interpretación

El espectáculo de anoche contó previamente con la participación de Pedro Cabal y su hijo Pedrito, de Victorica y posteriormente del Grupo Vocal Calandria, actualmente integrado por Alberto Carpio, Lisandro Dasso, Julio Regalado, Martín Villegas, Mario Azcárate, Ezequiel Carpio y Gerardo Herrero.

lunes, 18 de julio de 2011

Homenaje a Guillermo Mareque, guitarrista pampeano

Homenaje en el 10º aniversario del fallecimiento de este gran músico pampeano.

En la ciudad de General Pico, la “Chicago Pampeana”, del Territorio Nacional de la Pampa Central de entonces, un 17 de enero del año 1926 nació un niño, al que sus padres bautizaron con los nombres de Guillermo Jesús.

La familia Mareque no imaginó, que ese niño sería, muchos años después, uno de los músicos que con su talento aportaría al nacimiento del Cancionero Regional Pampeano.

Su padre era empleado de Correos y Telecomunicaciones, quien desde General Pico fue trasladado a Trenel. Es allí donde el niño Guillermo con apenas 12 años hace su primera experiencia musical integrando la Banda Municipal de esa localidad interpretando de oído el trombón. Es probable que el director de la Banda en ésa época haya sido el Maestro Salvador Dibenedetto.

Será en esa formación musical que con los años se irá familiarizando con la guitarra como acompañante, interpretando tangos, valses, rancheras, polkas y pasodobles, dado que la Banda amenizaba periódicamente bailes, fiestas y romerías de las colectividades.

Luego su familia se trasladó a Telén, un pueblo del noroeste, donde probablemente haya tomado contacto con los guitarreros y músicos de aquella localidad y pueblos vecinos, que los había y muchos en la década del treinta, hasta que a principios de la del cuarenta se instalan en Santa Rosa, la capital del entonces Territorio Nacional de la Pampa Central.

De la etapa en Telén, Guillermo Mareque recordaba siempre a sus amigos Roberto y Máximo Morán, quienes eran duchos interpretando el bandoneón, quienes supieron tener incluso una orquesta hasta entrada la década del sesenta, que solían amenizar los bailes del Club Independiente de Victorica, donde los escuché varias veces.

Al llegar a Santa Rosa, cuando aún no había alcanzado los veinte años, toma clases de música con el maestro italiano Juan Mecca y poco después ingresa a formar parte de la Banda de Policía del Territorio que dirigía precisamente el italiano Mecca, ejecutando el trombón de canto y el trombón a vara.

Luego con el correr de los años aprendería también a ejecutar otros instrumentos de viento.
Su profunda inclinación hacia la cultura musical lo llevó a tomar clases de piano con don Alfredo Finocchi, quien lo orientó en la ejecución del repertorio popular.

Mareque con su guitarra, sentado el director de la agrupación "Médanos y Luna" el pianista Enrique Fernández Mendía,  Vicente Carnovale con el contrabajo y las voces femenimas de Hilda Mugabure y Ana Luisa Farías de Argañaraz

En el año 1943 una toma fotográfica con otros músicos santarroseños, realizada en el espléndido Hotel Comercio de la Capital Pampeana se puede observar a Guillermo Mareque.
Dos años después en una fotografía obtenida en uno de los galpones del ferrocarril de Santa Rosa, aparece Mareque empuñando una guitarra junto a Anastasio Gandi (bandoneón), Eduardo Vilches (escritor y guitarrista), Enrique F. Mendía, Oscar Fourcade, Leoncio Ramos (guitarrista) el señor Ricci y un violinista que trabajaba en el ferrocarril.

El año 1947 contrajo matrimonio con la joven Anunciata Galluccio, de cuya unión nacerán dos hijos, un varón y una mujer. Ambos fallecieron antes que sus padres. Por eso el poeta Edgar Morisoli le dedicó un poema titulado "El desgajado".

Mientras integraba la Banda de la Policía, Guillermo Mareque, ocupaba un puesto de trabajo en el área de las Comunicaciones de la Policía del Territorio.
En por aquellos años que es invitado a formar parte de la “Delfy Jazz Band” que dirigía don Delfino Nemesio, a la que se suma como pianista.

Posteriormente y en el año 1950 se pone en funcionamiento en Santa Rosa la emisora de radio LRA3 Radio del Estado (Filial Santa Rosa) en la que Guillermo Mareque comienza a interpretar música con la guitarra, la que nunca había abandonado, a pesar de incursionar con los otros instrumentos.

En ese ámbito se encuentra con Enrique Fernández Mendía quien interpretaba el piano. Ambos se unen a Juan B. Caballero quien interpretaba la guitarra y a Vicente Carnovale quien ejecutaba el contrabajo, conformando el conjunto folklórico “Médanos y Luna”.
Esa formación de larga trayectoria y de reconocidas actuaciones duró casi toda la década del cincuenta.

Recuerdo que cuando iba por las tardes a la casa de nuestra abuela Jacinta, solía escuchar la radio y en ciertas ocasiones la presentación de este conjunto por la emisora de Radio Nacional Santa Rosa, filial La Pampa.
También en la carnicería de Orlando Martín, doña María de los Angeles, amante del folklore, le había hecho instalar unos parlantes desde el combinado de su casa, para que su hijo, el recitador Daniel Martín pudiese escuchar, mientras trabajaba, las interpretaciones del recordado conjunto y de otros músicos y recitadores que desfilaban por el recordado programa “Tardecitas Pampeanas”.

En 1954 Mareque le pone música a uno de los poemas de su amigo y compañero de trabajo Juan Carlos Bustriazo Ortíz, eximio poeta pampeano.
Allí nace la versión musicalizada de “La Niebla Puelche”, momento que, según los investigadores, se toma como el inicio del Cancionero Folklórico Contemporáneo de La Pampa.

