Mostrando entradas con la etiqueta Escuela de Comercio Félix Romero. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Escuela de Comercio Félix Romero. Mostrar todas las entradas

jueves, 10 de noviembre de 2011

NELITA

María Nélida Suárez nació en Santa Rosa, cursando estudios primarios y secundarios en la Escuela Normal Mixta “Julio Argentino Roca”, de donde egresó con el título de Maestra Normal Nacional. Prosiguió estudios universitarios en la Universidad Nacional de Buenos Aires, de donde egresó con el título de Abogado y Escribano.

Paralelamente realizó estudios de idioma en el Instituto Cambridge de Cultura Inglesa y en la Alianza Francesa donde obtuvo diplomas.

A principios del año 1961 arribó a Victorica la familia formada por María Nélida Suarez de de la Torre y Juan Carlos de la Torre, con sus hijos María José y Gustavo Martín.

Alquilaron frente al Banco de la Nación una propiedad de don Bautista Viglino, donde la escribana instaló la sede del Registro Notarial del Departamento Loventué, que se le había asignado. Anteriormente, el Registro había estado a cargo del escribano Antonio Retolaza, quien gentilmente le advirtió a modo de augurio: “no se ilusione, va a vivir nomás”.

Pero Victorica, primer pueblo de La Pampa todavía tenía mucha tierra fiscal, chacras y manzanas urbanas, sin escriturar, producto de los problemas con los títulos originarios que tenían tres orígenes distintos: el comandante Militar del Fuerte, la Dirección Nacional de Tierras y Colonias y el Gobierno del Territorio de La Pampa Central hasta que se transformó en provincia autónoma. Además por aquellos años en la zona oeste en los Departamentos Chalileo y Chicalcó todavía quedaban muchos lotes de tierra fiscal, con ocupantes precarios. Por otra parte fueron años en que los nietos de los fundadores comenzaron a tramitar las sucesiones para regularizar los patrimonios y gestionar sus herencias.



Todo el pueblo los veía pasar los primeros meses en el Citroen familiar que era conducido por el jefe de la familia. Victorica aún no tenía pavimento y tampoco había caminos pavimentados, por lo que las odiseas familiares se prolongaron por una década en el camino de tierra entre Victorica y Winifreda, donde se ingresa a la ruta nacional 35. Tampoco tenía agua potable domiciliaria, ni teléfono y la luz eléctrica funcionaba hasta la una de la mañana.


Por casualidad esos primeros años se encontraba al frente del Destacamento de Vialidad Nacional el señor Fernández Mendía. “Milito” era casado con la hermana de Nelita, con quienes compartieron los momentos iniciales de aquel Victorica que todavía tenía encima mucho de la cultura rural en la que se había desarrollado y que Nelita ayudó a cambiar con sus constantes iniciativas.

También se sumó al grupo familiar el “Bocha”, hermano de Nelita, quien hacía de secretario de la escribanía, un muchacho simpático con una chispa especial para las anécdotas, característica que también ha cultivado Nelita, por lo que parece una herencia familiar. Así lo reconoce en la introducción de su último libro “Todo lo relatado lo he hecho con humor, ya que ésta forma de encarar, de vivir la vida; que la he heredado de los míos: mi padre era un hombre naturalmente alegre y mi madre, en su severidad castellana tenía toques de gracia notables; todo hacía que fuéramos una familia alegre. Luego me casé con un hombre con sentido del humor y creo completamos el cuadro para tener un sentido especial de la vida: ser felices.”

Al poco tiempo Nelita se incorpora como profesora de la Escuela Provincial de Comercio Félix Romero, en la cual después sería designada Directora, cargo que desempeñó durante dieciocho años, hasta su jubilación en la docencia.

Su labor en esta Escuela de nivel secundario, que otorgaba el título de Perito Mercantil, fue muy relevante por varios aspectos que son muy destacables.

En primer lugar Nelita por sus saberes profesionales dictaba varias cátedras. Lo que le permitía tener conocimiento de la mayoría de los alumnos. No sólo de su desempeño como estudiante, sino que conocía su trayectoria educativa, su constelación familiar y la propia biografía personal de cada alumno, esto facilitado por la pequeñez de la comunidad pueblerina.

Todos los años Nelita aprovechaba a realizar cursos de capacitación en Buenos Aires, más los que se dictaban en La Pampa, a la vuelta de los cuales retrasmitía las ideas en el núcleo de profesores y la comunidad educativa toda de la Escuela. Era asidua concurrente al Instituto de Investigaciones Psicológicas y a la Universidad del Salvador en Buenos Aires, donde profundizó sus conocimientos en pedagogía, didáctica y psicología que utilizaba frecuentemente con alumnos, profesores, padres y cooperadores.

