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sábado, 20 de agosto de 2016

Desde el Caldenal

Hace algunas semanas tomamos conocimiento de este libro, a través de la presentación que su autora realizara en la Biblioteca Popular de Telén. Lo firma como Elsa Kenny, un apellido de ascendencia irlandés muy conocido en la zona del noroeste pampeano.

Ella es pampeana, hija de la familia Rosalín de Victorica, se casó con Eduardo Kenny, nativo del lugar, hijo de don Enrique T. Kenny y vivió junto con su familia en la Estancia "La Marcela", a pocas leguas del pueblo que fundara el francés Alfonso Capdeville el año 1901. Allí crió sus hijos, algunos de los cuales fueron nuestros alumnos en la Escuela provincial de Comercio "Félix Romero" de Victorica.

"La Marcela" está situada a tres leguas al noroeste de la estancia "Santa Camila", allí donde aquel francés, hijo del socio de Capdeville, compuso música que firmó con el seudónimo J. Nirvassed. Un vals Boston que compuso y dedicó al entonces Gobernador del Territorio Pampa Central, el Dr. José Luro, lleva el título "Aromas del monte".

"Conozco el monte vivo y libre. No pude escapar de la poesía para cantarle a esta tierra firme y dura, montaraz e indestructible. Montes azules de mis recuerdos." Estas son las palabras de la autora a modo de presentación al ramillete de poemas, en los que desgrana todo el amor por ese lugar, por los habitantes del bosque de caldén al que los lugareños, como ella lo hace, lo llaman monte.

Eso de montes azules, es porque efectivamente al caer el sol, a eso de la oración como decían nuestras abuelas, la abigarrada caldenada se tiñe de un color azulado sobre todo en el otoño e invierno. El primer poema que abre el libro está titulado precisamente Montes Azules: "De cerros, montes y cielos/ envueltos en bruma azul,/ eran el cielo sobre mi alma".

En los más de cuarenta poemas que componen el libro, la autora se ha dejado llevar por sus recuerdos, sensaciones, experiencias vitales, pero sobre todo por el sentimiento de amor hacia esa naturaleza con la que han convivido y donde han soñado y amado junto a sus seres queridos.


EL CALDENAL

Yo vivo en el caldenal...
terrenal, rústico, amado.
Bajo cielos y caldenes
frescura de follajes.
Primaveras con golondrinas
y pájaros del monte
que juegan con las nubes
cambiantes y voluptuosas.
Vientos que pasan silbando
despeinando caldenes.
Tardes melancólicas
despiden al sol
entre una orgía
de rojos y corales
que tiñen el horizonte.
Arriba...
cielo extendido sereno.
Abajo...
el caldenal fascinante
en su quietud secular.
Noches máginas de luna llena,
murmullos misteriosos
roces sigilosos
de duendes nocturnos.
Escenario grandioso
de caldenes, lunas y estrellas.
Olor a montes,
olor a hierbas,
frescura de la noche.
Canto de grillos,
chistido de lechuzas.
Entre tanta vastedad
el alma libera sueños
que albergan esperanzas.
Hay lugar para el silencio,
la paz, el amor y la poesía...


jueves, 10 de septiembre de 2015

Celia Porras, Poeta Pampeana.

Mañana 11 de septiembre, se llevará a cabo el acto en homenaje al Maestro y en la ciudad de Santa Rosa, capital de la provincia de La Pampa, en Argentina, la Asociación Sarmientina realizará el acto frente al busto de Sarmiento, en la Avenida San Martín intersección con la calle Mitre.

En esta oportunidad se realizará una distinción a la Maestra Celia Porras viuda de Ludueña, maestra pampeana, que ejerció su profesión durante largos cuarenta y un años en la localidad de Telén. Allí fue maestra y Directora de la Escuela Hogar de esa localidad.

Pero además de ejercer en nivel primario, cuando abrió sus puertas la escuela secundaria "Félix Romero" de Victorica el año 1959, ella fue designada no sólo en Castellano sino también en la asignatura Matemática.
Cuando llegó el momento de festejar los primeros 25 años de esta Institución educativa de nivel medio, ella fue la autora de la poesía, al que el maestro Mecca le puso música y se transformó en el Himno de dicha escuela.
Celia Porras ha publicado en el Libro I de la Peña de Escritores Rosaleños: "13 de Junio", una Antología editada el año 2005 su poema:

