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martes, 15 de junio de 2010

EMBAJADOR MARTINI

CENTENARIO DE SU FUNDACION


Al norte del entonces Territorio Nacional de La Pampa Central, situado en tierras del sur del Departamento Realicó y muy cercanas a la antigua laguna Chadilauquen (laguna salada según la toponimia), en campos de propiedad de los hermanos Devoto, se puso la piedra fundamental del pueblo que lleva por nombre Embajador Martini.


La fundación se hizo en el contexto de una Argentina “granero del mundo” europeo, que apostaba al progreso, en que el Territorio Nacional de La Pampa, como extensión de la provincia de Buenos Aires aportaría más granos, que transportarían los ferrocarriles que ya habían llegado para llevarlos a los puertos.

Fachada del edificio de la escuela primaria al que el Consejo Nacional de Educación le asignó el Nº 30 del entonces Territorio Nacional de la Pampa Central

El nombre con que fue bautizado el naciente pueblo un 16 de junio de 1910, fue el de Ferdinando Martini, Embajador extraordinario designado por el Gobierno de Italia en 1910, con motivo de los festejos del Centenario de Argentina, dado que los Devoto eran italianos. Antonio y Tomás Devoto tuvieron campos en varias provincias aledañas al Territorio de La Pampa y en el norte pampeano, donde llegaron a concentrar 327.000 hectáreas bajo la firma “Estancias y Colonias Trenel”.

Ese año del primer Centenario de Argentina, una cuadrilla de trabajadores que construían los terraplenes por donde pasaría el ferrocarril avistó el paso del cometa Halley un 18 de mayo de 1910. Esos terraplenes que luego de abandonada la conservación y mantenimiento de las vías, en la década húmeda de 1980 estaban completamente obstruidos y el agua de abundantes lluvias trajo los problemas en las zonas inundables.

En la década del 80 se produjo en toda La Pampa el fenómeno de “La Niña” a consecuencia del cual ese ciclo húmedo de varios años produjo inundaciones, se recargaron los acuíferos, subieron las napas, y varias rutas tuvieron agua sobre la calzada. En el caso de Embajador Martini, esta circunstancia hizo que el cuenco de la laguna Chadilauquen tuviese gran cantidad de agua lo que impulsó diversas actividades como la pesca, actividades acuáticas y la puesta en valor del sitio con instalaciones que se construyeron para poder disfrutar del entorno.

El primer edificio que hubo, fue justamente el de la estación del Ferrocarril, línea que sobrepasó Embajador Martini hasta la punta de riel en Ingeniero Luiggi. El segundo fue un comercio, en el mismo lugar donde varias décadas después se instaló la Cooperativa Agropecuaria, fundada en octubre de 1949 y cuyo primer presidente fue Carlos Monge, una asociación solidaria de la comunidad que aún funciona.
Foto del grupo Facebook del señor Reynaldo Fava. Tiempos de cosecha en los primeros años.

En tiempos de la tracción a sangre para el transporte de personas y cosas, dentro del ejido municipal y la zona aledaña, aparece por las calles de Embajador Martini en 1911 el primer sulky con capota, toda una novedad para esos años en el pueblo recién fundado.

La mayoría de los colonos que llegaron a cultivar las tierras fueron italianos, también españoles, que se afincaron como arrendatarios en las parcelas en que habían subdividido el campo los Devoto. Entre los pioneros la crónica pueblerina recuerda a don Alfredo B. Ninet un inmigrante de origen francés, quien arrendó a la Sucesión Devoto el paraje “Chadi Lauquen”, dividió la tierra en parcelas y las subarrendó a otros agricultores.
Actualmente el espejo de agua de la Chadilauquen, merced a las lluvias producidas en el ciclo húmedo de la zona, ha invadido la ruta nacional Nº 35
En el año 1915 comenzó a funcionar la escuela Nacional Nº 30 en la zona urbana con una matrícula de 30 alumnos y bajo la dirección de la maestra Petrona R. Barrionuevo. Como por aquellos primeras décadas las familias numerosas vivían en el campo muy cerca de allí y para estar más cerca de los alumnos fueron fundadas escuelas rurales. Así en Colonia “La Elina” en 1922 se fundó una escuela a cargo de Juliana J. Sosa.

