viernes 23 de septiembre de 2011

EL OESTE Y SUS PROBLEMAS

Uno de los problemas principales con el que se encontraron los pioneros del campo pampeano y que aún continúa presente, es el alumbramiento de agua desde el subsuelo, en cantidad y calidad suficiente para la producción agropecuaria.

Más allá del bosque del caldenal, donde comienza "la travesía" hacia el oeste profundo, la epopeya de construir pozos a pico y pala, fue una tarea ardua, hasta que muchas décadas después aparecieron los "perforadores".

En la tarea de rastrear y determinar los lugares donde se podría encontrar agua supieron cumplir una labor importante los "rabdomantes", personas con habilidad y experiencia para sugerir sitios donde convenía construir un pozo.

"En el Establecimiento del señor Etcheveste, situado en el paraje denominado La Travesía, se buscaba agua y al llegar a los 146 metros de profundidad brotó un surgente copioso que alcanzó 78 metros de agua poniendo incluso en peligro la vida del señor Enrique Moeller, que era quien estaba trabajando en el pozo."(1)





El molino de viento montado sobre un pozo para extraer agua subterránea, llevan más de cien años compartiendo la geografía del territorio pampeano (Foto: Caldenia - La Arena 4-9-2011)

"Después de tantas historias que se fueron incorporando lateralmente a la búsqueda de aquel dato sobre el pozo más profundo de La Pampa, una información debidamente rastreada permitió acceder a él."

"El jagüel cavado de mayor hondura en la provincia se ubica en el Departamento Loventué, Sección XIII, Fracción A, lotes 19,20 y parte del 18. El predio, llamado La Elenita Chica, queda a unos 30 kilómetros al oeste de Telén, en campos del señor Roberto Melusso, quien acreditó debidamente la profundidad: 165 metros, nada menos."

"En el mismo campo hay otro pozo que tiene 158 metros de hondura. Melusso no sabe quienes fueron los autores originales de la obra pero conoce a quienes, por su solicitud, la han mejorado en algunos aspectos. Curiosamente uno de los pozos ha sido revestido con trabas de cemento construidas ex profeso."(2)

En la década del sesenta los que se dedicaban a  las aguadas, atender pozos y molinos en Victorica y la zona eran, don Florencio Conchado con sus hijos, José Aguiar y sus hijos, don Félix Berazategui con algún peón y los hermanos Pérez, hijos de don Casimiro Pérez Casas un español.

(1) Diez, Violeta Elsa; Díaz Zorita, Milna Marini de y Benitez, Norma: "Gobernadores de La Pampa" Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de La Pampa 1981, página 61.
(2) Cazenave, Walter "Caldenia" 4-9-2011 "Entrañas de la tierra. El pozo más profundo de La Pampa"

martes 20 de septiembre de 2011

CESAR MAXIMO VINIEGRA

Hijo de una arraigada familia victoriquense,  "Pibe" Viniegra como lo conocen sus amistades, se recibió de Odontólogo y ejerció su profesión en el consultorio privado y el Hospital de Victorica durante muchos años.

Se casó con la maestra Elsa García, de cuyo matrimonio nacieron tres hijos varones, que le han permitido disfrutar de varios nietos.

Fue integrante durante muchos años también de la Cooperativa de Electricidad de Victorica, cuando la electricidad se producía localmente.


Después, en la década del cincuenta cuando llegaron las escuelas secundarias al pueblo, se desempeñó como Profesor en la Escuela Agrotécnica, de cuya Asociación Cooperadora formó parte también y de la Escuela Provincial de Comercio "Félix Romero".

El Doctor César Máximo Viniegra, junto con sus hermanos Alfredo y Hugo tenían en condominio la explotación de un campo, en la que realizaban la crianza de terneros. A fines de la década del sesenta y dado que algunas de las vacas sufrían el desgaste prematuro de su dentadura, como consecuencia de los efectos abrasivos de la ceniza (que todavía estaban produciendo efectos desde 1932), se le ocurrió experimentar con dentaduras postizas con buenos resultados.


Cuando el año 1972 creamos el Club de Leones de Victorica, él y su esposa nos acompañaron en la fundación del club de servicio que funcionó durante varios años.
Su sentido de la colaboración y de la cooperación es digna de resaltar como ejemplo de vida, siempre estaba al tanto de los adelantos en las ciencias aplicadas e intentando mejorar la prestación de los servicios públicos como la calidad de vida de la gente.


De carácter amable, simpático y abierto, pasamos junto a él muy buenos momentos durante los años que compartimos como profesores en nuestra siempre querida y recordada Escuela de Comercio. La maestra Celia Porras, en su reciente libro expresa: "Cariñosamente le decíamos Pibe, era odontólogo. Siempre llegaba a clase con una varilla (parecida a una antena de radio); los alumnos lo querían y gozaban con sus clases, las que daba muy pedagógicamente y en forma atrayente. Pibe era otro de nuestros hombres, es decir, otro de nuestro grupo: compañero y de apoyo".


