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domingo, 23 de agosto de 2015

Don Juan Calfucurá: Correspondencia 1854-1873 por Omar Lobos



En la noche del sábado 22 de agosto del año 2015, en la librería Fahrenheit de Santa Rosa (La Pampa) se llevó a cabo la presentación del libro “Juan Calfucurá. Correspondencia 1854-1873” del investigador de la historia regional pampeana, nativo de Winifreda, Omar Lobos, Licenciado en Letras en la Universidad Nacional de La Pampa.

La obra, como lo expresa su mismo autor, es el producto de casi dos décadas de indagaciones en archivos históricos, donde Lobos persiguió el rastro del gran cacique araucano, entre los que se citan al Archivo General de la Nación, el Archivo Sarmiento, el Archivo Mitre, el Archivo de La Plata, el Archivo Salesiano de Bahía Blanca y también el de Estanislao Zeballos de Luján, entre otros varios repositorios documentales. 

Esta no es una novela, aquí no hay ficción. Su primera novela sobre el tema la conocimos el año 2011 bajo el título  “La veranada del chachai Calfucurá”, editada también, como en este caso que nos ocupa, por Ediciones Colihue.

Tampoco es un libro documental a secas. No se trata de una estricta compilación de documentos, aunque haya insertas en el texto 127 cartas y otros 600 documentos  más relacionados con el tema principal.
Y no es así porque el autor se ha preocupado por contextualizar, con detalle minucioso cada uno de los mismos, para hacer surgir de ellos con la mayor verosimilitud posible, con la mejor nitidez, la voz del Cacique Juan Calfucurá, el hombre que generó y condujo la gran confederación indígena de Salinas Grandes. Pero no solo la voz del gran estratega aborigen, sino también la vida en su aduar y en su gran comarca donde el patriarca ejercía su justicia distributiva.

Es que Omar Lobos es un Filólogo, es decir una persona que “estudia los textos escritos y, en ellos, la estructura y la evolución de una lengua y su desarrollo histórico y literario, así como la literatura y la cultura del pueblo o grupo de pueblos que los han producido”.




 Nos dice el editor, que este libro puede leerse como “crónica histórica sin solución de continuidad”. Que es un libro de historia no nos cabe duda. Pero como el mismo autor expresó hoy en la presentación el que habla es Calfucurá a través de su correspondencia, es la voz del gran jefe de la Confederación Indígena Salinera, pero también desfilan los sucesos fundamentales de medio siglo de nuestro país en los momentos intensos de sus intentos de organización del Estado, entre los que aparecen “las guerras civiles, la secesión de la provincia de Buenos Aires de la Confederación Argentina, la Guerra contra el Paraguay, las rebeliones montoneras en el Noroeste y en el Litoral y revoluciones varias”. No hay opiniones, ni interpretaciones del autor sobre lo que dicen los documentos, solo las asépticas citas documentales sobre las fuentes y alguna escueta frase para aclarar o completar algunas vinculaciones de unos elementos con otros.

El libro contiene 569 páginas, un comentario introductorio  a la compilación, redactada por el propio autor, una norma muy práctica para el lector cual es la anotación en cada documento de que fondo ha sido extraído, un muy detallado índice que facilita la búsqueda y consulta y como anexo, el mapa de La Región Pampeana durante la guerra de Fronteras (Segunda mitad del Siglo XIX), diseñado por Norberto Mollo el año 2014.

Seguramente que este nuevo libro que se agrega a la literatura regional pampeana, como expresó la Profesora Dora Basttistón, se convertirá en un texto fundamental para quienes quieran investigar, escribir o simplemente leer para comprender como funcionaron esos dos ámbitos: el del puerto de Buenos Aires y el del otro lado de la frontera.

Para esta investigadora, a partir de ahora, merced a este gran aporte de Lobos no será la misma visión de los conceptos de desierto o de civilización que manejaremos no sólo los pampeanos, sino los argentinos y también los americanos del sud.
En la tarde de hoy compartieron la mesa de diálogo con el autor la escritora Dora Battistón, el escritor Alberto Acosta y el escritor Luis Talone, quien le realizó tiempo antes una entrevista para la televisión pampeana.



