sábado, 4 de septiembre de 2010

LOS VIÑEDOS DE VICTORICA Y TELEN

Cuando en 1962 leí por primera vez el poema de la maestra María Bustos Bazán de Ares, “Canto a Victorica”, se me hizo difícil imaginar los “huertos y sembrados bien fecundos” a los que ella aludía en el mismo, a pesar de su acotación, en la que cita el libro de Jaime Molins “La Pampa”, donde éste se refiere a ellos.

Por aquellos años yo no tenía noción de la existencia, por lo menos en la Biblioteca Pública del libro citado. Además ya he dicho en otros documentos que fue poco y casi nada lo que nuestra generación pudo aprender, tanto en la primaria, como en la segundaria de la historia, la geografía y la literatura regional.

Diez años después la Biblioteca Pampeana, de la serie folletos, dedicó en 1972 el número 17 a Victorica en su 90º Aniversario, pero allí en menos de media carilla, solo se aborda el tema de la viticultura, con párrafos extraídos del libro de Molins, anteriormente citado.
Recién una década más tarde y con la publicación del Álbum del Centenario 1882-1982, que estuvo a cargo de Walter Cazenave, editado en febrero de 1982, pudimos apreciar algunas fotos que mostraban quintas con viñas, de no muy buena resolución, dada la tecnología de la época y por ser una edición de bajo costo de producción, no permitían seguramente algo más nítido.

Dichas fotos no tienen datos sobre fechas, tampoco identificación de personas o referencias a quienes explotaban dichos cultivos, ni propietarios de las mismas.
Recién cuando se publicó el libro “Arando en el Desierto- Itinerario fotográfico de la colonización francesa de Telén. Pampa Central, 1900-1914”, cuyas compiladoras son Ana María Lassalle y Andrea Lluch, editado el año 2001, fue que pudimos apreciar el proyecto de desarrollo de viñedos en Telén y algunas referencias de Victorica.

Asimismo hace unos pocos años accedimos a unos apuntes biográficos de Ludovico Brudaglio, aquel italiano que supo estar unos años en Victorica trabajando, donde relata sobre su experiencia fracasada con la implantación de una media hectárea.


Se aprecia el molino de viento con tanque australiano. La pendiente del terreno permite inferir que el riego de la viña contrespaldera se hacía por gravedad.

El sueño de la viña propia.
Luego de un par de años en el pueblo, a Ludovico le llama la atención con qué facilidad se da la vid en esa tierra arenosa, que produce racimos de uvas como en Mendoza y San Juan. Además su entusiasmo despierta el interés, cuando se entera que, en la vecina Telen, en 1906 don Alfonso Capdeville ha plantado varias hectáreas de vid y está obteniendo un resultado extraordinario.


Las ansias de progresar de Ludovico lo llevan a emplear los ahorros obtenidos con el fruto de su trabajo en la compra de una media hectárea a Juan Roggerone el “cura gaucho” y de yapa italiano, conocedor de las técnicas agropecuarias. ¿“Porque no podría ser uno de los bodegueros más ricos de la comarca?” se pregunta Brudaglio dando vuelo a su imaginación, mientras intentaba dormir en el colchón encima del mostrador.


El “tano” pensó además que la futura llegada del ferrocarril produciría una valorización de las propiedades y si a la tierra se le agregaban capitales y trabajo, era posible obtener al cabo de algún tiempo buenos beneficios. Así fue como le compró esa media manzana al cura que estaba situada a una cuadra hacia el norte del lugar de su trabajo, en el negocio de Llorens, Antich y Cía.
Otro italiano conocedor, se ofreció para realizar el plantío de la viña de Ludovico, quien tuvo que desembolsar quinientos pesos, de aquellos moneda nacional, todavía convertibles. Ese precio incluía los postes y el alambre, más una garantía de que cada sarmiento enterrado daría brotes, después del riego.


El primer problema con que se encontró Brudaglio fue que el agua había que acarrearla. El mismo hizo ese trabajo todas las noches llevando el barril con agua, luego del horario de cierre de la actividad comercial, por esas calles guadalosas y cuesta arriba. El segundo problema fueron las plagas, las hormigas y la langosta. Pero el tercer problema menos previsible, aunque tal vez el más complicado fue el de las gallinetas del “indio” Muñoz que se comían los tiernos brotes apenas estos aparecían.


Las actividades nocturnas de Brudaglio no fueron bien vistas por el gerente de la firma de ramos generales, un español muy exigente. Por lo que renuncia al puesto para atender su huerto. Alquiló una habitación en el vecindario y se dedicó por entero a su nueva actividad. “Perforé un pozo con bomba, -anota- adquirí un depósito de hierro para almacenar el agua y regar por acequia y ya tenía pensado construir una habitación de madera y techo de zinc para mi exclusivo uso” recuerda Brudaglio en sus memorias.


