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miércoles, 8 de octubre de 2014

HISTORIAS DE VIDA DE 25 de Mayo (La Pampa)

En el mes de enero del presente año 2014 apareció este libro que lleva por título "La impronta del pasado", escrito por la Profesora Gladys Pelizzari que se refiere a 25 de Mayo, el pueblo que está situado en la margen izquierda de nuestro río Colorado, que nos sirve de límite sur.

Conocí por primera vez la ex Colonia 25 de Mayo a fines del año 1971, cuando acompañé a un grupo de alumnos de nuestra Escuela Provincial de Comercio Félix Romero, de Victorica. Cito esto, porque como dice la autora la primera sensación cuando estábamos llegando fue la "fuerza del paisaje" que impone su presencia no sólo desde lo visual, sino con sus aromas y sus ruidos.

Nosotros estuvimos de paso, de modo que no pudimos conocer las "vivencias, costumbres, sabiduría popular" de esa comunidad "tan particular" como lo ha hecho la docente Gladys Pelizzari quien se afincó y ha convivido con quienes van dejando su influjo en aquella comarca, desde el año 1968.

Ella nos dice en la presentación que allí hay "fuertes raíces tradicionales" y de eso se ocupa en su libro que en muchas de las historias de vida que va desgranando, surgen naturalmente, porque es la forma de vida, esa precisamente que se ha transformado en una impronta.

Estos "héroes anónimos" como los considera, son los protagonistas de estas historias, relatos y anécdotas que conforman una historia regional, que es preciso recuperar y traer a la memoria, porque esas vidas, esas "gestas cotidianas" como dice la escritora son parte de nuestra identidad que los pampeanos necesitamos continuar arraigando.

La escritora recibió el año 2007 el Premio Testimonio que entrega el Gobierno de nuestra provincia de La Pampa. Allí tuve la oportunidad de saludarla y felicitarla además de enterarme que hacía poco había presentado su libro "Reseña histórica de la obra de los salesianos en el suroeste pampeano", que posteriormente en amable gesto me hizo llegar y que después de leído guardo en mi biblioteca y consulto cuando tengo que escribir sobre ese tema.

Su primera "Historia de Colonia 25 de Mayo" apareció el año 2001 y a partir de allí no ha cesado de publicar, por lo que ella también está dejando su huella, con su estilo propio en el campo de las letras que hablan de la historia, la geografía, de la cultura y en fin de la vida de ese pueblo fronterizo que la atrapó y que ahora nos permite conocer más de cerca con trabajos como este.

La escuela pampeana necesita que se escriban más libros de nuestros pueblos de La Pampa, porque está aún pendiente el desafio de hacer de ella el instrumento para crear y recrear nuestra cultura regional. La educación pampeana debe comenzar por lo local, luego avanzar hacia lo regional, para integrarse posteriormente a un proyecto de Nación que necesitamos compartir más profundamente.

Necesitamos trabajos como este, porque la fuerza de la globalización borra las identidades, desmerece los protagonismos lugareños y uniformiza con la televisión a lo que se ha sumado ahora la internet, por la que circulan materiales buenos y otros de dudosa calidad y contenidos que no tienen demasiado que ver con lo nuestro.

Pero además porque hay mucha información circulando, pero eso no es sinònimo de conocimientos. Por eso este libro debe ser bienvenido, porque su autora ha actuado como una experta jardinera, seleccionando, jerarquizando con su propio sello lo que realmente tiene valor y dejando pasar aquello que el tiempo dirá cual será su destino.

Voy a transcribir aquí una de sus bellas páginas titulada "Familias chacareras pioneras: Los Larrazabal"

"En El Sauzal, las acequias
hace ya un siglo que cantan."
     Edgar Morisoli. "Cancionero del Alto Colorado"

"La familia Larrazabal tiene raíces profundas en la costa del Colorado. Antes que se fundara la "Colonia Agrícola y Pastoril 25 de Mayo", don José Larrazabal llegó desde la Provincia de Vizcaya (España), junto con sus primos Cándido y Rafael Rodríguez, primero a Allen (Río Negro) y en 1902 se establecieron en El Sauzal, donde ocuparon tierras fiscales. En 1903 se casó en Puelén con Donatila Méndez, que había llegado desde Chile en 1890.

Durante la trágica jornada del 30 de diciembre de 1914, José puso a salvo a toda su familia en un carro tirado por bueyes. Cuando llegaron a la barda, ataron una tela blanca a un palo y la enarbolaron a modo de bandera, para indicar su pedido de auxilio.

La creciente se llevó su casa y todas sus pertenencias. Inmediatamente se dispuso a construir una nueva vivienda con muros de adobe. Volvió a emparejar 30 has para destinarlas al cultivo de alfalfa, alamedas, frutales y huerta. José tenía además un "Puesto", porque la base de la economía familiar era la ganadería extensiva en la planicie. Tuvieron siete hijos: Enrique José, Ricardo Valentín, Eufemia, José Enrique, Juana, Donatila y Luisa.