CANTO AL MAESTRO DE LA PAMPA
          I
Yo te canto maestro de La Pampa.
Que trazaste de cultura rastrillada.
Y en la noche oscura de las letras,
iluminaste las mentes de la infancia.
          II
Yo te canto Señor de la Palabra.
Caballero de pluma sin espada.
Que diste el saber a manos llenas,
en la tierra del indio y la gringada.
          III
Yo te canto en el viento del Pampero,
en la sombra del monte de caldenes,
en las aguas del río Saladino
y en el oro bendito de las mieses.
          IV
Yo te canto en el vuelo de las aves.
En la ronda blanca de los niños,
cuando cuidan las madres a su prole,
cuando mecen su niño adormecido.
           V
Y te canto Señor de la Palabra
en el pan del altar que da Hostia Santa
cuando rezo en las noches mi rosario
y al flamear la bandera azul y blanca.
          VI
La Pampa te debe un monumento
Maestro que trazaste rastrilladas.
Pero los niños te levantaron el más hermoso,
en la tibieza de su alma inmaculada.
          VII
Hasta Dios en su bondad eterna,
te regaló para que usaras en la Tierra
el nombre santo !Maestro!
Que él llevaba aquí en la Tierra.
          VIII
Porque hiciste crecer esta provincia.
Porque fuiste historia y democracia.
Por eso en estos versos yo te canto:
Porque fuiste !Maestro! Pampa y Patria.
La comunidad de Telén de la que participó junto a su esposo Daniel Ludueña y su hijo Guillermo durante muchos años, ha querido también homenajear a esta maestra ejemplar. Por ello el año pasado le han asignado su nombre a una calle de esa localidad.

jueves, 5 de marzo de 2015

VIAS Y MEDIOS DE TRANSPORTE EN NOROESTE DE LA PAMPA CENTRAL

En el noroeste del Territorio Nacional de La Pampa Central, luego de desalojados los cacicazgos de los rankeles, hacia fines de 1881 y principios del año 1882 comenzó el proceso de colonización de las nuevas tierras.

La primera etapa consistió en la creación de Fortines por las tropas que ingresaron provenientes de los cuarteles de la Villa Mercedes (San Luis) y del fuerte Sarmiento en los alrededores de Río Cuarto, provincia de Córdoba.

La misión de las tropas era garantizar la paz en la región a los efectos de que los inversores pudiesen desplegar sobre el territorio pobladores, tecnologías y capitales en haciendas fundamentalmente.
En la zona del noroeste, como en todo el territorio se circulaba en las décadas finales del siglo XIX a través de las denominadas "rastrilladas". Una amplia red de huellas primarias y secundarias que habían generado los pueblos originarios de la región para mantener comunicados los cacicatos y expeditas las vías de transporte desde las provincias del este hacia la zona de la precordillera.

Por la zona del noroeste pasaban las rastrilladas de "las víboras" y más allá la de "las pulgas", nombres identificatorios probablemente a la frecuencia de la aparición en las sendas mencionadas, por un lado de víboras y por otro lado de ese molesto bicho del que eran portadores los perros, pero también los humanos que vivían en los toldos y los que lo hacían en los fortines.

El primer fortín fundado fue "La Resina", creado un 12 de febrero del año 1882, después rebautizado bajo el nombre de "General Benjamín Victorica". El año 1901 nació a solo dos leguas hacia el oeste el pueblo denominado Telén, creado por el francés Alfonso Capdeville en su campo que los indios llamaban "Thanan tué".

Entre Victorica, Telén y luego Loventuel fundado el año 1904, los transportes que los comunicaban con General Acha, la primera Capital de la Gobernación del entonces Territorio Nacional de La Pampa Central, pasaban las denominadas "Mensajerías", que transportaban personas y el correo con bultos de poco peso.

La primera en arribar a la zona de Victorica, cercana a la antigua Leuvucó, la capital de los rankeles, fue la galera llamada "La Puntana", que como delata su nombre, provenía de Villa Mercedes, después ingresó la gran Mensajería que unió General Acha, con Victorica y su amplia zona de influencia, conectándolas con Trenque Lauquen, ( provincia de Buenos Aires) la punta de riel del Ferrocarril del Oeste adonde había llegado el año 1890, y con la Villa Mercedes en San Luis, fue la de don Jorge Vallée, que partía desde el sureste del Territorio.
Pero para las mercaderías generales y bultos de gran tamaño como los lienzos de lanas, los materiales de construcción o para los alambrados, lo que se utilizaban eran tropas de carros tirados con mulas, como los que se ven en la foto de arriba. Esa fotografía está tomada frente a la barraca en Telén, propiedad de Alfonso Capdeville y sus socios.

"La tropas de carros muleros transportando materiales de construcción y mercancías para la población circulaban en forma incesante desde las terminales ferroviarias, regresando cargados con los frutos del país que eran enviados a puerto, quedando grabados en la memoria estos sacrificados transportistas, entre los que podemos nombrar a Peñalosa, Carreño, Peón, Oviedo, Garraza, Montero, Vander Mey, Blanco, Poblet, Páez y González entre otros".
El Ferrocarril con sus vías de acero, llegó el año 1896 a la capital del Territorio, General Acha, proveniente desde el puerto de la Bahía Blanca, al sur de la provincia de Buenos Aires. Esa línea del Ferrocarril de Buenos Aires al Pacífico arribó a Toay y Santa Rosa el año 1897, convirtiéndose en la punta de riel más próxima a la zona del noroeste.

