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miércoles, 2 de diciembre de 2009

FAMILIA LLORENS

ULTIMA PARTE: Después de la Gran Depresión y la Segunda Guerra.


Durante la década del veinte, después de terminada la Primera “Guerra Mundial”, se reactivó el consumo, y el clima favoreció con un ciclo favorable a la agricultura y la ganadería.
La educación expandió las posibilidades a las familias numerosas, que sin dejar de vivir en el campo, pudieron enviar a sus hijas e hijos a los internados que abrieron en Victorica la congregación Salesiana.
El deporte, sobre todo el futbol, el más popular de todos, produjo la creación de clubes como Cochicó y Juventud Unida.La salud publica dio un paso adelante con la radicación de nuevos profesionales del campo de la medicina y la creación de una Sala de Primeros Auxilios, llevada adelante por la Asociación de Beneficencia.

Don Juan José Llorens con una de sus nietas y el hijo del encargado de "La Porteña", el puestero Salinas.


La firma originaria, Llorens, Antich & Cía, aprovechó esa expansión para instalarse en la Isla del “Chalileo”, la zona de la confluencia de los rios Atuel y Salado muy apetecible para quienes se dedicaban a la crianza de lanares, caprinos, mulares, equinos y en menor escala bovinos. Fue un esfuerzo importante, que tuvo sus frutos. Había que recorrer miles de kilómetros por caminos de huella con carros y camiones que muchas veces quedaban varados en los medanales de la travesía.


Y había que competir con varios acopiadores, algunos instalados en la propia Santa Isabel y otros en Telen y Victorica que también operaban con Consignatarios en Avellaneda y tenían sus Barracas en aquellas localidades.





Copia de documentos comerciales de la empresa Juan José Llorens y Cía. conteniendo sus logos y marca registrada para Victorica.


Un antiguo poblador de Victorica ha recordado que don Juan José Llorens era hincha fanático del club River Plate y que cuando la Comisión del Club Cochicó le solicitó una colaboración, él les regaló un equipo completo a los integrantes del plantel de futbol, con la misma camiseta que utilizaba el club de sus amores.


Antes de desmenbrarse la última sociedad, cuando aún el antiguo Almacén de Ramos Generales, mostraba todavía su potencia comercial para Victorica y la zona.



Esto hizo que Cochicó cambiara la camiseta blanca y el pantalón azul por la camiseta blanca y la banda roja, que adoptó de allí en más como distintiva del equipo.
En ese equipo formaron parte varios de sus empleados como Julio Cirilo Rochereul, los Romero y también algunos de los hijos de su socio Nicomedes Gómez.


Los antiguos carros tirados por mulas cargados de lanas y cueros, frente a la barraca de la Sucursal en Santa Isabel, Departamento Chalileo, Territorio Nacional de La Pampa. Década del veinte.



Algunas otras personas han recordado que la firma de la “Casa Llorens”, regalaba a cada una de las mujeres embarazadas, sobre todo a las primerizas, un libro conteniendo toda una serie de recomendaciones y consejos a tener en cuenta antes, durante y después del parto, para un alumbramiento sin dificultades y para la crianza del bebé. El libro había sido publicado por la Editorial Ateneo, su autor había sido el Dr. Aníbal Olaranchans y se titulaba “Higiene y alimentación del niño”


A estas acciones educativas y de difusión de la nueva cultura que iba desplazando y cambiando lentamente de la mano de la ciencia y los adelantos tecnológicos, se sumaban otras de colaboración con las demás entidades de bien público del pueblo, o la impresión para regalar a su amplia clientela elementos útiles para el hogar o para la empresa familiar.




Uno de esos fue la edición de un mapa de la Republica Argentina de gran tamaño, impreso el año 1928, que aún se pueden encontrar en los archivos familiares de los abuelos o bisabuelos que lo atesoraron.
La Sucursal de Santa Isabel funcionó hasta el año 1929, el año en que el mundo, tendría la noticia del comienzo de una gran crisis mundial, que se inició en los Estados Unidos, pero que se expandió a todo el mundo.

Isidoro Orgales era el gerente de la Sucursal Santa Isabel de la firma Llorens, Antich y Cía. Esta fotografía fue tomada por el fotografo que viajó desde Trenque Lauquen en ocasión de la entrega de los primeros automóviles vendidos en Victorica y Santa Isabel.



La década del treinta fue de muchas complicaciones no solo por los efectos negativos del impacto de la profunda crisis, que llevó a la quiebra a comercios e industrias, y una ola de desocupación que afectó al consumo. Sino porque a ella se sumó en La Pampa, un clima adverso que incluyó sequías prolongadas, vientos, la caída de ceniza de un volcán chileno que afectó muchos campos del Territorio, la plaga de la langosta y la voladura de la capa fértil del suelo.


