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sábado, 4 de octubre de 2014

90 AÑOS DE CARRO QUEMADO (LA PAMPA)

Cuando se fundó el pueblo que lleva por nombre Carro Quemado, La Pampa era Territorio Nacional. Y la República Argentina, era considerada a nivel internacional como "el granero del mundo".

Esta creación tiene la particularidad de producirse como una de las consecuencias virtuosas que tuvo la puesta en marcha de la escuela de nivel primario que abrió sus puertas con el Nº 159 que le asignó el Consejo Nacional de Educación, para brindar la misma posibilidad de educación a los hijos de las varias familias que vivían en los campos de la zona de Poitahue.

Era el año 1924, apenas cinco años después que finalizara la primera Gran Guerra europea, que había traído normalidad en el comercio internacional, regularizando el flujo de importación y exportación. Los proyectos de nuevas líneas ferroviarias habían quedado paralizadas a partir de 1914, por lo que no había probabilidades certeras que se fuesen a reiniciar. Aunque es probable que en el espíritu de los pioneros y emprendedores estuviese en un rincón de su mente la idea de conseguir alguna prolongación de las líneas que ya estaban prestando servicios desde fines del siglo XIX y principios del XX.

La agricultura temprana que se había desarrollado en el Séptimo Departamento, ahora denominado Loventué, prácticamente iba rumbo a clausurarse, porque la mayoría de los primeros colonos se habían desilusionado de una producción que estaba muy atada al clima anual. Un clima continental riguroso que muchas veces hacía fracasar las perspectivas de cosecha, sobre todo en la zona marginal.

Pero en la zona la ganadería mayor, basada fundamentalmente en la oveja y el vacuno, entusiasmó a muchos criadores que se pusieron en la tarea de ir mejorando la raza criolla, para lograr carnes y lanas de mayor calidad.

Eran tiempos en que toda la lana que se producía se vendía a buenos precios, tenía mercado asegurado y quienes tenían tierra, suficiente iban logrando aumentar su capital, ahorros que invertían en adquirir más tierra, las nuevas tecnologías que iban llegando y además mejorar el nivel de vida familiar y comunitario.

Lo primero que acaparó la atención y dedicación de los fundadores del pueblo, -Norverto, Huarte, Medero y Tuñón, fue el problema de la falta de caminos en condiciones para desplazarse hacia los cuatro puntos cardinales. Al momento de la fundación, estaban apareciendo, en la región y en la zona de Carro Quemado, los primeros vehículos, que irían lentamente suplantando la tracción a sangre, que prevalecía en la década anterior y que conviviría con la nueva a combustión, durante las tres décadas posteriores.

La creación del nuevo pueblo, le planteó a la Comisión Promotora -Norverto, Huarte, García y Orgales entre otros, la necesidad de sentar las bases de la urbanización y de ir dotando de los servicios básicos a la pequeña comunidad que se iba nucleando dentro de su radio. El primero de ellos sería el de la seguridad, para lo cual solicitaron a las autoridades respectivas la creación de una comisaría y la dotación de personal.

La población creció lentamente y se integraba con familias descendientes de los pueblos originarios que habían sido desplazados hacía cuatro décadas y media, pero que lentamente fueron volviendo y reagrupándose. A ellos se sumaron los criollos provenientes de las provincias linderas, fundamentalmente de la de Buenos Aires,  Córdoba, San Luis y Mendoza, las más cercanas. Y a esta base se sumaron los inmigrantes, fundamentalmente de procedencia europea y en menor cantidad asiática. La mayoría españoles, también algunos italianos, pocos holandeses, algunos sirio-libaneses y pocos franceses.

A pesar que en los primeros tiempos cada etnia y colectividad buscó conservarse casando a sus vástagos dentro de la misma, con el transcurso de los años, esos prejuicios y prevenciones se fueron aflojando y la población ingresó en un proceso de mestización con un grado que a veces cuesta reconocer. Pero digamos que los últimos estudios e investigaciones en nuestro país ha revelado que alrededor del 56 % de la población tenemos sangre de los viejos troncos de algún pueblo aborigen.

El tema de las comunicaciones y del registro de las personas también fue abordado por las autoridades de la Comisión de Fomento que comenzó a funcionar como tal antes del año 1930. En primer lugar fue la Oficina Postal de la Empresa de Correos y Telecomunicaciones, que funcionó en la Escuela 159 y que fue atendida por el maestro y director don Ángel Norverto Tellez de Menesses.

