martes, 31 de marzo de 2009

CINCUENTENARIO ESCUELA "FELIX ROMERO"

PRIMEROS ALUMNOS
Procedencia, actividades, anécdotas

A pesar que el objetivo planteado por los promotores de la Asociación Propietaria del Instituto Privado de Enseñanza Media Básica (que funcionó hasta la provincialización de la Escuela), era abarcar el radio del sur de San Luis y el extremo oeste de La Pampa, su cometido no fue fácil.

Los caminos a finales de la década del cincuenta para esos lugares eran huellas, con medanales. En épocas de sequías con pozos y en épocas de lluvias copiosas con lagunas, que por el encajonamiento de las mismas, no tenían desagote fácil y estaban durante varios días.

Cuando comenzamos las clases el día 1º de abril del año 1959 a las 13 horas, creo que éramos más de treinta alumnos. Por supuesto la mayoría de Victorica, luego algunos de Telén, recuerdo a Gerardo Kenny, una joven de Carro Quemado, Blanca Riesco y un alumno de Arizona (San Luis), nuestro compañero Edmundo Daniele.

Varios hacían uno, dos o tres años que habían dejado la primaria. En mi caso particular hacía más de un año que había egresado de ese nivel y ya estaba trabajando con mi abuelo en la Cantina del Club Social.

Al finalizar ese primer año, ya se había producido un desgranamiento importante. Ante esa realidad las autoridades intentaron retener poniendo en vigencia un programa de becas para los alumnos con mayores dificultades.

Recuerdo que a los alumnos que integramos el Cuadro de Honor al finalizar ese primer año nos obsequió la firma Eladio Rodríguez y Cía. un monto de $ 500,00 que nos depositaron en la libreta de Ahorros de la Caja Nacional de Ahorro Postal, que únicamente podía extraer el tutor del alumno menor de edad.

Alumnos de 1º, 2º y 3º curso, formados en el patio con abanderados y equipo para desfile. Los acompañan el Presidente Angel Villegas, la secretaria Sara Leyton y las profesoras Nelly Figueroa, Adelina Sarranz y Celia Santamarina. Año 1961.

En mi caso ese dinero recién lo retiré cuando ya tenía mayoría de edad, para que con mi propia firma lo pudiera extraer y me sirvió para el inicio de la carrera universitaria.

Los alumnos del Instituto, apoyados por sus profesores, preceptores, directivos y miembros de la Asociación Cooperadora, participaron activamente en las actividades institucionales y culturales de la comunidad de Victorica.

No sólo las actividades de educación física, sino también las musicales y las teatrales tuvieron en distintos grupos de alumnos expresiones amateur, pero realizadas con la mayor responsabilidad no exclusivamente de los profesores, sino también de esos jóvenes participantes.
Actividades.

Recuerdo haber integrado parejas de baile folklórico con otros compañeros y participar de los actos patrios al frente de la Municipalidad. Bailamos con Elba Pili y Susana Viglino “La Cortejada”.

También haber participado en una obra de teatro presentada en el salón municipal, dirigidos por Celia Porras e Irma Poggi. La obra no la olvidaré nunca porque se llamaba “El mancebo que casó con mujer brava”, de Alejandro Casona. La compañera y amiga Marta Guzmán hizo de “mujer brava” y yo de “Mancebo”.

En un pasaje de la misma había una discusión entre la mujer y el mancebo, en donde este enumeraba una serie de trabajos que para él eran torturantes. La memoria me jugó una mala pasada. Yo sabía, o creía saber los textos de memoria, pero una cosa son los ensayos con apuntador y otra cuando está la gente tan cerca y el apuntador está lejos.

Alumas y alumnos de Tercer Curso en el patio de la Escuela (Municipalidad) con el delantal diario. Circa noviembre 1961.

Así que dudé un poco y al final salí con una improvisación, para darle pie a que mi compañera continuara la obra con esta expresión: “y un montón de cosas más...” dije y creo que hubo algunas risas.

En los años posteriores el Colegio salió con la compañía de teatro “La Barraca” “honrando al homónimo que Federico García Lorca formó con sus estudiantes”, ha recordado Irma Poggi, a presentar las obras para todo el público en el Club Cochicó colmado de gran cantidad de público.

Los picnic del “Día del Estudiante” también fueron muy buenas ocasiones para compartir al aire libre actividades entre profesores, alumnos y miembros de la Asociación Cooperadora.
El tradicional se realizaba por aquellos primeros años en el campo del señor Emilio Kenny “La Pradera”. La recorrida por las “barrancas”, los juegos y el baile, los cuentos, el asado al asador de corderos exquisitos, clericó, acompañados por la tarde con la degustación de tortas caseras y rematando el día con una mateada con tortas fritas o pastelitos.
Anécdotas.
En el aula implementada en el salón de actos de la Municipalidad. Sara Leyton con las alumnas, antes de finalizar el año 1961.