Con el micrófono Alberto Acosta, a su lado Omar Lobos, el autor, seguidamene Dora Battistón y luego Omar Talone

A la primera pregunta de Acosta sobre cómo es que llega a elaborar este libro y que puntos de contacto tiene con su novela anterior que hemos citado, Lobos respondió que su encuentro con el tema Calfucurá fue en el preciso momento en que estaba por irse de Argentina con una beca a estudiar las leyendas eslavas, cuando fue “embargado” por Juan Calfucurá. Y fue tanto el impacto que le produjo esa primera mirada con Piedra Azul, que el magnetismo de la personalidad del sujeto, lo hechizó para siempre y con cada nuevo documento que iba hallando o descubriendo, su respeto hacia ese hombre aumentaba, por el sólo hecho de aparecer nombrado por la prensa o en los documentos oficiales, sino también en cada decisión que tomaba.
Es que sin dudas Calfucurá, el chachai, o “Piedra Azul” ocupó el centro de la escena de la política de aquellos tiempos, por eso el libro está dedicado precisamente “A Don Juan Calfucurá”.

El autor reconoce que el libro que ha presentado le debe tributo a P. Meinrado Hux, quien con sus publicaciones sobre Calfucurá, orientó mucho sus primeras búsquedas. Y al final de su “Comentario a la recopilación” el investigador y profesor Omar Lobos expresa un deseo muy sencillo: “Si con todo este material el amable lector siente que se configura una voz, la voz de un hombre, de un jefe, una voz que viene –quizá por primera vez- del lado de los despojados, de los vencidos, los acallados, y se hace oír, el trabajo de todos estos años estará retribuido con creces”.

Creo no equivocarme si me adelanto a augurar que este libro que nos ha legado Lobos se convertirá en uno de los clásicos fundamentales de la Biblioteca Pampeana, porque habla de las raíces de nuestra identidad como pueblo, e interpela también a nuestra propia sangre, dado que, aunque muchos no lo quieran reconocer, por nuestras venas corre sangre mestiza, según las investigaciones sobre el ADN, que nos han informado que el 56 % de los argentinos  descendemos de algún linaje indígena.

domingo, 28 de octubre de 2012

EDGAR MORISOLI DISTINGUIDO

El sábado 27 de octubre del corriente año 2012, en el auditorio del Colegio de Escribanos de La Pampa, sito en la calle 25 de mayo de Santa Rosa, se llevó a cabo el acto de imposición de una distinción al escritor pampeano don Edgar Morisoli de larga y productiva trayectoria literaria entre nosotros.

El homenaje fue realizado por el Club de Leones "Huitrú" de Santa Rosa La Pampa, que pertenece al Distrito 03 de Lions International, que abarca La Pampa, parte de Buenos Aires y toda la Patagonia.



La Distinción Huitru ha sido creada por el mencionado Club, con la finalidad de homenajear a personalidades destacadas de la comunidad pampeana. El año 2010 fue galardonado con la citada Distinción el artista plástico y docente Ricardo Andrés Arcuri, en tanto que la correspondiente al año 2011, le fue conferida a la bailarina y docente de danzas clásicas y españolas de larga trayectoria Noemí Chejolán, quien se hallaba presente en la sala.

Este año la Distinción Huitru le fue otorgada al poeta, escritor y ensayista pampeano, don Edgar Morisoli a quien se reconoce como "el mayor poeta actual de La Pampa".

La presentación de la personalidad de Morisoli, quien se hallaba acompañado por familiares, amigos y representantes de distintas instituciones del medio, la realizó el músico pampeano Ernesto del Viso, quien efectuó una breve síntesis biográfica y consideraciones sobre la obra literaria del homenajeado.




Posteriormente hubo interpretaciones musicales de algunas de los poemas de Edgar Morisoli que han sido musicalizados. En primer lugar cantó Roberto Yacomuzi y en segundo término lo hizo "Lalo" Molina, quien ha musicalizado la mayor cantidad de poemas de Morisoli.

Seguidamente el propio Edgar Morisoli recitó dos poemas seleccionados especialmente para la ocasión. Uno de los cuales lo ha denominado "Testamento". Cabe recordar que Morisoli cumplirá 82 años el próximo 5 de noviembre y que hace pocos días pudimos escuchar en el Teatro Español la presentación escénica de su última obra "El mito en armas o Anunciación de Castelli Inca", una magnífica obra literaria.

Al momento de producirse la entrega de la Distinción que consistió en una escultura en bronce que tiene representado la imagen de un calden con el logo del Club de Leones, sobre una base de madera de caldén, habló y entregó el presidente de la Institución el Profesor Luis Fiorini.

Inmediatamente hizo entrega de un pergamino recordatorio el ex presidente de la Región de Leones el Abogado Ríos, quien, al igual que el presidente, mencionó que la distinción se hacía en nombre de todos los integrantes del Club.

