miércoles 28 de abril de 2010

CARICATURAS

El pasado 22 de abril, aniversario de la Fundación de Santa Rosa (La Pampa), quedó inaugurada la muestra titulada "Rostros de mi tiempo pampeano" del señor Luis María Fiorini, en la sala del Colegio Médico de La Pampa, situada sobre la Avenida San Martín al 655.

La muestra está integrada por 20 láminas que contienen los óleos de un total de 64 que tendría realizadas el autor de esta presentación.
La muestra está dedicada a Alicia Nora Alchu-Fiorini in memoriam y cuenta con el auspicio de la Fundación del Colegio Médico y del Club de Leones Huitrú de Santa Rosa (La Pampa) Argentina.


Luis María Fiorini es profesor de matemática y Astronomia. Ha desempeñado el cargo de Subsecretario de Educación de La Pampa en la época del último gobierno militar.
En la muestra se pueden apreciar las caricaturas de 20 personas que han desarrollado sus quehaceres en distintos campos de la cultura pampeana. Tres de ellas son mujeres, la mayoría han nacido o vivido durante varios años en la ciudad Capital de La Pampa.
El escritor Miguel de la Cruz hace una presentación en el programa, refiriéndose a los "Rostros de cuerpo entero", al "dentro y fuera" y "entrevistos".
El autor nos anuncia que esta es una muestra inicial que abarca las cuatro últimas décadas en las que mientras trabajaba en la docencia o como publicista, fue conociendo y conviviendo con estos personajes que ahora muestra en sus oleos.

lunes 26 de abril de 2010

LOS CONCHADO

La familia Conchado
Hace pocos días se produjo el fallecimiento en Santa Rosa, donde vivía desde hace varios años, de Roberto Antonio “Beto” Conchado, uno de los hijos del matrimonio entre don Florencio Conchado, español y doña Trinidad Aguiar.

Los Conchado eran oriundos de Victorica, vivían en la cuadra de la calle Coronel Ernesto Rodríguez, entre Adolfo Corvalán y Jaime Sidebottom. Contigua a su vivienda hacia el lado de la plaza estaba la verdulería de don Urmente Gil y para el lado de Los Pisaderos, la Barraca que regenteaba don Eladio Rodríguez.

Además de Roberto, integraban la familia, Mario, que aún vive en la casa paterna en Victorica, Eduardo “Lalo” que supo vivir algunos años en Buenos Aires, y regresó a Victorica para formar familia, después estuvo residiendo varios años en Santa Rosa y el año pasado regresó definitivamente a Victorica. Eduardo se casó con Olga Torres, de cuya unión nacieron ocho hijas.

La familia también estaba integrada por tres mujeres, la mayor Mary de apodo "Ñata"que vivía en Buenos Aires, que se había casado con un señor de apellido Secreto, Esperanza, apodada “Porota” que se casó con Osvaldo Cernicharo y Eve que se casó con “Coco” Julio y después de algunos años se fueron a vivir a Buenos Aires. "Porota" falleció el 12 de noviembre del 2009, la ha sucedido su hija Alicia que se casó con Alberto Kenny, que continúa viviendo en Victorica.


Quien levanta la copa y el vaso al centro es don Florencio Conchado, festejando en el comedor de su casa el triunfo en una carrera de Karting, a la derecha "Gofio" Di Dio, uno de los pilotos. El niño con cuello de camisa marrón es su nieto Mario Secreto que se crió y se educó en Victorica desde el primario hasta el secundario.

El más chico de todos era Omar, que trabajó también en la empresa familiar, hasta que se independizó. Estaba casado con una de las hermanas Cortéz. El rubio de los ojos celeste falleció el pasado 23 de septiembre de 2009.
Los Conchado se dedicaban a la instalación de molinos, arreglos de aguadas y perforaciones de pozos, no sólo en el pueblo sino en los campos y chacras de los alrededores de Victorica y su amplia zona.


El “gallego” Conchado como le llamaban todos, aunque no sé si era procedente de Galicia (1) o por esa costumbre argentina, era la competencia por aquellos años de los vascos Berazategui, que eran del oficio, trabajo del cual participaba también uno de los Aguiar y don Casimiro Pérez Casas y sus hijos, otro español.


Supieron tener mucho trabajo en la década del cincuenta y del sesenta, lo que les permitió expandirse y adquirir un camión Ford nuevo para transportarse con el personal y las herramientas.


Junto con ellos también trabajaban de peones “Pancho” Seivane que vivía dentro del predio de Los Pisaderos y años después incorporaron al más chico de los Pérez, con el que fuimos compañeros en la escuela primaria.


A principios de la década del sesenta ya don Florencio, entrado en años y con varias campañas encima viviendo en carpas, se había retirado del oficio, dejando la empresa en manos de Roberto. Solíamos compartir la mesa de chinchón, del mus y del tute cabrero con él, Zacarías Cuello, el “manco”, Tomás Arostegui, Jesus Ollo de General Pico, Vicente Serraino, Cirilo Zaldarriaga y don Lorenzo Cazaux


Facsimil de una factura por trabajo realizado a la Asociación de Beneficencia de Victorica el año 1930, que solventaba las inversiones y los gastos de la Sala de Primeros Auxilios.


Supe ir a la casa de los Conchado para que doña Trinidad me curase el empacho. Ella al igual que la señora de Torino, utilizaba el método del centímetro y después de los tres días, de medir y rezar, recomendaba la consabida purga de aceite ricino para terminar el “tratamiento”.


