lunes, 4 de octubre de 2010

LA EPOPEYA DE LA ALFALFA (Primera Parte)

Los pioneros del oeste
Según el Censo Nacional del año 1895, el rubro Agricultura para el Territorio de La Pampa acusó aún pocas hectáreas cultivadas, siendo los principales cultivos registrados: 5.260 hectáreas de alfalfa, 2.765 de maíz, 495 de cebada y tan sólo escasamente 370 de trigo.
Ya en una carta abierta, dirigida al Gobernador del Territorio don José Luro, publicada en el diario "La Capital" y firmada por don Alfonso Capdeville el 1º de mayo del año 1900, el ex intendente de Victorica y fundador de Telén, le hacía conocer su pensamiento respecto a la actividad agropecuaria. En éste párrafo pinta muy bien los problemas que ya se avizoraban y también su firme decisión de la lucha que se aprestaba a emprender.

Arados y sembradoras tirados por bueyes. En primer plano el pasto puna. (Foto "Arando en el Desierto" Lassalle-Lluch)


“En su primer abrazo a esta tierra virgen había sido afortunado y parecía haber despertado su fecundidad pero hemos abusado todos sin excepción y no hemos ayudado a la naturaleza en su evolución que venía tan bien, hemos hinchado el valor de los campos, hemos querido hacerle producir un buen interés del capital casi calculado y hemos recargado los campos, falta de tener potreros y dejar en cada uno de ellos semillas, por lo menos una vez cada tres años, de los buenos años vemos invadido lo mejor de los buenos campos por la puna y la paja vizcachera que los animales dejan semillar año tras año. El mismo fenómeno se produce en el mejor de los alfalfares si está destinado a pastoreo y si lo tienen constantemente recargado. Toman fuerza y semillan los yuyos y poco a poco se pierde la alfalfa”.


Y agrega un juicio severo y describe lo arriesgado de su jugada, en la que expondrá temerariamente todo su capital. “Ahora el mal está hecho y hay que luchar. La mejor arma es sin duda posible el arado y por mi parte estoy apercibido a la lucha y me parece que he de salir airoso”.


Según noticias aparecidas en el diario “La Capital” el 14 de abril de 1901, a poco de fundar el pueblo, “un motor y trilladora de alfalfa de las más perfeccionadas, y una desgranadora de maíz también de las más modernas, han sido adquiridas por don Alfonso Capdeville para su estancia de Telén. La producción de semilla de alfalfa en el mencionado establecimiento se calcula en 100.000 kilogramos, más o menos, toda la que será remitida a Buenos Aires”.


Uno de los varios tranvías tracción a sangre que fueron eliminado de la Capital Federal, fueron comprados por Capdeville para ser utilizados como campamento móvil en Telén y alrededores


Por otra noticia inserta en el diario citado, en su edición del 27 de junio del año 1903 se hace saber que “otras dos trilladoras pasan al departamento Victorica, con las que serán cinco las que allí existirán, todas de semillas de alfalfa. Las dos trilladoras nuevamente adquiridas lo han sido: una para don Amando Lernoud y otra para don Máximo García, ambas para hacerlas trabajar en primer lugar en los campos de su propiedad. Es admirable el rápido desarrollo de ése cultivo en aquella región. La producción ha sido este año tan espléndida que, como puede colegirse por las nuevas adquisiciones de maquinaria a esta altura del año, ha hecho errar los cálculos respecto a los elementos con que se contaba para su recolección. La cantidad de semilla cosechada por hectárea y sus cualidades, evidenciada por el primer premio obtenido en la Exposición Agrícola, producirá una verdadera revolución en los trabajos y en los valores de aquellos campos”.

En tanto que en la edición del mismo diario de fecha 4 de julio del año 1903 en un fragmento de noticias sobre la firma “Capdeville y Ares” de Telén se afirma que “fomentan un centro de agricultura completamente particular que producen en el presente año 400.000 kilogramos de semillas de alfalfa que alcanza el Primer Premio en la Exposición de Agricultura”.



La alfalfa cosechada era estibada en grandes parvas o enfardada para su transporte al lugar donde se les suministraba a los animales



En el mes de julio de 1905 un corresponsal del diario La Capital visita la estancia Telén y en el artículo publicado el día 19 de ese mes y año se puede leer: “De esta manera la agricultura ha progresado en el establecimiento rápidamente y hoy cuenta ya con más de 3.000 hectáreas de espléndidos alfalfares, divididos en 12 potreros perfectamente alambrados. Se continuará la preparación de otros hasta abarcar una extensión de 7.500 hectáreas. Se ha prestado preferente atención a la semilla de alfalfa, de la que se exportaron hasta la fecha correspondiente a la última cosecha: 1904/05 más de 80.000 Kg. Recordamos a este respeto que el Jurado de la Exposición de San Luis (EE.UU.) acordó a la semilla de alfalfa de Telén, el año pasado el premio: Medalla de Oro; distinción de verdadera importancia que comprueba la excelencia de la semilla y demuestra la esmerada labor que allí se dedica a la producción”.

Indudablemente que la fuerte apuesta de Capdeville hacia la agricultura impactó en otros propietarios de la zona, quienes en mayor o menor medida intentaron también sus sembradíos de alfalfa.
Así cabe citar a Alberto Sidebottom en su campo “La Isabel”, don Enrique T. Kenny en su campo “La Fe”, quien trajo desde Santa Fe tres familias de agricultores a los que les asignó a cada uno una pequeña parcela por las que no les cobraba arrendamiento con tal que hicieran la experiencia de sembrar y cosechar alfalfa. Don Armando Lernoud en “La Morocha” y también don Máximo García en la zona de “Carro Quemado”.



En plena tarea de cosechar un predio de alfalfa que se observa en primer plano como muy bueno. Capdeville era socio de los Dewavrin quienes habían venido desde Francia a criar ovejas y exportar lana.


Es que la alfalfa es un cultivo altamente benéfico para los suelos por su incorporación de nitrógeno, también se la utilizaba para fijar médanos y como mejorador de las pasturas naturales.
Capdeville no sólo adquirió maquinaria, además trajo desde Francia al Ingeniero Alberto Sarrade, quien aportó conocimientos científicos sobre la agricultura, no sólo con la alfalfa y el maíz, sino también con la vid.


En su “Guía de La Pampa Central”, editada por el maestro Miguel Defougéres el año 1906, al abordar el capítulo referido al Séptimo Departamento, (cuya capital era Victorica), expresa en un párrafo descriptivo de la geografía de la zona: “La parte sur, comprendiendo lo demás de los distritos D, Sección XIII y D, Sección VIII, se compone en su mayor parte de pampas bajas, altísimos médanos e importantes isletas de montes. Es la zona de los alfalfares”.

Nota: Todas las fotos pertenecen al libro "Arando en el desierto" que fuera editado el año 2001 por la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de La Pampa, siendo compiladoras Ana María Lassalle y Andrea Lluch.

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