Además desde el principio se dio cuenta de la importancia que tenía para una Escuela de ese tipo, con objetivos que alcanzaban a las comunidades vecinas de Telén, Loventuel, Luan Toro y Carro Quemado, la Asociación Cooperadora. En un pueblo que necesitaba desarrollar infraestructura cultural, invitó a formar parte a muchos padres y madres que fueron muy colaboradores con su gestión al frente de la Institución, para que ningún joven se viese impedido de acceder a la Escuela.



Cuando en el año 1972 se me ocurrió formar el Club de Leones de Victorica, uno de los invitados fue el matrimonio de la Torre, quienes gustosamente se incorporaron y aportaron a esta Entidad de Servicios, no sólo su presencia, sino también sus iniciativas e ideas. Juan Carlos era médico y se había incorporado al Hospital, además de abrir su consultorio particular. De modo que los dos profesionales se complementaban muy bien en el diagnóstico de los principales problemas que sufría Victorica, que recién tendría servicio telefónico en la segunda mitad de la década del sesenta y el pavimento de la ruta 10 que la conectaba con la 35 a la altura de Winifreda llegó el año 1972, cuando también se pavimentaron alrededor de treinta cuadras. Después por fin llegó el servicio de agua potable domiciliaria y se extendería el horario de prestación del servicio eléctrico cuando llegó la interconexión de la Línea de alta tensión desde Santa Rosa.

Construyeron la casa propia donde incluyeron espacios para el consultorio del médico y la oficina para la escribanía, en la misma cuadra donde habían vivido hasta ese momento. Allí creció su hija menor, María Pía.

En el año 1973 la familia participó activamente de la política lugareña y provincial. Juan Carlos de la Torre fue electo Diputado Provincial por el recientemente fundado MOFEPA (Movimiento Federalista Pampeano). La vinculación con el Doctor Amit, a quien Nelita siempre agradecía la asignación del Registro, venía de hacía muchos años a través de su padre. Junto a él compartieron la alegría de la inauguración del edificio nuevo de la Escuela Provincial de Comercio un día antes del golpe de Estado del año 1966 que llevó al poder al general Onganía y desplazó al radical Arturo Illía.

Nelita en su cargo de Directora se jubiló y prosiguió en su profesión de escribana, en la que acaba de cumplir cincuenta años. A partir de allí se dedicó a escribir y sobre todo a publicar unos libros que según Coco Cesanelli los turistas adquirían con gran interés. Obtuvo un merecido reconocimiento en el concurso literario que llamó el Diario La Arena al arribar a su cincuentenario el año 1983. Su trabajo relacionado con “La educación y la democracia”, donde Nelita vuelca toda su experiencia como educadora y administradora de una escuela pública, alcanzó el primer premio. Releer el mismo permite medir cuanta distancia existe entre aquel contexto en el que le tocó trabajar y este de la actualidad donde la atenuación de la responsabilidad de la familia, de los estudiantes y de la propia sociedad, ha dejado a la escuela y a los docentes a merced de los nuevos problemas que repercuten en una menor calidad del proceso de enseñanza-aprendizaje.

Producto de sus lecturas, experiencias de vida, estudios e investigaciones específicas, entrevistas y largos diálogos con su esposo, la Doctora María Nélida Suarez de de la Torre presenta, en el Colegio de Escribanos de Santa Rosa su primer libro titulado “Ensayos sobre La Pampa”. El primer ensayo “Sobre la inmigración en La Pampa”, está dedicado a su padre, “que fue un inmigrante”.

En marzo del año 2002 Nelita, como le dicen sus amigas y amigos, presentó el libro sobre vida y obra del “General Benjamín Domingo Victorica”, una síntesis biográfica sobre la personalidad multifacética del personaje a quien el Coronel Ernesto Rodríguez decidió homenajear al fundar el pueblo en 1882.



El último libro publicado “Del humor a los recuerdos” presentado el año 2004, que se vende “como pan caliente” al decir de su hijo Gustavo, es un compendio de cuentos, anécdotas y relatos. La materia prima del volumen ha sido extraída de su actividad profesional, de la comunidad educativa de la Escuela en la que convivió, de las personas que conoció en ese noroeste pampeano, de los viajes a otros países realizados con su esposo, de los recuerdos de su Santa Rosa natal y del propio entorno familiar.

Nelita agradece a su correctora, al diseñador, como el aliento de Irma Lidia “Pocha” Torres y luego agrega “Y a todos los simpáticos de Victorica y su zona que me nutrieron con su gracia.”

Sin dudas que la personalidad de Nelita, con su capacidad e iniciativa marcó toda una época del desarrollo de la vida de la comunidad de Victorica. Siempre tuvo la virtud de apoyar todas las iniciativas nobles, se solidarizó con cuanta causa significara un adelanto, de esa sociedad todavía machista y que se resistía a dejar atrás ciertas costumbres pueblerinas.