La sala estaba colmada y en repetidas ocasiones los asistentes dedicaron largos aplausos en testimonio de aprobación de lo que acababan de escuchar.

martes, 17 de enero de 2012

OLGA OROZCO EN PROSA


Supe que Olga Orozco era pampeana, cuando nuestro amigo Juan José Sena, que por aquellos tiempos dictaba cátedra por Victorica y siempre se daba una vuelta por nuestra Librería "Zenia", allá por la segunda mitad de la década del setenta, me dijo "Olga es nacida en Toay". En aquellos años se vendían "Cantos a Berenice" y "Mutaciones de la realidad".

Después la conocí personalmente cuando comenzó a reencontrarse con La Pampa en la década de 1990. Norma Durango, entonces Subsecretaria de Cultura la acompañó hasta mi despacho, donde intercambiamos no sólo saludos sino algunas consideraciones relacionadas con la revalorización de su antigua casa familiar en su Toay natal, que ya había comenzado.

Posteriormente me enteré que su padre don Carmelo Gugliotta (italiano), fue hermano de la esposa de don Roberto Pagella de Victorica, y que además de empresario había sido intendente de Toay. Y que ella había decidido utilizar el apellido de su madre para firmar toda su producción literaria, aunque muchas veces utilizó seudónimos.

La escuchamos leer algunos poemas con su propia voz en esa casona en dos oportunidades, antes de su fallecimiento. Después el trabajo de investigación de su obra por parte de la escritora castence Diana Irene Blanco, nos permitió conocer algo más acerca de esta gran poeta pampeana de trascendencia nacional e internacional.

Olga Orozco escribió en el Libro de Oro del Centenario de Toay el año 1994:
"...mi casa, la única sobreviviente familiar que me queda. Cuando me fui de Toay, la encontré en cada casa donde viví...
Dije cuando me fuí de Toay. ¿Me fui del todo alguna vez?
Toay es una puerta que se quedó abierta para siempre en mi memoria y por la que podía
entrar a mi antojo para encontrar la fiesta o el sosiego."

"Temible y aguardada como la muerte misma
se levanta la casa.
No será necesario que llamemos con todas nuestras lágrimas.
Nada. Ni el sueño, ni siquiera la lámpara.
Porque día tras día
aquellos que vivieron en nosotros un llanto contenido hasta palidecer
han partido,
y su leve ademán ha despertado una edad sepultada,
todo el amor de las antiguas cosas a las que acaso dimos, sin saberlo,
la duración exacta de la vida."(1)




"Había una vez una casa (no) Había en un tiempo una casa (no) Había en varios tiempos varias casas que eran una sola casa. ¿Era realmente una casa o era un espejo fraguado por los tres tiempos, de modo que cada uno era la consecuencia y el motivo del otro? Sí, como en los caleidoscopios o como en un yo circular a manera de cuarto de vestir, donde la que va a ser con máscara de anciana se probara la máscara de la que fue con máscara de niña, y viceversa y sucesivamente. La máscara de la que es, también, y que sólo se ve desde adentro, desde el revés de todas las máscaras confundidas en una, hasta que se devore eso que habitualmente llamamos rostro y se pueda ver quién es quien lo devora, y entonces supongo que comprobaré lo que sospecho: que no se es uno sino todos. (2)

"Adios, casa de las luciérnagas, casa de los rincones abrigados y cómplices, de las misteriosas y enmarañadas selvas. Desde el centro de ti, que eres el centro del mundo, con una escalera hacia lo alto hubiéramos podido llegar al centro del cielo." (3)

FUENTE: Orozco, Olga: Relámpagos de lo invisible, Antología. Fondo de Cultura Económica. Primera Edición Buenos Aires 1998.

Notas: (1) Fragmento de "La casa" pag.28 ob.cit. (2) Fragmento de "Había una vez" pag pag.197 ob.cit.
            (3) Fragmento de "Los adioses" pag.284 ob.cit.



sábado, 1 de octubre de 2011

NOVELA DE OMAR LOBOS

Esta tarde en la librería de la calle 9 de julio, se llevó a cabo la presentación de la novela histórica del escritor pampeano Omar Lobos, que editara recientemente Colihue.
Hizo una primera aproximación a la obra, el escritor Edgar Morisoli, quien habló en su propio nombre y llevó el saludo de la Asociación Pampeana de Escritores.