Lo conocí personalmente cuando el era uno de los clientes que diariamente concurrían al Club Social de Victorica a compartir el café con sus amistades, el Dr. Sigalevich que vivía a media cuadra de su casa, de "Tin" Balbi, Zoilo Costantino, Alfredo Gesualdi, José Tapiola, Ricardo Viniegra y otros eran los de la mesa de la tertulia. A veces comentaban lecturas previas del diario La Nación, a veces la película que habían visto en el desaparecido Cine "Armonía".

Al arribar mañana a sus 90 años le hacemos llegar en nombre propio y de un grupo de profesores y exalumnos nuestras felicitaciones y los mejores deseos.

miércoles 14 de septiembre de 2011

LA MUERTE DE VAIROLETO



Sus distintas versiones
1.- La versión de su compañera Telma Ceballos. (1)
“¿Qué día era cuándo llegó la patrulla de La Pampa a la finca?
-El 14 de setiembre de 1941…serían como las cinco y media o seis de la mañana. Cuando venía alumbrando el sol…rodearon la finca y le ganaron de mano el río Atuel, que es por dónde él podía escapar para La Pampa.
“Salió entonces cuando el jefe de la partida un comisario, Paeta, se identificó. Enseguida los conoció, le tiró un tiro a Paeta que le pegó en el abdomen, pero en forma leve,…y después se pegó otro tiro él.”
¿Usted está diciendo que Vairoleto se suicidó?
“-Eso estoy diciendo. Que se suicidó. Es mentira que lo haya matado la Policía. Se pegó un tiro en la cara, debajo del ojo derecho que le salió por debajo de la oreja izquierda. Y luego disparó para el lado de una cerca, por el lado del río y allí cayó muerto.”
“Todo el mundo insiste en que yo no sé nada, pero si yo estaba mirando desde adentro. El a mí no me había dado órdenes nunca de que yo agarrara armas. Pero me había dicho que cualquier cosa que pasara, me arrinconara con las criaturas. Pero cuando lo vi que estaba tirando con el revólver, agarré otro que había en la pieza y dije: al primero que aparezca en la puerta lo mato.”
“Pero no llegaron, porque ellos no querían entrar en la casa. Lo que querían era matar a Juan. Así que cuando vi que se pegó el tiro y todos salieron detrás, tiré el revólver para atrás que cayó adentro de un cajón. Los sentí que gritaban: Es el gringo, es el gringo.”
“-Y escuché varios disparos más. Después supe que lo habían rematado con varios tiros en el pecho.”





Foto publicada en el diario La Reforma el día de la entrevista

2.- La versión del historiador (2)
“Pasadas las seis comenzó a aclarar sobre el Atuel. La brisa agitaba a pocos metros del patio las chuzas del cañaveral. Los policías ajustaron el círculo alrededor del rancho y tomaron posiciones hollando la helada que blanqueaba la tierra.
“Los peones dormían en las piezas contiguas a la principal. Se oyó el canto de unos teros lejanos y algún otro ruido que despertó a Marcos Vera. Advirtiendo un movimiento en la casa, las manos de los policías se crisparon sobre las armas. El peón se asomó, y el subcomisario Bustriazo alertó a los demás para evitar un error:
-¡Ese no es!
Lo dijo ensordeciendo la voz, pero Marcos Escuchó algo.
-¡Viene gente!- alcanzó a exclamar, antes de que alguien lo derribara de un culatazo en la cabeza y lo arrastrara al interior del cuarto de la despensa.
“Juan había saltado de su lecho esgrimiendo la pistola que guardaba bajo la almohada. Después de la primera sensación de irrealidad, se dio cuenta de la situación y actuó de manera resuelta, pensando en primer lugar en apartar a sus perseguidores del lugar donde estaban sus seres queridos.
“Ya se había despedido otras veces de Telma y le había dicho lo que tenía que decirle. Ella, desde la cama, lo vio dirigirse a la puerta, vistiendo sólo calzoncillos largos y camiseta de frisa, calzándose en la cintura su faja de guardas rojas, verdes y blancas.
“Apenas traspuso la abertura sonaron varias descargas. Bustriazo y otros policías dispararon desde distintos ángulos. Eran dieciséis contra uno. El subcomisario Paeta, que se adelantaba en ese instante, fue rozado en el vientre por un tiro que le desgarró el chaleco, vio correr su propia sangre y perdió toda iniciativa.
“Coscia, revólver en mano, se acercó a la cocina. De allí escapó corriendo otro morador, José, a quien le tiraron por la espalda. Una bala lo alcanzó superficialmente y un policía mendocino lo contuvo.
“Juan se respaldó en la pared del rancho. Estaba en una posición indefendible. Todo perdido, menos su compañera y las niñas que eran la simiente de su vida. En ese brevísimo instante en que su mente funcionaba con extraordinaria lucidez y sus pensamientos eran más rápidos que el rayo, supo quizás por fin quién era, tuvo la certeza de que había una sola manera de que ellos no lo alcanzaran y decidió cruzar de una vez la última frontera. Se apoyó el caño en el pómulo, apretó el gatillo y todo se apagó para él.”