Dice Rubén Evangelista en su extraordinario libro “Folklore y Musica Popular en La Pampa” “A finales de la década de 1950 Guillermo Mareque pasa fugazmente por la orquesta característica “Los Indios”, compuesta mayoritariamente por los hermanos Mecca, y que abordaba ritmos populares bailables de la época. Allí Guilllermo Mareque vuelve a tocar el trombón, como lo había hecho en la Banda de la Policía”.

La Asociación de Músicos Pampeanos le rindió un gran homenaje a su obra y al cumplirse una década de su ausencia, el año 2011 en el escenario del Teatro Español de Santa Rosa (La Pampa).


jueves, 16 de junio de 2011

JESÚS DAHIR

El hombre 
Jesús Dahir, llegó a este mundo, en la provincia de La Pampa. Sus abuelos y sus padres eran de Mauricio Mayer, un pueblo fundado por inmigrantes, (en el Departamento Conhello), cuando en Europa comenzaba la Primera Guerra Mundial (1914). Comarca con suelo y clima propicio para el desarrollo de la agricultura.

La familia Dahir -integrada por Julio e Irma Villarreal- lo recibió en su seno el 20 de enero del año 1958, cuando ya La Pampa había dejado de ser Territorio Nacional y se había convertido en una nueva Provincia autónoma y Santa Rosa, su capital, todavía era "un pueblo grande".
De su aldea natal, Jesús recuerda la época de la niñez, cuando compartiendo las fiestas y los bailes cuasi familiares, los integrantes de las orquestas de la zona, le permitían subir al escenario y hacer sonar las maracas, o la pandereta, cuando tan sólo tenía apenas ocho años. Así comenzó el camino de su sueño existencial.

Después de terminar la escuela primaria, Jesús, hijo de una familia católica, que lo bendijo con el nombre del hijo de Dios, fue enviado al Colegio Domingo Savio, la Institución Salesiana de la Obra de Don Bosco, en Santa Rosa. Su amigo Mario Cejas, lo recuerda adolescente aún, siendo compañero posteriormente en el Colegio “Ayax Guiñazú”, el colegio secundario nocturno para las personas que trabajaban.

Las décadas del setenta, y del ochenta, para los jóvenes idealistas, soñadores y pacifistas, no les fue propicia, por lo menos en nuestra Argentina, donde las crisis económicas, la violencia y las dictaduras militares estuvieron presentes permanentemente.
 
Jesús fue uno de los jóvenes a los que por primera vez les tocó ser convocados al Servicio Militar Obligatorio. con tan solo 18 años y para colmo la locura de los militares del Proceso. Aquellos desatinados que amenazaron desatar una guerra con Chile por el tema del canal de Beagle. La cancha del Club Belgrano se llenó aquella noche, en que los muchachos estaban preparándose para su viaje al sur, donde supuestamente irían a defender a la patria.

Después que le dieron de baja y ya con los veinte cumplidos, Jesús desempeñó numerosas actividades, intentando progresar, y en esos múltiples trabajos por cuenta propia y en relación de dependencia, se convirtió casi en un “buscavida”, uno de esos personajes que a fuerza de voluntad golpeaban incesantamente el mercado de las oportunidades y posibilidades, inventando su porvenir.

Como no le atraía la rutina, su vida laboral está plagada de cortas experiencias en distintos oficios, profesiones, empleos y actividades. De casi todas ellas ha obtenido historias que ha convertido en letras para su cancionero, habiendo transformado el trajín de la vida en la cantera inagotable de sus poemas entrañables. El ha reconocido muy humildemente que "tengo un Duende en el bolsillo, que está sin mi permiso".

En algunos trabajos se sintió cómodo, en otros hasta alcanzó algún grado de satisfacción, pero cuando se sintió pésimo fue siendo empleado de un Banco, en la etapa de la expansión del “financierismo”, esa puerta de "la plata fácil" que abrió Martínez de Hoz en la Argentina, de la mano de los militares, que golpe de Estado mediante, iniciaron aquel denominado "Proceso de Reorganización Nacional", que abrió las puertas a la más horrenda represión de Argentina, que culminó en la Guerra de Malvinas (1982).
.
Según sus propias reflexiones, si tuviera la oportunidad de volver a empezar, “lo haría casi igual”, tal vez le dedicaría más tiempo a sus hijos, porque si alguna factura le tiene que pasar a su amor a la música, “es la de haberme perdido la infancia de mis hijos” reconoce.
El músico
Según expresa, el rítmico sonar de aquellas maracas, que agitaba casi como jugando en su niñez, lo marcaron para siempre, porque sintió por primera vez, a través de ellas, el llamado de la música, que desde la planta de sus pies, oyó vibrar en sus piernas y le impactó en su corazón niño, henchido de alegría y vitalidad.

Fue en ese momento cuando intuyó que eso era "lo que quería", porque lo sintió borbotar dentro suyo, se adueñó de su vida y lo percibió como la pasión de su porvenir.

Intentó luego amigarse con la batería, pero rápidamente se dio cuenta que ese no era su camino. Después adquirió su primera guitarra a escondidas, sobre todo de su padre, quien desconocía por completo las inclinaciones musicales de su hijo Jesús, quien estaba en la etapa del “metejón” y la urgencia, caminando decididamente hacia su destino.

Recuerda que la primera canción que entonara, la había bautizado “Historiales”. En esos tiempos tenía tan sólo dieciocho años, y mientras desarrollaba su habilidad con la guitarra, comenzó también a componer sus primeras canciones, las que presentó fuera del entorno familiar.
Su padre Julio, quería que fuera Martillero Público, como para que tomara la posta de su profesión. Por eso es que Jesús participa del acto inaugural del Colegio de Martilleros de La Pampa.

