miércoles 29 de diciembre de 2010

CANCIONERO PAMPEANO

Hace algunas semanas atrás fue presentado en Santa Rosa, capital de La Pampa y en Buenos Aires una selección de Música Pampeana bajo el título “La Pampa es un viejo mar”.
Aportaron para esta obra, contenida y registrada en tres discos compactos, que está destinada a la difusión y promoción de nuestra música y sus creadores, en Argentina y en el exterior, el Consejo Federal de Inversiones, el Gobierno de la Provincia de La Pampa y la Fundación Patagonia.

Se trata de una recopilación de sesenta y cuatro temas musicales, que fueron seleccionadas de entre más de trescientos cincuenta temas del cancionero popular pampeano, por Miguel Ángel Gutiérrez, Horacio “Chiquito” Díaz y Osvaldo Lagos.
El proyecto se desarrolló bajo la dirección general de Horacio Díaz, los textos a cargo de “Negra” Alvarado, Silvia Martins y Pamela Díaz, en tanto que la recopilación fotográfica corrió por cuenta de Ricardo Echaniz.

Lamentablemente Miguel Ángel Gutiérrez, cuya madre había nacido en tierra pampeana, falleció antes de la presentación de la obra, que se había comenzado a gestar cinco años atrás.

El título elegido tiene que ver con un poema que escribiera el escritor y poeta pampeano Juan Ricardo Nervi y que lleva precisamente ese nombre, que a los no enterados de las joyas del folklore pampeano, puede sorprenderlos.
Recordó Adriana Nervi, la hija del poeta, en declaraciones a la periodista de La Arena, cuyo artículo quedó publicado en el suplemento Caldenia del año 2004, cómo y en qué circunstancias su padre había evocado las primeras imágenes de este poema hoy convertido en emblemático.





“Cuando vivíamos en México, papá daba cursos de perfeccionamiento docente en varios puntos del país y viajaba constantemente. Yo lo acompañaba según los lugares a los que iba y del tiempo del que yo disponía. En una oportunidad me pidió que lo acompañara a Campeche, frente al golfo de México. Cuando terminó la jornada fuimos con unas alumnas a un restaurante con vista al mar, un lugar realmente paradisíaco. Y se puso a hablar con las alumnas y a decirles que La Pampa era como el océano, como el mar, que había gaviotas, que se parecía por su inmensidad. Y a partir de esas analogías que él hacía surgió la canción La Pampa es un viejo mar”.

Y agrega Adriana a continuación: “Esas comparaciones que él hacía a mi me sacaban de quicio, porque las alumnas le creían todo lo que les decía, entonces me daban ganas de decirles, no, La Pampa es campo no es mar. Pero papá vivía siempre pensando en La Pampa, era muy nostálgico. A pesar de que amaba México, porque es un país que le ha dado muchísimo, él vivía escuchando tangos, hablando de La Pampa y escribiendo cartas a sus amigos de aquí”.

A esta canción le puso música y la grabó hace ya unos cuantos años el cantautor, también pampeano, nacido en Rancul, Alberto Cortez.
Precisamente la primera página de los textos biográficos, después de la página de “Chiquito” Díaz destinada a recordar a Miguel Ángel Gutiérrez, está destinada a Alberto Cortez, quien además escribe en la contratapa un párrafo sobre “Ser Pampeano”.

“Yo vengo de La Pampa larga y ancha, llanura abierta al cielo, tierra brava que pueblan unos hombres que en la noche se ponen a cantarle a las estrellas al son de acompasados guitarrones.
“Pero ¿cómo somos los pampeanos? Abiertos como la tierra que nos vio nacer, abiertos y apasionados, al punto de llevar la pasión hasta extremos peligrosos para la convivencia. Hay un atisbo de arrogancia en cada pampeano, arrogancia que sin dudas deriva de la inmensa llanura de la que provenimos.
“Ser pampeano es una constante convocatoria a la poesía. Los que hemos nacido en la llanura total de la pampa tenemos que entrecerrar los ojos para divisar el horizonte”.



