miércoles, 25 de julio de 2012
SER EVITA
martes, 24 de julio de 2012
EVITA, LA COMPAÑERA
lunes, 22 de agosto de 2011
EL RENUNCIAMIENTO
“¿El recuerdo más hermoso que guardo en mi memoria? El 22 de agosto de 1951: el día en que el pueblo me llamó a los gritos, preguntó por mí una y otra vez, yo sentía esa marejada de voces rompiendo mis grilletes, rescatándome de las penumbras donde me habían ocultado Perón y sus cancerberos.
“Eran decenas de miles de hombres y mujeres castigados por el abandono, despojados de sus sueños, y de pronto suplicaban por mí.
“Cada vez que lo recuerdo mi piel se eriza por la emoción. Ese ruego descomunal atravesó las penumbras de la noche y ser convirtió en una plegaria que me contagió el corazón de ilusiones.
“Allí estaba yo, en el centro del palco, hipnotizada por los millares de ascuas que ardían en la noche, embelesada por el milagro de mi comunión con los descamisados de mi pueblo. Era el Paraíso. Pero de pronto sentí la mirada negra de Perón golpeándome sin misericordia, atravesándome la piel igual que una daga envenenada, arrojándome al abismo de mis pesadillas y arrebatándome los sueños con un manotazo implacable.
“Yo jamás había visto esos ojos terribles de Perón. Eran los ojos de un hombre arrinconado por el pánico a perderlo todo.
“Todavía tropiezo con el brillo demencial de esos ojos. De pronto se agita el tumor mudo que me carcome las entrañas, el cáncer me clava sus dientes afilados y entonces descubro los dos tizones negros y alertas frente a mi rostro desfigurado por el dolor.”(1)
El gesto adusto de Perón, denota el clima de tensión en el palco del "Cabildo Abierto" del 22 de agosto de 1951
“Si quiere que yo sea la vice, se lo tiene que decir al pueblo. Caché el teléfono y lo llamé a la Casa Rosada. Aprovecha el acto del Cabildo Abierto, le dije. Comenzá tu discurso anunciándoles a todos, que sos vos el que me quiere como candidata. Señores, yo la elegí, decíles. Con eso se acaban las murmuraciones.
Se cae de maduro que te elegí, me contestó, pero que yo lo diga es otra cosa. No es ninguna otra cosa, porfié. Vos y yo llevamos meses peleando por esto. Si aflojamos ahora, me van a comer viva. A vos no, a mí.
“Hay que tener cuidado con el partido, me dijo. El partido sos vos, le contesté. Dejáme que lo piense, Chinita, dijo.
“Ahora estoy ocupado. Es la primera vez que no sabe qué hacer. Esta mañana tuvimos una agarrada. Yo insistí con el tema. Él se dio cuenta de que yo iba a explotar y trató de calmarme.
“Queda muy mal que te proponga yo, dijo. No hay que mezclar nunca el gobierno con la familia. Hay que ser delicado con las formas. Por muy Evita que seas, sos mi mujer; te tiene que proclamar el partido.
“A mí las formas me interesan un carajo, lo interrumpí. O me proclamás vos o no aparezco en el Cabildo Abierto; vas a tener que dar la cara solo.
“No entendés, me dijo. Claro que entiendo, le contesté. Y pegué un portazo.
“Al rato, los de la CGT ya sabían todo. Me suplicaron que viniera. Señora, no les puede hacer eso a los descamisados, me dijeron. Se han largado quien sabe desde donde por usted. Lo hacen por el general. No, me insistieron. La candidatura del general está cantada. Vienen por usted. No puedo asistir a ese acto, contesté.
“Si la gente pide por usted, no vamos a tener otro remedio que salir a buscarla, me dijeron. Ustedes sabrán, les dije. Yo voy a mirar el acto desde el ministerio de Obras Públicas. No bien lo dije, me arrepentí. Pero después pensé: Ese Cabildo Abierto es mío. Me lo gané. Me lo merezco. No me lo voy a perder. Que vengan a buscarme”. (2)
Perón sostiene a una Evita ya débil por la anemia, para que pueda saludar a sus "descamisados" y los "grasitas" durante el último día de la Lealtad del que participó
“En el pueblo reside la fuerza de Perón, no en el ejército. Solamente el pueblo lo quiere a Perón con fanatismo y sinceridad. Y cuando en los últimos tiempos algunos oficiales de las fuerzas armadas quisieron terminar con Perón, tuvieron que enfrentarse con el pueblo que rodeó a su Líder, oponiendo a los traidores el pecho descubierto, la fuerza infinita del corazón.