Pero a él le gustaba la música, no la inmobiliaria, la guitarra y la armónica, no el martillo. Quería mucho a su padre y por eso le dedicó una canción, pero don Dahir recién se enteró de esto escuchando la radio de su automóvil mientras viajaba. Cuando se reencontraron, Jesús cortó definitivamente el cordón umbilical. Tomó su guitarra, la armónica y sus cuadernos de canciones y salió a cantar a los cuatro vientos por La Pampa y por la región.

El lugar que más le encanta para echar a volar sus canciones es la plaza de Santa Rosa, a la que le ha dedicado uno de sus temas con profunda nostalgia. Allí lo conocí uno de esos años, promocionando su primer cassette.
Jesús Dahir ha acompañado en sus presentaciones a distintos artistas de reconocido prestigio nacional e internacional que nos han visitado, mencionamos entre ellos a Teresa Parodi, Fito Páez, Juan Carlos Baglieto, Ricardo Soule, Rubén Goldin, Daniel Altamirano, Marilina Ross y Antonio Tarrago Ross.
Pero también ha cantado con muchos de sus amigos, como Mario Cejas, "Conejo" Roldán y otros, además de haber participado en festivales.

El poeta 
“Cansado de morir” su primer obra musical publicada y editada con auspicio del Gobierno de La Pampa el año 1989 en cassette, está basada en los sentimientos que le produjo la trágica Guerra de Malvinas del año 1982, en la que murieron varios pampeanos. Para su satisfacción esta canción fue utilizada como estandarte en el Encuentro de Jóvenes Americanos en Lyon (Francia).

Porque Jesús no sólo aprendió a tocar la guitarra y la armónica y a cantar canciones que le gustan y lo atrapan sobre el escenario, donde se brinda por completo, sino que casi sin darse cuenta se ha transformado en un escritor pampeano del folklore urbano, con una prolífica obra, mucha inédita, salida de su pluma e inspirada en las cosas cotidianas de la vida.

Jesús Dahir es un poeta, aunque él no lo tenga asumido como tal. Quien es capaz de decirle a un amigo que: “es bien cierto que abrazarse a una ilusión y pelear por ella es como subirse en patineta sobre una estrella, y ya no tiene fronteras, ni límites, ni idiomas, la música será eternamente el paisaje retratando ideas, ilusiones, pasión, dedicación y…amor”, aunque su humildad no le permita reconocerse cabalmente.

Algunos de sus amigos han dicho respecto a su personalidad: “genuino, auténtico e identificable al escucharlo, con la pasión a flor de piel en la manera de escribir e interpretar sus canciones…”(1)
“El turco Dahir, pampeano. Nacido en La Pampa Argentina, creador (aunque el mundo no sepa) de canciones bellísimas, y acurrucadoras del corazón.”(2)

Supo escribir algunos textos en el desaparecido diario santarroseño “La Capital”, bajo el seudónimo "Jerónimo Anónimo”.

El cantautor 
Jesús aborda una variada temática, se podría decir que su cancionero es el de las cosas cotidianas, de los simples avatares de vivir, de la obsesión por algunas que aborrece, como la guerra, las injusticias o el capitalismo deshumanizante. En su juventud le parecía ridículo escribirle al amor, “pero después cuando fui descubriendo a Silvio Rodríguez y Joan Manuel Serrat, me di cuenta que hay infinitas formas de cantarle al amor”, reconoce.

Tiene compuestas algunas canciones de las denominadas de “protesta”, donde hunde la espada de su crítica irónica, sobre algunos aspectos de la realidad social que no comparte en absoluto.
Ha permanecido a través de estas más de tres décadas, fiel a sus ideales y ha compartido permanentemente las luchas sociales por una sociedad mejor.
Se reconoce como un soldado,  no ha sido adicto al aplauso fácil. Al que le tocó luchar por sus ideales, por tratar de hacer realidad los sueños, en un contexto, donde pocas veces el viento le fue propicio, más aún, muchas veces luchó en defensa de esos ideales, aún con viento en contra. Su obra ha sido difundida por LRA Radio Nacional Santa Rosa, después por LU33 y también por el Canal 3 de la televisión abierta de la provincia de La Pampa. 

Ha realizado actuaciones frente al Obelisco, en el Teatro Cervantes y en el Complejo La Plaza de la avenida Corrientes en Buenos Aires. Ha actuado además en muchos pueblos del sur de Córdoba y en el oeste de la provincia de Buenos Aires, cuando "El Negro" Cuello, representante artístico traía artistas de renombre a La Pampa y llevaba los nativos a que los conocieran en las fiestas o festivales extrapampeanos.

¿Cuáles son las obsesiones de Jesús Dahir como cantautor? El se ha preguntado muchas veces: “¿Qué carajo nos pasó?”
¿Qué secretos aún guarda en lo más recóndito de su ser? ¿Sigue aún con sus miedos, superó la timidez? A muchos de estos interrogantes aún anda persiguiendo respuestas.

Dahir es fundamentalmente un autodidacta, pero ¿a quién leyó Jesús que le haya dejado alguna influencia reconocible? Algún rastro podemos encontrar en su repertorio y en los once discos que ha grabado, en ellos encontramos temas de Víctor Heredia, de Luis Eduardo Aute y de Joan Manuel Serrat. También el cubano Silvio Rodríguez ha despertado sus anhelos e ilusiones. Como la mayoría de los jovenes fue seguidor de Los Beatles y de sus competidores Los Rolling Stone. Cantó, bailó y también disfrutó de las bandas uruguayas como Los Iracundos (que actuaron el el Club All Boys de Santa Rosa) y Los Shakers

¿Cómo fue la infancia de Jesús Dahir? El parece recordarla como feliz. El último de sus discos compactos grabados titulado “Excalibur”, incluye varios temas donde campea la esperanza. Excalibur se llama la legendaria espada del Rey Arturo. Probablemente Jesús haya adoptado ese nombre para su propia espada con la que ha combatido por más de treinta años contra sus adversarios más temibles, el tiempo, la guerra, los dioses malignos, la burocracia, la hipocresía, el desamor. Como dice un poeta pampeano, el combate que Jesús aún sobrelleva es “El David de la palabra, contra el Goliat del olvido”.