Habían transcurrido tan sólo seis años del momento de la fundación del pueblo al que algunos estudiosos de la toponimia designan como "Liu Carreta", cuando en Estados Unidos comenzó la Gran Depresión de la economía, que complicó todas las transacciones comerciales y financieras internacionales.

Dado el alto grado de dependencia de la economía Argentina de Inglaterra fundamentalmente, y de otros países europeos que eran nuestros compradores de la materia prima que producíamos en La Pampa y parte también en Carro Quemado, comenzamos a sufrir las consecuencias y a pagar los costos de la gran recesión. Pero a los problemas y causas externas, se agregaron nuestras propias dificultades que generaron una década de 1930, conocida en la literatura regional como la de los "años malos".

Entre esos problemas, dificultades e inconvenientes se puede citar sequías prolongadas, grandes y fuertes vientos que volaron la capa fértil del suelo de los campos. Los daños que producía la langosta en los sembrados, la intensas nevadas, la caída de ceniza volcánica producida el año 1932 que produjo gran mortandad de animales, sobre todo lanares.

La crisis se agravó y trajo como consecuencia un aumento de la desocupación y la pobreza. Fue la época en que algunos pequeños criadores perdieron la mayor parte de su capital. A veces no pudieron pagar los créditos que habían tomado en al Banco de la Nación en la sucursal Victorica y algunos terminaron en concurso de acreedores o en la quiebra. Esta gran depresión clausuró para siempre la idea de contar con una línea ferroviaria.

La Comisión de Fomento se ocupó de ayudar a las familias más numerosas en condición de pobreza, repartiendo entre ellas víveres y compartiendo el poco trabajo que generaba la propia Entidad, recurriendo a fijar normas de rotación de las cuadrillas, para que la mayoría de los hombres pudiesen cobrar algunos jornales en el mes que les permitiese obtener ingresos.
Hubo, a partir del año 1939 una reactivación de la explotación forestal del bosque nativo, cuando da comienzo a la Segunda Guerra Mundial que finalizará recién el año 1945. Tal cual había pasado en la primera guerra, ahora volvían a incentivarse la demanda de leña, se reabrieron los aserraderos y se aumentaron las hachadas que ocupó mano de obra, en la que trabajaban no sólo los hombres sino toda la familia que vivía en los toldos. También la extracción de postes y varillas para ser utilizadas en nuevos alambrados o para reponer los que se habían roto, porque habían pasado cuatro o cinco décadas de los primeros que hicieron los pioneros a comienzos del siglo XX.

A fines de esa década ya se había construido el camino de la ruta nacional Nº 148 que partiendo del sur de General Acha, pasó por el paraje "El Durazno", y tomó rumbo hacia Victorica, con destino final hacia Villa Mercedes, provincia de San Luis. Carro Quemado quedó a pocos kilómetros de esta ruta, que fue un gran adelanto para solucionar el problema del aislamiento.

Por ella se conectarían hacia el sur con Toay y Santa Rosa y hacia el norte con Victorica y Telén hacia el oeste y con Loventuel y Luan Toro hacia el este. A partir de allí llegaran a la localidad los servicios de Colectivos que partían desde la ciudad capital, Santa Rosa y pasaban por Carro Quemado rumbo a Victorica y Telén.

Las propiedades se fueron subdividiendo como consecuencia de la ley de la herencia. Así sucedió con el campo "Carro Quemado" del pionero español Máximo García en primer lugar a la muerte de su esposa doña Fidela López el año 1921. Posteriormente y a partir de la muerte de don Máximo el año 1931 sucede lo mismo con el resto de las propiedades inmobiliarias en la zona de "El Durazno", campo denominado "El Fortín", en cuyo predio está situada la antigua laguna "trehua lauquen" (laguna de los perros), donde estuvo situado el "Fortín La Perra", en la época de la conquista del desierto.

Lo mismo sucedió con el de don Isidoro Orgales y otro tanto con el de don Antonio Ortíz Echagüe. Esta excesiva subdivisión llevó a que muchos herederos con familias numerosas, al no tener una unidad económica decidieran vender e irse de la zona.

Cuando llegó el Censo Nacional de Población del año 1947 dentro del ejido de Carro Quemado se censaron 829 habitantes en total, de los cuales 351 vivían en la planta urbana y los 478 restantes lo hacían en el ámbito rural.