Algunas anécdotas de aquellos primeros años iniciales del 59 al 63 vienen a mi memoria. Una vez apareció el busto de yeso del general Victorica con la nariz nota y pintada de rojo como simulando que estaba sangrando. Todos dijeron que no habían sido pero entre los sospechosos estuvieron “Rikin” Lonatti, el “turco” Abdala, Mario Marotti y algún otro.

Cierto día estábamos en el baño antes de la hora de entrada a clases, cuando de repente un compañero saca del portafolio un revolver. Yo no lo podía creer y me parecía que era de juguete, porque había conocido algunos que supieron tener el “Bebe” Castillo y el Omar Conchado, que imitaban muy bien a los reales. Cuando le pregunté al compañero sino era de juguete me contestó que no y me lo dio para que lo tuviera en mis manos. Ahí me di cuenta que era real, por el peso. No dije nada y salí como los demás.

Celia Santamarina profesora de Educación Física ensaya a los alumnos el paso de desfile, en la calle lateral al Club Cochicó y Cementerio. Abanderada Celia Etcheveste, escoltas Marta Etcheveste y Luis Roldán. Año 1961.

Otro día en el patio se armó una “guerra de piñas”, el fruto de las casuarinas que poblaban el patio de la Escuela. Un bando contra otro se tiraban proyectiles, hasta que todo terminó con el ojo del “turco” Abdala en “compota” y en tan malas condiciones que hubo que llevarlo al médico. Anduvo más de una semana con el ojo tapado.

Una última por hoy de mi cosecha: cierto día como lo hacíamos siempre veníamos caminando de regreso de la Escuela hacia nuestros hogares Armando “turco” Abdala, “Beto” Balbi, Jorge Viglino y yo. Nos sentamos en el banco de la plaza enfrente de la panadería de Figueiro y alguien dijo “Che vamos a comprar unas facturas”. Cruzamos la calle y entramos al local. Doña Amalia Viglino de Figueiro nos saludó y nos dijo ¿así que Uds. estudian inglés?, a lo cual respondimos que sí.

Entonces ella insistió “yo también estudie algo de inglés, a ver háganme alguna pregunta”, ante lo cual uno dijo “Whot time it is now?, y ella respondió Yes, yes, yes…” Ante la siguiente pregunta ¿What is your name? Ella volvió a contestar “Yes, yes, yes”. Todos contuvimos la risa, mientras ella nos despachaba y cobraba. Saludamos y nos fuimos a sentar nuevamente al banco de la Plaza, a comentar y reirnos a mas no poder, cuando alguien extrajo del portafolios un pedazo de dulce de batata, que había sustraído sin que nadie se diera cuenta.

Después de bailar folklore en un acto escolar un grupo de alumnas y alumnos de distintos cursos posan para el fotógrafo. (De sombrero Luis E. Roldán)

Irma Aurora Gatica de Poggi recordó en las bodas de Plata de la Escuela algunas otras anécdotas, que aquí resumo:

“..un tapial divisorio del corralón donde se avivaba la vecindad del patio de los curas, lugar donde picoteaban los poyos al decir de Gregoria que eran el blanco del cascoteo de los chicos de quinto y motivo de enojo de nuestros vecinos.”

“En la hoy antesala del imponente salón municipal funcionaba la secretaría con puerta hacia la plaza, pero cuando se necesitó la comodidad de esta sala, se archivó a la secretaria y preceptora en otro lugar y el local se convirtió en aula. Tras el traqueteo de un camino de tierra poceado y arenoso dos profesoras llegaron de la vecina localidad de Telén, golpearon la puerta que para su asombro estaba cerrada por dentro y tuvieron al borde del infarto, cuando voces poco comedidas pero nítidas y muy lejanas a la cortesía contestaron a sus golpes desde adentro.”

“Fueron acusados los de siempre que por supuesto negaron queriendo saber por parte de las ofendidas cuales habían sido las palabras que escucharon, finalmente el menos sospechado se levantó y confesó la culpa, pero nadie podía creerle. Aquí podemos aplicar el refrán, hazte la fama y échate a la cama.”

Celia Santamarina ensaya el coro de la Escuela en el Club Cochicó. Algunas alumnas hacen la venia y otros se están levantando. Con el equipo de gala para desfiles y actuaciones de verano.

Y una última, ocurrencia porque es digna de rescatársela, dado que muestra el desenfado de algunos alumnos, muy simpáticos, pero no afectos al cumplimiento de las “tareas para el hogar”.
Rubén Frois era uno de esos, portador de chispa para las salidas. La profesora quedó boquiabierta y sin saber que hacer ante la carpeta de Dactilografía que el alumno Frois había presentado completa, pero completamente manuscrita.

El desgranamiento fue elevado, motivado por la repitencia, el abandono, el cambio de modalidad en tercer año, dado que algunas jóvenes decidieron proseguir la carrera del magisterio. Otros porque ingresaron al mercado laboral y finalmente algunas jóvenes que se casaron y dejaron sus estudios.