(1) Mario Cejas
(2) Sergio “Pampa” Ibarra desde España

domingo, 13 de marzo de 2011

POETAS Y TROVADORES OESTEÑOS

Luis Gesualdi, es hijo de Alfredo Gesualdi y Francisca Imbelloni, hermano de Alfredo Eduardo y de María Angélica, todos nativos de Victorica, allí donde nació La Pampa nueva. Músicos del diapasón, poetas regionales y trovadores universales.
La Editorial Voces, de la Cooperativa Popular de Electricidad de Santa Rosa (La Pampa), acaba de distribuir el Disco compacto de Luis Gesualdi, titulado "Huella del tiempo nuevo".

"En el Diablo Rojo, el Club Social, el Boliche del Chino y el patio de los Cabal, lugares cuyos nombres evocan hoy como legendarios, cobró forma una nueva vertiente poético-musical que fue alentada por las frecuentes visitas de los hermanos Domínguez, Edgar Mosisoli, Juan Carlos Bustriazo Ortiz y Guillermo Mareque", dice un párrafo de la presentación.

"El Diablo Rojo" era un Bar que supo estar primero frente a la Estación y luego se trasladó cerca del centro más densamente poblado, en una antigua casa de esquina, con amplio patio. Era su alma mater Alfredo Jofré un hincha fanático de Independiente. Varias veces fuimos a comer allí, porque su esposa preparaba unas milanesas espectaculares.




El "Chino" de la Nava, uno de los hijos de doña Casiana Roldán, un personaje de la década del cincuenta, gran amante de los juegos de azar y de los caballos, de los que supo tener varios que siempre encarreraba. Hincha fanático de Boca Junior, gran contador de anécdotas y de buena cultura alcohólica, como solía decir Miguel Franco desde el escenario de la Fiesta de la Ganadería en el Club Cochicó.

La familia de don César Cabal, llegó a Victorica desde la zona rural de Telén al oeste, cuando el jefe, compró la casa "La Matuca", que había sido construida por los esposos López-Eguía, pegada al local donde funcionaban los motores de la Cooperativa de Electricidad de Victorica en ese entonces.


De la casa de los Gesualdi hasta la de los Cabal, hay tan sólo una cuadra y media y hasta el "Diablo Rojo", donde se hacían bailes y guitarreadas de epopeya, quedaban tres cuadras.
En ésa casa, de familia numerosa, siempre había alguna ocasión para festejar y comer un buen asado, que terminaba en guitarreada. Así lo recuerda Mónica Etcheverry hija del querido amigo “Petiso” Etcheverry, en cuyo patio también se supieron hacer de aquellas memorables y ya legendarias tenidas.



A principios de la década del setenta, el auge del folklore y la participación de la juventud en actividades culturales, deportivas y políticas, reunió en Victorica a un grupo de jóvenes, algunos ya pasados los treinta, pero otros recién por sacar la libreta de enrolamiento, cuando todavía existía el servicio militar obligatorio.


Entre ese grupo, que tomó contacto con los poetas y cantores pampeanos de Santa Rosa, que andaban impulzando el Cancionero Regional estaban Alfredo Gesualdi, Oscar Phueger, Pedro Cabal, Agustín Borthiry, Julio Ortiz, Luis Giménez y el propio Luis Gesualdi, el más joven de ellos. Se encontraron no sólo en los boliches o en las peñas, sino también en el Colegio Salesiano donde compartieron años de estudio.
A ellos también se unió Mario Dasso, quien vivía en el barrio de la mítica “La Posta”.


El CD contiene algunas obras muy conocidas y difundidas aunque la mayoría son temas relativamente poco conocidas. De las doce canciones que contiene el álbum, dos pertenecen a la pluma del propio Luis Gesualdi, "Entre paisajes y sueños", letra musicalizada con un ritmo de candombe por Gustavo Allori, un piquense que se radicó en Victorica hacia mediados de la década del ochenta. Y la "Huella del tiempo nuevo" a la que le puso música Gustavo Ale.


"Yo quisiera que haya un pueblo/que se sume a nuestra voz.
Entre pasado y memoria/la esperanza floreció”


La estrofa de "Entre paisajes y sueños", parece trasuntar el sueño mayor de Luis Gesualdi. Que el pueblo se sume a los cantores populares y haga suyo el cancionero regional, para darle proyección nacional y continental. Sobre todo que haya memoria para no olvidar de donde venimos.



Luis Gesualdi, se acompaña con guitarra, es portador de una voz magnífica y con ella ha integrado distintas formaciones, desde ser uno de los integrantes de "Las Voces del Pueblo" junto a su hermano mayor Alfredo, hasta "Canto Plural" entre otras.
Ahora ha tomado la decisión de proyectar su propia producción y la de poetas lugareños como Irma Gatica y "Lalo" Sosa, quien no se cansaba de repetirles a los más jóvenes que "hay que escuchar al Bardino", el trovador mayor del oeste.


"Andando los caminos,/voy siguiendo la huella;
en la ruta del viento/va mi quimera.
Señala el horizonte/de los que sueñan,
huella del tiempo nuevo/esperando que llueva".


Cabalgando en sus sueños, Luis Gesualdi tiene puesto su rumbo hacia la quimera del "tiempo nuevo", de la que saldrán seguramente otros poemas que se transformarán en nuevas canciones para complementar el Cancionero Regional Pampeano, el que desde hace más de cuatro décadas viene bregando por su lugar en la cultura popular.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

CANCIONERO PAMPEANO

Hace algunas semanas atrás fue presentado en Santa Rosa, capital de La Pampa y en Buenos Aires una selección de Música Pampeana bajo el título “La Pampa es un viejo mar”.
Aportaron para esta obra, contenida y registrada en tres discos compactos, que está destinada a la difusión y promoción de nuestra música y sus creadores, en Argentina y en el exterior, el Consejo Federal de Inversiones, el Gobierno de la Provincia de La Pampa y la Fundación Patagonia.