Nadie duda que su accionar ha dejado en todos estos campos que he mencionado un profundo surco en el noroeste de La Pampa y fundamentalmente en su Victorica adoptiva. Por eso el Colegio de Escribanos le hará un reconocimiento a su labor de medio siglo al frente del Registro de Escribanía.




martes, 20 de septiembre de 2011

CESAR MAXIMO VINIEGRA

Hijo de una arraigada familia victoriquense,  "Pibe" Viniegra como lo conocen sus amistades, se recibió de Odontólogo y ejerció su profesión en el consultorio privado y el Hospital de Victorica durante muchos años.

Se casó con la maestra Elsa García, de cuyo matrimonio nacieron tres hijos varones, que le han permitido disfrutar de varios nietos.

Fue integrante durante muchos años también de la Cooperativa de Electricidad de Victorica, cuando la electricidad se producía localmente.


Después, en la década del cincuenta cuando llegaron las escuelas secundarias al pueblo, se desempeñó como Profesor en la Escuela Agrotécnica, de cuya Asociación Cooperadora formó parte también y de la Escuela Provincial de Comercio "Félix Romero".

El Doctor César Máximo Viniegra, junto con sus hermanos Alfredo y Hugo tenían en condominio la explotación de un campo, en la que realizaban la crianza de terneros. A fines de la década del sesenta y dado que algunas de las vacas sufrían el desgaste prematuro de su dentadura, como consecuencia de los efectos abrasivos de la ceniza (que todavía estaban produciendo efectos desde 1932), se le ocurrió experimentar con dentaduras postizas con buenos resultados.


Cuando el año 1972 creamos el Club de Leones de Victorica, él y su esposa nos acompañaron en la fundación del club de servicio que funcionó durante varios años.
Su sentido de la colaboración y de la cooperación es digna de resaltar como ejemplo de vida, siempre estaba al tanto de los adelantos en las ciencias aplicadas e intentando mejorar la prestación de los servicios públicos como la calidad de vida de la gente.


De carácter amable, simpático y abierto, pasamos junto a él muy buenos momentos durante los años que compartimos como profesores en nuestra siempre querida y recordada Escuela de Comercio. La maestra Celia Porras, en su reciente libro expresa: "Cariñosamente le decíamos Pibe, era odontólogo. Siempre llegaba a clase con una varilla (parecida a una antena de radio); los alumnos lo querían y gozaban con sus clases, las que daba muy pedagógicamente y en forma atrayente. Pibe era otro de nuestros hombres, es decir, otro de nuestro grupo: compañero y de apoyo".


Lo conocí personalmente cuando el era uno de los clientes que diariamente concurrían al Club Social de Victorica a compartir el café con sus amistades, el Dr. Sigalevich que vivía a media cuadra de su casa, de "Tin" Balbi, Zoilo Costantino, Alfredo Gesualdi, José Tapiola, Ricardo Viniegra y otros eran los de la mesa de la tertulia. A veces comentaban lecturas previas del diario La Nación, a veces la película que habían visto en el desaparecido Cine "Armonía".

Al arribar mañana a sus 90 años le hacemos llegar en nombre propio y de un grupo de profesores y exalumnos nuestras felicitaciones y los mejores deseos.

viernes, 7 de mayo de 2010

ESCUELA PROVINCIAL DE COMERCIO

"FELIX ROMERO" DE VICTORICA (La Pampa)
CINCUENTENARIO DE SU CREACION

El año 2009 se cumplió el Cincuentenario de la puesta en funcionamiento del primer año del entonces Instituto de Enseñanza Media Básica de Victorica, que había sido bautizado con el nombre de “Félix Romero”.

En ese momento casi ninguno de nosotros tenía la más mínima idea sobre quien había sido Félix Romero, recién nos enteramos algo años después cuando escribieron sendos folletos don Antonio Marzano y don Benicio Delfín Pérez que lo habían conocido y tratado.

Félix Romero pudo llegar a terminar la escuela primaria y luego ingresar como maestro ayudante, no diplomado, gracias al maestro francés Miguel De Fougéres, que por los últimos años de 1890 era director de la escuela nacional Nº 7 de Victorica.


La única escuela de Enseñanza Media que existía en ese entonces en Victorica, era la que se había puesto en marcha el año 1952 y que estaba destinada a formar Expertos Ganaderos con tres años de estudios y dependía del Ministerio de Agricultura de la Nación.
Era una escuela rural, cuyo edificio con internado, se había construido en un campo a unos once kilómetros de la planta urbana de Victorica, yendo hacia el norte, que no tenía previsto en aquel momento la inscripción de alumnas mujeres como internas.
Quienes impulsaron la creación de la escuela de educación secundaria “Félix Romero”, provenían del campo del comercio, alguna pequeña industria local, la banca y los servicios públicos en general.
Se apuntaba a cubrir las necesidades de la enseñanza secundaria para todo el oeste pampeano desde los pueblos del Departamento Loventué, hasta Chalileo y Chicalcó, más algunos pueblos cercanos del Departamento Conhelo. También se incluyó en el análisis la posibilidad de que los pueblos del sur de la provincia de San Luis, muy ligados comercialmente a Victorica, pudiesen aprovechar esta nueva oferta educativa.