El cadaver de Juan Bautista Vairoleto en el Hospital muestra el orificio de entrada de la bala


3.- La versión de un ex policía (3)
“A las cuatro del día 14, las dos comisiones se pusieron en movimiento, pasaron el “Puente Colorado” del río  Atuel y tomaron un camino a la derecha costeando el río, poco transitado y muy cubierto de monte bajo.
“Anduvieron unos mil metros y dejaron los vehículos, el Jefe Vallé dispuso que cinco efectivos los cuidaran y nombró para que lo acompañaran en el operativo al subcomisario Máximo Lescano, auxiliar y Roberto Carlos Bau, agentes de segunda Juan B. Muñóz y Roberto Pueblas y agentes de tercera Humberto Aguilar y Nicolás Mercado.
“Estos fueron acompañados por tres policías de La Pampa y un civil que actuaba como guía y entregador, Vicente Gascón alias “El Ñato”. Caminaron por un terreno montoso unos mil metros más y, sobre un suelo bastante limpio observaron en la penumbra un rancho hecho de plantas y paja. Sigilosamente el rancho fue rodeado por los diez efectivos actuantes.
“Amanecía cuando se percibió movimiento en el interior del rancho y una persona salió al patio, se corrió la voz de que no era ése el buscado. De inmediato un policía pampeano se levantó de su apostadero y con pasos ligeros y en arma en la mano, se dirigió al hombre que había salido del rancho y le hizo señas para que guardara silencio. Aquel desobedeció y dio la voz de alarma “aquí viene gente”.
“Rápidamente, instantes después, de otra habitación del rancho salió un hombre en calzoncillos largos y faja negra a la cintura, con armas de fuego en ambas manos y haciendo disparos. Los primeros disparos hicieron blanco en el policía que se encontraba a pocos metros del rancho. Fue entonces, cuando el resto del personal actuó en respuesta a la agresión.
“Como consecuencia, el agresor al recibir los disparos se desplomó quedando inmóvil en el suelo. El cuerpo fue rodeado por la policía y se constató que el atacante esta muerto y se comprobó que se trataba de la persona que se iba a detener pues tenía tatuadas las letras J.B. en los brazos.”





FUENTES: (1) Diario La Reforma, General Pico, martes 18 de agosto de 1998. Entrevista a Telma Ceballos la viuda de Juan Vairoleto.

(2) Chumbita, Hugo: “Última Frontera. Vairoleto: vida y leyenda de un bandolero”, Editorial Planeta, edición 1999.

(3) Ohaco, Adolfo: “Vairoleto: la otra cara” edición del autor Santa Rosa, (La Pampa) marzo del 2008

domingo 11 de septiembre de 2011

RECORDANDO A NUESTRAS MAESTRAS



Ingresamos a la escuela primaria el año 1951. No habíamos asistido a lo que hoy se conoce como jardín de infantes, o nivel inicial obligatorio a los cinco años, dado que en ésa época no existía como tal. Todos íbamos a la escuela caminando desde nuestros hogares, hasta tercer grado por la tarde y a partir de cuarto en horario matutino. Por la mañana solía estar el Vice Director Vicente Lucero, que al poco tiempo se jubiló.

Tuvimos la suerte de que nuestra escuela la Nacional Nº 7 de Victorica, estrenaba su nuevo edificio, construido dentro del Plan Quinquenal de Obras Públicas del Gobierno Justicialista.
Todavía estaban al frente de la escuela una fila de inmensos eucaliptus que eran lugar propicio para nidos de una bandada de loros.
Al costado estaban los juegos (hamacas, tobogán, argollas, columpio, sube y baja).





Los porteros tocaban la campana a la hora de entrada, en cada recreo y a la hora de salida. Ellos eran don Lorenzo Martínez, don Germán Funes y después llegó doña Luisa Zarasate.

Nuestra maestra de primer grado fue la señorita María Tránsito Lucero, quien anotó en el Registro de Asistencia la cantidad de cuarenta y un alumnos y alumnas.


Ella consignó en Observaciones: “día 5 mala asistencia motivada por la carrera automovilística, vuelta de La Pampa. Día 8: mala asistencia, día lluvioso.”

Un tiempo después el grado se dividió y a nosotros nos tocó el Inferior “B”, en el que éramos 32 alumnos.