Algo de eso hay, pero puede que algunos no estén de acuerdo con esta semblanza que realiza Cortez.
Para mi precisamente, lo de arrogante es muy fuerte como para aceptarlo como común denominador, de lo que significa ser pampeano. Creo que la mayoría de los pampeanos, salvando las excepciones, por supuesto y que pueden encuadrar en lo que dice Cortez, no somos orgullosos, ni altaneros o soberbios.

Tampoco tratamos con desdén, insolencia o falta de respeto al otro. Que puede ser otro pampeano o venido de otras tierras. Al contrario creo que si hay algo que distingue al pampeano es justamente esa apertura de la que habla el mismo Cortez, para franquearle la puerta y brindarle hospitalidad, tanto al que viene de paso, como al que decide aquerenciarse en nuestra tierra.

La idea de llevar adelante este proyecto y convertirlo en realidad es un gran acierto que a no dudar dará sus frutos con el transcurso del tiempo. Tanto Cortéz, como Delfor Sombra que viven permanentemente en el exterior se han comprometido a difundir esta selección en los medios y entre los periodistas especializados o incluso entre las grabadoras.

Es nuestro deseo que lo que se siembre pueda ser cosechado por los músicos y cantores, sobre todo los de la nueva generación, que necesitan de este tipo de difusión.

lunes 27 de diciembre de 2010

LA FAMILIA PALMIERI

Todavía los pobladores más antiguos de Victorica, deben recordar la familia Palmieri, que tenía la vivienda sobre la calle San Martín, donde actualmente se ha construido un residencial, en la esquina frente a lo de Alfredo Priani y la estación de servicio y comercio de don Tomás Rodríguez Bouciguez,.
Allí vivía el matrimonio compuesto por Antonio Palmieri y su esposa, doña Adela Palmieri, italianos ambos. De ese matrimonio, concretado en Italia, en febrero de 1912, nacieron Amadeo, también italiano y Alfonso José, nacido en Luan Toro, Territorio de La Pampa, el año 1924.
Antonio dejó, muy a su pesar, la mujer embarazada en la patria natal, y se largó para la América del Sur, llegando a la Argentina. Recién se reencontró con su esposa y conoció el hijo primogénito, Amadeo, cuando este ya tenía doce años.

Don Antonio había nacido el 1º de mayo del año 1882 en Borrellos, provincia de Chieti, región de Abruzzos de la Italia, frente al mar Adriático.
Su hijo Alfonso nos cuenta, la decisión del padre, quien a los treinta años, resuelve dejar la familia y su patria, antes de participar en otra guerra: “papá se vino escapado, porque él había participado en la guerra del norte de África, cuando Italia se apoderó de Abisinia.
Antonio como casi todos los inmigrantes, desempeñó varias tareas y hasta fue vendedor ambulante de ropa, en los alrededores de Victorica y su amplia zona de influencia, que llegaba al sur de San Luis. Su proveedor era la familia Whertein de la zona de Miguel Riglos.

Cierta vez, en cercanías de La Verde (Sur de la provincia de San Luis) fue asaltado, se defendió a balazo limpio, desde el carro en que se trasladaba. No obstante sufrió dos heridas de bala en sus piernas y le hirieron el caballo. A los asaltantes se le terminaron las balas, pero alcanzaron a robarle las prendas de algodón para hacer cenizas y curarse las heridas. Anechini, el acompañante quería terminar con los asaltantes, pero no fue posible, dado que aún heridos, alcanzaron a huir.

La esposa de don Antonio, se ocupaba además de los quehaceres domésticos de la quinta, en tanto que el jefe de familia recorría las calles del pueblo con una canasta en el brazo en la que llevaba la balanza romana, chacinados caseros, hortalizas y frutas de esa quinta. Los abuelos Palmieri tuvieron durante varios años venta de ataúdes, Alfonso recuerda que cuando niño, una vez hizo una “macana” y se escondió en uno de los cajones para que no lo encontraran.