En 1959 en aquella región, integrada por el noroeste pampeano y el sur puntano, existían solo caminos de tierra, no había teléfonos, no existían servicios de salud, salvo el Hospital Regional de Victorica, cuyo nuevo edificio se había inaugurado en 1949.

Los pasos iniciales copiaron a las experiencias desarrolladas en otras localidades pampeanas como Ingeniero Luiggi que el año 1958 había fundado una institución educativa de nivel secundario dentro del régimen de la educación privada, a la que el gobierno desarrollista de Frondizi comenzaba a impulsar.

Para iniciar en forma orgánica la promoción y fomento de la entidad que se deseaba fundar, se realizó una asamblea por parte de una Comisión Promotora integrada en los cargos principales por Ángel Villegas como presidente, que era el Gerente de la sucursal local del Banco de la Nación Argentina, se había diplomado de maestro y su esposa era la maestra Rogelia García. Como Vicepresidente Jaime Sidebottom, comerciante, Osvaldo Priani empleado bancario fue el secretario, Alberto Rodríguez empleado de comercio fue el tesorero, en tanto que Julio Rochereul, también empleado de comercio fue el protesorero.


Los docentes

Victorica por aquel entonces estaba conectada con General Pico y Buenos Aires por medio del servicio ferroviario de pasajeros y de carga que corría tres veces por semana desde Once a Telén. Además con Santa Rosa tenía un servicio diario de pasajeros brindado por colectivos.

La mayoría de los cargos directivos y docentes para dictar las distintas asignaturas del plan del Ciclo Básico Común fueron cubiertos por maestras.

El resto se distribuyó entre algunos profesionales del medio como el farmacéutico, el médico, la escribana y el veterinario, la mayoría recién llegados a la localidad. A ellos se sumaron algunos pocos docentes con título habilitante y otros con título supletorio.


La primera directora fue doña María Bustos de Ares, que era maestra y también Directora de la entonces escuela nacional Nº 7 del nivel primario. A su corta gestión le sucedió la escribana Nélida Suarez de de la Torre. La primera secretaria fue Edilva Crova, después que fue trasladada a General Pico, sería reemplazada por la maestra Sara Leyton oriunda de Victorica.

Las instalaciones
Por supuesto que la Municipalidad de Victorica a cuyo frente se encontraba don Agustín Borthiry como Intendente, brindó todo su apoyo a la iniciativa.
Así fue que el amplio salón de actos se transformó en aula y la antesala al mismo se destinó a dirección y secretaría.

El patio de la misma fue utilizado por los alumnos para los recreos. Allí se instaló el mástil donde todos los días se izaba la bandera y se hacía la formación antes de ingresar al aula. También los sanitarios debieron adecuarse para que hubiese uno para cada sexo.



Las clases de educación física y las prácticas se llevaban a cabo en las instalaciones del Club Cochicó que está situado a una cuadra y media desde la Municipalidad. También en éste ámbito se realizaban los ensayos del Coro del Instituto en sus primeros años.

Los alumnos
Comenzamos el primer año el día 1º de abril de 1959, éramos veintiocho alumnos, la mayoría de Victorica, aunque había uno de Arizona, uno de Carro Quemado y uno de Telén. Cuando llegamos a tercer año, el desgranamiento por repetición y abandono había mermado la cantidad a exactamente la mitad.

Comisión Directiva del Centro de Estudiantes creado con el advenimiento de la democracia en Argentina


Nosotros teníamos exámenes cuatrimestrales en casi todas las asignaturas, no sólo las que eran obligatorias por disposición del Ministerio de Educación de la Nación. Nuestra Escuela estuvo durante un tiempo como adscripta al Colegio Nacional “Republica del Salvador” de General Pico. Recuerdo que una vez fuimos con algunos compañeros y profesores a conocer el Colegio en el que supuestamente íbamos a tener que rendir examen.

La Comisión Propietaria se había preocupado en formar una Biblioteca con libros para prestar a los alumnos que no los podíamos comprar y de esa forma pudimos estudiar. En ésa época no existían las fotocopiadoras en la escuela ni creo que tampoco en Victorica. Se estudiaba por apuntes tomados en clase y se complementaba con los libros que había que leer.



