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martes, 15 de julio de 2008

POEMA A LA PAMPA



Este evocador soneto, fue escrito por el fallecido poeta pampeano Arturo Alberto Cestino (escritor y periodista) y la foto que lo ilustra es un bello paisaje de nuestra tierra.


Fuente: Revista 1º de Octubre de la Cooperativa Popular de Electricidad de Santa Rosa (La Pampa) Argentina.



La tierra del Caldén



Esta es mi tierra y su latir el mío.

Del rudo pastizal soy un retoño.

Aquí aprendí a nacer con el estío;

y aquí quiero morir con el otoño.



Llanuras, montes, leguas, luz de auroras

templaron mi alma de juglar pampeano.

Sedientos de amistad acogedora,

hallaron tibio el hueco de mi mano.



La tierra del caldén, airosa y brava,

sandría india de ínclito linaje,

de mi andariega vida hizo su esclava.



Y quedó aquí, cautiva del paisaje,

en el recodo donde el tiempo enclava

el hoy radiante y el ayer salvaje.

martes, 8 de julio de 2008

SEMBLANZA PROVINCIANA


La tierra del pampero, mi provincia
dibujada con lomas y hondonadas
lastimada por algunas salinas
recorrida por viejas rastrilladas.

Bien guardada en el centro de la patria
abrigada con manto de caldenes
y jarillas, piquillines y zampas
en nacientes cereales reverdece.

Algunas sierras por allá perdidas
que el indio bautizó Lihuel Calel
dicen que son las sierras de la vida.

Y suavemente atraviesa el Salado
ese casi desierto del Oeste
soñando con llegar al Colorado.

Nidia Visbeek de Sago


Escritora pampeana, reside en General Pico, la segunda ciudad de la provincia de La Pampa. Integrante del grupo de escritores de esa localidad. El poema fue publicado en Antología, libro que editó el Ministerio de Cultura y Educación de La Pampa en noviembre de 1999.


Nidia Visbeek de Sago además de poeta es artista plástica, a ella misma pertenece este óleo publicado en la Antología citada y que ella titulara “Paisaje Pampeano”.

viernes, 4 de julio de 2008

Tiempos agónicos (*)

Mundo inarmónico,
Trágico, ilógico:

violenta música ritmo frenético
páginas frívolas en los periódicos
palabras pérfidas perdidos diálogos
encuentros bélicos sucias políticas
usos insólitos de logros técnicos
pensar diabólico conducta sórdida
abusos máximos en lo económico
roto equilibrio de lo ecológico
mentidos números de la estadística
cumbres inútiles dioses amnésicos
crueles cosmócratas feroz robótica
niños escuálidos en pueblos náufragos
mundo caótico de la informática
la cibernética y el duro marketing
dorado packaging que esconde déficits

Mundo sin brújula
todo hiperbólico.
Tiempos agónicos,
apocalípticos…



(*) Victorina Carlassare de de Fonteynes, “De Tiempos” libro de poesías publicado en noviembre de 2004 en Santa Rosa (La Pampa) Argentina.
Escritora pampeana recientemente fallecida. Fue galardonada con premios nacionales y provinciales en cuento y poesía. Este poema que hemos elegido para recordarla lo escribió en 1998 en el que describe con precisión los avatares de nuestro tiempo local y universal.

viernes, 20 de junio de 2008

OLGA OROZCO ERA PAMPEANA


Vista de la que fuera la casa paterna de Olga Orozco, actualmente Casa de la Cultura de Toay, que alberga la biblioteca personal, donada por la escritora al pueblo que la vió nacer.

Olga Orozco es la voz poética de la mujer pampeana reconocida internacionalmente.

Ella nació aquí en nuestra tierra, en un pueblito del entonces territorio nacional de La Pampa Central, llamado Toay, en 1920. Allí en una casona de jardín con frutales y flores vivió hasta la edad de ocho años, con su madre una puntana y su padre un italiano de apellido Gugliotta.


Por esa época Toay (a 10 Kms de la capital Santa Rosa) tenía inmensos médanos, algunos de los cuales subsisten todavía en lo que es hoy el Club de Caza.


La abuela de Olga, le contó a esa niña, cuentos durante muchos años, que incidieron en su imaginación y quedaron impregnados en su corazón.


Después se fueron a Bahía Blanca con su familia y allí esa niña adolescente de catorce años, conoció a una italiana llamada Teresa, que además de dedicarse a hacer sombreros dominaba el Tarot. Fue ella quien vio en Olga, condiciones para practicar el ocultismo y fue por eso que depositó en esa niña pampeana los secretos para practicar las cartas del Tarot.


En 1946 la antigua editorial Losada publicó el primer libro de poesía. En 1963 recibe un Primer Premio Municipal y en 1973 obtiene un Primer Premio Municipal en Teatro. En 1980 recibió el Gran Premio Nacional de las Artes. En 1988 el Premio Nacional de Poesía y en 1995 el Premio Gabriela Mistral.


Durante ocho años con una amiga escribió el Horóscopo para el diario Clarín. Donde incluso escribió otras columnas bajo alguno de los ocho seudónimos que utilizó.


Su extenso y profundo trabajo poético, tuvo reconocimiento internacional cuando en el año 1.998, la obra de la ya consagrada Olga Orozco, recibió el premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe “Juan Rulfo”.