Nuestro grupo fundador, llegó a la ansiada meta final de recibir el título de Perito Mercantil en 1963 con sólo seis alumnos. Cuatro varones y dos mujeres, quienes continuamos agradecidos a todos quienes nos dieron la oportunidad de alcanzar el título secundario.

Para quienes deseen leer más pueden ver las notas relacionadas editadas en días anteriores.

lunes, 30 de marzo de 2009

LA PAMPA TIENE EL CALDEN

Y escritores de gran valor
Hace varios años atrás, el monopolio Clarín puso en circulación una obra sobre la Argentina que se vendía como suplemento coleccionable en fascículos, para que pudiese estar a la altura del bolsillo de todos los estratos sociales.

A todo color, con ilustraciones, infografías, estadísticas y textos en recuadros para motivar y llamar la atención de todas las edades, el suplemento fue coleccionado en muchos hogares argentinos, entre ellos tambien en nuestra provincia.

Pero hete aquí que cuando apareció el dedicado a nuestra querida provincia de La Pampa, nos encontramos con dos desagradables sorpresas.

La primera fue que para ilustrar la página de portada se utilizó una fotografía a todo color de un gran ombú, tomada en un campo con un tapiz vegetal verde y una cortina de árboles también de la misma tonalidad y tamaño, lo que hace presumir la gran cantidad de milímetros anuales de lluvia. Es decir la fotografía pertenece a la región de la pampa húmeda de la provincia de Buenos Aires u sus alrededores.

El primer reclamo me lo alcanzó el amigo Carlos Alberto “Palo” Medrano a la sazón ministro de asuntos agrarios de La Pampa.

En uno de los párrafos de su carta enviada a la Directora de Clarín, Medrano expresó: “Lo primero que choca a la vista de un lector pampeano es ver en la tapa del suplemento un poderoso ombú, el cual admiro al igual que mis comprovincianos, pero que simplemente no nos representa ni nos identifica.”

Y a continuación agregó contundente el pedido de desagravio: “La Provincia de La Pampa necesita se realice una corrección, una rectificación de tal descuido, pues no sólo se promovió el ombú, sino que se practicó la negación del Caldén amo y señor en nuestra querida provincia.”
La nota con el reclamo-petición del entonces Ministro pampeano fue fechada un 25 de septiembre de 1995. Clarín nunca contestó, ni se dio por aludido y mucho menos rectificó tan grosero error.

Días después en el Suplemento Literario Caldenia, aparece otra crítica al mismo suplemento del diario citado, pero esta vez con motivo del recuadro que en la página 246 del folleto aludido se titula, “La provincia de La Pampa en la literatura.”

Quien ejerce la crítica es el escritor Alejandro Lucero, radicado en San Luis, pero acérrimo defensor de todo lo pampeano.

Copia facsimilar de la portada del Suplemento dedicado a la provincia de La Pampa por el diario Clarín, en el que se cometen errores y omisiones.

El recuadro del Suplemento aludido, comienza con una aseveración desconcertante, cuando no contradictoria dado que se afirma que “La tradición pampeana ha dejado de ser patrimonio de la provincia para convertirse en acervo de toda la Nación.”

A continuación el anónimo periodista hace un listado para aseverar este juicio en donde coloca a Lucio V. Mansilla, al comandante Manuel Prado, al coronel Álvaro Barros, a Eduardo Ramayón, al general Ignacio Garmendia, al ingeniero francés Alfredo Ebelot. Prosigue con Juan Manuel de Rosas, con Estanislao S. Zeballos y la remacha con Domingo Faustino Sarmiento y Ezequiel Martínez Estrada.

Por supuesto que Lucero deja al margen la valoración de las obras literarias de los autores citados, pero el punto central es que el recuadro se cierra sin mencionar a un solo escritor pampeano. La omisión puede ser entendida de dos maneras, o no se valora la obra literaria de los escritores pampeanos o se la ignora, se la desconoce.

Pero Lucero, que sabe bien de lo que habla, le recuerda al diario Clarín que uno de esos autores pampeanos ha sido premiado en el suplemento que el diario publicó con motivo de los 150 años de la Revolución de Mayo.

Y seguidamente el profesor Lucero le hace saber a Clarín y sus periodistas que “La publicación en 1955 de Plumas y pinceles de La Pampa de Rosa Blanca de Morán, y la más reciente del Índice bibliográfico de autores pampeanos por Norma Durango de Martínez Almudévar y Doris Gonzalo de Giles, hace más inexcusable la ignorancia aludida, y barre cualquier tipo de pretexto que pudiera aducirse.”

Pero, agrego yo, para esa época eran ya suficientemente conocidos, no sólo en el país sino también fuera de él, Olga Orozco (nacida en Toay), Horacio Armani (nacido en Trenel, aunque columnista de La Nación) y también Alberto Cortéz (cantautor nacido en Rancul). Todos con libros publicados en editoriales nacionales y con premios obtenidos.