Omar solía participar del grupo del barrio para jugar al futbol, al softbol, con los barriletes, a las bolitas y con las figuritas, además de las grandes persecuciones entre indios y cowboys o entre ladrones y policías.


Roberto se puso de novio con una de las hijas de don Salvador Abdala, Olga Beatriz con quien formó familia y en el seno de la cual nacieron dos hijos.
Los Conchado eran asiduos concurrentes al futbol de los domingos en la cancha de Cochicó. A las carreras de caballos, al cine, a la confitería y al Club Social. Fueron también fanáticos del karting.

(1) Según nos ha escrito una de sus nietas don Florencio era del pueblo Dornera de la provincia de Galicia.

domingo 25 de abril de 2010

ALFREDO OLIVO

MUESTRA HOMENAJE
Mañana 26 de abril se clausurará la muestra "Homenaje a Alfredo Olivo", (fallecido en julio del 2007) organizada por el Museo Provincial de Artes de La Pampa en su sede de la esquina de 9 de Julio y Villegas.

Olivo trabajaba como dibujante publicitario. Además de la pintura también participó del movimiento teatral en Santa Rosa.

"Esta selección es parte de la obra que quedó en su casa, una síntesis de un conjunto que se encuentra en colecciones particulares y publicas, si bien faltan unas figuras de mujeres coloridas y escultóricas que cariñosamente le llamábamos "la serie de las gordas" y que se diferencian por los colores puros de su paleta dominante: la de los terrosos, tostados, ocres, tenues verdes y amarillos o mezclados con oscuros", dice Miguel de la Cruz en el catálogo que acompañó la presentación.

Una vez en la Fundación del Banco de La Pampa, en la que impulsamos la idea de crear una Pinacoteca que adquiriera paisajes de La Pampa, se acercó y me dijo, después de haber mirado las obras colgadas, "creo que no voy a tener el gusto de ver alguna de mis paisajes colgados aquí".

Es que como el mismo se definía allá por el año 1999 en una entrevista que pudimos observar en la mencionada Muestra Homenaje, su obra se encuadraba mucho más en lo no figurativo.


Olivo había nacido en San Antonio Oeste, un puerto de Rio Negro el año 1932. Se radicó en Santa Rosa a partir del año 1967. En el año 1983 fue uno de los fundadores del Centro de Artistas Plásticos, entidad que presidió.
Junto con su amigo y colega Eduardo Di Nardo, sentaron las bases del Grupo Tésis integrado además por las plásticas María Eugenia Lomazzi, Gloria Corral, Mabel Di Liscia y Estela Jorge, en el que cada uno de los pintores, conservando su individualidad, expone y comenta sus obras con los otros miembros, argumentando y debatiendo sobre los fundamentos de las mismas.
Alfredo Olivo se consideraba a sí mismo un artista no muy premiado, a pesar que en 1991 obtuvo el Primer Premio Adquisición del Salón Provincial, en Santa Rosa La Pampa, que le entregáramos personalmente y el año 1996 volvió a obtener también el Primer Premio en el mismo Salón, además de otros premios y menciones especiales.
Olivo sostenía que el artista, y en su caso particularmente, la obra provenía de un 80 % de transpiración y el 20 % restante se lo asignaba a la idea o temática que se le había ocurrido. No creía para nada en la inspiración divina ni que el artista nace. Estaba convencido que todo artista
debe elegir su rumbo y luego estudiar, perfeccionarse, y trabajar duro para tratar de alcanzar la meta que se ha fijado.

Miguel de la Cruz expresa en un párrafo que "cuando se mira una foto de Rothko se advierte ese aire introspectivo, caviloso y melancólico, que era la presencia de Alfredo, su parecido emocional, no fisonómico".

jueves 22 de abril de 2010

EVOCACION DE SANTA ROSA

Creo que la primera vez que vine a Santa Rosa no tendría más de cinco o seis años. En compañía de mis padres, nos hospedamos en el desaparecido Hotel París, del que solo queda actualmente el baldio en la esquina de las calles Sarmiento y Pellegrini.



De aquella visita, siempre vuelve a mi memoria el recuerdo de un monopatín, que la hija del dueño tenía en el patio y al que me subí para intentar deslizarme por el corredor que circunbalaba el interior, no sin rasparme las manos contra las paredes y alguna caída.
Fuimos a visitar a Alfredo Saad y su esposa, que por ese entonces vivían en una de las casas del Ferrocarril, frente a la fábrica de mosaicos que había sobre la calle Alsina.

Después de muchos años, recien volví a Santa Rosa fugazmente, con mis compañeros de la secundaria el año 1963, para solicitar una audiencia con autoridades del gobierno provincial con la finalidad de obtener apoyo financiero para costear un viaje de finalización de estudios, de la primera promoción de la Escuela Provincial de Comercio Félix Romero.

La antigua estación destinada para oficinas municipales. En aquellos años por donde está la construcción nueva agregada, estaba el espacio para que se pudiese atravesar desde la Villa hacia el "centro".

Lamentablemente nuestra gestión no tuvo frutos y nos quedamos sin compartir esa experiencia entre los seis compañeros y compañeras, que hubiesemos aceptado gustosos, aunque más no fuese, conocer la Capital de nuestra Provincia, que para los niños y jóvenes de familias pobres del interior, nos era prácticamente desconocida.



Volví al año siguiente a principios de 1964, para radicarme definitivamente con la finalidad de iniciar mis estudios universitarios. Mis padres y el resto de la familia tomaron la decisión de acompañarme y también se viniveron de Victorica a instalarse para siempre en Santa Rosa.

