lunes, 25 de julio de 2011

SIMPLEMENTE EVITA

LOS AMBICIOSOS

Antes de morir el 26 de julio del año 1952, Evita terminó de escribir un texto de su puño y letra, que tituló “Mi Mensaje”. De ese texto extraigo el párrafo 24 que lleva el título que utilizo para esta nota.
Se presume que el texto haya sido elaborado y dictado probablemente después de septiembre de 1951 y días antes de su muerte.

“Los ambiciosos”
“Enemigos del pueblo son también los ambiciosos. Muchas veces los he visto llegar hasta Perón, primero como amigos mansos y leales, y yo misma me engañé con ellos, que proclamaban una lealtad que después tuve que desmentir.
Los ambiciosos son fríos como culebras pero saben disimular demasiado bien. Son enemigos del pueblo porque ellos no servirán jamás sino a sus intereses personales. Yo los he perseguido en el movimiento peronista y los seguiré persiguiendo implacablemente en defensa del pueblo.
“Son los caudillos.
Tienen el alma cerrada a todo lo que no sean ellos. No trabajan para una doctrina ni les interesa el ideal. La doctrina y el ideal son ellos. La hora de los pueblos no llegará con ningún caudillo porque los caudillos mueren y los pueblos son eternos."




"Por eso es grande Perón, porque no tiene otra ambición que la felicidad de su pueblo y la grandeza de su Patria. Y porque ha creado una doctrina –una doctrina es un ideal- para que su pueblo siga su doctrina y no su nombre.
“Yo pienso, en cambio, que los pueblos cuando encuentran un hombre digno de ellos, no siguen su doctrina, sino su nombre. Porque en el hombre y en el nombre ven encarnarse a la doctrina misma y no pueden concebir la doctrina sin su creador".



“Por eso yo no puedo concebir al justicialismo sin Perón, y por eso he declarado tantas veces que yo soy peronista, no justicialista. Porque el justicialismo es la doctrina, en cambio el peronismo es Perón y la doctrina. ¡La realidad viva que nos hizo y que nos hace felices!”



Las frases y los juicios valorativos de Evita, suenan hoy mucho más que antes, como duras, algunos podrán decir intolerantes, otros podrán acusarla de fanática. Pero para tratar de comprender el clima de aquellos meses, no hay que olvidar que están escritas después que el primer gobierno del General Perón había sufrido la conspiración del 28 de septiembre de 1951 encabezada por el general Benjamín Menéndez. Que por presiones de sectores del Ejército y otros grupos de presión Evita había renunciado a su candidatura a la Vicepresidencia de la Nación, a la que la había encumbrado el movimiento obrero organizado en la CGT.



Por otra parte, el contexto macroeconómico tenía dificultades y Perón había lanzado un plan de austeridad y de ahorro, tratando de evitar recurrir a los empréstitos externos. Eso era aprovechado por los opositores para profundizar sus críticas ante la posibilidad de reelección en 1952.



“Los caudillos en cambio, los ambiciosos, no tienen doctrina porque no tienen otra conducta que su egoísmo. Hay que buscarlos y marcarlos a fuego para que nunca se conviertan en dueños de la vida y las haciendas del pueblo. Yo los he conocido de cerca y de frente, y algunas veces incluso me han engañado, por lo menos momentáneamente.
Hay que identificarlos y hay que destruirlos. La causa del pueblo exige nada más que hombres del pueblo que trabajen para el pueblo, no para ellos.
En esto se distinguen los ambiciosos: en que trabajan para ellos; nada más que para ellos."




"Nunca buscan la felicidad del pueblo; siempre buscan más bien su propia vanidad y enriquecerse pronto. El dinero, el poder y los honores son las tres grandes “causas”, los tres “ideales” de todos los ambiciosos. No he conocido ningún ambicioso que no buscase alguna de estas tres cosas o las tres al mismo tiempo”.



Su lucha inclaudicable, no le hacían escatimar esfuerzos, pues mientras combatía con su filosa pluma y su palabra inflamada de mística, a los imperios, los ambiciosos, los privilegiados y la oligarquía, continuaba impulsando el voto femenino, la federalización de los Territorios Nacionales, ante el Congreso, atendiendo desde la Fundación las necesidades de los humildes y desheredados. Ella sabía que se le iba la vida, pero no transigió con las injusticias, ni bajó ninguna de las banderas para darle más derechos y más libertad e igualdad a los niños, a las madres, a las mujeres y hombres ancianos que constantemente pedían ser atendidos por ella o le escribían cartas solicitando su ayuda.