Morisoli hizo un extenso comentario de la comparación del texto original que leyó hace aproximadamente una década y el que finalmente se ha publicado. Sus comentarios como siempre cautivaron a los asistentes que colmaban la estrecha sala del local y sirvieron para contextualizar la meritoria obra de Lobos en el rumbo de "la pampeanidad" y de la literatura regional pampeana con proyección nacional.

Posteriormente la escritora Dora Battiston, quien reconoció haber sido su profesora, visiblemente emocionada leyó en primer término el texto de una carta que le enviara al autor el día de la presentación del libro en la Feria Internacional del Libro en Buenos Aires de este año.



Seguidamente hizo uso de la palabra el autor de esta importante y cautivante novela histórica, que tiene dos dedicatorias: "A mi padre Avelino Lobos" y a renglón seguido "A los pampeanos".
El propio Omar Lobos, nacido en Winifreda el año 1964, reconoció estar muy emocionado por la presencia no sólo del publico, entre los que se encontraban familiares, amigos y conocidos, sino fundamentalmente por quienes lo acompañaron en la mesa, entre quienes también estaban el Arquitecto Miguel García, autor del óleo "Juan Calfucurá" que ilustra la tapa del libro, como también de Alberto Acosta, el segundo lector del texto original, quien ofició de coordinador.

Nos sorprendió que su internación en el mundo aborigen haya sido un llamado de su propia conciencia, dado que se produjo en momentos en que estando por viajar a estudiar la cultura Checa y en ocasión de tener que redactar un material para la presentación de un libro, de a poco se va introduciendo en la fuente documental en donde abrevaría para escribir su novela.

En 1996 Omar Lobos ganó el Premio Fortabat en la categoría cuento. Es Licenciado en Letras, se desempeña como docente y ha trabajado como traductor de algunas obras  del ruso Fiódor Dostoievski y de Antón Chéjov. Varios de sus cuentos integran la ediciónde la serie "Parques Nacionales: leelos, cuidalos, disfrutalos".

Actualmente es coordinador de la colección Senderos de los Pueblos Originarios de América en Ediciones del Sol, en la que ha publicado su libro "Los mapuches". También ha colaborado con varios artículos en el suplemento educativo del diario La Arena.

Algunos descendientes de agrupaciones aborígenes que se encontraban en la sala, le agradecieron por su enfoque no discriminatorio con respecto a las cuestiones de nacionalidades y límites políticos que no eran justamente los motivos de diferencias entre los distintos pueblos originarios.

Al momento de solicitarle que nos autografiara el libro, le hicimos saber que lo había leído en unas pocas noches, porque su lectura nos había resultado atrapante, por el grado de verosimilitud con que está narrado.


viernes, 9 de septiembre de 2011

DIAS DE ODIO


El libro de Norberto G. Asquini, de reciente aparición, titulado “Días de odio” y subtitulado “De la Libertadora a la revolución del 56 en La Pampa”, es, un relato ajustado “rigurosamente a los datos y a los hechos, con precisa indicación de las fuentes”, tal cual expresa su prologuista, el Dr. Hugo Chumbita.
En siete capítulos de fácil lectura el autor contextualiza aquellos meses en el escenario nacional que se dieron, y focaliza la investigación en los efectos que aquellos violentos sucesos tuvieron en nuestra joven provincia.

El autor ha recurrido a entrevistas y testimonios a diferentes protagonistas o testigos de aquellos días, ha consultado diarios y revistas no sólo de Santa Rosa, sino también de Bahía Blanca. Ha inspeccionado todos los archivos existentes en La Pampa, tanto provinciales como de algunas municipalidades y también de alguna cooperativa.
La bibliografía citada, incluye libros de autores nacionales, algunos provinciales y también a su libro anterior publicado el año 2005 “Crónicas de fuego”.

        Recuerdo que aquellos meses en Victorica, solíamos escuchar la radio, leer sobre todo La Nación, y La Reforma de General Pico, que llegaban a casa de los abuelos y comentar los sucesos en las casas de familias peronistas donde nos reuníamos.
        Menciono la de Germán y Luisa Funes, la de Fortunato Romeo inquilino de nuestra abuela Elina. A veces también con la familia de don Justo Urquiza, que vivían en la quinta de los Cardozo. A la casa de don Ramón y María Ochoa, frente al cementerio o a la de don Vicente Muñóz, que era inspector municipal.

