sábado, 1 de septiembre de 2012
CAPITALIZACION DE SANTA ROSA
En el día de ayer por la noche se llevó a cabo en la sala del Concejo Deliberante de la Municipalidad de Santa Rosa, la presentación del Volumen II del libro Por la "justicia de nuestra pretensión", cuyas editoras son las investigadoras Ana María Lassalle y Andrea Lluch.
El libro, tal cual se advierte en la tapa se refiere al proceso de "La capitalización de Santa Rosa, investigaciones, fuentes y relatos". El diseño de tapa incluye en la parte central una fotografía -del Fondo Colombato Lassalle- del año 1898, en la que se observan antiguos vecinos de Santa Rosa, entre ellos su fundador don Tomás Mason.
En el centro de la fotografía el Intendente Municipal Luis Larrañaga, a la derecha Ana M. Lassalle y Mónica Luchese, a la izquierda Lucía Colombato, José C. Depetris y Paula Lassalle (Foto del autor)
Los capítulos de este segundo volumen han sido escritos por Andrea Lluch, José Carlos Depetris, Ana María Lassalle, Lucía Colombato, Ana María Lassalle con Monica Luchese y Paula Lassalle. La edición del libro ha sido financiado por la Municipalidad de Santa Rosa y la obra está encuadrada en el Programa de Estudios en Historia Regional del Instituto de Estudios Socio-Históricos de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de La Pampa.
El abordaje del expediente Nº 5710/89 se hace ahora desde otras perspectivas, acomplementarias a las que se desarrollaron el el primer volumen y que vienen a enriquecer la historia política, social y económica de la ciudad de Santa Rosa, Capital de nuestra provincia de La Pampa.
Vale recordar nuevamente que esta fuente que tiene ahora una serie de nuevas lecturas y conclusiones, había sido abordada por el Profesor Julio Colombato, en su trabajo de investigación publicado en el Libro del Centenario de la ciudad de Santa Rosa, publicado el año 1992. Veinte años después de aquel trabajo pionero del depositario del expediente, este volumen aborda a los olvidados, a los invisibilizados, a los excluídos, sobre los que no hay demasiadas fuentes escritas.
El fallecimiento de antiguos vecinos que tenían conocimientos por vía oral de muchas historias que se relacionan con el proceso de la puja política por la capital del Territorio, tanto en General Acha, como en Toay y Santa Rosa nos priva ahora de continuar enriqueciendo la historia regional de las décadas iniciales de nuestra provincia, hasta que aparezcan nuevas fuentes confiables.
martes, 17 de enero de 2012
OLGA OROZCO EN PROSA
"Había una vez una casa (no) Había en un tiempo una casa (no) Había en varios tiempos varias casas que eran una sola casa. ¿Era realmente una casa o era un espejo fraguado por los tres tiempos, de modo que cada uno era la consecuencia y el motivo del otro? Sí, como en los caleidoscopios o como en un yo circular a manera de cuarto de vestir, donde la que va a ser con máscara de anciana se probara la máscara de la que fue con máscara de niña, y viceversa y sucesivamente. La máscara de la que es, también, y que sólo se ve desde adentro, desde el revés de todas las máscaras confundidas en una, hasta que se devore eso que habitualmente llamamos rostro y se pueda ver quién es quien lo devora, y entonces supongo que comprobaré lo que sospecho: que no se es uno sino todos. (2)
"Adios, casa de las luciérnagas, casa de los rincones abrigados y cómplices, de las misteriosas y enmarañadas selvas. Desde el centro de ti, que eres el centro del mundo, con una escalera hacia lo alto hubiéramos podido llegar al centro del cielo." (3)
FUENTE: Orozco, Olga: Relámpagos de lo invisible, Antología. Fondo de Cultura Económica. Primera Edición Buenos Aires 1998.
Notas: (1) Fragmento de "La casa" pag.28 ob.cit. (2) Fragmento de "Había una vez" pag pag.197 ob.cit.