Detrás de cada pionero existe una historia de vida, con sinsabores y alegrías. José llegó un día hasta El Sauzal lleno de esperanza y debió enfrentar muchas adversidades. Junto a su familia, concretó hazañas cotidianas para dar forma al mosaico de la sociedad actual."

sábado, 1 de septiembre de 2012

CAPITALIZACION DE SANTA ROSA


En el día de ayer por la noche se llevó a cabo en la sala del Concejo Deliberante de la Municipalidad de Santa Rosa, la presentación del Volumen II del libro Por la "justicia de nuestra pretensión", cuyas editoras son las investigadoras Ana María Lassalle y Andrea Lluch.

El libro, tal cual se advierte en la tapa se refiere al proceso de "La capitalización de Santa Rosa, investigaciones, fuentes y relatos". El diseño de tapa incluye en la parte central una fotografía -del Fondo Colombato Lassalle- del año 1898, en la que se observan antiguos vecinos de Santa Rosa, entre ellos su fundador don Tomás Mason.




En el centro de la fotografía el Intendente Municipal Luis Larrañaga, a la derecha Ana M. Lassalle y Mónica Luchese, a la izquierda Lucía Colombato, José C. Depetris y Paula Lassalle (Foto del autor)

Los capítulos de este segundo volumen han sido escritos por Andrea Lluch, José Carlos Depetris, Ana María Lassalle, Lucía Colombato, Ana María Lassalle con Monica Luchese y Paula Lassalle. La edición del libro ha sido financiado por la Municipalidad de Santa Rosa y la obra está encuadrada en el Programa de Estudios en Historia Regional del Instituto de Estudios Socio-Históricos de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de La Pampa.

El abordaje del expediente Nº 5710/89 se hace ahora desde otras perspectivas, acomplementarias a las que se desarrollaron el el primer volumen y que vienen a enriquecer la historia política, social y económica de la ciudad de Santa Rosa, Capital de nuestra provincia de La Pampa.

Vale recordar nuevamente que esta fuente que tiene ahora una serie de nuevas lecturas y conclusiones, había sido abordada por el Profesor Julio Colombato, en su trabajo de investigación publicado en el Libro del Centenario de la ciudad de Santa Rosa, publicado el año 1992. Veinte años después de aquel trabajo pionero del depositario del expediente, este volumen aborda a los olvidados, a los invisibilizados, a los excluídos, sobre los que no hay demasiadas fuentes escritas.

 El fallecimiento de antiguos vecinos que tenían conocimientos por vía oral de muchas historias que se relacionan con el proceso de la puja política por la capital del Territorio, tanto en General Acha, como en Toay y Santa Rosa nos priva ahora de continuar enriqueciendo la historia regional de las décadas iniciales de nuestra provincia, hasta que aparezcan nuevas fuentes confiables.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

LA MUERTE DE VAIROLETO


Sus distintas versiones
1.- La versión de su compañera Telma Ceballos. (1)
“¿Qué día era cuándo llegó la patrulla de La Pampa a la finca?
-El 14 de setiembre de 1941…serían como las cinco y media o seis de la mañana. Cuando venía alumbrando el sol…rodearon la finca y le ganaron de mano el río Atuel, que es por dónde él podía escapar para La Pampa.
“Salió entonces cuando el jefe de la partida un comisario, Paeta, se identificó. Enseguida los conoció, le tiró un tiro a Paeta que le pegó en el abdomen, pero en forma leve,…y después se pegó otro tiro él.”
¿Usted está diciendo que Vairoleto se suicidó?
“-Eso estoy diciendo. Que se suicidó. Es mentira que lo haya matado la Policía. Se pegó un tiro en la cara, debajo del ojo derecho que le salió por debajo de la oreja izquierda. Y luego disparó para el lado de una cerca, por el lado del río y allí cayó muerto.”
“Todo el mundo insiste en que yo no sé nada, pero si yo estaba mirando desde adentro. El a mí no me había dado órdenes nunca de que yo agarrara armas. Pero me había dicho que cualquier cosa que pasara, me arrinconara con las criaturas. Pero cuando lo vi que estaba tirando con el revólver, agarré otro que había en la pieza y dije: al primero que aparezca en la puerta lo mato.”
“Pero no llegaron, porque ellos no querían entrar en la casa. Lo que querían era matar a Juan. Así que cuando vi que se pegó el tiro y todos salieron detrás, tiré el revólver para atrás que cayó adentro de un cajón. Los sentí que gritaban: Es el gringo, es el gringo.”
“-Y escuché varios disparos más. Después supe que lo habían rematado con varios tiros en el pecho.”
Telma Ceballos con las dos hijas que tuvo con Vairoleto