El italiano defendió su viña de las hormigas, las isocas, las langostas y de las gallinetas del indio Muñoz con uñas y dientes. Ya estaba en su segundo año de crecimiento y habían comenzado a asomar los primeros racimos, cuando “la mañana del 18 de enero de 1907 –escribe Ludovico- contemplé mi plantío arrasado por una helada espantosa en pleno verano” y agrega desolado: “al salir el sol todo se había secado en menos de diez minutos. Fueron inútiles los cuidados posteriores, todo estaba irremediablemente perdido. ¡Quería morirme! todos mis sueños se desvanecieron, ¡estaba sin empleo, sin dinero y sin viña...!”

Las fincas estaban bien alambradas, porque además de la vid se sembraban zapallos, zandías, melones y maíz preferentemente. Aunque algunas tuvieron además árboles frutales como perales, durazneros y almendros.

Las predicciones de Molins.
El capítulo XXXIV del libro citado de Molins, comienza con esta aseveración: “El porvenir agrícola de Victorica tendrá un valiosísimo factor en la viticultura, y en consecuencia la industria derivada del vino. Es excepcional su tierra para esta clase de cultivos. El obstáculo, que puede salvarse, tratándose de extensiones reducidas, es el régimen de las lluvias. Pero esta condición meteorológica del clima, tiene su compensación con el riego artificial y el molino. Puede asegurarse que casi no hay quinta ni propiedad urbana que no tenga su parralito o su espaldero. ¡Y qué productos! Un hortelano, cuya finquita es un pequeño paraíso, -el italiano Pascual Mazzuco,- envió hace algunos años al General Victorica, cuatro racimos, hijos de una moscatel rosada ya provecta. Diez y seis kilos bien medidos pesaba esta lujuriosa cosecha.”


Acoto que el General Benjamín Victorica murió en Buenos Aires, en enero del año 1913 y Molins recoge la versión el año de su visita al pueblo de Victorica el año 1917. Como el Ferrocarril del Oeste llegó desde Once a Telén el año 1908, podemos suponer que aquel envío se produjo entre1908 y 1913.


Molins continúa su relato con esta información: “Los viduños fundadores, primitivos como los de Noé, datan de veinticinco años atrás. (Se está refiriendo al año 1892 aproximadamente) La crónica de entonces trae hasta nosotros la nómina de los ensayadores: Domingo Lemme, José Ares Bustelo, Inocente Rebollo, Pascual Mazzuco. Después prosiguen Medardo Bustos y otros”.
Es sabido que después del enfrentamiento de Alfonso Capdeville y su gente con sus oponentes, a partir del año 1901 funda en tierras de su Estancia el pueblo que lleva por nombre Telén. Con él se van muchos vecinos de Victorica que siguen a su líder a la epopeya fundacional del nuevo pueblo que competirá con Victorica. Uno de ellos que lo acompaña es José Ares Bustelo y otro fue Inocente Rebollo –aquel concejal que fuera herido en el asalto a la Municipalidad- y que compartían con Capdeville algunos negocios y que plantaron también en Telen sus propias vides para consumo casero y venta zonal.

La viña de Capdeville estaba encarada con sentido comercial. Por eso la cantidad de sarmientos de muy buena calidad, que se implantaron en alrededor de cuatro hectáreas. Como se observa la pendiente es apta para rel riego por gravedad.

Las noticias periodísticas pampeanas
El diario “La Capital” de Santa Rosa en su edición del 2 de septiembre del año 1906 inserta esta noticia: “Colonia Telén, alentada por todos los ensayos de cultivo de la viña, hechos en el departamento, desde muchos años, especialmente por el activo y progresista vecino don Máximo García, venía probando este cultivo en varias clases de terreno. La visita del gerente del F.C. Gran Oeste Argentino, señor Villalonga, vino a dar mayor formalidad a estos ensayos, pues no sólo el señor Villalonga dio oportunos consejos sobre ellos, sino que también obsequió al Sr. Capdeville con una remesa de plantas elegidas en el acreditado establecimiento de los señores Benegas. Estas viñas fueron plantadas el año pasado y han crecido de una manera sorprendente y superado todas las esperanzas”.


(El Gobernador de Mendoza, de aquella época, don Tiburcio Benegas fue el impulsor de la Vitivinicultura en esa provincia. Importó las mejores cepas de Francia y luego creó una Bodega para comercializar sus vinos, bajo la conocida marca Trapiche.)


Y continúa el cronista de “La Capital” “Otro amigo de Telén, el Mayor Santiago Vallée, que tiene lindos viñedos en Mendoza, siguiendo el ejemplo del señor Villalonga, ha obsequiado al señor Capdeville con 4.000 plantas de moscatel rosado, clase que ha hecho furor este año para la exportación. Por otro lado, “Colonia Telén” ha adquirido 25.000 sarmientos de clases elegidas, que han sido plantados y van a ser cuidados bajo la dirección del ingeniero agrónomo señor Sarrade”.