(3) Fragmento de "Los adioses" pag.284 ob.cit.
jueves, 17 de marzo de 2011
OLGA OROZCO 1920-1999
La profeta de las arenas
En el seno de la familia conformada por el siciliano Carmelo Gugliota quien había arribado desde su Italia natal a la Argentina, el año 1900 y Cecilia Orozco, una hija de familia criolla distinguida, de la provincia de San Luis, nació una niña, a la que impusieron el nombre de Olga.
La familia por ésa época otoñal del año 1920 convivía en un pueblo del Territorio Nacional de La Pampa Central, designado como Toay, muy cerca de la capital, Santa Rosa.
Su casa paterna, estaba en una quinta de los alrededores del pueblo, en la que su padre, que era el Intendente desde el año 1913, tenía asimismo explotación forestal y un aserradero.
Junto con ellos vivía también la abuela materna, quien contaba cuentos a la niña, la que escuchaba con oídos atentos, por las noches en que el viento pampero silbaba, entre las enormes plantas del jardín y contra la barrera de tamariscos.

A la niña también la deslumbraron los ventarrones que hacían danzar las arenas de los médanos de los alrededores.
Cuando llegó la década del treinta el jefe de familia había sufrido varios quebrantos en su patrimonio. Ante la difícil situación opta por trasladarse con su familia a la ciudad de Bahía Blanca (Provincia de Buenos Aires).
Allí Olga toma contacto con el mar y todo lo que lo rodea y esto también surgirá después en su obra literaria. Pero además se conecta con la italiana Teresa, quien la introducirá en el mundo del ocultismo, el espectro de los enigmas y entre otras cuestiones se convierte en experta del Tarot cuando solo tenía catorce años.
Luego los Gugliotta-Orozco, familia integrada también por Emilio, hermano de Olga, a quien dedica el poema que transcribimos, cambiaron nuevamente de domicilio, recalando esta vez en la Capital Federal de la Argentina, cuya ciudad-puerto los recibió el año 1936.
En esa ciudad Olga se recibió de maestra. Luego al ingresar en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Buenos Aires toma contacto con filósofos y escritores de la generación del cuarenta.
Su padre sufre una hemiplegia en 1940 y muere en Buenos Aires el mes de julio del año 1945.
Su primer libro fue publicado el año 1946 bajo el título “Desde Lejos”, siendo una joven aún en proceso de aprendizaje y deslumbramiento.

Aquí están tus recuerdos...
Aquí están tus recuerdos:
este leve polvillo de violetas
cayendo inútilmente sobre las olvidadas fechas;
tu nombre,
el persistente nombre que abandonó tu mano entre las piedras;
el árbol familiar, su rumor siempre verde contra el vidrio;
mi infancia, tan cercana,
en el mismo jardín donde la hierba canta todavía
y donde tantas veces tu cabeza reposaba de pronto junto a mí,
entre los matorrales de la sombra.
Todo siempre es igual.
Cuando otra vez llamamos como ahora en el lejano muro:
todo siempre es igual.
Aquí están tus dominios, pálido adolescente:
la húmeda llanura para tus pies furtivos,
la aspereza del cardo, la recordada escarcha del amanecer,
las antiguas leyendas,
la tierra en que nacimos con idéntica niebla sobre el llanto.
-¿Recuerdas la nevada? ¡Hace ya tanto tiempo!
¡Cómo han crecido desde entonces tus cabellos!
Sin embargo, llevas aún sus efímeras flores sobre el pecho
y tu frente se inclina bajo ese mismo cielo
tan deslumbrante y claro.
¿Por qué habrás de volver acompañado, como un dios a su mundo,
por algún paisaje que he querido?
¿Recuerdas todavía la nevada?
¡Qué sola estará hoy, detrás de las inútiles paredes,
tu morada de hierros y de flores!
Abandonada, su juventud que tiene la forma de tu cuerpo,
extrañará ahora tus silencios demasiado obstinados,
tu piel, tan desolada como un país al que sólo visitaran cenicientos pétalos
después de haber mirado pasar, ¡tanto tiempo!,
la paciencia inacabable de la hormiga entre sus solitarias ruinas.
Espera, espera, corazón mío:
no es el semblante frío de la temida nieve ni el del sueño reciente.