Se trata de una recopilación de sesenta y cuatro temas musicales, que fueron seleccionadas de entre más de trescientos cincuenta temas del cancionero popular pampeano, por Miguel Ángel Gutiérrez, Horacio “Chiquito” Díaz y Osvaldo Lagos.
El proyecto se desarrolló bajo la dirección general de Horacio Díaz, los textos a cargo de “Negra” Alvarado, Silvia Martins y Pamela Díaz, en tanto que la recopilación fotográfica corrió por cuenta de Ricardo Echaniz.

Lamentablemente Miguel Ángel Gutiérrez, cuya madre había nacido en tierra pampeana, falleció antes de la presentación de la obra, que se había comenzado a gestar cinco años atrás.

El título elegido tiene que ver con un poema que escribiera el escritor y poeta pampeano Juan Ricardo Nervi y que lleva precisamente ese nombre, que a los no enterados de las joyas del folklore pampeano, puede sorprenderlos.
Recordó Adriana Nervi, la hija del poeta, en declaraciones a la periodista de La Arena, cuyo artículo quedó publicado en el suplemento Caldenia del año 2004, cómo y en qué circunstancias su padre había evocado las primeras imágenes de este poema hoy convertido en emblemático.





“Cuando vivíamos en México, papá daba cursos de perfeccionamiento docente en varios puntos del país y viajaba constantemente. Yo lo acompañaba según los lugares a los que iba y del tiempo del que yo disponía. En una oportunidad me pidió que lo acompañara a Campeche, frente al golfo de México. Cuando terminó la jornada fuimos con unas alumnas a un restaurante con vista al mar, un lugar realmente paradisíaco. Y se puso a hablar con las alumnas y a decirles que La Pampa era como el océano, como el mar, que había gaviotas, que se parecía por su inmensidad. Y a partir de esas analogías que él hacía surgió la canción La Pampa es un viejo mar”.

Y agrega Adriana a continuación: “Esas comparaciones que él hacía a mi me sacaban de quicio, porque las alumnas le creían todo lo que les decía, entonces me daban ganas de decirles, no, La Pampa es campo no es mar. Pero papá vivía siempre pensando en La Pampa, era muy nostálgico. A pesar de que amaba México, porque es un país que le ha dado muchísimo, él vivía escuchando tangos, hablando de La Pampa y escribiendo cartas a sus amigos de aquí”.

A esta canción le puso música y la grabó hace ya unos cuantos años el cantautor, también pampeano, nacido en Rancul, Alberto Cortez.
Precisamente la primera página de los textos biográficos, después de la página de “Chiquito” Díaz destinada a recordar a Miguel Ángel Gutiérrez, está destinada a Alberto Cortez, quien además escribe en la contratapa un párrafo sobre “Ser Pampeano”.

“Yo vengo de La Pampa larga y ancha, llanura abierta al cielo, tierra brava que pueblan unos hombres que en la noche se ponen a cantarle a las estrellas al son de acompasados guitarrones.
“Pero ¿cómo somos los pampeanos? Abiertos como la tierra que nos vio nacer, abiertos y apasionados, al punto de llevar la pasión hasta extremos peligrosos para la convivencia. Hay un atisbo de arrogancia en cada pampeano, arrogancia que sin dudas deriva de la inmensa llanura de la que provenimos.
“Ser pampeano es una constante convocatoria a la poesía. Los que hemos nacido en la llanura total de la pampa tenemos que entrecerrar los ojos para divisar el horizonte”.



Algo de eso hay, pero puede que algunos no estén de acuerdo con esta semblanza que realiza Cortez.
Para mi precisamente, lo de arrogante es muy fuerte como para aceptarlo como común denominador, de lo que significa ser pampeano. Creo que la mayoría de los pampeanos, salvando las excepciones, por supuesto y que pueden encuadrar en lo que dice Cortez, no somos orgullosos, ni altaneros o soberbios.

Tampoco tratamos con desdén, insolencia o falta de respeto al otro. Que puede ser otro pampeano o venido de otras tierras. Al contrario creo que si hay algo que distingue al pampeano es justamente esa apertura de la que habla el mismo Cortez, para franquearle la puerta y brindarle hospitalidad, tanto al que viene de paso, como al que decide aquerenciarse en nuestra tierra.

La idea de llevar adelante este proyecto y convertirlo en realidad es un gran acierto que a no dudar dará sus frutos con el transcurso del tiempo. Tanto Cortéz, como Delfor Sombra que viven permanentemente en el exterior se han comprometido a difundir esta selección en los medios y entre los periodistas especializados o incluso entre las grabadoras.

Es nuestro deseo que lo que se siembre pueda ser cosechado por los músicos y cantores, sobre todo los de la nueva generación, que necesitan de este tipo de difusión.

domingo, 27 de diciembre de 2009

EL APORTE VICTORIQUENSE

AL CANCIONERO DE LA PAMPA

Días pasados en la sala del Concejo Deliberante de la ciudad de Santa Rosa se llevó a cabo el acto de presentación del nuevo libro de Rubén R. L. Evangelista, titulado “Historia del Cancionero Folklórico Contemporáneo de La Pampa”.

Contratapa del libro citado en la cual se han agregado para la ilustración doce fotografías, de las cuales, por lo menos cinco muestran la presencia de artistas victoriquenses proyectados desde su lugar de origen o en otras ciudades y poblaciones pampeanas.

El mismo tiene un subtítulo que arroja algunas pistas sobre el contenido de esta obra que fue, ampliamente elogiada por los presentadores, y que dice “Biografías artísticas de autores y compositores. Selección de textos del repertorio regional.”