Conclusión los monopolios globalizantes, tienden a pasar por encima de las culturas regionales, a ignorar la literatura de la aldea local y a uniformar los contenidos, con la intención comercial de promover exclusivamente sus negocios editoriales.

sábado, 28 de marzo de 2009

NUESTROS PRIMEROS PROFESORES

Recuerdos del “Félix Romero”
Hace cincuenta años


Un primero de abril del año 1959 comenzaba el primer día de clases en el entonces Instituto de Enseñanza Media Básica “Félix Romero” de Victorica.
Una de las columnas fundamentales de esa nueva institución educativa que estaba naciendo, sin duda que fueron los directivos y las profesoras y profesores.
Vaya en esta síntesis un reconocimiento muy especial a la par que el recuerdo para quienes ya no están entre nosotros.

La primera directora fue la maestra Mercedes F. Bustos Bazán de Ares, quien además tuvo a su cargo la cátedra de Castellano, en tanto que como Vicedirectora ejerció Rogelia García de Villegas, maestra y esposa del presidente de la Asociación Propietaria. En esta primera etapa del año fundacional asumió el cargo de Secretaria la maestra Sara Ester Leyton, quien también dictó la asignatura Geografía.
LA SEGUDA DIRECTORA junto a profesoras y exalumos el día del acto de las Bodas de Plata de la Escuela el año 1984. Foto Luis Roldán.

A ellos se sumaron la maestra Carmen Lidia Falabella, que tuvo a su cargo el área de Matemática y fue posteriormente la segunda Secretaria, el RPS Pedro María Marano, el farmacéutico Domingo Andrés Frois Regis, quien dictó Historia, Adolfo López Scala (“Negro”), Biología, José Sierra, Adelina Luisa Sarranz, música, la maestra Celia Santamarina quien en principio asumió educación física para ambos sexos. La maestra Raquel Caíno dictó Educación Democrática.

Ese primer y segundo año se completó con la escribana Nélida Suárez de de la Torre, profesora del área de derecho y luego segunda directora, el veterinario Juan Ginés Rivero quien dictó Higiene, la maestra Lucy Norma Palmieri, que se sumó al área de Castellano, Aroma Cabal en Dibujo, Nelly Figueroa en Actividades Prácticas, Irma Aurora Gatica, en Castellano y Norma Elina Lobato en Música. También la maestra Albina Pablo que vivía en la casa de sus padres frente a la plaza dictó la asignatura Educación Democrática.
La primera Directora, Mercedes Bustos de Ares, a su lado de poncho el presidente de la Asociación don Angel Silveste Villegas. Entre quienes escuchan está el Dr. Simón Sigalevich y Alberto Gesualdi.

En Tercer año se sumaron nuevos profesores y profesoras Henry Carlos Crasso, gerente de la sucursal local del Banco de la Nación Argentina asumió el área de Contabilidad, el farmacéutico Armando Bracelis se hizo cargo de la asignatura Merceología, Horacio Bartolomé Costantino, perito mercantil, ejerció en el área de la Contabilidad, Lucía Schulte de Kenny que vivía con su familia en un campo cercano a Telén asumió la responsabilidad del área de Inglés, María Isabel Birro de Laporta, maestra de la escuela de las “Chacras”, quien solía venir a veces en sulky, dictó castellano. Isabel siempre se acuerda, cuando la Directora del Instituto le había encargado preparar las palabras alusivas al acto con motivo del premio al poeta hindú Rabindranath Tagore, dado que en 1961 se cumplía el centenario de su nacimiento. Ella pregunto un día si alguno tenía algo sobre este poeta. Ante tal pregunta le digo que tengo una revista de la UNESCO donde en un artículo se habla sobre él, así que la llevé a la clase siguiente y se la presté. Después ella me contó “me salvaste la vida”, dado que la Directora y los demás profesores la habían felicitado, porque la mayoría no tenían ni idea quien era el tal Tagore.

Lucita S. de Kenny, Adelina Sarranz, Sara Santamarina, Domingo Frois Regis y Nelly Figueroa. Algunos de los primeros profesores que estuvieron en los festejos de los 25 años en 1984. Foto Luis Roldán.

El profesor Rubén Mirkin (casado con una de las hijas de Frois Regis) dictó Literatura, Celia Porras que ejercía el cargo de maestra en la Escuela Hogar de Telen donde vivía, se incorporó para el área de Matemática. Ella y la señora de Kenny compartieron los viajes en el auto particular de doña “Lucita”.

