viernes, 24 de septiembre de 2010

PRIMER CENTENARIO DE ALTA ITALIA

La década que va desde 1901 a 1910 en el Territorio Nacional de La Pampa, fue muy prolífica en fundaciones de pueblos y colonias. Así a pocos días de fundarse Ingeniero Luiggi, se creó Alta Italia, ambas en el Departamento Realicó.


El italiano Sebastián Maggio y el español Antonio Berasategui, crearon una sociedad, el año 1900 que giró bajo la razón social Maggio, Berasategui y Cía. Con la cual se instalaron en la pequeña población de Mariano Miró, abriendo un comercio al que denominaron “Alta Italia”, que posteriormente tuvo sucursal en Bernardo Larroudé.


Cuando años después compraron 5.000 hectáreas en el paraje conocido como “El Arañao”, a pocos kilómetros de allí ya estaba en marcha Ojeda, donde ya había llegado el Ferrocarril del Sud y tenía además la escuela primaria en funcionamiento.



El Restaurant del italiano José Depetris fundado el año 1911, concitó la concurrencia de muchos parroquianos.

No obstante, como los propietarios de las tierras de Ojeda se negaban a subdividir, Maggio y Berasategui continuaron con sus planes.


En 1909 el ferrocarril llegó a lo que es actualmente la localidad de Alta Italia, donde ya estaba construida la estación, aunque hasta ese momento solo funcionaba el Correo, a cargo de don Luis Cristiani.





El remate de las tierras lo realizó la firma Guerrico y Williams. El precio de los solares osciló entre 800 y 1800 pesos mensuales, con un plan de pagos de 60 cuotas mensuales sin interés.


El nombre que finalmente se le impuso al nuevo poblado en formación, fue en virtud que la mayoría de los colonos provenía de la región del Piamonte de Italia, de la provincia de Cuneo fundamentalmente. Muchos de ellos habían llegado a las provincias de Córdoba y Santa Fe, de donde los ahuyentó la invasión de langosta, que posteriormente también sería un problema para los agricultores pampeanos.





La fecha que se ha tomado para conmemorar el día de la fundación es la del 25 de Mayo del año 1910, que fue el día del primer remate de las tierras.


El Ferrocarril que comienza regularmente a prestar sus servicios el 1º de mayo de 1911, con dos frecuencias semanales, es la línea del Oeste que venía desde Intendente Alvear y que pasó rumbo a Ingeniero Luiggi.


El año 1912 se instaló el Destacamento Policial. Ya desde 1911 Alta Italia contaba con Servicio Telefónico propiedad de los señores Calderaro y Costella de la ciudad de General Pico, siendo el encargado el señor Camilo Ganader.





El año 1914 el Consejo Nacional de Educación habilitó la Escuela, que comenzó con 90 alumnos. Lleva el Nº 14 y la primera directora fue doña Esther Quiroga Berrondo de Monmany.


El año 1915 se puso en funcionamiento el Juzgado de Paz y Registro Civil, siendo designado como primer Jefe del mismo el señor Pedro Monmany vecino de Alta Italia.


El año 1917 se creó la Sociedad Italiana, como ya se había hecho en otros lugares de La Pampa, para colaborar solidariamente con la colectividad. La primera Comisión Directiva que se constituye el 23 de marzo de 1919 estuvo integrada por Gregorio Bassi, presidente, Sebastián Sola, vicepresidente, José Morini, secretario, Santiago Negreti, prosecretario, Antonio Baretto tesorero, Federico Caneva protesorero, en tanto que como vocales titulares fueron electos: Domingo Biglia, José Pauletti, Jorge Depetris, Federico Gariglio, Bautista Franco, Bautista Damontery y como suplentes Félix Bisso, Bautista Gramaglio y Carlos Belfiori.


El año 1918 se fundará el “Alta Italia Fútbol Club” quien sesenta años después recibiría las instalaciones de la ex Sociedad Italiana a los fines de aunar esfuerzos en una sola entidad deportiva y cultural.





Recién el año 1923 se llevaron a cabo las primeras elecciones municipales, de la cual surgirían las autoridades locales. El 30 de septiembre de ese año quedaron consagrados para integrar el Concejo Municipal don Sebastián Sola como presidente del mismo, a quien acompañaron don Carlos I. Álvarez como vicepresidente, Dardo Rodríguez como Secretario Tesorero y los miembros Enrique Varela, Atilio Cavenaghi y Domingo Biglia.