La calle Nº 19 (actual Santiago del Estero), al fondo se aprecia uno de los varios galpones del Ferrocarril donde se acopiaban los granos a la espera de los trenes cerealeros, que los llevaría al puerto.

Mi padre alquiló una casa en la entonces calle 19, hoy Santiago del Estero de la
Villa Tomás Mason, a dos cuadras de la estación del Ferrocarril Sarmiento. A tres cuadras de allí se encontraba el Club Argentino, con pista de baile al aire libre, cuya música en las noches de bailes, se escuchaba con total nitidez. A dos cuadras sobre la calle 19 estaban instaladas las vocinas de la "Propaladora Ranquel" de López y Alcántara, por la que nos enterabamos de las noticias.

Lo primero que recuerdo, además de lo ya citado, es el ulular de la bocina de la sirena que anunciaba la entrada o salida del personal del ex Molino Werner, en plena actividad por entonces. Ese era nuestro reloj familiar, además de los vecinos Espinosa que vivían en la casa contigua y trabajaban allí.


Mientras nuestro padre trabajaba de changas de albañil y a veces en algunas tareas rurales en los campos cercanos a Santa Rosa, mis hermanos fueron encontrando ocupación como vendedores de diario o llevar los bultos y las valijas a los pasajeros que llegaban a la Estación. Terminaron su escuela primaria en las escuelas nocturnas cercanas e inmediatamente ingresaron al mercado laboral. Los dos varones más grandes comenzaron de aprendices en comercios del centro y las dos mujeres trabajaron en casas de familia.

A veces la cola de los camiones para descargar en el Molino llegaba hasta la calle Santiago del Estero y en ciertas ocasiones los galpones del Ferrocarril donde se guardaban granos, también tenía una febril actividad. Muchos camiones, gran cantidad de obreros, peones y changarines, entre los empleados del ferrocarril y los de las firmas acopiadoras trabajaban en la temporada alta para el tiempo de las cosechas.

Por la ubicación de nuestra casa paterna en Victorica, que estaba situada cerca de "Los Pisaderos", no teníamos ocasión en nuestra niñez de vivir a menudo la experiencia de la llegada o partida del tren, dado que la Estación estaba en la otra punta del pueblo.

Mis hermanos y hermanas lo descubrieron aquí, mientras iban conociendo el resto de la ciudad, que por entonces "era un pueblo grande" como se solía decir, dado que Santa Rosa había acusado, según el Censo Nacional de Población de 1960 escasamente 25.273 habitantes.

El anden de la estación aún se conserva, las antiguas vías han sido sepultadas por la tierra, la basura y los pastos. Al fondo se observa uno de los nuevos paso a nivel y la torre del ex Molino Werner.

Ese año 1964 me dediqué a estudiar, exclusivamente, asistiendo no sólo a los prácticos y a cursar las materias obligatorias de la Facultad de Ciencias Economicas, que tenía la sede sobre la calle Mitre, con entrada frente al edificio del Banco de la Nación Argentina, que aún no había sido demolido y tenía la fachada clásica.

En las cátedras de aquel año conocimos a los profesores, Juan Manuel Hornia de Economía, al Ingeniero Rafael de Análisis Matemático, al Dr. Julio César Noya que dictaba Historia de las Ideas y los Hechos Económicos, Al Profesor Julio Colombato que dictaba Geografía, la asignatura Contabilidad I a cargo del Contador Perrier.

Como hacía tres años se había inaugurado la nueva sede del Poder Ejecutivo, este edificio fue destinado al Poder Judicial de La Pampa. Por aquí pasabamos cuando nos desplazábamos por la calle Pellegrini, desde la Estación hasta la plaza, rumbo a la Facultad.

Como la Universidad aún era Provincial, a los exámenes asistían los titulares de las cátedras que provenían de la Universidad Nacional de La Plata con la cual existía un convenio. En cierta ocasión llegó para presidir una mesa examinadora el profesor Madueño, quien nos hizo a todos los que nos encontrábamos en el aula el siguiente comentario:

"cuando salí del Hotel Comercio esta mañana, antes de venir para aqui di unas vueltas por los alrededores y mirando los tachos en los cuales las familias sacan los desperdicios, pude observar que con lo que se tira, se podría alimentar otra ciudad más".


Los terrenos del antiguo Ferrocarril que dejara de funcionar a principios de la década del noventa han sido parquizados. Por este sendero cruzabamos todos los días para ir o venir del centro.


El "Mercado Municipal" de abasto sobre la calle Quintana entre calles General Pico y Pellegrini, todavía funcionaba en la década del sesenta.


La Plazoleta Mitre conserva aún las farolas con las que estaba iluminada, al igual que la Plaza San Martín y la plazoleta de la Estación.

Los fines de semana teníamos oportunidad de asistir al Cine "Marconi", sobre la calle Quintana o a los lugares cercanos del centro donde se bailaba. En el Club Penales en la calle Gil, en la Confitería "El Aguila" o cruzando la calle enfrente la Confitería "La Capital". Unas cuadras más allá, casi al final de la 9 de Julio estaba el Club Fortín Roca de una gran actividad por aquellos años.