Hubo varios proyectos de líneas que extenderían el ferrocarril desde Toay, hasta el Río Cuarto en la provincia de Córdoba. De Toay también debía partir una línea hasta Victorica y de allí su prolongación debía alcanzar la Villa Mercedes en San Luis, conectando las ciudades y pueblos en donde habían quedado los parientes de los primeros colonos que arribaron a la zona del noroeste.

La línea que finalmente llegó a Victorica y convirtió a Telén en la estación terminal de dicho tramo, fue la del Ferrocarril del Oeste, que conectó a esta zona con la provincia de Buenos Aires y el puerto de la Capital Federal, dicho arribo se produjo en el mes de mayo del año 1908.

El influjo del ferrocarril para la zona fue importante, incluso produjo el nacimiento de un nuevo pueblo en la zona bautizado como Luan Toro, fundado ese mismo año 1908, festejando sus habitantes con gran alegría al ver  pasar a la humeante máquina a vapor frente a sus mismas viviendas.

Pero en 1914 se desató la Primera Guerra Mundial en Europa, lo que trajo grandes inconvenientes en el comercio de importación y exportación y que produjo como consecuencia negativa para la zona el retraimiento de las inversiones, que luego paralizó su continuidad y que al finalizar la misma, clausuró definitivamente estos importantes proyectos en infraesctructura ferroviaria. 

A principios de la década de 1920 hicieron su aparición en la zona los primeros automóviles: autos familiares y camiones de transporte de carga. Al principio su difusión fue lenta, dada la ausencia de caminos en buenas condiciones para que pudiesen circular sin inconvenientes estos nuevos medios de transporte.

Por las rastrilladas los altos carros con mercaderías tirados por una docena de mulas y los armatostes de las galeras tiradas por nueve caballos solían pasar aún en medio de grandes lagunas o atravesando los medanales o la travesía con profundos pozos producidos por las lluvias. Pero inmediatamente se desataron las demandas de apertura de caminos a los responsables de los municipios de cada localidad, incluso se hicieron trabajos mancomunados entre el vecindario propietario de automòviles con aportes privados para reacondicionar las huellas antiguas hasta convertirlos en caminos abiertos, por donde pudiesen pasar sin inconvenientes mayores los nuevos bólidos.

En el aviso de arriba, publicado en el periódico "La Voz del Oeste", del 15 de enero del año 1929, fundado y dirigido por el conocido maestro don Félix Romero, que por esos años estaba residiendo con su esposa en Telén, se observa la publicidad de un camión.

El agente en la zona era el árabe Miguel Moises. Si leen la promoción verán que tira un "palito" para los competidores, acusándolos de hacer camiones sobre chasis de automòviles. Pero en el aviso de abajo la misma firma se juega entero prometiendo la devolución de lo pagado por el chasis entre aquellos primeros 13 clientes que adquieran un camión Manchester en su agencia.

No sabemos si hubo esa cantidad de compradores ese año 1929 en la Agencia de don Miguel Moises en Telen y si los hubo tampoco conocemos quien fue el acreedor a dicho premio.


En este otro aviso comercial que apareció también en un periódico de circulación en Telén por aquellos años de fines de la década de 1920, perteneciente a la firma de Blengini & Perez, se promueve la venta de automoviles marca Dodge y de camiones marca Graham Brothers.

Las marcas más afamadas y ya tradicionales en el mercado internacional y nacional se habían afincado en Victorica, por eso a los comerciantes de Telén que agregaron este nuevo producto tecnológico para el transporte en sus Almacenes de Ramos Generales, les quedó la opción de marcas no tan conocidas.

Lenta pero continuamente el automotor fue desplazando del mercado de los transportes a los vehículos tracción a sangre. Pero unos cuantos años ambos convivieron, incluso para los tramos de la travesía hasta el salado muchas veces estos nuevos medios de transporte debieron ser sacados de apuro por los antiguos carros tirados por mulas o caballos.

FUENTES CONSULTADAS
Periódico "La Voz del Oeste" de Félix Romero década 1920
Fototeca Bernardo Graff del Museo Histórico "Fernando E. Araoz" de la provincia de La Pampa
Álbum del Centenario de Victorica, editado por Efebe Ediciones en febrero de 1982 con textos de Walter Cazenave
www.telen-lapampa.com.ar

sábado, 21 de febrero de 2015

TELEN ESTANCIA "EL TERO"

El año 1899 se produjo el levantamiento de un sector de ciudadanos victoriquenses, encabezados por el ex capitán del Ejército Adolfo Corbalán, contra la administración municipal del francés Alfonso Capdeville.