El primer mandato de Sola venció en 1926, pero volvió a desempeñar el cargo entre 1929-31, entre 1931-33 y su último periodo fue entre 1936-37. El Intendente de la etapa de la provincialización fue don Eduardo Llahí Ribó quien se desempeñó entre 1951 y 1955.

Desde la recuperación de la democracia en 1983 hasta la fecha, ha desempeñado el cargo de Intendente Municipal en cinco periodos el señor Oscar Isidro Flores, quien también había alcanzado es función en 1973.

Ese mismo año 1923 se puso en marcha el servicio de Energía Eléctrica, prestado por una usina local, de propiedad del señor José Rossi.





Después de trazada las calles y la plaza pública, recién en 1928 se terminó el edificio de la Municipalidad.


La principal actividad de la zona estuvo concentrada en la actividad agropecuaria, con el acompañamiento de algunos comercios y pequeñas industrias.


El promedio anual de lluvias para el lapso que abarca desde 1921 a 1980 ascendió a 638,3 milímetros.


En la década del veinte, el máximo se registró el año 1926, con 861 milímetros caídos, en tanto que el mínimo se produjo el año 1929, con solo 375 milímetros.





La década del treinta conocida en La Pampa como la de los “años malos”, en Alta Italia se registró un máximo importante de 922 milímetros el año 1934, produciéndose el impacto de la seca con el mínimo de lluvias contabilizado el año 1937 que escasamente llovió 296 milímetros.


Según Alberto J. Grassi en su libro “La Pampa y sus derechos”, la Gobernación del entonces Territorio habría publicado en noviembre del año 1927 los cómputos de población, los que arrojaron para Alta Italia la cantidad de 3.000 habitantes aproximadamente. (Se había levantado un Censo Territorial el año 1920)





Según algunos el año 1936 habría sido el pico máximo de población registrada para la zona con aproximadamente 3.100 habitantes. (Se había producido otro Censo Territorial el año 1935) En un informe al Gobernador del Territorio del año 1939 se hace referencia a la existencia de una población de alrededor de 2.500 habitantes, aunque otros datos de la época la limitarían a tan solo 2.000 habitantes.





El Censo Nacional del año 1947 arroja para Alta Italia una población urbana de 743 habitantes. Según las cifras del último Censo Nacional de Población disponible, llevado a cabo el laño 2001, Alta Italia acusó la cantidad total de 1.481 habitantes, de las cuales tan sólo 113 vivían en el ámbito rural.


En la mencionada década del treinta se crean en la localidad dos Instituciones que aún perduran. El año 1930 fue fundado el “Centro Juvenil Agrario y de Capacitación General Guido”, dependiente de la Federación Agraria Argentina, siendo su primer presidente Antonio Picotto.







En tanto que el año de la caída de la ceniza, 1932 se produce la creación de la denominada Comisión Pro Templo, a instancias de la Cofradía de la Virgen del Carmen, siendo la primera presidenta la señora Victoria T. de Álvarez.

sábado, 18 de septiembre de 2010

CENTENARIO DE INGENIERO LUIGGI

Hay coincidencias con respecto a que la subasta de predios, tanto terrenos (solares para vivienda propia) como pequeñas parcelas para quintas y chacras se realizó entre los días 17 al 20 de septiembre del año 1910 por Eduardo de Chaperouge. Para esa fecha corrió el primer tren, aunque recien el servicio se brindó en forma regular y periódica a partir del mes de febrero de 1911.

La población se fundó en tierras que habían pertenecido a la firma Antonio y Bartolomé Devoto, al margen de las que poseian en "Estancias y Colonias Trenel", propiedad de los hermanos italianos Antonio, Bartolomé y Tomás Devoto, sociedad que llegó a concentrar en su patrimonio la cantidad de más de 327.000 hectáreas.

En ese estimado pueblo nacieron Beatríz Urbano nuestra maestra de 6º grado en Victorica y también la maestra Celia Porras que fuese nuestra profesora en el colegio Secundario "Félix Romero" y que ha compuesto la letra del Himno del Centenario de Ingeniero Luiggi.

 El poblado nació con la estructura de 139 manzanas, no hay certeza total de quien fue el diseño del plano con el que se trazó la trama urbana. Algunos antiguos pobladores sostenían que había sido el mismo Ingeniero Luis Luiggi, quien dibujó los planos que contiene diagonales que desembocan en la plaza.

