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martes, 12 de abril de 2011

REEDICION OBRA PAMPEANA

El viernes de la semana anterior en la Sala del Centro Cultural "Julio Colombato" de la ciudad de Santa Rosa se realizó la presentación de la Segunda Edición, corregida y ampliada del libro "Folklore y Música Popular en La Pampa. Cantores, guitarreros y músicos populares", cuyo autor es Rubén R. L. Evangelista. La primera edición se habría llevado a cabo el año 1987, que cuando la tuvimos en nuestras manos, nos pareció que esa obra estaba destinada a convertirse en una de las fundamentales para conocer una gran parte de la cultura pampeana. Evangelista nació en Santa Rosa el año 1946 y a partir del año 1961 comenzó a incursionar en el canto bajo el nombre artístico de "Cacho Arenas". Entre los años 1967 y 1975 se desempeñó en el Diario "La Arena", lugar en que lo conocí. Desde 1975 se desempeñó como docente de la Escuela Polivalente de Arte, rol que desempeñó durante diez años. La fotografía que ilustra la tapa pertenece a la familia de Cirilo Paoli fue tomada en una chacra en los alrededores de General Acha el año 1914 Evangelista ha publicado además de esta importante obra, "El Cancionero de los Ríos" en coautoría con Juan Carlos Pumilla en 1985, obra publicada por la Cámara de Diputados de La Pampa y que ha merecido también dos reediciones. "El Folklore Musical de La Pampa aplicado en las escuelas" en coautoría con el maestro Alberto Carpio lo publicó el Ministerio de Cultura y Educación de La Pampa el año 1997.

Otra de sus obras literarias es la "Historia del Cancionero Folklórico contemporáneo de La Pampa", editado en Santa Rosa y presentado el año 2009.


Esta obra que ha sido reeditada ahora por el Fondo Editorial Pampeano, obtuvo el año 1989 el Tercer Premio del Fondo Nacional de las Artes, en el Concurso Iberoamericano "Profesor Agusto Raúl Cortazar"


La obra ha conservado el formato de la edición primigenia, pero ahora cuenta con 304 páginas y se le han incorporado nuevos materiales y fotografías. El libro ha sido ilustrado además con dibujos del artista plástico pampeano Martín Rafael Viñes, quien anunció esa noche que las obras que se expusieron en el Hall del Centro de Cultura se incorporarán en donación al Centro Regional de Educación Artística (CREAR).


Asimismo participó, al final de la presentación, que estubo a cargo de la profesora Alicia Francia y del propio autor, el grupo folklórico "Calandria", quien interpretó algunas obras del cancionero.


"Creo que este libro es una contribución al conocimiento de nuestro pueblo; algunos aspectos de la espiritualidad de nuestros mayores no pudieron profundizarse, pero otros son tratados aquí por primera vez, y serán para muchos verdaderas noticias del pasado histórico de la región"


"En consecuencia, si este trabajo sirve, como yo lo imagino, habrá tenido sentido el esfuerzo de hacerlo, y habré dado una respuesta positiva a quienes me concedieron el privilegio de llevarlo a cabo."


Estos párrafos del autor incluidos en el prólogo a la primera edición, que se ha mantenido en su totalidad, denotan una cierta duda sobre el destino de la obra. Esta reedición significa que la primera se agotó ya hace varios años. Es probable que esta lleve el mismo camino que la primera, porque se trata de una excelente investigación, muy bien documentada y con aportes de varios pampeanos y pampeanas profundamente conocedores del folklore regional de nuestra provincia.

domingo, 27 de diciembre de 2009

EL APORTE VICTORIQUENSE

AL CANCIONERO DE LA PAMPA

Días pasados en la sala del Concejo Deliberante de la ciudad de Santa Rosa se llevó a cabo el acto de presentación del nuevo libro de Rubén R. L. Evangelista, titulado “Historia del Cancionero Folklórico Contemporáneo de La Pampa”.

Contratapa del libro citado en la cual se han agregado para la ilustración doce fotografías, de las cuales, por lo menos cinco muestran la presencia de artistas victoriquenses proyectados desde su lugar de origen o en otras ciudades y poblaciones pampeanas.

El mismo tiene un subtítulo que arroja algunas pistas sobre el contenido de esta obra que fue, ampliamente elogiada por los presentadores, y que dice “Biografías artísticas de autores y compositores. Selección de textos del repertorio regional.”

En esta nota no me voy a referir en sí a la obra del reconocido autor y compositor, sino que voy a focalizarme sintéticamente en los diversos aportes que distintas personas, conjuntos, poetas, músicos e interpretes nativos de Victorica o criados o educados en aquella antigua población, han realizado a dicho Cancionero Pampeano.
Los hermanos Carlos y Roberto Morán, ejecutando una de las tradicionales piezas del repertorio de su padre de quien aprendieron las mismas.

