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miércoles, 31 de enero de 2018

La Comarca de Victorica hace cien años.



El año 1917, anduvo por la Gobernación de la entonces Pampa Central, un periodista, que recorrió gran parte del Territorio Nacional de aquellos años, haciendo entrevistas, buscando fuentes y destacando las potencialidades que se avizoraban entonces para el desarrollo y el progreso de estos lares.
Se llamaba Wenceslao Jaime Molins, quien cuando retornó a Buenos Aires con todo el material, mucho del cual había sido enviado al diario La Nación para su publicación, editó un libro al que tituló simplemente “La Pampa”, publicado el año 1918 por el Establecimiento Gráfico “Oceana”.

En el itinerario que hizo, utilizó los ferrocarriles y algún medio de locomoción tracción a sangre que todavía operaban en las zonas donde no habían llegado aún los rieles.
En el capítulo XXX del libro citado el periodista-escritor dice: “Después de visitar diversos pueblos de la línea de Pico, hemos pasado a Victorica.” O sea que tomó el Ferrocarril del Oeste que venía desde la estación Once desde la Capital Federal con boleto de llegada a Victorica, el primer pueblo fundado por el Ejército Nacional el año 1882.
Don Máximo García fue un pionero del campo pampeano. Inmigrante español, que fue propietario del campo "La Porteña", al norte de Victorica en jurisdicción de San Luis. Su casa de familia está actualmente en poder de la Municipalidad  (frente a la Iglesia)

Se ve que tenía buenos ojos de observador y algunos conocimientos previos seguramente, porque escribió estos renglones introductorios: “No es necesario descender del tren para dar juicio sobre la actitud de los campos. La cebadilla agreste, difundida en copiosos matorrales, nos habla con elocuencia de la fertilidad del suelo. Las lluvias de este año han sido frecuentes y abundosas.”

Y ya saliendo de las generalidades, comienza a adentrarse en los temas relacionados a la Comarca de Victorica y sus alrededores que comprendía no solo la Pampa Central, sino también el sur de la provincia de San Luis. “Los campos de Victorica, por sus condiciones agrológicas, son buenos para cultivos de forrajeras. La tierra, arenosa y morena, es propicia a la alfalfa.” Y a continuación comienza a citar nombres y apellidos de los pioneros del campo en el noroeste pampeano. “Los primeros alfalfares los inició en la región y en 1898, don Máximo García. Estos ensayos en su establecimiento Carro Quemado, fueron una comprobación. Le siguieron en la prueba, don Alberto Sidebottom, en La Isabel; don Alfonso Capdeville, -el pujante francés-, en sus campos de Telén; Von Bernard, en Poitahue y Armando Lernoud, en la Morocha”. El nombre correcto de Lernoud era Amand.

Don Máximo García ese año vivía con su familia en la casa, frente a la Iglesia, cruzando la calle en diagonal está la plaza y enfrente estaba el almacén de ramos generales de la firma J.Llorens, J.Antich y Cía. Era un español que antes de comprar el campo “Carro Quemado”, a la familia Martínez, cuando llegó desde Benito Juárez en la provincia de Buenos Aires, con su familia, adquirió primero una legua de campo al norte de Victorica, pasando el límite con San Luis, al que bautizó con el nombre “La Porteña”, dado que él se había casado precisamente con una mujer nativa de la campiña bonaerense, que se llamaba Fidela López.

Alberto Sidebottom era el hijo de un ex capitán del ejército inglés, uno de los tantos compradores de títulos, con los que el Estado Nacional financió la denominada “Conquista al Desierto”, que pagó con las tierras que le fueron despojadas a los indios que poblaban el paraje Leuvucó. Cuando se da a la tarea de alambrar su campo, toma la decisión de echar llave al candado de las tranqueras, lo que producirá una discusión con Máximo García, porque él tenía que pasar con los carros cargados de lanas y cueros, lo que venía haciendo por la huella de las antiguas rastrilladas aborígenes. Al verse impedido por el cierre del camino vecinal, debe dar una enorme vuelta para llegar con su cargamento y pasar rumbo a la estación de Toay donde embarcaba su producto.
 