Como sucedió en otros lugares, antes de la fecha que se ha tomado para conmemorar el nacimiento, ya había familias produciendo en los campos. Esa población dispersa de chacareros dedicados a la agricultura, debía llevar los cereales que cosechaba hasta las estaciones de Quetrequén o Rancul, que eran las más cercanas por entonces.

El ingeniero Luis Luiggi acompaña al presidente Julio Argentino Roca en su recorrido por las instalaciones del Puerto General Belgrano cuyas obras dirigió durante su estancia en nuestro país.

A diez años de su fundación la estimación de la población de Ingeniero Luggi arrojó 2.294 habitantes, colocándose en 7º lugar en el ranking de los centros urbanos del entonces Territorio Nacional de La Pampa Central.

Cuando llegó el Cincuentenario, el censo Nacional de Población de 1960 acusó que la población estaba estancada, tal cual le había sucedido a La Pampa toda, dado que solamente se contabilizaron 2.016 habitantes.

El último Censo Nacional de Población disponible del año 2010, estableció para Ingeniero Luiggi como población total la cantidad de 4.894 habitantes, de los cuales 2.430 eran varones, en tanto que  2.464 eran mujeres, dado que éstas tienen mayor esperanza matemática de vida.


El promedio de precipitaciones entre 1921 y 1980 se estableció en los 603,7 milímetros. Una buena marca, pero que no dejó al margen a la zona de Ingeniero Luiggi de los ciclos húmedos y de sequías que supo soportar toda La Pampa y que incidieron en el estado de los campos y por ende en la producción agrícola fundamentalmente.

La década del treinta de los vientos, la langosta y la sequía dejó estos registros de lluvia de los "años malos": 1937 solo 302 milímetros anuales, el año siguiente 1938 los 393 milímetros no alcanzaron para salir del ciclo seco. El año 1932 en que cayeron las cenizas del Volcán "El Descabezado" de Chile, benefició la economía de la zona, dado que muchos criadores de ovejas de las provincias vecinas llegaron con sus majadas en busca de pastos, muchas familias pioneras de Ingeniero Luiggi las tomaron a porcentaje.

También se determinó 393 milímetros para el año 1943, en tanto que el año 1949 cayeron 354 milímetros y el año 1950 se produjo el peor año en cuanto a lluvias, dado que tan solo se registraron 265 milímetros según el informe policial respectivo.
En cambio el año 1952 ha quedado gravado en la memoria colectiva como el de "la gran cosecha", dado que hubo rendimientos de hasta treinta bolsas por hectárea de trigo, lo que se considera excepcional, dado que se utilizaba por entonces semilla "común".

La década del sesenta está marcada por escasas precipitaciones, aunque superiores a la década del cincuenta. A fines de la década del setenta comienza el ciclo húmedo que produjeron incluso inundaciones en la zona que se prolongaron por toda la década del ochenta. Estos son los registros de aquellos años: 1978 se sumaron 927 milímetros, en 1979 se acumularon 1.014 milímetros y el año 1980 llovieron 833 milímetros.


El 25 de mayo de 1911 abrió sus puertas la escuela que lleva el número 76, en tanto que en la zona rural el Consejo Nacional de Educación creó las escuelas números 137 y 146 de larga trayectoria para los hijos de las familias chacareras.
Hoy Ingeniero Luiggi cuenta con un Centro Cultural y una Biblioteca cuyo patrimonio guarda muchos de los libros que donara el ingeniero italiano don Luis Luiggi, quien visitó el pueblo que lleva su nombre el año 1928.

En 1912 se puso en marcha la Comisaría local. El año 1921 abrió sus puertas la sucursal del Banco de la Nación Argentina. En tanto que en 1939 se creó la Asociación Gremial Agropecuaria. La primera Exposición Agropecuaria se llevó a cabo el laño 1942. Las razas tradicionales criadas en la zona fueron Aberdeen Angus, Shorthorn y Hereford.

El primer Club fue bautizado con el nombre de "Teniente Benjamín Matienzo" aquel intrépido aviador tucumano que intentó cruzar por primera vez la cordillera de Los Andes en avión, pereciendo en su intento el año 1919.