La zafra lanera y las yerras todavía solían convocar mano de obra, lo mismo que la introducción de mejoras en las aguadas y alambrados. Pero a partir de la década de 1950 el proceso de inmigración interna se comienza a acelerar en La Pampa. En la crisis del treinta muchas familias se fueron a Buenos Aires, en la crisis del oeste por el corte del río Atuel, llegaron algunas pocas familias al pueblo, pero a principios de los años cincuenta muchos se fueron, algunas a Toay, otras a Santa Rosa,  Victorica o General Pico, porque los jóvenes se iban en busca de trabajo e intentando mejorar su condición de vida.

También los motivos de salud o de educación secundaria para los hijos incidieron en la decisión de adquirir propiedades inmuebles en las ciudades o los pueblos más grandes cercanos, trasladando la familia y quedando en el campo el jefe de familia y algún hijo o peón. Actualmente con el pavimento de la denominada ruta de "la cría" Carro Quemado está conectada al resto de la zona , la provincia y el país entero, por esta vía moderna de transporte y contando además con los medios de comunicación modernos como el teléfono e incluso internet.

viernes, 5 de octubre de 2012

ANIVERSARIO DE CARRO QUEMADO

Según parece el año 1835 el ex fraile General José Félix Aldao, viniendo desde Mendoza, se encontró por esa zona con un grupo de indios que lo obligaron a una retirada para salvar el pellejo, dejando abandonada una carreta con alimentos y pertrechos. Los indios después de vaciarla le prendieron fuego y de allí lo de "carreta quemada".

Según el investigador rionegrino ya fallecido el Dr. Rodolfo Casamiquela "Liú Carreta" con sus variantes: Liu Carreta (Lehu Carreta, Leuvu Carreta - Leuvú Carreta; cf. Olascoaga, 1888; Carro Quemado) Levu Carila. Normalmente leu es una deformación de liq, lüg, "blanco" y por consiguiente el nombre sería "carreta blanca".

"Asi lo da por ejemplo Tello (1942) quien alude no obstante a la tradición que habla de la quema de un convoy de la expedición del General Aldao, de 1835, contra los Ranqueles (cf. Olascoaga, 1880) Esta información y el nombre actual de "Carreta Quemada" me hacen casualmente elegir la versión Levún Carreta, es decir Lüvün karreta o "Carreta quemada".

"Lo que no es claro -continua diciendo Casamiquela-, es el mecanismo de la deformación de la forma original, pero ha de haberse producido a través de pasos como levün, levún, levú, lehu, lihu, liu. Los indígenas actuales ignoran el nombre antiguo. Habiéndolo nombrado yo, la anciana Wenchul tradujo a Liú carreta  por "Carreta blanca".

Estos parajes eran dominio de los indios ranqueles. Al norte estaba la gran laguna de Leuvucó y más al sur los altos de  Poitahué, al oeste de la laguna Pitral Lauquén. Siguiendo en este caso también las investigaciones de Casamiquela consignadas en su último libro publicado en La Pampa, el topónimo sería: Poitagüe.

"Variantes: Postagüe - Posta-hue - Poitaba (cf Patagüa), Poitahue. Análisis y significado: Poitahue, Poitahué es, según consenso unánime, con la aclaración expresa de que no era Postaba, como seguramente había sido recogido.


Fermín Huarte junto a su esposa Felisa García de Huarte,y sus dos primeros hijos alumnos de la escuela

"Obviamente que si es araucano, la terminación en we se impone y así la corrección de Barros (1872) es lógica. Pero queda claro que en ambas versiones figura una ese en lugar de la i, y la versión se hace de este modo menos "araucana". No obstante, aparentemente la forma consignada por Barros puede ser real desde que existió una expresión postavoe (igual postave del araucano moderno), "centinela" derivada del verbo postán "acechar", "aguaitar" (seguramente del castellano "apostarse"); la recogió Astraldi (1846, 5 fide Stieben, 1966)

"Pero según los informantes indígenas pampeanos consultados personalmente -dice Casamiquela-, el equivocado es Barros y no es necesario crear complicaciones. Según consenso, la voz significa "atalaya", "divisadero", con las consiguientes variantes. Freytes explicó oscuramente que Poitawe era "donde espiaban avestruces, los cercaban"; la señora Pral, Poitawe "divisadero de la loma alta que hay"; Francisco Baigorria, Poitawé "que había divisadero en la loma"; Pinedo Poitawe, "divisadero".

En los alrededores de la laguna "Pitral Lauquen" acampó el Coronel Lucio V. Mansilla cuando fue de visita a los toldos de Quenque de Baigorrita y su gente. Posteriormente cuando el Coronel Eduardo Racedo, llevó a cabo la batida final al mando de la tercera columna, instaló su campamento en el mismo lugar, donde había leña, buenos pastos y agua para la caballada y la milicia.