Para completar este panoramadesolador, a fines de la década del treinta dará comienzo en Europa la “Segunda Guerra Mundial”, con la cual los flujos de intercambio comercial vuelven a atascarse.




A mediados de la década del cuarenta se instala en Victorica una sucursal de la firma Federico Calandri y Cía con casa Central en Eduardo Castex, otro competidor para la firma Llorens. Los hermanos Romero, ex empleados, habían abierto una despensa, lo mismo había sucedido antes con José Eguía. Los comercios crecían, pero la población estaba estancada. Así quedó registrado en el Censo de Población de 1947 donde se verificó una disminución de habitantes con respecto al censo anterior.


Años después se produce la segunda reconversión de la empresa J.J. Llorens y Cía. En esta oportunidad la liquidación hace que don Vidal Sáenz se quede con la que era la Sección Tienda, don Gaudencio Pablo es adjudicatario de la Sección Almacén y con ella la Agencia Ford y don Juan José Llorens se queda con la Barraca.

Quien está parado al lado del primer auto es don Pedro Nicomedes Gómez, socio de la firma Juan J. Llorens, J. Antich y Cía. En la caja del camión se alcanza a leer la razón social. La Sucursal Santa Isabel funcionó entre 1920 y 1929.

En 1951 don Juan José LLorens forma una nueva Sociedad, en este caso de Responsabilidad Limitada que se denomina VIC SRL con el señor Manuel Serra y otros. Con dicha sociedad adquieren los campos “La Porteña” y “La Esperanza”, ubicados al sur de San Luis en el límite con La Pampa.


“La Porteña” había pertenecido al español Máximo García, que fue propietario muchos años de la casa en la esquina de la plaza frente a la Iglesia y al Almacén de Llorens.


Don Juan José Llorens en una de las fotos de sus últimos años, apoyado en la tranquera del campo mira la cámara.

Por su parte “la Esperanza” había sido de Ramón Galíndez Orueta, otro inmigrante español, quienes los habían adquirido entre 1885 y 1887. Ambos provenían de campos de la zona de Benito Juárez (Prov. De Buenos Aires), donde los Llorens también habían realizado actividades agropecuarias y comerciales.


La filiación política de Juan José Llorens fue su militancia en el socialismo. Era suscriptor del diario “La Vanguardia”. Su familia recuerda que en ocasión de negarse a realizar una donación para la Fundación Eva Perón, la policía lo detuvo en Trenque Lauquen. Sus argumentos habían sido que él sabía a quien se debía ayudar. Muchos de sus amistades organizaron manifestaciones de repudio, e iban a llevarle comida a la cárcel hasta que lo pusieron en libertad.


Este espejo que ahora forma parte del Patrimonio Histórico Municipal, estuvo durante muchos años expuesto en la Confitería, que funcionaba al lado del Cine Armonía y que regenteaba el recordado "Gato" Lamónica.

Don Juan José Llorens dejó de existir el año 1964, se había casado con Gracia Bassa de cuyo matrimonio nacieron seis hijos: Juan Jacinto, Luis, Sara Angela, Irene, Emilia Luisa y María Monserrat.

Sin dudas que Juan José Llorens, siguiendo el camino de su padre y tíos inmigrantes, que con su esfuerzo aportaron al crecimiento de la Argentina del Centenario, el también contribuyó con el suyo a la grandeza de La Pampa.
En la Municipalidad de Victorica se conserva un gran espejo con la marca registrada de “Casa Llorens” y en la esquina donde existió el Almacén, actualmente funciona un Café, talvez alguien pueda colocar alguna placa en esa esquina por donde pasó tanta historia lugareña.


PD: Agradezco especialmente a la familia de don Juan José Llorens por facilitar acceso a datos familiares, a "Mita" Peirone y su hija Lía por su gran colaboración y la cesión de fotos y también a Rubén Gómez Luna quien gentilmente ha compartido fotografías de su album familiar.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

FAMILIA LLORENS

SEGUNDA PARTE: La expansión.
Don Joan Llorens Horta, viajaba periódicamente a España a visitar su familia que había vuelto a su tierra natal el año 1885, instalándose en Pineda. Es por eso que Juan José Llorens Carreras, nacido en Lobos en 1883 estudia en Mataró y en Barcelona.
Después de culminar su educación, regresó a la Argentina y el año 1901 se instaló en Bolívar, donde comenzó a trabajar en el comercio de sus tíos Joaquín y Pedro Llorens Horta en la denominada “Casa Llorens”, destinada a “Comisiones y Consignaciones”.