El Club que recuerda su nombre fue fundado el año 1920 y el paso de las décadas lo consolidó. El año 1939 se sumó a éste el Club Costa Brava, generalmente conformado por trabajadores del Ferrocarril que en aquellos años eran bastantes y por fín la intensa actividad deportiva, recreativa y cultural hizo que el año 1944 viera abrir las puertas el Club Social y Deportivo Luiggi.


La Iglesia católica tiene su parroquia desde el año 1914, cuya patrona es Santa Elena

Los italianos que fueron un núcleo importante que se radicaron en la zona, se dedicaron no sólo a cultivar el suelo, sino también de ocuparse de las cuestiones sociales y culturales de sus asociados. En 1913 fue creada la Sociedad Italiana y en 1915 la Asociación Española. Ambas colectividades son recordadas por su acción de solidaridad y también por las grandes Romerías que solieron organizar durante aquellas décadas iniciales.

El año 1918 dio comienzo el servicio de electricidad domiciliaria y alumbrado publico y varias décadas después el más moderno de lámpras mezcladoras de gas a mercurio

La primera elección para elegir autoridades municipales se llevó a cabo el 1º de noviembre de 1914, resultando electo como Intendente don Manuel Ruiz, a quien le sucedió en 1917 don Pedro López. El primer Intendente de la etapa provincial en 1953 fue don Alfonso Cavallaro, en tanto que el primer Intendente de la democracia recuperada en la Argentina fue Roberto J. Salto en 1983.

El primer Juez de Paz fue don Carlos Andez quien se desempeño desde 1913 a 1915. El Juez electo en 1983 fue Omar H. Hidalgo.


Algunos vecinos recuerdan que fue "a partir de los años 1914/15 apareció (como) generalizado el cultivo de la alfalfa, la cual era utilizada como pasto y forraje y soportaba hasta tres cortes por año."

"Las primeras y rudimentarias cosechadoras australianas, llegaron a (Ingeniero) Luiggi en los años 1914-15 aproximadamente, no recordamos que su utilización (fuera) de gran importancia, porque el cereal no salía limpio", recordaban los pioneros.

En la década del Centenario de Argentina en el Territorio Nacional de La Pampa se fundaron varios pueblos y colonias, algunas desparecieron como tales, pero otros pueblos son los que están llegando en el 2010 a cumplir su primer Centenario.
Es que la ilusión de "pegar una cosecha", fue la que impulsó la agricultura de ensayo y error. Pero cuando las sequías se hicieron persistentes hubo muchos colonos que perdieron todo. Aunque lo que cambió fundamentalmente el contexto no sólo de La Pampa, fue el comienzo de la Primera Guerra Mundial que se inició en 1914.


miércoles, 8 de septiembre de 2010

ANIVERSARIO FUNDACIÓN DE CATRILÓ

Según Rodolfo Casamiquela Catri lo con las variantes Catrilo o Catriló, "en araucano catri es leve deformación de katrü "cortado", es decir en el sentido de "segregado", aislado, Loo, lowü, es "médano". El todo: "Médano cortado o aislado".

Catriló tenía, según el Censo Nacional de Población del año 2001, la cantidad de 3.743 habitantes, de los cuales 1883 eran varones y 1860 mujeres. Del total general 3.376 personas vivían en el sector urbano, en tanto que solo 367 lo hacían en el ámbito rural.

Si bien ya había algunas familias en las inmediaciones de Catriló antes del año 1897, se toma como fecha de su fundación y pòr ende para conmemorar sus aniversarios el 9 de septiembre del año 1897, dado que ese día del mes y año citado, llegó por primera vez un tren del ferrocarril que venía del este hacia el Oeste.




El comienzo de la urbanización recién se impulsará oficialmente el año 1904, cuando el presidente de la Nación Doctor Quintana firma el respectivo decreto el 10 de diciembre de ese año aprobando el trazado de la Colonia Agrícola que ha resuelto fundar la señora Julia del Carril de Viale, en el extremo noreste del Territorio Nacional de la entonces Gobernación de La Pampa Central.