De ese enfrentamiento que terminó violentamente con la muerte de tres personas y una docena de heridos, resultó la renuncia de Capdeville al cargo de Presidente de la Comisión de Fomento de Victorica y además la del Gobernador del Territorio de la Pampa Central el General Eduardo Pico.

Ese hecho va a producir la decisión de Capdeville de fundar en su campo Telén un pueblo, a tan sólo nueve kilómetros de Victorica, con el que intentará competir, con la implementación de varias estrategias, inversiones y radicación de grupos de colonos fundamentalmente franceses, pero también irlandeses y algunos pocos españoles e  italianos.

En agosto del año 1903 el Ministerio del Interior que desempeñaba Joaquín V. González, del Gobierno Nacional, que presidía en ésa época el General Julio Argentino Roca, decidió enviar un Comisionado a la Gobernación de La Pampa Central, para que realizara una inspección ocular acerca de algunas cuestiones sobre las que tenía quejas.

Entre ellas, una era la denuncia sobre Capdeville de transportar cueros sin la guía correspondiente.

El designado fue el Señor Felipe Centeno, Diputado Nacional, para que realizase, luego de su visita un informe. Como resultado final de la gira propuso el traslado de la Capital del Territorio desde General Acha a Santa Rosa.
En esta foto, el señor Felipe Centeno preside la mesa del almuerzo que le ofreciera, en su visita a Telén, el  señor Enrique Mareschal, en su estancia "El Tero". La foto está tomada en el comedor de la casa, probablemente por el fotógrafo alemán don Bernardo Graff, quien ejercía su profesión por aquellos años en Victorica.

A la derecha de Centeno está el dueño de casa el señor Mareschal, a su izquierda la esposa del mismo. El matrimonio anfitrión de nacionalidad francesa. El de uniforme es el Comandante de la Guardia Nacional el Señor Cortina, que ha viajado desde General Acha acompañando al Comisionado.

A su lado se encuentra una dama que no hemos podido identificar aún. A su lado de anteojos el señor Alberto Sarrade, Ingeniero Agrónomo, que ha sido convocado por Capdeville para dirigir varios proyectos relacionados con la agricultura como la alfalfa y la vid.

El que está en la esquina de la mesa con un cigarro entre sus dedos es el francés Joseph Dewavrin, que residía en esos años en la estancia "Santa Camila", donde su padre en sociedad con Capdeville explotaban el campo para criar ovejas para obtener lana que se enviaba a la industria textil que su familia tenía en Toucoing (Francia). Dewavrin fue aquel famoso músico que firmaba con el seudónimo J. Nirvassed.

Del otro lado un señor no idenficado sentado, en tanto que la señora de perfil en la esquina de la mesa suponemos que es la esposa del Señor Dewavrin, vecinos de los propietarios de la estancia.
Parados desde la derecha el más alto e imponente, es la figura de don Alfonso Capdeville, detrás del Comisionado Centeno está su secretario señor Pizarro. A su lado un joven que presuminos tendría no más de 20 años, al que no hemos identificado. A su lado el señor Dubeudout y el último el señor Lernoud todos de la colonia francesa de Telén y vecinos de Mareschal.

Como no sabemos la filiación del Ingeniero Sarrade, podemos presumir que la dama de vestido oscuro con canesú blanco podría ser la esposa de Capdeville, doña Berta. También podemos presumir que el joven podría ser el hijo de la familia anfitriona.

La Capital, el diario donde se publicó esta fotografía menciona a un señor González Ribero que podría ser el señor ubicado sentado a la mesa entre la esposa del dueño de casa y la esposa de Dewavrin.

 "A menos de un mes de la visita de F. Centeno a Victorica y Telén, ocurrida a fines de agosto de 1903, A. Capdeville publicó en el mismo periódico La Capital, la siguiente carta de agradecimiento:

Tengo el agrado de avisarle que he recibido todos mis cueros sin el menor tropiezo y agradezco a UD. sinceramente, pues su presencia ha de haber influido en apresurar la terminación de un asunto tan importante al punto de vista comercial. Esperamos todos que su influencia favorable en todos los asuntos pampeanos y que tomará el gobierno las medidas necesarias para que podamos trabajar tranquilos al amparo de las leyes y de autoridades tutelares". (Diez-Moroni)

