miércoles 23 de junio de 2010

CARLOS GARDEL

Desde el Abasto a Patrimonio de la Humanidad.

"Cuando muere un cantor suele nacer un sueño

y en algún mar distante se desploma un albatros.

De un loco azar, autor de esta ruina increible,

nació el más perdurable de los mitos porteños".

(Raúl Gonzalez Tuñón)

Al cumplirse 75 años de la trágica muerte de Carlos Gardel y a su memoria publico esta nota con todos los interrogantes que ella plantea. Se trata de la época en que Gardel era aún "El Zorzal Criollo".

Todos coinciden en que recién en 1917 Gardel se hace cantor de tangos, cuando graba "Mi noche triste".

El gran Anthony Quinn sentenció: "Al que le gusta Bach y no le gusta Gardel, a ese no le gusta Bach". El año 2003, la voz de Carlos Gardel, fue declarada por la UNESCO Patrimonio Cultural de la Humanidad, junto a Beethoven, Caruso, María Callas y Mozart.

1.- ¿GARDEL VISITÓ TELEN?.
En Telén, punta de riel de la línea férrea del Oeste, funcionaba un prostíbulo que supo tener hasta veinte “pupilas”. Sabemos además que el tango tuvo un origen prostibulario y que ya se bailaba por Victorica y también en Telén hacia el inicio de la primera década del siglo XX, rumbo a los festejos del primer Centenario de la Argentina.
En una de las visitas que Gardel hizo a La Pampa, viajando en el Ferrocarril del Oeste, se habría encontrado con un tal Damacio Peralta, guitarrero de los pagos de Telén, quien lo invitó a comer un asado y continuar guitarreando.


Copia facsimilar del pasaporte de Carlos Gardel con señas particulares y datos de su ingreso a La Guaira a fines de abril de 1935. El 24 de junio de ese año encontraría la muerte en un accidente aéreo.

Una de las dificultades de comprobar la supuesta incursión rápida de Gardel, era que si no se trataba de una gira, nadie sabría nada de ese arribo, en tren. Cuando fui en 1982 a Telén, tratando de encontrar alguna noticia de su paso por allí, don Héctor Guaycochea me recomendó hablar con Mario Irastorza, mecánico, una de las personas de mayor edad por esos años, pero no sabía absolutamente nada del tema.


El dato primigenio se lo había dado el “Negro” Montiel (nacido en Victorica) en Realicó, a Carlos Rodrigo. Según Gustavo Montiel, en su estada por Santa Rosa en su época de estudiante, (fines de la década del cincuenta) en una Pensión, tuvo oportunidad de leer en una revista (posiblemente “Brisas Pampeanas” editada por Zenón Mariani) que Gardel había estado en Telén comiendo un asado, invitado por un guitarrero de aquellos pagos, de nombre Damacio Peralta.


Ya casi no tenía esperanzas de aclarar esta incógnita, cuando hace más de tres años, un vecino de Telén de paso por Santa Rosa, me dice que en su pueblo vive un señor que afirma tener conocimiento de la anécdota.
Gracias a “Lalo” Trapaglia que había leído en Caldenia del 3 de julio del 2005, mi anterior nota sobre el interrogante del francés Gardes en Telén, pude entrevistar al señor Héctor Fermín Vargas de lúcidos ochenta años, quien me contó, en presencia de su hermana Fanny y su sobrino Santiago esto que transcribo textualmente.

Cruzando la calle, enfrente del edificio de la Oficina de Correos y Telégrafos, estaba el "Hotel Telén", demolido décadas después.

2.- EL CARTERO VARGAS.
“Soy Héctor Fermín Vargas, nacido el 7 de julio de 1927 en Telén. Mi papá Timoteo Vargas, fue designado por el Correo Central para desempeñarse de cartero. Por ese entonces la oficina del Correo se encontraba ubicada más o menos a una cuadra y media sobre la misma calle donde estaba el Hotel “Telén”. Yendo por la Avenida desde la Estación del Ferrocarril hacia “El Alto”, a mano derecha estaba el Correo y a mano izquierda el Hotel.”


“Papá llevaba la correspondencia siempre primero al Hotel. En ese tiempo el cartero usaba uniforme tipo militar, la gorra con el escudo nacional y la chaqueta con botones dorados. El tren de pasajeros que traía la correspondencia venía tres veces por semana, martes, jueves y sábados. Llegaba a las 12 horas y regresaba a Buenos Aires a las 17 horas.”
“Cuando yo era chico, tendría unos once años, recuerdo haber escuchado que Papá le decía a unos amigos, que siempre iban a casa a tomar mate y charlar, que él se había enterado como a la semana, que ese cantor que había escuchado en el Hotel “Telén”, era Gardel.”

Gardel grabó por primera vez el año 1912. Actuó en la época del cine mudo en 1917 y recien a partir de allí comenzaría su carrera profesional, la que le exigiría grandes esfuerzos.

“Cuando mi padre entró a dejar la correspondencia se encontró con gente que estaba comiendo un asado. Había un joven buen mozo, de camisa blanca que estaba cantando, se quedó a escucharlo, pero solo dos piezas, porque él tenía que continuar con el reparto.”
¿A su papá le gustaba la guitarra?, le pregunto a Héctor Vargas quien contesta: “Si mi papá era guitarrero y cantaba, también tocaba el acordeón, esos tipo “verdulera”. Cuando hacían baile en el Club Sportivo Argentino, fundado el año 1926, se reunían tres “verduleras”, mi papá, el padre de los Echeveste y don Crivelli.”
3.- DAMACIO PERALTA
Tratando de extraer de su memoria algún dato del guitarrero que lo había invitado a Gardel a Telén, Vargas dijo que “en ésa época había muchos guitarreros, además de mi padre, también tocaba Guaycochea que era policía.”

La amplia sonrisa que hizo tan popular a Gardel, quien abraza una guitarra, vestido con pilchas gauchas que utilizó varias veces no sólo en los escenarios sino también en las películas que filmó

Según Felipe Rodríguez, un antiguo vecino de Telén, Damacio Peralta tenía campo en los alrededores de Pichi Mericó y El Odre, estaba casado con una mujer de apellido Ortellado, de nombre Paulina.
Todavía nos siguen quedando varios interrogantes. La primera incógnita si fue la gula de Gardel, tentado por el asado, o si fueron en cambio las ansias de divertirse y darse una vuelta por el burdel, aunque habría que descartar esto último, por el horario. O simplemente aceptar el “convite” de Damacio que en el tren se presentó como una buena compañía y que cantaba alguna de aquellas piezas criollas y camperas, que Gardel tenia interés en incorporar a su repertorio.

Las pilchas gauchas y la guitarra fueron su look para la difusión de los temas del cancionero criollo, sobre todo cuando el tango aún no había sido aceptado en los salones del centro

Recordemos que en 1912 Gardel grabará su primer disco y del total de temas que incluyó figuran 8 estilos, 1 cifra, 1 vidalita, 2 valses y 2 canciones. El tango era todavía palabra prohibida.
La segunda incógnita es la fecha de la visita de Gardel a Telén.