El año 1952 fuimos al primer grado Superior “B” en la que tuvimos de maestra a Angélica Eguía, casada luego con Eduardo López empleado bancario. La cantidad de educandos ya había mermado a 25 alumnas y alumnos. Lo llamativo fue la disparidad de edades que convivían en el mismo grado, porque íbamos de 7 a 14 años. La edad máxima normal era de 8 años, pero había 14 alumnos que la superaban. Mi recuerdo es que la voz de la maestra era muy aguda y cuando la levantaba, tenía un registro bastante chillón.




Entregando mi libro "Historias de Vida" a nuestra maestra de 2º Grado Teresita López Scala 1999


En segundo fuimos a la sección “C” y nuestra maestra fue Teresa López Scala, una de las hijas del Dr. López Seoane. Recuerdo que cuando terminamos el año, me pidió si le regalaba los cuadernos. Como no podía negarme así lo hice. Ella fue quien nos preparó a un grupo para hacer la primera comunión ese año.


El año 1954 pasamos a tercero “A”. Éramos 26 compañeros de grado. Este curso tenía la particularidad que asistían los hermanos Pagella (Raúl Emilio e Irma Olga) hijos del mecánico Roberto; las hermanas Correa (Elisa y Dominga) y los hermanos Miranda (Julián y Sixta).

La maestra que nos tocó fue la señora Elena Lucero de Rodríguez, hermana de la maestra de primer grado Inferior. Comenzamos 27 y terminamos 23.


El año 1955 al comenzar el cuarto grado “A” nos volvieron a fusionar y llegamos a la cantidad de 32 alumnos. La maestra fue Albina Pablo, hija del comerciante Gaudencio Pablo y Manuela del Valle. En ese año compartimos con mi prima Teresa Esther Spadini. Creo que algunos recordarán que ese año a un compañero nuestro Francisco V. Falabella lo vinieron a buscar una mañana, porque se había perdido su hermano menor. Su familia no lo encontraba y habían dado parte a la policía. Al otro día supimos que el niño se había quedado dormido parado, detrás de la puerta que daba de la casa de familia a la entrada al almacén.


La segunda de la derecha es nuestra maestra de 5º grado Elvira P. Rodríguez


Al comenzar el quinto grado “A” el año 1956 éramos 41 alumnas y alumnos. También aquí hubo hermanos compartiendo el curso: los Aguiar (Celia Edith y Hugo Rolando), los Barboza (Donata y Roberto José), los Sosa (José María y Segunda). La maestra fue Elvira Peregrina Rodríguez de Viniegra.

Ya para esa fecha la Directora a cargo de la Escuela era la maestra María Bustos de Ares, porque a Nicolás Capello, dada su condición de peronista, había sido desplazado después de la caída de Perón, en septiembre de 1955. Luego de un tiempo se hizo cargo del grado la maestra Alicia Rebollo de sobrenombre “Hicha”, de la que se enamoró perdidamente nuestro compañero Nicolás Isidro Samuel Sejas, un dibujante a plumín muy bueno, que tenía por ese entonces 16 años, cuando la mayoría teníamos tan sólo 12. Después el grado fue subdividido nuevamente y terminamos con la maestra Celia Santamarina.



En primera fila Alicia Rebollo (reloj pulsera) y Albina Pablo. Atrás de blanco y sonriente Beatríz Urbano en la Casa de La Pampa año 1999

Por fin llegó el año 1957 y nuestro último grado, el 6º en el que nos tocó como maestra Elsa Beatriz Urbano. Ella y Elvira de Viniegra nos acompañaron en el reencuentro de los cincuenta años de egresados en el 2007.

Siempre recuerdo cuando el alumno Ubaldo Alberto Ricarde, que era muy inquieto y como era petiso la maestra lo había sentado en el primer banco frente mismo a su escritorio para tenerlo cortito. Cada vez que ella se daba vuelta para escribir en el pizarrón el Ubaldo aprovechaba para hacer alguna trapisonda, lo encontraba muchas veces volviendo de hacerlas y la maestra lo retaba. Pero llegó un día que Ubaldo, cuando la maestra comenzó con la filípica acostumbrada, alzó la voz, tomó el tintero del pupitre y le dijo en tono amenazante: “!mire señorita, mi papá me dijo que cuando usted me levante la voz, le tirara con el tintero!”.


Nosotros no sabíamos qué hacer, si reírnos o escondernos debajo del banco.
También recordamos a las maestras de Música Maruca Viniegra, a las de Actividades Prácticas como Irma Rebollo, Azucena Bazán, y en algunas suplencias a la esposa del Director la señora de Capello. Y a quien nos daba educación física la maestra Celia Santamarina, con quien después compartimos también los primeros años del Secundario en el Félix Romero.






sábado 10 de septiembre de 2011

VII SALON PAISAJE PAMPEANO


Anoche, la Fundación del Banco de La Pampa, en su sede propia de la calle Pellegrini de Santa Rosa, dejó inaugurada la muestra de pintura del VII Salón de Paisaje Pampeano.