Alguien me hacía recordar días pasados una anécdota. Cierta vez de regreso a Telén se le pinchó una cubierta del auto a doña “Lucita”, estaban en el trámite de colocar el cricket en el camino de tierra entre las chacras (dado que aún no estaba la nueva traza posteriormente pavimentada en 1972), cuando en eso llega don Emilio Kenny en la camioneta que regresaba también desde Victorica rumbo a la estancia. Parece que don Emilio, para reforzar su disconformidad con su esposa, quiso darle una lección, pasó junto a ellas despacio y les dijo “Mamita, decile a Villegas que te ayude”. Eso tenía que ver porque durante los dos o tres primeros años hubo muchos profesores que trabajaron ad honorem.

Isabel Birro de Laporta lee un acróstico preparado especialmente para los festejos de las Bodas de Plata de la Escuela que la tuvo como profesora. Foto Luis Roldán 1984.

También formó parte del primer elenco de profesores Enrique Osvaldo Rodríguez oriundo de Santa Rosa, vivía en la avenida Roca entre calles Pico y Villegas. Se hizo cargo de Dibujo y Caligrafía, viajaba en el colectivo que hacía la línea desde Santa Rosa a Telén. Se enamoró de la alumna “Mené” del Peral, aunque no fue el único profesor enamorado de una alumna, también Ginés Rivero se enamoró de nuestra compañera Elba Pili, que vivía en la casa de los Frois, aunque en este caso llegaron al casamiento.

A éstos profesores y profesoras ayudaban como preceptoras las maestras Alicia Margarita Lobato y Norma Teresa Di Dio “Negra” y no me quiero olvidar de Edilva Crova una maestra que también ejerció como preceptora. Era muy amiga de Caíno, dado que ambas paraban en pensión en la casa de “Chasca” Gesualdi y eran de Intendente Alvear. Años después se sumaría la maestra Gladys Guaycochea.

Cuando a veces algunos se ponían muy molestos, sobre todo con gritos o ruidos ensordecedores como zapatear en ese piso de madera de pinotea que retumbaba en la secretaría que estaba pegada al lado, ella entraba como una tromba al aula que estaba en espera de la llegada del profesor o profesora y nos decía poniéndose roja de rabia “Uds. van a ser la escoria de la sociedad”. Es que su rectitud no le permitía aceptar que chicos y chicas aún adolescentes perdiéramos el tiempo en vez de estar repasando en silencio la lección del día o completando carpetas de trabajos encargados por los profesores a quienes después se les explicaba las dificultades sobre todo para conseguir libros.

A la izquierda el profesor Ruben Mirkin, a la derecha el profesor Armando Bracelis y sentado junto a su hijo Ruben don Domingo Andrés Frois Regis, tres profesores de la primera época.

Y a todos ellos se agregaba un personaje muy especial que tuvo en esos primeros tres años el Instituto, me refiero a la portera doña Gregoria Villegas, que vivía en la esquina de la intersección de las calles 19 y 20, en una antigua casa que según algunos habría sido la vivienda de uno de los jefes militares.

He tratado de no olvidarme de ninguna persona, de las que trabajaron y prestaron sus servicios durante los tres primeros años, o sea desde 1959 a 1961 inclusive, aunque es probable que hayan habido otros que ejercieron por pocos meses, sobre los que no han quedado registros. De todas maneras para salvar cualquier omisión al respecto les solicito a los lectores me lo hagan saber a mi casilla de correo para subsanar la misma.

miércoles, 25 de marzo de 2009

IGNOMINIAS DEL "PROCESO"

El golpe a un gobierno constitucional
El 24 de marzo de 1976 todas las autoridades electas y quienes los acompañábamos desde los cargos ejecutivos, fuimos cesanteados de la representación y nos pusieron el cartelito de “sospechoso”. En nuestro caso, la primera ignominia que sufrimos fue la de tener que ir a declarar a la comisaría como ex Secretario-Tesorero pues habíamos sido denunciados por supuesta sustracción de bienes de la Municipalidad de Victorica (La Pampa). En realidad lo que pasó fue que un empleado administrativo que se estaba construyendo su vivienda (como lo hicimos muchos, con los créditos del Banco Hipotecario del Plan “Eva Perón”), le había pedido permiso al Intendente don Orlando Martín, para guardar en el corralón un juego de living. Cuando se produjo el golpe, el camión de la municipalidad se lo llevó a la casa de su madre.
Muestra colectiva Centro Municipal de Cultura Santa Rosa sobre la educación en épocas del "Proceso de Reorganización"
Foto Diario Fisgón

Por otra parte, la Municipalidad tenía en ese entonces una fábrica de bloques huecos de hormigón y se realizaban ventas por anticipado, dando turnos para entregas con posterioridad a la compra, que la mayoría de las veces, para las familias de escasos recursos, se hacía en cuotas. Cuando la producción estuvo lista se siguieron entregando camionadas de bloques luego del golpe, dado que el intendente, recién fue relevado en los primeros días de mayo. Algún difamador supuso, que el destino final eran domicilios de ex funcionarios, o directamente que estábamos “vaciando” la Municipalidad.