Muchos años más tarde, la escuela Nacional Nº 69 que había sido creada en la zona de Victorica, (en la que fuera director Félix Romero), fue trasladada a colonia “La Elina” el año 1934, siendo su primera directora Isolina R. de Gesualdi.

Para acompañar la labor de las escuelas y cumpliendo con el mandato de Sarmiento, la comunidad de Embajador Martini puso en marcha la Biblioteca “Florentino Ameghino” el año 1919.
Inauguración y bendición de la Plazoleta en Homenaje a todos los inmigrantes que se asentaron el lugar y que fueron pioneros de la colonización agrícola
Al fundarse la “Liga Pampeana de Fútbol”, con sede en General Pico, uno de los clubes participantes en el año 1925 fue el “Martini Foot Ball Club”. Además del futbol, el Club de Martini promocionó otros deportes y actividades culturales.

Muy recordada durante muchos años fue una temprana carrera de automóviles que se organizó entre esa zona y Santa Rosa ya convertida en capital. La prueba de velocidad se realizó durante el año 1912, cuando había muy pocos autos en La Pampa. La carrera se largó desde Alta Italia, pasó por los montes de Caricurá, cruzó por Embajador Martini, Monte Nievas, Arata, Eduardo Castex, y llegó a Santa Rosa la capital del Territorio Nacional. La etapa de vuelta tuvo como punto de llegada a Embajador Martini.
Vista de la fachada del edificio del Martini Footbal Club donde a lo largo de su trayectoria se han realizado la práctica de distintos deportes

Según la crónica, llegó primero un norteamericano de apellido Harris (supongo que estaría relacionado con la “South American Land Company Limited” la sociedad anónima antecesora de “Estancias y Colonias Trenel”). Quien al parecer era un propietario acomodado, porque su auto estaba preparado especialmente para competencias, lo que le permitió desarrollar hasta 85 kilómetros por hora.

El crédito local, el francés don Pedro Ninet le habría hecho una “gran carrera”, pero tuvo la mala suerte de volcar (recordemos que eran huellas porque todavía los caminos eran de tierra y no existía aún Vialidad), quedando sin posibilidad de continuar en la competencia.
Algunos actos del 50º Aniversario se realizaron en un galpón del antiguo ferrocarril que otrora supo estar colmado de cereales
El año 1927 se creó la Comisión de Fomento en cuya oportunidad la comunidad eligió como primer Presidente de la misma al inefable don Pedro Ninet, un hombre de gran empuje.
La década del treinta fue la más complicada para los productores de cereales, dado que a las cenizas de 1932 se agregó una sequía y años de bajas precipitaciones, con el año 1937 con una precipitación anual muy escaza que sólo alcanzó los 349 milímetros con pérdida de cultivos.

Una iniciativa de varios productores rurales de Embajador Martini logró que en el año 1947 se pusiera en marcha una filial de la Federación Agraria Argentina, la que logró una rebaja del 20 % en los arrendamientos de campo de los propietarios. En años sucesivos muchos de ellos aprovechando buenos años de cosecha y el crédito que otorgaba el Banco de la Nación Argentina, bajo la presidencia del General Juan Domingo Perón, pudieron convertirse en propietarios.
La población ha venido creciendo lentamente desde 1991 al 2010 fecha del últio censo nacional

Según las cifras que arrojó el Censo de Población llevado a cabo por las autoridades del Territorio Nacional, para el año 1920 Embajador Martini tenía en su planta urbana la cantidad de 603 habitantes.
Escudo de la localidad de Embajador Martini, aprobado el año 1985. El campo de arriba representa el pasado con la tecnología tradicional y el esfuerzo del hombre para labrar el suelo. El de abajo lo que era el presente de ese momento con la perspectiva de la pesca en una laguna que permitió la recreación durante varios años.
 
Embajador Martini está a la vera de la ruta nacional Nº 35 y se tiene acceso a la localidad además por la ruta provincial Nº 2. Según el Censo Nacional de Población del año 2001 tenía 1.235 habitantes, mientras que el Censo de 1980 había acusado 685 pobladores totales entre la urbana y la que vive en zona rural.