Anécdotas
Cuando llegó el comienzo de segundo año, el salón municipal se dividió al medio con un tabique de madera, para tener el aula nueva. Lo que generó un inconveniente mayúsculo, dado que la precaria pared dejaba pasar absolutamente todos los ruidos de un lado al otro. Además como los pisos son de pinotea, cuando había hora libre y alguien entraba corriendo al aula o hablando con voz alta, se recibía una tremenda rechifla del otro lado.


Cuando llegó el tercer año ya no era posible seguir subdividiendo el salón. Por eso fue que la municipalidad ofreció como nuevo espacio físico una piecita pequeña y larga que había servido de archivo durante las últimas décadas. Se vació el contenido de biblioratos y papelería, se pintó y se pusieron bancos de la escuela primaria. Allí nos sentamos los catorce alumnos (menos mal que ya éramos pocos). Cuando alguien era llamado al frente para dar lección, el profesor se tenía que quedar sentado porque no había más espacio.

Cuando llegó tercer año fuimos declarados colegio provincial y como se nos pasó de la modalidad ciclo básico común a la de Escuela de Comercio, para compensar durante 4º y 5º años tuvimos clases los sábados para cursar las materias que eran específicas de la carrera y que no habíamos visto, como Contabilidad, Mecanografía, Estenografía y otras.


Colofón
Cuando arribamos al fin del 5º año, de aquellos 28 que comenzamos solo seis llegamos a diplomarnos con el titulo de Perito Mercantil. Algunas jóvenes al finalizar el tercer año se habían decidido por el Magisterio y otros consiguieron trabajo con el ciclo básico aprobado y dejaron de estudiar.

Los de la primera y segunda promoción no tuvimos posibilidad de gozar del edificio nuevo que se estaba construyendo, el que recién fue habilitado después del golpe de Estado de junio de 1966 que derrocó a Illía.


Como éramos tan pocos, nuestra aula para los cursos de cuarto y quinto fue el edificio de la Biblioteca Bartolomé Mitre que había sido fundada por el maestro Félix Romero, cuyo edificio propio él había inaugurado el año 1926.

A pesar de todas estas limitaciones creo que la enseñanza y la preocupación por cada uno de los alumnos, nos permitió aprender, madurar y crecer y luego explorar el mundo del trabajo o el campo de los estudios superiores. Vayan estas líneas en reconocimiento a la labor de tantos docentes y no docentes que trabajaron ad honorem durante los años iniciales, como así también a los miembros de las sucesivas Asociaciones Cooperadoras.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

NUESTRA PROFESORA DE INGLES

Lucita Schulte de Kenny

Cuando ingresamos a primer año del entonces Instituto Secundario de Nivel Medio “Félix Romero” en Victorica, conocimos a la profesora de inglés, alguien que nos comenzó a hablar en un idioma que no entendíamos y que sería de allí en más una obligación estudiar para aprender.

Era Lucía E. Schulte, nacida en Buenos Aires el año 1916. Había obtenido el título de Maestra Normal en 1935 y de Profesora de Inglés en 1938 en el Instituto Nacional en Lenguas Vivas “Juan Ramón Fernández”.

Se casó en 1940 con Emilio Kenny uno de los hijos del Irlandés Tomás E. Kenny afincado en la zona de Telén a principios del siglo XX y con él se vino a vivir a La Pampa.
Fue maestra de sus hijos mayores, hasta que en 1954 se trasladaron del campo a vivir en Telén. A la vez que las niñas y niños se integraban a la escuela del pueblo, Lucía ingresó a formar parte del plantel docente como maestra de 5º grado.

Como era la madre de uno de nuestros compañeros, Gerardo Kenny, alguno de nosotros pensó que eso le daría cierta ventaja como estudiante, dado que en su hogar se hablaba inglés.

Tres de las profesoras fundadoras -entre ellas la señora de Kenny a la izquierda- sostienen entre sus manos la medalla recordatoria del 25º Aniversario de la creación de la Escuela Secundaria, que sostuvieron con su dedicación, y en muchos casos ad honorem por más de tres años.

Además provenía de una familia propietaria de campo, con altos ingresos. Su padre don Emilio Kenny había trabado amistad con el entonces gerente del Banco de la Nación Argentina Sucursal Victorica, quien era el presidente de la Entidad Propietaria, por lo que Gerardo se hospedaba de lunes a viernes en la casa de la familia Villegas.


La profesora de inglés vivía con su familia en Telén, la localidad vecina a la que se llegaba por el camino de tierra que iba entre los campos y chacras, que era una huella, en la que había que ceder la mano para no encajarse.

Lucita como le decíamos al comienzo, era una mujer adelantada para aquella época, dado que sabía manejar camioneta y automóvil, lo cual le facilitaba no depender de otra persona para el traslado.

Obviamente que era el ama de casa de su familia numerosa, la que después de atender sus obligaciones hogareñas, llegaba a Victorica para dictar su clase de inglés.