Pero lo más canallesco y ridículo fue cuando el comisario Dellacroce, que nos interrogó, a mí y al capataz Giménez, nos preguntara dónde estaban los materiales de la demolición de una casa antigua, que la Municipalidad había adquirido y que estaba contigua al edificio de la Sociedad Italiana. Obviamente las chapas usadas, la tirantería y algunos otros materiales, como escombros, se donaban a las familias pobres e indigentes para que pudiesen mejorar sus viviendas. Como no había fondos para subsidios, una forma de ayuda para mejorar la vivienda, era con esos materiales.
Obra del artista Horacio Paturlane, con una excelente alegoría a la imagen que quisieron dar los hombres que calzaban "botas". Foto Lerc 22-03-2009

La educación en tiempos del “Proceso”
Entre 1976 y 1983 fui profesor en la Escuela de Comercio Félix Romero, así que en Instrucción Cívica debía aclararle a los alumnos que toda la unidad donde se veía el Poder Legislativo o los sistemas electorales, eso era teoría, porque en la realidad esa parte de la Constitución había sido suspendida por un estatuto de la dictadura militar.

En quinto año en Economía Política solía llevar a la clase diarios o revistas para hacer el análisis crítico de la política económica que aplicaba Martínez de Hoz, porque los libros no hablaban obviamente nada de eso. Algunos alumnos de familias de clase media y alta, defendían los supuestos beneficios de la política económica de aquella época, sobre todo para el sector agropecuario, comparándola con la época de los precios máximos a la carne, del anterior gobierno peronista.
Obra de la artista Yalile Ana, con una leyenda que expresa elocuentemente: "Ataron mis manos...silenciaron mis acciones. Ataron mis pies...silenciaron mis pasos. Taparon miboca...silenciaron mis palabras y taparon mis ojos. !Pero no silenciaron mi mmoria!"

La actividad comercial y cultural
Con mi esposa, como después del golpe se nos habían achicado los ingresos y nos sobraba tiempo, decidimos instalar una librería. Abrimos un 18 de diciembre de 1976 y la bautizamos “Zenia”, el sobrenombre de nuestra primera hija. Las compras y la administración estaban a mi cargo.
Recuerdo que nos hicimos clientes directos de varias editoriales y distribuidoras de libros. Una de ellas era “Tres Américas” de Buenos Aires, la que me permitía pasar al depósito de donde iba seleccionando libros para la venta, que me parecía podían tener demanda. Años después nos enteramos que algunos de esos libros estaban en una lista negra como prohibidos, cuando un policía pasó con un listado, de dos o tres carillas, preguntando si teníamos alguno.

Por supuesto que sufrimos la discriminación negativa del municipio local, que no nos compraba nada, sobre todo después que denunciara actos de corrupción y abusos de poder de la máxima autoridad municipal. Por la cual me iniciaron una causa judicial en virtud de la cual tuve que ir a declarar a un Juzgado de General Pico.

Obra de la artista Juana Pellegrino, cargada de simbolismo y de palabras claves queno eran bien vistas en aquella época infame. Foto Lerc 22-03-2009


Inseguridad personal
Ya no recuerdo que año era, pero cierto día le pregunté a un vecino de Victorica de ese entonces, (Garbarino) si podía llevarme de vuelta porque había dejado mi auto en reparación en Santa Rosa. Salimos alrededor de las 20 horas en un torino, cuando íbamos a bajar la loma más alta que hay entre la Capital y Winifreda con el auto a gran velocidad, el conductor se ve sorprendido porque en el bajo se veían luces de alarma, vehículos, señales de tránsito, hasta que se comienzan a distinguir linternas, guardias con fusiles y ametralladoras y ademanes de detención. El vehículo pudo ser dominado después de andar por la banquina y de frenar a pocos metros de los soldados armados hasta los dientes. Sentimos miedo porque en la confusión pudieron habernos tiroteado, pensando que queríamos sobrepasar la barrera.

La otra vez que tuve temor fue en Córdoba. Había salido de la Universidad donde estaba estudiando el profesorado y me encuentro con un operativo de control e identificación de personas en la peatonal Obispo Trejo. Me tanteo los bolsillos en la búsqueda de los documentos y me doy cuenta que no los tengo conmigo. Me escabullí entre la gente, entré a un kiosco, compré el diario y tome por una calle lateral.

El Centenario de Victorica y el “Proceso”
Cuando llegó el año 1982, Victorica se preparó para recibir al dictador general Leopoldo Fortunato Galtieri quien había confirmado su asistencia a los festejos del centenario de nuestra localidad. La cúpula del poder nacional y provincial había aprovechado para montar una reunión con la mayoría de los gobernadores civiles procesistas.

