lunes, 31 de agosto de 2009

CADA TANTO

ESTA BUENO APARECER

El viernes 28 de agosto pasado, en el Museo Provincial de Artes en la ciudad capital de La Pampa, asistimos a la inauguración de una interesante exposición compartida, que se presentó bajo el título que encabeza este artículo.
El artista convocante fue el poeta Miguel de la Cruz, por eso en la portada del catálogo el subtítulo es “Miguel de la Cruz, poeta, convoca a los dibujantes pintores”.

Sus invitados fueron Eduardo Vázquez, quien reside en Mendoza capital, Claudia Lilian Espinosa, quien reside en Santa Rosa, capital de La Pampa, Laura Beckman, residente en Guatraché, al sureste provincial y Daniel Ruiz quien vive en La Plata, la capital de la provincia de Buenos Aires.
Tapa del programa, una foto de Jimmy Rodriguez, donde posa el poeta y los plásticos invitados



¿Porqué los eligió a ellos y no a otros?, es el propio Miguel quien nos lo responde en la introducción aludiendo a “Un gusto personal”, con estas palabras: “Porque me son inevitables. Es como tener sed y hambre de sustancias precisas, y basta que piense en sus imágenes para que me colme. Me gustan porque son intensos. Intensidad para mí significa que nada falte ni sobre en una obra.”


Los cuatro son oriundos de La Pampa y todos fueron también alumnos del ex Instituto Provincial de Bellas Artes, de Santa Rosa, donde tuvieron como profesores a Jorge Sánchez, Amílcar Evangelista, Cristina Prado, y otros destacados plásticos pampeanos como Eduardo Dinardo y Alfredo Olivo.
Acompañó la presentación de la misma, la proyección de un video producido por Pilmaiquén de la Cruz, hija del poeta con imágenes del fotógrafo pampeano Jimmy Rodríguez y textos del propio Miguel de la Cruz.

Foto de Jimmy Rodriguez año 2009 del poeta pampeano Miguel de la Cruz residente en Santa Rosa y encargado de la Biblioteca del Museo.
“Hay una forma de entender el lenguaje y es estar callado, escribiendo. El dibujo es la escritura antes de ser letra. La pintura es emanación de un dibujo escondido, antes que un color. Cada trazo es un secreto muy anterior a la mirada. No todo empieza por el ver. Hay que escribir a ciegas. Las líneas del destino se van dando en secreto. Basta con mirarme una mano, para creer en el dibujo como en el gran contorno de todas las vueltas que da la vida para hacernos reales.”


Este trozo pertenece a Miguel de la Cruz, un poeta de la joven generación del cincuenta, nacido en Anguil, provincia de La Pampa.
Entre sus publicaciones se cuentan “Vuelo Plural” obra colectiva editada en 1980, “Desde la trampa” 1981, “Poemas Regionales” 1987, “Guía de Ausencia” 1994 y “El Sendero sin bordes” 2003. Creó y dirigió, la edición de una “Hoja literaria Despliegues” que perduró hasta los 22 números, el último de los cuales apareció en el 2000.


De Eduardo Vázquez dice De la Cruz en el fragmento inicial de su presentación. “Como ilustrando fábulas en el linaje de las alegorías”, es el título y seguidamente escribió:
“Su abuelo Ramón Vázquez lo fotografió desayunando en la ciudad de Mendoza, de donde eran los dos. Ahí está Eduardo, de niño. De ese retrato nació su obra “Los ojos de Ramón”. ¡Con ese título!: ¡como si el mirar del abuelo hubiera recreado la imagen del niño esa mañana! En vez de una taza, Eduardo esbozó un corazón en el dibujo que le inspiró la foto. Abuelo y niño, sombra y luz, opuestos repartiéndose la ambigüedad como tema.”



Con relación a la obra de Claudia Espinosa el poeta de la Cruz titula su presentación como:"Paisajes en éxodo, cargas de imprecisión”.
“Poco a poco el paisaje ha contenido por completo a la figura humana y ambos, cada vez más, han sido tratados con el lenguaje de la ilustración.” Esta frase inicial es complementada con este fragmento escrito más abajo. “El paisaje se está contando a sí mismo, delira, ensueña. Quienes lo transhuman son gente de paso aunque se reconozcan en todo a primera vista”.

Fragmentos de la obra expuesta de Laura Beckman, tomada del catálogo

La obra de Laura Beckman es especial y ha producido en la sensibilidad del poeta estas reflexiones iniciales: Ondeando en un espacio sostenido por hilos”, dice el título y en el fragmento de apertura expresa: “Laura pinta sus dibujos con pocos contrastes, aguando el color, sin subir el tuno, como es ella, una detallista ensimismada en su arte. Algunas de las obras que nos presenta fueron hechas en un principio con la idea de que se exhibieran desplegadas, como un libro de artista. Laura es encuadernadora, y de muy fina factura, al modo de la seda oriental.”


Por último el catálogo nos introduce en la obra de Daniel Ruiz, de quien de la Cruz nos anoticia: "Viviendo en Santa Rosa fue sobre todo el dibujante y retratista que aprendió a ser desde niño; cuando se fue a La Plata, en el 90, se hizo pintor, a la par que retrataba gente en paseos públicos, conservando el dibujo propiamente realista de sus comienzos."


Una muestra que nos permitió tomar contacto con la diversidad de expresiones en sus distintas vertientes no sólo de escuelas, tendencias, vanguardias, sino fundamentalmente conocer la búsqueda y los medios que utiliza cada uno de estos artistas, que no son demasiado conocidos, pero no por eso deja de ser valiosa su obra.

domingo, 30 de agosto de 2009

DOÑA ROSA MALDONADO

TEJEDORA EN TELAR
Rosa Maldonado es hija de Clara Maldonado, aborigen y destacada artesana de Puelches (La Pampa).
Rosa desde los seis años se radicó con su familia en Santa Rosa. Aprendió de su madre el antiguo oficio de hilar lana y tejer en el telar, todo totalmente artesanal, sin el auxilio de tecnologías.
Desde hace varios años dicta cursos, desde la Subsecretaría de Cultura de La Pampa, donde trabaja, para la transmisión oral de este saber ancestral, que no está registrado en libros y que se viene transmitiendo de generación en generación.
Rosa Maldonado al centro, sonriente y alegre, junto a algunas de las visitas que se interesaban por conocer detalles de su arte.

Ya en el año 1986 Rosa tuvo el honor de representar a La Pampa en la Feria de la República que se organizara en Buenos Aires.
En el año 1992 fue distinguida por la Fundación “Alicia Moreau de Justo” con el reconocimiento a una Actitud de Vida.
En 1993 integró la delegación de La Pampa que participó en la Exposición Rural en Palermo.

Rosa Maldonado ha participado de innumerables encuentros, exposiciones y muestras de Artesanos, provinciales, locales y regionales.
En el año 1994 la Fundación Alicia Moreau de Justo le entregó Diploma y Medalla por sus trabajos, distinguidos por la autenticidad y la calidad.

El programa que acompañó la presentación de la muestra está ilustrado con un poema que "El Bardino" Julio Domínguez, le dedicara a su antigua compañera de trabajo de la Subsecretaría.

Participaron con sus trabajos junto a Rosa Maldonado sus alumnas Elisabel Navarro, Celina Guinder, Elba Albariño, Ana María Juárez y Elsa Simonassi.