En esta nota no me voy a referir en sí a la obra del reconocido autor y compositor, sino que voy a focalizarme sintéticamente en los diversos aportes que distintas personas, conjuntos, poetas, músicos e interpretes nativos de Victorica o criados o educados en aquella antigua población, han realizado a dicho Cancionero Pampeano.
Los hermanos Carlos y Roberto Morán, ejecutando una de las tradicionales piezas del repertorio de su padre de quien aprendieron las mismas.

En primer lugar voy a recordar que en el anterior libro de Evangelista titulado “Folklore y Música popular en La Pampa. Cantores, guitarreros y músicos populares”, publicado el año 1987 por la ley del Fondo Editorial Pampeano, cuyo proyecto de ley redacté en mi época de diputado provincial, había incluido ya varios testimonios de antiguos aportes a este tema de la comunidad de Victorica.
El duo "Los Pampas" integrado por Agustín Borthiry y Alfredo Gesualdi en su época de estudiantes del Instituto San Juan Bosco.

Vaya como ejemplo la magnífica fotografía del año 1908, inserta en la página 42, tomada en la casa de la familia de doña Gabriela Lemme de Lemme, donde en una velada, de la que participan entre otros el Director de la Escuela 7 Hildebrando Ortiz y el maestro Félix Romero, las guitarras criollas alternan con las mandolinas que aún pulsaban los inmigrantes italianos.

Traigo a colación además que cuando el general Juan Pistarini, hijo de Victorica, llegó por primera vez en el año 1949, uno de los actos con los que se lo agasajó fue la danza del Pericón Nacional bailada por un grupo de parejas especialmente preparadas y ensayadas para la ocasión.

Uno de los cantores y guitarreros que ejecutan el repertorio del cancionero pampeano y regional, con una forma muy particular y auténticamente paisana.

Por otra parte ya en la década del 50 se había radicado en Victorica la familia de Orlando Martín y María de los Ángeles Piorno, amantes de lo criollo y del folklore nacional, que tendrían luego un rol fundamental en este aspecto.

Efectivamente, el año 1961 en la primera edición del Festival de Cosquín, integrando la delegación de La Pampa, estaría presente el recitador Daniel Martín, quien fue objeto de elogiosos comentarios en la revista Folklore de aquellos tiempos, dado su destacada participación en las peñas, en las siete lunas de enero.

Julio Ortíz hijo de una familia de guitarreros del oeste que recalaron en Victorica en la década del cincuenta y que luego de unos años de actuación en Victorica se trasladó a General Pico donde vive y actua desde hace tiempo en distintos conjuntos.

Pero no quiero dejar pasar sin mencionar, algo que en mi opinión, ha tenido gran importancia para que Victorica se convirtiera con el tiempo en esa cantera de poetas, músicos y ejecutantes o bailarines del folklore.

Es la gran motivación que ponían los maestros para que los niños y niñas amaran la música y se formaran no sólo para escucharla, sino también para interpretarla. Prueba de ello es el discurso de Félix Romero proponiendo la continuidad de la creación de una banda de música allá por 1904.
Luis Gimenez ejecutando del acordeón a piano es uno de los integrantes jóvenes de la nueva generación de Victorica que hizo su aparición también en la década del setenta y que desde hace tiempo tambien vive y actúa esporádicamente en General Pico.

A ello se agregarían en la década del veinte la apertura de los Colegios Salesianos, el “Don Bosco” para varones y el “María Auxiliadora” para niñas, ambos con internado.
En ambos colegios, algunos curas y monjas que provenían de otros lugares traían consigo los conocimientos y el entusiasmo por la música, que transmitían en el aula, pero fundamentalmente en las horas de recreación y en las veladas de teatro o en los distintos actos escolares.

Luis Gesualdi, hermano de Alfredo Gesualdi integró durante varios años el dúo "Las Voces del pueblo". Dueño de una voz muy dulce ha participado desde la década del setenta en distintas formaciones, que ejecutan el cancionero regional pampeano.

Recordemos que también los “Exploradores de Don Bosco” supieron tener su Banda de Música propia y asimismo que la Sociedad Italiana fundó la suya. Por lo cual es probable que en algunos años haya habido por lo menos dos bandas en funcionamiento al mismo tiempo, lo cual da una idea del efecto multiplicador.

Para las niñas, sobre todo las de clase media acomodada el estudio de piano era una de las actividades extracurriculares a las que asistían, enviadas por su familia. En Victorica supo haber por lo menos, en distintas épocas dos academias particulares de piano. Cito solo algunas, Hermanas Viglino, Adelina Sarranz, Norma Lobato, Dora Zapata.

En 1952 con la puesta en marcha de la Escuela de Agricultura y Ganadería, que tenía internado también para los alumnos que provenían de fuera de Victorica, fue un lugar propicio donde el folklore nacional y regional hiciera su aparición, de la mano de profesores y alumnos que provenían de distintos puntos del país.
El "Negro" Tello, hijo de un humilde trabajador municipal desde la escuela primaria se destacaba por su voz, por lo que era seleccionado para los números vivos. Se fue a vivir a General Pico a principios de la década del sesenta, incorporándose años después a conjunto de larga trayectoria "Los Labradores Pampeanos".

Obviamente siempre la guitarra y el bombo fueron los instrumentos principales presentes, para acompañar las letras de ese repertorio, que comenzaba a desarrollarse como un gran suceso nacional y después el piano.

Pero al margen de estos trayectos pedagógicos que se daban en la escuela o en las academias particulares, también ejercieron su influencia, como en todos lados la creación de Peñas y de conjuntos de baile y música folklórica.

Así en los finales de la década del cincuenta fue creado “Pampa y Cielo” conjunto de danzas folklóricas de larga trayectoria en la que se integraron además de los hermanos Carlos y Daniel Martín, Coco Cesanelli y Dora Zapata, “Gaucho” Borthiry, Irma Becerra, Rosita Ricarde y algunos otros.