Otra vez, otra vez, corazón mío:
el roce inconfundible de la arena en la verja,
el grito de la abuela,
la misma soledad, la no mentida,
y este largo destino de mirarse las manos hasta envejecer.
Olga utilizó para firmar sus poemas el apellido materno. Y en el periodismo utilizó varios seudónimos para escribir en diarios y revistas.
Su valiosa obra poética de trascendencia nacional e internacional, fue premiada varias veces, destacándose entre ellos el premio Juan Rulfo, obtenido un año antes de su muerte.
Su prolífica obra ha sido traducida a varios idiomas y distinguida con los siguientes premios:
«Primer Premio Municipal de Poesía»,
«Premio de Honor de la Fundación Argentina» 1971, «Gran Premio del Fondo Nacional de las Artes», «Premio Esteban
Echeverría», «Gran Premio de Honor» de la SADE, «Premio Nacional de Teatro a Pieza Inédita» en 1972, «Premio Nacional de Poesía» en 1988, «Láurea de Poesía de la Universidad de Turín», «Premio Gabriela Mistral»
otorgado por la OEA, «Premio de Literatura Latinoamericana Juan Rulfo» 1998.
En los 90 fallece su esposo, el arquitecto Valerio Pelufo, con quien estuvieron unidos durante veinticinco años.
Olga Orozco volvió varias veces a La Pampa los últimos años y pudo rescatar lo que quedaba de su antigua casa paterna. Hoy ha sido convertida en el Museo que lleva su nombre y donde se guardan sus libros, fotos y algunos bienes que le pertenecieron.
domingo, 22 de noviembre de 2009
FAMILIA LLORENS
domingo, 16 de agosto de 2009
OLGA OROZCO
Anoche participé, en la casa paterna de Olga Orozco, convertida en Museo, allí en su Toay natal, de la presentación del libro de la poeta Diana Irene Blanco.
La trayectoria y la obra poética y literaria de Diana Blanco le han valido numerosos premios y reconocimientos no sólo en su pueblo, sino también a nivel provincial y aún internacional.
La autora comienza los agradecimientos mencionando a los integrantes de la Comisión Pro Museo "Olga Orozco" y continúa con la Casa Museo Olga Orozco (Toay) La Pampa, destacando el apoyo brindado por la museóloga Liliana Touceda.
El libro ha sido titulado por la autora “Olga Orozco. La jerarquía de la palabra”, fue editada por Editorial Dunken en marzo del 2009.
La presentación de la obra de Diana Blanco una escritora nativa de Eduardo Castex, estuvo a cargo de la escritora realiquense Dora Batiston. Después de la cual la autora se refirió a las vicisitudes que debió atravesar hasta lograr publicar este libro.
El libro ha sido diseñado en siete capítulos, no se han agregado ilustraciones, con excepción de la tapa y la solapa, contiene 95 páginas, comenzando con una breve advertencia de la autora a sus lectores.
Uno de los varios cuerpos de biblioteca que contienen parte de los libros, colecciones y textos que Olga Orozco donó para este Museo.La pequeña sala, recientemente remodelada de la Casa-Museo “Olga Orozco” estuvo colmada. La presentación se hizo cuando se cumplen diez años de la desaparición física de la gran poeta nacional, de origen pampeano y galardonada internacionalmente.
Sobre la pared se grabaron palabras de Olga Orozco, refiriéndose a esta su antigua casa familiar. En primer plano a la derecha la estufa a leña que calentaba la sala de estar y comedor. Al fondo la puerta por la que se accedía a las habitaciones, ahora convertidas en auditorio.Ayer Diana me hizo saber que Sena y Orozco fueron muy amigos, compartiendo el apasionante mundo de la literatura.
En esos momentos y tal cual lo había anticipado en su disertación ella volvió sobre el tema de lo poco que hay escrito sobre la obra de Orozco y de su personal decisión de no tomar contacto con esos materiales, a los fines de no verse influenciada en sus apreciaciones.