Rosa Maldonado es una de las expresiones más auténticas de la antigua herencia cultural de los aborígenes, que forma parte integrante de nuestros rasgos de identidad pampeana. El pasado 28 de agosto, Rosa se presentó con algunas de sus alumnas en una muestra compartida, en el Museo de Artes de La Pampa. Allí la escuchamos, fueron pocas sus palabras dado que inmediatamente se corrió del micrófono, para dejar que fueran sus alumnas las que dijeran lo que sentían.

Se expusieron además de las distintas prendas, ejemplos de las distintas etapas por las que pasa la lana hasta su hilado final, apta ya para ser empleada en los tejidos.

La mayoría de las alumnas son personas adultas, algunas abuelas. Después hablamos con ella, me preguntó si había probado las tortas fritas que había hecho ella con sus propias manos, efectivamente ya las había probado, estuvieron exquisitas y fue un elemento más de lo telúrico que acompañó la presentación.

jueves, 27 de agosto de 2009

ARABES EN EL NOROESTE PAMPEANO

Los "Turcos" en los alrededores de Victorica
Segunda parte.
La llegada de los árabes a Victorica tuvo dos caminos probablemente. Uno fue el del oeste desde Santa Isabel y otro desde el este, a partir de la llegada del ferrocarril en 1908. En la década del 50 recalaron en Victorica con sus familias y sus comercios, don Salvador Abdala proveniente de Luan Toro y don Jacinto Mustafá proveniente de Telén. Después llegaría desde General Pico Alberto Pentimalle durante muchos años empresario cinematográfico en la sala del cine “Armonía”, que se casó luego con una hija de Mustafá.

Ni el petitorio que el vecindario firmara el año 1885, para solicitarle al presidente Julio Argentino Roca la extensión de la línea del ferrocarril, ni el padrón de electores masculinos levantado para las primeras elecciones comunales en 1888, se registran nombres de ascendencia árabe.
Recepción en la Municipalidad cuando Jaime Sidebottom era intendente. Jacinto (Hasam) Mustafá comparte con autoridades locales y provinciales.

Tampoco en el petitorio que varios ganaderos de la zona hacen al gobernador General Pico, con motivo de las pretensiones de la “Ganadera Nacional” que reclama las tierras donde se ha fundado Victorica, consigna la firma de algún árabe.

Asimismo en el petitorio que años más tarde recibirá el Gobernador Felipe Centeno de visita en Victorica, tampoco cuenta con la presencia de árabes, lo cual no quiere decir que no había árabes, sino que su acceso a la tierra fue tardío o incluso como eran analfabetos, no sabían firmar y estos los hacía sumamente desconfiados.


En la década del 50 del siglo XX, cuando el primer pueblo de La Pampa, contaba con 70 años de fundado por las tropas del ejercito nacional que bajaron desde los acantonamientos de Villa Mercedes y desde General Sarmiento en Córdoba, existía un pequeño núcleo hacia el noroeste, de comerciantes de descendencia árabe, conformando casi un barrio de “los turcos”.
Muchos de estos árabes, con varios hijos, se relocalizaron desde los anteriores asentamientos en virtud del corte del río Atuel, que disminuyó sensiblemente la cantidad de gente en los campos destinados a atender los varios cientos de miles de ovejas.

Inauguración de la Agencia IKA en el local de la firma Calandri y Cía. Ese Renault Dauphine había sido adquirido por don Mauricio Sarranz para su hijo "Yoyi".

Por otro lado el cierre de los aserraderos y de las grandes hachadas que ocupaban también mucha cantidad de trabajadores golondrinas, en la zona que va desde Luan Toro a Telén, influyó para la disminución de habitantes en los pequeños pueblos y consecuentemente bajaron las ventas.

De la calle Félix Romero hacia el norte, estaban situadas las casas de Comercio de ramos generales pertenecientes a Nicolás hermanos, Abraham Julio (fallecido en 1969 a los 99 años), Romualdo Nicolás, Juan Moisés, Julio Moisés, Juan Nicolás y Salvador Ansé. A ese grupo se sumaba un fotógrafo al que todos conocíamos por el apelativo “turco Prado”, pero resulta que su verdadero nombre y apellido era Res Murad.

Recuerdo que cuando iba a comprar a lo de Nicolás Hermanos, me solía llamar la atención verlo sentado en un sillón hamaca, a la sombra o en el interior con la puerta abierta hacia la vereda, al abuelo Nicolás, fumando el narguile, lo que me producía una curiosidad inmensa. El narguile es como una gran pipa en la que se fuma tabaco saborizado con manzana, miel, durazno, menta. En la base hay un depósito de agua que permite filtrar el humo y quitarle la toxicidad.

miércoles, 26 de agosto de 2009

ESCRITORES PAMPEANOS ANDARIEGOS

Durante el año 2008 varios escritores pampeanos fueron convocados por la Subsecretaría de Cultura de La Pampa para integrarse a un programa de difusión de las letras pampeanas en distintos puntos de nuestra provincia.

La reunión de lo que cada uno de ellos abordó en sus visitas a las distintas localidades pampeanas se ha traducido en un libro que fue presentado semanas atrás en la Universidad Nacional de La Pampa, dado que se trata justamente de una co-edición entre el Gobierno de La Pampa y la Universidad.

Uno de esos escritores fue Héctor Walter Cazenave, quien estuvo en Victorica el 11 de julio del año 2008 donde presentó su trabajo titulado “Criollos y gringos en la literatura pampeana”. Vale recordar que el escritor Cazenave está vinculado a Victorica muy estrechamente por dos trabajos. El primero fue publicado en 1972 por el Gobierno de La Pampa al frente del cual se encontraba don Santos Benjamín Trapaglia. Fue para la conmemoración de los 90 años de la fundación del primer pueblo de La Pampa. En el trabajo participaron también estudiantes de la cátedra de Historia y Geografía, entre quienes estaba Graciela Noemí Zaldarriaga.
El segundo trabajo fue el Álbum del Centenario, publicado por una editorial privada ya desaparecida, escrito íntegramente por Cazenave e ilustrado por el artista plástico victoriquense Carlos Alberto “Pocho” Riela.

De aquel escrito que integra el libro citado, extraigo algunos párrafos, que he seleccionado dado su directa relación con Victorica y su zona de influencia.

1.- De cronistas y viajeros.
“También se registran después de 1750 varias entradas desde Mendoza y al menos dos de los españoles de La Carlota, en el sur de Córdoba, que realizan un relevamiento de la zona de lo que es hoy Victorica”.
No hay más datos que esta frase, habría sido bueno conocer los nombres de los personajes y eventualmente los trabajos escritos que han dejado, si es que existen.


2.- ¿Estuvo Fierro en La Pampa?
Cazenave plantea el interrogante de la posibilidad que el personaje central del poema nacional publicado en 1872, de José Hernández haya entrado al territorio de lo que luego sería la Gobernación de La Pampa a partir de 1884, presentándolo de este modo.
“Con Cruz rumbean “pal lao donde el sol se esconde”, o sea al oeste. Y siguiendo esa dirección la única posibilidad de encontrar tolderías estaba en lo que es hoy nuestra provincia, ya sea en el noreste –los ranqueles- o hacia el suroeste donde, a mitad del milenario Camino de los Chilenos estaban los toldos de Calfucurá, en Chilihué.”
Aunque el escritor no lo dice las tolderías más importantes de los ranqueles eran las de Leuvucó.

3.- La “Excursión a los Indios Ranqueles”
La tercera mención específicamente a Victorica que alude Cazenave en su exposición es justamente el libro que escribiera el coronel Lucio V. Mansilla quien en 1870 realizó su famosa visita a los toldos ranquelinos, donde parlamentó con Mariano Rosas, visitando también a Baigorrita.

