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martes, 27 de enero de 2015

NUESTRA TIA ROSA CESANELLI

En el seno de la familia integrada por doña Jacinta Paz de estirpe criolla y el ciudadano de origen italiano Luiggi Cesanelli, nació el 27 de enero del año 1918 la tercera hija, al que bautizaron con el nombre de Rosa, quien  el día de hoy de este año 2015, arriba a sus 97 años, siendo una de las personas más longevas de nuestra familia y probablemente una de las más antiguas de las nativas del primer pueblo de la actual provincia de La Pampa.

La primera hija había sido Trinidad, que nació el año 1914, la segunda Selva el año 1915 y la última fue María Luisa, nació el año 1922, la que se quedó en la casa paterna cuidando de sus padres hasta que murieron, en Victorica, Departamento Loventué, actual provincia de La Pampa, Argentina. El acta de regularización de la sociedad conyugal se realizó ante el Registro Civil de Victorica con fecha 25 de septiembre del año 1.926. El tenía 37 años y ella más joven, contaba con 33 años.
Jacinta, había nacido el 1º de septiembre del año 1883 en el "Fortín Victorica". Era hija natural de Juana Paz, quien había llegado a ese paraje con la tropa de soldados y colonos que fundaron el Fortín Resina el año 1882. Falleció el 2 de octubre del año 1935 y su tumba se encuentra en el cementerio de Victorica. En el certificado de defunción se puede leer: "el día de ayer a las veinte horas en su domicilio falleció la mujer Juana Paz, a consecuencia de miocarditis, según certificado médico del Dr. J.A. López Seoane, que se archiva bajo el número de esta acta: que era argentina de ochenta y cinco años, hija de padres desconocidos".

Ella crió un hijo del hermano del coronel Racedo que se llamaba Manuel José Racedo. Sin embargo en su tumba se puede leer en la placa Juana Paz de Álvarez. También en una tarjeta de salutación del año 1931 que firman Delfina Barrio, Manuel y Poroto Racedo, el tratamiento es "Señora Juana Paz de Álvarez".

En otra postal de salutación, dirigida a "Señora Jacinta P. de Cesanelli" fechada el 1º de Enero de 1931 y escrita desde Rivadavia, se puede leer el siguiente texto: "Deseo pases feliz año nuevo en compañía de tu esposo sobrinas y mamá.
Querida hermana del alma, el año que va a empezar es mi anhelo que nos halle llenos de salud y paz,
y que de tanta ventura con las personas que más de nuestra estimación sean lo podamos celebrar." Firmado
Manuel José Racedo.

Luiggi había nacido en un pueblito llamado Santangelo Impontano, de la provincia de Maccerata, enfrente del mar Adriático en la República de Italia. En esta foto se ven sus padres y sus hermanos a los que nunca pudo volver a ver. Su padre era don Salvador Cesanelli y su madre se llamaba María Ricucci, ambos italianos.

Llegó a Victorica el año 1908 con la cuadrilla que venía construyendo las estaciones, los galpones y las casas para el personal del Ferrocarril del Oeste en la línea que salía de estación Once de Septiembre y llegó a la estación terminal de Telén.
Cuatro hijas ayudaron en la casa a su madre, pero el tano Cesanelli tuvo que buscar para su empresa de construcción y para la fábrica de mosaicos, a jóvenes a los que les enseñó a trabajar.
En su juventud, las chicas de Cesanelli compartieron con los hijos del italiano Marzano que vivían en la manzana más cercana a Los Pisaderos y que tenían una panadería. En ésa época hacían furor los bailes y las kermesses en la Sociedad Italiana, de la que don Luis fue uno de sus dirigentes.

También anduvieron coqueteando con los hijos del italiano Ciaffoni, quien vivió con su familia en 1930 durante dos o tres años, enfrente, cruzando la calle, donde años después funcionó la Barraca de Eladio Rodríguez.

La primera que se casó fue Trinidad, que lo hizo con un empleado del tano, era de Loventuel, trabajaba con sus padres en la chacra, jugaba al fútbol, le gustaba mucho el baile y se llamaba Marcial Roldán.
La segunda que se casó fue Selva, que lo hizo con otro de sus empleados. Un joven que había llegado a la zona desde General Pico, se llamaba Luis Anselmo Spadini. Recordado como jugador de fútbol y además luego como árbitro.