El ejido municipal tiene 450 kilómetros cuadrados y en función de la cantidad de población del último Censo Nacional conocido en 2001 tenía una densidad de 2,74 habitantes por kilómetro cuadrado.
Su actual Intendente Municipal es el señor Oscar Tellería, quien representa a la localidad, que integra la Micro Región I en el Concejo de Descentralización, junto a los demás municipios del Departamento.

NOTA: Agradezco al Grupo Facebook de Embajador Martini por algunas de las fotos que ilustran esta nota de adhesión al Centenario de su pueblo.

jueves, 22 de abril de 2010

EVOCACION DE SANTA ROSA

Creo que la primera vez que vine a Santa Rosa no tendría más de cinco o seis años. En compañía de mis padres, nos hospedamos en el desaparecido Hotel París, del que solo queda actualmente el baldio en la esquina de las calles Sarmiento y Pellegrini.



De aquella visita, siempre vuelve a mi memoria el recuerdo de un monopatín, que la hija del dueño tenía en el patio y al que me subí para intentar deslizarme por el corredor que circunbalaba el interior, no sin rasparme las manos contra las paredes y alguna caída.
Fuimos a visitar a Alfredo Saad y su esposa, que por ese entonces vivían en una de las casas del Ferrocarril, frente a la fábrica de mosaicos que había sobre la calle Alsina.

Después de muchos años, recien volví a Santa Rosa fugazmente, con mis compañeros de la secundaria el año 1963, para solicitar una audiencia con autoridades del gobierno provincial con la finalidad de obtener apoyo financiero para costear un viaje de finalización de estudios, de la primera promoción de la Escuela Provincial de Comercio Félix Romero.

La antigua estación destinada para oficinas municipales. En aquellos años por donde está la construcción nueva agregada, estaba el espacio para que se pudiese atravesar desde la Villa hacia el "centro".

Lamentablemente nuestra gestión no tuvo frutos y nos quedamos sin compartir esa experiencia entre los seis compañeros y compañeras, que hubiesemos aceptado gustosos, aunque más no fuese, conocer la Capital de nuestra Provincia, que para los niños y jóvenes de familias pobres del interior, nos era prácticamente desconocida.



Volví al año siguiente a principios de 1964, para radicarme definitivamente con la finalidad de iniciar mis estudios universitarios. Mis padres y el resto de la familia tomaron la decisión de acompañarme y también se viniveron de Victorica a instalarse para siempre en Santa Rosa.

La calle Nº 19 (actual Santiago del Estero), al fondo se aprecia uno de los varios galpones del Ferrocarril donde se acopiaban los granos a la espera de los trenes cerealeros, que los llevaría al puerto.

Mi padre alquiló una casa en la entonces calle 19, hoy Santiago del Estero de la
Villa Tomás Mason, a dos cuadras de la estación del Ferrocarril Sarmiento. A tres cuadras de allí se encontraba el Club Argentino, con pista de baile al aire libre, cuya música en las noches de bailes, se escuchaba con total nitidez. A dos cuadras sobre la calle 19 estaban instaladas las vocinas de la "Propaladora Ranquel" de López y Alcántara, por la que nos enterabamos de las noticias.

Lo primero que recuerdo, además de lo ya citado, es el ulular de la bocina de la sirena que anunciaba la entrada o salida del personal del ex Molino Werner, en plena actividad por entonces. Ese era nuestro reloj familiar, además de los vecinos Espinosa que vivían en la casa contigua y trabajaban allí.


Mientras nuestro padre trabajaba de changas de albañil y a veces en algunas tareas rurales en los campos cercanos a Santa Rosa, mis hermanos fueron encontrando ocupación como vendedores de diario o llevar los bultos y las valijas a los pasajeros que llegaban a la Estación. Terminaron su escuela primaria en las escuelas nocturnas cercanas e inmediatamente ingresaron al mercado laboral. Los dos varones más grandes comenzaron de aprendices en comercios del centro y las dos mujeres trabajaron en casas de familia.

A veces la cola de los camiones para descargar en el Molino llegaba hasta la calle Santiago del Estero y en ciertas ocasiones los galpones del Ferrocarril donde se guardaban granos, también tenía una febril actividad. Muchos camiones, gran cantidad de obreros, peones y changarines, entre los empleados del ferrocarril y los de las firmas acopiadoras trabajaban en la temporada alta para el tiempo de las cosechas.