La venta de los lotes se realizó el año 1905 por ante escribano publico nacional y algunos de los adquirentes de los mismos fueron: Vicente Bompadre, quién compró también para Alejandro Bertucci, Pio Bompadre y José Bompadre,oriundos de 9 de Julio, provincia de Buenos Aires. A ellos se sumaron entre otros Hércules Romanalti, de Chivilcoy, Luis Sgalippa de Carlos Casares, José Parramon de Drysdale (hoy Pellegrini Bs.As.), Agustín Barragué de Pehuelches, Luciano Gandini de Colón, José Garmendia de Catriló, Juan Chrestia de Pehuelches, Angel y José Mencacini de Catriló, Roque Reyes de Drysdale (Pellegrini), José Lopez Martinez de Trenque Lauquen, Oscar Romero de Catriló, Francisco Torroba de Santa Rosa, Victorio Desinnano de 9 de JUlio, Antonio Casella junto con sus hijos Ventura y Bartolo todos de Catriló, Enrique Bompadre de 9 de JUlio, José Safigueroa de Santa Rosa, Miguel Rosso de Santa Rosa, Pantaleón Galván de Catriló, Bernardo Echeverry de Catriló, Vicente Cappi de Santa Rosa, Roberto Manson de Catriló, Antonio Bernal de Santa Rosa, Santiago Sgarbi de Trenque Lauquen y otros más cuyo listado se puede consultar en la publicación de la Municipalidad, escrito por la profesora Maria E. Rojo de Pais y editado el año 1988.



El año 1915 se llevaron a cabo las primeras elecciones para la elección de las autoridades locales, las que resultaron luego del escrutinio de práctica por la mayoría los señores Joaquín Migliore, Félix Beascochea, Diógenes P. Muro y Francisco Díaz, en tanto que por la minoría resultó electo don Alberto Ramos Mexías.

Don Roque Carnicero, nacido en España y que llegó con su familia a Catriló el año 1910, ha dejado dicho que ingresó a la escuela primaria de varones, que por ese entonces funcionaba en la casa de la familia Giandoménici, en tanto que la de niñas lo hacía en la vivienda de la familia Farala.
El edificio se había comenzado a construir ese año y se inauguraría el año 1911, siendo una de las escuelas que el Estado Nacional construyó como programa para festejar el Centenario del nacimiento de Domingo Faustino Sarmiento.


El año 1916 se llevaron a cabo unas grandes Romerías Españolas, del archivo de las mismas se transcriben algunos de los comercios existentes aquel año en la localidad: Restaurante Español de Calixto Ochandarena, Almacén, Ferretería, Lozas y Cristales de Jesús Noceda, Hotel Comercio de Cosme Romero, el que contaba con teléfono y sucursal en la localidad de Quemú Quemú.
Ramos Generales La Vanguardia de José Miró, Bar y Cinematógrafo La Delicia de José Diaz y Cía, Almacén, Ferrtería, Corralón y Acopio de Frutos La Criolla de Francisco Díaz con sucursal en la localidad de Graciarena, Provincia de Buenos Aires.
Almacén, Ferretería, Talabartería, Corralón y Acopio de Cereales de Moro, Perez y Cía.




sábado, 4 de septiembre de 2010

LOS VIÑEDOS DE VICTORICA Y TELEN

Cuando en 1962 leí por primera vez el poema de la maestra María Bustos Bazán de Ares, “Canto a Victorica”, se me hizo difícil imaginar los “huertos y sembrados bien fecundos” a los que ella aludía en el mismo, a pesar de su acotación, en la que cita el libro de Jaime Molins “La Pampa”, donde éste se refiere a ellos.

Por aquellos años yo no tenía noción de la existencia, por lo menos en la Biblioteca Pública del libro citado. Además ya he dicho en otros documentos que fue poco y casi nada lo que nuestra generación pudo aprender, tanto en la primaria, como en la segundaria de la historia, la geografía y la literatura regional.

Diez años después la Biblioteca Pampeana, de la serie folletos, dedicó en 1972 el número 17 a Victorica en su 90º Aniversario, pero allí en menos de media carilla, solo se aborda el tema de la viticultura, con párrafos extraídos del libro de Molins, anteriormente citado.
Recién una década más tarde y con la publicación del Álbum del Centenario 1882-1982, que estuvo a cargo de Walter Cazenave, editado en febrero de 1982, pudimos apreciar algunas fotos que mostraban quintas con viñas, de no muy buena resolución, dada la tecnología de la época y por ser una edición de bajo costo de producción, no permitían seguramente algo más nítido.

Dichas fotos no tienen datos sobre fechas, tampoco identificación de personas o referencias a quienes explotaban dichos cultivos, ni propietarios de las mismas.
Recién cuando se publicó el libro “Arando en el Desierto- Itinerario fotográfico de la colonización francesa de Telén. Pampa Central, 1900-1914”, cuyas compiladoras son Ana María Lassalle y Andrea Lluch, editado el año 2001, fue que pudimos apreciar el proyecto de desarrollo de viñedos en Telén y algunas referencias de Victorica.