El tercero desde la izquierda es Amadeo Palmieri, junto a su auto Ford "A" en una carrera de automóviles en la década del sesenta en Victorica


Amantes de los “fierros”.
A fines de la década del cuarenta Amadeo Palmieri, su tío Alfonso y sus hijos Edmundo y Rubén se habían asociado para trabajar en un taller de reparación de automóviles, dado el incremento de los autos, camiones y tractores que tuvo la zona.
El administrador era Amadeo, mientras que los mecánicos eran su tío Rafael, y los primos, Edmundo y Rubén. El taller funcionaba en la esquina de las calles Hipólito Irigoyen y Cochicó, frente a la ex Panadería de Rivas.

Amadeo integró, al igual que sus primos y sobrinos, varias de las instituciones de bien público de Victorica. Entre ellas la Asociación Cooperadora de la Escuela Agrotécnica, la Cooperativa de Electricidad y la Sociedad Italiana “Humberto 1º”.
Me tocó iniciar las primeras conversaciones con él, para que la Sociedad Italiana, que tenía una cuantiosa deuda por impuestos municipales y contribuciones de mejoras, entregase el edificio como parte de pago a la Municipalidad. De esta forma se evitó que el mismo pasase al patrimonio de la Confederación Argentina de Sociedades Italianas, designada en los Estatutos como destinataria final, en caso de disolución.


Rubén Palmieri siendo muy joven, estimo fue el primero en tener una moto Gilera en Victorica, a fines de la década del cincuenta. Después probablemente Coco Cesanelli y el “turco” Jorge Moisés hayan sido los seguidores.
En la década del sesenta el parque de motos se incrementó, lo que junto con la “explosión” del karting y la expansión del ciclismo, dio lugar al nacimiento local del “Cycles Motor Club de Victorica”, que integraron.


Por eso el recientemente inaugurado circuito de motos en Victorica ha sido bautizado con el nombre de Rubén Palmieri, también recordado corredor de karting. Sus hijos prosiguen la profesión que abrazó el padre y del cual aprendieron el oficio y también la pasión por los “fierros”. El más grande “Patita”, fue el copiloto del “Paisano” Maldonado cuando se consagraron campeones de automovilismo años atrás.
Alfonzo también fue amante de las motos, primero adquirió una Norton, después una Royal cero kilómetro, luego una Jaguar y por último se dio el gusto de tener una Harley-Davidson usada, la mundialmente famosa motocicleta de fabricación norteamericana. En ellas se venía a Santa Rosa a ver los partidos de fútbol.


Cooperadores de varias Instituciones.
Amadeo y su esposa Rosa Nicolás, fueron padres de dos hijas. Lucy la mayor, que se recibió de maestra y ejerció no solo en la escuela primaria Nº 7, sino también en el entonces Instituto de Enseñanza Media Básica “Félix Romero”.
Fue nuestra profesora de castellano en segundo o tercer año y de literatura a comienzos de cuarto año. Y Adela Rosa, que fue nuestra compañera hasta tercer año en el mencionado Instituto.

Don Antonio Palmieri y su familia, junto a otro italiano Isidro Imbelloni tomada en Luan Toro donde residían y trabajaban en la década del veinte

Hubo unos años en que el Consejo de Administración de la Cooperativa de Electricidad estuvo integrado por Amadeo, Edmundo y su sobrino Juan Palmieri.
Amadeo, junto a sus primos y sobrinos fueron parroquianos del Club Social y también amantes del cine y del futbol lugareño. El era quien proyectaba las películas mudas en la Sociedad Italiana, Rubén fue el encargado de las proyecciones en el Cine “Armonía” en la época del “turco” Pentimalle. Luego le enseñó a su amigo “Coco” Cesanelli quien tomó la posta durante varios años.
Edmundo por su parte, llevado por el entusiasmo de Rubén, participaba de la pasión por el automovilismo. La afinación de los motores y la puesta a punto para el arranque, los secretos de la mezcla para los motores de dos tiempos de las motos y karting, tenía en los Palmieri sus cultores y animadores.