El Jurado estuvo compuesto por Ana María del Carmen Cabrera, Laura Lorenzini, ambas de otras provincias y por Ricardo Andrés Arcuri, nativo de La Pampa y además de plástico reconocido, profesor del Centro Regional de Educación Artística.




Se presentaron alrededor de noventa obras, de las que fueron aceptadas por el Jurado aproximadamente cuarenta. Algunos maestros y profesores ven con agrado como algunos de sus alumnos han logrado acceder al ya prestigiado Salón.

El Salón como otros años está dividido en la Sección Abstracta y la Sección Naturaleza con un primer y segundo premios adquisición para cada una de las secciones. Las obras premiadas, se van incorporando a la Pinacoteca de la Entidad convocante.

Este año la presentación contó también con la presencia de la Jazz Santa Rosa, que dentro de pocos días realizará en la ciudad Capital de La Pampa, su tradicional Festival. Por ello estaban presentes, acompañando a la presidenta de la Fundación Contadora Laura Azucena Galluccio, las autoridades de la Cámara de Comercio.

Nos invitaron a entregar Certificados junto a la Presidenta de la Fundación y de los miembros del Jurado, algunos de los cuales han sido obtenidos por docentes en actividad o ya jubiladas que ahora están volcando sus esfuerzos al arte con muy buenos resultados.





Conversamos con Dora Beatríz Rossi, la ganadora del segundo premio de la sección abstracta, docente jubilada, de la ciudad de General Pico que hace ya veinticinco años que viene transitando el camino de la plástica. También dialogamos con Rita Bertinat, otra plástica con obra seleccionada y que dicta cursos en Centro Municipal de Cultura.

viernes 9 de septiembre de 2011

DIAS DE ODIO


El libro de Norberto G. Asquini, de reciente aparición, titulado “Días de odio” y subtitulado “De la Libertadora a la revolución del 56 en La Pampa”, es, un relato ajustado “rigurosamente a los datos y a los hechos, con precisa indicación de las fuentes”, tal cual expresa su prologuista, el Dr. Hugo Chumbita.
En siete capítulos de fácil lectura el autor contextualiza aquellos meses en el escenario nacional que se dieron, y focaliza la investigación en los efectos que aquellos violentos sucesos tuvieron en nuestra joven provincia.

El autor ha recurrido a entrevistas y testimonios a diferentes protagonistas o testigos de aquellos días, ha consultado diarios y revistas no sólo de Santa Rosa, sino también de Bahía Blanca. Ha inspeccionado todos los archivos existentes en La Pampa, tanto provinciales como de algunas municipalidades y también de alguna cooperativa.
La bibliografía citada, incluye libros de autores nacionales, algunos provinciales y también a su libro anterior publicado el año 2005 “Crónicas de fuego”.

        Recuerdo que aquellos meses en Victorica, solíamos escuchar la radio, leer sobre todo La Nación, y La Reforma de General Pico, que llegaban a casa de los abuelos y comentar los sucesos en las casas de familias peronistas donde nos reuníamos.
        Menciono la de Germán y Luisa Funes, la de Fortunato Romeo inquilino de nuestra abuela Elina. A veces también con la familia de don Justo Urquiza, que vivían en la quinta de los Cardozo. A la casa de don Ramón y María Ochoa, frente al cementerio o a la de don Vicente Muñóz, que era inspector municipal.

Nuestro padre era empleado de la Escuela de Agricultura y Ganadería de la Nación, en la que había sido designado por indicación de don Domingo Di Dio, Juez de Paz y presidente de la Unidad Básica local el año 1952. Cuando vino el golpe y fue desplazado el Director Ingeniero Juan Carlos Lassalle, la inquietud llegó al seno familiar sobre que podría suceder con los peronistas, dado que se estaban purgando todos los organismos nacionales.

Nuestro tío Modestino Pérez, empleado la Oficina de Correos y Telégrafos fue trasladado al desierto de Rio Negro a un pueblito llamado el Cuy.
Tal cual relata Asquini, como sucedió en otros pueblos y ciudades, también en Victorica la desperonización se hizo notar con la demolición de placas, monumentos y bustos y eliminación de libros en las bibliotecas públicas y escolares.

Creo que la única referencia que se salvó fue la del Hospital donde consta el nombre de “Luisa Pedemonte de Pistarini”, la madre del General Juan Pistarini. Pero las placas de la Escuela Nacional Nº 7 y el monumento en la Plaza fueron derribados y eliminados. También las de Obras Sanitarias de la Nación, las del Hogar de Ancianos, las de la propia Escuela de Agricultura y las de la Policía y el Colegio Salesiano.
El miedo llegó a casi todos los hogares peronistas, en donde recurrieron a la quema o el enterramiento de libros, revistas, diarios o panfletos.