La segunda persona sentada con las piernas cruzadas y anteojos es don Gaudencio Pablo y la segunda persona sentada desde la derecha es don Pedro Nicomedes Gómez, uno de los socios de la razón social. (Foto gentileza Rubén Gómez Luna)



En 1903 y luego de esos dos años de aprendizaje, se instala en Trenque Lauquen con sus jóvenes veinte años, a dirigir los comercios que había fundado su padre en esa localidad y la Sucursal de Victorica.
El padre de Juan José había fallecido al finalizar el año 1899, por lo que la mayor responsabilidad, desde los primeros años del siglo XX comenzó a recaer sobre sus hombros.
En 1907 llegan a Victorica periodista y fotógrafo de la revista nacional “Caras y Caretas”, la nota sobre el pueblo que hacía pocos meses había cumplido su 25º aniversario fue ilustrada con varias fotos. Una de ellas muestra el frente de la “Casa Llorens y Antich” y otra a la del comercio del señor Bustelo.



En 1908 llegará el ferrocarril del Oeste a Victorica que trajo un gran adelanto para la zona y todavía estaban en vigencia los proyectos de construir las prolongaciones de las líneas férreas que continuarían hacia Villa Mercedes (San Luis) y hacia Mendoza, ambas pasando por Victorica, que la convertiría en un importante nudo ferroviario.


Pero llegó el año 1914 y con el la gran Guerra en Europa, que terminaron con las perspectivas de nuevas inversiones en ferrocarriles. Muchos inmigrantes volvieron a sus países de origen, decayó el consumo y Telén punta de riel, se había convertido en competidora de Victorica a pocos kilómetros.


Después que terminó esa guerra y se normalizaron las relaciones comerciales con el “Viejo Mundo”, regresaron las buenas perspectivas de la mano de la recuperación de los precios y del incremento del consumo y de la expansión de la industria del automóvil.


El facsimil de las notas de venta tienen impreso el logotipo "COCHICO", marca registrada por la firma con la cual envasaban distintos tipos de productos.


En 1920 la sociedad J.J.Llorens, J. Antich & Cía, pone en marcha en Santa Isabel una Sucursal del almacén de Ramos Generales.
La proyección hacia el oeste de La Pampa, tenía como motivo central, no solo la venta para el consumo, sino fundamentalmente acercarse a la fuente de materia prima de demanda internacional: la lana. Para eso Llorens tenía instalada en Victorica, en el galpón del ferrocarril, una prensa para enviar a Inglaterra los fardos prensados de lana sucia.


Puso al frente de la sucursal a un hombre conocedor de la amplia zona, que ya era Comisionista, don Isidoro Orgales. En ésa época en los Departamentos Chicalcó y Chalileo, con el funcionamiento a pleno de la red fluvial conformada por los rios Atuel y Salado pastaban aproximadamente más de 250.000 lanares.

En la foto tomada en el corralón de la empresa en Victorica, se observan a varios empleados. Se han identificado a Basilio Romero, Roberto Pagella,(sombrilla) Gaudencio Pablo, Julio C. Rochereul. La mujer más alta sería Adelina Padula (hija del Encargado del escritorio) y la más baja (vestido oscuro) Magdalena Dubedout. (Foto gentileza familia Peirone-Saenz)

Según recuerdan algunas personas y por los testimonios fotográficos o escritos, cuando la firma estuvo en su esplendor trabajaban, entre otras cuyos nombres desconocemos, las siguientes personas:

Juan Padula en el escritorio

Vidal Saenz tenedor de libros y encargado sección Tienda

Gaudencio Pablo encargado sección Almacén

Basilio Romero y Secundino Romero (ambos españoles, primos de Gaudencio Pablo)

Roberto Pagella mecánico

Julio Cirilo Rochereul, Magdalena Dubeudout (después formarían familia)

José Eguía, Adelina Padula

"Lita" Plaza y "Tuto" Barreix empleadas Sección Tienda.

Ludovico Brudaglio, italiano recién llegado a la Argentina, (entre 1903 y 1905 contratado por Llorens como ayudante en el escritorio)
Isidoro Orgales acopiador de lanas y frutos del país.

Brudaglio cuenta en sus memorias que los empleados que vivían en las instalaciones del comercio, de noche ponían los colchones sobre los mostradores para descansar.


Cuatro mujeres posan junto a la mayoría de hombres que conformaban el importante plantel, de empleados, obreros, peones y gerentes de la firma en los años de mayor actividad antes de la crísis del !30.(Foto gentileza familia Peirone-Saenz)


En el bien provisto Almacén de "Ramos Generales" detrás del mostrador se observan a socios y gerentes (Eguía, Gómez, Pablo) y algunos empleados. Al frente, la pizarra promociona el precio del Automóvil Ford.