FUENTES CONSULTADAS
Fototeca Bernardo Graff, del Museo Histórico Profesor Fernando E. Araoz, de La Pampa
www.telenlapampa.com.ar/Diez, María Angélica, y Moroni, Marisa "Redes de poder y ascenso económico en un área de frontera: La acción de A. Capdeville en La Pampa en la primera década del siglo XX"
Deofugéres, Miguel "Guía de La Pampa Central" editada 1906
Roldán, Luis Ernesto: "Historias de Vida" editado año 1999

jueves, 5 de febrero de 2015

CARLOS BALECH EN DECIMAS

Don Carlos Balech era hijo del matrimonio formado por Emilio Balech y Berta Capdeville, la hija del francés don Alfonso Capdeville, quien fue Intendente de Victorica por varios periodos en el lapso de los años 1891 a 1899. Después el año 1901 realiza la fundación del pueblo de Telén en tierras de su propiedad

Don Carlos Balech tenía habilidad para escribir versos en décimas. El año 1995, el Ministerio de Cultura y Educación publicó un libro con varios, de un conjunto de poemas de su autoría. El mismo Balech reconoce que Don Florencio Ernesto Peirone y Luis Cazenave fueron las dos personas que más se preocuparon para que las mismas no quedasen en la intimidad, sino que debían publicarse porque consideraban la obra válida para su difusión y promoción porque integran la cultura regional de nuestro provincia de La Pampa.

Dentro del libro he elegido el poema que Balech dedica a su abuelo bajo el título "Don Alfonso", dado que dentro de pocos días se arribará a un nuevo aniversario de la localidad de Victorica donde desarrolló muchos años su tarea de gobernanate, la que prosiguió luego en Telén, aunque allí nunca fue Intendente, pero se dedicó a sus empresas y al fomento comercial y econòmico de la zona.


"Casi lindando con España,
en las landas desoladas
cuyas costas escarpadas
el azulado mar baña,
de su árida campaña,
en cuyo seno ha nacido
-su estudio ya cumplido-
con deseos de aventuras,
rompiendo las ataduras,
se alejó decidido.

Dejando su patria amada,
la vieja Francia luminosa;
en una decisión riesgosa,
y la Argentina soñada,
su vida está destinada,
pues quiere también demostrar
que es muy capaz de trabajar
y en un buque embarcado,
su destino ya trazado
seguro está de lograr.

Fueron duros los comienzos;
desde trabajar con la pala,
lidiar con hacienda baguala,
hasta hombrear pesados lienzos,
con fríos o calores intensos;
su porvenir fue labrando
y sin descanso luchando,
en una penosa porfía
comprendió que triunfaría;
sus deseos culminando.

En la tierra rescatada
del dominio ranquelino
por un estratega genuino,
en una campaña arriesgada,
completando la ansiada
ocupación del desierto,
dejando así abierto
el camino al progreso
desarrollando el proceso
que llevaría a buen puerto.

Por la Nacional Ganadera,
en medio de la caldenada
que está allí enclavada,
luego que Epupel erigiera,
estableció campo afuera
su nueva estancia Telén,
después transformada también,
en el pueblo del mismo nombre
y aunque el hecho asombre
lo convirtió en un Edén.

A compatriotas llamando,
que por él entusiasmados,
aportando capital y ganados,
sus esfuerzos fueron sumando
y se continuaron agregando
otros arriesgados pioneros;
figuran entre los primeros:
Kenny, Amat, Clavé, Joubert,
los Lernoud, Sarrade, Jalabert,
artesanos y ganaderos.


Por don Alfonso empujados,
cuyo entusiasmo contagia,
como por arte de magia
surgen casas y cercados,
teléfonos instalados,
fábrica de hielo y soda;
para la enseñanza toda
una escuela primaria
y cosa muy necesaria
la comisaría que controla.

Registro Civil, Juzgado;
a los fieles destinada,
una iglesia edificada
y asimismo instalado
un también necesitado
para suministrar energía
motor que proporcionaría
luz y fuerza suficiente
para que con su corriente
brindar la que se requería.

Banco de Crédito Rural,
el primero instalado
como algo inusitado
y un ejemplo como tal,
siendo muestra cabal
del deseo de progreso
que manifiesta con eso,
ese pueblito perdido,
entre médanos metido
que es orgullo confeso.

Su espíritu pionero
a Mendoza lo impulsó;
en la cordillera fundó
un establecimiento señero;
fue también el primero
a la alfalfa en cultivar;
una alameda plantar
y una usina instalada,
por el agua propulsada,
que asegura su funcionar.

Por el Sosneado tutelada
una estancia modelo,
un ejemplo en aquel suelo,
está allí edificada,
por mejoras acompañada;
casas para los peones,
huerta, quinta, galpones,
telescopio, catalejos
para divisar a lo lejos
y tomar disposiciones.