Las diversiones al aire libre en Victorica, sobre todo cuando llegaban visitas de otros lugares, eran visitar los médanos, que ya no existen más, porque en ese lugar ahora hay un barrio de viviendas y el otro lugar para visitar y fotografiarse para los recuerdos era la laguna de Los Pisaderos, convertido en la actualidad en lugar Histórico Provincial..
Don Luis construyó su vivienda familiar en la esquina de la manzana que era de propiedad de doña Juana Paz. Sobre el costado de la calle Coronel Ernesto Rodríguez situó su vivienda y sobre el costado de la calle Jaime Sidebottom construyó el galpón de chapa donde hizo funcionar su fábrica de mosaicos "La Pampeana", a partir del año 1922.

Allí se crió Rosa y sus hermanas, jugando entre las pilas de arena de río, los médanos que estaban a dos cuadras y Los Pisaderos que también están situados a la misma distancia y que por esos años era un escenario más bello porque tenía su vegetación original. Ella como sus hermanas fueron a la escuela Nº 8 de niñas y entre sus maestras siempre recordaban a doña Matilde Alsina Parodie que se casó después con Eguía.
Rosa se hizo de novio y de esa relación nació un hijo varón, a quien bautizó como Carlos Alberto Cesanelli. Aquí la vemos sosteniendo a su hijo, que no pudo contar con el padre a su alrededor. La madrina fue Trinidad, quien a pesar de haberse casado el año 1941 recién tendría su primer hijo el año 1944. Por eso todo su afecto y amor estuvieron volcados esos tres años para su ahijado, que vivía con su madre en la casa de la familia de sus abuelos.

Ese sillón de mimbre era el preferido de abuela Jacinta. En él me tomaron mi primera foto probablemente también el día del bautismo, pero en vez de ser debajo del parral, está tomada al costado de una "siempreverde". En la antigua casona de la familia Cesanelli-Paz todavía está este sillón que quedó vacío cuando abuela Jacinta falleció el 19 de agosto del año 1961.

En esta fotografía se observa a tía Rosa en tercer lugar con su uniforme de enfermera. Ella ingresó a trabajar al Hospital de Victorica cuando el Director de entonces el Doctor Adolfo López Seoane seleccionó personal para designar en ese cargo.

En ese momento el Dr. López Seoane era Comisionado Municipal y además Director del Hospital Luisa Pedemonte de Pistarini que se había inaugurado el año 1949. El dictó el curso de capacitación que debieron aprobar las postulantes a dichos cargos.

En la fotografía se observa en primer lugar a Dora Silva, casada con Humberto Rivas, le sigue Leandra Navarro, casada con Jorge Bargiano, luego de Rosa, me parece que es Genobeba Morán, la que sigue es Elisa Phomphile y al final hay dos personas que ingresaron para la administración: Dora Muñóz y Lita Aramburu de Plaza.

En esta otra fotografía que está tomada en la escalinata de la puerta de entrada al edificio del Hospital tía Rosa está sentada a la izquierda (estrella en el pecho), en primer plano Dora Silva, no he podido identificar con seguridad a la persona que está detrás entre ambas, le sigue Marta Capello (administrativa), después Estela Moisés, casada con Lamónica (enfermera), la que está detrás suyo con pañuelo en la cabeza Dora Muñóz, casada con Alberto Rodríguez. La que está parada es Genobeba Morán, casada con Lázaro Pérez.

La que está en primer plano a la derecha es Elisa Phomphile, tengo dudas con las dos que siguen, pero por la cofia en su cabeza obviamente que eran enfermeras. Una podría ser Leandra Navarro.

En la foto de arriba se observa el camión marca Rugby del abuelo Luis Cesanelli, parado delante de la casa, al costado del galpón de chapa. De izquierda a derecha están ubicados nuestra tía María Luisa, "Yiya" para los amigos y conocidos, a su lado nuestra prima "Negra" Spadini, "Coco" Cesanelli de tiradores al otro lado la otra prima Teresa Spadini, el niño de blanco creo que soy yo, luego sigue tía Rosa y tampoco puedo identificar con seguridad a la última persona.