En casi todos ellos, hasta en el más humilde rancho, solía encontrarse un ejemplar de la “Razón de mi Vida”.

Casi al final del capítulo 7 del libro de Asquini, se hace referencia a la rebelión estudiantil en Santa Rosa. Bajo el acápite “Mocosos desobedientes”, el autor pasa revista de uno de los temas que tiene escasa visibilidad, no sólo pampeana sino también a nivel nacional. El del comportamiento de la juventud. En este caso y dado el lapso que aborda la investigación, no se alude a la juventud peronista, sino a la juventud antiperonista.

Es el propio Chumbita quien comenta una anécdota personal “Imposible olvidar el año 55 para quienes vivimos esa conmoción. En una Santa Rosa aún aldeana, en la edad de estrenar mis pantalones largos, la campaña antiperonista, en la que se embarcaron mis compañeros adolescentes de la Acción Católica, me apartaba para siempre de esa feligresía. Eran días de crispación y encono que dividían a nuestras familias”.


El caso del cura Manuel Lario que era el párroco de Victorica, lo recuerdo perfectamente, porque nuestro padre y nosotros mismos éramos concurrentes al Oratorio de Don Bosco, por los juegos para niños y para grandes como la cancha de paleta, o el cine para la familia cristiana.

Don Eladio Rodríguez, el Comisionado Municipal de ésa época (año 1955) era cuñado de la Diputada Provincial Ahimer Figueroa. El cura había puesto una bocina en la planta alta del Colegio frente a la Plaza y también publicaba un periódico “La Voz del Oeste”. Con esos medios y el púlpito, hacía ácidas críticas al gobierno de Perón, que desde mediados de año había entrado en franco enfrentamiento con los sectores más opositores de la Iglesia Católica.


El libro de Asquini, un minucioso investigador, además de la virtud señalada por Chumbita, es meritorio porque recrea aquel tiempo, dándole al lector una visión de conjunto de la época y describiendo el proceso pampeano, hasta ahora muy fragmentado en las crónicas periodísticas.

martes 6 de septiembre de 2011

HOMENAJE A EDGAR MORISOLI


El viernes 2 de septiembre próximo pasado, se llevó a cabo en el Teatro Español de la Ciudad de Santa Rosa, el Homenaje al poeta y escritor Edgar Morisoli, organizado por la Secretaría de Cultura de la Municipalidad y con el auspicio de la Asociación Pampeana de Escritores, de la que es socio fundador y ex presidente, y de La Arena S.A.

Oficiaron de recitadores de sus poemas  los escritores “Basko” Inchaurraga y Armando Lagarejo, que fueron leyendo entre uno y otro número musical. También Nadia Grandón leyó una poesía.
Además de los músicos y cantores que estuvieron en el escenario, participó la bailarina Ana Badillo, quien con sus movimientos acompañó los poemas leídos.
Como cada uno de los libros de Edgar Morisoli contienen en sus páginas ilustraciones, de plásticos, ceramistas y fotógrafos pampeanos, en el Hall de ingreso al Teatro se expusieron algunas  de Dini Calderón, Paula Rivero, Marta Arangoa, Cristina Prado, Raquel Pumilla, Martín Viñes, Osmar Sombra y Jorge Harb.




En el umbral de sus ochenta y un años el poeta pampeano, junto a sus familiares, participó desde la primera fila, de un Teatro colmado de público entre los que se encontraban sus colegas, amigos, camaradas de ruta, lectores y seguidores de su obra.

Muchos de los poemas de Morisoli han sido musicalizados con distintos ritmos e instrumentos por diversos compositores. Según ha dicho el propio poeta el primer músico que le puso música a uno de sus poemas fue el guitarrista Guillermo Mareque.

Los músicos y cantores que se adhirieron con su presencia en el escenario cantando y ejecutando las canciones del Poeta Homenajeado fueron: Roberto Yacomuzzi, “Lalo” Molina, Ernesto del Viso, “Beto” Leguizamón, Daniel Galván y Alberto Acosta entre otros.

El final del capítulo musical estuvo a cargo de la banda Juani y los Grillos desnudos, dirigida por Juani De Pián, con la participación de varios jóvenes músicos. Lo novedoso es el ritmo del folklore urbano de su presentación que contrastó con el folklore del ámbito rural que precedió a las anteriores canciones.

El primer libro de poemas que publicó fue titulado “Salmo Bagual”, editado por la Dirección de Cultura de La Pampa el año 1957, con la presentación de la escritora Rosa Blanca de Morán. Morisoli se afincó en La Pampa el año 1956, es nacido en la localidad de Acebal, provincia de Santa Fe. Está casado con Margarita Monges, también escritora, de cuyo matrimonio nacieron dos hijos: Juan Pablo y Moira.








Su obra es muy prolífica y a pesar de los inconvenientes que tuvo que afrontar, derivada no sólo de situaciones personales, sino también políticas, que le valieron cesantías durante los gobiernos militares, la mayor parte de ella está editada.