El párrafo al que aludo dice así “Al respecto hay una fuerte relación con Victorica a través de la huella que, treinta años antes, habían dejado Mansilla y su famoso libro. Mansilla es el primer escritor propiamente literario, que excede el cuento y el relato para adentrarse en la novela, y que tan de cerca toca a Victorica. Y tanto que llama a pensar si no sería altamente positivo a la cultura regional que el libro –o al menos algunos capítulos de él- fuera lectura obligatoria en las escuelas y colegios de la zona…”

lunes, 24 de agosto de 2009

POEMA ILUSTRADO

El 23 de Junio del año 2001 se realizó la ceremonia de depositar en su última morada los restos del Cacique Mariano Rosas. Julio Dominguez estuvo presente y su sentir del momento los registró en estos versos del poema que acompaño.


EL REGRESO DE MARIANO

Ahí lo traen a Mariano

dicen que viene llegando

a Leuvucó por la tarde

sobre sus pasos borrados.
(Yo le rezo un Padre nuestro tristemente acurrucado).


Padre de las rastrilladas

con apellido prestado,

de Rosas no tiene nada

tu sangre es un chorro alzado.

(Sobre tu lanza lloraron Ranquelinos y araucanos.)


Para qué te habrían llevado
los señores militares
!qué tenía tu cabeza!
¿qué hubo de interesarles?
(Mechones de pelos duros y el valor de no igualarte).

Ahí lo traen a Mariano
hecho ceniza de zampa.
sin lanza, sin boleadoras,
puro silencio su raza.
(Yo también tendré mi tumba en un lugar de La Pampa).

Julio Domínguez (El Bardino)

domingo, 23 de agosto de 2009

ARABES EN EL NOROESTE PAMPEANO

LOS “TURCOS” EN LOS ALREDEDORES DE VICTORICA

Primera parte
Generalmente a los árabes se los llamaba y aún se mantiene este trato popular, como “turcos”. Producto de la dominación que padecieron en su país de origen, durante siglos y cuyos penosos recuerdos generaban interminables y acaloradas discusiones con quienes, por ignorancia, usaban ese vocablo aborrecido por los hijos de Mahoma.

Así encontramos los escasos registros, citas o recuerdos locales, regionales y aun provinciales, derivado también de que la mayoría de sus pasaportes estaban sellados en un puerto Turco, que les facilitó la salida. Más esto no es privativo de La Pampa, sino que forma parte de la historia demográfica de la Argentina toda y de una deficiencia en la genealogía, a la que con su propia actitud han contribuido también los inmigrantes de ese origen.
Se aprecia en el vale-billete las distintas empresas agropecuarias de propiedad de Ibrahim Saram con nombres de ascendencia árabe.

En los primeros documentos locales que existen, casi no figuran apellidos de esa ascendencia en los años inmediatamente posteriores a la ocupación de la zona por el Ejercito Nacional.
Aunque conviene dejar expresado que muchas veces no es fácil identificarlos porque la mayoría de ellos entraron indocumentados y el personal de Migraciones o los jueces de paz del interior les fueron dando apellidos castellanizados o en muchos casos les pusieron nombres como apellidos, dado que ni los que ingresaban se expresaban en español, ni los que recibían a los inmigrantes conocían el idioma árabe.

¿Los primeros?
Releyendo la Guía del francés Miguel de Fougéres de 1906 aparece como vendedor ambulante de esa nacionalidad don Julio Díaz, que como vemos su verdadera nacionalidad está enmascarado tras su apellido. No obstante como todavía la Colonia francesa que había impulsado Alfonso Capdeville en Telén y la zona, aún está fuerte, el comercio con local establecido está mayoritariamente en manos de franceses, españoles e italianos y sus descendientes. Además todavía no había ocurrido la gran inmigración.
Revisando la fundación de los pueblos vecinos de cincuenta leguas alrededor de Victorica,
encontramos algunas referencias de apellidos de ese origen.

Foto tomada del libro "Recuerdos que laten" de María Cecilia Diz, edición del autor 2008 (Nota del autor: el actual intendente de Telén es de apellido Abraham)

Por ejemplo, en Santa Isabel aparece hacia 1904 el árabe Jorge Asia (como los árabes provienen de Asia, es muy fácil para los empleados de inmigración bautizarlo), quien está al frente de un comercio de Ramos Generales, pero que habría recorrido la zona como vendedor ambulante desde mucho antes, bajando desde Mendoza. Por otro lado dentro de los registros de estancias de la zona que datarían de 1905 aparece “La Maroma”, perteneciente a Mustafá y Cía., en este caso con un apellido bien explícito.

En Loventuel, mezclado con los criollos y aborígenes aparece un poblador de apellido Elías, después se sumará Alfredo Saad quien llega desde Santa Rosa y se establece con un almacén de ramos generales, copas al mostrador y cancha de bochas, su madre Zulema S. de Saad era propietaria de la Chacra 95. En tanto que en Luan Toro, luego de fundado el pueblo y ya estando habilitada la línea férrea en 1908, que unía la Capital Federal con Telen, se instalan nuevos colonos entre los que encontramos estos apellidos de ascendencia árabe: Alí, Sibara y Abdala, este último se trasladará en la década del cincuenta con su familia a Victorica, donde instalaron una tienda y zapatería. En Telén, luego de la llegada del ferrocarril y posteriormente al éxodo de la mayoría de los franceses por la guerra del 14 y la retirada de Capdeville hacia el Sosneado, aparecen registros de la llegada de los primeros “turcos”. En 1918 Juan Alí está establecido con almacén por menor.

Perfil fotográfico del señor Ibrahim Saram, dueño de tierras con explotaciones agropecuarias y forestales, a los que se sumaban los comercios de ramos generales de campaña.

Juan Malamú tiene una peluquería, en tanto que entre los establecimientos ganaderos aparecen como propietarios Julio C. Díaz en “Jagüel del esquinero” y Pilar Herrera en “La bandurria”. A ellos se suman años después don Miguel Moisés e hijo, que tienen instalado un almacén de ramos generales con depósito de vinos y son también acopiadores de lanas y frutos del país. En almacén por menor se han instalado Sarur Abrahán y Alejandro Musa. Abraham tiene anexado además el rubro tienda. Tengo noticias que los Abraham llegaron primero a Eduardo Castex, de allí se fueron a la zona de Santa Isabel y luego se radicaron en Telén.

La llegada del ferrocarril como la apertura de los caminos y sobre todo la difusión del automóvil en las décadas del veinte y del treinta, comienzan a recortar el negocio de vendedores ambulantes de los innumerables árabes, que ahora tienen la competencia de los almacenes de ramos generales a cargo de descendientes de otras nacionalidades, fundamentalmente españoles.
Aunque ellos siempre tuvieron buena llegada no solo entre los hombres sino también con las mujeres, para quienes tenían una valija separada con artículos de demanda femenina de aquellos tiempos. Por otro lado la forma de venta a crédito mediante el uso de la “libreta” y su poder de seducción, sumado a la alegría de la que hacían gala, terminaban con éxito acordando no solo el precio, sino también las cuotas o eventualmente el descuento, si la compra era al contado, luego de un acostumbrado regateo.