El incansable Alfonso.
Se educó en el Colegio Salesiano de Victorica como alumno externo. Allí aprendió a tocar instrumentos musicales en la Banda de los Boy Scout que se puso en marcha. Es que el proyecto de los salesianos para atraer más alumnos a la Institución que había abierto sus puertas en 1922 incluía mucho deporte, teatro, artes plásticas y la música.
Después integró también la Banda de la Municipalidad de Victorica, aquella que impulsara el maestro Félix Romero y posteriormente la de la Sociedad Italiana cuando la dirigía el maestro Di Benedetto. Alfonso tocaba el bombardino y también el saxo. Asimismo integró la orquesta de Modestino Pérez ejecutando el contrabajo.


Después que terminó la escuela primaria, ingresó como aprendiz en la panadería de don Bautista Viglino, luego de Andrés Figueiro. Allí trabajó varios años en la “cuadra” y cuando llegó a la mayoría de edad se transformó en el chofer del camión con el que se llevaba la galleta a los campos, almacenes de ramos generales y obrajes de la zona.
Según recuerda hoy, solía llevar en la década del cuarenta, a las hachadas de Molinero en la zona de Luan Toro, cincuenta bolsas de galleta por día. Cada bolsa contenía diez kilos de galleta de campo.

Alfonzo José Palmieri en la casa de su hija, junto al autor de este reportaje. Foto Irma L. Torres 2009

“El año 1937 Victorica quedó medio vacío, me acuerdo muy bien de la miseria que había”, dice Alfonso. Con su camioncito recorría “todo el oeste, llegaba hasta El Odre. En uno de esos viajes conocí a Ibrahim Sarán, esa noche me quedé a dormir en su campo de Meauco”.


Alfonso Palmieri quien ya vivía en Santa Rosa desde hacía varios años, después que publiqué mi libro “Historias de Vida” me hizo llegar una foto del equipo del Club Juventud Unida, que crearon en la década del treinta algunos italianos, dado que la “muchachada” con ansias de jugar al fútbol era numerosa y había un sólo club, el Sportivo Cochicó.
El fue jugador de Juventud Unida, también de Cochicó, después integró el equipo de Rucanelo, e incluso estuvo en Castex donde lo probaron en uno de los clubes. Pero las obligaciones laborales y el servicio militar obligatorio le impidieron continuar. Se hizo hincha de San Lorenzo, porque fue uno de los que conoció en Victorica al fundador de ese Club, el Reverendo Salesiano Lorenzo Massa, que fue catequista en el Colegio Don Bosco. Alfonso integró los equipos de Cochicó entre los años 1939 y alrededor de 1950, su puesto era insider izquierdo.



Más recuerdos.
Alfonso aún retiene en su memoria muchas historias y de la cantera de los recuerdos extrae aquellas que más se le han quedado grabadas, algunas con detalles interesantes y de otras prefiere no acordarse.
Se convirtió en un gran lector. Fue suscriptor del “Círculo Literario” que enviaba por correo el libro elegido del mes, “a veces me quedaba despierto toda la noche leyendo”. Fue un autodidacta, sobre todo en la historia de San Martín. Alrededor del año 1955 fue seleccionado para ir a Buenos Aires al programa “Odol Pregunta” para contestar por su tema favorito, pero su patrón no lo autorizó porque estaban en época de cosecha. En ese momento ya trabajaba en Rucanelo con Recaredo Álvarez.