El francés Capdeville mira con un catalejos que usaban las naves que cruzaban el océano desde Europa para llegar a América, probablemente sea en su estancia "Los Cerrillos".

Hubo una denuncia de García al Intendente de Victorica, que en ese momento era Alfonso Capdeville, y otra ante el Gobernador, General Eduardo Pico. La cuestión terminó en la Justicia, porque un día que se encontraron en la tranquera Sidebottom lo agrede a tiros, aunque sin que la disputa terminara en tragedia.
El asunto fue considerado por la autoridad municipal y lo resuelto se puede leer en el folio 66 del libro de actas número uno, estaban presentes Capdeville, presidente, Defougeres, secretario y Lucero vocal. 

"Se puso a discusión el expediente pasado por la Gobernación a propósito del alambrado del campo del Señor D. Alberto Sidebottom resolviéndose ordenar a este señor abra una tranquera frente a Trapales en el punto mismo donde el Señor Juez de Paz mandó cortarle el alambrado, autorizándolo provisionalmente para que cierre la tranquera que tiene en el mismo rumbo y mas o menos a una legua al naciente y ordenandole al mismo tiempo dejar tranquera para el tránsito público y el ….acceso a la calle...alambrado de él y el de D. Máximo García dispensándolo provisionalmente de cumplir con las demás prescripciones del C. Rural".

De Alfonso Capdeville, cuando llegó el periodista a Victorica y visitó Telén, él ya no vivía más allí, dado que se había radicado en El Sosneado, provincia de Mendoza, por lo tanto sus consideraciones son por las mentas y referencias que le dieron sus partidarios y amigos en Telén. De Von Bernard de descendencia probablemente alemana, no tenemos mayores datos, Pero también su encargado de la estancia Poitahue fue denunciado por varios vecinos por el mismo tema de los alambrados con tranqueras que impedían el paso por los caminos vecinales que según el Código Rural eran obligatorios que estuviesen francos al paso. Era el camino de sirga, cuya denominación proviene de las cuerdas que se usaban para remolcar naves y la obligación de dejar franco este camino proviene del derecho romano.

Es que aquellos eran tiempos de violencia física y verbal. En todas las casas había un wínchester, algunos portaban arma  corta de fuego y todos cuchillo a la cintura, estos últimos absolutamente necesarios en el trabajo diario.
Fue por eso que el periodista estuvo a punto al hacer el libro de ponerle como título gancho “El Far West Pampeano”, una frase que había sido acuñada por el  cura salesiano RPS Juan Víctor Monticelli.

De don Amand Lernoud, (aunque los periodistas incorrectamente han citado como Armando) un francés, que también siguió los pasos iniciales en la agricultura temprana en que la alfalfa venía muy bien y tenía buenos precios internacionales, se puede decir lo que el mismo periodista dejó escrito.
Es la única entrevista personal de todos los personajes que se mencionan arriba, que ha dejado un testimonio sobre sus decisiones relacionadas con las inversiones y la visión de largo plazo.
 
 Don Amand Lernoud aparece al centro, retratado por el periodista de la revista Caras y Caretas, que visitó Victorica y la zona el año 1907

“La ganadería mestizada en esta zona, _nos dice el señor Lernoud,_ se inició en 1900. Se organizaron en aquella época algunos establecimientos de crianza e invernada. Los preliminares, sin duda alguna se deben a don Alfonso Capdeville, quien diez años atrás, en 1890, dio el primer envión a la industria ganaderil de la comarca.” Como se puede leer Lernoud corrige al periodista que ha citado más arriba como pionero a Máximo García, aunque puede ser un error del entrevistado.