“Los pueblos deben cuidar a los hombres que elige para regir sus destinos. Y deben rechazarlos y destruirlos cuando los vean sedientos de riqueza, de poder o de honores.
“La sed de riquezas es fácil de ver. Es lo primero que aparece a la vista de todos. Sobre todo a los dirigentes sindicales hay que cuidarlos mucho.
“Se marean también ellos y no hay que olvidar que cuando un político se deja dominar por la ambición es nada más que un ambicioso; pero cuando un dirigente sindical se entrega al deseo de dinero, de poder o de honores es un traidor y merece ser castigado como un traidor.
“El poder y los honores seducen también intensamente a los hombres y los hacen ambiciosos. Empiezan a trabajar para ellos y se olvidan del pueblo.
“Esa es la única manera de identificarlos. El pueblo tiene que conocerlos y destruirlos. Solamente así, los pueblos serán libres. Porque todo ambicioso es un prepotente capaz de convertirse en un tirano. ¡Hay que cuidarse de ellos como del diablo!”




El estigma que dejó clavado en “Mi Mensaje”, abarca no sólo a estos personajes, sino también a las jerarquías del Ejército y de la Iglesia Argentina, por todos los privilegios que ostentaban y que ella odiaba. Los párrafos más ácidos e incendiarios están dirigidos contra el Imperialismo y la Oligarquía.



Por eso y por otros párrafos donde se refiere a sus deseos con respecto a sus bienes y los de la Fundación “Eva Perón”, como al producido por la venta de sus libros “La Razón de mi vida” y este que estoy comentando y que se debía editar, llevó, después de su muerte, a que sus hermanas declararan este texto como falso.



Sin embargo el juez de la causa en primera instancia Alejandro César Verdaguer dejó escrito este párrafo en su sentencia conocida el año 2006: “En síntesis –dice el fallo- las iniciales contenidas en el texto serán atribuidas a María Eva Duarte de Perón por cuanto así lo determinó el perito, y existen otros elementos de prueba que apuntan en esa misma dirección. En consecuencia, tendré a María Eva Duarte de Perón por autora de la obra: “Mi Mensaje”.



El año 1994 me encontré en mi acostumbrada visita por las librerías de Buenos Aires con un libro de 99 páginas que en la tapa en grandes letras rojas y azules decía “Eva Perón. Mi Mensaje” y como subtitulo “El Testamento silenciado de Evita”, que fue editado por Alberto Schprejer.



Según dice el fallecido historiador Fermín Chávez, el escribano de gobierno Jorge Garrido, a quien le tocó hacer el inventario de los bienes para los usurpadores del poder de la “Revolución Libertadora” de 1955, él tomó la decisión de llevarse a su casa el manuscrito de 79 carillas inicialadas por Eva Perón, convencido de que sus mandantes lo hubiesen destruido.

lunes, 18 de julio de 2011

Homenaje a Guillermo Mareque, guitarrista pampeano

Homenaje en el 10º aniversario del fallecimiento de este gran músico pampeano.

En la ciudad de General Pico, la “Chicago Pampeana”, del Territorio Nacional de la Pampa Central de entonces, un 17 de enero del año 1926 nació un niño, al que sus padres bautizaron con los nombres de Guillermo Jesús.

La familia Mareque no imaginó, que ese niño sería, muchos años después, uno de los músicos que con su talento aportaría al nacimiento del Cancionero Regional Pampeano.

Su padre era empleado de Correos y Telecomunicaciones, quien desde General Pico fue trasladado a Trenel. Es allí donde el niño Guillermo con apenas 12 años hace su primera experiencia musical integrando la Banda Municipal de esa localidad interpretando de oído el trombón. Es probable que el director de la Banda en ésa época haya sido el Maestro Salvador Dibenedetto.

Será en esa formación musical que con los años se irá familiarizando con la guitarra como acompañante, interpretando tangos, valses, rancheras, polkas y pasodobles, dado que la Banda amenizaba periódicamente bailes, fiestas y romerías de las colectividades.

Luego su familia se trasladó a Telén, un pueblo del noroeste, donde probablemente haya tomado contacto con los guitarreros y músicos de aquella localidad y pueblos vecinos, que los había y muchos en la década del treinta, hasta que a principios de la del cuarenta se instalan en Santa Rosa, la capital del entonces Territorio Nacional de la Pampa Central.