También han tenido mucha importancia los espacios de encuentro de cantores, guitarreros, poetas, recitadores, los boliches, que supieron existir en Victorica, algunos tambien de larga trayectoria y de recordada importancia por la convocatoria que supieron tener en su momento de apogeo.

El joven Pedro Cabal hizo su aparición también como cantor y guitarrero en la década del setenta y con el transcurso de los años, además de interprete del cancionero regional se ha convertido en un destacado representante de los temas sureros.

Y aquí comienzo a tomar los ejemplos que el libro de Evangelista rescata, como es el tradicional boliche “La Posta” de don Valentín Ramos y su esposa. A media cuadra del mismo vivía la familia Sejas y a media cuadra de la otra calle, la familia Morán, que participaban de las reuniones con guitarras y acordeón.

En el “Documental Folklórico de la Provincia de La Pampa”, investigación perteneciente a Ercilia Moreno Chá y publicado el año 1975, aparecen grabados una polca ejecutada por Carlos Morán en acordeón tipo “verdulera” de ocho bajos y su hermano Roberto en guitarra junto a Julio Cortés.

El "Trio Voces", es tal vez hoy, junto con las "Voces del Pueblo" el de más larga trayectoria, dado que hace más de veinticinco años, que con distintos integrantes vienen cantando folklore y ejecutando algunas piezas muy seleccionadas del cancionero regional que se ajustan a su estilo y repertorio.

En ese “Documental”, que Ruben Evangelista o "Cacho Arenas", cita in extenso en su primer libro y que está en la bibliografía de esta “Historia” que lo complementa, también se citan entre otros a Roberto “Chicho” Sejas, músico y compositor no vidente, quien grabó una ranchera acompañado de su acordeón y de las guitarras de Roberto Morán y Julio Cortés.

También "Chicho" canta un estilo. Ejecuta una milonga con voz y guitarra Félix Priani. Asimismo Generoso Argentino Muñoz, uno de los dueños del boliche “La pobrecita”, entona con voz y guitarra la Milonga de Calfuán, que relata la desaparición de este paisano en los alrededores de Telén.

Humberto Urquiza es nacido en Telén, hermano de Carlos Urquiza y folkloristas desde la década del sesenta en distintas agrupaciones. Su familia se afincó en Victorica cuando se puso en marcha el servicio reducido de agua potable de Obras Sanitarias de la Nación, donde trabajaba su padre. Es uno de los más destacados cantautores del folklore regional pampeano.

Cito también al Boliche “El Diablo Rojo” de Jofré, quien tuvo una presencia importante en las décadas del 60 y del 70, con bailes amenizados por algunos de estos músicos, más la presencia de José María Etcheveste que tocaba el acordeón a piano. Néstor Massolo ha escrito varios poemas donde recoge el ambiente y los personajes que rondaban estos boliches, sus pistas de baile y sus encuentros folklóricos.

A ellos se fueron sumando los jóvenes egresados de las escuelas secundarias en busca de ambientes propicios para el desarrollo de sus propias inclinaciones. Mientras estudiaban guitarra con los maestros que venían desde Santa Rosa enviados por la Dirección de Cultura de La Pampa, se iban arrimando despacito al folklore de las orillas, que se hace más regional y luego se hará local.

Daniel Martín lleva más de cuarenta años de subirse a los escenarios, locales, provinciales y regionales para recitar o para bailar música folklórica nacional y temas criollos y fundamentalmente del ámbito rural.

Y así aparecen las jóvenes voces de Alfredito Gesualdi, Pedro Cabal, Agustín Borthiry, Luis Gesualdi, Humberto Mario Dasso, el poeta Eduardo Sosa, Julio Ortíz en guitarra, Luis Gimenez en acordeón.

A esta actividad vino a sumarse la creación de la “Fiesta Provincial de la Ganadería del Oeste Pampeano”, instituida con una semana cultural y una gran noche de folklore a partir del año 1968 en que se produce con gran éxito su inauguración, llevando más de treinta y cinco años de realización

NOTA: Todas las fotografías incluídas han sido tomadas del libro citado de Ruben L. Evangelista, a quien agradezco la dedicatoria afectuosa que hizo en su libro para quien esto escribe.

sábado, 8 de agosto de 2009

ALFREDITO GESUALDI Cantautor

Un poeta popular victoriquense
Este joven nació en Victorica en el seno de una familia formada por Alfredo Gesualdi y una de las hijas de don Vicente Imbelloni, allí vive aún con su padre ya octogenario y su hermano menor.

Sus padres descienden ambos de antiguas familias de inmigrantes italianos que poblaron Victorica a fines del siglo XIX y principios del siglo XX. Vicente Imbelloni, el abuelo materno italiano, se había casado con la hija de uno de los Expedicionarios al Desierto, muerto en el combate de Cochicó.

Cursó la escuela primaria en el Colegio Don Bosco donde también transitó el nivel secundario.
Allí en esos años de estudiante aún, fue que comenzó a tocar la guitarra y cantar, junto a otros compañeros. Uno de ellos, el más cercano afectivamente fue su hermano Luis y los otros fueron Agustín Borthiry y Oscar Puegher.

Cuando en 1973 se realizaron las elecciones nacionales, provinciales y municipales, Alfredito junto a otros jóvenes participó de la alegría de la recuperación del sistema democrático.

Contratapa de la revista 1º de Octubre de la Cooperativa Popular de Electricidad de Santa Rosa

En la cuadra donde los Gesualdi tienen la casa familiar en Victorica, enfrente a la de sus progenitores estaba en aquellos años la de los padres de los Vergez y a media cuadra estaba el Hotel “El Cóndor”, atendido por la familia de Oscar Di Dio, uno de los desaparecidos durante la dictadura del “Proceso de Reorganización Nacional”.