Y agrega seguidamente: “En 1902, es decir dos años después de haber formalizado este establecimiento, traje de Inglaterra dos toros puros. Fui, en consecuencia, el primer ganadero de la zona, que tentaba el ensayo de la alta mestización, en contraposición a todos los inconvenientes imaginables. Estos sementales vinieron en tren hasta Santa Rosa. De Santa Rosa aquí fue menester traerlos a pie. Para este traslado se empleó más de un mes. Traerlos en carretas, con los malos caminos de entonces, hubiera sido poco menos que imposible. Vinieron pisada sobre pisada, sin molestarlos cuando no querían caminar y con el consiguiente convoy de auxilio, carro de forraje y carro aguatero. Cada uno de estos ejemplares me había costado alrededor de 6.000 pesos.”

El periodista menciona que “El señor Lernoud nos informa, con cierto escepticismo, sobre el resultado de sus cultivos forrajeros".
-“La alfalfa da bien, siempre que la lluvia sea pródiga, -nos dice.-Hay que refinar el campo paulatinamente, pues por la flojedad de la tierra, resulta que con un par de aradas se forma médano. Al comienzo sembramos de 6 a 7.000 hectáreas. No llovió y se perdieron. El agua es problemática, además. Las napas corren de diez a quince metros, pero suelen estar a profundidades no menores de cien. El anterior fue un año pésimo para la alfalfa.”

Molins pregunta ¿Y cuál es el promedio de lluvia en la comarca?
-“En 1915 llovió 467 milímetros; en 1916, 244; y en lo que llevamos de 1917 hasta octubre, 363 milímetros.”

Más adelante la curiosidad del periodista indaga ¿Y el monte?, porque él había visto las pilas de leñas en las estaciones de Rucanelo, Luan Toro y Loventuel, dado que por aquellos años (recordemos que la Primera Guerra Mundial había comenzado el año 1914 y terminado en 1919) las empresas ferrocarrileras usaban para sus máquinas a vapor madera del bosque nativo.
“El monte he dejado de explotarlo, nos dice el señor Lernoud. Hoy por hoy, no rinde la leña como negocio. Son malos los caminos. Son pesados los fletes…”

FUENTES Consultadas
Molins, Wenceslao Jaime: "La Pampa" Establecimiento -gráfico "Oceana", Buenos Aires 1918
García, Sara y Roldán Luis Ernesto: "Carro Quemado. La Pampa. 90 años 1924-2014" Editado por la Comisión de Fomento de Carro Quemado año 2014


viernes, 4 de septiembre de 2015

Día del Inmigrante 4 de Septiembre

Hoy 4 de septiembre, en nuestro país, se conmemora el "Día del Inmigrante", fecha que fuese instituída por Decreto del Poder Ejecutivo Nacional 21.430, del año 1949 en que se encontraba a cargo de la presidencia el General Juan Domingo Perón.

Argentina fue la Nación más abierta a fomentar la inmigración. Ya que el fomento de la misma se incluyó no sólo en el preámbulo de la constitución nacional del año 1853, sino que además el artículo 67 inciso 16 estableció como facultad del Poder Legislativo "Proveer lo conducente a la prosperidad del país, al adelanto y bienestar de todas las provincias, y al progreso de la ilustración, dictando planes de instrucción general y universitaria, y promoviendo la industria, la inmigración, la construcción de ferrocarriles y canales navegables, la colonización de tierras de propiedad nacional, la introducción y establecimiento de nuevas industrias, la importación de capitales extranjeros y la exploración de los ríos interiores, por leyes protectoras de estos fines y por consesiones temporales de privilegios y recompensas de estímulo".

Hasta finalizar la Segunda Guerra Mundial en 1949, la Nación Argentina tenía aún varios Territorios Nacionales, entre ellos la Gobernación de Pampa Central. Pero no había ya tierras aptas para la agricultura y ganadería, dado que las mejores habían sido acaparadas desde el inicio de la colonización en la década de 1880 por los terratenientes.