Fue muy amigo de Pablo Yancamil, uno de los hijos del cacique José Gregorio. Vivían en la misma manzana y los patios internos se conectaban. Nos cuenta algunas de esas conversaciones sobre el combate de Cochicó.
“Yancamil no quería pelear, sólo exigía que se le entregaran algunos caballos para alimentar a su gente. ¿Sabes con que lo curaron a Tránsito Mora de los treinta y tres lanzazos que le pegaron? Con bosta de vaca”
Alfonso se casó con Alicia Anechini el año 1946, una joven oriunda de Arizona, San Luis. De ese matrimonio nacieron dos hijos. Una hija que es profesora y un hijo que es comerciante, ambos viven en Santa Rosa.
A Rucanelo fue a trabajar con un tío de su esposa, que tenía Almacén de Ramos Generales, incluido corralón de leña y postes.



“Llegamos a tener hasta cuarenta y cinco hacheros, trabajando para nosotros. En aquella época, había muchos santiagueños y chilenos. Era tanta la demanda y como escaseaban las chatas del ferrocarril, había que cargar de noche incluso. Nos alumbrábamos con la luz de los camiones.”
“Con el carbón de cooke que venía de Inglaterra las máquinas del ferrocarril arrastraban entre cincuenta a sesenta chatas leñeras. Pero cuando vino la segunda guerra y hubo que emplear leña de caldén como sustituto del carbón inglés, el convoy no sobrepasaba más de cuarenta o cuarenta y cinco vagones de carga. No había suficiente caloría y por lo tanto la caldera de vapor no levantaba la presión necesaria”.


Alfonso José Palmieri fue Comisionado y Juez de Paz de Rucanelo varios años, su secretario fue Nelson Benvenutto.
Años después se dedicó por cuenta propia al negocio de la leña, los postes, varillas y otros subproductos del caldén. Tal vez el contrato más grande que realizó fue ganar la licitación de Vialidad Nacional distrito Neuquén, con cuyos postes alambraron gran parte de la precordillera. Mandaba leña para las panaderías al sur de La Pampa y también a varias localidades del sur de la provincia de Buenos Aires.

El corralón de productos forestales de Alfonzo José Palmieri en la década del setenta

Su empresa creció, llegando a tener transporte propio, camioneta y auto para andar en las huellas y los caminos pavimentados. Pero además hizo el curso de piloto en General Pico con Alcayaga. Lo solía acompañar al “Vasco” Berazategui en algunos viajes en avión.


Su mente aún lúcida, evoca todos los nombres del equipo de futbol de Cochicó que salió campeón el año 1934, sin olvidarse ninguno: “Fausto Díaz arquero, Full back Julio Rochereul y Carlos Beneitez, en el medio Enrique Mazucco, Alberto Gesualdi y Evelio Gómez Luna, los delanteros eran Navarro, Regino Gómez Luna, Cristóbal Rodríguez Kessy, José Di Dio y Rafael Gesualdi”.

Fuente: Reportajes a Alfonso José Palmieri años 2009 y 2010

viernes 17 de diciembre de 2010

¿CIUDAD ABIERTA O CERRADA?

Ayer por la tarde se llevó a cabo, en el Salón Azul del primer piso de la Universidad Nacional de La Pampa, el encuentro relacionado con el proyecto de urbanización denominado “Villa Pampa” y su impacto sobre el acuífero Anguil-Santa Rosa.
La metodología que diseñó la Secretaria de Cultura y Extensión Universitaria para abordar el tema que había aprobado el Consejo Superior, fue la de invitar a distintas Facultades de la Universidad local y además cursó invitaciones a la Municipalidad de Santa Rosa, a la Caja Forense promotora de la inversión, a la Fundación Chadileuvú y a la Fundación Alihuen.



Bosquejo publicitario del anteproyecto promovido por la Caja Forense de La Pampa

No estuvieron presentes representantes de los promotores del proyecto de urbanización, tampoco del Departamento Ejecutivo de la Municipalidad, ni de la Fundación Chadileuvú, quienes expusieron distintos motivos para fundamentar la ausencia, como asimismo no asistieron funcionarios de la Administración Provincial del Agua.