En 1938, después de los años malos en La Pampa, la guía comercial del ferrocarril del oeste registra en Telén, además de los ya nombrados, a don Juan Nicolás y hermanos a quien se lo incluye dentro del rubro de Almacenes de campaña, ramos generales; con zapatería aparece censado don Eliseo Naser; en tanto que dentro de los establecimientos ganaderos se suman Modesto Herrera en “Lote 11” e Ibrahim Saram en “La Ciencia”, sobre quien pesa una leyenda negra en la zona. Los nombres de algunas de las estancias que tuvo Saram y “El Aduar”“La Otomana” dan pistas también sobre su ascendencia.
En Carro Quemado, fundado en 1924, aparece como abastecedor y dueño de un almacén de campaña don Manut Roston.

miércoles, 19 de agosto de 2009

COCHICO EL ULTIMO COMBATE

DISTINTAS VERSIONES
Sobre el enfrentamiento entre los aborígenes que merodeaban los alrededores del Fortín Victorica, capitaneados por José Gregorio Yancamil y los soldados pertenecientes al Regimiento instalado en el primer pueblo cristiano fundado por el Ejército Nacional, se han dado a lo largo del tiempo varias versiones.

Una versión indica que en ausencia de los Jefes del Cuartel, una columna de soldados al mando de algunos tenientes “nuevitos” y de un Mayor sin demasiada experiencia en la “travesía”, salieron en busca de indios alzados, aunque una variante menos digna dice que en realidad iban a la “caza” de indiecitas.

Otra versión por el contrario está basada en la situación de hambre por la que estaban atravesando los indios que habían sido dispersados, muertos sus jefes principales y teniendo que afrontar el frío, las enfermedades y el hambre se animaron a acercarse para robarle parte de la caballada al Regimiento.
Foto tomada por el RPS misionero Francisco Melo y publicada en el libro que publicara el diario La Capital con el título "Centenario de Victorica y La Pampa" en 1982.

Una variante de esta versión es la que afirma que luego de un parlamento la gente al mando del capitanejo Yancamil habían decidido entregarse para evitar la muerte, pero los militares aprovechan para seguir a los informantes a los fines de apresarlos y así eliminar definitivamente la inseguridad.

Varios investigadores del pasado han recogido esas versiones, algunas de las cuales han sido publicadas en notas periodísticas, en folletos o en libros sobre la historia regional.
En el folleto Nº 17 de la “Biblioteca Pampeana” titulado “Victorica en su 90º Aniversario”, publicado a principios de 1972, el investigador Héctor Walter Cazenave trata el tema bajo el título Cochicó: Dos versiones”.

Voy a transcribir aquí la recreación de la versión que diera don Antonio Marzano, en una extensa nota publicada un 13 de agosto de 1982 en el diario La Reforma de General Pico. Del detallado relato solo me interesa en esta oportunidad rastrear una de las pistas más probables sobre las causas que dan origen al enfrentamiento, pero no al Combate en sí ni sus consecuencias.

Don Antonio Marzano oriundo de Victorica, es homenajeado en la Cámara de Comercio de Vicente López el año 1984. En ese momento dirigía la revista de la mencionada Cámara que cumplía 50 años.

Expresa Marzano en los Antecedentes de la nota que titulara “A 100 años de Cochicó”, “Las caballadas del Ejército se cuidaban como el agua en el desierto…” Agregando más adelante que “Según el estado de los campos y de las aguadas, se distribuían en Telén, Aillancó, Leuvucó, El Trapal y otros lugares próximos a Victorica”.

Ya bajo el acápite “Golpe de mano” don Antonio Marzano continúa el relato, que presumo está basado en sus propios conocimientos lugareños, sus conversaciones con los hijos de Yancamil y de las lecturas de materiales en la Biblioteca Popular Bartolomé Mitre.
“La hermosa laguna de Telén daba de beber a la caballada que pastoreaba José Fraima (rastreador y lenguaraz) y otro soldado.” Después que ha identificado el lugar, Marzano prosigue dejando rastros de sus propias dudas al respecto:
“Entretanto, una partida de indígenas, ¿20, 25, 30…? Que había dejado sus cabalgaduras lejos del lugar llegó sigilosamente, rodeando el corral, desafiando las espinas, se introdujo arrastrándose entre las ramas.”
“Una vez dentro, con inigualable instinto, sin espantar ningún animal, localizan las yeguas madrinas, silenciando con lana los cencerros.”


Integrantes de las agrupaciones aborígenes de La Pampa, danzan en la calle frente a la Plaza de Victorica, llevando los restos de Yancamil rumbo a su nueva morada.

La pormenorizada descripción que hace Marzano del contexto en el que se movieron los hombres de Yancamil, es complementada con algunas líneas propias de las inclinaciones literarias de este hombre nativo de Victorica, criado en esos campos y ayudante de alambrador cuando su padre trabajó para Alfonso Capdeville.

“Instantes después con los primeros albores de la fría mañana, la caballada es arreada hacia el sud, siguiendo sumisa a las yeguas madrinas cabestreadas por los indios que encabezaban la marcha. Los demás jinetes custodian ambos costados de la tropilla; al medio Fraima y su compañero prisioneros, montan los peores mancarrones, para que no puedan escapar. Detrás Yancamil, soberbio en su corcel de guerra, saborea el placer de su hazaña. Jamás música alguna alegró su vida como el tañido travieso de los cencerros. El brillo de sus ojos así lo demostraba”.


domingo, 16 de agosto de 2009

General Pico y el Maestro De Fougéres

VINCULOS HUMANOS ENTRE GENERAL PICO Y VICTORICA
MIGUEL DE FOUGERES

Don Miguel de Fougéres había nacido en Moullins (Francia) un 4 de octubre de 1854. Estudió el secundario en la Escuela Politécnica de Saint Cyr, en la que luego sería profesor. Se graduó de capitán del ejército francés, pero sus ideas liberales no coincidieron con el pensamiento de sus superiores, de tal forma que luego de un fracasado movimiento revolucionario, se vio obligado a enfrentar el camino del destierro.

Llegó a la Argentina cuando aquí se estaba gestando la primera gran crisis “made in house”, de 1890 y las nuevas tierras, expropiadas al aborigen, esperaban inversiones y brazos para ponerlas en producción.

También hacían falta maestros en los nuevos centros urbanos, que a medida que se desarrollaban iban solicitando al Consejo Nacional de Educación la creación de escuelas. Es probable que a de Fougéres lo haya convocado Alfonso Capdeville, el bachiller francés, que a partir de 1891 se convirtió en presidente de la Corporación de Fomento del Municipio de Victorica.

En ese pueblo de Fougéres, se acerca a la familia del capitán retirado Adolfo Corvalán, un ex colega del ejército argentino, que se había quedado en el pueblo, cuando las tropas volvieron a sus cuarteles de origen.
 El maestro de Fougéres fue una de las personas que influyó con su cultura en muchas otras, tanto en Victorica, Telén, como en General Pico a travéz del ejercicio de la enseñanza.

Aunque por esas cosas del destino, su suegro fue uno de los que enfrentó a Capdeville en 1899. El maestro y ex militar francés, se casó con una hija de Corvalán, de cuyo matrimonio nació su hijo René de Fougéres, quien en el año del Centenario de Victorica (1982) aún vivía en General Pico.

A partir de 1892 se convierte en director de la escuela nacional N° 7, cargo que desempeñará ininterrumpidamente hasta 1896. Allí demostró que los niños descendientes de aborígenes podían aprender francés igual que el resto de los alumnos. Fue maestro del joven riojano Félix Romero y el impulsor para que se lo aceptara como maestro no titulado. Algo que el Inspector Raúl B. Díaz se negó en un principio, pero ante la escasez de maestros titulados, terminó aceptando.