“Solar del Viento”, vio la luz el año 1966, año del golpe de Estado de la llamada “Revolución Argentina” que encumbró al General Onganía y que desató una purga en la Universidad Argentina contra los intelectuales de pensamiento marxista.


“Tierra que sé” fue publicado el año 1972, cuando ya se había producido el deshielo de la dictadura, previo “Cordobazo”.
El año 1974, se editó “Al Sur crece tu nombre”, cuando La Pampa y la Argentina asistían a la reposición del sistema democrático, que fue un corto lapso porque en marzo de 1976 se inauguró la dictadura militar,  más feroz, que dejó como saldo miles de muertos y desaparecidos.


La voz del poeta fue obligada a un largo silencio, aunque en el seno de su hogar prosiguió su tarea creativa. Recién veinte años después de su libro anterior da a conocer parte de su producción literaria gestada entre los años 1974 y 1986, bajo el título de “Obra callada”, ilustrada con excelentes grabados de la plástica María del Carmen Pérez Sola.


Una bella obra, en la que campean sus alegatos contra la pobreza, contra las injusticias, contra la impunidad, junto a su canto al amor, a la solidaridad a la cooperación, a la amistad, y donde está presente también la utopía, la tristeza y el dolor. Temas que por otra parte atraviesan toda la inmensa obra poética.
A don Edgar Morisoli lo conocí personalmente cuando se realizó en Santa Rosa, el Primer Encuentro Provincial de las Letras Pampeanas el año 1984. Fue él junto a otros socios de la recientemente fundada APE (Asociación Pampeana de Escritores) que me acercó antecedentes para mi proyecto de Ley del que sería posteriormente el “Fondo Editorial Pampeano”.







Ya recuperado el sistema democrático a partir de fines del año 1983, que lo repone en su cargo en la Administración Pública, Morisoli publica “Cancionero del alto Colorado”, el año 1997. Este poemario contiene el que mereció el Tercer Premio Nacional de Poesía.

El año 1998 publica su nuevo libro “Bordona del Otoño. Palabra de intemperie”, a partir del cual comienza una relación constante con Ediciones Pitanguá de Rubén Evangelista de Santa Rosa.

En este libro están presentes con sus obras varios fotógrafos pampeanos: Eduardo Pérez con la foto de tapa y Joaquín Rodríguez, René De Cristófaro, Eduardo Pérez y Margarita Monges de Morisoli (su esposa) en interiores. El libro está dedicado a “Los dos hijos que me agregó el amor: María Sylvia Peyrán y Oscar Santamarina”.


“Hasta aquí la canción” ve la luz el año 1999, que recopila la mayor parte de su obra poética que ha sido musicalizada.

Dos años después aparece una obra titulada “Cuadernos del Rumbeador” título con el cual inicia las publicaciones en el Siglo XXI, tan diferente al XX que lo vio nacer y tan parecido al año de su nacencia 1930. Es que la Argentina nuestra ha ido de crisis en crisis y los efectos políticos, sociales, económicos,  y culturales impactan en la vida del poeta que va recogiendo hechos, sucesos, acontecimientos y ejemplos de vidas dignas para destacar, para revalorizar desde la perspectiva del humanismo, el compromiso militante y el combate por las causas nobles.


Morisoli, es un gran lector, un incesante investigador en Bibliotecas, Archivos, en reservorios documentales, pero también un constante partícipe de los grandes hitos con que se ha ido definiendo la “pampeanidad”.
“La lección de la diuca” es el libro que apareció el año 2003. Muchas veces los poetas, Morisoli incluso, compusieron versos alrededor de la calandria un pájaro que habita nuestra región y que es un ave canora. El macho sobre todo utiliza su melodiosa voz para atraer a las hembras. Tiene además la gran capacidad de reproducir el trino y el canto de otras aves. Suele cantar durante muchas horas del día.

En cambio la diuca o “yuquita” como la conocemos vulgarmente de niños “no canta porque esté por amanecer. Canta para que amanezca”.


La tapa está ilustrada a toda página por una foto de Gabriel Rojo el fotógrafo de Macachín que ha obtenido ya varios premios nacionales.

En este libro está inserto el poema “El amigo”, dedicado a Juan Ricardo Nervi, el poeta y escritor de Eduardo Castex, que nos dejó hace ya tiempo, pero su espíritu y su profunda obra de pampeanidad está siempre presente.