El día que recibió en México ese galardón leyó esta poesía, que era inédita y queremos rescatar para que todos puedan disfrutarla:


En abril o en octubre
Abril es el mes más cruel, engendra lilas de la tierra muerta,
mezcla recuerdos de deseos, despierta con lluvia primaveral muertas raíces.

T. S. Eliot (*)

Que el mejor de los meses es abril, es decir nuestro octubre,
soplo que da brillo a la esperanza y sopla sobre las cenicientas ascuas.
Quizá porque supones que todas las primaveras son perversas,
que humillan agonías y tratan de abatir un golpe avieso,
de un verdor que despliega su abanico de plumas en un joven amante,
desdeñando insolente la rama que no ha muerto.
Esa que ha resistido debajo de la escarcha los castigos del viento,
los menudos puñales de la lluvia y la embestida de la fiera.
Yo, hija de hombre,
yo sé desde el principio de mis noches, que toda carne es hierva,
y se doblega y cae como un pájaro.
Pero si no despierta la hierba recobrada y se alza nuevamente como hierba,
y si el deseo solo se prolonga en vanas humaredas fantasmales,
no es culpa de tu abril, sino de nuestro agosto,
que secó toda gloria al comer sin piedad las cortezas del mundo,
y sepultó hasta el reino más negro de la sombra las visiones doradas.
Si, sí, reconozco su olor de ciudad subterránea, de jardín clausurado,
ese sabor del sitio de las arenas, de la boca, el tacto de la mano.
Pero yo, hija de hombre,
igual te digo que con la luna, brillo en un octubre, aunque sea lejano,
ya casi como nunca.
Abriste de una vez, por un instante, la puerta de tu irrecuperable paraíso,
y te invadió la luz de aquella primavera.
Aprendiste de una sola mirada, la mirada del sol de cada día.
Que hace su altar también sobre las aguas muertas,
sobre la dura tierra, sobre la hierba seca.


Ella murió un mes de agosto del año 1999, pero antes de irse donó la que fuera su biblioteca personal para la casa de la Cultura de Toay, que está funcionando donde antiguamente fuera su casa natal.


Recuerdo que en nuestra Librería “Zenia” en Victorica vendíamos “Cantos a Berenice” editados en 1977, con poemas dedicados a su gata y creo que fue el escritor pampeano Juan José Sena que nos anotició que esa escritora era pampeana. Después con los años tuvimos la suerte de conocerla personalmente y de escucharla decir alguno de sus poemas con ese timbre de voz tan particular.


Si les interesa leer o incluso escuchar alguno de los poenas de Olga Orozco, pueden hacerlo en este link.

(*) Thomas Stearns Eliot, conocido como T. S. Eliot (St. Louis, Missouri, 26 de septiembre de 1888 - Londres, 4 de enero de 1965). Poeta, dramaturgo y crítico anglo-estadounidense, representa una de las cumbres de la poesía en lengua inglesa del siglo XX. En 1948 le fue concedido el Premio Nobel de Literatura.

jueves, 12 de junio de 2008

Poetisas de La Pampa





Por aquí no pasaron los dioses con su carruaje
de fuego y de infancia.
Fue necesario el aliento largo del hombre,
para que se llamara Pampa.
Sólo bastó un ciervo de barro quemado,
prisionero del monte en calandrias infinitas.
Un caldén de huraño cobre en las treguas
silbadores del viento interminable.
Fue necesario un relámpago, alguna pena,
una raíz, una impaciencia,
la lágrima vegetal del cardo,
el hueso intransferible, la tacuara incierta,
el ala tardía de la nube violenta.
Un cielo incontable porque fue Todo el cielo
sobre la llanura mansa como una mujer
de manos nuevas.
Porque aquí no pasaron los dioses,
el Hombre se les había delantado.
Y sólo bastó el hombre para que se llamara Pampa.



Génesis del libro Pródiga de Diana Irene Blanco *



* Poetisa pampeana oriunda de Eduardo Castex, Provincia de La Pampa, Argentina. Una de las voces poéticas de las mujeres pampeanas, que enriquecen la literatura regional. Cuenta en su haber varios libros publicados.



En la foto se pueden ver la Sierra de Lihue Calel (Las Sierras de La Vida)



Fuente: Revista Nuevo 1º de Octubre CPE de Santa Rosa (La Pampa)

miércoles, 11 de junio de 2008

Los hijos del rigor (*)


"¿Y que querés con estos negros?,
son todos iguales...!hijos del rigor!".



(anónimo, Clase ilustrada argentina, siglo XIX)

"Era el subsuelo de la patria, sublevado..."

(Raúl Scalabrini Ortíz)





La rigurosa tierra los leudó en su regazo
cual moreno amasijo de intemperie y coraje.
Su curtida ternura floreció en su cordaje
y se lució en baquía su certeza en el lazo.



Construyeron la patria. Como si fuera poco,
la patria que otros venden y ellos siempre rescatan
en contidiana brega. La patria que otros atan
a los carros triunfales...(Esta madre que toco



y esta madre que sueño). Contra todo el desprecio,
cobijaron la copla como a leve paloma
posada en la inocencia y en la sabia memoria




del pueblo. Con las tardes, un soplo dulce y recio
traveseó en su golila dejándole un aroma
de jazmín o de paico... Les debemos la historia.



(*) Poema de Edgar Morisoli, escritor rosarino radicado en La Pampa desde 1956.
La ilustración pertenece a la tapa de uno de sus últimos libros de poesía.
Fuente: Revista Debate, Noviembre de 1989.
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