Debo hacer notar que don Máximo García, además de un pionero de la alfalfa, que obtuvo premios por su semilla en la Exposición del Centenario, tanto de la Sociedad Rural Argentina, como de la Bolsa de Cereales en la "Exposición Internacional de Agricultura", era un cultivador de excelentes vides en su quinta, de un cuarto de hectárea, con cuyas uvas hacía también un exquisito vino según las referencias que se pueden leer a continuación:
“La última noticia importante del año señala la visita del Gobernador y su familia, quienes practican un intenso recorrido por la zona que incluye asado con cuero en lo de Lemme, degustación de vino local en lo de Máximo García, visita a la colonia Francesa y un baile por la noche.”
Otra referencia la produce el mismo diario “La Capital” del año 1902:
“Acusamos el recibo de un obsequio, consistente en un cajón de vino hecho en la zona, dicho vino es el primer vino pampeano que tengamos noticias y fue hecho con vides cultivadas por el Señor Máximo García en su establecimiento”. (Por esos años García era el propietario del campo "Carro Quemado")


Los principales viñedos de Victorica.
Molins
escribe que “Mazzuco tiene una hectárea que compró en 1897. -¿Cómo inicié mi viñedito?- nos dice con modestia. –Pues, desde Mercedes de San Luis hice venir un manojo de sarmientos. Eran diez varillas de moscatel blanca y negra. Llegaron en diligencia. Las planté y rindieron. Las podas de esas plantas me sirvieron después para extenderme. Ya ve usted. Y no están tan mal que digamos. ¿No le parece? El año pasado me las dejó arruinadas la langosta.”

Aquí ya se observa la viña crecida, probablemente ya en producción. La persona que avanza entre las hileras parece observar el estado de las mismas. El ingeniero agrónomo Sarrade aportó los conocimientos técnicos para el desarrollo y el combate de las enfermedades.

Y para finalizar el tema de las viñas de Victorica, Molins describe: “El viñedo de don Domingo Lemme es un parral elegante y cuidado. Parece un vergel. Se explica que medie más un propósito deportivo en cultivar esta plantación que en sacarle utilidad. Lemme es comerciante antiguo y goza de buena posición pecuniaria. También sus sarmientos vinieron como los de Mazzuco, de Mercedes. Predomina la uva moscatel, aun cuando tiene un poco de francesa.” (Cuando dice Mercedes debe entenderse Villa Mercedes de San Luis)


Finalmente el periodista del diario La Nación agrega que: “Otra de las quintas que merece mención especial es la de don Medardo Bustos, vecina a la estación del Ferrocarril y cuyo producto no sólo se relaciona con la viña y los árboles frutales, sino con las hortalizas.”


Por supuesto que en el patio de cada uno de los hoteles del Victorica y Telén de antaño había parrales y no es casual, dado que, tanto los Lemme, Imbelloni, Di Dio, y de otros italianos estuvieron conectados a la actividad hotelera. También los franceses Amat y Cazaux.


Otros pequeños productores.
Pero no puede dejar de mencionar a otros italianos que hicieron experiencia con la viña, como fueron los hermanos Imbelloni. El menor de ellos don Vicente cosechaba uva de los cargados parrales de las quintas de Mazzuco, Rebollo y Lemme. Después de atender la demanda local con la venta ambulante, el resto lo enviaba por el Ferrocarril Oeste en grandes canastos a clientes de Luan Toro, Conhelo, Eduardo Castex y Monte Nievas. Los contactos y las bocas de expendio tenían por lo general a otros italianos como Tamagnone en Monte Nievas.


Y por último agrego mis propios recuerdos de niño de la década del cincuenta dado que tanto en nuestra casa, como en la casa del abuelo italiano Cesanelli, en la del tío Spadini o en la de nuestros amigos los Marzano había parrales y cuando llegaba la época, esas pocas parras que aún servían de sombra a los patios, todavía daban sus regios racimos de uva, que devorábamos furtivamente con mi primo Coco, aunque no estuviesen aún pasadas por la heladera. Como niño de los mandados iba a comprar uva a la quinta de Aguiar, a lo de Moisés o a lo de Nicolás Hermanos, que continuaban con la tradición.


Cierro citando otro apellido ligado también a la quinta y a la vid que aún en las décadas del cincuenta y del sesenta la cultivaban en un cuarto de hectárea. Me refiero a los hermanos Falabella, que como buenos italianos siguieron con la tradición hasta muy entrada la década del setenta.


Bibliografía utilizada:
1.- Nuestra Pampa, Jaime Molins, Editado por Establecimiento Gráfico Oceana Buenos Aires, en 1918
2.- Arando en el desierto, Lassalle, Ana María y Lluch, Andrea compiladoras, editado el 2001 en Santa Rosa (La Pampa)
3.- Álbum del Centenario de Victorica 1882-1982, editado en 1982 por Efebe Ediciones.
4.- Historias de Vida, Roldán Luis Ernesto editado en 1999
5.- Revista “Victorica” del diario Zona Norte editada el 19 de agosto de 1962

1 comentario:

  1. muy interesante! lo felicito por la investigación.

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