“Un largo sortilegio” es un libro que camina entre la nostalgia, tiene dos dedicatorias que en realidad son una sola. “A Gustavo Pérez Issa, alma y nervio del Grupo Alpataco, por una carta que conservo y tantos sueños en común.” Y párrafo más abajo agrega don Edgar: “A quienes integraron el Grupo Alpataco, y a la casa de estudiantes de la calle Ameghino, en la Villa Santillán de Santa Rosa, posta de poetas con el mate siempre tibio, la parrilla siempre pronta y el fervor siempre en vela.”
Lo conocí a Gustavo, cuando ingresamos a primer año de la Facultad de Ciencias Económicas el año 1964, el venía de Pehuajó, pero no compartimos más que algunas clases prácticas a las que estaba obligado a ir.



La tapa del libro está ilustrada con una fotografía de la “Cueva de Halada”, tomada por Juan Pablo Morisoli, quien de hace tiempo viene recorriendo y fotografiando aquellos lugares donde han habitado “los antiguos”.

En este libro está insertado el poema que Morisoli ha titulado “Y al final de cuentas”, dónde el escritor se interroga y se contesta, sobre “qué es la poesía”. Este fue uno de los poemas leídos por Armando Inchaurraga la noche del homenaje.

El año 2008 estuvimos presentes en la presentación de “Tabla del náufrago”. El libro está dedicado “A los compañeros de la Asociación Pampeana de Escritores, por 25 años de lucha consecuente y su apoyo fraterno”. La tapa es una foto de su hijo Juan Pablo denominada “Textura caldén”.

Morisoli es el gran nombrador de nuestra región, le ha puesto nombre no sólo a gran parte de la geografía pampeana de los rincones menos conocidos y difundidos, sino también a la geografía humana por esa costumbre, por su profesión de agrimensor de andar de campamento, participar de mateadas en las cocinas, de disfrutar de encuentros en patios al lado de las acequias.

El último libro publicado por Edgar Morisoli fue presentado el año 2010 y lleva por título “Pliegos del amanecer”. La foto de tapa que sirve de ilustración fue tomada por Juan Pablo Morisoli y titulada “Amanecer en las cañas de castilla”
El acto se completó con la proyección de un video realizado por Juan Pablo con fotografías del álbum familiar.
Para finalizar el poeta fue agasajado con varios presentes y la entrega de un pergamino que deja constancia de este Homenaje. Para agradecer el escritor y poeta dijo unas palabras y al final leyó uno de sus poemas con esa voz de timbre tan particular.

domingo 4 de septiembre de 2011

LAS AGUAS DEL RIO ATUEL

El 31 de agosto del 2011 se llevó a cabo en la Sala del Concejo Deliberante de la Municipalidad de Santa Rosa (La Pampa), el "Foro en defensa de los derechos a compartir las aguas del río Atuel".
La actividad fue organizada por la Fundación Chadileuvú, entidad creada el año 1984, quien decidió presentar el caso de la disputa entre la Provincias de La Pampa y de Mendoza al Tribunal Latinoamericano del Agua.

Los días previos, integrantes del mencionado Tribunal, de la Fundación Chadileuvú, de la Subsecretaría de Recursos Hídricos de La Pampa, de la Universidad Nacional de La Pampa y periodistas, recorrieron en helicóptero y vía terrestre toda la zona que actualmente se encuentra deteriorada y en grave peligro de pérdidas aún mayores.




"La problemática fluvial entre ambas provincias, Mendoza y La Pampa, es amplia y compleja ya que incorpora aspectos de orden local, regional, nacional e inernacional; también políticos, sociales, económicos y geopolíticos. Por tratarse de una situación no demasiado conocida es necesario realizar este taller considerando distintas escalas de análisis, ya que se ve involucrada, directa o indirectamente, una importante pluralidad de actores sociales diferenciados, aspectos ambientales y biológicos"(1)

Quienes asistimos pudimos escuchar las disertaciones de Walter Cazenave, profesor de geografía, quien realizó una "Presentación general del problema". Seguidamente expuso el profesor de historia Raúl Hernández, quien actualmente se desempeña en la Subsecretaría de Recursos Hídricos de La Pampa, sobre "Aspectos históricos". Posteriormente realizó su intervención el Diputado Provincial Martín Berhongaray sobre el tema de los "Aspectos legales".


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Luego de un pequeño receso el publico que colmaba la Sala, entre quienes nos encontrábamos, pudimos escuchar la exposición de Beatríz Dillon y Jorge Scarone, ambos profesores e investigadores de la Universidad Nacional de La Pampa, sobre "Daños económicos y sociales".

Finalmente para cerrar el Foro el Ingeniero Oscar Rodriguez Diez, un pampeano con más de cuatro largas décadas de su vida dedicadas al tema de los recursos hídrícos de La Pampa, presentó su propuesta de "Recuperación de aguas y proyecto de área de riego".

Durante todas las exposiciones estuvo presente Javier Bogantes presidente del Tribunal Latinoamericano del Agua, quien al abrir el acto expresó que el recorrido visual del área, le había permitido ver in situ el real estado de situación del amplio delta, los bañados y las cuencas secas.
(1) Párrafo del folleto de la Fundación Chadileuvú
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