En enero del año veinte,
tal vez por la lucha cansado
o, por el esfuerzo agotado,
ya de su muerte consciente,
cerró sus ojos dulcemente;
el viejo cóndor aflojando,
por fín sus alas plegando;
por su familia rodeado,
se convirtió en pasado
que hoy estamos recordando.

FUENTE: Carlos Balech "Décimas Ripiosas", Edición del Ministerio de Cultura y Educación de La Pampa año 1995

martes, 18 de noviembre de 2014

Máximo García pionero del campo pampeano



     En la Villa de Iscar, provincia de Valladolid, de la España de la época de las guerras Carlistas, nació el 18 de Noviembre del año 1844, siendo el cuarto hijo de Balbino García y Mariana Arévalo, el niño varón al que registraron y bautizaron como Máximo.

     Quedó huérfano de padre, a la corta edad de dos años. Su hermano Macario cuatro años mayor, se convirtió después en fotógrafo, logrando  prestigio, el que transmitió a su hijo Cándido quien adquirió fama en Llanes. Es muy probable que con él haya aprendido los primeros pasos de esta profesión, la que ejerció en Dolores en los primeros tiempos de su arribo. El sello con el que identificaba sus fotos dice: “El Candado”, Máximo García, Dolores.

     Antes de cumplir los veinte años, el joven Máximo tomó la decisión de emigrar hacia América del Sur, probablemente pensando que por la ley de “mayorazgo” no tenía perspectivas de heredar nada, evitando asimismo ser incorporado al servicio militar obligatorio de cuatro años en aquella época de la convulsionada Europa.

   Eligió  la República Argentina, donde además de la facilidad del idioma, se estaban ofreciendo condiciones muy beneficiosas para los colonos, en las nuevas tierras que se iban incorporando con el avance de la frontera interior hacia el oeste. Vale recordar que la Zanja de Alsina se comenzó a construir en 1876, entre Nueva Roma, sur de la provincia de Buenos Aires y concluyó un año después en Italó, al sur de la provincia de Córdoba. 

     Tenemos constancia del registro de su arribo a la Argentina, procedente de Montevideo (Uruguay) el 22 de agosto del año 1862 en el vapor Libertad.

     Sabemos además, por medio del genealogista Rubén Gómez Luna, que fue empleado en la Confitería del español don Evaristo Ysequilla en el pueblo de Balcarce en la provincia de Buenos Aires, aprendiendo allí el oficio de masitero. Ysequilla había llegado a la Argentina el año 1868, mucho después se estableció en General Acha el año 1885, abriendo un Almacén de Ramos Generales al que denominó “Bella Vista”.

     El primer documento, al que hemos tenido acceso, de Máximo García, es el boleto de señal, fechado el año 1877, que fue obtenido en el Partido La Lobería en la provincia de Buenos Aires, junto con un permiso para utilizar dicha señal en hacienda lanar de su propiedad.
Dos años después, contrae matrimonio con la joven argentina nativa de la ciudad de Dolores, provincia de Buenos Aires, Fidela López Álvarez, de veinticuatro años, hija de Pascual López-Acosta y Fidela Álvarez-López Camelo, en el momento en que Máximo había alcanzado los treinta y cuatro. Fueron testigos de ese matrimonio los ciudadanos españoles Evaristo Ysequilla, su primer patrón y don Rafael Cabot.

     El casamiento está registrado en Balcarce, lugar donde un año después nacería su primer hijo, al que bautizan con los nombres de Salustiano Balbino, en homenaje al padre español. Al año siguiente nació en la misma ciudad su primera hija, a quien le imponen el nombre Felisa.
El año 1883 bautizan al tercer hijo, a quien registraron en el pueblo de Benito Juárez, provincia de Buenos Aires, bajo el nombre de Vicente Pascual García, quien, mucho después, será uno de los integrantes de la Comisión Promotora de la fundación de Carro Quemado (La Pampa). En el Censo Nacional de 1869 la población, de Benito Juárez, totalmente rural, fue de 1.610 habitantes. El año 1878 el último malón indígena, la deja prácticamente desbastada.

     Según datos aportados por Gómez Luna, en el año 1882 don Máximo García era el Encargado del campo del señor Manuel M. Faramiñan, en ese Partido de Benito Juárez, siendo lindero del señor Modesto Gómez Mentasty.

     El 10 de diciembre de 1874 la joven Fidela López, probablemente vio llegar a la Estación de Dolores por primera vez el Ferrocarril del Sud. En cambio don Máximo recién pudo observarlo llegar a Benito Juárez el año 1885.
Como el clima y la vegetación del lugar eran húmedos, las esposas de Gómez Mentasty y García sufrían de asma y alergias, por lo cual el médico les aconsejó que si querían dejar de padecer, buscasen una zona con clima más seco como La Pampa Central.