De las cuatro entradas que conocemos que el “zorzal criollo” efectuó en distintos años al Territorio Nacional de La Pampa Central 1912, 1913, 1918 (General Pico) y 1921 (Santa Rosa), descarto las dos primeras porque el cartero Vargas ingresó al Correo de Telén el año 1914.
Tampoco tomo en consideración la de 1921 porque no llegó por el ferrocarril del oeste en su línea Once-Telén, de modo que queda como más probable la de 1918,año en que Gardel era conocido, pero aún no había pegado el salto a la gran fama que vendría después.

Gardel fotografiado en su casa materna al lado de la estufa donde se observa el retrato de su madre. Los investigadores hablan de tres misterios que Gardel se llevó a su tumba: el orígen, el misterio de su arte y el de su final.

Gardel nunca hizo gira solo, siempre fue acompañado por guitarrista y en ocasiones por otros cantores con los que integraban el dúo o trío. Todavía las “mentas” de Telén tenían un futuro prometedor por delante. Baste decir que en 1911 se había puesto en funcionamiento el primer Banco de Crédito Rural de todo el Territorio, que en 1908 había llegado el ferrocarril, año en que la Barraca había tenido un movimiento de un millón de kilos de lana. Que en 1909 el francés José Joubet había puesto en marcha su fábrica “La Cascada” que durante algún tiempo proveyó de hielo “Cristalino”, soda “Telén” y su vino espumante “La Cascada” a algunos comercios de General Pico y que en 1911 se había inaugurado el nuevo edificio de la escuela.
Telén contaba según el censo de 1920 con 2.584 habitantes, de los cuales 714 residían en la planta urbana, tenía luz eléctrica, teléfono y telégrafo, además del Ferrocarril.

Don Timoteo Vargas, también guitarrero, cartero de Telén, quien años después de haberlo escuchado se habría percatado que aquel buen mozo que escuchó cantar y atrajo su atención en el Hotel, era nada menos que Carlos Gardel.

Para esa fecha su fundador el francés Capdeville vivía en El Sosneado (Mendoza), unos cuantos franceses, entre los cuales estaba J. Dewavrin alias Nirvassed, regresaron a su patria cuando comenzó la guerra de 1914.


¿Llegó sólo Gardel al salón del “Hotel Telén” o fue acompañado por Martino o acaso Razzano? Este último tenía parientes en General Pico, por lo que bastante a menudo visitaba aquella ciudad, ¿lo habrá dejado Gardel en 1918 de visita y el se fue a Telén a cumplir la promesa?¿Pudo conocer al músico francés Joseph Dewavrin en Buenos Aires, donde este iba a menudo y recorría generalmente todos los ambientes en los que se movía Gardel? Hasta hoy no lo sabemos, pero si tenemos este testimonio que le da la razón a Montiel que tanto le insistía a Rodrigo.

martes 22 de junio de 2010

VICTORICA DE ANTAÑO (II): La idea de una biblioteca

Esa amistad que declara Pedro Telmo Lobo trabada con Félix Romero hace nacer una idea compartida, al sentirse: “Identificados en el anhelo intelectual de una obra necesaria: crear la biblioteca popular de Victorica”.

Solían reunirse en la casa de Félix Romero en inmediaciones del cementerio. Allí leían y debatían distintos temas, discutiendo ideas y sobre doctrinas del siglo XIX y ante la necesidad de ahondar más en las fuentes, se dieron cuenta de la carencia. “Entonces nos vino súbita y luminosa la idea de fundar sin dilaciones una biblioteca pública. Dios nos la inspiró.” Dice Lobo, que era un católico practicante. Distinto en eso a “Romerito” que era un “librepensador”.

Continúa Lobo con su relato: “Mientras hablábamos de sus posibilidades se nos apareció de visita el periodista comisario de policía departamental señor Alfredo Hernández con su elegancia notoria extraña a la nuestra pueblerina: vestía a diario camisa y cuello planchados al lustre, trajes de sastrería porteña, zapatos charolados, sombrero orione, éste cambiado por galerita los domingos y feriados. Al conocer nuestro propósito adhirió entusiasta integrando el trío fundador.”

Después de esta descripción del comisario periodista, que había deslumbrado a Lobo y contando con su participación, se lanzaron los tres a la tarea de realizar los pasos iniciales para concretar en los hechos la idea.

Expresa Pedro Lobo en el opúsculo citado: “Convencidos de la importancia instructiva y de cultura que entraña esta institución en el seno de la sociedad y del pueblo nos dimos a la tarea placenteramente honrosa de escrutar opiniones y aunar voluntades. En este sentido, -prosigue el relato- solicitamos el concurso de los núcleos urbanos calificados, ya obtenido el de las autoridades y el del magisterio.”

Acoto que por el año 1905 era intendente municipal don Enrique Alonso, el Juez de Paz como queda dicho era don Ángel Lobo y el Comisario este personaje elegante que describió Pedro Telmo. En tanto que director de la Escuela de varones en 1901 era don Carlos Thompson del que Lobo dice que era ingeniero civil, y en aquel 1905 era don Hildebrando Ortíz.

De modo que el trió promotor de la fundación de la Biblioteca fueron el Bachiller Pedro Telmo Lobo, nacido en Buenos Aires, el maestro no diplomado Félix Romero, nacido en La Rioja y el comisario Alfredo Hernández de quien no tenemos más datos. Hernández no integró la Comisión Directiva electa en asamblea, dado que renunció a su cargo y se trasladó inmediatamente a Buenos Aires, donde entró a trabajar en una gran empresa.

lunes 21 de junio de 2010

VICTORICA DE ANTAÑO (I): La Llegada

En su folleto titulado “Félix Romero y la Biblioteca Popular Bartolomé Mitre de Victorica”, el señor Pedro Telmo Lobo, ensaya una especie de biografía que enlaza con algunos comentarios de los lugares en que le tocó actuar, a lo largo de su vida.
En el Territorio de La Pampa lo hizo no sólo en Victorica, sino también en Santa Rosa y en General Pico, donde ejerció el periodismo y participó de la política lugareña de aquellos años.
Es interesante rescatar algunos de sus párrafos, porque describe sintéticamente La Pampa y Victorica de los primeros años del 1900 y algunos de los personajes que conoció en su convivencia entre 1901 y 1906.

Era hijo del juez de paz del Departamento Loventue don Ángel Lobo (circa sesenta años) y cuando este enfermó le tocó venir a auxiliarlo, dado que era viudo y provenía de Santiago del Estero. Aunque tanto su padre como su madre eran catamarqueños de nacimiento.
En “mil novecientos uno llegué yo –expresa Pedro Telmo Lobo- maltrecho a Victorica: viajando catorce horas consecutivas por ferrocarril desde la estación Once de Buenos Aires a la General Lagos de la flamante segunda capital pampeana sucedánea de General Acha, Santa Rosa de Toay, y desde esta otra casi dieciséis más por tracción a sangre en la galera o mensajería de postas –transporte de pasajeros, correspondencia, equipajes y cargas livianas-, conducida por su empresario y contratista del servicio oficial don Matías Aspiróz.”

Y agrega el joven Pedro Telmo otro dato para que el lector se ubique: “Recién cumplidos en aquella metrópolis mis dieciochos años de edad y los estudios de bachillerato nacional.”

Paso al párrafo donde relata su encuentro con el también por entonces joven Félix Romero, aunque con algunos años más que el nobel bachiller. Dice Lobo “Pronto trabé relación con Romero. Al día subsiguiente de mi estada, por la tarde, visitando con mi padre al mayor don Adolfo Corbalán en su domicilio. Ahí Romero, infaltable al campechano rato casero charlando y saboreando la infusión del mate criollo sorbido en bombilla de plata labrada.”