De la etapa en Telén, Guillermo Mareque recordaba siempre a sus amigos Roberto y Máximo Morán, quienes eran duchos interpretando el bandoneón, quienes supieron tener incluso una orquesta hasta entrada la década del sesenta, que solían amenizar los bailes del Club Independiente de Victorica, donde los escuché varias veces.

Al llegar a Santa Rosa, cuando aún no había alcanzado los veinte años, toma clases de música con el maestro italiano Juan Mecca y poco después ingresa a formar parte de la Banda de Policía del Territorio que dirigía precisamente el italiano Mecca, ejecutando el trombón de canto y el trombón a vara.

Luego con el correr de los años aprendería también a ejecutar otros instrumentos de viento.
Su profunda inclinación hacia la cultura musical lo llevó a tomar clases de piano con don Alfredo Finocchi, quien lo orientó en la ejecución del repertorio popular.

Mareque con su guitarra, sentado el director de la agrupación "Médanos y Luna" el pianista Enrique Fernández Mendía,  Vicente Carnovale con el contrabajo y las voces femenimas de Hilda Mugabure y Ana Luisa Farías de Argañaraz

En el año 1943 una toma fotográfica con otros músicos santarroseños, realizada en el espléndido Hotel Comercio de la Capital Pampeana se puede observar a Guillermo Mareque.
Dos años después en una fotografía obtenida en uno de los galpones del ferrocarril de Santa Rosa, aparece Mareque empuñando una guitarra junto a Anastasio Gandi (bandoneón), Eduardo Vilches (escritor y guitarrista), Enrique F. Mendía, Oscar Fourcade, Leoncio Ramos (guitarrista) el señor Ricci y un violinista que trabajaba en el ferrocarril.

El año 1947 contrajo matrimonio con la joven Anunciata Galluccio, de cuya unión nacerán dos hijos, un varón y una mujer. Ambos fallecieron antes que sus padres. Por eso el poeta Edgar Morisoli le dedicó un poema titulado "El desgajado".

Mientras integraba la Banda de la Policía, Guillermo Mareque, ocupaba un puesto de trabajo en el área de las Comunicaciones de la Policía del Territorio.
En por aquellos años que es invitado a formar parte de la “Delfy Jazz Band” que dirigía don Delfino Nemesio, a la que se suma como pianista.

Posteriormente y en el año 1950 se pone en funcionamiento en Santa Rosa la emisora de radio LRA3 Radio del Estado (Filial Santa Rosa) en la que Guillermo Mareque comienza a interpretar música con la guitarra, la que nunca había abandonado, a pesar de incursionar con los otros instrumentos.

En ese ámbito se encuentra con Enrique Fernández Mendía quien interpretaba el piano. Ambos se unen a Juan B. Caballero quien interpretaba la guitarra y a Vicente Carnovale quien ejecutaba el contrabajo, conformando el conjunto folklórico “Médanos y Luna”.
Esa formación de larga trayectoria y de reconocidas actuaciones duró casi toda la década del cincuenta.

Recuerdo que cuando iba por las tardes a la casa de nuestra abuela Jacinta, solía escuchar la radio y en ciertas ocasiones la presentación de este conjunto por la emisora de Radio Nacional Santa Rosa, filial La Pampa.
También en la carnicería de Orlando Martín, doña María de los Angeles, amante del folklore, le había hecho instalar unos parlantes desde el combinado de su casa, para que su hijo, el recitador Daniel Martín pudiese escuchar, mientras trabajaba, las interpretaciones del recordado conjunto y de otros músicos y recitadores que desfilaban por el recordado programa “Tardecitas Pampeanas”.

En 1954 Mareque le pone música a uno de los poemas de su amigo y compañero de trabajo Juan Carlos Bustriazo Ortíz, eximio poeta pampeano.
Allí nace la versión musicalizada de “La Niebla Puelche”, momento que, según los investigadores, se toma como el inicio del Cancionero Folklórico Contemporáneo de La Pampa.

Dice Rubén Evangelista en su extraordinario libro “Folklore y Musica Popular en La Pampa” “A finales de la década de 1950 Guillermo Mareque pasa fugazmente por la orquesta característica “Los Indios”, compuesta mayoritariamente por los hermanos Mecca, y que abordaba ritmos populares bailables de la época. Allí Guilllermo Mareque vuelve a tocar el trombón, como lo había hecho en la Banda de la Policía”.

