Mostrando entradas con la etiqueta Culturas aborígenes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Culturas aborígenes. Mostrar todas las entradas

sábado, 25 de julio de 2009

DIA DEL ABORIGEN

El 24 de julio, en virtud de una ley provincial, se celebra el día del Aborigen Pampeano. Ese día, pero del año 1878 “las comisiones de Epugner Rosas y de Manuel Baigorria firmaron el nuevo contrato” de paz. El cura franciscano Marcos Donatti, ofició de testigo.
Ayer se celebró el acto inicial, de un programa de dos días, de las conmemoraciones. En una carpa instalada en la Plaza San Martín, de la ciudad capital, Santa Rosa y un poco después de la hora señalada, dieron comienzo los actos. Asistió el intendente municipal y concejales, pero no se observó a ninguna autoridad del Gobierno Provincial.

Dentro del programa estaba contemplado un homenaje a la labor de Germán Canhué, el principal impulsor de gestiones, tendientes a recuperar la cultura aborigen arrasada por tantas décadas y aún centurias, si se toma en consideración la conquista española.

Habló en primer término el Lonko de la Comunidad Epugner, el descendiente, Enrique Pereyra. (Enrique es conocido en Victorica, corrientemente como el “Negro” Jofré, apellido de la familia que lo crió).
Enrique Pereyra (conocido como "negro" Jofré), organizador junto con miembros de su Comunidad Epugner, dirige la palabra y hace los homenajes, entregando testimonios.

Epugner que quiere decir “dos zorros”, habría nacido en 1814 y muerto en 1883. Era hermano de Mariano Rosas, a quien sucedió en el comando de las tribus ranquelinas. A la muerte de Mariano producida en agosto de 1877, Epugner se hace cargo de las familias que van quedando y que arrastran muchos problemas para la subsistencia. Tiene presente que le ha prometido a su hermano que tratará de buscar la paz, para evitar el desastre final que los más viejos intuían.

En una carta del 4 de julio de 1878, dirigida al entonces Ministro de Guerra, general Julio A. Roca, Epugner le dice en un párrafo: “Le suplico que el tratado del año 78 nos aumente las yeguas en cuatrocientas y demás raciones, que me hace el favor de darme treinta yuntas de bueyes para hacer nuestras cementeras, para atraernos al trabajo y me asigne sueldos a dos lenguaraces”.

Epugner fue apresado en los alrededores de Leuvucó, donde había regresado con algunos indios para cosechar la cebada. Fue enviado a la Isla Martín García junto con su familia, donde compartió la prisión junto con Pincén.

Según dice Meinrado Hux en su libro “Caciques Pampa-Ranqueles”, “De sus últimos años sabemos poco. Epugner se salvó de la peste. Según el historiador Jacinto del Viso, obtuvo su libertad en 1883. Allí dice que el senador Cambaceres había pedido su liberación y que lo llevó como peón a su estancia “El Toro”, situada en el partido de Bragado. Según una tradición lugareña estaría sepultado en el sitio donde se erigió la capilla de la estancia.”

La ilustración de la tapa del libro, es la del rostro del cacique Epugner Rosas. Según el autor del libro este dibujo fue realizado por Roberto O. Capdevila, y publicado por Roberto E. Lamdaburu en "Estampas" Venado Tuerto 1987. El dibujo se realizó sobre la base de la descripción que realizara Lucio V. Mansilla del personaje.

Después de esta intervención hizo entrega a Canhue de un pergamino, con palabras de reconocimiento. A continuación se entregó también reconocimiento al Concejal Massari Copes y seguidamente se abrió la participación a testimonios y mensajes de miembros de otras comunidades.

Estuvieron presentes, Dentoni, actual Lonko de la Comunidad Yancamil de Victorica, representantes de una comunidad de Mar del Plata, como así también de integrantes de algunas asociaciones de Mendoza y la de San Luis, provincia en la cual el gobierno acaba de donarles tierras donde se fundó un pueblo aborigen y al que se reconoció por su acción eficaz en ese “largo camino de regreso a casa”.

Allí se hizo mención también a las gestiones que las comunidades están realizando para que se incluya dentro del texto de la nueva ley provincial de educación que se encuentra en tratamiento en la Legislatura Pampeana del tema de la educación bilingüe, que respete la diversidad cultural.