Y acota a continuación la primera impresión que le causó el encuentro: “Me agradó la reunión a inversa del trayecto incómodo hasta allí pisoteando y hundiéndome los pies entre la medanosa arena volandera de las calles, azotado el cuerpo por el viento pampero rugiente en oleadas enceguecedoras y hastiada la retina ante tanta topografía hirsuta de los solares baldíos sin desbrozar invadidos de olivo silvestre y pasto puna.”

Este párrafo que comienza con una sensación agradable y continúa con una descripción literaria bastante quejosa de las calles y el clima de Victorica de antaño, continúa luego con sus recuerdos placenteros: “Pero valía esto aquella tertulia franca, especialmente la simpatía que me infundió la sonrisa bonachona de Romero frecuente en su rostro cetrino. Maguer su hablar parco, su aspecto magro y su desaliño en el vestir, empero aseado. Tal simpatía fue recíproca y cundió en amistad duradera.”

sábado 19 de junio de 2010

MANUEL BELGRANO

En el calendario de las efemérides, el día 20 de junio figura como Día de la Bandera, el que se fijó en conmemoración del día del fallecimiento de su creador.
Esta costumbre argentina de recordar a sus líderes, hérores, próceres, por el día de su muerte y no por el de su natalicio, ha sido criticada más de una vez.

El niño Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano, nació un 3 de junio de 1770, en la casa de sus padres (Doménico Belgrano e Peri, italiano y María Josefa González Casero, santiagueña) situada en la calle Santo Domingo (actual Belgrano), entre las entonces San Martín de Tours (ahora Defensa) y Santísima Trinidad (actual Bolívar).

El monumento a la Bandera, erigido en la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fé, en la que Belgrano fundó varios pueblos.

Manuel Belgrano integró la Primera Junta de Gobierno Patrio el 25 de mayo de 1810. Había tenido una actuación destacada en el Consulado de Buenos Aires. Desde ese cargo de Secretario del Consulado de Comercio a partir de 1809 editó y dirigió el "Correo de Comercio" un periódico en el que Belgrano volcó sus conocimientos profundos sobre economía política y educación.

No era un militar de carrera, sino que las circunstancias lo llevaron a asumir cargos de conducción militar y actuar en combates y batallas con éxitos y fracasos. Pero a pesar de eso San Martín dijo: "Belgrano, es lo mejor que tenemos" y él sabía bien de que hablaba.
Primero Manuel Belgrano logró que el Triunvirato le aprobara su sugerencia de crear la escarapela nacional y luego, al mando de tropas en las riberas del Paraná enarboló la bandera, la que hizo jurar por las baterías e informó después a sus superiores.

Belgrano fue amonestado por esta decisión del 27 de febrero de 1812, la que el Triunvirato interpretó como un acto riesgoso para su propia estabilidad política.

Aún hasta el mes de junio de aquel año el Triunvirato proseguía poniéndole a Belgrano de manifiesto su profundo disconformismo por su actitud y le advertía en éstos términos:
“El gobierno, pues, consecuente con la confianza que ha depositado en V.S. no puede hacer más que dejar a la prudencia de V.S. misma la reparación de tamaño desorden; pero debe igualmente prevenirle que ésta será la última vez que sacrificará hasta tan alto punto los respetos de su autoridad y los intereses de la Nación…”
Belgrano murió a los cincuenta años en la antigua casa paterna en Buenos Aires, luego de padecer enfermedades derivadas del paludismo, hidropesia y acaso sífilis.
"Triste funeral, pobre y sombrío, que se hizo en una iglesia junto al rio, en esta capital, al ciudadano, brigadier general Manuel Belgrano" expresó el periódico "El Despertador Teofilantrópico", el único que dio la noticia.

viernes 18 de junio de 2010

EDGAR MORISOLI

SU NUEVO LIBRO
El pasado sábado 12 de junio del corriente año, en el salón del Centro de Jubilados y Pensionados Civiles de La Pampa, situado sobre la calle Bolivia, en Santa Rosa, Provincia de La Pampa, participamos de la presentación del nuevo libro del poeta Edgar Morisoli.

El ya conocido hombre de letras, pampeano por opción, es nacido en Acebal, Provincia de Santa Fe. Desde el año 1956 se afincó en La Pampa con su compañera Margarita Monges, de cuyo matrimonio descienden Juan Pablo y Moira Morisoli. De profesión Agrimensor, Morisoli realiza los primeros trabajos de su especialidad en nuestro territorio en el departamento Caleu Caleu, que por aquellos años contaba con alrededor de poco más de 1300 habitantes, mientras que en toda La Pampa vivíamos apenas algo más de 194.000 personas.

Inmediatamente Morisoli, se incorporó al núcleo de poetas pampeanos, que se reunían en Santa Rosa y que estaban en la búsqueda de la nueva identidad para esta Pampa que hacía pocos años había dejado atrás su condición de antiguo Territorio Nacional y daba sus primeros pasos autónomos.

Allí en esa agrupación de la “Joven Poesía Pampeana” Morisoli, comenzó a conocer y tratar, entre otros, a uno de los poetas nativos recientemente fallecido. Me refiero a Juan Carlos Bustriazo Ortiz, de quien al comienzo de la tertulia de ese día Morisoli dedicó sus primeras palabras de homenaje, leyendo un poema de Bustriazo y haciéndonos saber que había pasado a ser custodio de la caja con los originales que aquel había entregado a la imprenta de Casa Porta, para editar su primera obra: “Elegías de la piedra que canta”.


Facsimil de la tapa del último libro presentado hace pocos días. Poemas finamente presentados, algunos ilustrados.


El nuevo libro es la obra número catorce editada por Edgar Morisoli, a la que ha bautizado “Pliegos del amanecer”. De nuevo la convocatoria contó con la presencia de público que colmó la sala. Allí pude saludar a personas de distintas localidades que habían viajado especialmente para asistir a la presentación.

La primera obra poética que vio la luz en territorio pampeano agotada hace muchos años, fue “Salmo Bagual”, que se presentó al público con el prólogo de la escritora pampeana Rosa B. de Morán, el año 1957, editado por la Dirección de Cultura de La Pampa, a cuyo frente estaba en ese momento el poeta pampeano Juan Ricardo Nervi. Dicha obra tuvo una segunda edición el año 1959.

El segundo libro de poesía de Morisoli lleva por título “Solar del viento”, que fuera editado el año 1966 por Editorial Stilcograf de Buenos Aires. También un título agotado, que no ha tenido segunda edición.
En la década del 70 Morisoli presenta dos nuevas obras que están editadas también por Stilcograf. La primera del año 1972 lleva por nombre “Tierra que sé” y la segunda del año 1974, titulada “Al sur crece tu nombre”.
Facsimil de la tapa del libro presentado luego de recuperada la democracia en Argentina. La ilustración de tapa y su interior son grabados que pertenecen a la artista María del Carmen Pérez Sola. Las correcciones fueron realizadas además del propio autor por su esposa Margarita Monges y por su amigo Juan Carlos Bustriazo Ortíz.