Es por eso que los italianos y españoles que llegaron a fines del siglo XIX y principios del siglo XX con la intención de hacerse propietarios tuvieron que aceptar las condiciones que les impusieron las grandes compañías, quienes les hacían firmar un contrato con condiciones leoninas. Había que trabajar de sol a sol, sembrar granos, no se permitía hacer granja y los contratos eran por corto plazo.

A Victorica, el primer pueblo cristiano fundado por las tropas del Ejército Nacional, arribaron algunos tempranamente, cuando todavía no habían llegado las vías del ferrocarril. Algunos llegaban hasta Trenque Lauquen y desde allí tomaban la galera que los acercaba al primer pueblo de La Pampa o si venían desde el puerto de Bahía Blanca podían llegar en ferrocarril hasta Toay y Santa Rosa a partir del año 1897 y desde allí tomar la Mensajería que los dejaría en pleno corazón del bosque de caldén aún intacto.

Algunos se hicieron vendedores ambulantes, otros comerciantes, los que tenían algún oficio específico, los menos, intentaron suerte en los pequeños pueblos que se iban formando. Después de Victorica, fundada el año 1882, en la zona noroeste se fueron fundando otros. El año 1901 nació Telén de la mano del francés Alfonso Capdeville. El año 1904 nació Loventuel de la mano de criadores de ovejas que llegaron desde el sur de San Luis buscando nuevas tierras para sus majadas. El año 1908 con la llegada del ferrocarril oeste se fundó Luan Toro que tenía condiciones más aptas para una producción mixta.

Y Posteriormente y luego de 16 años se fundará el último pueblo del Departamento Loventué que llevará el nombre de Carro Quemado, cuyo gran impulsor inicial fue el maestro español Ángel Norberto Telles de Menesses, en tierras donadas por el español don Máximo García y otros vecinos dueños de campos en esa zona.
Los primeros que se decicieron por la agricultura, sobre todo con el maíz, la alfalfa, el lino, la avena y otros cultivos, sufrieron a los pocos años la desilución, porque las lluvias no tenían ni el volumen, ni la regularidad necesaria para una agricultura sostenible, más bien era una lotería.

Es por eso que de a poco se va abandonando la agricultura temprana y se pasa a la ganadería extensiva. Primero con la oveja y después de la gran crisis del año 1930, donde el precio de la lana en el mercado internacional cae, se van pasando lentamente a la crianza del vacuno, que requería menos mano de obra para su desarrollo.

Cuando en la década de 1920 aparecen los primeros vehículos automotores en la zona, surge la necesidad de la apertura de caminos, dado que hasta ese momento los carros, los sulkys y los caballos utilizaban las antiguas huellas de lo que habían sido las viejas rastrilladas aborígenes.

Además de italianos y españoles, también llegaron franceses, irlandeses, y aunque en menor cantidad árabes de distintas nacionalidades. Algunos se casaron con descendientes de aborígenes, otros lo hicieron con mujeres de la misma colectividad y otros optaron por formar pareja con hijas de familias criollas. Así se fue conformando el mestizaje, es por eso que en nuestras venas corre sangre de alguna antigua dinastía aborígen, por lo menos en más del cincuenta por ciento de la población argentina.

Algunos volvieron a su país de origen como los franceses cuando comenzó la Primera Guerra Mundial del año 1914. Otros cuando la década de los años malos desde 1930 a 1940 se fueron a otras provincias y varias familias a Buenos Aires en busca de trabajo y mejores condiciones de vida.

Después de la Segunda Guerra se frenó la inmigración, sobre todo europea, esa con la que habían soñado Sarmiento y Velez Sarfield, comenzando más una inmigración latinoamericana y sobre todo la de países limítrofes a nuestra Nación Argentina. Es por eso que aún en los pueblos más pequeños a veces nos encontramos con chilenos, paraguayos, uruguayos, bolivianos o brasileños.





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