Después Capdeville lo designa Secretario de la Municipalidad de Victorica, función que atenderá hasta el año siguiente.

Cuando la sociedad victoriquense se enfrenta y le toca elegir, lo sigue a su connacional Capdeville. Luego prosigue su labor como maestro, hasta que nuevamente Capdeville logra que el Consejo Nacional de Educación lo designe director de la escuela Nº 9 del flamante pueblo fundado en su estancia Telén, cargo que ejerce entre 1903 y 1907.

En 1906 de Fougéres edita la “Guía de la Pampa Central”, un trabajo pionero, que salió de su pluma luego de convivir quince años en el oeste y de recorrer en las vacaciones de verano, toda La Pampa.

Dice de Fougéres en la portada de la misma: “El desconocimiento en que yace la Pampa, lamentable no solo para su desarrollo material e intelectual sino también para los intereses generales del país, impone que los poderes nacionales, la alta banca, la gran industria y el comercio tengan a la vista datos irrefutables que les demuestren la importancia considerable a que ya ha alcanzado”.

Aviso-advertencia inserto en la Guía publicada por de Fougéres, que para aquellos años representó un aporte importante al conocimiento del Territorio Nacional de la Pampa Central.

Y a continuación agrega, para ilustrar lo que dice conceptualmente: “hora propicia es, que sepan que 51.843 habitantes viven en este territorio; que la riqueza pública en haciendas, bienes muebles e inmuebles, ha pasado de 300 millones de pesos, haciendo ingresar a las arcas del tesoro público, más de un millón de pesos...”.

Cuando Capdeville apunta a su proyecto en El Sosneado en Mendoza y comienza a abandonar Telén, también el maestro de Fougéres toma nuevos horizontes.
Luego de unos años en Santa Rosa, donde colabora con los periódicos “La Pampa Moderna” y “La Autonomía”, se instala en General Pico, a partir de 1912, donde funda el colegio privado “Franco-Argentino”, que será el antecedente del Colegio Nacional, ahora provincial, a partir de 1993.

En 1915 con otros camaradas, crea el Centro socialista y será miembro de la Asociación de Maestros Pampeanos. Cuando muere en 1937, General Pico ya se había convertido en el primer centro urbano de La Pampa según los censos de 1914 y 1920, hasta que será desplazada por Santa Rosa definitivamente.

OLGA OROZCO

La visión de Diana Irene Blanco
Anoche participé, en la casa paterna de Olga Orozco, convertida en Museo, allí en su Toay natal, de la presentación del libro de la poeta Diana Irene Blanco.
La trayectoria y la obra poética y literaria de Diana Blanco le han valido numerosos premios y reconocimientos no sólo en su pueblo, sino también a nivel provincial y aún internacional.

La autora comienza los agradecimientos mencionando a los integrantes de la Comisión Pro Museo "Olga Orozco" y continúa con la Casa Museo Olga Orozco (Toay) La Pampa, destacando el apoyo brindado por la museóloga Liliana Touceda.



La Cámara de Diputados de La Pampa le otorgó a la destacada poeta Diana Irene Blanco el Premio Olga Orozco (Ley 2035) en el año 2007.
El libro ha sido titulado por la autora “Olga Orozco. La jerarquía de la palabra”, fue editada por Editorial Dunken en marzo del 2009.

La presentación de la obra de Diana Blanco una escritora nativa de Eduardo Castex, estuvo a cargo de la escritora realiquense Dora Batiston. Después de la cual la autora se refirió a las vicisitudes que debió atravesar hasta lograr publicar este libro.
El libro ha sido diseñado en siete capítulos, no se han agregado ilustraciones, con excepción de la tapa y la solapa, contiene 95 páginas, comenzando con una breve advertencia de la autora a sus lectores.

Uno de los varios cuerpos de biblioteca que contienen parte de los libros, colecciones y textos que Olga Orozco donó para este Museo.


Al cierre de la presentación, Diana Blanco invitó a su amiga Dora Batiston a leer un poema de su autoría dedicado a Olga Orozco, en donde Batistón leyó los trozos con la imaginada respuesta de Olga Orozco, a las indagaciones y cavilaciones de Blanco que se ha sumergido en su mundo, tratando de descifrar algunas pistas del universo poético orozquiano.

La pequeña sala, recientemente remodelada de la Casa-Museo “Olga Orozco” estuvo colmada. La presentación se hizo cuando se cumplen diez años de la desaparición física de la gran poeta nacional, de origen pampeano y galardonada internacionalmente.

Sobre la pared se grabaron palabras de Olga Orozco, refiriéndose a esta su antigua casa familiar. En primer plano a la derecha la estufa a leña que calentaba la sala de estar y comedor. Al fondo la puerta por la que se accedía a las habitaciones, ahora convertidas en auditorio.

Personalmente, según se lo comenté a la autora del libro, quien amicalmente insertó una dedicatoria que agradezco, me anoticié que Olga Orozco era pampeana, cuando en nuestra Librería “Zenia” de Victorica en la segunda mitad de la década del setenta, el escritor piquense, Juan José Sena, me dijo “Olga es pampeana” y ante mi pregunta para saber más me aclaró, “nació en Toay, pero se fue de muy niña”.

Ayer Diana me hizo saber que Sena y Orozco fueron muy amigos, compartiendo el apasionante mundo de la literatura.

En esos momentos y tal cual lo había anticipado en su disertación ella volvió sobre el tema de lo poco que hay escrito sobre la obra de Orozco y de su personal decisión de no tomar contacto con esos materiales, a los fines de no verse influenciada en sus apreciaciones.

"Juguemos a que estamos perdidos otra vez/ en los laberintos de un jardín." (Cantos a Berenice y otros poemas de Olga Orozco)

Su amiga Batistón le aseguró que existen, pero ella prefirió trabajar con pocos libros de Orozco y algunos reportajes confiables que se le hicieron a lo largo de su vida.

El acto propiamente literario se complementó con la presentación de un grupo de cinco jóvenes ejecutantes de instrumentos de viento, mayoritariamente el saxo, quienes se desempeñan en la Banda Sinfónica Provincial, conjunto al que han bautizado “Saxos de La Pampa” quienes interpretaron diversas obras que fueron cálidamente aplaudidas.

"Con el sol en Piscis y ascendente en Acuario, y un horóscopo de estratega en derrota y enamorada trágica, nací en Toay (La Pampa) y salí sollozando al encuentro de terribles cuadraturas y ansiadas conjunciones que aún ignoraba". Olga Orozco Anotaciones para una autobiografía)

Aproveché para realizar algunas tomas de los interiores y los alrededores de la casa-jardín y apreciar algunos de los objetos que formaron parte de los elementos personales de la poetisa y con los cuales convivió, investigó y escribió durante décadas, hasta sus últimos años.
Creo que el libro de Diana Blanco, es el primero escrito por una pampeana, sobre parte de la obra de otra pampena de resonancia internacional como lo fue Olga Orozco, aún desconocida para muchos pampeanos. Probablemente este libro se convierta en un puente de abordaje a la obra de la gran poetisa nacional.

viernes, 14 de agosto de 2009

GENERAL PICO CIUDAD INDUSTRIAL PAMPEANA I

La “Chicago Pampeana”, o “General Milonga”VINCULOS CON VICTORICA


Hace cuatro años se cumplió el Centenario de la fundación de la Biblioteca Popular Bartolomé Mitre de Victorica, la primera dentro de los Territorios Nacionales de entonces, en la que tanto tuvo que ver Pedro Telmo Lobo, que fue su primer tesorero y años después, dos veces intendente de General Pico, ciudad que en noviembre del 2005 festejó su primer centenario.
También el francés Miguel De Fougéres, el italiano Ludovico Brudaglio y Angelina Lémme que formaron parte de la sociedad victoriquense de la primera década del siglo XX, estuvieron vinculados a la Biblioteca Popular como protagonistas de actividades culturales, quienes posteriormente se integraron a la pujante ciudad norteña.