Hacía pocos años que había comenzado a realizarse la Fiesta Provincial de la Ganadería del Oeste Pampeano, que organizaba un gran festival folklórico, allí Alfredito y sus amigos toman contacto con las voces del Cancionero Pampeano y con la música y la poesía regional a la que adscriben.

En el año 1974 se presenta en la planta alta del Colegio Don Bosco un espectáculo denominado “Las Voces de la Patria Baya”, un disco que grabaran el dúo Sombrarena, integrado por Delfor Sombra y Rubén Evangelista, alias “Cacho Arenas” y allí están Alfredito y el recién formado trío “Las Voces del Pueblo”, integrado por él, su hermano Luis y Agustín Borthiry primigeniamente, pero que a lo largo de estas tres décadas ha tenido distintas variantes en sus formación.

Habían aprendido a tocar la guitarra asistiendo a cursos que brindaba la Comisión Municipal de Cultura con maestros que enviaba la Dirección Provincial de Cultura, pero que luego practicaban en las peñas y los boliches de aquellos años, además de las Fiestas Patrias y los actos escolares.

Tapa del suplemento Kresta del Diario de La Pampa en cuya edición se le hizo un reportaje a este genuino representante del canto regional.

Alfredito comenzó a escribir sus propias canciones a la par que elegía un repertorio integrado mayoritariamente por el Cancionero Regional Pampeano que ya a mediados de la década del ochenta y luego de haber transcurrido la negra noche de la dictadura, volvía a florecer en los escenarios.

Cuando en 1985 El “Centro Cultural del Oeste Pampeano” que fundamos en Victorica, envió una delegación de artistas para una Velada Especial en el Teatro Español de Santa Rosa, Alfredito ya había escrito y musicalizado junto a Luis Gimenez, “Esta Julia que yo nombro”, una canción dedicada a una antigua descendiente de aborígenes, que vivía de la caridad. “Ella es, la flor del alpataco, la jarilla, el tomillo, la calandria sin voz” dice la última estrofa.

Le había puesto música y cantaba además, dos composiciones de otros tantos poetas lugareños, la primera se llama “Corralera de La Posta” cuyo autor es Roberto “Chicho” Sejas un poeta no vidente. La otra composición era “Corralera por don Irineo Figueroa” de su amigo Eduardo “Lalo” Sosa, fallecido hace poco tiempo.

Alfredo Gesualdi (h) se ha transformado, merced a su estilo, a la elección de su repertorio y fundamentalmente por su poética, en un referente de la nueva generación del Cancionero Pampeano.

La Posta era el boliche de don Valentín Ramos un lugar de encuentro diario de los amigos guitarreros del lugar y de los que llegaban al pueblo. “Chicho” Sejas que por ese entonces vivía a media cuadra y tocaba el acordeón a piano era uno de esos parroquianos, los otros y sin que esta sea la lista completa, eran el “Negro” Dasso que vivía también a una cuadra del boliche. El “Lalo” Sosa, Luis Giménez, Pedro Cabal, Julio César Ortiz uno de los grandes guitarreros que actualmente reside en General Pico.

Otros parroquianos asiduos eran don Juan Arias un antiguo arriero, el “Laucha” Muñoz, Julián Pérez que después se integraría a las Voces del Pueblo y Nelo Leonardi un jubilado vecino de don Valentín. También eran de la partida otro habitante del barrio “Rikin” Lonatti, el más chico de los Ojeda y Emilio Martínez.

En una de las cuartetas de la coralera “De la Posta”, dice Sejas “Le canto a don Valentín, a doña Luisa, la tía, ellos infunden ternura nos regalan alegría”.

En esta foto Alfredito como le dicen sus amigos, está compartiendo con sus compañeros de ruta del canto popular, de profunda raiganbre de identidad pampeana.

Cuando llega el año 1986, Alfredito Gesualdi ha escrito la letra a un aire de cueca titulada “Trasnochador de la copla” a la que le puso música su amigo Luis Giménez, otro virtuoso del acordeón a piano, dedicada a “Chicho” Sejas.

Tal vez una de las canciones de mayor raigambre popular es la obra cuya letra pertenece a Luis Gimenez y la música a Gesualdi y que lleva por título “Mi pueblo quiere ver niños”. “Lo veo andar por las mesas mendigando en soledad y el silencio no es amigo de este canto popular” dice una de las cuartetas.

Cierro esta breve síntesis sobre los aportes de Alfredo Gesualdi (hijo) al Cancionero Regional Pampeano citando otra corralera de su autoría dedicada a Juan Coria uno de esos personajes entrañables que hay en todos los pueblos.
El trío las "Voces del Pueblo" integrado durante la década de los ochenta y parte de los noventa por los hermanos Alfredo y Luis Gesualdi y Julián Pérez.

Le puso música también Luis Giménez y lleva por título “Caminador sin estrella”, dice la segunda estrofa: “Parroquiano en los boliches/ de comadres bullangueras/, enemigo de los perros, / armador de tabaquera”.

Sin duda Alfredito Gesualdi ha crecido estas dos últimas décadas en la profundidad de su canto. Ha seguido produciendo obras propias, participando intensamente de festivales regionales y aún nacionales, llevando su mensaje de cantautor popular como le gusta reconocerse.
Una de sus últimas obras que conocimos es “Chilenita”, cuya letra ilustrada con una fotografía suya, acaba de aparecer en la última revista de la Cooperativa de Electricidad de Santa Rosa.
El trio original se ha transformado últimamente en un duo. El hermano de Alfredito, Luis tomó la decisión de continuar su propia experiencia junto a otros músicos. Así los hemos visto participar los últimos años en distintos espectáculos en Santa Rosa, ya sea en el Teatro Español, en el Centro Municipal de Cultura o en "Música en la Plaza".
Related Posts with Thumbnails