Nuestro padre era empleado de la Escuela de Agricultura y Ganadería de la Nación, en la que había sido designado por indicación de don Domingo Di Dio, Juez de Paz y presidente de la Unidad Básica local el año 1952. Cuando vino el golpe y fue desplazado el Director Ingeniero Juan Carlos Lassalle, la inquietud llegó al seno familiar sobre que podría suceder con los peronistas, dado que se estaban purgando todos los organismos nacionales.

Nuestro tío Modestino Pérez, empleado la Oficina de Correos y Telégrafos fue trasladado al desierto de Rio Negro a un pueblito llamado el Cuy.
Tal cual relata Asquini, como sucedió en otros pueblos y ciudades, también en Victorica la desperonización se hizo notar con la demolición de placas, monumentos y bustos y eliminación de libros en las bibliotecas públicas y escolares.

Creo que la única referencia que se salvó fue la del Hospital donde consta el nombre de “Luisa Pedemonte de Pistarini”, la madre del General Juan Pistarini. Pero las placas de la Escuela Nacional Nº 7 y el monumento en la Plaza fueron derribados y eliminados. También las de Obras Sanitarias de la Nación, las del Hogar de Ancianos, las de la propia Escuela de Agricultura y las de la Policía y el Colegio Salesiano.
El miedo llegó a casi todos los hogares peronistas, en donde recurrieron a la quema o el enterramiento de libros, revistas, diarios o panfletos.



En casi todos ellos, hasta en el más humilde rancho, solía encontrarse un ejemplar de la “Razón de mi Vida”.

Casi al final del capítulo 7 del libro de Asquini, se hace referencia a la rebelión estudiantil en Santa Rosa. Bajo el acápite “Mocosos desobedientes”, el autor pasa revista de uno de los temas que tiene escasa visibilidad, no sólo pampeana sino también a nivel nacional. El del comportamiento de la juventud. En este caso y dado el lapso que aborda la investigación, no se alude a la juventud peronista, sino a la juventud antiperonista.

Es el propio Chumbita quien comenta una anécdota personal “Imposible olvidar el año 55 para quienes vivimos esa conmoción. En una Santa Rosa aún aldeana, en la edad de estrenar mis pantalones largos, la campaña antiperonista, en la que se embarcaron mis compañeros adolescentes de la Acción Católica, me apartaba para siempre de esa feligresía. Eran días de crispación y encono que dividían a nuestras familias”.


El caso del cura Manuel Lario que era el párroco de Victorica, lo recuerdo perfectamente, porque nuestro padre y nosotros mismos éramos concurrentes al Oratorio de Don Bosco, por los juegos para niños y para grandes como la cancha de paleta, o el cine para la familia cristiana.

Don Eladio Rodríguez, el Comisionado Municipal de ésa época (año 1955) era cuñado de la Diputada Provincial Ahimer Figueroa. El cura había puesto una bocina en la planta alta del Colegio frente a la Plaza y también publicaba un periódico “La Voz del Oeste”. Con esos medios y el púlpito, hacía ácidas críticas al gobierno de Perón, que desde mediados de año había entrado en franco enfrentamiento con los sectores más opositores de la Iglesia Católica.


El libro de Asquini, un minucioso investigador, además de la virtud señalada por Chumbita, es meritorio porque recrea aquel tiempo, dándole al lector una visión de conjunto de la época y describiendo el proceso pampeano, hasta ahora muy fragmentado en las crónicas periodísticas.

jueves, 17 de marzo de 2011

OLGA OROZCO 1920-1999

Hechicera de la memoria
La profeta de las arenas
En el seno de la familia conformada por el siciliano Carmelo Gugliota quien había arribado desde su Italia natal a la Argentina, el año 1900 y Cecilia Orozco, una hija de familia criolla distinguida, de la provincia de San Luis, nació una niña, a la que impusieron el nombre de Olga.
La familia por ésa época otoñal del año 1920 convivía en un pueblo del Territorio Nacional de La Pampa Central, designado como Toay, muy cerca de la capital, Santa Rosa.

Su casa paterna, estaba en una quinta de los alrededores del pueblo, en la que su padre, que era el Intendente desde el año 1913, tenía asimismo explotación forestal y un aserradero.
Junto con ellos vivía también la abuela materna, quien contaba cuentos a la niña, la que escuchaba con oídos atentos, por las noches en que el viento pampero silbaba, entre las enormes plantas del jardín y contra la barrera de tamariscos.