Después del golpe de Estado de 1976, Morisoli integró las huestes de los cesanteados de la Administración Pública Provincial. Fueron años difíciles para todos, aún para los que no fuimos cesanteados, pero nos hicieron cesar en los cargos de representación política, por el simple hecho de haber pertenecido a un movimiento nacional que bregaba por la justicia social para los más pobres.

La foto que ilustra la tapa de “Pliegos del amanecer” es de su hijo Juan Pablo que fue tomada entre Utracán y el Valle Argentino. La foto fue titulada “amanecer en las cañas de castilla” y éstas están citadas en una canción que lleva por nombre “Agüita del médano” del poeta Juan Carlos Bustriazo Ortiz grabada y cantada por el Grupo Cantizal el año 1985.

El libro de poemas “Pliegos del amanecer” ha sido editado por “Ediciones Pitanguá” y diseñada por “Temple Producciones”, ambas empresas de Rubén Evangelista. Este sello editor ha editado los últimos ocho libros de Morisoli, tiene una cuidada presentación e incluye otras ilustraciones a poemas que pertenecen a las artistas plásticas Dini Calderón, Raquel Pumilla, Paula Rivero, Marta Arangoa y Cristina Prado.

Después de la presentación de la obra que estuvo a cargo de la poetisa mendocina Nora Bruccoleri, Morisoli leyó varios poemas para regocijo de quienes siempre lo escuchamos decir con unción sus propias páginas, que nos hablan de diversas sensaciones, sentimientos, emociones que han impactado su espíritu poético.
Foto de la presentación del libro anterior de Edgar Morisoli en el mismo local. En aquella ocasión (2008) asistimos al alumbramiento de "Tabla del naufrago" la obra número trece de las editadas hasta la fecha.

Para cerrar, después de una danza de dos artistas pampeanas a quienes hay un poema dedicado, escuchamos algunas canciones. Parte de su obra poética está musicalizada y en la reciente presentación en el Club Español con motivo del Bicentenario, se incluyeron varios fragmentos y canciones de su autoría.

Edgar Morisoli es actualmente uno de los pocos poetas de aquel grupo que sigue escribiendo y publicando poesía, habiéndose convertido en uno de los pilares fundamentales de la "pampeanidad".

En la solapa nos informamos sobre la obra aún inédita del escritor "Tiempo Litoral" (selección poética 1948/1955) escrita en su provincia natal, "¿De quien es el aire?" una serie de notas y ensayos breves (1985-2010) y "Porfiada Luz".

Morisoli ha recibido el Premio “Testimonio” del Gobierno de la Provincia de La Pampa, el “Reconocimiento a los Creadores” del Gobierno de la Ciudad Autónoma de la Ciudad de Buenos Aires.

Es socio fundador de la Asociación Pampeana de Escritores, en donde lo pude conocer personalmente el año 1984 en ocasión del Primer Encuentro del que participé. Después tuvimos ocasión de intercambiar ideas con motivo de la presentación de mi proyecto de ley, que sobre la base de las ideas de la APE, se convertirían en el “Fondo Editorial Pampeano”.

Integra además la “Asociación de Poetas Argentinos” y en representación de La Pampa es “Miembro de Honor” la Fundación Argentina para la Poesía.

martes 15 de junio de 2010

EMBAJADOR MARTINI

CENTENARIO DE SU FUNDACION


Al norte del entonces Territorio Nacional de La Pampa, situado en tierras del sur del Departamento Realicó y muy cercanas a la antigua laguna Chadilauquen (laguna salada según la toponimia), en campos de propiedad de los hermanos Devoto se puso la piedra fundamental del pueblo que lleva por nombre Embajador Martini.


La fundación se hizo en el contexto de una Argentina “granero del mundo” europeo, que apostaba al progreso, en que el Territorio Nacional de La Pampa, como extensión de la provincia de Buenos Aires aportaría más granos, que transportarían los ferrocarriles que ya habían llegado para llevarlos a los puertos.



Plano de la S.A. "Estancias y Colonias Trenel" de los hermanos Antonio y Tomás Devoto. Al norte se ubica Embajador Martini y su colonia.

El nombre con que fue bautizado el naciente pueblo un 16 de junio de 1910 fue el de Ferdinando Martini, embajador extraordinario designado por el Gobierno de Italia en 1910, con motivo de los festejos del Centenario de Argentina, dado que los Devoto eran italianos. Antonio y Tomás Devoto tuvieron campos en varias provincias aledañas al Territorio de La Pampa y en el norte pampeano llegaron a concentrar 327.000 hectáreas bajo la firma “Estancias y Colonias Trenel”.



Ese año del primer Centenario de Argentina, una cuadrilla de trabajadores que construían los terraplenes por donde pasaría el ferrocarril avistó el paso del cometa Halley un 18 de mayo de 1910. Esos terraplenes que luego de abandonada la conservación y mantenimiento de las vías, en la década húmeda de 1980 estaban completamente obstruidos.



El primer edificio que hubo fue justamente el de la estación del Ferrocarril, línea que sobrepasó Embajador Martini hasta la punta de riel en Ingeniero Luiggi. El segundo fue un comercio, en el mismo lugar donde varias décadas después se instaló la Cooperativa Agropecuaria, fundada en octubre de 1949 y cuyo primer presidente fue Carlos Monge, una asociación solidaria de la comunidad que aún funciona.


Foto del grupo Facebook del señor Reynaldo Fava. Tiempos de cosecha en los primeros años.

En tiempos de la tracción a sangre para el transporte de personas y cosas dentro del ejido municipal y la zona aledaña, aparece por las calles de Embajador Martini en 1911 el primer sulky con capota, toda una novedad para esos años en el pueblo recién fundado.
Según las cifras que arrojó el Censo de Población llevado a cabo por las autoridades del Territorio para el año 1920 Embajador Martini tenía en su planta urbana la cantidad de 603 habitantes.



La mayoría de los colonos que llegaron a cultivar las tierras fueron italianos, también españoles, que se afincaron como arrendatarios en las parcelas en que habían subdividido el campo los Devoto. Entre los pioneros la crónica pueblerina recuerda a don Alfredo B. Ninet un inmigrante de origen francés, quien arrendó a la Sucesión Devoto el paraje “Chadi Lauquen”, dividió la tierra en parcelas y las subarrendó a otros agricultores.


Actualmente el espejo de agua de la Chadilauquen, merced a la sequía, ha desaparecido

En el año 1915 comenzó a funcionar la escuela Nacional Nº 30 en la zona urbana con una matrícula de 30 alumnos y bajo la dirección de la maestra Petrona R. Barrionuevo. Como por aquellos primeras décadas las familias numerosas vivían en el campo muy cerca de allí y para estar más cerca de los alumnos fueron fundadas escuelas rurales. Así en Colonia “La Elina” en 1922 se fundó una escuela a cargo de Juliana J. Sosa.



Muchos años más tarde, la escuela Nacional Nº 69 que había sido creada en la zona de Victorica, (en la que fuera director Félix Romero), fue trasladada a colonia “La Elina” el año 1934, siendo su primera directora Isolina R. de Gesualdi.
Para acompañar la labor de las escuelas y cumpliendo con el mandato de Sarmiento, la comunidad de Embajador Martini puso en marcha la Biblioteca “Florentino Ameghino” el año 1919.