German Canhué, que iniciara esta etapa de reivindicaciones de la cultura de sus ancestros, comenzó su tarea desde Victorica donde vivía, en 1984 cuando la democracia comenzaba a dar sus primeros pasos, luego de rescatada de la larga noche de discriminaciones y espanto.

Fue María Inés Canuhe, hija de Germán, quien aclaró a los presentes que es lo que pretenden. “Lo que queremos es que se incluya en la ley, pero no para imponer obligatoriamente la educación bilingüe a quienes no son descendientes de aborígenes, sino para que nuestros hijos y nietos, tengan la posibilidad de conocer la lengua de sus ancestros y aprender su cultura".

En la sala estaban expuestos algunos libros que se refieren a investigaciones sobre los aborígenes pampeanos, argentinos y sus culturas. Entre ellos estaba el diccionario que la fallecida escritora Victorina Carlassare de De Fonteynes escribiera, con la colaboración de Nazareno Serraino y Cabral dos de los hablantes de la lengua ranquel.

Por la tarde se realizaron exposiciones sobre distintos temas, todos vinculados a algunos aspectos de las gestiones que se están llevando a cabo en distintos frentes. Llegó para esa hora Ana María Dominguez, nacida también por los pagos de Victorica, actualmente trabajando para el Gobierno de San Luis para coordinar las tareas en el nuevo pueblo fundado en San Luis.

Enlaces relacionados:

Nota de El Diario: Conmemoran el Día del Aborigen Pampeano

Nota de La Arena: Comenzó "La Pampa ranquel"

martes, 28 de abril de 2009

THANAN TUE

Según la toponimia en base a las investigaciones de distintos autores, el vocablo Telén, tiene distintas acepciones. En mi libro "Historias de Vida" (1999), he recogido varias de ellas.

Una de las que cité es la realizada por don Esteban Erize quien dice que Telén significa: “Tierra pisoteada” de “tanan” pisoteada y “tue” tierra, vocablo compuesto.

“Este lugar queda entre el actual pueblo de Telén y el paraje Poitahue. Los indios decían tierra pisoteada por ser el lugar de Travun (juntas) de juegos (taba, chueca) y carreras de caballos, con pruebas de equitación.” “En Thanan Tue se trataba de la guerra como de la paz, se podía estudiar una invasión o vender los productos de los robos. Fue uno de los lugares más importantes de la historia Arauco-pampeana. Es allí, que en 1806, don Luis de la Cruz tuvo la junta con Currupilun, jefe de las tribus ranquelinas. Allí también, en 1819, fue recibida la embajada del gobierno patrio presidida por Feliciano Chiclana logrando éste la neutralidad de los indios en momentos muy difíciles para el país, cuando con Chile se

El Parque a la entrada de la vecina localidad de Telén ha sido bautizado con el antiguo nombre aborígen que resuena onomatopéyicamente el sonido de los instrumentos musicales de los dueños originarios del lugar. (Foto Lerc 02-2009)

trataba la cuestión de límites. Fue allí cuando en 1870 el Coronel Lucio V. Mansilla describió el lugar en su libro y también fue allí que, en 1877, los indios araucanos chilenos, con su jefe Meliqueo (cuatro leguas), en representación del jefe de las Fronteras de Arauco, Coronel Bulnes, proponían a los indios locales que desconocieran a las autoridades argentinas, pues a ellos los mandaba Chile.”

Es todavía un enigma no desentrañado, que involucra por un lado, la desaparición de Currupilun como jefe importante y también la existencia de dos lugares. Uno para vivir y otro para las cuestiones políticas. También los Incas tuvieron varios sitios y lugares. Uno religioso, otro político, administrativo y otro civil, para la convivencia, la producción.