Los primeros años de la década del veinte comienza la llegada a Victorica de los primeros autos Ford vendidos por la firma Llorens,Antich y Cía. Cuando solo habían huellas y aún no existía el puente sobre el rio Salado, la firma vende varios automóviles en la zona de la confluencia. Los años eran buenos desde el punto de vista climatico y los precios tambien incentivaban a los propietarios de majadas, instados por los vendedores a invertir en automóviles y tractores. Junto con el Ford “T” se vendian tambien los tractores “Fordson”.



Uno de los primeros surtidores de combustible en la vereda de la firma "Llorens, Antich & Cía" en Victorica. Se promociona la calidad de la nafta como "filtrada". No obstante, todavía prevalecía la tracción a sangre.



Esta fotografía está tomada desde la vereda de la firma Llorens, Antich y Cía en Victorica. En primer plano un árbol recien plantado y dos grandes argollas atadas a postes enterrados para atar los caballos. Para traer uno de estos autos viajó a Trenque Lauquen doña Antonia Ortíz de Saenz quien vino manejando desde aquel lugar. (Foto gentileza familia Peirone-Saenz)


Cuando la firma"J.J.Llorens,J.Antich y Cía" se disuelve, (aparentemente por la salida de J. Antich, socio sobre el que no poseo ningún dato) la Municipalidad de Victorica da por caída la concesión de los surtidores de nafta habilitados sobre la vereda. Lo que da origen a un reclamo de Juan José Llorens, quien siendo continuador del fondo de comercio, aduce los "derechos adquiridos" a continuar con el monopolio de la venta de combustible, un negocio que venía creciendo y que tenía buenas perpectivas futuras.


La Municipalidad no lo entendió así y ratificó su decisión de dar por terminada la concesión. Esto favoreció la entrada al negocio del combustible, los aceites y derivados a la competencia que rápidamente se instaló. Así don Bautista Viglino se convirtió en representante de la nafta que provenía de los Yacimientos de Comodoro Rivadavia, donde se había descubierto petróleo en 1908.

También aprovechó la oportunidad un antiguo empleado de Llorens que se había independizado y abierto negocio por cuenta propia don José Eguía y Cía. que vendía la marca "Energina".


Por esta razón es que Llorens, muy contrariado por la decisión de las autoridades municipales, decide crear un partido político al que bautizó "Comunal", que presidió durante algunos años y con el cual compitió en las elecciones locales. Varios de sus gerentes y socios fueron años después autoridades del Municipio de Victorica.

NOTA: Agradezco las fotos cedidas por la familia de Adela Irma Saenz de Peirone y de Ruben Gómez Luna.



















