Ricardo Di Dio habla al publico en el acto en Victorica del 24 de marzo, recordando a su hermano desaparecido, cuyo rostro es una de las fotos que están arriba. Foto de Pagina de Miércoles

Después del discurso alusivo al Centenario, Galtieri, Amit, presidente del Mofepa, el entonces gobernador Telleriarte y los demás funcionarios nacionales y provinciales se reunieron en el Cine-Teatro “Granada”, (vaya coincidencia), donde escucharon una arenga de neto corte político, un mes y medio después comenzaría la trágica “aventura” de Malvinas.

El pantagruélico asado pasó tristemente a la historia como el “asado del siglo”. Se dijo que habían sido todas donaciones, pero la mayoría fueron fondos públicos triangulados a través de las comunas e instituciones de bien público. El secretario-tesorero de la municipalidad de aquel 12 de febrero cuando Galtieri dejó inaugurado el nuevo edificio municipal, era quien luego fuera intendente de Victorica en tres oportunidades consecutivas entre 1995 y hasta el 2007.

lunes, 23 de marzo de 2009

VICTORICA Y SU GENTE

Ayer salí con la cámara por el centro de Santa Rosa. En la Plaza central se estaba llevando a cabo el espectáculo musical de los domingos, en el que actuaron varios artistas. Uno de ellos fue el paisano Santajuliana quien entre otros temas cantó el que Julio Domínguez el “Bardino”, le dedicara a una madre victoriquense “Pa doña Juana Cabal”.

Uno de los victoriquenses que actuó como guitarrista fue Carlos Urquiza, hermano del "Beto", con quien a finales de la década formaron "Los Ranquelinos", que acompañó a la voz femenina del momento.

Me encontré con el investigador José Depetris quien me hizo conocer que está próximo a editar una nota relacionada con la fecha de fundación de Victorica. Intercambiamos unos largos párrafos sobre nuestra historia y cultura lugareña que siempre es motivo de indagación, para seguir desenterrando las marcas de nuestra identidad.

Después hice tiempo para llegar antes del cierre al Centro Municipal de Cultura que funciona en el ex “Mercado Municipal”, allí me encontré con una muestra colectiva, alusiva a conmemorar y refrescar la memoria sobre el último golpe de estado del 24 de marzo de 1976.


Allí hay una galería de fotos de los desaparecidos pampeanos en distintos lugares y épocas de la Argentina, durante la vigencia del “Proceso de Reorganización Nacional”. En esa galería aparece la foto de Oscar Di Dio con su madre, aparentemente en un festejo familiar.

Oscar Di Dio era hijo de Nicola y Juana Di Dio, hermano menor de Ricardo. Fue egresado de la Escuela Provincial de Comercio Félix Romero. Luego ingresó al Banco de La Pampa, trabajando en la sucursal de Buenos Aires.

Era primo de Claudio Capello Di Dio sobre quien hemos escrito una nota titulada “Artista victoriquense en Europa”.


En Victorica hay una placa colocada en su memoria y en repudio por haber sido víctima de la intolerancia política de los años 70.

Después intenté llegar hasta el Museo Provincial de Artes situado en la intersección de las calles Villegas e Yrigoyen, pero ya estaba cerrado. Aproveché no obstante para tomar una foto del cartel donde se anuncia la muestra homenaje al ingeniero agrónomo Juan Carlos Lassalle, ex director organizador de la Escuela Agrícola de Victorica.

Como se puede apreciar, la presencia de los habitantes de Victorica en la cultura pampeana aún está vigente, ya sea con hechos gratificantes, a veces dramáticos y algunos trágicos, sus hijos nativos o adoptivos, siempre tienen un lugar en los recuerdos y la memoria popular.

viernes, 20 de marzo de 2009

UNA EXCURSION...

Entre Leuvucó y Poitahué
Algunos habrán leído “Una excursión a los indios ranqueles”, ese clásico de la literatura argentina que escribiera el coronel Lucio V. Mansilla, en el que relata su viaje al centro del país ranquelino Leuvucó.

Allí parlamentará con Mariano Rosas el cacique, que fuera apadrinado por don Juan Manuel de Rosas allá en su estancia, donde unos años antes estuvo Mariano.

Era el año 1870 cuando la llevó a cabo. Salió un 30 de marzo y el trayecto desde Río Cuarto hasta Leuvucó le demandó 28 días a caballo.

“La morada de Mariano Rosas consistía en unos cuantos toldos diseminados y en unos cuantos ranchos, construidos por la gente de Ayala, en un corral y varios palenques.” Observa y anota Mansilla y agrega seguidamente.

“Leubucó es una laguna sin interés; quiere decir agua que corre; de leubú, corre, y de có, agua. Queda en un descampado a orilla de una ceja de monte, en una quebrada de médanos bajos. Los alrededores de aquel paraje son tristísimos, es lo más yermo y estéril de cuanto he visto; una soledad ideal.”