Por la ubicación de nuestra casa paterna en Victorica, que estaba situada cerca de "Los Pisaderos", no teníamos ocasión en nuestra niñez de vivir a menudo la experiencia de la llegada o partida del tren, dado que la Estación estaba en la otra punta del pueblo.

Mis hermanos y hermanas lo descubrieron aquí, mientras iban conociendo el resto de la ciudad, que por entonces "era un pueblo grande" como se solía decir, dado que Santa Rosa había acusado, según el Censo Nacional de Población de 1960 escasamente 25.273 habitantes.

El anden de la estación aún se conserva, las antiguas vías han sido sepultadas por la tierra, la basura y los pastos. Al fondo se observa uno de los nuevos paso a nivel y la torre del ex Molino Werner.

Ese año 1964 me dediqué a estudiar, exclusivamente, asistiendo no sólo a los prácticos y a cursar las materias obligatorias de la Facultad de Ciencias Economicas, que tenía la sede sobre la calle Mitre, con entrada frente al edificio del Banco de la Nación Argentina, que aún no había sido demolido y tenía la fachada clásica.

En las cátedras de aquel año conocimos a los profesores, Juan Manuel Hornia de Economía, al Ingeniero Rafael de Análisis Matemático, al Dr. Julio César Noya que dictaba Historia de las Ideas y los Hechos Económicos, Al Profesor Julio Colombato que dictaba Geografía, la asignatura Contabilidad I a cargo del Contador Perrier.

Como hacía tres años se había inaugurado la nueva sede del Poder Ejecutivo, este edificio fue destinado al Poder Judicial de La Pampa. Por aquí pasabamos cuando nos desplazábamos por la calle Pellegrini, desde la Estación hasta la plaza, rumbo a la Facultad.

Como la Universidad aún era Provincial, a los exámenes asistían los titulares de las cátedras que provenían de la Universidad Nacional de La Plata con la cual existía un convenio. En cierta ocasión llegó para presidir una mesa examinadora el profesor Madueño, quien nos hizo a todos los que nos encontrábamos en el aula el siguiente comentario:

"cuando salí del Hotel Comercio esta mañana, antes de venir para aqui di unas vueltas por los alrededores y mirando los tachos en los cuales las familias sacan los desperdicios, pude observar que con lo que se tira, se podría alimentar otra ciudad más".


Los terrenos del antiguo Ferrocarril que dejara de funcionar a principios de la década del noventa han sido parquizados. Por este sendero cruzabamos todos los días para ir o venir del centro.


El "Mercado Municipal" de abasto sobre la calle Quintana entre calles General Pico y Pellegrini, todavía funcionaba en la década del sesenta.


La Plazoleta Mitre conserva aún las farolas con las que estaba iluminada, al igual que la Plaza San Martín y la plazoleta de la Estación.

Los fines de semana teníamos oportunidad de asistir al Cine "Marconi", sobre la calle Quintana o a los lugares cercanos del centro donde se bailaba. En el Club Penales en la calle Gil, en la Confitería "El Aguila" o cruzando la calle enfrente la Confitería "La Capital". Unas cuadras más allá, casi al final de la 9 de Julio estaba el Club Fortín Roca de una gran actividad por aquellos años.

Con algunos ahorros me compré una motoneta Iso usada, con la cual me desplazaba, en aquella Santa Rosa, de escaso tránsito y pocas motos, que sólo tenía en ese entonces los paso a nivel de la calle Gonzalez y el de la Rivadavia para pasar desde el centro, al barrio Tomás Mason detrás de la vía.
Viví en Santa Rosa hasta fines del año 1969 en que me diplomé y regresé a instalarme en Victorica. En el interín y durante los años 1965 y 1966, estuve practicamente ausente, dado que cumplí con el servicio militar obligatorio en la Marina de la Argentina.
Cuando me reincorporé de nuevo plenamente a la ciudad, en la Argentina, en La Pampa y en la capital, Santa Rosa se habían instalado los gobiernos de facto de aquella "Revolución Argentina" que derrocó a Arturo Humberto Illía, que había gozado de mi primer voto como joven ciudadano. Pero esa es otra historia. Vayan estos recuerdos para evocar una Santa Rosa de la década del sesenta de la que participamos, cuando cumplió sus 75 años en 1967.

miércoles, 14 de abril de 2010

Tomás Manuel de Anchorena, pueblo de La Pampa

EN EL AÑO DEL BICENTENARIO
PRIMER CENTENARIO DEL PUEBLO PAMPEANO


Allá por el año 1910 la Argentina se aprestaba a celebrar el Primer Centenario de la etapa inicial de la Independencia de España. Nuestro país había recibido inversiones extranjeras, que le permitieron contar con ferrocarriles, puertos, silos para trasladar y guardar las cosechas de cereales.