Primero expusieron los representantes de las Facultades de Ciencias Exactas, de Agronomía y de Humanas, luego lo hizo el de la Consultora de la Universidad de La Pampa y por último expuso Leandro Altolaguirre, por la Fundación Alihuen.
En realidad no fue un foro de debate propiamente dicho, dado que no hubo debate. Se trató de una introducción informativa al tema, que todos coincidieron es bastante complejo por cierto.


Jorge Scarone, Ingeniero especializado en temas ambientales, expuso los pros y los contras:
“en torno a las contras de la iniciativa mencionó su percepción de que se trataría de una urbanización socialmente excluyente, la ausencia (en el ante-proyecto) de un plan de contingencia y monitoreo ambiental y la duda respecto a quién y cómo garantizará que lo proyectado en el papel, se cumpla en la práctica”.



Imagen proyectada por la Fundación Alihuen para ilustrar la exposición de su Presidente, Ingeniero Altolaguirre

Por su parte el geólogo Marino explicó
“que al impermeabilizar una mayor parte de la superficie disminuirá la recarga y que si se realizan perforaciones sin control se corre el riesgo de deprimir las napas freáticas, empeorando la calidad del agua”.


Acerca del riesgo de contaminación del acuífero, que sobrevoló toda la reunión se dijo:
“Sobre el riesgo de contaminación con efluentes (aguas grises y negras), el ingeniero químico Miguel Muñoz, de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, sostuvo que siempre existe, aunque en la actualidad hay tecnologías para evitarlo”.


Por su parte Carlos Schulz, otro geólogo de Exactas y Naturales, explicó que "el agua subterránea es propiedad de los estados provinciales y que la Administración Provincial del Agua es el órgano con poder de policía para autorizar exploraciones y explotaciones de ese recurso. Sostuvo que el 95% de las perforaciones que existen en la provincia no están autorizadas, incluso las realizadas por muchos municipios. Definió la situación hídrica de La Pampa como de anarquía".


La docente de la Facultad de Ciencias Humanas, Profesora Beatriz Dillon, “sostuvo que el proyecto de la Caja Forense se inscribe en un concepto neoliberal de ciudad dual, donde determinados grupos sociales se repliegan a un estilo de vida privatizado y crean una ciudad al interior de otra. "Esto los fragmenta del resto y se contrapone con el concepto de ciudad abierta",

El Ingeniero Jorge Scarone al momento de su presentación. En primera fila el Rector de la Universidad y el Presidente del Concejo Deliberante de Santa Rosa.


Por su parte el actual Concejal del Frepam y presidente de la Fundación Alihuen que apoyó su exposición con imágenes del área que se pretende urbanizar, explicó que según el Código de Urbanización actual el área está considerada rural, en virtud de lo cual concluyó que "en Villa Pampa quieren reglas a medida".


Por lo que se escuchó de la lectura de las cartas de las entidades que se leyeron, por las exposiciones de los representantes presentes en el Foro y las respuestas que dieron a la docena de preguntas que se formularon por escrito, se puede hacer un balance provisorio.
En primer lugar los promotores del proyecto, las autoridades que deben aprobarlo y los responsables de organismos provinciales y municipales no estuvieron presentes con dirigentes o funcionarios, con excepción del Concejal Altolaguirre, que participó activamente.


En segundo término y más allá de las precauciones que cada uno de los expositores tomaron, acotados por los diez minutos escasos que se les asignó, lo que quedó más claro son la cantidad de preguntas y dudas que genera el aludido anteproyecto, que ninguno de los expositores pudo responder.


Otra de las imágenes con la que se apoyó la exposición del presidente de la Fundación Alihuén

Y por último a modo de síntesis quienes fuimos a escuchar para saber de qué se trata, nos quedamos sumamente preocupados al enterarnos, de la falta de normas provinciales y municipales que regulen con claridad. Por la necesidad de construir obra pública que generará el proyecto y que será costeada con recursos de todos los contribuyentes. Por la posibilidad que uno de los efectos sea la afectación de la zona de recarga del acuífero y en última instancia de disminución de la calidad del agua.

