domingo, 23 de agosto de 2015
Don Juan Calfucurá: Correspondencia 1854-1873 por Omar Lobos
domingo, 28 de octubre de 2012
EDGAR MORISOLI DISTINGUIDO
El homenaje fue realizado por el Club de Leones "Huitrú" de Santa Rosa La Pampa, que pertenece al Distrito 03 de Lions International, que abarca La Pampa, parte de Buenos Aires y toda la Patagonia.
La Distinción Huitru ha sido creada por el mencionado Club, con la finalidad de homenajear a personalidades destacadas de la comunidad pampeana. El año 2010 fue galardonado con la citada Distinción el artista plástico y docente Ricardo Andrés Arcuri, en tanto que la correspondiente al año 2011, le fue conferida a la bailarina y docente de danzas clásicas y españolas de larga trayectoria Noemí Chejolán, quien se hallaba presente en la sala.
Este año la Distinción Huitru le fue otorgada al poeta, escritor y ensayista pampeano, don Edgar Morisoli a quien se reconoce como "el mayor poeta actual de La Pampa".
La presentación de la personalidad de Morisoli, quien se hallaba acompañado por familiares, amigos y representantes de distintas instituciones del medio, la realizó el músico pampeano Ernesto del Viso, quien efectuó una breve síntesis biográfica y consideraciones sobre la obra literaria del homenajeado.
Posteriormente hubo interpretaciones musicales de algunas de los poemas de Edgar Morisoli que han sido musicalizados. En primer lugar cantó Roberto Yacomuzi y en segundo término lo hizo "Lalo" Molina, quien ha musicalizado la mayor cantidad de poemas de Morisoli.
Seguidamente el propio Edgar Morisoli recitó dos poemas seleccionados especialmente para la ocasión. Uno de los cuales lo ha denominado "Testamento". Cabe recordar que Morisoli cumplirá 82 años el próximo 5 de noviembre y que hace pocos días pudimos escuchar en el Teatro Español la presentación escénica de su última obra "El mito en armas o Anunciación de Castelli Inca", una magnífica obra literaria.
Al momento de producirse la entrega de la Distinción que consistió en una escultura en bronce que tiene representado la imagen de un calden con el logo del Club de Leones, sobre una base de madera de caldén, habló y entregó el presidente de la Institución el Profesor Luis Fiorini.
Inmediatamente hizo entrega de un pergamino recordatorio el ex presidente de la Región de Leones el Abogado Ríos, quien, al igual que el presidente, mencionó que la distinción se hacía en nombre de todos los integrantes del Club.
La sala estaba colmada y en repetidas ocasiones los asistentes dedicaron largos aplausos en testimonio de aprobación de lo que acababan de escuchar.
martes, 17 de enero de 2012
OLGA OROZCO EN PROSA
"Había una vez una casa (no) Había en un tiempo una casa (no) Había en varios tiempos varias casas que eran una sola casa. ¿Era realmente una casa o era un espejo fraguado por los tres tiempos, de modo que cada uno era la consecuencia y el motivo del otro? Sí, como en los caleidoscopios o como en un yo circular a manera de cuarto de vestir, donde la que va a ser con máscara de anciana se probara la máscara de la que fue con máscara de niña, y viceversa y sucesivamente. La máscara de la que es, también, y que sólo se ve desde adentro, desde el revés de todas las máscaras confundidas en una, hasta que se devore eso que habitualmente llamamos rostro y se pueda ver quién es quien lo devora, y entonces supongo que comprobaré lo que sospecho: que no se es uno sino todos. (2)
"Adios, casa de las luciérnagas, casa de los rincones abrigados y cómplices, de las misteriosas y enmarañadas selvas. Desde el centro de ti, que eres el centro del mundo, con una escalera hacia lo alto hubiéramos podido llegar al centro del cielo." (3)
FUENTE: Orozco, Olga: Relámpagos de lo invisible, Antología. Fondo de Cultura Económica. Primera Edición Buenos Aires 1998.