El aporte de la inmigración fue fundamental para poner en marcha el proyecto de agricultura extensiva, que aprovechara la fertilidad de los suelos vírgenes de las tierras que hasta tres décadas antes habían sido el dominio aborigen.

La Pampa, por entonces era uno de los Territorios Nacionales, por lo que su administración dependía del Gobierno Nacional, dado que no tenía autonomía.
El año 1907 se había conformado con representantes de las distintas localidades, un Movimiento Pro Autonomía, intentando sacarse de encima el yugo de las políticas centralistas que no atendían las necesidades regionales específicas.

En los alrededores de la Estación del Ferrocarril comenzó la gesta fundacional.

La Argentina en el esquema del comercio internacional, bajo el dogma del librecambio y la teoría de los costos comparativos que impusieron los representantes de la escuela clásica de economistas ingleses, había aceptado el papel de asumirse como “el Granero del Mundo”.

En ese contexto internacional y nacional, es que en el Territorio Nacional de La Pampa Central, se continuaban fundando poblaciones a la vera del “camino de acero” que aún no había perdido su idea inicial de adentrarse hacia el interior del país profundo donde se producían las carnes, las lanas, los cereales y estaba la riqueza forestal y mineral.

Uno de los ferrocarriles se llamó justamente “del Oeste” y otro “Buenos Aires al Pacífico”, que daban cuenta de las intenciones empresariales con respecto a futuras inversiones en dicho rubro, quedaron truncas cuando llegó la Primera Guerra Mundial en 1914 y las inversiones se paralizaron.
Según el corresponsal que la revista porteña “Caras y Caretas” envió a La Pampa para apoyar el Movimiento Pro Autonomía y que recorrió los principales lugares, entre ellos Victorica, envió estos datos reveladores de la pujanza pampeana por el año 1907: un stock de 8.000.000 de ovejas, 600.000 vacunos, y más de 400.000 hectáreas sembradas.

1.- La fundación
La piedra fundacional de la nueva población se enterró en los terrenos del ferrocarril que venía desde Rivera (Provincia de Buenos Aires) un 14 de abril del año 1910, en plena euforia por los próximos festejos del Centenario de la Argentina.

Retrato de don Tomás Manuel de Anchorena quien fuese Diputado en el Congreso de Tucumán, cuando y donde se declaró nuestra Independencia Nacional de las Provincias Unidas del Sud

Las primeras familias que se instalaron en la zona, antes de la fecha de la fundación oficial, provenían de la provincia de Buenos Aires, cuyo límite interprovincial se encuentra a pocos kilómetros, otras de Santa Fe, muchas de ellas inmigrantes.
Se dedicaron en los primeros tiempos a la oveja e inmediatamente al trigo que en aquella zona de La Pampa se convertiría en el monocultivo por excelencia durante muchas décadas.

El régimen de lluvias para el pueblo de Tomas Manuel de Anchorena registra una media anual entre 1920 y 1980 de 646 milímetros. Habiéndose anotado como año excepcional la precipitación máxima el año 1946 con 979 milímetros y la mínima el año 1937 con solo 356 milímetros.

La del treinta ya sabemos fue la década nefasta de "los años malos", no sólo para La Pampa, sino también para el mundo porque fue el impacto de la Gran Depresión Mundial que comenzó en Estados Unidos (1929) y se expandió a casi todo el orbe, deprimiendo los precios de los cereales, las carnes y todas las materias primas, como la lana de la que Argentina era gran exportadora.

Con el crecimiento de la población rural y urbana Tomás Manuel de Anchorena contó con la Escuela Nacional Nº 252. Luego el año 1918 se instaló la primera autoridad policial, diez años después abriría sus puertas el Registro Civil y una década más tarde en 1938 la Estafeta de Correos.