En primer lugar voy a recordar que en el anterior libro de Evangelista titulado “Folklore y Música popular en La Pampa. Cantores, guitarreros y músicos populares”, publicado el año 1987 por la ley del Fondo Editorial Pampeano, cuyo proyecto de ley redacté en mi época de diputado provincial, había incluido ya varios testimonios de antiguos aportes a este tema de la comunidad de Victorica.
El duo "Los Pampas" integrado por Agustín Borthiry y Alfredo Gesualdi en su época de estudiantes del Instituto San Juan Bosco.

Vaya como ejemplo la magnífica fotografía del año 1908, inserta en la página 42, tomada en la casa de la familia de doña Gabriela Lemme de Lemme, donde en una velada, de la que participan entre otros el Director de la Escuela 7 Hildebrando Ortiz y el maestro Félix Romero, las guitarras criollas alternan con las mandolinas que aún pulsaban los inmigrantes italianos.

Traigo a colación además que cuando el general Juan Pistarini, hijo de Victorica, llegó por primera vez en el año 1949, uno de los actos con los que se lo agasajó fue la danza del Pericón Nacional bailada por un grupo de parejas especialmente preparadas y ensayadas para la ocasión.

Uno de los cantores y guitarreros que ejecutan el repertorio del cancionero pampeano y regional, con una forma muy particular y auténticamente paisana.

Por otra parte ya en la década del 50 se había radicado en Victorica la familia de Orlando Martín y María de los Ángeles Piorno, amantes de lo criollo y del folklore nacional, que tendrían luego un rol fundamental en este aspecto.

Efectivamente, el año 1961 en la primera edición del Festival de Cosquín, integrando la delegación de La Pampa, estaría presente el recitador Daniel Martín, quien fue objeto de elogiosos comentarios en la revista Folklore de aquellos tiempos, dado su destacada participación en las peñas, en las siete lunas de enero.

Julio Ortíz hijo de una familia de guitarreros del oeste que recalaron en Victorica en la década del cincuenta y que luego de unos años de actuación en Victorica se trasladó a General Pico donde vive y actua desde hace tiempo en distintos conjuntos.

Pero no quiero dejar pasar sin mencionar, algo que en mi opinión, ha tenido gran importancia para que Victorica se convirtiera con el tiempo en esa cantera de poetas, músicos y ejecutantes o bailarines del folklore.

Es la gran motivación que ponían los maestros para que los niños y niñas amaran la música y se formaran no sólo para escucharla, sino también para interpretarla. Prueba de ello es el discurso de Félix Romero proponiendo la continuidad de la creación de una banda de música allá por 1904.
Luis Gimenez ejecutando del acordeón a piano es uno de los integrantes jóvenes de la nueva generación de Victorica que hizo su aparición también en la década del setenta y que desde hace tiempo tambien vive y actúa esporádicamente en General Pico.

A ello se agregarían en la década del veinte la apertura de los Colegios Salesianos, el “Don Bosco” para varones y el “María Auxiliadora” para niñas, ambos con internado.
En ambos colegios, algunos curas y monjas que provenían de otros lugares traían consigo los conocimientos y el entusiasmo por la música, que transmitían en el aula, pero fundamentalmente en las horas de recreación y en las veladas de teatro o en los distintos actos escolares.

Luis Gesualdi, hermano de Alfredo Gesualdi integró durante varios años el dúo "Las Voces del pueblo". Dueño de una voz muy dulce ha participado desde la década del setenta en distintas formaciones, que ejecutan el cancionero regional pampeano.

Recordemos que también los “Exploradores de Don Bosco” supieron tener su Banda de Música propia y asimismo que la Sociedad Italiana fundó la suya. Por lo cual es probable que en algunos años haya habido por lo menos dos bandas en funcionamiento al mismo tiempo, lo cual da una idea del efecto multiplicador.

Para las niñas, sobre todo las de clase media acomodada el estudio de piano era una de las actividades extracurriculares a las que asistían, enviadas por su familia. En Victorica supo haber por lo menos, en distintas épocas dos academias particulares de piano. Cito solo algunas, Hermanas Viglino, Adelina Sarranz, Norma Lobato, Dora Zapata.

En 1952 con la puesta en marcha de la Escuela de Agricultura y Ganadería, que tenía internado también para los alumnos que provenían de fuera de Victorica, fue un lugar propicio donde el folklore nacional y regional hiciera su aparición, de la mano de profesores y alumnos que provenían de distintos puntos del país.
El "Negro" Tello, hijo de un humilde trabajador municipal desde la escuela primaria se destacaba por su voz, por lo que era seleccionado para los números vivos. Se fue a vivir a General Pico a principios de la década del sesenta, incorporándose años después a conjunto de larga trayectoria "Los Labradores Pampeanos".