“Aún en el ejército, los hombres leales, aún los que cayeron en defensa de Perón, fueron hombres del pueblo, humildes pero nobles y fieles ante la defección traidora de la oligarquía.
“Aquel día, el 28 de setiembre, yo me alegré profundamente de haber renunciado a la vicepresidencia de la República el 22 y el 31 de agosto. Si no, yo hubiese sido otra vez el gran pretexto. En cambio, la revolución vino a probar que la reacción militar era contra Perón, contra el infame delito cometido por Perón de entregarse a la voluntad del pueblo, luchando y trabajando por la felicidad de los humildes y en contra de la prepotencia y de la confabulación de todos los privilegios con todas las fuerzas de la anti patria.
“! Este es el gran delito de Perón! El gran delito que yo bendigo desde el fondo de mi corazón descamisado. En mí, no tiene importancia ni tiene valor todo lo que yo siento de amor y de cariño por mi pueblo, porque yo vine del pueblo, yo sufrí con el pueblo”. (3)
Evita en la residencia presidencial festejando su último cumpleaños el 7 de mayo de 1952 junto a varios sindicalistas. Alcanzó los treinta y tres años.
“Yo siempre haré lo que diga el pueblo. Pero yo les digo que así como hace cinco años he dicho que prefería ser Evita antes que la mujer del presidente, si esa Evita era dicho para aliviar algún dolor de mi patria, ahora digo que sigo prefiriendo ser Evita. Yo, mi general, con la plenipotencia espiritual que me dan los descamisados, os proclamo, antes que el pueblo vote el 11 de Noviembre, presidente de todos los argentinos. La Patria está salvada porque la gobierna el general Perón…
“ …Mis queridos descamisados: Yo les pido a los compañeros de la CGT, a las mujeres, a los niños, a los trabajadores aquí congregados, que no me hagan hacer lo que nunca quise hacer. Yo les pido a la Confederación General del Trabajo y a ustedes por el cariño que nos une, por el amor que nos profesamos mutuamente, que para una decisión tan trascendental en le vida de esta humilde mujer; me den por lo menos cuatro días más para pensarlo…
“…Compañeros; yo no renuncio a mi puesto de lucha, renuncio a los honores…” (4)
Evita pudo participar del acto de asunción a la segunda presidencia de Juan Domingo Perón. Para eso le aplicaron calmantes y le hicieron un corsé y un apoyo oculto en el abrigo que le permitió estar parada durante el desfile.
“Es la noche del viernes 31 de agosto de 1951: A través de la cadena nacional de radiodifusión, Evita le anuncia al pueblo argentino su decisión de renunciar a la candidatura a Vicepresidenta de la Nación. La famosa voz tirita y suena rasgada por la tristeza, porque en el fondo de su corazón ella anhelaba ese cargo más que a otra cosa en el mundo.
“¿Entonces, por qué renunció? Si bien se habló mucho del tema, la verdad es que el dramático renunciamiento de Evita siempre estuvo envuelto por conjeturas y explicaciones brumosas.
“Es la mañana del domingo 2 de septiembre de 1951: Evita llena dos valijas con ropa y objetos personales, le ordena discretamente a su chofer que prepare el Packard negro para viajar, y antes del mediodía ya está camino a Mar del Plata. Pero no va sola en el amplio asiento trasero: la acompaña una de sus mejores amigas, la hermana Teresa, de la Orden Franciscana Misionera de María, con quien mantenía un vínculo intenso y confidencial. La monja colabora en la Fundación Eva Perón y, al igual que Evita, nació el 7 de mayo de 1919.
“Pero, ¿Qué está sucediendo? La noche anterior, Evita discutió violentamente con su marido y sus gritos retumbaron como badajos de vidrio entre las paredes de la aristocrática residencia presidencial.
“Los brutales insultos que se lanzaron Perón y su mujer quebraron la calma nocturna y se clavaron como aguijones en la piel del matrimonio más famoso de la Argentina. ¿El motivo de la pelea?: el General había rechazado la candidatura de su esposa y ella, herida y humillada, sintió que él la traicionaba. Jamás lo perdonaría por eso.” (1)
(1) Balmaceda, Carlos: “El Evangelio de Evita”, Editorial Sudamericana. Primera Edición, Buenos Aires 2003.