Hasta que conseguimos los primeros libros pasaron varias semanas, de modo que había que copiar lo que ella escribía en el pizarrón, palabras que para la mayoría de nosotros eran desconocidas.

Ella tenía una voz suave y muy dulce con una pronunciación que nos hacía recordar las películas que veíamos en el cine. También era portadora de una infinita paciencia para insistir con los alumnos más rebeldes o desapegados al estudio del idioma de Shakespeare.

En primer año éramos alrededor de cuarenta alumnos, algunos con más y otros con menos aptitud para la pronunciación como la profesora pretendía. Muchas veces la deficiente pronunciación y sobre todo la improvisación de algunos, poco estudiosos, hacían desatar la risa de toda la clase, cuando ella corregía.

En el patio de la Municipalidad donde funcionaba por entonces la Escuela de Comercio, se llevó a cabo la entrega de diplomas a fines de abril de 1963. La Directora Nélida Suarez de de la Torre observa el momento en que "Madam" Lucita entrega al Perito Mercantil Luis E. Roldán.

En las otras asignaturas, algunos que estudiaban de memoria podían recitar, casi desde la primera frase a la última, la lección, pero en inglés eso era de relativa ayuda, dado que además de recordar el significado de las palabras, había que lograr dos objetivos más. Escribirlas correctamente y pronunciar fonéticamente con exactitud cada vocablo, para expresar lo que estaba escrito.

A todo esto el idioma tenía otra dificultad, que la construcción de la oración era totalmente distinta a la del castellano materno, lo que lo hacía más complicado aún y por lo cual muchos alumnos se sentían frustrados.

Lucita a medida que pasaron los meses, y con el correr de ellos se fue produciendo el natural desgranamiento, se esmeraba en la preparación de las ayudas didácticas para favorecer la comprensión de nosotros y motivarnos para amigarnos con su materia.

Cuando llegó el día del estudiante fuimos invitados por ella y su familia al campo “La Pradera” a realizar el picnic, lo que después se hizo una costumbre anual.

Al llegar a tercer año aquellos casi cuarenta alumnos nos habíamos reducido a solo catorce compañeras y compañeros entre los que estaban la abanderada y escoltas y algunos integrantes del Cuadro de Honor, que eran estudiantes de mayor rendimiento, a los que nos costaba seguir el ritmo de cumplimiento sobre todo a quienes trabajábamos al tiempo que estudiábamos.

En la foto posan los primeros egresados junto a la primera Directora María Bazán de Ares, al Presidente de la Cooperadora Angel Silvestre Villegas y a los profesores Domingo Frois, Sara Santamarina, Celia Santamarina y Lucía E. Schulte de Kenny, a la derecha.

Doña Lucita había sentido en carne propia la desilusión del abandono de Gerardo, quien se dedicó a las tareas rurales, pero conservaba la esperanza con el resto de la familia, lo que efectivamente sucedió.

Con el transcurso de los años Lucita se convirtió en “Madam”, para todos los alumnos, a quienes acompaño en más de una oportunidad a los Viajes de fin de Curso a los Egresados que obtenían el diploma de Peritos Mercantiles. Me tocó compartir uno de ellos a Carlos Paz integrando la delegación como profesor.

Algunas de sus anécdotas podrán ser escuchadas expresadas por su propia voz, (clikear más arriba Lucía F. Schulte subrayado) en los recuerdos que desgranó en las palabras que dirigió al auditorio, en ocasión del 25º Aniversario de la Escuela en septiembre de 1984.

Doña Lucita se había jubilado en 1979 después de 20 años continuados de ejercer la cátedra de Inglés en los distintos cursos de la Escuela “Félix Romero”. En 1963 había renunciado al cargo de maestra para dedicarse exclusivamente a su cátedra de Inglés, idioma que había tenido ocasión de escuchar de niña en la casa materna, dado que si bien el padre era hijo de alemanes, su madre en cambio era descendiente de irlandeses.

Lucía E. Schulte de Kenny acompaña del brazo a María Bazán de Ares, encabezando el ingreso al salón del Gimnasio de la Escuela Provincial de Comercio "Félix Romero" donde se efectuó el acto central de la conmemoración del 25º Aniversario de la fundación.


Fue además maestra catequista en Telén y en la Escuela Hogar Nº 115, dado que al decir de ella misma “siempre amé a los niños y a los jóvenes”.

Antes de su fallecimiento dio a conocer una novela que había salido de su pluma, a la que tituló “Las hijas de Tyrrell”. En el prólogo dejó escrito “Al escribir estas historias no ambiciono más que transmitir a mis hijos y nietos el pantallazo de una época que vislumbré a través de las narraciones de mis mayores, sobre todo de mi amada madre.”
Es una de las profesoras a las que varias generaciones de egresados recuerdan con mucho afecto y respeto.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

FELIX ROMERO

RECONOCIMIENTO POSTUMO
A SETENTA Y CINCO AÑOS DE SU MUERTE

Félix Romero, nacido en la provincia de La Rioja el año 1878, llegó con sus padres a Victorica, después de haber vivido en Villa Mercedes (San Luis) unos cuantos años, donde había cursado algunos grados de la escuela primaria de entonces.