Y lo más preocupante, porque hace a la historia institucional y a la idiosincrasia de los pampeanos y los argentinos, tanto de gobernantes como de administrados, trasuntado en la duda del Ingeniero Scarone cuando subraya la ausencia en el anteproyecto de “un plan de contingencia y monitoreo ambiental”. Por si esto fuese poco nos taladra con el interrogante clave, que es también el nuestro, preguntándose ¿“quién y cómo garantizará que lo proyectado en el papel se cumpla en la práctica”?

miércoles 8 de diciembre de 2010

CENTENARIO DE UNANUE

La localidad de Unanue, se encuentra situada en el Departamento Utracán, en cuyo valle se fundó General Acha (1882), que fuera primera capital del Territorio Nacional y sede de la Gobernación de Pampa Central. Su altura sobre el nivel del mar es de 235,36 metros, rodeado de un suelo llano y boscoso.

Muy cerca de allí, hacía el sur, están dos antiguas estaciones del Ferrocarril del Sud, que ingresó a la zona proveniente desde el Puerto de Bahía Blanca. Ellas son Epupel al sureste y Gamay al noroeste, aproximadamente 20 kilómetros. Allí en Epupel estuvo haciendo sus primeras armas en el campo pampeano don Alfonso Capdeville, luego intendente de Victorica y posteriormente fundador de Telén.

En tanto que la Estación Gamay se ubicó en tierras entre Unanue y General Acha, que habrían pertenecido a una familia francesa de apellido Simón o Salomón. Gamay habría sido la zona de origen del donante de las tierras, dado que esa es una de las variedades más importantes de uva de la región vitivinícola por excelencia de Francia.



Antigua Estación del ex Ferrocarril del Sud habilitada con el nombre de Unanue el año 1895

La prestación del servicio ferroviario ordinario hasta Epupel quedó habilitada el 31 de julio del año 1895. Aprovechando justamente el ingreso del ferrocarril, se desarrollaron las primeras estancias en la zona, dedicadas fundamentalmente al ovino, que era demandado internacionalmente por la lana. La primera estación en suelo pampeano fue Jacinto Arauz y luego de otras, Unanue, de allí la vía continua rumbo a General Acha y posteriormente vuelve hacia el noreste buscando Toay, donde llegaría en 1898.

Después fue denominado Ferrocarril Bahía Blanca al Noroeste, indicando su nombre la intención empresarial de cruzar el Territorio de La Pampa para llegar a la provincia de Mendoza, pasando por Victorica. Pero la Primera Guerra Mundial iniciada en 1914 congeló esos ambiciosos proyectos. Después la línea, cuando se rebautizaron en la década de 1940, pasó a llamarse Ferrocarril General Roca.

Recién el 10 de diciembre del año del Primer Centenario de Argentina en 1910, se produjo la fundación del pueblo, decisión llevada adelante por un grupo de agricultores, en tierras cuyo propietario era Agustín Reguera.

Se le impuso el nombre de Unanue en homenaje a José Hipólito Unanue un reconocido hombre de ciencia y político notable de la época de la Independencia del Perú. Unanue fue médico, naturalista, meteorólogo y político, nacido en el Perú, fue uno de los criollos que participó desde los inicios de las conversaciones con emisarios del General San Martín. Proclamada la Independencia fue designado Secretario de Hacienda del nuevo país que se ponía en marcha. Falleció el año 1833, dejando varios libros escritos y habiendo participado incluso en el proceso de reforma del sistema universitario de su país, del cual fue profesor.

Años atrás quedó habilitado el acceso pavimentado a la ruta nacional Nº 35. Por allí pasa asimismo la ruta provincial 9 y desde Alpachiri llega también la ruta Nº 20.
A la par del ovino y a medida que se producía el desmonte, que se vio acelerado con la Primera Guerra Mundial, que impulsó la empresa ferroviaria para utilizar la leña del bosque de caldén como combustible sustituto del que provenía de Inglaterra, se desarrolló la agricultura.