domingo, 22 de noviembre de 2009

FAMILIA LLORENS

INMIGRANTES PIONEROS DE LA PAMPA ARGENTINA PRIMERA PARTE: Las raíces
Hace algunos años, antes de fallecer, don Florencio Ernesto Peirone, casado con Irma Adela Saenz, hija de Vidal Saenz y Antonia Ortíz, de su puño y letra me sugería que alguien debería escribir sobre los Llorens.
El había conocido y actuado como colaborador de don Juan José Llorens, radicado en Buenos Aires y que periódicamente tomaba el tren en Estación Once que lo traía hasta Victorica, donde tenía una Pick Up Ford de la década del 30, color azul, con la cual se movilizaba hasta el establecimiento de campo, “La Porteña”, donde lo esperaba su fiel encargado Salinas.
Después de todos estos años de tener ese mandato pendiente, retomo aquella sugerencia con la inestimable colaboración de Lia Peirone y su madre “Mita”, quienes han servido de enlace con los descendientes de don Juan José Llorens.
Comenzaré diciendo que las raíces de los Llorens están en España, de donde emigró a la Argentina en 1860 don Joan Llorens Horta un catalán, de jóvenes dieciséis años, siguiendo el rastro de sus hermanos y primos, que ya se habían anticipado a esa aventura que significaba el nuevo mundo, de la América del Sud.
Después de terminada la “Conquista del Desierto”, Joan Llorens, que había adquirido campo en Bolívar, se instaló como productor agropecuario en Lobos y se animó luego a acercarse más hacia la nueva frontera en la Provincia de Buenos Aires. El año 1885 abre en Trenque Lauquen un comercio bajo el nombre “Casa Llorens”, que será el primero en el pueblo y que estará diversificado como “Ramos Generales” y destinado además a los rubros de “Lanas, Cereales y Frutos”.
Una calle de Trenque Lauquen recuerda el nombre de este pionero. La imposición de la denominación fue realizada por las autoridades municipales de aquella ciudad el año 1988. La Ordenanza Nº 44/88 en sus considerandos expresa: "Que el nombrado fue uno de los primeros Empresarios pobladores de Trenque Lauquen y verdadero pionero de la zona. Que la figura de Don JUAN LLORENS merece recordarse, por haber pertenecido a una generación de hombres que, con ilusión frente a la inmensidad del desierto, se sintieron con fuerza, fervor, audacia y entusiasmo para concurrir a civilizarlo e incorporarlo al que hacer productivo, tan útil en todos los órdenes, para el progreso espiritual y material de nuestra Nación." Finalizando los considerandos con esta frase "Que es deber de las Autoridades Municipales mantener el recuerdo de sus hombres destacados."
El negocio prospera, y las ganancias le permiten a Joan abrir una Sucursal en Victorica, el primer pueblo de la Pampa Central, que había sido fundado en 1882. Ya se conocía en Trenque Lauquen la decisión del ferrocarril del Oeste de continuar el tendido de la línea hacia el poniente, con rumbo final hacia el Pacífico.
Entre los años 1884/5, mientras Joan hacía pie en Trenque Lauquen, otro Llorens, Joaquín, se instalaba cerca del Fortín Toay con una Posta y Pulpería.
Joaquín, como Joan había nacido también en Pineda, Comunidad Autónoma de Cataluña, provincia de Barcelona (España) en 1851 y se había recibido de Licenciado en la Universidad de Barcelona.
Joan llega a Victorica a instalar un comercio de “Ramos Generales”, el que abre sus puertas el año 1892, poco tiempo después de la llegada del francés Alfonso Capdeville, quien ya era presidente de la Comisión de Fomento en ese momento.
Hacía diez años que se había fundado Victorica y treinta leguas a la redonda no había otro centro urbano. El Censo Nacional de población del año 1895 determinaría que Victorica era la localidad más importante de toda La Pampa, dado que en su ejido urbano se censaron 1323 habitantes.
La firma J. Llorens, J. Antich & Cía, se instaló, en el centro, frente a la plaza, en un cuarto de manzana, cuya esquina, cruzando la calle daba justo con la Iglesia Católica.
El comercio vino a ser competidor del que había instalado don Lucas Viniegra a una cuadra de la plaza, del de Imaz y Galarreta situado en la otra esquina de la plaza y el de don Gialdino Lemme a dos cuadras, en el corazón del “Barrio latino”.
Como recién el Banco de la Nación Argentina abriría sucursal en Victorica el año 1909, las casas de Ramos Generales como las de Llorens, actuaban, por el sistema de compras de lanas y frutos, como si fuesen Bancos comerciales, dado que la cuenta corriente de cada cliente, se cerraba generalmente una o dos veces al año para determinar el saldo.
Estos comercios estaban organizados por secciones. Una era la sección “Almacén” la que administraba todos los viveres, la mayoría de los cuales en aquellos años se vendía con fraccionamiento en el lugar. Otra era la sección “Tienda” con todos los productos de vestimenta, fundamentalmente para la familia que mayoritariamente vivía en el sector rural. Y la otra sección era la de la “Barraca” que administraba las compras y ventas de lanas y frutos del país que involucraba los cueros, las cerdas, las plumas.
Esto requería contar con gran cantidad de empleados y obreros. Don Joan había realizado su experiencia de organización y administración en Trenque Lauquen, la que trasladó luego a la casa de Victorica. Se trabajaba de sol a sol, los siete días de la semana, tanto en el campo como en el pueblo, recién en 1907, Félix Romero, presidente de la Biblioteca, al escribirle al diputado socialista Alfredo L. Palacios, le hace saber que ha realizado una reunión con los comerciantes del medio para interesarlos sobre el derecho de los trabajadores al descanso dominical.

domingo, 23 de agosto de 2009

ARABES EN EL NOROESTE PAMPEANO

LOS “TURCOS” EN LOS ALREDEDORES DE VICTORICA

Primera parte
Generalmente a los árabes se los llamaba y aún se mantiene este trato popular, como “turcos”. Producto de la dominación que padecieron en su país de origen, durante siglos y cuyos penosos recuerdos generaban interminables y acaloradas discusiones con quienes, por ignorancia, usaban ese vocablo aborrecido por los hijos de Mahoma.

Así encontramos los escasos registros, citas o recuerdos locales, regionales y aun provinciales, derivado también de que la mayoría de sus pasaportes estaban sellados en un puerto Turco, que les facilitó la salida. Más esto no es privativo de La Pampa, sino que forma parte de la historia demográfica de la Argentina toda y de una deficiencia en la genealogía, a la que con su propia actitud han contribuido también los inmigrantes de ese origen.
Se aprecia en el vale-billete las distintas empresas agropecuarias de propiedad de Ibrahim Saram con nombres de ascendencia árabe.