Taller y venta de combustible, necesarios por la llegada temprana de automóviles a la zona

Al fundarse la “Liga Pampeana de Fútbol” con sede en General Pico, uno de los clubes participantes en el año 1925 fue el “Martini Foot Ball Club”. Además del futbol, el Club de Martini promocionó otros deportes y actividades culturales.



Muy recordada durante muchos años fue una temprana carrera de automóviles que se organizó entre esa zona y Santa Rosa ya convertida en capital. La prueba de velocidad se realizó durante el año 1912, cuando había muy pocos autos en La Pampa. La carrera se largó desde Alta Italia, pasó por los montes de Caricurá, cruzó por Embajador Martini, Monte Nievas, Arata, Eduardo Castex, y llegó a Santa Rosa la capital del Territorio. La etapa de vuelta tuvo como punto de llegada a Embajador Martini.


El "crédito" de Embajador Martini participando de una carrera zonal de autos antiguos en la vecina Ingeniero Luiggi

Según la crónica, llegó primero un norteamericano de apellido Harris (supongo que estaría relacionado con la “South American Land Company Limited” la sociedad anónima antecesora de “Estancias y Colonias Trenel”). Quien al parecer era un propietario acomodado, porque su auto estaba preparado especialmente para competencias, lo que le permitió desarrollar hasta 85 kilómetros por hora.



El crédito local, el francés don Pedro Ninet le habría hecho una “gran carrera”, pero tuvo la mala suerte de volcar (recordemos que eran huellas porque todavía los caminos eran de tierra y no existía aún Vialidad), quedando sin posibilidad de continuar en la competencia.


Jóvenes de la localidad participando de la aventura de navegar en las aguas de la Chadilauquen en tiempos de las inundaciones en La Pampa

El año 1927 se creó la Comisión de Fomento en cuya oportunidad la comunidad eligió como primer Presidente de la misma al inefable don Pedro Ninet, un hombre de gran empuje.
La década del treinta fue la más complicada para los productores de cereales, dado que a las cenizas de 1932 se agregó una sequía y años de bajas precipitaciones, con el año 1937 con una precipitación anual muy escaza que sólo alcanzó los 349 milímetros.

Parte de los actos del Cincuentenario se llevaron a cabo en los galpones del ferrocarril

Una iniciativa de varios productores rurales de Embajador Martini logró que en el año 1947 se pusiera en marcha una filial de la Federación Agraria Argentina, la que logró una rebaja del 20 % en los arrendamientos de campo de los propietarios. En años sucesivos muchos de ellos aprovechando buenos años de cosecha y el crédito que otorgaba el Banco de la Nación Argentina pudieron convertirse en propietarios.



En la década del 80 se produjo en toda La Pampa el fenómeno de “La Niña” a consecuencia del cual ese ciclo húmedo de varios años produjo inundaciones, se recargaron los acuíferos, subieron las napas, y varias rutas tuvieron agua sobre la calzada.




En el caso de Embajador Martini, esta circunstancia hizo que el cuenco de la laguna Chadilauquen tuviese gran cantidad de agua lo que impulsó diversas actividades como la pesca, actividades acuáticas y la puesta en valor del sitio con instalaciones que se construyeron para poder disfrutar del entorno.



Embajador Martini está a la vera de la ruta nacional Nº 35 y se tiene acceso a la localidad además por la ruta provincial Nº 2. Según el Censo Nacional de Población del año 2001 tenía 1.235 habitantes, mientras que el Censo de 1980 había acusado 685 pobladores totales entre la urbana y la que vive en zona rural.

Escudo de la localidad de Embajador Martini, aprobado el año 1985. El campo de arriba representa el pasado con la tecnología tradicional y el esfuerzo del hombre para labrar el suelo. El de abajo lo que era el presente de ese momento con la perspectiva de la pesca en una laguna que permitió la recreación durante varios años.

El ejido municipal tiene 450 kilómetros cuadrados y en función de la cantidad de población del último Censo Nacional conocido en 2001 tenía una densidad de 2,74 habitantes por kilómetro cuadrado.
Su actual Intendente Municipal es el señor Oscar Tellería, quien representa a la localidad, que integra la Micro Región I en el Concejo de Descentralización, junto a los demás municipios del Departamento.


NOTA: Agradezco al Grupo Facebook de Embajador Martini por algunas de las fotos que ilustran esta nota de adhesión al Centenario de su pueblo.

domingo 13 de junio de 2010

VI SALON DE PINTURA

DE LA FUNDACION DEL BANCO DE LA PAMPA

El pasado viernes 11 de junio, quedó inaugurado en el Museo de Artes de La Pampa, en su sede de la calle Villegas y 9 de Julio, el VI Salón de Pintura que patrocina la Fundación del Banco de La Pampa.

“El Salón de Pintura de la Fundación Banco de La Pampa rescata el viejo oficio de pintar la comarca, ritual de encuentro permanente entre el hombre y su espacio. Confirma la unicidad inextinguible de lo que habita y es habitado, lo que transforma y lo que es transformado, lo que ama y es amado.”

La cita estuvo muy concurrida. El jurado, integrado por Omar Brachetti, Ernesto Giannini y Ana Kljajo, aceptó para participar del mismo más de cuarenta obras de plásticos pampeanos, que viven y sienten el llamado del arte en distintas geografías de nuestra provincia.




Con el primero que me encontré fue con Luis María Fiorini a quien saludé y felicité por la obtención del premio con su obra “Fuego alado del caldenar”. Le comenté haberlo visto participando de otras muestras y exposiciones y él me contestó que está transitando por nuevos caminos. Se refería seguramente a tomar distancia de la publicidad y recostarse sobre “un nuevo recorrido por los colores de nuestra Pampa, sus perfiles, sus siluetas, la marca indeleble de quien la habita y quien la representa”


Luego mi contacto fue con Fabio Perazo, un pintor de los pagos de Toay, con quien habíamos conversado semanas antes de la apertura y me había comentado su tema. Una noche de luna en un camino de su comarca. Lo felicité por la mención obtenida y lo noté contento, por haber llegado a ese lugar en medio de tan buena competencia. El me comentó que cada uno tiene su forma de expresarse y que eso es parte de su manera de sentir.


Después me encontré con mi amiga y antigua compañera de oficina Juana Pellegrino (nacida en la zonade Winifreda) también contenta porque su obra “Andando por otro camino” había sido aceptada en el Salón.


Cuando iba en camino a la sala donde está instalada la misma me encontré con Griselda Ferreyra la ganadora del Primer Premio de la Sección Abstracta con su “Pamero – Paisaje”. Después de mis felicitaciones, le comenté que me parecía interesante que a la par de artistas ya premiadas y consagradas van apareciendo jóvenes plásticos que logran obtener también reconocimiento de los jurados.



Coincidimos y luego ella me anticipó su intención de editar un libro de arte que contenga su obra. Se encuentra en la etapa de búsqueda de mecenas, apoyos, auspicios, aportes, o potenciales compradores de su obra. Esperemos poder apreciar pronto su sueño.


Aproveché para saludar a la presidenta de la Fundación Laura Azucena Galluccio, con quien departimos algunos minutos de amena charla. La felicité porque esta iniciativa de la Fundación se vaya consolidando con esta buena respuesta y participación de los artistas, dado que este afianzamiento es saludable para la cultura pampeana.