Victorica había sido fundada al noroeste del territorio, cerca del límite sur de San Luis, un 12 de febrero de 1882, por la columna militar que bajó de las provincias de Córdoba y San Luis. Seis meses después lo sería General Acha mucho más al sur, por la columna militar que llegó desde el oeste de la provincia de Buenos Aires, constituyéndose en la primera capital, del territorio nacional de entonces.

Una década después del inicio de la primera población urbana cristiana, don Tomás Masson crearía dentro de su estancia “La Malvina”, el pueblo de Santa Rosa. Esto apuró la decisión de los dueños de las tierras vecinas de agilizar los trámites a efectos de crear Toay.
En tanto que años más tarde en el nordeste y en mejores tierras, nacía Intendente Alvear, aunque la primera población bien norteña hasta ese momento, había sido Parera.
El paseo en Homenaje a los aportes de las distintas colectividades de Inmigrantes que se afincaron en General Pico

EL PREDOMINIO DE GENERAL PICO
Cuando el francés, Eduardo de Chapearouge mensuró las tierras de don Eduardo Castex, quien las había adquirido a Camilo E. de Alvear, para lotearlas y fundar a fines de 1905 un pueblo, al que bautizó con el nombre de su amigo, el ex gobernador, general Eduardo Pico, ya Santa Rosa se había convertido en la nueva Capital del entonces Territorio Nacional de La Pampa Central.

El Ferrocarril Oeste proveniente de Trenque Lauquen llegó a General Pico a principios de 1906 (la estación se habilitó al publico el 20-6-1906) y al promediar el año 1908 ya estaba en Telén, generando un tráfico comercial importante en toda la línea la cantidad de cereales, lanas, frutos del país y pasajeros, atrajeron también al ferrocarril Buenos Aires al Pacífico. Los talleres del Ferrocarril Oeste se inauguraron en diciembre de 1909.
Sobre la avenida se encuentra, frente al edificio de la Municipalidad de General Pico, el gran mástil para el izamiento del pabellón nacional

Poco a poco los pampeanos norteños se preparaban para competir con el eje del poder económico y político que se había generado entre Macachín, General Acha y Santa Rosa-Toay, que ya contaban con dos líneas ferroviarias con la conexión al puerto de Bahía Blanca y tenían la capital cerca.

Victorica, de la mano de Capdeville, quiso competir también por ser capital, pero de a poco fue perdiendo importancia a medida que aparecieron los nuevos centros urbanos en el este y el norte y sobre todo afectada por la quiebra de la paz social, a raíz del enfrentamiento entre leales y adversarios al intendente. Los cruentos sucesos de 1899 dejaron tres muertos y varios heridos, que Capdeville atribuyó después a forasteros y a un romántico capitán retirado (Adolfo Corvalán). El atractivo que General Pico logró en sus primeros años de desarrollo, le sirvió hasta bien entrada la década del 20, en la que todavía lideraba el ranking de los centros urbanos poblados
Una formación de tren trasladando alrededor de 2.500 trabajadores golondrinas para levantar la cosecha en la amplia zona de influencia de General Pico.

El censo territorial de 1920 arrojaba estas cifras para los primeros diez lugares:
1.- General Pico 6.4492.- Santa Rosa 5.563
3.- General Acha 3.266
4.- Intendente Alvear 2.739
5.- Eduardo Castex 2.414
6.- Realicó 2.376
7.- Victorica 2.2668.- Toay 1.863
9.- Quemú Quemú 1.808
10.- Trenel 1.807

El siguiente censo territorial que se llevó a cabo en 1935 reveló el cambio de liderazgo, superando Santa Rosa por escasos 530 habitantes a General Pico, que ya había sufrido los graves problemas de la caída de cenizas de 1932 y el incremento de la desocupación, como consecuencia de la gran crisis del año 30 cuyos coletazos de quiebras y desempleo se hicieron sentir fuerte en aquella naciente ciudad “industrial”.

EDUARDO DE CHAPEROUGE
El que sería fundador de General Pico había nacido en Buenos Aires en 1855. Cursó estudios en el Colegio de Ingenieros del Rey de Londres (Inglaterra) y enriqueció su visión del mundo y sus conceptos culturales en viajes por varios países de Europa y a los Estados Unidos.
 
En 1915 ya los hermanos Borthiry surcaban el cielo de General Pico con un avión y un aeroplano, convertidos en los pioneros de la aviación pampeana.

De esos conocimientos seguramente habrá salido el moderno diseño de la planta urbana de General Pico.
Su amistad con el general Eduardo Gustavo Pico, quien fuera gobernador del territorio nacional de La Pampa, le valió la convocatoria para que lo acompañase desde la Secretaría General de la Gobernación instalada por ese entonces en General Acha. Como retribución a su memoria Chaperouge bautizó con el nombre de Pico, quien había fallecido en 1904, al naciente pueblo que el ex gobernador no tuvo la suerte de conocer.
Fue un activo promotor de la subdivisión de tierras, siendo a veces fundador directo de centros urbanos, no sólo en La Pampa sino también en San Luis, Santa Fe y Buenos Aires y en otras ocasiones fomentando las medidas tendientes a las mensuras y puesta en valor para su posterior loteo.
 El ferrocarril cumplió un importante rol en el desarrollo, la expansión y la consolidación de General Pico en sus décadas iniciales.

En ocasión que el General Pico se encontraba fuera del territorio en 1899 se produjo el levantamiento de la revuelta de Victorica que depuso por las armas al intendente Alfonso Capdeville. A él le tocó ponerse al frente de la columna de policías y agentes de la Gendarmería Nacional, que desde General Acha viajó a Victorica para poner orden y reponer a las autoridades que habían sido tiroteadas y arrestadas por los sediciosos.

Estaba casado con Dolores Bazán, con quien tuvieron una descendencia de cuatro hijos.
El día de la fundación se hizo correr un tren “expreso” en el que arribaron las autoridades de entonces y por supuesto el fundador que poco tiempo después se ausentó. Entre 1906 y 1909 fue diputado nacional por la provincia de Buenos Aires, siendo electo nuevamente en 1914.
Una calle y un Colegio Secundario de General Pico perpetúan su nombre en dicha ciudad.

miércoles, 12 de agosto de 2009

GENERAL ACHA

PRIMER CAPITAL
SEGUNDA FUNDACION MILITAR
TERCERA CIUDAD PAMPEANA

Hoy, 12 de Agosto, se cumple un año más de la fundación militar del pueblo que lleva por nombre General Acha. Fue creada por el General Manuel J. Campos en el año 1882, seis meses después que el Coronel Ernesto Rodríguez hiciera lo propio con General Benjamín Victorica.

Fue sede de la primera capital de la Gobernación del Territorio Nacional de La Pampa Central, condición que perdió años después a favor de Santa Rosa que se puso en marcha recién en 1892.

Se encuentra enclavada en lo que se conoce como “El Valle Argentino”, uno de los más pintorescos, con buenos suelos y agua, que albergaron otrora bellas quintas.
Este suelo y esta agua que un movimiento de vecinos en alerta, tratan de preservar ante la instalación probable de una industria química que utilizará agua y eliminará desechos.
Facsimil de la tapa de la revista del Cenenario en el que se aprecian fotos del edificio Municipal, de la Iglesia Católica, del Parque Manuel J. Campos y del Balneario de la Laguna Utracán.