Tía Rosa, varios años después fue madre nuevamente. De su matrimonio con "Nano" Gracia nació su hija Silvia Graciela Gracia, con quien ha estado acompañada todos estos años, después que se jubilara de su trabajo en el Hospital. Su hija es maestra.
Esta es la única foto que tengo de las cuatro hermanas Cesanelli. De izquierda a derecha María Luisa, a su lado tía Selva, le sigue Adan Enrique Weis esposo de nuestra hermana Mirta Roldán. Sigue Tía Rosa, a su lado su hija Graciela Gracia y la última en primer plano a la derecha nuestra madre Trinidad.

Esta toma está registrada por mi en el salón de la Sociedad Italiana de Victorica el mes de enero del año 1984/5 en el festejo de nuestro padre Marcial Roldán.
Rosa sufrió profundamente la muerte de su querido hijo Carlos Alberto Cesanelli, quien se había casado con Dora Zapata y de cuyo matrimonio nacieron dos hijos: Verónica y Fabricio, quienes le han dado varios nietos.
En esta otra fotografía, tomada en Santa Rosa el año 1989, en ocasión del cumpleaños de nuestra madre al arribar a sus 75 años se observan sentados, desde la izquierda: tía Rosa, su hermana Selva, nuestra madre Trinidad y a su lado su esposo y nuestro padre Marcial Roldán.

Detrás estamos cinco de los seis hijos de Trinidad y su nieta Silvia Weiss representando a su madre Mirta que no pudo asistir.

Esta fotografía la tomé en la casa de familia de tía Rosa, hace cinco años. La fuimos a visitar con mi hermano Rodolfo Oscar, conocido artísticamente como "Conejo". Almorzamos con ella y su hija Graciela nuestra prima. !Feliz cumpleaños, querida tía Rosa, espero verte dentro de unos días! (Luis E. Roldán-Cesanelli)

Artículo provisorio sujeto a correcciones, ampliaciones y agregados.

domingo, 15 de septiembre de 2013

Fabrica La Pampeana de Luis Cesanelli



Han pasado ya muchos años, y la mayoría de las personas que están involucradas en esta historia ya no están entre nosotros.
Tampoco está en pie el galpón que albergó aquella primera fábrica de mosaicos, piedras de granito y ladrillos de máquina.
Me estoy refiriendo a la Fábrica que nuestro abuelo italiano Luis Cesanelli puso en marcha, probablemente en la década de 1920, allá en Victorica, en el noroeste del entonces Territorio Nacional de La Pampa Central.

Cuando llegó de Italia, el tano Cesanelli declaró ante las autoridades de Migraciones que había nacido en Sant' Angelo in Pontano, que su padre se llamaba Salvatore y su madre María Riccucci, que tenía veinte años y su oficio era el de constructor, según consta en los registros del año 1908.

Según solía decir Carmelo Lamónica uno de los hijos del italiano que llevaba el mismo nombre y apellido y también de oficio albañil, ellos, habían llegado a Victorica construyendo las estaciones, las casas del personal y los galpones del Ferrocarril del Oeste, cuya línea salía de estación Once y llegó un mes de mayo del año 1908 a Telén que se convirtió en punta de riel, al quedar trunco el proyecto de prolongación hacia el suroeste, rumbo hacia el Río Colorado y de allí cruzar por Neuquén rumbo a la cordillera de los Andes..

El año 1913, luego de haberse hecho conocer en ese pueblito de frontera, y dado su rectitud y contracción al trabajo el joven Luigi acepta la propuesta que le hacen las autoridades municipales de entonces dirigidas por su Intendente don Augusto Iribarne, de designarlo como Encargado de Líneas y Niveles sin derecho a percibir emolumento alguno.

Victorica comenzaba su segunda etapa de crecimiento edilicio, dado que los adjudicatarios de solares fiscales, debían cumplir con las obligaciones que habían contraído, con la Dirección Nacional de Tierras Fiscales de la Nación, de cercar, el predio, alumbrar agua y edificar una casa.