     Es por eso que, el año mismo que llegaba el adelanto del ferrocarril a Benito Juárez, don Máximo García adquiere una legua de campo designado como lote 3, fracción A de la sección VIII, en el norte del Territorio Nacional de La Pampa Central. Pero que, cuando se terminaron las mensuras, a que obligó la ley nacional 1532, que bajó el paralelo 35 al 36, resultó que ese lote pertenecía a la jurisdicción de la provincia de San Luis.



     Don Modesto Gómez Mentasty adquirió dos parcelas de 2.500 hectáreas cada una, y don Ramón Galíndez, que había sido el encargado del campo de Gómez, en Benito Juárez, adquirió la restante del mismo lote.

     Gómez Mentasty le puso a su campo “El Descanso”, porque allí hacía su parada la mensajería, que procedente desde General Acha, iba con rumbo a Villa Mercedes (San Luis), parando en el boliche “Trapales”. Don Galíndez, un antiguo correligionario de Bartolomé Mitre, bautizó el suyo con el nombre “La Esperanza” como augurio, en tanto que García le impuso al suyo “La Porteña” por la región de procedencia de su esposa.

     En 1887 don Máximo renueva su boleto de señal en Lobería y luego procede a solicitar guía de campaña para trasladar desde Benito Juárez con destino al Fortín Victorica, la cantidad de 5.700 lanares, 100 vacunos y además 100 yeguarizos. Efectivamente en 1887 las tropas que habían fundado Victorica en el antiguo fortín Resina, todavía permanecían allí, haciendo la vigilancia de policía en toda la zona, pero ya estaban haciendo los aprestos para volver a los cuarteles. El arreo duró varias semanas utilizando seguramente las antiguas rastrilladas en el Territorio Nacional de La Pampa Central, que habían servido a los aborígenes y algunos tramos de la vieja zanja de Alsina.



     Generalmente en una tropa de esa cantidad de animales eran muchas las personas que se ocupaban. Troperos y arrieros con experiencia, rastreadores avezados y baquianos de la zona oeste de la provincia de Buenos Aires. Del Territorio de La Pampa casi no había mapas de detalle, excepto los croquis militares. Don Máximo preparó el convoy compuesto de sus carros tirados con mulas, el sulky con capota y los mejores caballos para la travesía.
Doña Fidela se ocupó de preparar los baúles, los utensilios para cocinar y las provisiones para el viaje con sus cuatro hijos. 

     En 1886 antes de partir rumbo a La Pampa Central, la familia se incrementó con la llegada de María Eulalia, en tanto que un año después de estar instalada en el campo pampeano, doña Fidela, decide ponerle su propio nombre a la nueva hija, que será la primera que nace en la estancia “La Porteña”.
Don Máximo y sus amigos Gómez Mentasty, Galíndez y otros productores del sur de San Luis fueron grandes productores de lana. Dicho producto era transportado desde sus campos en grandes carros tirados por mulas y algunos bueyes hasta llegar a donde estaban los acopiadores en Victorica. 

     En el año 1885 se había instalado una sucursal del Almacén de Ramos Generales que tenía el español don Juan Llorens en Trenque Lauquen, con quien se conectó don Máximo y sus amigos para comercializar las lanas, cueros y cerdas. El recorrido se hacía utilizando las antiguas huellas de las rastrilladas de los ranqueles, que conectaban esa región.

     Todo fue bien hasta que el inglés Alberto Eduardo Sidebottom alambró su campo “La Isabel” de 7.500 hectáreas y echó candado a las tranqueras, impidiendo de esa forma el libre paso de los vecinos con sus medios de transporte y sus tropas, tal cual exigía el Código Rural de la provincia de Buenos Aires, que regía para el Territorio Nacional de La Pampa Central en ese entonces.
Inmediatamente se desatan los reclamos de los perjudicados ante las autoridades locales y territoriales. En Victorica para el año 1894 ya estaba al frente del municipio el francés don Alfonso Capdeville, quien había llegado al lugar representando a la "Ganadera Nacional S.A.", propietarias de las tierras en que erróneamente se había fundado el Fortín Victorica, en tanto que en la Gobernación estaba el General Eduardo Pico.


     La nota denunciando la insoportable situación se presentó en 1895, en la que se dejaba constancia que los vecinos tenían que dar vueltas por caminos guadalosos rodeados de bosques impenetrables, que alargaba el trayecto en hasta 16 leguas.
Entre los vecinos que la suscriben se reconocen las firmas de Máximo García, Modesto Gómez, Juan M. Gómez, Fermín Huarte, Antonio Llorens, Antonio Casals, Isidro Reale, José Pérez, Gregorio Tabares, Salvador Villegas, Benito de Andrés, Juan Sosa y un señor de apellido Pino.