Obviamente siempre la guitarra y el bombo fueron los instrumentos principales presentes, para acompañar las letras de ese repertorio, que comenzaba a desarrollarse como un gran suceso nacional y después el piano.

Pero al margen de estos trayectos pedagógicos que se daban en la escuela o en las academias particulares, también ejercieron su influencia, como en todos lados la creación de Peñas y de conjuntos de baile y música folklórica.

Así en los finales de la década del cincuenta fue creado “Pampa y Cielo” conjunto de danzas folklóricas de larga trayectoria en la que se integraron además de los hermanos Carlos y Daniel Martín, Coco Cesanelli y Dora Zapata, “Gaucho” Borthiry, Irma Becerra, Rosita Ricarde y algunos otros.

También han tenido mucha importancia los espacios de encuentro de cantores, guitarreros, poetas, recitadores, los boliches, que supieron existir en Victorica, algunos tambien de larga trayectoria y de recordada importancia por la convocatoria que supieron tener en su momento de apogeo.

El joven Pedro Cabal hizo su aparición también como cantor y guitarrero en la década del setenta y con el transcurso de los años, además de interprete del cancionero regional se ha convertido en un destacado representante de los temas sureros.

Y aquí comienzo a tomar los ejemplos que el libro de Evangelista rescata, como es el tradicional boliche “La Posta” de don Valentín Ramos y su esposa. A media cuadra del mismo vivía la familia Sejas y a media cuadra de la otra calle, la familia Morán, que participaban de las reuniones con guitarras y acordeón.

En el “Documental Folklórico de la Provincia de La Pampa”, investigación perteneciente a Ercilia Moreno Chá y publicado el año 1975, aparecen grabados una polca ejecutada por Carlos Morán en acordeón tipo “verdulera” de ocho bajos y su hermano Roberto en guitarra junto a Julio Cortés.

El "Trio Voces", es tal vez hoy, junto con las "Voces del Pueblo" el de más larga trayectoria, dado que hace más de veinticinco años, que con distintos integrantes vienen cantando folklore y ejecutando algunas piezas muy seleccionadas del cancionero regional que se ajustan a su estilo y repertorio.

En ese “Documental”, que Ruben Evangelista o "Cacho Arenas", cita in extenso en su primer libro y que está en la bibliografía de esta “Historia” que lo complementa, también se citan entre otros a Roberto “Chicho” Sejas, músico y compositor no vidente, quien grabó una ranchera acompañado de su acordeón y de las guitarras de Roberto Morán y Julio Cortés.

También "Chicho" canta un estilo. Ejecuta una milonga con voz y guitarra Félix Priani. Asimismo Generoso Argentino Muñoz, uno de los dueños del boliche “La pobrecita”, entona con voz y guitarra la Milonga de Calfuán, que relata la desaparición de este paisano en los alrededores de Telén.

Humberto Urquiza es nacido en Telén, hermano de Carlos Urquiza y folkloristas desde la década del sesenta en distintas agrupaciones. Su familia se afincó en Victorica cuando se puso en marcha el servicio reducido de agua potable de Obras Sanitarias de la Nación, donde trabajaba su padre. Es uno de los más destacados cantautores del folklore regional pampeano.

Cito también al Boliche “El Diablo Rojo” de Jofré, quien tuvo una presencia importante en las décadas del 60 y del 70, con bailes amenizados por algunos de estos músicos, más la presencia de José María Etcheveste que tocaba el acordeón a piano. Néstor Massolo ha escrito varios poemas donde recoge el ambiente y los personajes que rondaban estos boliches, sus pistas de baile y sus encuentros folklóricos.

A ellos se fueron sumando los jóvenes egresados de las escuelas secundarias en busca de ambientes propicios para el desarrollo de sus propias inclinaciones. Mientras estudiaban guitarra con los maestros que venían desde Santa Rosa enviados por la Dirección de Cultura de La Pampa, se iban arrimando despacito al folklore de las orillas, que se hace más regional y luego se hará local.

Daniel Martín lleva más de cuarenta años de subirse a los escenarios, locales, provinciales y regionales para recitar o para bailar música folklórica nacional y temas criollos y fundamentalmente del ámbito rural.

Y así aparecen las jóvenes voces de Alfredito Gesualdi, Pedro Cabal, Agustín Borthiry, Luis Gesualdi, Humberto Mario Dasso, el poeta Eduardo Sosa, Julio Ortíz en guitarra, Luis Gimenez en acordeón.

A esta actividad vino a sumarse la creación de la “Fiesta Provincial de la Ganadería del Oeste Pampeano”, instituida con una semana cultural y una gran noche de folklore a partir del año 1968 en que se produce con gran éxito su inauguración, llevando más de treinta y cinco años de realización

NOTA: Todas las fotografías incluídas han sido tomadas del libro citado de Ruben L. Evangelista, a quien agradezco la dedicatoria afectuosa que hizo en su libro para quien esto escribe.

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