Pero hubo algunos problemas que retrasaron el crecimiento edilicio realizado conforme a las normas legales y contractuales. En primer lugar fue el tema de los títulos de dominio sobre la tierra. Dado que durante los primeros diez años por lo menos, hubo tres tipos de títulos para las tierras fiscales. Uno que tenía origen en las autoridades militares del Fortín Resina, luego designado General Benjamín Victorica. El segundo el título provisorio que otorgaban las autoridades municipales, el que luego era legalizado por el primer gobernador del Territorio Nacional de La Pampa Central, el General Juan Ayala, con asiento en la Capital que por ese entonces era General Acha. A esos títulos se sumaron los que también concedía la Dirección Nacional de Tierras y Colonias a partir de 1908 en adelante.
Luego y a partir de la nueva legislación nacional los Inspectores Nacionales de Tierras Fiscales recorrían los Territorios Nacionales, entre ellos el de la Gobernación de La Pampa requiriendo y emplazando a los morosos el cumplimiento de las obligaciones.
El segundo problema era que casi nadie arriesgaba inversiones en tierras donde el agua, no era fácil de encontrar y sobre todo la de buena calidad, con excepción de la zona de médanos.
Hacer un pozo y dotarlo de las seguridades necesarias para su explotación, alambrar el predio y construir una vivienda no era sencillo, cuando no se sabía si se podría vender después sin tener un título en legal forma.

Lo que algunos permisionarios hacían era lo que podían realizar con su propio esfuerzo, conocimientos y algunos pocos pesos de sus ingresos. Por eso cuando llegaron los Inspectores (aproximadamente el año 1907) se encontraron con estas novedades: los lotes estaban sin alambrar, en el mejor de los casos se había construido un rancho de “chorizo” con techo de zinc, al final del cual habían colocado una canaleta para recolectar agua de lluvia. Las construcciones de material “cocido”, es decir con ladrillos, aberturas de madera y techos de chapa canaleta de zinc, piso de pinotea y cielorraso del mismo material eran generalmente la de los comerciantes y la de las familias acomodadas, generalmente ganaderos.

Una de esas casas es la que aún está en pié enfrente de la Iglesia Católica, que fuera construida el año 1912 por el pionero del campo pampeano, el español don Máximo García, que había ganado bastante dinero cuando el precio de la lana en el mercado internacional estaba alto y con la semilla de alfalfa cosechada en su campo en la zona de Carro Quemado al sur, que obtuvo no sólo premio en Argentina, sino también en Italia.
Este era el espacio que ocupaba la Fábrica se mosaicos calcáreos "La Pampeana", donde se observan las tres piletas que se utilizaban para la fragua de los mosaicos

En 1914 Cesanelli presenta presupuesto a la Municipalidad para hacer los cordones de las veredas, según se había establecido por ordenanza. Pero en esa oportunidad el mejor precio es el de su amigo José Vitanza.

Don Luigi, hombre buen mozo, joven y trabajador, trabó relación con la señorita Jacinta Paz, -menor cuatro años que el pretendiente-  hija de la pionera doña Juana Paz. Se juntó con ella y su primer hija nació el 19 de enero del año 1914, a la que bautizaron con el nombre de Trinidad, firmaron el acta como testigos don Ángel Alonso y don Juan Sansinanea, ante el Juez de Paz don Ignacio Zamorano.

Por aquellos años se detectan algunos pocos hornos de ladrillos en las quintas y chacras cercanas al pueblo.
En 1918, junto con sus socios Teodoro Leyton y los italianos Carmelo Lamónica e Isidro Condotta realizaron la construcción e instalación del horno de la Panadería del italiano Julio Marzano, que aún hoy se mantiene en pie a la entrada del parque “Los Pisaderos”, el lugar donde inicialmente las tropas del Ejército hicieron con tierra negra y pasto puna, el barro que pisoteaban con los caballos, para cortar los adobes.
Cuando llegó el momento de realizarse las segundas elecciones nacionales conforme a la nueva ley que consagró el voto universal, secreto y obligatorio, don Luigi Cesanelli se enroló en las filas del radicalismo y por ese partido fue electo Concejal de la Municipalidad de Victorica, cuando en la Nación ganó don Torcuato de Alvear y en Victorica el Intendente don Jaime Sidebottom.