Ella me anotició asimismo que la Fundación lanzará próximamente el Salón de Fotografía, lo que me pareció magnífico. Al parecer dos de los fotógrafos que trabajan hace años en el Banco de La Pampa le habrían solicitado dar este paso. Esperamos entonces poder participar y apreciar la apertura del Primer Salón de Fotografía de La Pampa.



Luego me encontré con Osmar Sombra a quien saludé y le comenté que había visto su obra “Testimonio” y antes que agregara nada me comentó que era un puente ferroviario que está por la zona de Quehué. “Es que los ingleses eran previsores”, comentó Osmar, quien participa a menudo, junto a otros plásticos y ceramistas pampeanos, en encuentros que se realizan en distintos lugares de nuestra provincia.


Después de haber conversado un rato con la amiga Diana Acebo acerca del saludable recambio generacional que se comeinza a notar y sobre sus nuevas actividades, luego de dejar su puesto en “Arte Propio”, ese importante paso que había dado hace años la Subsecretaría de Cultura, pero ahora algo descuidado, me encontré a la salida con otra conocida.


Me saludó y le respondí amablemente era Ana Invernissi, la profesora que nos acompañó largamente en nuestra gestión en el área de Ciencias, sobre todo en las importantes Ferias de Ciencias que organiza desde hace muchos años el Ministerio de Cultura y Educación de La Pampa.



Como estábamos parados justo delante de su obra, me comentó también su gran regocijo. Hace recién dos años que ha tomado los pinceles y esta obra –que había regalado a una amiga por anticipado-, le ha dado una tremenda satisfacción y le ha inyectado entusiasmo para continuar en esto que “le gusta de alma” y que tenía postergado desde hace tiempo.


Es una muestra para no perdérsela, porque es la “reinstalación del pacto de amor con nuestra historia, presente y futura. Es el compromiso mínimo de la ternura hacia nuestras cosas, a las que siempre le estamos debiendo” dice en otro párrafo la presentación que acompañó el hermoso catálogo del Salón Pampeano del año del Bicentenario, auspiciado y financiado por la Fundación de nuestro Banco.

miércoles 9 de junio de 2010

EL FUTURO DE LA PAMPA

La provincia de La Pampa, heredera de las fortalezas y debilidades del ex Territorio Nacional de la Pampa Central a principios de la década del cincuenta, no ha podido aún superar uno de sus grandes problemas estructurales.

Me estoy refiriendo a la escasez de población que vive dentro de su territorio y que viene limitando sus posibilidades potenciales, de alcanzar un mayor grado de desarrollo, de carácter sustentable.

Siguiendo la división del poblamiento en etapas, que utilizó el Profesor Fernando Araoz en su libro sobre “Aspectos Geográficos” de la obra denominada “La Pampa Total”, diremos que la primera “oleada” como él la nombra y que según su criterio abarcaría desde 1880 a 1891, habría provenido de las provincias argentinas, sobre todo las aledañas y fundamentalmente de la Provincia de Buenos Aires.

Desde 1880 porque se considera que antes de las dos fundaciones oficiales que hicieron las tropas del Ejército Nacional el año 1882 (Victorica y General Acha), ya había algunos pobladores cristianos instalados en los alrededores de “Echohué” y de “Quiñé-Malal”, antiguos reductos aborígenes, cuyos sobrevivientes se habían refugiado en la precordillera.
Sobre las antiguas "rastrilladas" aborígenes por donde fluía el tráfico de personas y animales hasta 1878, se abrieron las huellas para los carros primero y luego sobre su base, en la década del treinta se construyeron los caminos


El año 1891 es el de la expansión de la crisis económica nacional de 1890, en la que explota la burbuja especulativa que se había inflado por emisiones clandestinas de los “bancos garantidos”, el excesivo endeudamiento externo, la especulación bursátil y la cesación de pagos en que cae el Estado Argentino. De esa crisis surgirá la creación del Banco de la Nación Argentina bajo la presidencia de Carlos Pellegrini.

De tal forma que los pioneros que pusieron en valor, con su trabajo, las tierras de La Pampa, recién confiscadas al aborigen, fueron peones de “las estancias bonaerenses, algunos estancieros, soldados de la campaña militar aquerenciados, (antes de la ley de “Premios”), indígenas sometidos y apaisanados y algún otro extranjero, con predominio de españoles. Estos últimos no eran básicamente colonos agrícolas, sino comerciantes, acopiadores, etc.” (Araoz, ob.cit)

La segunda etapa u oleada del poblamiento se habría dado entre 1900 y 1914, precedida de lo que el autor citado denomina el “periodo de transición”, el que no consideraré para enfocar específicamente el aspecto que deseo destacar.

En 1900 se produce la reubicación de los aborígenes, algunos que se habían quedado luego de la “Conquista del desierto” y otros que volvieron al territorio y se instalaron en los alrededores de “La Blanca”. Ese año se produce, por imperio de la Ley del Hogar la creación de las Colonias “Pastoriles” de Puelches y Emilio Mitre. Lamentablemente eran tierras marginales de escasa fertilidad y muy poca sobre todo.

La segunda “oleada” entonces, “Representa la época de oro de la colonización agraria, a tal punto que en 1914 el tercer Censo Nacional registra 101.338 habitantes, o sea cuatro veces más que en 1895, diecinueve años atrás. Esto significa duplicar la cantidad de habitantes cada nueve años, crecimiento más que explosivo. Su motor: la agricultura”, expresa el párrafo inicial del acápite.
El mapa muestra las vías de ferrocarriles circulando hasta 1911 y las líneas punteadas marcan los proyectos que tenían las empresas para su expansión, los que se truncaron al llegar la Guerra de 1914

Acotemos que el Censo Nacional de población de 1895 había acusado para el Territorio Nacional de La Pampa la cantidad de 25.914 habitantes. Asimismo que el año 1914 es el comienzo de la primera Gran Guerra europea que incidirá negativamente frenando la decisión sobre los proyectos de inversión que estaban pendientes de desembolso y el éxodo de algunos inmigrantes a su patria de origen.

Destaco que ya en 1914 en el territorio de La Pampa Central estaba planteada la matriz de producción, los ferrocarriles ya habían avanzado con sus líneas dentro de él hasta los límites de la zona agrícola y la red de pequeños pueblos a su alrededor ya estaba mayormente conformada. (Prácticamente después de ese año son muy pocas las fundaciones de nuevos pueblos)

Luego de estas dos “oleadas” de poblamiento le siguen dos etapas en el periodo del Territorio. La primera que Araoz titula como “La estabilización demográfica” iría desde 1915, en plena Primera Guerra Mundial, hasta 1935 cuando todavía se sentían los impactos de la grave crisis internacional de la Gran Depresión Mundial del año 1930 que había comenzado en Estados Unidos y esparcido a todo el mundo.


“En estos años en apariencia negativos, se afianza y consolida lo que desordenada y vertiginosamente se había construido en los primeros años del siglo. Pero sin duda se pierde dinamismo. El crecimiento de población se hace lento, algo mayor que el puramente vegetativo. En realidad durante los años de la gran guerra fue casi nulo.” (Araoz, ob.cit)
Desde 1882, comienzo de la colonización y creación de pueblos, hasta 1912, muchos de ellos a la vera delas líneas férreas que iban llegando, La Pampa arraigó la mayoría de la población hacia el este, para el lado del meridiano quinto, límite con la provincia de Buenos Aires


La segunda etapa de este periodo que Araoz denomina como “La gran crisis y la regresión”, abarca el lapso entre los años que van desde 1935 a 1951 en que acontece la declaración por ley de La Pampa como provincia, convirtiéndose a partir de allí en una más, después de cuatro décadas largas de bregar por su autonomía.