Mis primeros contactos con General Acha fueron por la década del sesenta, curiosamente siempre de paso. De paso hacia General Roca (Río Negro) en el micro de la empresa Alto Valle que paraba en el antiguo Hotel París.

Años después en la Estación Ferroviaria de General Acha, donde debía esperar largas horas en la sala de pasajeros, hasta que el tren que nos traería a Santa Rosa se ponía en marcha.
Eran los años 1965/66, el tren que salía de Bahía Blanca finalizaba su recorrido allí y el oscuro, frío y sucio tren que nos traería hasta Santa Rosa, era un mixto, tardábamos aproximadamente tres o cuatro horas en llegar.

Años después volví a General Acha en la época en que se organizaba allí la "Fiesta Provincial de la Lana", llevando la reina que representaba a la "Fiesta Provincial de la Ganadería del Oeste Pampeano".

General Acha ha crecido, aunque no como desearan sus habitantes, que ven con preocupación como a través de las décadas, Santa Rosa ha ido concentrando población, actividad administrativa, comercial y cultural.

Todavía la comunidad añora que alguna vez la Universidad Nacional de La Pampa instale allí algunas carreras en forma permanente, como lo ha hecho en la ciudad de General Pico. En el año 1992 el gobierno provincial de entonces inauguró una Escuela de nivel secundario para la enseñanza de las Técnicas Agropecuarias, Victorica había tenido el beneficio de tenerla cuatro décadas antes.

El paisaje valletano que pintara don Andrés Arcuri en innumerables óleos, muchos de los cuales están en distintas pinacotecas pampeanas, argentinas y aún del exterior.

Hubo intentos de dotar a General Acha de industrias a través de las gestiones de distintos gobiernos en las últimas cuatro décadas, sin embargo no ha sido fácil radicarlas y más aún sostenerlas.

En la década del setenta fue la idea del primer frigorífico, que se puso en funcionamiento, pero que nunca alcanzó volúmen como para expandirse al tráfico federal de carnes.
En la década del 80 fue la instalación de una fábrica que industrializa el yeso extraído de la cantera de Puelches, para la fabricación de placas destinadas a la construcción.

En éste caso los achenses tuvieron más suerte, dado que esta industria aún está en funcionamiento y vende sus productos en el mercado nacional y aún internacional.
En el terreno de la cultura la ciudad ha sido cuna de grandes valores en distintas expresiones como la música, con Alberto Lafourcade conocido bajo el seudónimo de “Argentino Valle”, uno de los grandes pianistas pampeanos.

El sensible pincel y la paleta inconfundible del plástico Andrés Arcuri aquí en plena elaboración de una de sus tantas obras que nos legara de ese hermoso valle del que estaba encantado.

En el campo de la pintura la obra de don Andrés Arcuri, le dio a General Acha la gran satisfacción de contarlo entre sus vecinos. Ya en el año 1958 Arcuri obtenía el primer premio de la Dirección de Cultura de La Pampa por su obra “Trillando”.
En tanto que en 1969 se hace acreedor al primer premio adquisición del Salón Regional Bahía Blanca por su obra “Médanos” y al Primer premio Salón Artes Plásticas Pampeano por su obra Otoño en el Valle Argentino”.

En las letras se destaca fundamentalmente la poeta Anita Carmen Gentile una folkloróloga, investigadora y compositora, quien obtiene en 1965 el Primer premio y medalla de oro en el Concurso Provincial Literario y Musical en homenaje al misionero Salesiano RPS Ángel Buodo.

Los dos generadores de energía eólica instalados hace algunos años por la Cooperativa COSEGA, producen energía desde la planicie, es uno de los íconos lugareños.

De la mano de su Cooperativa local de Servicios Públicos, General Acha es la primera, y hasta hoy la única, localidad pampeana que está produciendo electricidad aprovechando el viento. Ya hay dos molinos generadores de energía eólica instalados en la planicie y probablemente si se sigue ese camino en el futuro podría ampliarse.

General Acha hasta hoy no ha querido conectarse al Acueducto, que saliendo desde Pichi Mahuida, transporta agua desde el río Colorado hasta Santa Rosa, veremos si en el futuro esta decisión se mantiene, por eso es entendible la preocupación generada entre los vecinos por esta industria que podría afectar las napas.

lunes, 10 de agosto de 2009

EL TREN EN EL ARTE

El viernes 7 de agosto de 2009 se inauguró en el Centro Municipal de Cultura “Profesor Julio Colombato” de Santa Rosa (La Pampa) una muestra que se ha titulado “Las Artes toman el tren”.

Esta muestra está integrada, por oleos, fotografías, esculturas y hasta alguna “instalación”, junto a exhibición de objetos que otrora formaron parte de la cultura ferroviaria.

Dentro de esta muestra con aportes desde distintas miradas artísticas se puede apreciar una de la Asociación Pampeana de Conservación del Patrimonio Cultural, relacionada con un inventario del estado en que se encontraban las Estaciones del Ferrocarril en La Pampa. Esta muestra, que es en sí misma una muestra dentro de otra, se presentó por primera vez en ese mismo ámbito el año 2003.
Foto que me pertenece y que tomé el pasado mes de julio del corriente año del estado de la Estación de la vecina localidad de Toay, del que fuera el Ferrocarril D.F. Sarmiento.

Lamentablemente en virtud del deterioro del material que se expuso en aquel momento, las autoridades de la Asociación informan que debieron realizar una reimpresión de los paneles, lo que no permite ahora apreciar en toda su magnitud ese relevamiento.
El Centro Municipal acompaño la presentación con un desplegable impreso en color que denominó “Durmientes Dormidos” del cual extraigo imágenes.
Esta muestra aparece en el contexto de algunas iniciativas provinciales y aún nacionales tendientes a reinstalar el tema del regreso de los ferrocarriles a La Pampa.



Hace pocos días reingresó un Tren desde la provincia de Buenos Aires, que llegó hasta la localidad de Rancul el norte de La Pampa, como prueba para una futura prolongación hacia Mendoza.

Se han conocido asimismo alguna iniciativa local de pensar un tren que una distintos barrios y lugares de Santa Rosa y que eventualmente pudiese llegar hasta Toay.

La última vez que pasé en tren por las estaciones del noroeste pampeano, fue cuando en el año 1984 por decisión del nuevo gobierno constitucional nacional, se respusieron los servicios de la línea Once-Telén.


No sabemos que suerte correrán estas iniciativas de concientización y estos proyectos que desde el sector privado se están llevando adelante para intentar que el tema de la vuelta del tren pueda formar parte de la agenda de los poderes públicos.

Por lo pronto esta serie de encuentros, disertaciones, debates, publicaciones y muestras como estas sirven para mantener latente el tema y para alimentar una demanda concreta de la comunidad.
Foto que tomé el pasado mes de julio del 2009, donde aún se pueden ver las vías, que con poco trabajo podrían hacerse operativas para trenes de poco peso.

¿Volverá algún día en los años próximos, el tren de pasajeros a unir algunos pueblos con las ciudades de La Pampa y de nuestro país? No lo sabemos. Lo que si sabemos es que la actual política de transportes que ha privilegiado el sistema automotor le está costando a la Argentina muchas vidas humanas.