(2) Martínez, Tomás Eloy: “Santa Evita” Novela. Editorial Planeta, Biblioteca del Sur, Cuarta Edición, Buenos Aires agosto de 1995.
(3) Schprejer, Alberto: “Eva Perón. Mi Mensaje. El Testamento silenciado de Evita”. Futuro. Editado en Buenos Aires año 1994.
(4) Perón, Eva: “La razón de mi vida y otros escritos” Evita por ella misma. Editorial Planeta Argentina SAIC. Herederos de María Eva Duarte de Perón, editado en Buenos Aires año 1996
lunes, 25 de julio de 2011
SIMPLEMENTE EVITA
Antes de morir el 26 de julio del año 1952, Evita terminó de escribir un texto de su puño y letra, que tituló “Mi Mensaje”. De ese texto extraigo el párrafo 24 que lleva el título que utilizo para esta nota.
Se presume que el texto haya sido elaborado y dictado probablemente después de septiembre de 1951 y días antes de su muerte.
“Los ambiciosos”
“Enemigos del pueblo son también los ambiciosos. Muchas veces los he visto llegar hasta Perón, primero como amigos mansos y leales, y yo misma me engañé con ellos, que proclamaban una lealtad que después tuve que desmentir.
Los ambiciosos son fríos como culebras pero saben disimular demasiado bien. Son enemigos del pueblo porque ellos no servirán jamás sino a sus intereses personales. Yo los he perseguido en el movimiento peronista y los seguiré persiguiendo implacablemente en defensa del pueblo.
“Son los caudillos.
Tienen el alma cerrada a todo lo que no sean ellos. No trabajan para una doctrina ni les interesa el ideal. La doctrina y el ideal son ellos. La hora de los pueblos no llegará con ningún caudillo porque los caudillos mueren y los pueblos son eternos."

"Por eso es grande Perón, porque no tiene otra ambición que la felicidad de su pueblo y la grandeza de su Patria. Y porque ha creado una doctrina –una doctrina es un ideal- para que su pueblo siga su doctrina y no su nombre.
“Yo pienso, en cambio, que los pueblos cuando encuentran un hombre digno de ellos, no siguen su doctrina, sino su nombre. Porque en el hombre y en el nombre ven encarnarse a la doctrina misma y no pueden concebir la doctrina sin su creador".
“Por eso yo no puedo concebir al justicialismo sin Perón, y por eso he declarado tantas veces que yo soy peronista, no justicialista. Porque el justicialismo es la doctrina, en cambio el peronismo es Perón y la doctrina. ¡La realidad viva que nos hizo y que nos hace felices!”
Las frases y los juicios valorativos de Evita, suenan hoy mucho más que antes, como duras, algunos podrán decir intolerantes, otros podrán acusarla de fanática. Pero para tratar de comprender el clima de aquellos meses, no hay que olvidar que están escritas después que el primer gobierno del General Perón había sufrido la conspiración del 28 de septiembre de 1951 encabezada por el general Benjamín Menéndez. Que por presiones de sectores del Ejército y otros grupos de presión Evita había renunciado a su candidatura a la Vicepresidencia de la Nación, a la que la había encumbrado el movimiento obrero organizado en la CGT.
Por otra parte, el contexto macroeconómico tenía dificultades y Perón había lanzado un plan de austeridad y de ahorro, tratando de evitar recurrir a los empréstitos externos. Eso era aprovechado por los opositores para profundizar sus críticas ante la posibilidad de reelección en 1952.
“Los caudillos en cambio, los ambiciosos, no tienen doctrina porque no tienen otra conducta que su egoísmo. Hay que buscarlos y marcarlos a fuego para que nunca se conviertan en dueños de la vida y las haciendas del pueblo. Yo los he conocido de cerca y de frente, y algunas veces incluso me han engañado, por lo menos momentáneamente.
Hay que identificarlos y hay que destruirlos. La causa del pueblo exige nada más que hombres del pueblo que trabajen para el pueblo, no para ellos.
En esto se distinguen los ambiciosos: en que trabajan para ellos; nada más que para ellos."