Con algunos ahorros me compré una motoneta Iso usada, con la cual me desplazaba, en aquella Santa Rosa, de escaso tránsito y pocas motos, que sólo tenía en ese entonces los paso a nivel de la calle Gonzalez y el de la Rivadavia para pasar desde el centro, al barrio Tomás Mason detrás de la vía.
Viví en Santa Rosa hasta fines del año 1969 en que me diplomé y regresé a instalarme en Victorica. En el interín y durante los años 1965 y 1966, estuve practicamente ausente, dado que cumplí con el servicio militar obligatorio en la Marina de la Argentina.
Cuando me reincorporé de nuevo plenamente a la ciudad, en la Argentina, en La Pampa y en la capital, Santa Rosa se habían instalado los gobiernos de facto de aquella "Revolución Argentina" que derrocó a Arturo Humberto Illía, que había gozado de mi primer voto como joven ciudadano. Pero esa es otra historia. Vayan estos recuerdos para evocar una Santa Rosa de la década del sesenta de la que participamos, cuando cumplió sus 75 años en 1967.

sábado 17 de abril de 2010

ACTIVIDAD CULTURAL

En el día de ayer 16 de abril del año 2010, se dajaron inauguradas en el Centro Municipal de Cultura Profesor Julio Colombato de la ciudad de Santa Rosa tres acontecimientos

 En la Fotogalería Echaniz, se inauguró una muestra fotográfica de Eduardo Pérez que el tituló "Sin Límites" y que reune sus trabajos de la última temporada realizados a través de la computadora.

La obra presentada consta de tres item. Uno destinado a la trágica muerte de Juan Bautista Vairoleto, otro relacionado con un paseo por Venecia (Italia) y el último con la vida en la época de los abuelos.

Eduardo Pérez agradeció los apoyos recibidos para presentar la muestra. El reconocido fotografo es nativo de General Pico (La Pampa). Ingresó a trabajar en el desaparecido diario La Capital de Santa Rosa el año 1964, hasta el cierre el año 1982. Luego cuando se puso en marcha el canal de televisión de La Pampa se incorporó al plantel inicial del mismo allá por el año 1972 hasta que obtuvo su jubilación el año 2003.

Eduardo no solo se dedicó a la fotografía sino también al video. Destacándose varios de excelente calidad que fueron un aporte importante a la identidad regional de los pampeanos.


En tanto que en la Sala Mareque quedó inaugurada la muestra de la Pinacoteca del Museo Provincial de Artes titulada "Somos viento". Se trata de una selección de obras de la colección del mencionado Museo cuyas autoras son todas mujeres.


Por último y en la galería recientemente bautizada Eduardo Ferma, se inauguró una muestra titulada "Proyecto Dominó", que según nos explicó la artista Dora Rossi de General Pico, se trata de una obra colectiva con motivo del Bicentenario.
En la misma han intervenido distintos artistas pampeanos y después de La Pampa, partirá hacia el Perú en la que otros artistas de aquella Nación completarán la misma pintando sus obras.


miércoles 14 de abril de 2010

TOMAS MANUEL DE ANCHORENA

EN EL AÑO DEL BICENTENARIO
PRIMER CENTENARIO DEL PUEBLO PAMPEANO

Allá por el año 1910 la Argentina se aprestaba a celebrar el Primer Centenario de la etapa inicial de la Independencia de España. Nuestro país había recibido inversiones extranjeras, que le permitieron contar con ferrocarriles, puertos, silos para trasladar y guardar las cosechas de cereales.

El aporte de la inmigración fue fundamental para poner en marcha el proyecto de agricultura extensiva, que aprovechara la fertilidad de los suelos vírgenes de las tierras que hasta tres décadas antes habían sido el dominio aborigen.

La Pampa, por entonces era uno de los Territorios Nacionales, por lo que su administración dependía del Gobierno Nacional, dado que no tenía autonomía.
El año 1907 se había conformado con representantes de las distintas localidades, un Movimiento Pro Autonomía, intentando sacarse de encima el yugo de las políticas centralistas que no atendían las necesidades regionales específicas.


En los alrededores de la Estación comenzó la gesta fundacional.

La Argentina en el esquema del comercio internacional, bajo el dogma del librecambio y la teoría de los costos comparativos que impusieron los representantes de la escuela clásica de economistas ingleses, había aceptado el papel de asumirse como “el Granero del Mundo”.


En ese contexto internacional y nacional, es que en el Territorio Nacional de La Pampa Central, se continuaban fundando poblaciones a la vera del “camino de acero” que aún no había perdido su idea inicial de adentrarse hacia el interior del país profundo donde se producían las carnes, las lanas, los cereales y estaba la riqueza forestal y mineral.
Uno de los ferrocarriles se llamó justamente “del Oeste” y otro “Buenos Aires al Pacífico”, que daban cuenta de las intenciones, que quedaron truncas cuando llegó la primera Guerra Mundial en 1914 y las inversiones se paralizaron.
Según el corresponsal que la revista porteña “Caras y Caretas” envió a La Pampa para apoyar el Movimiento Pro Autonomía y que recorrió los principales lugares, entre ellos Victorica, envió estos datos reveladores de la pujanza pampeana por el año 1907: un stock de 8.000.000 de ovejas, 600.000 vacunos, y más de 400.000 hectáreas sembradas.
1.- La fundación
La piedra fundacional de la nueva población se enterró en los terrenos del ferrocarril que venía desde Rivera (Provincia de Buenos Aires) un 14 de abril del año 1910, en plena euforia por los próximos festejos del Centenario de la Argentina.

Uno de los primeros pobladores al cumplir sus 104 años


Las primeras familias que se instalaron en la zona, antes de la fecha de la fundación oficial, provenían de la provincia de Buenos Aires, cuyo límite interprovincial se encuentra a pocos kilómetros, otras de Santa Fe, muchas de ellas inmigrantes.
Se dedicaron al trigo que en aquella zona de La Pampa se convertiría en el monocultivo por excelencia en aquellas décadas.