A la niña también la deslumbraron los ventarrones que hacían danzar las arenas de los médanos de los alrededores.
Cuando llegó la década del treinta el jefe de familia había sufrido varios quebrantos en su patrimonio. Ante la difícil situación opta por trasladarse con su familia a la ciudad de Bahía Blanca (Provincia de Buenos Aires).
Allí Olga toma contacto con el mar y todo lo que lo rodea y esto también surgirá después en su obra literaria. Pero además se conecta con la italiana Teresa, quien la introducirá en el mundo del ocultismo, el espectro de los enigmas y entre otras cuestiones se convierte en experta del Tarot cuando solo tenía catorce años.


Luego los Gugliotta-Orozco, familia integrada también por Emilio, hermano de Olga, a quien dedica el poema que transcribimos, cambiaron nuevamente de domicilio, recalando esta vez en la Capital Federal de la Argentina, cuya ciudad-puerto los recibió el año 1936.
En esa ciudad Olga se recibió de maestra. Luego al ingresar en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Buenos Aires toma contacto con filósofos y escritores de la generación del cuarenta.


Su padre sufre una hemiplegia en 1940 y muere en Buenos Aires el mes de julio del año 1945.
Su primer libro fue publicado el año 1946 bajo el título “Desde Lejos”, siendo una joven aún en proceso de aprendizaje y deslumbramiento.



Aquí están tus recuerdos...

Aquí están tus recuerdos:
este leve polvillo de violetas
cayendo inútilmente sobre las olvidadas fechas;
tu nombre,
el persistente nombre que abandonó tu mano entre las piedras;
el árbol familiar, su rumor siempre verde contra el vidrio;
mi infancia, tan cercana,
en el mismo jardín donde la hierba canta todavía
y donde tantas veces tu cabeza reposaba de pronto junto a mí,
entre los matorrales de la sombra.

Todo siempre es igual.
Cuando otra vez llamamos como ahora en el lejano muro:
todo siempre es igual.
Aquí están tus dominios, pálido adolescente:
la húmeda llanura para tus pies furtivos,
la aspereza del cardo, la recordada escarcha del amanecer,
las antiguas leyendas,
la tierra en que nacimos con idéntica niebla sobre el llanto.

-¿Recuerdas la nevada? ¡Hace ya tanto tiempo!
¡Cómo han crecido desde entonces tus cabellos!
Sin embargo, llevas aún sus efímeras flores sobre el pecho
y tu frente se inclina bajo ese mismo cielo
tan deslumbrante y claro.

¿Por qué habrás de volver acompañado, como un dios a su mundo,
por algún paisaje que he querido?
¿Recuerdas todavía la nevada?

¡Qué sola estará hoy, detrás de las inútiles paredes,
tu morada de hierros y de flores!
Abandonada, su juventud que tiene la forma de tu cuerpo,
extrañará ahora tus silencios demasiado obstinados,
tu piel, tan desolada como un país al que sólo visitaran cenicientos pétalos
después de haber mirado pasar, ¡tanto tiempo!,
la paciencia inacabable de la hormiga entre sus solitarias ruinas.

Espera, espera, corazón mío:
no es el semblante frío de la temida nieve ni el del sueño reciente.
Otra vez, otra vez, corazón mío:
el roce inconfundible de la arena en la verja,
el grito de la abuela,
la misma soledad, la no mentida,
y este largo destino de mirarse las manos hasta envejecer.



Olga utilizó para firmar sus poemas el apellido materno. Y en el periodismo utilizó varios seudónimos para escribir en diarios y revistas.
Su valiosa obra poética de trascendencia nacional e internacional, fue premiada varias veces, destacándose entre ellos el premio Juan Rulfo, obtenido un año antes de su muerte.
Su prolífica obra ha sido traducida a varios idiomas y distinguida con los siguientes premios:

«Primer Premio Municipal de Poesía»,
«Premio de Honor de la Fundación Argentina» 1971, «Gran Premio del Fondo Nacional de las Artes», «Premio Esteban
Echeverría», «Gran Premio de Honor» de la SADE, «Premio Nacional de Teatro a Pieza Inédita» en 1972, «Premio Nacional de Poesía» en 1988, «Láurea de Poesía de la Universidad de Turín», «Premio Gabriela Mistral»
otorgado por la OEA, «Premio de Literatura Latinoamericana Juan Rulfo» 1998.


En los 90 fallece su esposo, el arquitecto Valerio Pelufo, con quien estuvieron unidos durante veinticinco años.
Olga Orozco volvió varias veces a La Pampa los últimos años y pudo rescatar lo que quedaba de su antigua casa paterna. Hoy ha sido convertida en el Museo que lleva su nombre y donde se guardan sus libros, fotos y algunos bienes que le pertenecieron.

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