Notas: (1) Fragmento de "La casa" pag.28 ob.cit. (2) Fragmento de "Había una vez" pag pag.197 ob.cit.
(3) Fragmento de "Los adioses" pag.284 ob.cit.
sábado, 1 de octubre de 2011
NOVELA DE OMAR LOBOS
El propio Omar Lobos, nacido en Winifreda el año 1964, reconoció estar muy emocionado por la presencia no sólo del publico, entre los que se encontraban familiares, amigos y conocidos, sino fundamentalmente por quienes lo acompañaron en la mesa, entre quienes también estaban el Arquitecto Miguel García, autor del óleo "Juan Calfucurá" que ilustra la tapa del libro, como también de Alberto Acosta, el segundo lector del texto original, quien ofició de coordinador.
Nos sorprendió que su internación en el mundo aborigen haya sido un llamado de su propia conciencia, dado que se produjo en momentos en que estando por viajar a estudiar la cultura Checa y en ocasión de tener que redactar un material para la presentación de un libro, de a poco se va introduciendo en la fuente documental en donde abrevaría para escribir su novela.
En 1996 Omar Lobos ganó el Premio Fortabat en la categoría cuento. Es Licenciado en Letras, se desempeña como docente y ha trabajado como traductor de algunas obras del ruso Fiódor Dostoievski y de Antón Chéjov. Varios de sus cuentos integran la ediciónde la serie "Parques Nacionales: leelos, cuidalos, disfrutalos".
Actualmente es coordinador de la colección Senderos de los Pueblos Originarios de América en Ediciones del Sol, en la que ha publicado su libro "Los mapuches". También ha colaborado con varios artículos en el suplemento educativo del diario La Arena.
Algunos descendientes de agrupaciones aborígenes que se encontraban en la sala, le agradecieron por su enfoque no discriminatorio con respecto a las cuestiones de nacionalidades y límites políticos que no eran justamente los motivos de diferencias entre los distintos pueblos originarios.
Al momento de solicitarle que nos autografiara el libro, le hicimos saber que lo había leído en unas pocas noches, porque su lectura nos había resultado atrapante, por el grado de verosimilitud con que está narrado.
viernes, 9 de septiembre de 2011
DIAS DE ODIO
jueves, 17 de marzo de 2011
OLGA OROZCO 1920-1999
La profeta de las arenas
En el seno de la familia conformada por el siciliano Carmelo Gugliota quien había arribado desde su Italia natal a la Argentina, el año 1900 y Cecilia Orozco, una hija de familia criolla distinguida, de la provincia de San Luis, nació una niña, a la que impusieron el nombre de Olga.
La familia por ésa época otoñal del año 1920 convivía en un pueblo del Territorio Nacional de La Pampa Central, designado como Toay, muy cerca de la capital, Santa Rosa.
Su casa paterna, estaba en una quinta de los alrededores del pueblo, en la que su padre, que era el Intendente desde el año 1913, tenía asimismo explotación forestal y un aserradero.
Junto con ellos vivía también la abuela materna, quien contaba cuentos a la niña, la que escuchaba con oídos atentos, por las noches en que el viento pampero silbaba, entre las enormes plantas del jardín y contra la barrera de tamariscos.

A la niña también la deslumbraron los ventarrones que hacían danzar las arenas de los médanos de los alrededores.
Cuando llegó la década del treinta el jefe de familia había sufrido varios quebrantos en su patrimonio. Ante la difícil situación opta por trasladarse con su familia a la ciudad de Bahía Blanca (Provincia de Buenos Aires).
Allí Olga toma contacto con el mar y todo lo que lo rodea y esto también surgirá después en su obra literaria. Pero además se conecta con la italiana Teresa, quien la introducirá en el mundo del ocultismo, el espectro de los enigmas y entre otras cuestiones se convierte en experta del Tarot cuando solo tenía catorce años.
Luego los Gugliotta-Orozco, familia integrada también por Emilio, hermano de Olga, a quien dedica el poema que transcribimos, cambiaron nuevamente de domicilio, recalando esta vez en la Capital Federal de la Argentina, cuya ciudad-puerto los recibió el año 1936.