El régimen de lluvias para el pueblo de Tomas Manuel de Anchorena registra una media anual entre 1920 y 1980 de 646 milímetros. Habiéndose anotado como año excepcional la precipitación máxima el año 1946 con 979 milímetros y la mínima el año 1937 con solo 356 milímetros.
La del treinta ya sabemos fue la década nefasta no sólo para La Pampa, sino también para el mundo porque fue el impacto de la Gran Depresión Mundial que comenzó en Estados Unidos y se expandió a casi todo el orbe, deprimiendo los precios de los cereales, las carnes y todas las materias primas, como la lana de la que Argentina era gran exportadora.


Con el crecimiento de la población rural y urbana Tomás Manuel de Anchorena contó con la Escuela Nacional Nº 252. Luego el año 1918 se instaló la primera autoridad policial, diez años después abriría sus puertas el Registro Civil y una década más tarde en 1938 la Estafeta de Correos.

De los campos de la zona y el Territorio Nacional de La Pampa de entonces salían muchas toneladas de granos rumbo a los puertos de exportación.

En una antigua Guía del Ferrocarril del Sud se puede leer que hacia el año 1930 Tomás Manuel de Anchorena contaba con alrededor de 100 habitantes. Que tenía sembradas 30.000 hectáreas de alfalfa, 8.000 de maíz, 5.000 de avena y tan sólo 1.000 de trigo.


Ya había comenzado el proceso de degradación de los suelos y de a poco se configuraba la diversificación de la producción intentando también hacer explotación mixta con algo de ganadería, para tratar de esquivarle a la quiebra. Aquel año la guía registra un stock de aproximadamente 31.000 yeguarizos, 20.000 vacunos y unos 10.000 lanares.
2.- El patronímico.
Los ingleses acostumbraban poner a las estaciones, alrededor de las cuales se desarrollaban los pequeños pueblos, el nombre del donante de las tierras. En este caso las tierras pertenecían a la familia Anchorena, una de las más poderosas económicamente hablando.

Una de las Iglesias que conserva su diseño original y que forma parte del Patrimonio Arquitectónico e Histórico de La Pampa.

El páter familia Juan Esteban de Anchorena llegó en 1750 al Rio de la Plata y luego de cinco años de trabajar en un comercio, se largó por su cuenta de lleno a las actividades mercantiles en la época del monopolio español y el contrabando en gran escala.
Su capacidad para los negocios lo convirtió rápidamente en comerciante regional, dado que hacia 1770 ya tenía vínculos comerciales con el Virreynato del Perú, llegando con sus actividades también a su España natal, además de Inglaterra, Francia y El Caribe.


En 1775 se casó con Romana López de Anaya y Gámiz de las Cuevas, de cuyo matrimonio nacieron tres hijos, Juan José Cristóbal el primogénito, Tomás Manuel y Mariano Nicolás.
Al morir en 1808 el fundador de la dinastía Anchorena, ya había amasado una fortuna considerada como una de las principales del Rio de la Plata, e incluso de Europa, la que heredaron e incrementaron sus hijos, diversificando las inversiones y aprovechando los numerosos vínculos y relaciones que supo hacer su padre y que ellos continuaron tejiendo.

Los descendientes posando frente a la entrada del campo de una de las familias pioneras

Tomás Manuel de Anchorena
, fue electo representante de la provincia de Buenos Aires como Congresal para participar de las deliberaciones en el histórico Congreso llevado a cabo en Tucumán y que declaró la Independencia de Argentina un 9 de julio de 1816.


Tomás Manuel había nacido en 1783 y se había doctorado en leyes, compartiendo su labor política junto a Juan José Paso, José Darragueira, Juan Agustín Gascón y Pedro Medrano, todos Doctores en leyes. El y sus hermanos tuvieron muy buena relación con don Juan Manuel de Rosas, quien fue administrador de algunos de sus campos, que los obtuvieron por compras directas que hicieron a la Provincia de Buenos Aires cuando el Brigadier General era su gobernador.


Don Tomás Manuel falleció el año 1847, cuando hacía dos años que había comenzado el bloqueo a los puertos del litoral Argentino por parte de la alianza Anglo-Francesa y que obstruyó el comercio hasta 1.850.


Acceso pavimentado de ingreso a la localidad, que la conecta con la red provincial y nacional pavimentada.


La Iglesia de Tomás Manuel de Anchorena es una de las cuatro que han sido declaradas Patrimonio Histórico Religioso de La Pampa. La Patrona es la Virgen de la Merced existiendo una placa en la que doña Mercedes Riglos, dedica la Capilla a su esposo, el Doctor Tomás S. de Anchorena. El acto de bendición se realizó el 28 de abril del año 1918.


Los Anchorena, se hicieron de tierras en la zona pampeana comprando, como don Ataliva Roca, títulos de la deuda pública, garantizados con las tierras que se iban a conquistar con la denominada “Conquista del Desierto” que llevó a cabo el General Roca cuando fue ministro de Guerra el año 1879.
En el listado de Establecimientos Ganaderos que registra la Guía del Ferrocarril de 1930 mencionada, aparece un Manuel B. de Anchorena como uno de los propietarios, aunque no se consigna con cuantas hectáreas. Su ancestro Nicolás Anchorena, supo tener 306 leguas en la provincia de Buenos Aires, siendo uno de los principales terratenientes en la época de Rosas.

El futbol y otros deportes y actividades sociales y culturales se llevan a cabo en las instalaciones del Club Atlético Numas con más de siete décadas de vida.