Esperemos que algún día algún gobierno, se anime a reinstalar los ferrocarriles con servicios de calidad para los pueblos del interior. Si serán estatales, privados o mixtos no importaría demasiado, con tal que los servicios fuesen accesibles para el bolsillo de las clases sociales menos pudientes.

sábado, 8 de agosto de 2009

ALFREDITO GESUALDI Cantautor

Un poeta popular victoriquense
Este joven nació en Victorica en el seno de una familia formada por Alfredo Gesualdi y una de las hijas de don Vicente Imbelloni, allí vive aún con su padre ya octogenario y su hermano menor.

Sus padres descienden ambos de antiguas familias de inmigrantes italianos que poblaron Victorica a fines del siglo XIX y principios del siglo XX. Vicente Imbelloni, el abuelo materno italiano, se había casado con la hija de uno de los Expedicionarios al Desierto, muerto en el combate de Cochicó.

Cursó la escuela primaria en el Colegio Don Bosco donde también transitó el nivel secundario.
Allí en esos años de estudiante aún, fue que comenzó a tocar la guitarra y cantar, junto a otros compañeros. Uno de ellos, el más cercano afectivamente fue su hermano Luis y los otros fueron Agustín Borthiry y Oscar Puegher.

Cuando en 1973 se realizaron las elecciones nacionales, provinciales y municipales, Alfredito junto a otros jóvenes participó de la alegría de la recuperación del sistema democrático.

Contratapa de la revista 1º de Octubre de la Cooperativa Popular de Electricidad de Santa Rosa

En la cuadra donde los Gesualdi tienen la casa familiar en Victorica, enfrente a la de sus progenitores estaba en aquellos años la de los padres de los Vergez y a media cuadra estaba el Hotel “El Cóndor”, atendido por la familia de Oscar Di Dio, uno de los desaparecidos durante la dictadura del “Proceso de Reorganización Nacional”.

Hacía pocos años que había comenzado a realizarse la Fiesta Provincial de la Ganadería del Oeste Pampeano, que organizaba un gran festival folklórico, allí Alfredito y sus amigos toman contacto con las voces del Cancionero Pampeano y con la música y la poesía regional a la que adscriben.

En el año 1974 se presenta en la planta alta del Colegio Don Bosco un espectáculo denominado “Las Voces de la Patria Baya”, un disco que grabaran el dúo Sombrarena, integrado por Delfor Sombra y Rubén Evangelista, alias “Cacho Arenas” y allí están Alfredito y el recién formado trío “Las Voces del Pueblo”, integrado por él, su hermano Luis y Agustín Borthiry primigeniamente, pero que a lo largo de estas tres décadas ha tenido distintas variantes en sus formación.

Habían aprendido a tocar la guitarra asistiendo a cursos que brindaba la Comisión Municipal de Cultura con maestros que enviaba la Dirección Provincial de Cultura, pero que luego practicaban en las peñas y los boliches de aquellos años, además de las Fiestas Patrias y los actos escolares.

Tapa del suplemento Kresta del Diario de La Pampa en cuya edición se le hizo un reportaje a este genuino representante del canto regional.

Alfredito comenzó a escribir sus propias canciones a la par que elegía un repertorio integrado mayoritariamente por el Cancionero Regional Pampeano que ya a mediados de la década del ochenta y luego de haber transcurrido la negra noche de la dictadura, volvía a florecer en los escenarios.

Cuando en 1985 El “Centro Cultural del Oeste Pampeano” que fundamos en Victorica, envió una delegación de artistas para una Velada Especial en el Teatro Español de Santa Rosa, Alfredito ya había escrito y musicalizado junto a Luis Gimenez, “Esta Julia que yo nombro”, una canción dedicada a una antigua descendiente de aborígenes, que vivía de la caridad. “Ella es, la flor del alpataco, la jarilla, el tomillo, la calandria sin voz” dice la última estrofa.

Le había puesto música y cantaba además, dos composiciones de otros tantos poetas lugareños, la primera se llama “Corralera de La Posta” cuyo autor es Roberto “Chicho” Sejas un poeta no vidente. La otra composición era “Corralera por don Irineo Figueroa” de su amigo Eduardo “Lalo” Sosa, fallecido hace poco tiempo.

Alfredo Gesualdi (h) se ha transformado, merced a su estilo, a la elección de su repertorio y fundamentalmente por su poética, en un referente de la nueva generación del Cancionero Pampeano.

La Posta era el boliche de don Valentín Ramos un lugar de encuentro diario de los amigos guitarreros del lugar y de los que llegaban al pueblo. “Chicho” Sejas que por ese entonces vivía a media cuadra y tocaba el acordeón a piano era uno de esos parroquianos, los otros y sin que esta sea la lista completa, eran el “Negro” Dasso que vivía también a una cuadra del boliche. El “Lalo” Sosa, Luis Giménez, Pedro Cabal, Julio César Ortiz uno de los grandes guitarreros que actualmente reside en General Pico.

Otros parroquianos asiduos eran don Juan Arias un antiguo arriero, el “Laucha” Muñoz, Julián Pérez que después se integraría a las Voces del Pueblo y Nelo Leonardi un jubilado vecino de don Valentín. También eran de la partida otro habitante del barrio “Rikin” Lonatti, el más chico de los Ojeda y Emilio Martínez.

En una de las cuartetas de la coralera “De la Posta”, dice Sejas “Le canto a don Valentín, a doña Luisa, la tía, ellos infunden ternura nos regalan alegría”.

En esta foto Alfredito como le dicen sus amigos, está compartiendo con sus compañeros de ruta del canto popular, de profunda raiganbre de identidad pampeana.

Cuando llega el año 1986, Alfredito Gesualdi ha escrito la letra a un aire de cueca titulada “Trasnochador de la copla” a la que le puso música su amigo Luis Giménez, otro virtuoso del acordeón a piano, dedicada a “Chicho” Sejas.

Tal vez una de las canciones de mayor raigambre popular es la obra cuya letra pertenece a Luis Gimenez y la música a Gesualdi y que lleva por título “Mi pueblo quiere ver niños”. “Lo veo andar por las mesas mendigando en soledad y el silencio no es amigo de este canto popular” dice una de las cuartetas.

Cierro esta breve síntesis sobre los aportes de Alfredo Gesualdi (hijo) al Cancionero Regional Pampeano citando otra corralera de su autoría dedicada a Juan Coria uno de esos personajes entrañables que hay en todos los pueblos.
El trío las "Voces del Pueblo" integrado durante la década de los ochenta y parte de los noventa por los hermanos Alfredo y Luis Gesualdi y Julián Pérez.

Le puso música también Luis Giménez y lleva por título “Caminador sin estrella”, dice la segunda estrofa: “Parroquiano en los boliches/ de comadres bullangueras/, enemigo de los perros, / armador de tabaquera”.

Sin duda Alfredito Gesualdi ha crecido estas dos últimas décadas en la profundidad de su canto. Ha seguido produciendo obras propias, participando intensamente de festivales regionales y aún nacionales, llevando su mensaje de cantautor popular como le gusta reconocerse.
Una de sus últimas obras que conocimos es “Chilenita”, cuya letra ilustrada con una fotografía suya, acaba de aparecer en la última revista de la Cooperativa de Electricidad de Santa Rosa.
El trio original se ha transformado últimamente en un duo. El hermano de Alfredito, Luis tomó la decisión de continuar su propia experiencia junto a otros músicos. Así los hemos visto participar los últimos años en distintos espectáculos en Santa Rosa, ya sea en el Teatro Español, en el Centro Municipal de Cultura o en "Música en la Plaza".
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