En los primeros documentos locales que existen, casi no figuran apellidos de esa ascendencia en los años inmediatamente posteriores a la ocupación de la zona por el Ejercito Nacional.
Aunque conviene dejar expresado que muchas veces no es fácil identificarlos porque la mayoría de ellos entraron indocumentados y el personal de Migraciones o los jueces de paz del interior les fueron dando apellidos castellanizados o en muchos casos les pusieron nombres como apellidos, dado que ni los que ingresaban se expresaban en español, ni los que recibían a los inmigrantes conocían el idioma árabe.

¿Los primeros?
Releyendo la Guía del francés Miguel de Fougéres de 1906 aparece como vendedor ambulante de esa nacionalidad don Julio Díaz, que como vemos su verdadera nacionalidad está enmascarado tras su apellido. No obstante como todavía la Colonia francesa que había impulsado Alfonso Capdeville en Telén y la zona, aún está fuerte, el comercio con local establecido está mayoritariamente en manos de franceses, españoles e italianos y sus descendientes. Además todavía no había ocurrido la gran inmigración.
Revisando la fundación de los pueblos vecinos de cincuenta leguas alrededor de Victorica,
encontramos algunas referencias de apellidos de ese origen.

Foto tomada del libro "Recuerdos que laten" de María Cecilia Diz, edición del autor 2008 (Nota del autor: el actual intendente de Telén es de apellido Abraham)

Por ejemplo, en Santa Isabel aparece hacia 1904 el árabe Jorge Asia (como los árabes provienen de Asia, es muy fácil para los empleados de inmigración bautizarlo), quien está al frente de un comercio de Ramos Generales, pero que habría recorrido la zona como vendedor ambulante desde mucho antes, bajando desde Mendoza. Por otro lado dentro de los registros de estancias de la zona que datarían de 1905 aparece “La Maroma”, perteneciente a Mustafá y Cía., en este caso con un apellido bien explícito.

En Loventuel, mezclado con los criollos y aborígenes aparece un poblador de apellido Elías, después se sumará Alfredo Saad quien llega desde Santa Rosa y se establece con un almacén de ramos generales, copas al mostrador y cancha de bochas, su madre Zulema S. de Saad era propietaria de la Chacra 95. En tanto que en Luan Toro, luego de fundado el pueblo y ya estando habilitada la línea férrea en 1908, que unía la Capital Federal con Telen, se instalan nuevos colonos entre los que encontramos estos apellidos de ascendencia árabe: Alí, Sibara y Abdala, este último se trasladará en la década del cincuenta con su familia a Victorica, donde instalaron una tienda y zapatería. En Telén, luego de la llegada del ferrocarril y posteriormente al éxodo de la mayoría de los franceses por la guerra del 14 y la retirada de Capdeville hacia el Sosneado, aparecen registros de la llegada de los primeros “turcos”. En 1918 Juan Alí está establecido con almacén por menor.

Perfil fotográfico del señor Ibrahim Saram, dueño de tierras con explotaciones agropecuarias y forestales, a los que se sumaban los comercios de ramos generales de campaña.

Juan Malamú tiene una peluquería, en tanto que entre los establecimientos ganaderos aparecen como propietarios Julio C. Díaz en “Jagüel del esquinero” y Pilar Herrera en “La bandurria”. A ellos se suman años después don Miguel Moisés e hijo, que tienen instalado un almacén de ramos generales con depósito de vinos y son también acopiadores de lanas y frutos del país. En almacén por menor se han instalado Sarur Abrahán y Alejandro Musa. Abraham tiene anexado además el rubro tienda. Tengo noticias que los Abraham llegaron primero a Eduardo Castex, de allí se fueron a la zona de Santa Isabel y luego se radicaron en Telén.

La llegada del ferrocarril como la apertura de los caminos y sobre todo la difusión del automóvil en las décadas del veinte y del treinta, comienzan a recortar el negocio de vendedores ambulantes de los innumerables árabes, que ahora tienen la competencia de los almacenes de ramos generales a cargo de descendientes de otras nacionalidades, fundamentalmente españoles.
Aunque ellos siempre tuvieron buena llegada no solo entre los hombres sino también con las mujeres, para quienes tenían una valija separada con artículos de demanda femenina de aquellos tiempos. Por otro lado la forma de venta a crédito mediante el uso de la “libreta” y su poder de seducción, sumado a la alegría de la que hacían gala, terminaban con éxito acordando no solo el precio, sino también las cuotas o eventualmente el descuento, si la compra era al contado, luego de un acostumbrado regateo.

