martes, 18 de noviembre de 2008

RUMBO A LOS BICENTENARIOS

“La gran deuda de los argentinos es la deuda social”

Fechado el pasado 14 de noviembre y datado en Pilar, Provincia de Buenos Aires, la Conferencia Episcopal Argentina de la Iglesia Católica, acaba de dar a conocer un documento titulado: “Hacia un Bicentenario en justicia y solidaridad”, del que vale la pena ocuparse.

El Documento está pensado para el lapso que nos separa desde la actualidad hasta que transcurran los dos Bicentenarios. El de la Revolución de Mayo que ocurrirá a mediados del 2010 y el de la Independencia que sucederá el 9 de julio de 2016.

De modo que las “reflexiones” como ellos mismos las denominan aluden al mediano y largo plazo, más que a las urgencias del corto plazo.

En los inicios los Obispos dejan sentado una serie de constataciones a las que pasaré revista sintéticamente.

En primer lugar que ya nadie cuestiona la existencia de “un Estado activo, transparente, eficaz y eficiente”. El término transparente parece aludir a una demanda que viene teniendo sus altibajos, según como le va a la sociedad económicamente. Por eso los Obispos dicen al inicio del punto 29 que “Lamentablemente no se ha podido erradicar un histórico clima de corrupción”.

La mesa redactora del Documento del Episcopado presidida por el Obispo Cassaretto al momento de presentar a la prensa las conclusiones.


Lástima que por los párrafos que le siguen, la frase anterior queda atada exclusivamente a la corrupción política y todos sabemos que la corrupción también está presente en el campo de la empresa privada, o en ciertas organizaciones sociales que no controla el Estado.

Por otro lado se refieren a lo que la mayoría de la sociedad, luego de las sucesivas crisis que hemos padecido, ha terminado aceptando como conclusión: “que no hay democracia estable, sin una economía sana y una justa distribución de los bienes”

La pobreza
En el punto 5 el Documento aborda uno de los temas centrales de las reflexiones, aunque en mi modesta opinión, creo que los Obispos se quedan a mitad de camino, al plantearlo exclusivamente como un interrogante y no animarse a proponerlo como una gran convocatoria a los gobernantes y al pueblo argentino todo.

La Iglesia tiene hecha su opción preferencial por los pobres, por lo que nadie podría achacarle algún oportunismo al referirse a la pobreza, con toda la vehemencia necesaria para despertar conciencias y espíritus.

El Episcopado cataloga correctamente el problema como una calamidad moral, antes que una cuestión económica o meramente estadística. Pero parece quedarse en mencionar la búsqueda del consenso a través del diálogo, señalando tenuemente la posibilidad de un acuerdo para que este tema tan angustiante, sea la “prioridad fundamental de nuestro quehacer.”

Pero es en el punto 18 donde está mejor tratado el flagelo de la pobreza, cuando infiere que “la crisis de la economía global implica el riesgo de un nuevo crecimiento de la inequidad, que nos exige tomar conciencia sobre la dimensión social y política del problema de la pobreza”.

Los otroras "comedores escolares" se han extendido desde el 2001 a "Comedores para Adultos", con tendencia a su cristalización.

El proyecto de país
El documento aborda más adelante uno de los temas que venimos debatiendo los argentinos desde los inicios mismos del retorno al sistema democrático. La necesidad de contar con un Proyecto Nacional. Claro que los redactores y sus asesores, para no ser tildados de anacrónicos y por las connotaciones ideológicas que tiene el término nacional, ahora se refieren a ese proyecto, pero en un lugar mencionan al proyecto de Nación y en otro de proyecto de país como si fueran términos equivalentes.

El liderazgo necesario
A continuación la Conferencia Episcopal enfoca uno de los problemas fundamentales de la Argentina a nivel social, político, económico y cultural. La falta de líderes que estén a la altura de las circunstancias, en un país como el nuestro, donde la vacancia de liderazgos que sean ejemplo de vida nos está desgastando institucionalmente y dejándonos sin presencia en el mundo.

El documento deja registrado que esta carencia cuestiona hasta la misma Iglesia Católica, porque la ausencia de liderazgos fuertes, de vocaciones abnegadas, de coherencia con las convicciones propias, es parte del fracaso que nos hunde en la decadencia.

Para intentar reparar este vacío es fundamental despertar y promover vocaciones fuertemente apegadas al servicio del bien común. No es fácil, porque no solo los partidos políticos, los movimientos sociales, sino también la propia Iglesia Católica se están quedando sin sacerdotes nuevos y las instituciones cuando se vacían de los jóvenes se vacían de la vida. Cuando en las Instituciones solo quedan los viejos, normalmente se transforman en conservadoras.

El documento recuerda algunos de los valores propios de los líderes, que son justamente los que escasean. Por eso es que reconocen que uno de los “mayores desafíos de nuestro tiempo es recuperar el valor de toda sana militancia”.

Después el Documento se interna en la descripción de las nuevas angustias que nos desafían y que caracterizan una “nueva cuestión social”.
Agenda
Luego de describir los dramas que nos afectan, el Documento del Episcopado avanza a la enumeración de lo que denominan “Metas” a alcanzar al momento de llegada a los Bicentenarios.

Por razones de espacio citaré muy escuetamente todas ellas, casi sin mayores comentarios, aunque como ellos mismos reconocen no son todas las que la Argentina debiera fijarse si quiere llegar a ser una Sociedad Justa y Solidaria para el 2016.
Los "cartoneros" proliferaron con la aguda crisis del 2001 y hasta ahora no hay soluciones efectivas a la vista para su denigrante situación.

a.- “Recuperar el respeto por la familia y por la vida en todos sus aspectos”.
b.- “Avanzar en la reconciliación entre sectores y en la capacidad de diálogo”.
c.- “Alentar el paso de habitantes a ciudadanos responsables”.
d.- “Fortalecer las instituciones republicanas, el Estado y las Organizaciones de la Sociedad.”
e.- “Mejorar el sistema político y la calidad de la democracia.”
f.- “Afianzar la educación y el trabajo como claves del desarrollo y de la justa distribución de los bienes.”
g.- “Implementar políticas agro-industriales para un desarrollo integral.”
h.- “Promover el Federalismo…”
i.- “Profundizar la Integración en la Región.”

No se si los Obispos no quisieron meter el dedo en la llaga o si el escarnio de discusiones anteriores sobre el tema de la pobreza los ha escaldado, pero me parece que habiendo un PNUD en el cual está la Argentina junto a los demás países del Continente, una meta concreta habría sido la de solicitar alcanzar para el 2016 los indicadores a los que nos comprometimos con las Naciones Unidas.

Me parece que las metas son demasiado cualitativas y muchas de ellas difíciles de medir, cuando no opinables en su formulación. De todos modos este aporte no debiera caer en saco roto al momento de formularse los Acuerdos para el Bicentenario.
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