En este antiguo mapa catastral, están delimitadas las manzanas originarias que se donaron para la formación del núcleo a urbanizar el año 1924. Según los datos recogidos un 5 de Octubre del año 1924, se reune la Comisión Fundadora integrada por los señores Fermín Huarte, Pascual García, Ceferino Huarte, Eduardo Medero y Lino G. Tuñón, todos propietarios de campos en los alrededores y el director de la escuela el maestro don Angel Norverto Téllez de Meneses.

En dicha reunión se dan por aprobadas las mensuras de las primeras cuatro manzanas  del lote 8, de la Fracción D, correspondiente a la Sección VIII, del Departamento Loventué, de Victorica al sur.

En la zona y a principios de la primera década del siglo XX ya se habían sembrado alfalfas con muy buenos resultados. Don Máximo García en su campo "Carro Quemado" fue uno de los pioneros de la agricultura, al que seguirán Lenoud en su campo "La Morocha" y Von Bernard en su campo "Poitahue".

En esos campos las primeras explotaciones estuvieron destinados a la cría de ovejas fundamentalmente, actividad esta que ocupaba un núcleo importante de empleados y jornaleros, sobre todo en las épocas de cosecha y de las esquilas. Después cuando llega la primera guerra mundial del año 1914, se activa la explotación forestal del bosque de caldén con el doble propósito de obtener ingresos y limpiar campos para incorporar más potreros a la ganadería y a la agricultura de secano en una zona marginal que dio algunos frutos hasta que llegó la década de los "años malos" con intensas y prolongadas sequías, los grandes ventarrones, la plaga de la langosta y las cenizas del año 1932.


La escuela se fundó antes que el pueblo. A principios del mes de octubre del año 1922 el Consejo Nacional de Educación, en respuesta a la petición de varias familias, pobladores de la zona rural, como los García, los Huarte, los Medero, y otros con numerosos niños en edad de concurrir a la escuela, ordena realizar un censo escolar.

El censo lo realiza el maestro español de la escuela Nº 7 de Victorica don Ángel Norverto, quien cuenta con la gran colaboración de don Martín Etcheverry, mediante el cual se verifica que en un radio de cinco kilómetros a la redonda viven 43 niños con edad para asistir a la escuela obligatoria.

La escuela se crea y comienza a funcionar en una habitación de la casa del señor Fermín Huarte. Después se construye el edificio propio con paja, barro y madera de caldén del lugar. Este edificio estará situado al dentro del lote 8, en el campo de propiedad de la señora Felisa García de Huarte, en un terreno donado al efecto. Allí su esposo don Fermín Huarte, con la contribución de don Ceferino Huarte y Vicente Pascual García aportan cada uno cinco mil pesos, los que se suman a otros cinco mil pesos de contribución del Consejo Nacional de Educación.





Al llegar a sus primeros cincuenta años, se realiza la fiesta del Cincuentenario, el año 1974. En esa ocasión asistimos y presenciamos el descubrimiento de la placa que recuerda a los pioneros y que se colocó en la base del mástil al centro de la plaza de Carro Quemado.
El año 1923 había comenzado a funcionar la Estafeta Postal, siendo uno de los promotores el vecino don Domingo Funes.

El año 1926, por iniciativa de don Isidoro Orgalez y don Severino Fernandez, se establece un Correo particular entre Carro Quemado y la estancia "La Vanguardia", propiedad de Fernández, donde funcionaba un Almacén de Ramos Generales.

El año 1928 se crea la Oficina del Registro Civil, al frente de la cual es designado como Encargado Ad Honoren don Fermín Huarte y posteriormente don Vicente Pascual García. Ese mismo año se fundará el "Club Atlético Carro Quemado", siendo los promotores los señores Lázaro Sarasketa y don Belisario Olivera, en ese momento maestro y director de la Escuela Nº 159.



Carro Quemado fue la única localidad del Departamento Loventué que quedó fuera del alcance de la línea del ferrocarril del oeste que terminó en Telén, porque los proyectos de prolongación de otras líneas que pasarían por el lugar quedaron desechadas a partir de la Guerra Mundial.

Después de muchas décadas, hace pocos años ha quedado conectado por camino pavimentado con la ruta provincial Nº 10 al norte y con la ruta provincial Nº 14 al sur. La ruta Nº 13 es la que interconecta ambas en la denominada "Ruta de la Cría", dado que en la zona predominan actualmente los establecimientos ganaderos donde se crían terneros.
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