En Victorica terminó de cursar el resto y de la mano del maestro francés Miguel De Fougéres, se convirtió en ayudante no diplomado de la escuela de varones Nº 7.

Entre 1905 y 1914 “Romerito” como lo llamaban cariñosamente sus amigos, ejerce la docencia en la primera escuela de La Pampa.

Luego cuando se crea en la zona de Loventuel la que se conoció como la “Escuela de las Chacras”, una escuela rural, para acercar más la educación a los niños de las familias que vivían mayoritariamente en los campos, Félix Romero es designado maestro y Director de la misma en 1914 por el entonces Consejo Nacional de Educación.
Foto tomada al retrato del patrono de la Escuela Provincial de Comercio Félix Romero de Victorica, con motivo de conmemorarse el Aniversario de Plata el año 1984.

Se casó en Victorica con una maestra, María Julia Quintana el año 1917,quien no sólo fue su esposa y digna compañera, sino también destacada dirigente de entidades de bien público.
Al año siguiente tuvo una de sus grandes penas. El ver desalojada judicialmente la Biblioteca Popular Bartolomé Mitre que había fundado junto a Pedro Telmo Lobo y el Comisario Hernández. Recién se vería gratificado cuando la Biblioteca pudo inaugurar su edificio propio en el año 1927.

Félix Romero se había jubilado el año 1921 y como su esposa había sido designada directora de la Escuela de Telén, fue que durante la década del veinte se radicaron en aquella localidad.
Allí también Félix Romero dedicó sus últimos años a fundar y escribir periódicos, creó una Biblioteca Popular también en Telén. Se asoció y fue cofundador de la Asociación de Maestros Pampeanos.

La noticia de su fallecimiento llegó a Victorica el 7 de diciembre de 1934, su deceso se había producido en Mendoza. Lo despidió, en el entierro de sus restos en el cementerio, su colega y amigo don Laureano González, quien había sido maestro en Victorica y luego designado director de la escuela de Luan Toro.

Un grupo de maestros y exalumnos solicitaron a las autoridades de educación de entonces que se le impusiera a un aula de la escuela Nº 7 el nombre de Félix Romero, pedido que no fue acogido favorablemente.

Félix Romero en la Escuela de las "Chacras de Loventuel" observa como los niños hacen cestos y escobas.

Es que Félix Romero era un maestro en el verdadero sentido de la palabra, pero no se había diplomado en ninguna escuela de formación docente. Sin embargo su vida en la docencia y en la cultura de los pueblos de Victorica y su zona estuvo siempre al servicio de los demás y sobre todo de los más desposeídos.

No sólo fundó bibliotecas y periódicos, sino que también fue quien fomentó la creación de una banda de música, quien ayudó a fundar la Asociación de Beneficencia, de la que fue presidenta su esposa.

Estuvo también entre los socios fundadores del Club Social en 1918, del que fuera su presidente, fue concejal electo por el Partido Socialista, cargo desde el cual logró que se aprobaran varios proyectos de su autoría para mejorar la calidad de vida de la sociedad victoriquense de entonces.

El matrimonio Félix Romero y María Julia Quintana, grandes benefactores de las comunidades del oeste pampeano preferentemente Victorica, Telén, Loventuel. Esforzados trabadores de la cultura y la educación lugareña.

La Comisión Directiva de la Biblioteca Popular Bartolomé Mitre de Victorica escribió en la pizarra que exhibió en la vereda: “Félix Romero: fundador de ésta Biblioteca, falleció ayer en Mendoza a la edad de 56 años. Autodidacta, luchó sin desmayos por la cultura pública y los humildes. Hombre del pueblo, lo que fue se debió a su propio esfuerzo y desde peón de calle llegó así a ser maestro de la niñez y juventud. Su vida fue una lección constante de lo que puede la voluntad del hombre puesta al servicio de altos ideales.”

Cuando años después varios vecinos, amigos y exalumnos quisieron traer a Victorica sus restos, no pudieron porque éstos habían sido enviados al osario del cementerio mendocino por falta de pago de los derechos.

Félix Romero participando activamente de la vida política de Victorica en las décadas del 10 y del 20.

Recién varios lustros después se haría justicia a su obra y su labor otorgándosele un reconocimiento que perdurará para siempre en el tiempo. La escuela Secundaria que formó los primeros Peritos Mercantiles en Victorica fue bautizada con su nombre hace cincuenta años. Efectivamente, un vecino, propuso en una reunión a la Asociación Fundadora que se impusiese su nombre a la nueva Institución Educativa en formación.