Asimismo hace unos pocos años accedimos a unos apuntes biográficos de Ludovico Brudaglio, aquel italiano que supo estar unos años en Victorica trabajando, donde relata sobre su experiencia fracasada con la implantación de una media hectárea.


Se aprecia el molino de viento con tanque australiano. La pendiente del terreno permite inferir que el riego de la viña contrespaldera se hacía por gravedad.

El sueño de la viña propia.
Luego de un par de años en el pueblo, a Ludovico le llama la atención con qué facilidad se da la vid en esa tierra arenosa, que produce racimos de uvas como en Mendoza y San Juan. Además su entusiasmo despierta el interés, cuando se entera que, en la vecina Telen, en 1906 don Alfonso Capdeville ha plantado varias hectáreas de vid y está obteniendo un resultado extraordinario.


Las ansias de progresar de Ludovico lo llevan a emplear los ahorros obtenidos con el fruto de su trabajo en la compra de una media hectárea a Juan Roggerone el “cura gaucho” y de yapa italiano, conocedor de las técnicas agropecuarias. ¿“Porque no podría ser uno de los bodegueros más ricos de la comarca?” se pregunta Brudaglio dando vuelo a su imaginación, mientras intentaba dormir en el colchón encima del mostrador.


El “tano” pensó además que la futura llegada del ferrocarril produciría una valorización de las propiedades y si a la tierra se le agregaban capitales y trabajo, era posible obtener al cabo de algún tiempo buenos beneficios. Así fue como le compró esa media manzana al cura que estaba situada a una cuadra hacia el norte del lugar de su trabajo, en el negocio de Llorens, Antich y Cía.
Otro italiano conocedor, se ofreció para realizar el plantío de la viña de Ludovico, quien tuvo que desembolsar quinientos pesos, de aquellos moneda nacional, todavía convertibles. Ese precio incluía los postes y el alambre, más una garantía de que cada sarmiento enterrado daría brotes, después del riego.


El primer problema con que se encontró Brudaglio fue que el agua había que acarrearla. El mismo hizo ese trabajo todas las noches llevando el barril con agua, luego del horario de cierre de la actividad comercial, por esas calles guadalosas y cuesta arriba. El segundo problema fueron las plagas, las hormigas y la langosta. Pero el tercer problema menos previsible, aunque tal vez el más complicado fue el de las gallinetas del “indio” Muñoz que se comían los tiernos brotes apenas estos aparecían.


Las actividades nocturnas de Brudaglio no fueron bien vistas por el gerente de la firma de ramos generales, un español muy exigente. Por lo que renuncia al puesto para atender su huerto. Alquiló una habitación en el vecindario y se dedicó por entero a su nueva actividad. “Perforé un pozo con bomba, -anota- adquirí un depósito de hierro para almacenar el agua y regar por acequia y ya tenía pensado construir una habitación de madera y techo de zinc para mi exclusivo uso” recuerda Brudaglio en sus memorias.


El italiano defendió su viña de las hormigas, las isocas, las langostas y de las gallinetas del indio Muñoz con uñas y dientes. Ya estaba en su segundo año de crecimiento y habían comenzado a asomar los primeros racimos, cuando “la mañana del 18 de enero de 1907 –escribe Ludovico- contemplé mi plantío arrasado por una helada espantosa en pleno verano” y agrega desolado: “al salir el sol todo se había secado en menos de diez minutos. Fueron inútiles los cuidados posteriores, todo estaba irremediablemente perdido. ¡Quería morirme! todos mis sueños se desvanecieron, ¡estaba sin empleo, sin dinero y sin viña...!”

Las fincas estaban bien alambradas, porque además de la vid se sembraban zapallos, zandías, melones y maíz preferentemente. Aunque algunas tuvieron además árboles frutales como perales, durazneros y almendros.