Alguna vez Germán Canuhé me dijo que estaba tratando de investigar la localización de los distintos sitios. Incluso que había invitado a varios investigadores entre ellos algunos del Conicet para realizar estudios en la laguna Telén, tratando de hallar rastros que permitan dilucidar la cuestión.
En los terrenos de las viejas vías abandonadas del Ferrocarril en la entrada de Telén, aún se encuentra este cartel que tiene las siglas F.C.B.A.P., que quiere decir "Ferrocarril Buenos Aires Pacífico", dado que esa era la meta final del colosal proyecto que quedó trunco. (Foto Emanuel Roldán 02-2009)

Por otro lado también el profesor Walter Cazenave con otros investigadores ha realizado algunas investigaciones en la zona de Carro Quemado tratando de ubicar el sitio exacto de Poitahué, sin poder localizarlo hasta ahora. En ninguno de los dos casos se han encontrado los enterratorios.

¿CORAZON DEL PODER POLITICO?
A diferencia de Victorica, (antiguo “Echohué”) que tuvo desde su nacimiento, vicisitudes que la pusieron en encrucijadas desde el comienzo, Telén fue primero la región del poderío político ranquel y luego fue el sueño de un colonizador francés que disputó el poder político regional.

Posan frente a la casona de "El Alto" de la familia de Alfonso Capdeville en Telén (antiguo Thanan Tué) José Godhino,cónsul de Portugal en Montevideo, Silvino Gurgeñ de Amaral, primer secretario de la legación del Brasil en Buenos Aires, Von Sanden, cónsul alemán en Buenos Aires, a quienes acompañan Eduardo Dewavrin y Hugo Von Bernard de la zona.(Preparándose para la cacería) Foto del libro "Arando en el desierto" de Ana María Lassalle y Andrea Lluch 2001)

Ese colonizador que era un innovador, empresario, político y un verdadero trotamundos, trajo tempranamente a su estancia Telén a personalidades de distintos gobiernos sudamericanos.

Cuando se funda Telén en 1901, todavía estaban intactas las esperanzas de los grandes proyectos nacionales e internacionales que tendrían a las nuevas tierras confiscadas al aborigen como escenario.

Una de esas epopeyas, fue la del ferrocarril transoceánico, cuyas líneas atravesarían por este territorio, buscando los pasos más bajos de la cordillera, para pasar a Chile.
La quimera del oro llevó a Alfonso Capdeville, fundador de Telén hasta el Sosneado en Mendoza, donde un proyecto de minería consumió sus últimos años.

Fila de carros cargados de lienzos de lana, a la espera de ser descargados en la Barraca de Pablo Jalabert donde la prensa los preparará para el embarque hacia Avellaneda y de allí rumbo a Francia e Inglaterra. (Foto "Arando en el desierto" de Ana María Lassalle y Andrea Lluch 2001)

Allí en Telén, fue primero la lana, después la agricultura temprana, luego el proyecto de la viticultura, para afianzarse después de la primera guerra con la ganadería mayor y, la explotación forestal, con un aserradero, que dio trabajo a muchas familias.

Por último la ganadería vacuna se fue afianzando despacio, a la par de la subdivisión de los campos y de los alambrados, la introducción del molino y de las nuevas razas que permitieron mejorar la criolla primigenia. Hoy la zona está definitivamente centrada en la cría de ganado bovino.

sábado, 25 de abril de 2009

EL MESTIZAJE

Y LAS TRADICIONES ABORIGENES
Doña Aurelia Peracca nació en Victorica, un 18 de agosto del año 1919. Era una de las hijas del matrimonio formado por María Pral, aborigen y Antonio Peracca un italiano.
Su madre había nacido por la zona de General Acha.

Recuerdo que los Pral tenían su rancho por el barrio de los “turcos” Nicolás Hermanos.
Cuenta doña Aurelia que tanto el padre como la madre de su mamá, eran indígenas, aunque su madre no recordaba mucho de ellos, porque era muy chica cuando quedó huérfana de madre y se separó del padre, quien las entregó a una familia en guarda.

Del matrimonio de Aurelia con Gutiérrez nacieron once hijos. Seis mujeres y cinco varones.
Recuerdo que vivían, en la década del cincuenta en un ranchito, cerca de la casa de los Piccolomino y enfrente de lo de don Santiago Di Fernando, en el antiguo “Barrio Latino” de Victorica.