En este periodo se produce la década más dramática tal vez para La Pampa, dado que arranca con la Gran Depresión Mundial, cuyos efectos negativos se prolongarán por años. El año 1932 caen las cenizas volcánicas de “El Descabezado” (Chile) que arruinan muchos campos. La langosta se ha convertido en una plaga temible para los agricultores que están pendientes no sólo de las lluvias sino también de la aparición de estos insectos, que en pocas horas consumían el esfuerzo de las familias.

Luego fueron las sucesivas sequías, intensas y prolongadas a lo largo de varios años y por último en 1939 comienza la Segunda Guerra Mundial en Europa que vuelve a traer problemas a la economía nacional y también a la territoriana.

Estas son algunas de las causas por las que muchos pobladores, sobre todos los descendientes de los inmigrantes de “Alemanes del Volga” deciden dejar La Pampa e irse al Chaco a trabajar en otras colonias.
Los departamentos en color blanco son los que tienen menos de un habitante por kilómetro cuadrado. Si a ellos se le agrega los que tienen menos de dos habitantes por kilómetro cuadrado (Utracán y Hucal) se puede apreciar que la mayor parte de la población está concentrada en pocos departamentos del este provincial.

Por otra parte, hacia fines de la década del cuarenta se produce el corte del escurrimiento de las aguas del rio Atuel, en virtud de la construcción del complejo Hidroeléctrico “Los Nihuiles” en Mendoza, que embalsa las aguas en un gran dique.

Esto genera una disminución de la capacidad receptora de los campos del oeste y paulatinamente las grandes majadas de ovejas van mermando. Lo cual trae como consecuencia una diáspora de población de los departamentos de Chalileo y Chicalcó hacia pueblos más al este. Muchas de esas familias recalaron en las orillas de General Acha, Toay, Santa Rosa y Victorica. Otra corriente de pampeanos termina en el conurbano bonaerense donde encontrarán trabajo en algunas de las industrias en expansión.


Censo Población Urbana - Rural = Total
Año


1960 100.721- 57.771 =158.492 -6,3 //1970 124.910 -47.404 =172.314 8,4
1980
169.307 -37.796 =206.262 21,1 //1991 230.038 -29.996 =260.034 24,8
2001
277.934 -21.360 =299.294 15,1


% V.I.= Variación Intercensal con respecto al Censo anterior.

Datos: Dirección de Estadísticas y Censos de La Pampa.

“Si hubo un estancamiento poblatorio, mantenido durante casi cuarenta años, iniciado a fines de la década del 30 y mantenido hasta hace muy pocos años, (el IVº Censo Nacional de 1947 asignó 169.480 habitantes, el Vº de 1960, 158.493…el VIº Censo Nacional de 1970 computó 172.841), no quiere decir que no se hayan producido cambios significativos”. (Araoz ob.cit.)

Los cambios a los que alude Araoz en el párrafo anterior, no tienen que ver obviamente con la cantidad de población, -dado que entre 1947 y 1960 se produjo una disminución de 10.987 habitantes- sino con otras cualidades y características. Pero al margen de la escasez de población que aún no ha sido superado, el otro gran tema es su desigual distribución dentro del espacio geográfico pampeano, que está gravitando en forma negativa sobre las posibilidades de desarrollo de sus capacidades reales y potenciales.

La gran dispersión de la población que viene de décadas atrás, con localidades que lentamente van perdiendo habitantes y una ciudad capital que crece constantemente, es un problema de larga data sin resolver aún. Pero eso será motivo de otra nota.

Por ahora y para cerrar baste como llamado de atención subrayar el retroceso del índice de variación intercensal, que hace mucho más lento el crecimiento vegetativo de la población, con lo cual la “pirámide” comienza a tomar forma de “urna” funeraria diseño que no augura un futuro mejor.

lunes 7 de junio de 2010

MARIANO MORENO EL PERIODISTA

Unos lo tildan de sanguinario, cruel, impiadoso y otros de adalid de la libertad, defensor de la igualdad o paladín de la soberanía popular.

Con Moreno no hay términos medios o se lo alaba o se lo odia y descalifica. Ese odio que despertó en muchos de los destinatarios de sus discursos o escritos con frases hirientes, irónicas y muchas veces cargadas de violencia verbal, pudieron haberlo hecho objeto de un plan para terminar con su vida, como sospecharon entre otros su hermano y sus amigos más íntimos.

Lo cierto es que la figura política de Mariano Moreno aún hoy, despierta grandes controversias, no sólo por sus ideas, sino por sus decisiones desde el cargo de Secretario de Gobierno y Guerra de la Primera Junta desde el 25 de Mayo de 1810, hasta el 10 de diciembre de ese año.




“Moreno subordinó la revolución a su genio y Belgrano, infatigable obrero de la libertad y del progreso, se puso a su servicio (…) El uno era el hombre de las grandes vistas políticas, de las reformas atrevidas, de la iniciativa, de la propaganda revolucionaria en todo sentido. Belgrano era ya el yunque de la Junta. Moreno el martillo”. (Bartolomé Mitre, Historia de Belgrano)


Por encargo de la Junta, creó y dirigió un órgano de difusión de las ideas y decisiones de la misma. El periódico fue bautizado como “La Gazeta de Buenos Ayres” y salió a la calle un 7 de junio de 1810, fecha que se ha tomado para conmemorar el día de los periodistas argentinos.


Escribió por encargo “La Representación de los Hacendados”, una defensa de los derechos de los ganaderos a la libertad de comercio, para poder exportar libremente los cueros y los productos ganaderos derivados, que estaban limitados a España por el sistema monopólico imperante en el Virreinato.


Antes había bregado por la inhumana explotación de los indios en las minas de plata en la zona del Alto Perú, la que pudo apreciar in situ.
Tradujo al castellano la obra “El Contrato Social” del ginebrino Jean Jacques Rousseau, el que fue divulgado por partes en el semanario La Gazeta.



Junto con Manuel Belgrano fueron los que más se preocuparon desde los albores de la Revolución, por la suerte de la misma, si no se abordaba inmediatamente el tema de la educación.


En el prólogo de su traducción del “Contrato Social” expuso algunas de sus ideas al respecto y dejó escrito entre ellas este párrafo que aún sigue teniendo vigencia plena: “En vano sus intenciones serán rectas (…) por el bien público, en vano provocarán las reliquias del despotismo; si los pueblos no se ilustran, si no se vulgarizan sus derechos, si cada hombre no conoce lo que vale, lo que puede y lo que se le debe, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas, y después (…) será tal vez nuestra suerte mudar de tiranos, sin destruir la tiranía.”


En el Territorio Nacional de la Pampa el primer periódico que se habría editado fue el que creó el Coronel Manuel Jorge Campos, fundador de General Acha, quien en su casa de la primera capital pampeana, tenía una pequeña imprenta con la que imprimía “El Obrero de La Pampa”. El periódico achense tuvo su aparición en los primeros días del mes de enero del año 1885.