Según un aviso comercial publicado en el periódico El Heraldo Nº 935 del 28 de julio del año 1926, se puede leer: “Fábrica de Mosaicos “La Pampeana” de Luis Cesanelli” como encabezado, a lo que se agregan dos líneas aclaratorias: “Se fabrican mosaicos y baldosas de toda clase, elaborados con materiales de primera calidad” A continuación y en letra negrita “Soliciten muestrarios y presupuestos” y el cierre con letras más grandes y también en negrita se resalta: “Precios módicos” y la dirección Victorica F.C.O.
La primera población cristiana estable fundada por el Ejército, contaba en 1887 con dos comercios de Ramos Generales importantes, que abastecían  a toda la amplia comarca. Uno el de Llorens, Antich y Cía. que tenía casa central en Trenque Lauquen (provincia de Buenos Aires) y el otro el de don Lucas Viniegra.

Nuestro abuelo fue cliente de Viniegra en sus primeros tiempos, donde tenía cuenta corriente abierta y sobre la que libraba órdenes de pago y giros o letras de cambio. Esa fue la casa proveedora local de los materiales que utilizaba en su fábrica. Aunque con el tiempo supo hacerse de otros proveedores de Buenos Aires,  en los tiempos que las grandes casas del ramo de la construcción solían enviar muy buenos catálogos con las ofertas de esta industria. Los colores para los mosaicos calcáreos, el iggam para las paredes exteriores, el hidrófugo para las capas aisladoras solían ser adquiridas de esa forma.

Aviso publicado en el Periódico "El Heraldo" de fecha 28 de Julio de 1926

Después y a partir del año 1945 se hizo cliente de la sucursal de Federico Calandri y Cía. porque le quedaba más cerca de su fábrica y además porque había sido el constructor del edificio de la casa de comercio y de la casa de familia del Gerente don Esteban Balbi.
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A veces y de acuerdo a la cantidad de material solía hacer solicitudes a otras provincias como Córdoba donde solía pedir el canto rodado para el hormigón armado o a las fábricas de cemento y cal en la provincia de Buenos Aires o San Luis. En este caso los pedidos llegaban por transporte de cargas del ferrocarril del oeste.
Después de cubrir la demanda de los organismos públicos y de las familias acomodadas, llegó también la demanda de las familias que lo contrataron para hacer obras en el cementerio local, donde muchas de las bóvedas o panteones contienen materiales de su producción.

En la mosaiquería y a lo largo de más de tres décadas y media trabajaron distintos cortadores. En el galpón de chapa que tenía contiguo a su vivienda, tenía instalada la prensa manual a balancín, el depósito de materiales y las piletas para hacer fraguar el material fresco, trabajaron distintas personas a las que don Luis les enseñaba desde lo más elemental hasta lo más complicado para que el material no saliese defectuoso.
Voy a mencionar solo algunos que rescato de mi memoria, a muchos de los cuales vi personalmente hacer su trabajo, en ese viejo galpón de chapa, que era sumamente caluroso en verano como frío en invierno y cuando corría viento se volvía insoportable.

“Tono” Villoria, que además integraba el plantel de la empresa de construcción. Lucio Ramos, Alberto Moisés, Eusebio Sánchez, “Negro” Machado de Santa Rosa, Sebastián Jacobo, hasta que luego se independizó y construyó su propia fábrica. Emérito Zapata, Juan Millahueque y otros que no recuerdo.
Todos los mosaicos con los que se embaldosó el perímetro de la plaza y sus caminos fueron fabricados allí. Su propia casa de familia es una pequeña muestra de algunos de los dibujos que tenían los mosaicos.
La tarea de los cortadores, que cuando había mucho trabajo, solían tener algún ayudante para ciertas tareas como hacer la baña y la seca, ayudar a colocar y sacar los canastos de las piletas con agua de fraguar, apilar luego el material ya listo para la venta. Limpiar los moldes etc.
Como de niño solía ir en las vacaciones o los fines de semana a ver trabajar, tengo grabado todo el procedimiento. El trabajo comenzaba preparando lo que se llama la baña que es arena de río con cemento al que se le agrega agua para mojarlo. Luego la otra mezcla a la que se denominaba “seca” se obtenía con arena fina de médano, previamente zarandeada para limpiarla, a la que se le agregaba cemento y como no llevaba nada más de allí deriva su nombre.