En un reportaje que le hace la periodista Disi Marchesi para el diario La Reforma de General Pico y publicado el 27 de abril del año 1997, le pregunta: “¿Las tierras que reclaman sus congéneres en otras partes del país, según su opinión, les pertenecen?”

A lo que doña Aurelia que ya tenía setenta y ocho años contesta: “Claro que sí, si ellos fueron los que poblaron esas tierras. Cuando yo fui grande, empezaron a venir conocidos de mi madre y un compadre de ella, que vino de allá, me contaba de todas esas tierras que tenían ellos en el Odre, en Árbol Solo, en las que estaban los Baigorrita, que son muy nombrados en aquel lugar, y no se si se las quitaron o que pasó allí. ¡Que cosa, pobre gente!, les retuvieron sus casas, sus tierras,…!Que cosa!”.

De oficio tejedora

Con su sapiencia, Aurelia transmite oralmente a las jóvenes del Instituto de Bellas Artes de General Pico (La Pampa), la tradición aborígen para hilar y teñir lana de oveja.

La periodista, y el fotógrafo le solicitan a doña Aurelia que pose trabajando en el telar, que tenía instalado en su casa de General Pico y hace este comentario sobre la entrevistada: “Una mujer que se ha dedicado a su casa, a los suyos y a tejer para los suyos, hijos y nietos, porque la venta no da”, “no pagan los tejidos lo que valen, así que los hago para los míos.”

Un oficio ancestral, que ella ha recibido como herencia y mandato de sangre de su madre y de su abuela ranquelina. En el Censo Nacional de Población del año 1895, aparecen entre los aborígenes que están viviendo en Victorica, Yanquín Pral de 40 años, María de Pral de 30 años, Ramona Pral de 20 años, Juan Pral de 14 años y Ángela Pral una niña de 1 año de edad. Además de ellos, el censo registró una Ramona Pral de 17 años que se dice tejedora, una Margarita Pral de 58 años que también declara ser tejedora.

Recuerdo que uno de los Pral trabajaba en la Barraca de Eladio Rodríguez hombreando lienzos de lana, salando cueros, estaqueando. Me gustaba mirarlo cuando subía la escalera con el lienzo sobre la espalda apoyado sobre la cabeza para cargar los camiones y acoplados, que las llevarían al Mercado de Avellaneda. Era petiso, pero tenía tal baquía que jamás se le caía un lienzo, de piernas y brazos cortos, pero de una baquía espectacular para manejar esos enormes lienzos desbordantes de lana sucia.

La periodista la pregunta a doña Aurelia: “¿Su madre fue quien le transmitió los conocimientos sobre las artesanías indígenas?”, ante lo cual ella contesta. “Si, lo que ella sabía lo aprendí yo también, mientras ella trabajaba yo la miraba y así fui aprendiendo. Aprendí a tejer, a hilar, a teñir, todo, todo lo que ella sabía aprendí.”

Y agrega como para justificar la tradición: “Mamá murió muy grande, 90 años o más le calculó el médico, y hasta los 80 más o menos trabajó en el telar.” Casi como ella que iba rumbo también a esa longevidad y continuaba apegada al telar.

La artesanía y sus secretos
Doña Aurelia ovillando lana, casi octogenaria, sus manos aún estaban hábiles para el telar y su cuerpo fuerte para resistir parada frente al mismo tejiendo.

La periodista insiste y quiere saber más sobre las artes del oficio de tejedora: “¿Aún hoy tiñe lanas?” Y doña Aurelia contesta: “Si tiño lanas, hilos y hago medias, guantes, pullóveres, de todo. Es un proceso complicado el que se hace para teñirlas, primero hay que saber elegir la planta de piquillín que tenga las raíces rojas, porque no todas tienen la raíz roja, algunas la tienen blanca o amarillita. Elijo entonces la de raíz roja, le saco toda la corteza de arriba, la pongo en un tacho, la hago hervir y meto la lana hilada bien mojada para que hierva ahí bastante tiempo. El color se puede hacer más o menos oscuro agregándole más raíces, más cáscaras o sacándole.”
Y para ilustrar más a quien la interroga agrega: “Se pueden extraer tinturas de otras plantas, como la jarilla, que tiñe de amarillo, también hay una ligustrina que tiñe verdecito, del ceibo hervido se saca un beige.”