En esa ciudad Olga se recibió de maestra. Luego al ingresar en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Buenos Aires toma contacto con filósofos y escritores de la generación del cuarenta.
Su padre sufre una hemiplegia en 1940 y muere en Buenos Aires el mes de julio del año 1945.
Su primer libro fue publicado el año 1946 bajo el título “Desde Lejos”, siendo una joven aún en proceso de aprendizaje y deslumbramiento.

Aquí están tus recuerdos...
Aquí están tus recuerdos:
este leve polvillo de violetas
cayendo inútilmente sobre las olvidadas fechas;
tu nombre,
el persistente nombre que abandonó tu mano entre las piedras;
el árbol familiar, su rumor siempre verde contra el vidrio;
mi infancia, tan cercana,
en el mismo jardín donde la hierba canta todavía
y donde tantas veces tu cabeza reposaba de pronto junto a mí,
entre los matorrales de la sombra.
Todo siempre es igual.
Cuando otra vez llamamos como ahora en el lejano muro:
todo siempre es igual.
Aquí están tus dominios, pálido adolescente:
la húmeda llanura para tus pies furtivos,
la aspereza del cardo, la recordada escarcha del amanecer,
las antiguas leyendas,
la tierra en que nacimos con idéntica niebla sobre el llanto.
-¿Recuerdas la nevada? ¡Hace ya tanto tiempo!
¡Cómo han crecido desde entonces tus cabellos!
Sin embargo, llevas aún sus efímeras flores sobre el pecho
y tu frente se inclina bajo ese mismo cielo
tan deslumbrante y claro.
¿Por qué habrás de volver acompañado, como un dios a su mundo,
por algún paisaje que he querido?
¿Recuerdas todavía la nevada?
¡Qué sola estará hoy, detrás de las inútiles paredes,
tu morada de hierros y de flores!
Abandonada, su juventud que tiene la forma de tu cuerpo,
extrañará ahora tus silencios demasiado obstinados,
tu piel, tan desolada como un país al que sólo visitaran cenicientos pétalos
después de haber mirado pasar, ¡tanto tiempo!,
la paciencia inacabable de la hormiga entre sus solitarias ruinas.
Espera, espera, corazón mío:
no es el semblante frío de la temida nieve ni el del sueño reciente.
Otra vez, otra vez, corazón mío:
el roce inconfundible de la arena en la verja,
el grito de la abuela,
la misma soledad, la no mentida,
y este largo destino de mirarse las manos hasta envejecer.
Olga utilizó para firmar sus poemas el apellido materno. Y en el periodismo utilizó varios seudónimos para escribir en diarios y revistas.
Su valiosa obra poética de trascendencia nacional e internacional, fue premiada varias veces, destacándose entre ellos el premio Juan Rulfo, obtenido un año antes de su muerte.
Su prolífica obra ha sido traducida a varios idiomas y distinguida con los siguientes premios:
«Primer Premio Municipal de Poesía»,
«Premio de Honor de la Fundación Argentina» 1971, «Gran Premio del Fondo Nacional de las Artes», «Premio Esteban
Echeverría», «Gran Premio de Honor» de la SADE, «Premio Nacional de Teatro a Pieza Inédita» en 1972, «Premio Nacional de Poesía» en 1988, «Láurea de Poesía de la Universidad de Turín», «Premio Gabriela Mistral»
otorgado por la OEA, «Premio de Literatura Latinoamericana Juan Rulfo» 1998.
En los 90 fallece su esposo, el arquitecto Valerio Pelufo, con quien estuvieron unidos durante veinticinco años.
Olga Orozco volvió varias veces a La Pampa los últimos años y pudo rescatar lo que quedaba de su antigua casa paterna. Hoy ha sido convertida en el Museo que lleva su nombre y donde se guardan sus libros, fotos y algunos bienes que le pertenecieron.