En 1938, después de los años malos en La Pampa, la guía comercial del ferrocarril del oeste registra en Telén, además de los ya nombrados, a don Juan Nicolás y hermanos a quien se lo incluye dentro del rubro de Almacenes de campaña, ramos generales; con zapatería aparece censado don Eliseo Naser; en tanto que dentro de los establecimientos ganaderos se suman Modesto Herrera en “Lote 11” e Ibrahim Saram en “La Ciencia”, sobre quien pesa una leyenda negra en la zona. Los nombres de algunas de las estancias que tuvo Saram y “El Aduar”“La Otomana” dan pistas también sobre su ascendencia.
En Carro Quemado, fundado en 1924, aparece como abastecedor y dueño de un almacén de campaña don Manut Roston.

jueves, 12 de marzo de 2009

VICTORICA DE ANTAÑO II

Vista por ojos de recién llegado

Don Félix Berazategui llegó al país el 22 de octubre de 1913 y el 24 de ese mismo mes a Victorica, Territorio Nacional de La Pampa Central.

Se había embarcado el 29 de septiembre del año 1913 en Portugalete. Un remolcador lo llevó hasta el barco “España” el que costeó todo el Mediterráneo hasta Cádiz y allí transbordó al barco “Santa Isabel” en el que llegó a Buenos Aires, luego de 24 días de viaje.

Al enterarse las autoridades de la Aduana que venía de inmigrante a La Pampa, le facilitaron el viaje desde Once, por ferrocarril –todo pago- y así en dos días pudo estar en casa de su tío Bautista Padrones.

El tío Bautista había venido seis meses antes a nuestro país y se encontraba trabajando de acopiador en la casa de un comerciante, llamado Luis Gómez, frente a la estación del ferrocarril.
Don Félix Berazategui, a la derecha de saco negro en el salón de la Municipalidad de Victorica, donde se observa uno de los espejos que él colgó con ayudantes.(circa 1984)

Dice don Félix, (hermano mayor de Francisco y de "Felucho") en un reportaje que le hizo un periodista del diario La Reforma, publicado el 12 de febrero de 1982:

“Al llegar me encontré con cuatro casas y pregunté decepcionado si eso era el pueblo. Me explicó mi tío que no, que el pueblo estaba a mil metros. Ante mi pedido ató el sulky y visitamos Victorica.”

“ Tenía la Iglesia, la Biblioteca, el Banco de la Nación, la casa Llorens y Antich, una confitería, dos boliches y varias casas de familia. También allí rodeando la plaza estaba la comisaría. Yo conocí la barra de los presos.”

El periodista le pregunta “¿Qué autoridades había en ese tiempo? A lo que Berazategui contesta: “El intendente era el doctor Garritani. El me llamó en 1915 para colocar los espejos, donación del General Victorica y que aún están en la Municipalidad. Fui ayudado por Torrens a colocarlos en el lugar que hoy ocupan. El juez de paz era el caudillo político Ignacio Zamorano. Comisario el Sr. Romero y de cura Párroco estaba el padre Roggerone.”

Notas:
1)
En realidad Garritani no era médico diplomado, aunque si ejercía la medicina porque estaba autorizado.
2)
Los espejos los donaron junto con otro conjunto de muebles los sucesores de Benjamin Victorica.
3)
El RP Salesiano Juan Roggerone estuvo muchos años en Victorica y se lo conocía en la comunidad como "el cura gaucho".
4)
El edificio donde estaba la Casa de Ramos Generales de Luis Gomez aún se mantiene en pie frente a la estación Victorica del antiguo Ferrocarril Oeste y luego Domingo Faustino Sarmiento. 5) Don Félix Berazategui con ayudantes fue también quien colocó las campanas en el nuevo campanario que se construyó en la Iglesia de Victorica.

miércoles, 4 de febrero de 2009

FAMILIA VINIEGRA

La familia Viniegra es una de las más antiguas residentes en Victorica (La Pampa). Don Lucas Viniegra se instaló con un comercio de ramos generales en la zona rural del pueblo el año 1887, cuando todavía estaban las tropas del Ejército colonizador.
En ese año don Lucas da comienzo a las actividades comerciales, cuando aún no habían sido electas las primeras autoridades locales y tampoco Alfonso Capdeville se había presentado ante ellas.

No he encontrado su apellido registrado en el petitorio que firmó la comunidad victoriquense el año 1885 solicitando a las autoridades nacionales la extensión del ferrocarril hacia esa zona, por lo que presumo no estaban aún por aquellos lares.
Pero mucho años después de establecido, don Lucas con su comercio en plena marcha, aparece junto a un grupo selecto de vecinos, insistiendo en las gestiones por el Ferrocarril que en esos momentos se encontraba pasando los límites de General Pico.

Sentados de izquierda a derecha: Domingo Lemme Presidente Sociedad Italiana, Pedro Telmo Lobo, secretario Municipal, Arturo Invierno Juez de Paz. Parados: I a D Lucas Viniegra comerciante, Enrique Manso, Eloy Salgado fotografo, niño no identificado (circa 1906) Integrantes de la Comisión Pro Ferrocarril del Oeste.