La Asociación de Músicos Pampeanos le rindió un gran homenaje a su obra y al cumplirse una década de su ausencia, el año 2011 en el escenario del Teatro Español de Santa Rosa (La Pampa).


sábado, 16 de julio de 2011

DOÑA CLARA VILLANUEVA Curandera de Victorica.

Hacía ya tiempo que el amigo Cacho Funes, de Victorica, me había alcanzado un recorte del diario "La Reforma", en la que aparecía un artículo ilustrado con una foto sobre la historia de una mujer de apellido Villanueva que decía haber nacido en el primer pueblo de La Pampa. Hace pocos días he terminado de leer un opúsculo de treinta y siete páginas, ilustrado con varias fotos, titulado "Doña Clara Villanueva", cuya autora es Hebe Uriarte de Gómez y editado por el Centro Historia Regional de la Biblioteca Pública Municipal y Popular "Domingo Faustino Sarmiento" de la localidad de General Villegas (Provincia de Buenos Aires). 
En dicha publicación se sostiene que Clara Villanueva "había nacido en Victorica (La Pampa), un 12 de agosto de 1852". A continuación se hace la aclaración que "en aquellos años no existía Victorica como tal, el paraje se denominaba Leubucó y era la capital del Imperio Ranquel". Según la autora, Clara "fue criada por una tía llamada Eulogia", y a continuación agrega que "se casó muy joven, tuvo dos hijos y quedó viuda muy pronto." En la contratapa del folleto, Patricia Bargero escribió este párrafo: "si bien doña Clara no era totalmente india, sospechamos que algo de sangre ranquel circulaba en ella."

Doña Clara Villanueva fue anoticiada por el señor Cuadrado, que era Jefe de la Estación del Ferrocarril en Villegas y que fue trasladado a Victorica, que aún vivía allí un hermano suyo.

"Su hermano Zacarías...era un hombre de edad avanzada, alto y muy callado, según recuerdan sus conocidos, de la vez que la visitó en 1945."

Asimismo en el folleto de doña Hebe Uriarte se consigna que "En Victorica vivía también su sobrina Virginia Villanueva, que falleció en 1951." Según el informante de la investigadora que ha recopilado una serie de testimonios (Eduardo Dramis), doña Clara tenía un "hermano, probablemente ferroviario, que se fue a vivir a Buenos Aires. Quedan en la ciudad pampeana, la casa donde vivieron y los descendientes de apellido Villanueva."

En los agradecimientos dice la autora del folleto: "Esta investigación se llevó a cabo con la ayuda y colaboración del señor René Amat de Victorica (La Pampa), María S. de Irastorza, José Irastorza, Mónica Monti de Irastorza...", seguidamente agrega una lista de personas que le aportaron datos.

Doña Clara Villanueva, ejerció el curanderismo, estaba relacionada con el espiritismo y era devota de la Virgen de Luján. Se recuerda además que era seguidora de "Pancho" Sierra, aquel recordado curandero del agua fría, muy conocido en la Provincia de Buenos Aires y en el Territorio Nacional de La Pampa y también en Victorica donde tenía seguidores.

"Como nos tiene acostumbrados desde hace muchos años, en ocasión de su cumpleaños, Doña Clara Villanueva congregó en su domicilio de esta ciudad el día 12 del corriente, a un crecido número de familias paupérrimas de este pueblo, las que por otra parte suelen tener muy presente la fecha señalada, con mucha razón este año, en que ese núcleo de nuestra población debe sufrir las consecuencias del fracaso de las actividades a que la mayor parte de esas familias se suelen dedicar, que es la cosecha de maíz."(Fragmento de Otelo Milani publicado en el diario La Idea del 19 de agosto de 1938)

Y a continuación este párrafo que nos acerca una sintética visión de la encomiable labor de Clara Villanueva: "Como decimos la caritativa vecina que nos ocupa, en un gesto altruísta y muy propio, que desgraciadamente es muy de lamentar no halle imitadores, dentro de sus posibilidades, viene realizando desde hace años, la filantrópica obra de ayudar a los menesterosos que por la crisis económica pasada y la actual falta de trabajo, en nuestro medio son legión."

Doña Clara Villanueva falleció a los 98 años un 29 de mayo del año 1949. Está sepultada en el cementerio de General Villegas (Provincia de Buenos Aires). Una calle de esa localidad fue bautizada con su nombre por Ordenanza de la Municipalidad del año 1998.

sábado, 2 de julio de 2011

Primer Centenario de Arata

El pueblo que actualmente conocemos como Arata, en sus inicios se llamó “Nahincó o Naincó”, pero como ya en el Departamento Toay, de la Pampa Central, se había fundado otra localidad con el nombre de Naicó, para evitar confusión se decidió imponerle el nombre de Pedro Narciso Arata.