     El Intendente de Victorica, -Alfonso Capdeville- ordena por nota a Sidebottom, un ex capitán del ejército inglés, que abra las tranqueras frente a Trapales, para franquear el paso a los reclamantes. Pero el inglés tozudo, continúa con sus tranqueras aseguradas con gruesas cadenas y candados con llave.
A mediados de marzo del año 1898 el Comisario de Victorica, informa a sus superiores de la Gobernación, que don Máximo García ha sido herido de bala en una discusión por el tema de las tranqueras por el propietario del campo “La Isabel”, don Alberto Sidebottom.

     Probablemente estas discusiones y altercados influyeron en el ánimo de don Máximo de cambiar la ubicación de su propiedad, para evitar males mayores. Es por eso que en 1895 ya arrienda en la zona de Liu Carreta, Al sur de Victorica, donde a partir del año 1897 comienza a comprar una legua y al año siguiente otra, campo al que denomina en castellano “Carro Quemado”.

     En ese nuevo predio es donde Máximo García se dedica además de la ganadería, al cultivo de alfalfa, con cuya semilla obtendrá dos importantísimos premios cuando la Argentina festejaba su primer centenario. Para esa tarea el año 1904 compró una trilladora, con la que disputó una carrera al francés Armando Lernoud, el propietario de “La Morocha”, quien había adquirido también una máquina nueva. La de García salió de la estación de Santa Rosa, mientras que la de Lernoud lo hizo de la estación de Toay. Hubo apuestas sobre quien llegaba primero al campo con la trilladora.

     Ganó don Máximo García y su gente, demostrando que las huellas eran aptas para el desplazamiento de estas máquinas. Se reunieron en el campo para festejar con champan. Se intercambian los premios como sombreros, pañuelos y otros regalos, con la alegría de haber llegado sanos y salvos y con el tren de trilladora en perfectas condiciones.

     La selección de la semilla, la preparación de la tierra y las lluvias propicias, fueron dando sus buenos frutos. Efectivamente en 1910 la Bolsa de Cereales le otorga medalla de oro por semilla de alfalfa, en tanto que la Sociedad Rural, en la misma ocasión le concede diploma con medalla de plata, por otro lote de semilla de alfalfa. En ese momento ya era un experimentado pionero del campo pampeano con éxitos concretos, cuando Capdeville ya se había ausentado de Telén rumbo al Sosneado, en Mendoza. Don Jaime W. Molins dice en su libro que el año 1909 el Ministerio de Agricultura ya había concedido un premio a la semilla de alfalfa enviada a la exposición por el incansable Máximo García y que en 1913, la Bolsa de Cereales le otorgó otro premio.



     Pero además el año 1911 en la Exposición Internación de Torino (Italia) la semilla de alfalfa enviada por Máximo García es galardonada con medalla de oro.
Por otra parte, en nota del diario La Capital del año 1935, el periodista escribe que García había obtenido además un premio en San Francisco (Estados Unidos) por semilla de alfalfa.

     Yolanda Rodríguez Huarte, una de las bisnietas de don Máximo, sostiene que muchos años después se cumplió la premonición que le hizo don Máximo García al encargado del campo de Sidebottom, el señor William Young, escoces. “Algún día esta discordia se terminará y nuestros nietos se van a casar”. Efectivamente un bisnieto de García se casó con una nieta del señor Young.

     Pero además don Máximo se dio el gusto de adquirir, mediante un testaferro el campo “La Isabel” cuando se vendió en Buenos Aires después del proceso sucesorio a mediados de la década de 1920.
Con los ahorros, producto de los “años buenos”, pudo comprar 15.000 hectáreas más de campo al sur del paraje “El Durazno”, en la zona del bajo  “El Carbón”. Los nuevos establecimientos fueron denominados “La Porteña” y “El Fortín”, en cuyo predio existió el “Fortín La Perra” y aún está la laguna “trehua lauquen”.
García fue también Concejal en Victorica en el periodo 1912 a 1913. Antes que llegara el Ferrocarril y el Banco de la Nación, sus ahorros los depositaba en la casa Llorens, Antich y Cía.

     Su casa de familia, donde se hacían sesiones de espiritismo, religión que profesaba, está situada en la esquina de la plaza, frente a la Iglesia Parroquial y enfrente del antiguo Almacén de su gran amigo Juan Llorens. Después de su muerte la adquirió don Gaudencio Pablo, un español que fue uno de los gerentes de la casa Llorens. Lamentablemente este edificio histórico, por un litigio de medianera, donde se iba a construir un Centro Cultural para Victorica, está en alto riesgo de destrucción total.

      Don Máximo falleció el año 1931, su esposa había muerto diez años antes. Ambos descansan en el cementerio de Victorica (La Pampa).
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