Por su parte, don Máximo Viniegra se ha acercado a los grupos que en todo el territorio provincial están impulsando fuertemente la autonomía del Territorio Nacional, solicitando la creación de una nueva provincia.
Actualmente en homenaje a ese movimiento Pro Autonomía una calle de Santa Rosa lleva su nombre.
La familia de don Lucas es numerosa y a medida que van teniendo edad y luego de cumplir con el servicio militar obligatorio, los varones se iran incorporando paulatinamente a las responsabilidades sectoriales del Almacén de Ramos Generales.

A partir de la década del 20, la firma Viniegra Hermanos con Tienda, Almacén y Ferretería sucede a la otrora Lucas Viniegra, suponiendo que ello se debió a la muerte del fundador.
Bichiche”, “Rolo”, Ricardo, Mario, Adolfo, Emilio, llevaron adelante cada uno las responsabilidades específicas de un comercio que creció y produjo ganancias que se reinvirtieron en la compra de campo en la zona.
Por su parte don Máximo casado con una jovende la familia Rebollo tuvieron tres hijos varones. César Máximo que estudio en la Universidad y se graduó de odontólogo. Alfredo que fue por varios periodos Juez de Paz de la localidad y Encargado del Registro de Créditos Prendarios. En tanto que el más chico Hugo se dedicó a las actividades ganaderas en el campo, en sociedad con sus hermanos.
 Hugo tenía condiciones de rabdomante. Recuerdo que cuando el entonces Intendente Municipal don Orlando Martín decidió hacer una perforación en la manzana frente al Hospital, lo invitó a Hugo Viniegra para que indicara cual sería el lugar apropiado para hacerla. Hugo trabajaba con un reloj de plata con cadena. Caminaba sosteniendo el reloj con sus dedos hasta que luego de algunos trancos en determinadas direcciones, el reloj comenzó a moverse como un péndulo.
Para cerciorarse hizo la operación tres o cuatro veces y efectivamente cuando se alejaba mucho más allá de donde nos quedamos nosotros el reloj se mantenía inalterable, pero a partir que comenzaba a acercarse al lugar que definitivamente marcó, el reloj se movía ante nuestros ojos que no salían de nuestro asombro.
Recuerdo haber tenido una maestra de música en la escuela primaria Maruca Viniegra, creo que era hermana de Ernesto Viniegra que trabajaba en el Banco de la Nación y vivían frente a la plaza al lado de la estación de servicio de los Berasategui, aunque no tengo seguridad que parentesco tenían con los demás. He encontrado además un Adrián Viniegra que integraba el equipo de fútbol de Cochicó, sin saber a cual de las familias pertenecía.
“Bichiche” se fue a vivir a Buenos Aires y su ocupación fue realizar las compras a los mayoristas. “Rolo” se transformó en encargado de la Sección Tienda, integró la Comisión del Club Cochicó y fue Concejal del MID.
 Parado Alfredo Viniegra, sentado en la caja Hugo Viniegra junto a sus esposas y amigas de Victorica de la década del sesenta (Palmieri, Guaycochea, Santamarina y otras) Foto Lázaro Pérez.

Pedro Ricardo de joven había trabajado en Buenos Aires en la Empresa Alpargatas. Luego regresó a Victorica y con su título secundario se convirtió en el Gerente y administrador de la firma, con dedicación especial al campo.

Ricardo integró la Comisión de la Cooperativa de Electricidad y también del Club de Leones creado a principios de la década del 70.

Mario era el encargado de la Sección Almacén y Ferretería en la que se incorporó luego su hermano Adolfo que posteriormente pasó a encargarse del corralón de materiales de construcción.

Excepto Ricardo y Adolfo, todos se casaron y formaron familia. Ricardo representaba a la firma en la entrega de los Premios a la Nobleza a los estudiantes seleccionados que egresaban anualmente de la Escuela Provincial de Comercio Félix Romero de cuya Comisión fundadora formó parte.
Adolfo por su parte estuvo siempre colaborando con comisiones de bien público destinados a la caridad como la Cooperadora del Hospital, la Cooperadora del Hogar de Ancianos.

La Casa Viniegra Hermanos se cerró definitivamente al público poco después de 1982 en que se conmemoró el primer Centenario del Pueblo. El edificio que era uno de los más amplios y en buenas condiciones lo adquirió años después la Cooperativa de Obras y Servicios Públicos de Victorica Limitada.

El campo “Pichu-Có”, pasó primero a  manos de los herederos y posteriormente se vendió, estando dedicado a la caza mayor además de la ganadería.

Nunca los Viniegra quisieron conceder acceso a sus copiadores de cartas o a entrevistas que permitieran echar algo de luz de su enfrentamiento con Capdeville, probablemente para resguardar las relaciones comerciales con sus hijos y nietos.
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