Fue en homenaje al célebre Químico Argentino, quien además de otros antecedentes importantes, fue autor de obras científicas y Profesor Honorario de la Facultad de Medicina de Buenos Aires. En 1903 fue designado Director General de Agricultura, y al año siguiente Rector del Instituto Superior de Agronomía y Veterinaria (hoy Facultad de Agronomía).

En 1911 se lo designó Presidente del Consejo Nacional de Educación, cargo que desempeñó hasta 1916. Su biografía registra además que fue un bibliófilo, habiendo llegado a reunir una biblioteca personal de más de 60.000 obras, muchas de las cuales forman parte actualmente de la Facultad de Agronomía de la Universidad Nacional de Buenos Aires.
1.- Suelo, clima y producción 
La localidad de Arata ocupa el lugar más occidental de la pampa subhúmeda, más allá de la cual comienza el predominio del caldenal.
Muchos de los primeros que intentaron ser propietarios recuerdan el alto valor que tenían los terrenos. Pero el inmigrante italiano don Santiago Careggio, un antiguo poblador, recordaba hace años que después de 1943 los chacareros tuvieron la posibilidad de ser propietarios, comprando “una hectárea por el valor de un par de zapatos”. Para muchos de ellos que venían de su Patria natal, donde estaban acostumbrados a cultivar predios de una o dos hectáreas, cuando aquí pudieron adquirir chacras de cincuenta, setenta y cinco o cien hectáreas o más, fue un cambio de escala fundamental.

En materia de precipitaciones la década del veinte fue excelente, con excepción del año 1929 en que sólo llovieron escasamente 292 milímetros. Pero el resto de los años sobrepasaron los 500 milímetros, alcanzándose registros realmente muy buenos el año 1925 con 892 milímetros y el siguiente con 1.006 milímetros, es el récord histórico de la serie de sesenta años que acusa un promedio general de 594,7 milímetros para la zona.

La agricultura en los años buenos ha tenido excelentes resultados, sobre todo la cosecha de trigo. Esto llevó a que la Federación Agraria Argentina fundara en 1953 la Cooperativa Agrícola Ganadera de Arata.
2.- Colonos Pioneros y Fundadores
Como en muchos otros casos el pueblo se considera fundado el 1º de julio de 1911, día en que fue inaugurada la Estación del Ferrocarril del Oeste.
Primigeniamente la tierra, luego de ser despojada a los aborígenes, perteneció a la Compañía Inglesa Sudamericana de Tierras. Posteriormente esta empresa vendió a los Hermanos Devoto, italianos ellos, quienes son los pioneros de la colonización agrícola, la que se considera iniciada a partir del año 1905.

La iniciativa de la fundación del núcleo urbano propiamente dicho se le asigna a los colonos Antonio Viale, José Audisio y Natalio Rolfo, quienes habrían ampliado la acción de los Devoto que circunscribieron la misma principalmente a la incorporación de la Estación Ferroviaria.
Don Natalio Rolfo es reconocido asimismo como el primer poblador que se afincó en la localidad, en la que instaló una Fonda el mismo año 1911, dando inicio a este tipo de actividad comercial en el flamante poblado.

En Arata se instaló una Colonia Belga, una de las pocas en La Pampa, entre las familias de ese origen se recuerdan los apellidos Vanderhoeven, Gebruers, Sannen, etc.
Don Juan Gallea, hijo de Atalina Artino y de José Gallea, nacido en Italia el año 1915, llegó a la Argentina el año 1921 y desde el puerto de Buenos Aires vinieron a Arata, se hospedaron en la Fonda de don Marcelo Feile.
En 1933 llegaron a radicarse en Arata las hermanas Coscia, Catalina que se casó con Arrigone y Josefina que formó su hogar con De Aurelli.
3.- Población 
Según el Censo Nacional de Población del año 1947 el núcleo urbano de Arata contaba con 404 habitantes.
Más de medio siglo después y según las cifras del Censo Nacional de Población llevado a cabo el año 2010, se determinó que el total de población que residía en la jurisdicción de Arata alcanzaba a la cantidad de 1151 habitantes, de las cuales, 974 estaban nucleadas en el centro urbanizado y las 177 personas restantes estaban localizadas en el área rural. Del total 577 eran mujeres y 574 varones.
4.- Vías de comunicación y medios de transporte
Además del Ferrocarril, que luego prolongaría su vía hacia el Oeste, penetrando en la provincia de San Luis, Arata está situada a tan sólo 12 kilómetros de la ruta nacional Nº 35.
El año 1918 aparece el primer auto de “alquiler”, quien puso en marcha este servicio fue don Andrés Claudio Silvestro, que adquirió un Ford modelo “T” para desarrollar esa actividad.