2.- La versión del historiador (2)
“Pasadas las seis comenzó a aclarar sobre el Atuel. La brisa agitaba a pocos metros del patio las chuzas del cañaveral. Los policías ajustaron el círculo alrededor del rancho y tomaron posiciones hollando la helada que blanqueaba la tierra.
“Los peones dormían en las piezas contiguas a la principal. Se oyó el canto de unos teros lejanos y algún otro ruido que despertó a Marcos Vera. Advirtiendo un movimiento en la casa, las manos de los policías se crisparon sobre las armas. El peón se asomó, y el subcomisario Bustriazo alertó a los demás para evitar un error:
-¡Ese no es!
Lo dijo ensordeciendo la voz, pero Marcos Escuchó algo.
-¡Viene gente!- alcanzó a exclamar, antes de que alguien lo derribara de un culatazo en la cabeza y lo arrastrara al interior del cuarto de la despensa.
“Juan había saltado de su lecho esgrimiendo la pistola que guardaba bajo la almohada. Después de la primera sensación de irrealidad, se dio cuenta de la situación y actuó de manera resuelta, pensando en primer lugar en apartar a sus perseguidores del lugar donde estaban sus seres queridos.
“Ya se había despedido otras veces de Telma y le había dicho lo que tenía que decirle. Ella, desde la cama, lo vio dirigirse a la puerta, vistiendo sólo calzoncillos largos y camiseta de frisa, calzándose en la cintura su faja de guardas rojas, verdes y blancas.
“Apenas traspuso la abertura sonaron varias descargas. Bustriazo y otros policías dispararon desde distintos ángulos. Eran dieciséis contra uno. El subcomisario Paeta, que se adelantaba en ese instante, fue rozado en el vientre por un tiro que le desgarró el chaleco, vio correr su propia sangre y perdió toda iniciativa.
“Coscia, revólver en mano, se acercó a la cocina. De allí escapó corriendo otro morador, José, a quien le tiraron por la espalda. Una bala lo alcanzó superficialmente y un policía mendocino lo contuvo.
“Juan se respaldó en la pared del rancho. Estaba en una posición indefendible. Todo perdido, menos su compañera y las niñas que eran la simiente de su vida. En ese brevísimo instante en que su mente funcionaba con extraordinaria lucidez y sus pensamientos eran más rápidos que el rayo, supo quizás por fin quién era, tuvo la certeza de que había una sola manera de que ellos no lo alcanzaran y decidió cruzar de una vez la última frontera. Se apoyó el caño en el pómulo, apretó el gatillo y todo se apagó para él.”

El cadaver de Juan Bautista Vairoleto en el Hospital muestra el orificio de entrada de la bala

3.- La versión de un ex policía (3)
“A las cuatro del día 14, las dos comisiones se pusieron en movimiento, pasaron el “Puente Colorado” del río  Atuel y tomaron un camino a la derecha costeando el río, poco transitado y muy cubierto de monte bajo.
“Anduvieron unos mil metros y dejaron los vehículos, el Jefe Vallé dispuso que cinco efectivos los cuidaran y nombró para que lo acompañaran en el operativo al subcomisario Máximo Lescano, auxiliar y Roberto Carlos Bau, agentes de segunda Juan B. Muñóz y Roberto Pueblas y agentes de tercera Humberto Aguilar y Nicolás Mercado.
“Estos fueron acompañados por tres policías de La Pampa y un civil que actuaba como guía y entregador, Vicente Gascón alias “El Ñato”. Caminaron por un terreno montoso unos mil metros más y, sobre un suelo bastante limpio observaron en la penumbra un rancho hecho de plantas y paja. Sigilosamente el rancho fue rodeado por los diez efectivos actuantes.
“Amanecía cuando se percibió movimiento en el interior del rancho y una persona salió al patio, se corrió la voz de que no era ése el buscado. De inmediato un policía pampeano se levantó de su apostadero y con pasos ligeros y en arma en la mano, se dirigió al hombre que había salido del rancho y le hizo señas para que guardara silencio. Aquel desobedeció y dio la voz de alarma “aquí viene gente”.
“Rápidamente, instantes después, de otra habitación del rancho salió un hombre en calzoncillos largos y faja negra a la cintura, con armas de fuego en ambas manos y haciendo disparos. Los primeros disparos hicieron blanco en el policía que se encontraba a pocos metros del rancho. Fue entonces, cuando el resto del personal actuó en respuesta a la agresión.
“Como consecuencia, el agresor al recibir los disparos se desplomó quedando inmóvil en el suelo. El cuerpo fue rodeado por la policía y se constató que el atacante esta muerto y se comprobó que se trataba de la persona que se iba a detener pues tenía tatuadas las letras J.B. en los brazos.”
FUENTES: (1) Diario La Reforma, General Pico, martes 18 de agosto de 1998. Entrevista a Telma Ceballos la viuda de Juan Vairoleto.

(2) Chumbita, Hugo: “Última Frontera. Vairoleto: vida y leyenda de un bandolero”, Editorial Planeta, edición 1999.

(3) Ohaco, Adolfo: “Vairoleto: la otra cara” edición del autor Santa Rosa, (La Pampa) marzo del 2008
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