Ha quedado en el anecdotario nacional el dicho “más rico que Anchorena”, que modificado o deformado y/o adaptado por nuestros abuelos solíamos escuchar en nuestros hogares cuando nos decían “mira que Anchorena”, sin saber demasiado el porque.


3.- Actividades culturales.
Además de la Escuela rural, la juventud de Tomás Manuel de Anchorena tuvo su punto de encuentro todos los fines de semana en el Club Atlético Numas, que fuera creado el año 1937, en plena década seca de La Pampa y de fracaso de las cosechas.

En el frostispicio de la entrada y el escudo que identifica al pueblo, la espiga dorada del bendito trigo, fruto de alegrías y sinsabores.

Aún las poblaciones más pequeñas de La Pampa, tuvieron sus clubes y el Atlético Numas se sumó a la competencia no sólo local sino también regional, con buenos resultados en algunas décadas.


En la década del cuarenta se puso en funcionamiento una Escuela Hogar, para dar albergue a los niños de la amplia campiña donde aún vivían mayoritariamente las familias.
La Comisión de Fomento del pueblo se creó el año 1955 y fue su primer Presidente don Félix Blanc, integrante de una de las familias tradicionales de la zona.

Los primeros vehículos que comenzarán a desplazar lentamente a los tracción a sangre

Luego de haber desaparecido el Ferrocarril, como en toda La Pampa, Tomás Manuel de Anchorena, se conecta con la Capital Santa Rosa por la ruta provincial Nº 14, con salida a la ruta nacional Nº 35.


Las familias actuales tienen acceso a las comunicaciones telefónicas y de Internet, vía satélite, una Biblioteca Pública y otros lugares de esparcimiento. La Estación ha quedado como una antigua postal de la nostalgia del tiempo de los abuelos.


El Censo Nacional de Población del año 1991 registró 293 habitantes en la zona rural y 286 en la zona urbana, arrojando un total de 579 pobladores y habitantes. El Censo posterior del 2001 arrojó un saldo de 416 habitantes, con una proyección de la Dirección General de Estadísticas y Censos de La Pampa, de 305 habitantes para el año 2009.

Nota: agradezco al Grupo Facebook de la localidad por las fotografías que he tomado para ilustrar esta nota. Vaya con el agradecimiento mi deseo de una feliz celebración de este primer centenario.

jueves 8 de abril de 2010

BERNARDO LARROUDE

Según los antecedentes históricos, un grupo de inversores, que pujaban por adentrarse en la nueva frontera y más allá, donde el indio había sido desplazado, en busca de mas tierras para colonizar, solicitaron al gobierno de la Provincia de Buenos Aires, el privilegio de la concesión para “construir un camino de primer orden para locomotoras.”

Ese grupo lo formaban entre otros, Mariano Miró, Adolfo Van Praet, Felipe Lavallol y sus hijos, Manuel José de Guerrico, Bernardo Larroudé. Norberto de la Riestra y Daniel Gowland.




Ellos conformaron la “Sociedad del camino de hierro de Buenos Aires al Oeste”, que pondría en funcionamiento en nuestro país el primer tramo de un ferrocarril, inaugurado el 30 de Agosto de 1857. La formación, traccionada por la locomotora bautizada como “La Porteña”, corrió entre Villa del Parque y Floresta. Según algunas versiones, delante o a la par de la misma iba montado a caballo don Bernardo Larroudé con una bandera,para evitar accidentes probablemente, dado que en ese momento era el Administrador de la corporación.


Bernard Larroude habría nacido en Bayonne el 3 de junio de 1796, Francia en la región del Bearne. En nuestro país al que llegó en la época de Rosas, fue un importante fabricante de velas y jabones, dos productos que por aquella época tenían gran demanda.



“ La empresa fue constituida en 1853 por un grupo de más de treinta comerciantes y hacendados porteños que tenían como objetivo construir y explotar un ferrocarril que luego se denominó “Buenos Aires al Oeste”, posteriormente rebautizado como Domingo Faustino Sarmiento. Inicialmente, Larroudé ingresó como vocal, llegando a ser su vicepresidente.”


“El 1º de Mayo de 1852 se fundó el “Club de Progreso”, “con objeto de reunir los caballeros más respetables, nacionales y extranjeros, para mantener y estrechar las relaciones personales, uniformar en lo posible las opiniones políticas por medio de una discusión deliberada, y, de acuerdo con el principio cuyo nombre adoptan por bandera, mancomunar sus esfuerzos para el progreso moral y material del país”.


Integraron su primera comisión directiva, entre otros, Manuel José de Guerrico, Presidente, Daniel Gowland, Vice presidente y Bernardo Larroudé como Secretario.”



Su familia
“Bernardo Larroudé se casó el 8 de febrero de 1826, a poco de llegar a nuestro país. Su esposa, Rosa Lezica pertenecía a una tradicional familia de Luján y formó parte de la Comisión de la Sociedad de Beneficencia en 1855. Falleció en 1871, víctima de la epidemia de fiebre amarilla, sin dejar hijos.
Por lo tanto, no hay descendientes directos de Bernardo Larroudé, aún cuando algunos de los muchos de ese apellido que residen en nuestro país podrían tratarse de sobrinos o sobrinos nietos, ya que se sabe que tenía, cuando menos, un hermano.”