La periodista persiste para profundizar en los conocimientos y saberes de doña Aurelia, que es todo un libro abierto para ella: “¿Qué otra cosa aprendió enraizada con sus antepasados?”
Y Aurelia le tiene una sorpresa más a la periodista, porque responde con toda propiedad: “A tejer en lana y en hilo, a preparar la lana que recibo pura de la oveja. Casualmente hace poco tiempo vinieron de Bellas Artes para ver como hacía yo el proceso con la lana, ahí me di cuenta que ellos hilan toda la lana sucia, en bruto, así no… yo la preparo, la pongo al sol, la abro un poco y le pongo bastante ceniza, la doy vuelta, la tengo por lo menos una semana al sol así con ceniza, a la tardecita la entro para que no se humedezca. Después eso se abre para que salga la grasa…, hay que prepararla, hay que limpiarla.”

“El modo en que hacía las cosas mi madre, de la que he aprendido el proceso yo, es muy diferente a lo que hacen acá. Ella trabajaba mucho, yo aprendí un poco, porque mamá también sabía hacer cojinillos de flecos… pero ella, en esos años compraba las anilinas de piedras que veían antes, de esas ahora no hay más.”

Todavía viven en Victorica alguno de los hijos y nietos de doña Aurelia Peracca, uno de los cuales fue panadero toda la vida, igual que su finadito esposo, que desde los 13 años trabajó en panaderías.

jueves, 23 de abril de 2009

EL FIN DEL MUNDO

Hace diez años atrás, participamos en la capital de Tierra del Fuego, de un encuentro nacional sobre educación, organizado por varias asociaciones privadas que nuclean a Escuelas, Colegios, Institutos e Instituciones de diferentes puntos del país, dedicadas a la educación en sus distintos niveles y gestionadas por entes de carácter privado.

El trencito turístico. Allí se ve el vapor de la locomotora, lista para salir a realizar uno de los viajes diarios.

Después de realizadas las deliberaciones y las conferencias previstas para el Encuentro, del que participamos , tuvimos la oportunidad de conocer un poco los alrededores de la capital, de la provincia más joven de nuestra República Argentina.

El Parque tiene una muy buena cartelería con datos y referencias, que no se ve en todos lados.

Era la primera vez que íbamos a recorrer lugares no sólo bellos desde el punto de vista paisajístico, sino también a pisar tierras por las que hace miles de años anduvieron los aborígenes de ésa región austral, luego los conquistadores, después los colonos, junto con ellos los religiosos, pioneros que repoblaron la zona.

Otro de los numerosos carteles para la interpretación del lugar, muy útil para los turistas. En el suelo se observan restos de árboles petrificados.

Otra cultura totalmente diferente a la nuestra, dado que estábamos en la Isla donde habrían habitado los “patagones”.

El mar, los rios, la nieve, la cordillera que rodea éstos ámbitos, presentan un contexto totalmente diferentes a la llanura pampeana. El trencito con vagones calefaccionados, permite hacer un amplio recorrido, pasando por la zona donde hay chozas construídas por los propios Onas y luego se interna en el Bosque, donde se aprecia la cascada La Macarena.

El trencito está dotado de varios vagones, muy cómodos y con vidrios a todos lados, lo que permite una magnífica visión. El recorrido que hace es el mismo que hacía el tren de la Penitenciaría cuando llevaban los presos al bosque a cortar leña.

Usuhaia, la capital de Tierra del Fuego con su puerto, su nuevo aeródromo y habiéndose solucionado definitivamente los reclamos por el canal de Beagle con Chile, estaba ya gozando de las inversiones para el Turismo de nivel Internacional.

El "Faro del fin del Mundo" inmortalizado por Julio Verne, el famoso escritor francés que publicó su novela en 1905, que recorrió la zona. El faro ha sido reconstruído totalmente a la misma escala que tenía el original.

El antiguo presidio convertido en Museo Marítimo con diversas muestras permanentes de distintos objetos culturales, es uno de los paseos obligados. Hasta allí fuimos con mi compañero de viaje, el profesor García. Si aún no conocen el lugar y si pueden, no se lo pierdan.
Related Posts with Thumbnails