"Nunca buscan la felicidad del pueblo; siempre buscan más bien su propia vanidad y enriquecerse pronto. El dinero, el poder y los honores son las tres grandes “causas”, los tres “ideales” de todos los ambiciosos. No he conocido ningún ambicioso que no buscase alguna de estas tres cosas o las tres al mismo tiempo”.
Su lucha inclaudicable, no le hacían escatimar esfuerzos, pues mientras combatía con su filosa pluma y su palabra inflamada de mística, a los imperios, los ambiciosos, los privilegiados y la oligarquía, continuaba impulsando el voto femenino, la federalización de los Territorios Nacionales, ante el Congreso, atendiendo desde la Fundación las necesidades de los humildes y desheredados. Ella sabía que se le iba la vida, pero no transigió con las injusticias, ni bajó ninguna de las banderas para darle más derechos y más libertad e igualdad a los niños, a las madres, a las mujeres y hombres ancianos que constantemente pedían ser atendidos por ella o le escribían cartas solicitando su ayuda.
“Los pueblos deben cuidar a los hombres que elige para regir sus destinos. Y deben rechazarlos y destruirlos cuando los vean sedientos de riqueza, de poder o de honores.
“La sed de riquezas es fácil de ver. Es lo primero que aparece a la vista de todos. Sobre todo a los dirigentes sindicales hay que cuidarlos mucho.
“Se marean también ellos y no hay que olvidar que cuando un político se deja dominar por la ambición es nada más que un ambicioso; pero cuando un dirigente sindical se entrega al deseo de dinero, de poder o de honores es un traidor y merece ser castigado como un traidor.
“El poder y los honores seducen también intensamente a los hombres y los hacen ambiciosos. Empiezan a trabajar para ellos y se olvidan del pueblo.
“Esa es la única manera de identificarlos. El pueblo tiene que conocerlos y destruirlos. Solamente así, los pueblos serán libres. Porque todo ambicioso es un prepotente capaz de convertirse en un tirano. ¡Hay que cuidarse de ellos como del diablo!”

El estigma que dejó clavado en “Mi Mensaje”, abarca no sólo a estos personajes, sino también a las jerarquías del Ejército y de la Iglesia Argentina, por todos los privilegios que ostentaban y que ella odiaba. Los párrafos más ácidos e incendiarios están dirigidos contra el Imperialismo y la Oligarquía.
Por eso y por otros párrafos donde se refiere a sus deseos con respecto a sus bienes y los de la Fundación “Eva Perón”, como al producido por la venta de sus libros “La Razón de mi vida” y este que estoy comentando y que se debía editar, llevó, después de su muerte, a que sus hermanas declararan este texto como falso.
Sin embargo el juez de la causa en primera instancia Alejandro César Verdaguer dejó escrito este párrafo en su sentencia conocida el año 2006: “En síntesis –dice el fallo- las iniciales contenidas en el texto serán atribuidas a María Eva Duarte de Perón por cuanto así lo determinó el perito, y existen otros elementos de prueba que apuntan en esa misma dirección. En consecuencia, tendré a María Eva Duarte de Perón por autora de la obra: “Mi Mensaje”.
El año 1994 me encontré en mi acostumbrada visita por las librerías de Buenos Aires con un libro de 99 páginas que en la tapa en grandes letras rojas y azules decía “Eva Perón. Mi Mensaje” y como subtitulo “El Testamento silenciado de Evita”, que fue editado por Alberto Schprejer.
Según dice el fallecido historiador Fermín Chávez, el escribano de gobierno Jorge Garrido, a quien le tocó hacer el inventario de los bienes para los usurpadores del poder de la “Revolución Libertadora” de 1955, él tomó la decisión de llevarse a su casa el manuscrito de 79 carillas inicialadas por Eva Perón, convencido de que sus mandantes lo hubiesen destruido.
domingo, 25 de julio de 2010
EVITA Y LA FUNDACION
Si bien el libro no está destinado a resaltar su actuación exclusivamente, dado que se trata de una "reseña histórica de la obra de gobierno (período 1946-1955) a cargo del profesor Enrique Manson", solo rescato en esta oportunidad la síntesis que se hace en el mismo sobre la Acción Social de aquellos gobiernos por parte de la "Fundación Eva Perón".