Las predicciones de Molins.
El capítulo XXXIV del libro citado de Molins, comienza con esta aseveración: “El porvenir agrícola de Victorica tendrá un valiosísimo factor en la viticultura, y en consecuencia la industria derivada del vino. Es excepcional su tierra para esta clase de cultivos. El obstáculo, que puede salvarse, tratándose de extensiones reducidas, es el régimen de las lluvias. Pero esta condición meteorológica del clima, tiene su compensación con el riego artificial y el molino. Puede asegurarse que casi no hay quinta ni propiedad urbana que no tenga su parralito o su espaldero. ¡Y qué productos! Un hortelano, cuya finquita es un pequeño paraíso, -el italiano Pascual Mazzuco,- envió hace algunos años al General Victorica, cuatro racimos, hijos de una moscatel rosada ya provecta. Diez y seis kilos bien medidos pesaba esta lujuriosa cosecha.”


Acoto que el General Benjamín Victorica murió en Buenos Aires, en enero del año 1913 y Molins recoge la versión el año de su visita al pueblo de Victorica el año 1917. Como el Ferrocarril del Oeste llegó desde Once a Telén el año 1908, podemos suponer que aquel envío se produjo entre1908 y 1913.


Molins continúa su relato con esta información: “Los viduños fundadores, primitivos como los de Noé, datan de veinticinco años atrás. (Se está refiriendo al año 1892 aproximadamente) La crónica de entonces trae hasta nosotros la nómina de los ensayadores: Domingo Lemme, José Ares Bustelo, Inocente Rebollo, Pascual Mazzuco. Después prosiguen Medardo Bustos y otros”.
Es sabido que después del enfrentamiento de Alfonso Capdeville y su gente con sus oponentes, a partir del año 1901 funda en tierras de su Estancia el pueblo que lleva por nombre Telén. Con él se van muchos vecinos de Victorica que siguen a su líder a la epopeya fundacional del nuevo pueblo que competirá con Victorica. Uno de ellos que lo acompaña es José Ares Bustelo y otro fue Inocente Rebollo –aquel concejal que fuera herido en el asalto a la Municipalidad- y que compartían con Capdeville algunos negocios y que plantaron también en Telen sus propias vides para consumo casero y venta zonal.

La viña de Capdeville estaba encarada con sentido comercial. Por eso la cantidad de sarmientos de muy buena calidad, que se implantaron en alrededor de cuatro hectáreas. Como se observa la pendiente es apta para rel riego por gravedad.

Las noticias periodísticas pampeanas
El diario “La Capital” de Santa Rosa en su edición del 2 de septiembre del año 1906 inserta esta noticia: “Colonia Telén, alentada por todos los ensayos de cultivo de la viña, hechos en el departamento, desde muchos años, especialmente por el activo y progresista vecino don Máximo García, venía probando este cultivo en varias clases de terreno. La visita del gerente del F.C. Gran Oeste Argentino, señor Villalonga, vino a dar mayor formalidad a estos ensayos, pues no sólo el señor Villalonga dio oportunos consejos sobre ellos, sino que también obsequió al Sr. Capdeville con una remesa de plantas elegidas en el acreditado establecimiento de los señores Benegas. Estas viñas fueron plantadas el año pasado y han crecido de una manera sorprendente y superado todas las esperanzas”.


(El Gobernador de Mendoza, de aquella época, don Tiburcio Benegas fue el impulsor de la Vitivinicultura en esa provincia. Importó las mejores cepas de Francia y luego creó una Bodega para comercializar sus vinos, bajo la conocida marca Trapiche.)


Y continúa el cronista de “La Capital” “Otro amigo de Telén, el Mayor Santiago Vallée, que tiene lindos viñedos en Mendoza, siguiendo el ejemplo del señor Villalonga, ha obsequiado al señor Capdeville con 4.000 plantas de moscatel rosado, clase que ha hecho furor este año para la exportación. Por otro lado, “Colonia Telén” ha adquirido 25.000 sarmientos de clases elegidas, que han sido plantados y van a ser cuidados bajo la dirección del ingeniero agrónomo señor Sarrade”.


Debo hacer notar que don Máximo García, además de un pionero de la alfalfa, que obtuvo premios por su semilla en la Exposición del Centenario, tanto de la Sociedad Rural Argentina, como de la Bolsa de Cereales en la "Exposición Internacional de Agricultura", era un cultivador de excelentes vides en su quinta, de un cuarto de hectárea, con cuyas uvas hacía también un exquisito vino según las referencias que se pueden leer a continuación:
“La última noticia importante del año señala la visita del Gobernador y su familia, quienes practican un intenso recorrido por la zona que incluye asado con cuero en lo de Lemme, degustación de vino local en lo de Máximo García, visita a la colonia Francesa y un baile por la noche.”
Otra referencia la produce el mismo diario “La Capital” del año 1902:
“Acusamos el recibo de un obsequio, consistente en un cajón de vino hecho en la zona, dicho vino es el primer vino pampeano que tengamos noticias y fue hecho con vides cultivadas por el Señor Máximo García en su establecimiento”. (Por esos años García era el propietario del campo "Carro Quemado")