Después había que preparar el color, para los mosaicos de vereda tipo vainilla o cuadraditos, se utilizaba el color natural del cemento, al que se preparaba con agua hasta que quedaba líquido.
Habiendo preparado todos los materiales, el cortador tenía en un balde al alcance de su mano en un costado la “baña” y en otro recipiente el color y del otro costado la “seca”.
Enfrente de él tenía la horma de metal compuesta de una plancha y de un marco móvil que se ajustaba. La plancha debía estar rigurosamente limpia, para eso se utilizaba una almohadilla impregnada con aceite de lino generalmente.

Se pasaba la almohadilla, se colocaba el marco y comenzaba la operación. Primero se volcaba con la cuchara el color, seguidamente se cubría este con una capa de seca y a continuación se rellenaba con la baña. Luego se colocaba la tapa metálica y el cortador empujaba todo hasta el centro, luego tomaba con sus manos la manija de cuero y tiraba con todas sus fuerzas para que el balancín, que tenía en cada punta dos grandes pesas circulares, comenzara a girar y fuera bajando hasta golpear con fuerza la tapa sobre el marco.
Luego se procedía a retirar el balancín, se tomaba el marco de la manija para traerlo nuevamente cerca del cortador quien procedía a abrirlo, aflojando el marco primero, retirando la tapa después y la última operación es la que requería de mayor habilidad y delicadeza, dado que se trataba de desmoldar el mosaico fresco de la plancha sin que este sufriese fractura alguna. Eso se hacía con la punta de los dedos y había que caminar con el mosaico hasta el lugar donde estaba el canasto y apoyarlo allí.
Cuando la fabricación era de mosaicos de color, a toda esta operación se intercalaba otra que consistía en seleccionar previamente la matriz metálica con el dibujo que se había elegido y hacer los colores que habían sido seleccionados por el cliente.
La matriz se colocaba y luego conforme al diseño en ella se volcaban los dos o tres colores que llevaba cada mosaico.

En muchas casas de familia y comercios u oficinas de Victorica todavía se pueden observar estos mosaicos calcáreos que como estuvieron hechos con la conciencia y responsabilidad de un empresario honesto que empleaba materiales de muy buena calidad, sus propietarios quedaron conformes.
Enumero aquí algunos lugares donde se los puede observar: Club Cochicó en el salón chico, la cantina y las dependencias administrativas. También en el Colegio San Juan Bosco. Asimismo en la Biblioteca Bartolomé Mitre, edificio que fue construido por la empresa de Luis Cesanelli el año 1926, en lo que fue la primitiva Sala de Primeros Auxilios de la Sociedad de Beneficencia en dependencias readecuadas décadas después, para consultorios y laboratorios del Hospital.

En la Guía Kraft del año 1908, aparecen citados en el rubro Constructor: Barales, José; Cesanelli, Antonio (es un error debió decir Luis); Picolomini, Isidro y Vitanza, José. Como para aparecer había que pagar, se supone que había otros, que decidieron no hacer el gasto.

En la Guía que editó el Ferrocarril del Oeste del año 1938 bajo el rubro Profesionales en la rama Constructores aparecen mencionados en este orden: Luis Cesanelli, Teodoro Leyton, Emilio Gilardenhi, Santiago Roca. Más adelante en el rubro Industrias en la rama Fábrica de mosaicos: Luis Cesanelli.
Aviso publicado en el Periódico Calden Nº 6 de Victorica, del viernes 13 de agosto de 1943

La casa de familia y de comercio de don Abraham Julio en la esquina de las calles 10 y 11: el Hotel y Restaurant de Amat, actual Mazameth, frente a la plaza. Lo que fue la Confitería de don Leopoldo Iribarren en la esquina de la plaza frente al Banco de la Nación Argentina y la escuela Nº 7.