Los huérfanos, las madres solteras casi niñas, los trabajadores que vivían de "changas" sin ningún derecho, las mujeres viudas desamparadas y con niños desnutridos, los enfermos discriminados, los afectados en su salud por enfermedades endémicas de la "Argentina opulenta", encontraron en ella y en su comprometida labor, que la llevó a no preocuparse por su propia salud, no sólo un paño de lágrima, sino una verdadera adalid de la justicia social plena.
A medida que pasan los años y que la perspectiva del tiempo va permitiendo ahondar en las investigaciones de aquellos gobiernos del peronismo ortodoxo, con menos pasiones, ilusiones y sobre todo menos crueldad y antagonismos estériles, aparece como valorable en profundidad el capítulo de la Acción Social destinado a rescatar a niños, jóvenes, y ancianos que sufrían no sólo de pobreza física, sino también espiritual.Una de las escuelas hogares que se construyó dentro de aquel plan de "devolver dignidad", fue la Escuela Hogar de Santa Rosa (La Pampa). Un complejo de varias manzanas, con aulas con sonido ambiental, aula-taller, internado, biblioteca, cine, equipos de música, canchas para deportes, pileta de natación, juegos de mesa y salón. Lamentablemente el último gobierno civil en La Pampa, dependiente del gobierno del "Proceso de Reorganización Nacional", privó a los niños de La Pampa de todo eso para destinarla a cuarteles militares.
Evita impulsó la creación de Escuelas Hogares en esta provincia que desde su institucionalización como tal llevaba su nombre. Para que las niñas y niños del oeste pampeano, cuyas familias ya habían comenzado el éxodo, pudiesen encontrar en General Acha, en Telén y Santa Rosa no solo un lugar donde educarse sino aprender oficios y sobre todo continuar estudiando. Victorica contó con la primera Escuela de Agricultura y Ganadería de la Nación inaugurada en abril de 1952, pocos meses después se produciría su muerte sin que hubiese pisado territorio pampeano.
Creo que ya nadie puede desestimar que ese capítulo y aquella política del gobierno peronista de entonces, se llevó adelante, porque hubo una mujer, lo suficientemente vehemente para luchar contra las injusticias de la pobreza y sobre todo para pasar por encima de la burocracia del mismo gobierno y llegar con las soluciones reales a las personas de carne y hueso que la admiraron como el hada salvadora.viernes, 25 de julio de 2008
EVA PERON EN LA POESIA
Dice desde el Cielo
“VOLVERE Y SERE MILLONES”
José María Castiñeira de Dios (*)
Copla
AUNQUE LA MUERTE ME TIENE
PRESA ENTRE SUS CERRAZONES
YO VOLVERE DE LA MUERTE,
VOLVERE Y SERÉ MILLONES.
Yo he de volver, como el día,
para que el amor no muera,
con Perón en mi bandera,
con el pueblo en mi alegría.
¿Qué pasó en la tierra mía
desgarrada de aflicciones?
¿Porqué están las ilusiones
quebradas de mis hermanos?
Cuando se junten sus manos,
VOLVERE Y SERE MILLONES.
Pido un lugar en tu pecho
y aunque lo tengo ya sé
que me das lo que se ve:
sólo un corazón deshecho.
¡Tanto es el mal que te han hecho,
mi Pueblo, con sus traiciones!
Que claman los corazones
y me llaman y ya voy,
desde la muerte en que estoy
PRESA ENTRE SUS CERRAZONES.
Tantos rostros, tanta pena,
tanta espiga de dolor
y la vida alrededor
con tu cepo de condena.
Ya tu suerte me enajena.
Pueblo mío, y me sostiene
solo el amor con que viene
Yo he de volver, como sea,
junto al Pueblo dolorido, convertida en una tea.
y sin que nadie me vea,
sin que el opresor se alerte
ni el cancerbero despierte
ventearé casa por casa;
para reavivar la brasa
YO VOLVERE DE LA MUERTE.
Toda mi vida es un río
que anda rodeando la tierra
con ese pendón de guerra
que sólo al Pueblo confío.
¡Mi Pueblo, este signo mío,
este amor sin más razones!
Presa entre sus cerrazones,
y porque soy libre y fuerte
VOLVERE Y SERE MILLONES.
(*)ex Secretario de Cultura de la Nación Argentina. Poeta y escritor.