En tanto que en Victorica, el primer pueblo de La Pampa, hizo su aparición el primer periódico de la mano de Juan Giménez, quien creó “El Heraldo” y lo comenzó a distribuir regularmente a partir de un 16 de mayo de 1909. Este periódico se imprimía en Talleres Gráficos de General Pico y es uno de los pocos que tuvo una larga trayectoria, dado que todavía en los comienzos de la década del treinta hacia su aparición.


Vaya por este medio nuestro reconocimiento a todos los periodistas en su día, quienes a veces realizan su labor en medio de restricciones, peligros y acechanzas de todo tipo.

jueves 3 de junio de 2010

BUSTRIAZO ORTIZ

DEJA UNA HUELLA PROFUNDA
La Obra Sinfónica Coral, presentada en el Club Español de la ciudad capital de La Pampa, Santa Rosa, el pasado fin de semana de Mayo del 2010, incluyó dos obras poéticas del recientemente fallecido Juan Carlos Bustriazo Ortíz.







Según el poeta Edgar Morisoli la obra poética de Bustriazo Ortíz es "impar, en calidad, en originalidad e incluso en volumen".

Bustriazo fue no sólo un creador, sino un innovador, que supo combinar con bastante audacia distintos lenguajes y se atrevió a crear y utilizar neologismos de raíz pampeana y también universal.
Su regionalismo es flexible y dinámico, por eso su literatura tiene vuelo, porque no queda atrapada en la ultranza y eso le permitió utilizar el enigma para generar magia en sus personajes y encanto en sus paisajes.


Ambos poemas fueron musicalizados y han tenido amplia difusión a lo largo de los últimos años. A uno le puso música Guillermo Mareque y otro tiene una melodía compuesta por Gury Jaquez.

Bustriazo ha muerto pero su espíritu, su creación, su estilo y su cosmovisión no estarán ausentes del campo de la literatura pampeana en las próximas décadas.


"El Penca", el "Juanllanca", "Flamenco Bustrís" o el "Piedra Juan" deja una obra inmensa. De la conocida y musicalizada queda aquel "Agrupación Pampeana Confluencia interpreta a Juan Carlos Bustriazo Ortíz" que vio la luz el año 1983

Ambas canciones integran el acerbo del Cancionero Pampeano Regional y también el específico del Cancionero de los Ríos. Aquí transcribo los textos que aparecieron en el programa preparado como adhesión de la Subsecretaría de Cultura de La Pampa a los 200 años de la Revolución de Mayo.


La inmensa obra poética de Juan Carlos Bustriazo Ortíz ha sido declarada por ley como integrante del Patrimonio Cultural de La Pampa, por lo que más allá de lo que corresponda a sus derechohabientes, ya pertenece a toda la comunidad pampeana, la que a medida que se vaya editando, podrá tener acceso a la mayor parte de la misma que hasta ahora se haya inédita.
La Cámara de Diputados de la Provincia de La Pampa editó el año 2004 el "Libro del Ghenpín", escrito el año 1977 en Santa Rosa, dando comienzo en "la casona de la abuela, villa del busto, una tarde de rayos y lloviendo". El mismo los transcribió a máquina, una portatil que le había regalado su amigo Gustavo Pérez Isa.




miércoles 2 de junio de 2010

LA DESPEDIDA



El adiós
Mi paisaje de piedra del pago puelche!
ya me voy y no quiero cantarte olvidos.
Tus calientes y rojas piedras sin tiempo
han dejado salobres los ojos míos.

Tajamares del sueño, siestas de arrope!
El Salado los lleva corriente abajo
como sangre de jume o aire de chilca,
como un hondo y callado llanto de cuarzo.

Voy sintiendo que me anda mordiendo adentro
una espina salada y un gusto amargo:
ha de ser que me quiere marcar ausencias
el espíritu bravo del alpataco.

Yo me llevo las tardes de la cantera,
y el aroma embrujado de las jarillas
cuando andaba la bruma tejiendo un cielo
por la sal lagunera, Salado arriba.

(Autor Juan Carlos Bustriazo Ortiz: fragmento del poema que fue musicalizado por Lalo Molina, extraído de su libro “Los poemas puelches” editado en Canto Quetral/TomoI 2008)

martes 1 de junio de 2010

JUAN CARLOS BUSTRIAZO ORTIZ

En la tarde de hoy, en la ciudad capital de La Pampa, Santa Rosa, donde vivía desde ya hace muchos años, falleció el poeta pampeano Juan Carlos Bustriazo Ortíz.
Había nacido en Santa Rosa allá por el 3 de diciembre del año 1929, recorrió desde niño con su familia varios lugares del antiguo Territorio Nacional de La Pampa. Después del servicio militar ingresó a la policía como radiotelegrafista. También trabajó en el diario La Arena como linotipista.
Desde muy joven quedó prendado de los paisajes del oeste y de los paisanos y paisanas de aquellos pagos, los que registró minuciosamente y luego los tamizó a través de su cosmovisión.


Juan Carlos Bustriazo, casi niño aún, con su familia, disfrutando de un picnic en el suelo pampeano.

Comenzó a escribir a mediados de la década del cincuenta. Cuando cumple treinta años a fines de 1959 ya había escrito cuatro poemarios de los cerca de ochenta que escribiera entre 1954 y 2005.
Las primeras ediciones que dan a conocer parte de ese camino inicial por el mundo poético de Bustriazo Ortiz son “Invitación al Campo” aparecido en 1957, “Elegías de la Piedra que Canta” en el año 1969 y el “Aura del Estilo” editado en 1970.


“Creo que Juan Carlos Bustriazo Ortiz es el más pampeano y original de nuestros poetas” escribe desde México el poeta Juan Ricardo Nervi en 1982 en Caldenia.


El año 2007 la Editorial Amerindia publicó el primer tomo de su “Canto Quetral” que contiene “Los poemas puelches” escritos entre 1954-59, “Zambas del Piedra Juan” también de la misma época, “Aires de cobre y sal” escritos entre 1954 y 1963, las “Huellas de la pampa honda” de 1957, “Canciones del campamento” del año 1960 y “últimas zambas del Piedra Juan” escritas entre 1960-64.

Juan Carlos Bustriazo Ortíz decía las glosas acompañando las actuaciones del conjunto folklórico "Cochicó" que se transmitía por Radio Nacional filial Santa Rosa en la década del sesenta.

“Caracteriza a todos estos libros una mímesis del lugar, la determinación geográfica, la presencia y conflicto de sus habitantes, el tono elegíaco, la alusión histórica y mitológica y un sutil erotismo que fluye a modo de corriente subterránea y aflora en metáforas del paisaje. Los elementos físicos, percibidos simbólicamente en la dimensión expresionista de las personificaciones, y el lenguaje, cifrado en una suerte de mestizaje poético, que decide la fuerte impronta de la toponimia mapuche y organiza una onomástica de plantas, sitios, pobladores y leyendas, instalan estos primeros quetrales en el espacio real del poeta itinerante, en el espacio emocional de la poesía”.


Este largo párrafo es la parte final del trabajo escrito por Dora Batistón, una de las investigadoras pampeanas que más conoce la obra de Juan Carlos Bustriazo Ortiz, incorporado al Tomo I del “Canto Quetral”.

Nota: Las fotos pertenecen al libro "Bustriazo Ortíz. Canto Quetral.TomoI" y a Caldenia.

Related Posts with Thumbnails