La admiración de todos fue cuando la firma “Fernández y Olleros” adquirió un automóvil importado de los Estados Unidos de América del Norte, era uno marca “Maxwell”.

Además de la ruta nacional, la provincia a lo largo de las décadas fue consolidando y pavimentando varios caminos como la ruta Nº 4 que unió a Trenel con Caleufú, pasando por Arata.
El año 1964 además de la pavimentación del camino, llegó también el pavimento urbano y la construcción de la pista de aterrizaje.
5.- Cultura y educación
 El Consejo Nacional de Educación autorizó el funcionamiento de una escuela en Arata a la que le dio el Nº 98, posteriormente modificado a su actual 94, la que comienza a cumplir su misión en el edificio de la firma “Estancias y Colonias Trenel”.

La matrícula inicial con la que se comienzan las clases fue de 20 alumnos, pero al finalizar el ciclo lectivo alcanzan a 63 asistentes.
Se recuerdan algunos de los apellidos de los primeros alumnos: Boero, Bonino, Bottighiso, Grande, Silvestro, y Valdez, entre otros.

Su primer Director fue el maestro italiano don Ludovico Brudaglio, quien antes de diplomarse y al poco de llegar a la Argentina estuvo radicado, ejerciendo distintas actividades en Victorica, donde se casó con una joven lugareña de apellido Maidana. Después lo sucede el maestro don Faustino Bustos, luego y a partir del año 1929 y durante treinta años ininterrumpidos, ejerce don Ángel Norverto Téllez de Meneses, español, hijo de un médico español nombre que se le impuso a la escuela en homenaje a este maestro.

Don Ángel había dado clases en la escuela Nº 7 de Victorica, donde fue además Concejal, posteriormente es designado como maestro director organizador de la escuela Nº 159 de Carro Quemado, siendo allí también uno de los promotores de la fundación del pueblo, que se realizó el año 1.924.
Entre 1960 y 1969 se desempeñan en la Dirección Feliciana Acuña de Norverto, Teresa del Valle Balboa, Elsa Norverto de Ullán.

El año 1931, por iniciativa del Director de la Escuela se deja fundada la Biblioteca Popular “Sarmiento”, la que posteriormente se transformaría en la actual “Pedro N. Arata”. La primera Comisión la presidió don Ángel Norverto, fue Vice don Manuel Olleros, Secretario don Santiago Careggio y Tesorero don Domingo Careggio.

En el año 1977 se inauguró el Bachillerato Nocturno con Orientación Agrícola dependiendo del Instituto Privado Arata. Este Instituto de nivel Secundario fue el promotor de la Fiesta Zonal del Agricultor a partir del año 1980.

En lo que hace a clubes en 1918 se formó “Los Caldenes” de efímera duración. Luego también se creó la Juventud Agraria, Social y Deportivo y en el año 1936 se fundó el Club Rivadavia, que logró sede propia y campo de deportes, actualmente en funcionamiento, de larga y exitosa trayectoria, sobre todo en el futbol regional.
6.- Política y Servicios Públicos 
Recién el año 1927 se constituyó la primera Comisión de Fomento, siendo designado como Presidente de la misma don Manuel Olleros. El edificio propio fue habilitado el año 1963.

El año 1914 se creó la Estafeta Postal, elevada muchos años después a la categoría de Oficina.
También ese mismo año se puso en marcha un Destacamento Policial, que recién veinte años más tarde se jerarquizó al nivel de Subcomisaria.

El año 1926 fue instalado el primer motor para suministrar energía eléctrica a algunos lugares específicos. El encargado de esta primitiva Usina fue el señor Francisco Crova.

El agua para los hogares en un principio, como era costumbre el uso de aljibes para el almacenamiento, provenía de las lluvias y de pozos subterráneos. Recién el año 1966 se fundó la Cooperativa de Servicios de Agua Potable. Dentro de poco tiempo más tendrá acceso al Acueducto del Rio Colorado y al servicio de Fibra Óptica que la pondrá en igualdad de posibilidades que otras poblaciones más grandes.
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