En casas de familia, en las que tienen una antigüedad mayor a sesenta años, con seguridad tendrán alguna parte con estos productos de Fábrica “La Pampeana” del tano Cesanelli. Pero cito solo dos casas de las más nuevas que son de los últimos años en que trabajó en la construcción, me refiero el chalet de don Agustín Borthiry y luego la casa de familia de su hijo Osvaldo Borthiry.
Voy a citar además algunos de los trabajos que realizó la empresa de Luis Cesanelli en otros pueblos vecinos como la Escuela y la Comisión de Fomento de Loventuel. También en la antigua escuela de Carro Quemado, zona en la cual Cesanelli era ampliamente conocido porque había trabajado en varias estancias.
Entre tantos trabajos a lo largo de cuatro décadas extensas en la industria de la construcción nuestro abuelo y la gente que lo acompañó, construyó también en campos de la zona; solo citaré algunos de los que se acordaba “Tono” Villoria quien desde los 16 años había comenzado a trabajar con él, hasta que se largó por su cuenta a mediados de la década de 1950.

En la zona de Telén en “La Marcela” de Enrique Tomás Kenny y en la denominada “Santa Camila” que fuera de la sociedad de Capdeville con los Dewavrin y que luego fue de don Emilio Kenny.
En la zona de Carro Quemado nuestro abuelo recibió grandes satisfacciones y también quienes lo contrataron guardaron recíproca estima por sus trabajos en la Estancia “Santa Ana” de Gómez Ribas, en “La Pelada” de Enrique Gesualdi y “La Morocha” de Lernoud padre y luego de Carlos Lernoud. En la zona de Luan Toro la remodelación del Hotel “La Paz” en ésa época ya era  de propiedad de don José Guerra, en la estancia de don Emilio Lorences.
Pero uno de los contratos que destaco y que Villoria lo consideró como de las grandes épocas de la empresa, es la construcción de la Estancia “Las Vertientes”, propiedad de la firma holandesa J. J. Blydenstein, donde estuvieron trabajando aproximadamente dos años.

Detalle del piso de la sala del comedor de la casa de familia. El tipo de dibujo se denomina panal de abeja.
La esposa de Ortiz Echagüe (hijo) solía recordar que nuestro abuelo Cesanelli, que construyó la casa de familia de “La Holanda”, en vida de don Antonio Ortiz Echagüe, el pintor español, lo había recomendado a los dueños de “Las Vertientes” y Cesanelli en retribución a esa gentil y prestigiosa carta de recomendación, le ofreció construirle el edificio del Atelier para el pintor. El trato habría sido, consiga usted los materiales y tendrá su lugar para pintar. Así se hizo y ese cuerpo se anexó muchas décadas después a la nueva construcción de la amplia sala de exposición donde se puede observar parte de la obra de este gran pintor.
En 1958 el abuelo tomó la concesión de la Cantina del Club Social de Victorica, y alquiló la fábrica de mosaico. Años más tarde se la vendió a “Nano” Gracia, quien finalmente la desmanteló. Actualmente como se observa en las fotografías el lugar aún (9-2013) está baldío.

Luis Cesanelli empina la botella de cerveza, Condotta con su cuchillo corta carne y Leyton ha posado con la guitarra, sentado con sombrero al lado de Cesanelli está don Miguel Marzano

No obstante aún su vivienda familiar, que compartió con su esposa Jacinta y sus cuatro hijas, está en pie y en ella se pueden observar todavía algunos de los tipos de mosaicos calcáreos procedentes de su fábrica. En la pared posterior del galpón demolido, solía tener también una muestra de los ladrillos cortados a máquina y producidos con cemento. Quienes hayan visitado las Estancias Turísticas de La Pampa dentro del Departamento Loventué y casas de familias podrán admirar los productos mencionados en algunas de las cuales también se encuentran algunos bajomesadas y juegos de jartín de mesa y bancos realizados totalmente en granito blanco y negro con base color cemento, que fueron realizados también por él y sus ayudantes.

En el Cementerio de Victorica también se pueden observar en muchos de las Bóvedas de las décadas de 1940 y 1950 pisos y aún cruces realizadas en su fábrica. Todavía está la que identificaba la tumba del Cacique Yancamil.

FUENTES CONSULTADAS UTILIZADAS
Roldán, Luis Ernesto: "Historias de Vida", Santa Rosa (La Pampa) 1999
Guía Kraft dela Gobernación de La Pampa varios años.
Guía del Ferrocarril del Oeste sobre la Gobernación de La Pampa año 1938
Periódico "El Heraldo" fecha citada
Periódico "Caldén" fecha citada
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