El regreso
“Se dice que Larroudé, muy afectado por la pérdida de su esposa, se deshizo de sus intereses comerciales y optó por regresar a su país, radicándose en Niza donde se habría desempeñado como cónsul argentino hasta su fallecimiento.
Ni el Ministerio de Relaciones Exteriores de nuestro país, ni la Sección Consular de la Embajada Argentina en Francia, han encontrado documentación en sus archivos que avalen ese punto.
Su partida de defunción, fechada en Niza el 22 de septiembre de 1887 cuando tenía 92 años de edad, sólo menciona “negociante”.
(Párrafos en negrita del Autor: Homero González. Publicada en Caldenia, Suplemento cultural del diario La Arena, edición del 13 de abril de 2008)



En nuestra provincia de La Pampa, en el ángulo noreste se fundó un pueblo en 1908, que lleva por nombre, el de este personaje de la burguesía argentina de los primeros tiempos de la organización nacional.


Muy cerca de la famosa “zanja de Alsina”, aquella con la que algunos militares imaginaron poder contener al aborigen y evitar los malones a la pampa bonaerense, sur de Córdoba y Santa Fé.
El pueblo de Bernardo Larroudé se encuentra a sólo dos kilómetros del límite con Córdoba, a la vera de la ruta nacional pavimentada Nº 188. Cumplió su primer centenario el año 2008 y es conocido por las aguas termales de alto poder curativo, cuya vertiente fue descubierta a fines de la década del sesenta, buscando agua potable para la localidad.


Es el pueblo natal del pedagogo Ezequien Ander Egg, conocido por todos los docentes pampeanos, dado que nos ha visitado frecuentemente. Nació el año 1929 y luego del golpe militar del Proceso de Reorganización Nacional se radicó en España, donde vive actualmente.

No sabemos si alguna vez Bernardo Larroudé, pisó el suelo del Territorio Nacional de La Pampa. Tampoco el porque de la elección de este nombre para designar el pueblo. Asimismo hubo controversias al momento de fijar la fecha de fundación, dado que algunos antiguos pobladores aseguraban que el mismo ya estaba en marcha en 1905, ya que en 1902 llegó el primer tren y para ese año ya estaba establecida la Escuela y la Policía.

domingo 4 de abril de 2010

AUTOS ANTIGUOS

Club de Autos Antiguos, Clásicos y Especiales de La Pampa.
Primeros diez años de su fundación.
Primer encuentro Vintage A&T
Con motivo de este décimo Aniversario, sus integrantes organizaron esta actividad de tres días en nuestra provincia, en el año del Bicentenario de Argentina.
Participaron más de cuarenta autos no sólo de La Pampa, sino también de Buenos Aires, Mendoza, Santa Fé y Córdoba, algunos muy bonitos como los que llegaron de Pilar.

Vista de un sector, a la llegada a las instalaciones de la Sociedad Agrícola y Ganadera de La Pampa.

Con la rueda trasera levantada con criket, para evitar "la patada" al darle arranque con la manija.

Dando manija, dado que estos autos Ford modelo "T" no tenían motor de arranque, ni batería.

Aquí se aprecia la rueda trasera dando vuelta libre. El señor de boina verde es Tomás Nicolás, el hijo de don Angel Nicolás adquirente del primer automóvil que llegó a Santa Isabel (La Pampa) allá por los primeros años de la década del veinte.

Frente del Ford modelo "A" de un antiguo vecino nativo de Victorica, quien amablemente tomó la foto. Este modelo, conducido por Pablo Gómez es de tres vidrios y cuatro puertas, a diferencia de otros que participaron, que son de dos puertas y dos vidrios. En él participamos como invitado a dar la vuelta por la ciudad y la laguna del Parque Recreativo "Don Tomás", donde la gente tomaba fotos a la pasada.

Arribando a la plaza San Martín, luego del paseo por la laguna Don Tomás. Algunos de los autos llegaron desde sus lugares de origen rodando, pero la mayoría de ellos en trailer, dado el gran riesgo que se corre actualmente en nuestras rutas argentinas.

El hobby de autos antiguos, convoca a muchas personas, algunas de las cuales lo convierten en una afición casi obsesiva. Aquí este Ford con patente 015 fué conducido por el anterior presidente del Club de Autos Antiguos de La Pampa, señor Villegas.

Todo el publico se acercó para "curiosear" de cerca los detalles de los autos que participaron de la "parada" frente a la Municipalidad y la Plaza. Los niños y jóvenes aprovechaban para hacer sonar las bocinas y algunos hasta subirse aunque más no fuera a los estribos.

Todos aprovechamos, del hermoso día del viernes por la tarde, y de la "parada" para tomar fotos de los autos y de los niños, también deslumbrados por ellos.

Alguien trajo esta moto con sidecar, también una verdadera joyita, impecablemente mantenida.

Otro atractivo de la "parada" fueron estas bicicletas, réplicas de las antiguas, construidas por dos vecinos de Santa Rosa.

Distintos modelos y marcas. Los autos participantes no debían superar el año 1931 como fecha de fabricación. El mas antiguo de los que participó en esta oportunidad habría sido un Ford "T" del año 1914.

El auto familiar de Ford con capota móvil. Según cuentan los entendidos, hay más autos Ford antiguos rodando, dado que se pudieron conservar porque estaban construidos con muy poca o nada madera, a diferencia del Chevrolet, razón por la cual el tiempo y el óxido terminaron más facilmente con esas carrocerías.



Los niños fascinados, por estos "chiches", que pueden estar al alcance de ellos por el entusiasmo, la dedicación y la inversión de tiempo y dinero que hacen los miembros de los clubes, que como el de La Pampa, existen en todo el país y el mundo.

sábado 3 de abril de 2010

POLICIA DEL TERRITORIO

En la zona de Victorica
Última nota del tema
Desde 1.900 a 1.910

a.- Problemas con el Personal

A principios de febrero del año 1902, el comisario encargado de Victorica remite nota la superioridad, exponiendo un problema que evidentemente tenía a todo el personal bastante molesto.