Los principales viñedos de Victorica.
Molins
escribe que “Mazzuco tiene una hectárea que compró en 1897. -¿Cómo inicié mi viñedito?- nos dice con modestia. –Pues, desde Mercedes de San Luis hice venir un manojo de sarmientos. Eran diez varillas de moscatel blanca y negra. Llegaron en diligencia. Las planté y rindieron. Las podas de esas plantas me sirvieron después para extenderme. Ya ve usted. Y no están tan mal que digamos. ¿No le parece? El año pasado me las dejó arruinadas la langosta.”

Aquí ya se observa la viña crecida, probablemente ya en producción. La persona que avanza entre las hileras parece observar el estado de las mismas. El ingeniero agrónomo Sarrade aportó los conocimientos técnicos para el desarrollo y el combate de las enfermedades.

Y para finalizar el tema de las viñas de Victorica, Molins describe: “El viñedo de don Domingo Lemme es un parral elegante y cuidado. Parece un vergel. Se explica que medie más un propósito deportivo en cultivar esta plantación que en sacarle utilidad. Lemme es comerciante antiguo y goza de buena posición pecuniaria. También sus sarmientos vinieron como los de Mazzuco, de Mercedes. Predomina la uva moscatel, aun cuando tiene un poco de francesa.” (Cuando dice Mercedes debe entenderse Villa Mercedes de San Luis)


Finalmente el periodista del diario La Nación agrega que: “Otra de las quintas que merece mención especial es la de don Medardo Bustos, vecina a la estación del Ferrocarril y cuyo producto no sólo se relaciona con la viña y los árboles frutales, sino con las hortalizas.”


Por supuesto que en el patio de cada uno de los hoteles del Victorica y Telén de antaño había parrales y no es casual, dado que, tanto los Lemme, Imbelloni, Di Dio, y de otros italianos estuvieron conectados a la actividad hotelera. También los franceses Amat y Cazaux.


Otros pequeños productores.
Pero no puede dejar de mencionar a otros italianos que hicieron experiencia con la viña, como fueron los hermanos Imbelloni. El menor de ellos don Vicente cosechaba uva de los cargados parrales de las quintas de Mazzuco, Rebollo y Lemme. Después de atender la demanda local con la venta ambulante, el resto lo enviaba por el Ferrocarril Oeste en grandes canastos a clientes de Luan Toro, Conhelo, Eduardo Castex y Monte Nievas. Los contactos y las bocas de expendio tenían por lo general a otros italianos como Tamagnone en Monte Nievas.


Y por último agrego mis propios recuerdos de niño de la década del cincuenta dado que tanto en nuestra casa, como en la casa del abuelo italiano Cesanelli, en la del tío Spadini o en la de nuestros amigos los Marzano había parrales y cuando llegaba la época, esas pocas parras que aún servían de sombra a los patios, todavía daban sus regios racimos de uva, que devorábamos furtivamente con mi primo Coco, aunque no estuviesen aún pasadas por la heladera. Como niño de los mandados iba a comprar uva a la quinta de Aguiar, a lo de Moisés o a lo de Nicolás Hermanos, que continuaban con la tradición.


Cierro citando otro apellido ligado también a la quinta y a la vid que aún en las décadas del cincuenta y del sesenta la cultivaban en un cuarto de hectárea. Me refiero a los hermanos Falabella, que como buenos italianos siguieron con la tradición hasta muy entrada la década del setenta.


Bibliografía utilizada:
1.- Nuestra Pampa, Jaime Molins, Editado por Establecimiento Gráfico Oceana Buenos Aires, en 1918
2.- Arando en el desierto, Lassalle, Ana María y Lluch, Andrea compiladoras, editado el 2001 en Santa Rosa (La Pampa)
3.- Álbum del Centenario de Victorica 1882-1982, editado en 1982 por Efebe Ediciones.
4.- Historias de Vida, Roldán Luis Ernesto editado en 1999
5.- Revista “Victorica” del diario Zona Norte editada el 19 de agosto de 1962

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