"Juguemos a que estamos perdidos otra vez/ en los laberintos de un jardín." (Cantos a Berenice y otros poemas de Olga Orozco)El acto propiamente literario se complementó con la presentación de un grupo de cinco jóvenes ejecutantes de instrumentos de viento, mayoritariamente el saxo, quienes se desempeñan en la Banda Sinfónica Provincial, conjunto al que han bautizado “Saxos de La Pampa” quienes interpretaron diversas obras que fueron cálidamente aplaudidas.
"Con el sol en Piscis y ascendente en Acuario, y un horóscopo de estratega en derrota y enamorada trágica, nací en Toay (La Pampa) y salí sollozando al encuentro de terribles cuadraturas y ansiadas conjunciones que aún ignoraba". Olga Orozco Anotaciones para una autobiografía) viernes, 20 de junio de 2008
OLGA OROZCO ERA PAMPEANA

La abuela de Olga, le contó a esa niña, cuentos durante muchos años, que incidieron en su imaginación y quedaron impregnados en su corazón.
Después se fueron a Bahía Blanca con su familia y allí esa niña adolescente de catorce años, conoció a una italiana llamada Teresa, que además de dedicarse a hacer sombreros dominaba el Tarot. Fue ella quien vio en Olga, condiciones para practicar el ocultismo y fue por eso que depositó en esa niña pampeana los secretos para practicar las cartas del Tarot.
En 1946 la antigua editorial Losada publicó el primer libro de poesía. En 1963 recibe un Primer Premio Municipal y en 1973 obtiene un Primer Premio Municipal en Teatro. En 1980 recibió el Gran Premio Nacional de las Artes. En 1988 el Premio Nacional de Poesía y en 1995 el Premio Gabriela Mistral.
Durante ocho años con una amiga escribió el Horóscopo para el diario Clarín. Donde incluso escribió otras columnas bajo alguno de los ocho seudónimos que utilizó.
Su extenso y profundo trabajo poético, tuvo reconocimiento internacional cuando en el año 1.998, la obra de la ya consagrada Olga Orozco, recibió el premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe “Juan Rulfo”.
El día que recibió en México ese galardón leyó esta poesía, que era inédita y queremos rescatar para que todos puedan disfrutarla:
En abril o en octubre
Abril es el mes más cruel, engendra lilas de la tierra muerta,
mezcla recuerdos de deseos, despierta con lluvia primaveral muertas raíces.
Que el mejor de los meses es abril, es decir nuestro octubre,
soplo que da brillo a la esperanza y sopla sobre las cenicientas ascuas.
Quizá porque supones que todas las primaveras son perversas,
que humillan agonías y tratan de abatir un golpe avieso,
de un verdor que despliega su abanico de plumas en un joven amante,
desdeñando insolente la rama que no ha muerto.
Esa que ha resistido debajo de la escarcha los castigos del viento,
los menudos puñales de la lluvia y la embestida de la fiera.
Yo, hija de hombre,
yo sé desde el principio de mis noches, que toda carne es hierva,
y se doblega y cae como un pájaro.
Pero si no despierta la hierba recobrada y se alza nuevamente como hierba,
y si el deseo solo se prolonga en vanas humaredas fantasmales,
no es culpa de tu abril, sino de nuestro agosto,
que secó toda gloria al comer sin piedad las cortezas del mundo,
y sepultó hasta el reino más negro de la sombra las visiones doradas.
Si, sí, reconozco su olor de ciudad subterránea, de jardín clausurado,
ese sabor del sitio de las arenas, de la boca, el tacto de la mano.
Pero yo, hija de hombre,
igual te digo que con la luna, brillo en un octubre, aunque sea lejano,
ya casi como nunca.
Abriste de una vez, por un instante, la puerta de tu irrecuperable paraíso,
y te invadió la luz de aquella primavera.
Aprendiste de una sola mirada, la mirada del sol de cada día.
Que hace su altar también sobre las aguas muertas,
sobre la dura tierra, sobre la hierba seca.
Ella murió un mes de agosto del año 1999, pero antes de irse donó la que fuera su biblioteca personal para la casa de la Cultura de Toay, que está funcionando donde antiguamente fuera su casa natal.
Si les interesa leer o incluso escuchar alguno de los poenas de Olga Orozco, pueden hacerlo en este link.