El espíritu y la impronta de Félix Romero están presentes no solo en la Biblioteca que sigue creciendo, sino también en el solar donde está actualmente la Escuela 7 y en la Escuela Provincial de Comercio, donde otros docentes trabajan para darles a esta niñez y juventud actual las mismas oportunidades que él pensó para los de las primeras décadas del siglo XX.
Probablemente su espíritu aún ande sobrevolando los campos de las chacras de los alrededores de Loventuel donde pasó talvez sus años más felices junto a los niños, las familias y la naturaleza.

domingo, 8 de marzo de 2009

PRIMERA PROMOCION

A fines de noviembre del año 1963, nos dieron el diploma de egresados a los primeros seis alumnas y alumnos que alcanzamos a cumplir los cinco años para obtener el título de Perito Mercantil en la Escuela Provincial de Comercio "Félix Romero" de Victorica.

Pero el diploma es una cosa y el título es otra. Porque después de estas caras sonrientes y despreocupadas algunos tuvimos que afrontar los exámenes de diciembre y los que aprobamos, entonces si nos extendieron el título con el cual quedaba habilitado nuestro paso siguiente para el ingreso a alguna carrera universitaria.
Foto tomada en el patio de la Municipalidad donde funcionaba entonces la Escuela. A la izquierda se pueden observar las patas del tanque de agua. Detrás el mástil con la bandera argentina y los paraisos, que nos salvaron en verano de muchos soles.

En la foto no está la abanderada Susana Beatríz Medina que no asistió al acto. Por otra parte hay una persona que ha quedado tapada por la cabeza de un alumno, que no puedo identificar quien es.

De izquierda a derecha en la primera fila: María F. Bazán de Ares, la primera Directora de la Escuela, Carmen L. Falabella, secretaria y profesora de matemática, alumno Ernesto E. Raful, María N. S. de de la Torre, la Directora de ese momento. Alumno Oscar E. Zapata, Celia Porras, alumna Isabel Morán y César Máximo Viniegra.

En la segunda fila se observan Gladys Guaycochea preceptora, alumno Luis E. Roldán, Lucy Palmieri, Alicia Gaich profesora de contabilidad y estenografía, Norma E. Lobato, profesora de música.

Última fila Osvaldo E. Rodriguez, profesor de dibujo y caligrafía, Mario Trapaglia, profesor de educación física varones, Domingo Andrés Frois Regis, profesor de historia, Irma Gatica profesora de matamática. Celia Santamarina profesora de educación física mujeres, Lucita S. de Kenny profesora de inglés y Adelina L. Sarranz profesora de música.
La mayoría de estos "profesores" y "profesoras" eran maestras de nivel primario y/o profesionales. Pero por su dedicación y responsabilidad supieron estar a la altura de las circunstancias en la tarea que les tocó asumir.

Todos vivían en Victorica con excepción de Rodriguez que era oriundo de Santa Rosa, Celia Porras que vivía en Telén y Lucita de Kenny que vivía en el campo en la zona de Telén con su familia.

Este año nuestra Escuela "Félix Romero" cumple su aniversario número 50º. Vayan estas líneas sintéticas no sólo para evocar aquellos años sino fundamentalmente para agradecer a todas y todos los profesores, muchos de los cuales en sus inicios trabajaron "ad honorem", para que personas como yo tuvieramos la oportunidad de continuar una carrera secundaria.

En otras notas ire refiriéndome a otras personas que fueron claves también para el nacimiento, desarrollo y consolidación de nuestra Escuela, de la que puedo decir, por lo menos en mi experiencia personal, logramos alcanzar conocimientos y habilidades útiles que me sirvieron luego en la Universidad.

En mi caso particular primero, segundo y tercer año los hice a la par que trabajaba en la Cantina del Club Social con mi abuelo Luis Cesanelli, quien me tenía una gran paciencia, por todas las "macanas" que un adolescente de quince a dieciocho años hace.

A comienzos del 63, desde enero a los primeros días de abril, estuve en General Roca (Rio Negro) trabajando en una planta empacadora de frutas. Allí me inscribí en un Colegio Nocturno y luego pedí el pase nuevamente a la Escuela Felix Romero.

A fines de abril ingresé a trabajar en el Escritorio de Demetrio Bravo y Compañía con el Ingeniero Raúl Kenny, mientras terminaba el 5º año. Quien me habló para ese trabajo fue la profesora Sarranz, que luego fue su esposa. Fue una oportunidad interesante de hacer alguna práctica concreta de conocimientos contables en esa oficina, en las que tuve oportunidad de trabajar con Julio Cirilo Rochereul e Hipólito Barreix.
Related Posts with Thumbnails