En una antigua Guía del Ferrocarril del Sud se puede leer que hacia el año 1930 Tomás Manuel de Anchorena contaba con alrededor de 100 habitantes. Que tenía sembradas 30.000 hectáreas de alfalfa, 8.000 de maíz, 5.000 de avena y tan sólo 1.000 de trigo.

Ya había comenzado el proceso de degradación de los suelos y de a poco se configuraba la diversificación de la producción intentando también hacer explotación mixta con algo de ganadería, para tratar de esquivarle a la quiebra. Aquel año la guía registra un stock de aproximadamente 31.000 yeguarizos, 20.000 vacunos y unos 10.000 lanares. La gran cantidad de yeguarizos se justifica en una época de pleno predominio de la tracción a sangre.

2.- El patronímico.Los ingleses acostumbraban poner a las estaciones, alrededor de las cuales se desarrollaban los pequeños pueblos, el nombre del donante de las tierras. En este caso las tierras pertenecían a la familia Anchorena, una de las más poderosas económicamente hablando.
Una de las Iglesias que conserva su diseño original y que forma parte del Patrimonio Arquitectónico e Histórico de La Pampa.

El páter familia Juan Esteban de Anchorena llegó en 1750 al Rio de la Plata y luego de cinco años de trabajar en un comercio, se largó por su cuenta de lleno a las actividades mercantiles en la época del monopolio español y el contrabando en gran escala.

Su capacidad para los negocios lo convirtió rápidamente en comerciante regional, dado que hacia 1770 ya tenía vínculos comerciales con el Virreynato del Perú, llegando con sus actividades también a su España natal, además de Inglaterra, Francia y El Caribe.

En 1775 se casó con Romana López de Anaya y Gámiz de las Cuevas, de cuyo matrimonio nacieron tres hijos, Juan José Cristóbal el primogénito, Tomás Manuel y Mariano Nicolás.
Al morir en 1808 el fundador de la dinastía Anchorena, ya había amasado una fortuna considerada como una de las principales del Rio de la Plata, e incluso de Europa, la que heredaron e incrementaron sus hijos, diversificando las inversiones y aprovechando los numerosos vínculos y relaciones que supo hacer su padre y que ellos continuaron tejiendo.
Tomás Manuel de Anchorena, bautizado el 30 de diciembre de 1783 en la Iglesia "Nuestra Señora de la Merced" de Buenos Aires, fue electo representante de la provincia de Buenos Aires como Congresal para participar de las deliberaciones en el histórico Congreso llevado a cabo en Tucumán y que declaró la Independencia de Argentina un 9 de julio de 1816.

Tomás Manuel había nacido en 1783 y se había doctorado en leyes, compartiendo su labor política junto a Juan José Paso, José Darragueira, Juan Agustín Gascón y Pedro Medrano, todos Doctores en leyes. El y sus hermanos tuvieron muy buena relación con don Juan Manuel de Rosas, quien fue administrador de algunos de sus campos, que los obtuvieron por compras directas que hicieron a la Provincia de Buenos Aires cuando el Brigadier General era su gobernador.

Don Tomás Manuel falleció el año 1847, cuando hacía dos años que había comenzado el bloqueo a los puertos del litoral Argentino por parte de la alianza Anglo-Francesa y que obstruyó el comercio hasta 1.850.
Placa colocada dentro del edificio de la Iglesia el día de la bendición de la misma 28 de abril del 1918

La Iglesia de Tomás Manuel de Anchorena es una de las cuatro que han sido declaradas Patrimonio Histórico Religioso de La Pampa. La Patrona es la Virgen de la Merced existiendo una placa en la que doña Mercedes Riglos, dedica la Capilla a su esposo, el Doctor Tomás S. de Anchorena. El acto de bendición se realizó el 28 de abril del año 1918.

Los Anchorena, se hicieron de tierras en la zona de la pampa seca comprando, como don Ataliva Roca, títulos de la deuda pública, garantizados con las tierras que se iban a conquistar con la denominada “Conquista del Desierto” que llevó a cabo el General Roca cuando fue ministro de Guerra el año 1879.