En este mapa del Territorio se puede observar la traza del Ferrocarril del Sud, desde Bahía Blanca (Buenos Aires) hasta Santa Rosa

Por su parte, la explotación forestal aprovechó el impulso que le dio a la zona el ingreso de la línea ferroviaria. La leña era llevada hacia Bahía Blanca para las panaderías y los usos familiares. Los postes, varillas y varillones sirvieron para alambrar los campos.

La estación recibió además el aporte de los cereales cultivados en una amplia zona de influencia, entre ellas la Colonia “Santa Teresa” desde donde los alemanes del Volga, llegaban con sus carros transportando el cereal hasta el ferrocarril, dado que la Colonia nunca estuvo servida con una línea férrea más próxima.

El año 1911 se produce la creación y puesta en funcionamiento del Juzgado de Paz y posteriormente Registro Civil, dado la gran cantidad de familias que vivían en la zona y sus aledaños que demandaban ese servicio. Para el censo del año 1947, todavía en la etapa territoriana, Unanue contenía en el espacio urbano la cantidad de 147 habitantes.

Según el Censo Nacional de Población del año 2001 en su Ejido, habitaban un total de 220 personas, 77 en el sector urbano y 143 en el área rural. El primer Juez de Paz titular fue don Pedro Azcueta.
El Consejo Nacional de Educación creó la escuela Nº 144 el año 1922 que lleva el nombre de “Segundo Hansen” un reconocido maestro y director de La Pampa, fallecido en 1948.


Fragmento del mapa de la Provincia de La Pampa donde se observa a Unanue en el Departamento Utracán

La Comisión de Fomento del lugar se creó el año 1927, siendo designado como primer presidente don Luis A. Fieg. Actualmente el Presidente de la misma es el señor Manuel María Costoya.

En la actualidad, la explotación ganadera, centrada ahora en el bovino, complementada con un poco de agricultura, se alterna con algunos Cotos de Caza y por sus caminos de tierra ha sabido pasar el Rally Dakar estos últimos años.
L a Estafeta y la subcomisaria se instalaron posteriormente, el edificio de ésta última se inauguró en 1940. La Capilla San Juan Bosco fue inaugurada en 1941. El año 1952 se creó el Club Deportivo Unanue, cuando todavía la población rural de la zona y las familias numerosas del centro urbano, apoyaron la iniciativa para fomentar el deporte entre los jóvenes y niños.

Actualmente Unanue, que según las cifras del último Censo Nacional de Población disponible solo contaba en el radio urbano con 77 habitantes, goza de Posta Sanitaria en el lugar y está provista de energía eléctrica por la interconexión con la línea desde General Acha.




El segundo desde la izquierda es el actual Intendente de Unanue don Manuel María Costoya, durante una rueda de prensa con el subsecretario de turismo de La Pampa

El promedio de las precipitaciones en el periodo que va desde 1921 a 1980 marca para Unanue 519 milímetros, sobrepasando levemente la isohieta de los 500 milímetros que reclama la agricultura, para tener alguna posibilidad sustentable. No obstante esa media, la década del treinta golpeó implacable con varios años de sequía, registrándose solo 284 milímetros en 1935, 289 en 1937, escasísimos 221 al año siguiente y 421 el año 1939.

Indudablemente que el despoblamiento del campo, sobre todo por efecto de los “años malos”, de los que han quedado grabadas la gran nevada del año 1923 y las cenizas del año 1932, implicaron muchas dificultades que influyeron en el ánimo de los pioneros. El fracaso de las cosechas y sobre todo la cancelación de los servicios del ferrocarril, han incidido para no hacer propicia la posibilidad de retener a los jóvenes, que emigran en busca de educación y trabajo hacia los centros más grandes y aún fuera de la provincia.
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