“Pongo en su conocimiento de V.S. que con motivo de la demora en los sueldos de los agentes de esta comisaría –tres meses cumplidos-, atraviesan estos una situación bien difícil, por lo que ruego a V.S. se sirva tomar en consideración esta circunstancia.”
Pocos días después hace eclosión algún entripado interno que lo lleva al comisario a tomar drásticas medidas, prescindiendo del servicio de dos agentes por los motivos que expone seis días después de la misiva anterior.


Patrulla policial trasladando un delincuente apresado, parece que un agente sufrió heridas en la redada. Además de los caballos, los perros rastreadores integraban también la partida. (foto Caldenia)


“Comunico a Ud. que con fecha 15 del actual han sido dados de baja del personal de esta Comisaría los agentes, (...) el primero por ebrio consuetudinario y el segundo por desobediencia.”


El Comisario cuidaba la imagen de la Institución Policial, sobre todo porque había sido el propio Jefe de Policía del Territorio quien en una Circular se había referido en estos términos a principios del 1900:


“El que suscribe, tiene conocimiento de que algunos empleados superiores, faltando a sus deberes y dando mal ejemplo al personal subalterno, beben con exceso, frecuentan públicamente lugares tolerados, haciendo hábitos de vida en ellos, juegan y contraen deudas en los vecindarios, no satisfaciéndolas al amparo del puesto que desempeñan, dando todo esto lugar a censura justificada, que rebaja la dignidad de la repartición.”(1)


(1) Diez, María A. “Trillar era una fiesta” Tomo II, pág.38. Universidad Nacional de La Pampa. Facultad de Ciencias Humanas. Instituto de Historia Regional. Santa Rosa, agosto de 1.995.




Estas bajas obviamente hacen recrudecer el problema de la escasez de la dotación del personal, por lo que el comisario vuelve a la carga con un antiguo reclamo, aunque esta vez con el argumento que le ha sido provisto por el propio gobernador, que ha estado de visita en Victorica.


“Tengo el honor de elevar a conocimiento de V.S. la necesidad cada vez más urgente de dotar a esta Comisaría con mayor número de personal que el existente. Los dos casos de robo de pequeñas puntas de ovejas, demuestran que la campaña de este departamento necesita de más atención que pueda deparársele a sus 450 leguas con siete agentes y un cabo de que dispongo.”


“Hablando con S.E. el Señor Gobernador Dr. Luque, a este respecto me manifestó que tenía el pensamiento de levantar dos comisarías reduciéndolas a simples destacamentos y que del excedente de una de ellas la de “Lonco Vaca” proveería de esos agentes a esta Comisaría.”




b.- Falta de caballos


Otro de los problemas reiterados a los que debía hacer frente la Comisaría local, era la de falta de caballos en cantidad suficiente y en buen estado para las persecuciones que debían realizar cada vez con más frecuencia.


Con distintos argumentos y mediante variadas estrategias los comisarios de la localidad tratan de suplir estas carencias, sobre todo porque los bandoleros, criminales y ladrones cada vez están más organizados. Es por eso que el pedido de caballos en préstamo a los vecinos se hace casi una costumbre y a veces aunque logran aprehender a los sospechosos, la falta de caballos para remitir a los detenidos a Santa Rosa les obliga a recurrir también a los vecinos.


El comisario Emiliano Toledo en previsión de estos problemas, el 17 de julio de 1902 se dirige al Jefe en éstos términos: “Siendo de imprescindible necesidad para el mejor servicio de esta Comisaría y para el buen desempeño de las comisiones que constantemente se manda a la campaña, el tener caballos en buena condición y listos para los casos dados, solicito al Sr. Jefe autorice un gasto para forraje de diez caballos, que puestos en una chacra alfalfada a razón de 0,10 por día cada uno, hacen la suma de m$n 30 por mes.”



La comisaría de Policía estaba ubicada, los primeros años del siglo XX, en la misma manzana donde estaba el corralón municipal y donde posteriormente se construyeran edificios municipales y el de la Biblioteca.


c.- Los delitos crecen y se diversifican



El año 1.902 se registran en la jurisdicción cinco asesinatos, la mayoría con arma blanca, algunos de ellos con mucha premeditación y alevosía. Llama la atención de este ensañamiento el hallazgo de dos peones atados a un caldén. Los presuntos autores son perseguidos hasta San Luis sin lograr su arresto.


El robo de caballos y de ovejas, delitos contra el patrimonio, se extendieron bastante, amparados en la falta de medios de la policía. Los cuatreros se las ingeniaban para comercializar el producto de sus andanzas merced a la colaboración de algunos comerciantes que no indagaban demasiado sobre su procedencia.


Algunos ladrones preferían cerdear las tropillas y alzarse con ese producto, mucho más fácil de trasladar y de hacer desaparecer, dado que no había marca ni señal que pudiese identificar el origen del mismo.


Los comerciantes pueblerinos también fueron damnificados por hurtos y robos, cuando no por grescas. En enero de 1903 el comisario local consigna en el copiador de correspondencia que: “El detenido F… promovió desorden encontrándose en estado de ebriedad en la casa de negocio de Francisco Gesualdi donde después de provocar a pelear a varias personas que allí se encontraban, hizo destapar varias botellas de cerveza, rompiendo algunas de ellas y al tocar pito el dependiente de la casa llamando a la policía, F… huyó sin pagar cinco botellas las que importan tres pesos moneda nacional.”

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