En el listado de Establecimientos Ganaderos que registra la Guía del Ferrocarril de 1930 mencionada, aparece un Manuel Baldonero de Anchorena (hijo de Tomás S. y de Mercedes Riglos) nacido el 27 de febrero de 1871 como uno de los propietarios, aunque no se consigna con cuantas hectáreas. Su ancestro Nicolás Anchorena, supo tener 306 leguas en la provincia de Buenos Aires, siendo uno de los principales terratenientes en la época de Rosas.

El futbol y otros deportes y actividades sociales y culturales se llevan a cabo en las instalaciones del Club Atlético Numas con más de siete décadas de vida.

Ha quedado en el anecdotario nacional el dicho “más rico que Anchorena”, que modificado o deformado y/o adaptado por nuestros abuelos solíamos escuchar en nuestros hogares cuando nos decían “mira que Anchorena”, sin saber demasiado el porque.

3.- Actividades culturales. Además de la Escuela rural, la juventud de Tomás Manuel de Anchorena tuvo su punto de encuentro todos los fines de semana en el Club Atlético Numas, que fuera creado el año 1937, en plena década seca de La Pampa y de fracaso de las cosechas.

En el frostispicio de la entrada y el escudo que identifica al pueblo, la espiga dorada del bendito trigo, fruto de alegrías y sinsabores.

Aún las poblaciones más pequeñas de La Pampa, tuvieron sus clubes y el Atlético Numas se sumó a la competencia no sólo local sino también regional, con buenos resultados en algunas décadas.

En la década del cuarenta se puso en funcionamiento una Escuela Hogar, para dar albergue a los niños de la amplia campiña donde aún vivían mayoritariamente las familias.
La Comisión de Fomento del pueblo se creó el año 1955 y fue su primer Presidente don Félix Blanc, integrante de una de las familias tradicionales de la zona.
Los primeros vehículos tracción a sangre, uno de los cuales aún se conserva

Luego de haber desaparecido el Ferrocarril, como en toda La Pampa, Tomás Manuel de Anchorena, se conecta con la Capital Santa Rosa por la ruta provincial Nº 14, con salida a la ruta nacional Nº 35.

Las familias actuales tienen acceso a las comunicaciones telefónicas y de Internet, vía satélite, una Biblioteca Pública y otros lugares de esparcimiento. La Estación ha quedado como una antigua postal de la nostalgia del tiempo de los abuelos.

El Censo Nacional de Población del año 1991 registró 293 habitantes en la zona rural y 286 en la zona urbana, arrojando un total de 579 pobladores y habitantes. El Censo posterior del 2001 arrojó un saldo de 416 habitantes, con una proyección de la Dirección General de Estadísticas y Censos de La Pampa, de 305 habitantes para el año 2009.

Nota: agradezco al Grupo Facebook de la localidad por las fotografías que he tomado para ilustrar esta nota. Vaya con el agradecimiento mi deseo de una feliz celebración de este primer centenario.

sábado, 3 de abril de 2010

POLICIA DEL TERRITORIO

En la zona de Victorica
Última nota del tema
Desde 1.900 a 1.910

a.- Problemas con el Personal

A principios de febrero del año 1902, el comisario encargado de Victorica remite nota la superioridad, exponiendo un problema que evidentemente tenía a todo el personal bastante molesto.

“Pongo en su conocimiento de V.S. que con motivo de la demora en los sueldos de los agentes de esta comisaría –tres meses cumplidos-, atraviesan estos una situación bien difícil, por lo que ruego a V.S. se sirva tomar en consideración esta circunstancia.”
Pocos días después hace eclosión algún entripado interno que lo lleva al comisario a tomar drásticas medidas, prescindiendo del servicio de dos agentes por los motivos que expone seis días después de la misiva anterior.


Patrulla policial trasladando un delincuente apresado, parece que un agente sufrió heridas en la redada. Además de los caballos, los perros rastreadores integraban también la partida. (foto Caldenia)


“Comunico a Ud. que con fecha 15 del actual han sido dados de baja del personal de esta Comisaría los agentes, (...) el primero por ebrio consuetudinario y el segundo por desobediencia.”


El Comisario cuidaba la imagen de la Institución Policial, sobre todo porque había sido el propio Jefe de Policía del Territorio quien en una Circular se había referido en estos términos a principios del 1900:


“El que suscribe, tiene conocimiento de que algunos empleados superiores, faltando a sus deberes y dando mal ejemplo al personal subalterno, beben con exceso, frecuentan públicamente lugares tolerados, haciendo hábitos de vida en ellos, juegan y contraen deudas en los vecindarios, no satisfaciéndolas al amparo del puesto que desempeñan, dando todo esto lugar a censura justificada, que rebaja la dignidad de la repartición.”(1)


(1) Diez, María A. “Trillar era una fiesta” Tomo II, pág.38. Universidad Nacional de La Pampa. Facultad de Ciencias Humanas. Instituto de Historia Regional. Santa Rosa, agosto de 1.995.




Estas bajas obviamente hacen recrudecer el problema de la escasez de la dotación del personal, por lo que el comisario vuelve a la carga con un antiguo reclamo, aunque esta vez con el argumento que le ha sido provisto por el propio gobernador, que ha estado de visita en Victorica.


“Tengo el honor de elevar a conocimiento de V.S. la necesidad cada vez más urgente de dotar a esta Comisaría con mayor número de personal que el existente. Los dos casos de robo de pequeñas puntas de ovejas, demuestran que la campaña de este departamento necesita de más atención que pueda deparársele a sus 450 leguas con siete agentes y un cabo de que dispongo.”


“Hablando con S.E. el Señor Gobernador Dr. Luque, a este respecto me manifestó que tenía el pensamiento de levantar dos comisarías reduciéndolas a simples destacamentos y que del excedente de una de ellas la de “Lonco Vaca” proveería de esos agentes a esta Comisaría.”




b.- Falta de caballos


Otro de los problemas reiterados a los que debía hacer frente la Comisaría local, era la de falta de caballos en cantidad suficiente y en buen estado para las persecuciones que debían realizar cada vez con más frecuencia.


Con distintos argumentos y mediante variadas estrategias los comisarios de la localidad tratan de suplir estas carencias, sobre todo porque los bandoleros, criminales y ladrones cada vez están más organizados. Es por eso que el pedido de caballos en préstamo a los vecinos se hace casi una costumbre y a veces aunque logran aprehender a los sospechosos, la falta de caballos para remitir a los detenidos a Santa Rosa les obliga a recurrir también a los vecinos.


El comisario Emiliano Toledo en previsión de estos problemas, el 17 de julio de 1902 se dirige al Jefe en éstos términos: “Siendo de imprescindible necesidad para el mejor servicio de esta Comisaría y para el buen desempeño de las comisiones que constantemente se manda a la campaña, el tener caballos en buena condición y listos para los casos dados, solicito al Sr. Jefe autorice un gasto para forraje de diez caballos, que puestos en una chacra alfalfada a razón de 0,10 por día cada uno, hacen la suma de m$n 30 por mes.”



La comisaría de Policía estaba ubicada, los primeros años del siglo XX, en la misma manzana donde estaba el corralón municipal y donde posteriormente se construyeran edificios municipales y el de la Biblioteca.


c.- Los delitos crecen y se diversifican



El año 1.902 se registran en la jurisdicción cinco asesinatos, la mayoría con arma blanca, algunos de ellos con mucha premeditación y alevosía. Llama la atención de este ensañamiento el hallazgo de dos peones atados a un caldén. Los presuntos autores son perseguidos hasta San Luis sin lograr su arresto.


El robo de caballos y de ovejas, delitos contra el patrimonio, se extendieron bastante, amparados en la falta de medios de la policía. Los cuatreros se las ingeniaban para comercializar el producto de sus andanzas merced a la colaboración de algunos comerciantes que no indagaban demasiado sobre su procedencia.


Algunos ladrones preferían cerdear las tropillas y alzarse con ese producto, mucho más fácil de trasladar y de hacer desaparecer, dado que no había marca ni señal que pudiese identificar el origen del mismo.


Los comerciantes pueblerinos también fueron damnificados por hurtos y robos, cuando no por grescas. En enero de 1903 el comisario local consigna en el copiador de correspondencia que: “El detenido F… promovió desorden encontrándose en estado de ebriedad en la casa de negocio de Francisco Gesualdi donde después de provocar a pelear a varias personas que allí se encontraban, hizo destapar varias botellas de cerveza, rompiendo algunas de ellas y al tocar pito el dependiente de la casa llamando a la policía, F… huyó sin pagar cinco botellas las que importan tres pesos moneda nacional.”

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