En realidad la grafía usual de Leubucó es Leuvucó con “v” labiodental y, en consecuencia, más próxima a la pronunciación araucana “leufú”, que es la que debiera utilizarse.
El pincel de Lassalle traslada a la imagen visual, algunos detalles del encuentro entre el Coronel Mansilla y el cacique Mariano Rosas en las tolderías junto a la laguna de Leuvucó. Foto Lerc 02-2009

Enseguida el Coronel, observador y sobre todo algo sorprendido por lo que está viendo registra en su retina y retiene en su mente para luego volcarlo al papel de sus anotaciones.

“De Leubucó arrancan caminos, grandes rastrilladas por todas partes. Allí es la estación central. Salen caminos para las tolderías de Ramón, que quedan en los montes de Carrilobo; para las tolderías de Baigorrita, situadas a la orilla de los montes de Quenque; para las tolderías de Calfucurá en Salinas Grandes; para la cordillera, y para las tribus araucanas.”

Ochenta y un años después de aquel acontecimiento, muy cerca de allí se construye la Escuela Agrícola de Victorica y llega como director organizador el Ingeniero Agrónomo Juan Carlos Lassalle. (Ver la nota Victorica de antaño IV)

Por estos días el Museo Provincial de Artes en Santa Rosa alberga una muestra con objetos que le pertenecieran y que utilizó en sus diversas actividades. Además de su profesión desarrolló “un voluminosa obra como acuarelista, fotógrafo y escritor, no suficientemente difundida”.

La Escuela Agrotécnica conserva aún en el Comedor dos grandes oleos tipo mural. Uno registra la entrada a la Pampa de la fila de carretas a la zona de Salinas Grandes, en busca de la sal y el otro es el que de motivo a esta nota. Muy Bueno Sería identificar la obra y hacerle un proceso de restauración que luego de más de cincuenta años lo necesitan.

jueves, 19 de marzo de 2009

VICTORICA DE ANTAÑO IV

Visto con ojos de recién llegado

El pasado viernes 13 de marzo de 2009 quedó inaugurada en el Museo Provincial de Artes de Santa Rosa, la muestra Homenaje al Ingeniero Agrónomo Juan Carlos Lassalle, quien estuvo muy vinculado a Victorica en la década del 50.

“Llegado a La Pampa en 1951 para fundar y dirigir la Escuela Agrícola de Victorica permaneció en nuestra provincia a lo largo de 30 años, desempeñando diversas tareas para el Ministerio de Agricultura. Perteneció al grupo fundador de la Universidad Nacional de La Pampa…”
Encuentro de un Grupo de Escritores Pampeanos a fines de la década del cincuenta. Entre ellos se encuentra Ana María Lassalle, Ricardo Nervi, Bustriazo Ortíz, Guillermo Mareque, Guillermo Gazzia, Walter Racca, Rosa Blanca de Morán y otros.

Su hija Ana María recuerda “llegué a Victorica en 1951, pocos días antes de cumplir dieciséis años, … Fue en el mes de noviembre y el bosque y los médanos cubiertos de olivillo me saludaron cuando me asomé a la ventanilla del tren.”

Su padre escribe en sus memorias, próximas a editarse: “Me interesó mucho el viaje hasta la Escuela, unos ocho kilómetros pasando entre las chacras, si así podían llamarse las pequeñas propiedades orillando al pueblo, después de cruzar el médano a la salida, salpicadas de arbustos ramoneados por algunas escuálidas ovejas. Después, en el último cruce de calles, el esquinero de la “luz mala” y ya se divisaban los importantes edificios con sus vistosas tejas rojas.”

“Me quedé unos días solo, gozando del bosque con sus ruidos entre el silencio: los graznidos de las chuñas, el aúllo de algún zorro perdido, el quejido de las ramas, el viento con su silbido. Lezaeta, el Inspector que más adelante vino a ayudarme decía: “Aquí se oye el silencio.”
La casa del Director de la Escuela Agrícola, rodeada de caldenes, donde Juan Carlos Lassalle y su hija Ana María pasaron sus primeros años en La Pampa entre 1951-1955. Foto Lázaro Pérez.

“Dicen que el General Pistarini, el famoso Ministro de Obras Públicas, constructor del Plan de las Mil Escuelas, inventado por Ivanisevich su colega de Educación, había ordenado que se respetasen los caldenes y la vegetación natural diciendo: “Al que corte un árbol, aunque sea un arbusto, lo echo.”

Retomando los recuerdos de Ana María: “Mi madre vivía en Buenos Aires –no tenía la menor intención de acompañar a mi padre en Victorica- y mis principales contactos eran los elementos de la naturaleza.”

Hace ya tiempo que Ana María Lassalle ha reconocido publicamente el hechizo que le produjo ese primer contacto con el bosque de caldén pampeano, seguramente que ese embrujo se produjo allí en la Escuela Agrícola, de cuyo paisaje quedó prendada para siempre.

Ana María Lassalle es una de las escritoras pampeanas más destacadas y por su obra poética y su destacada trayectoria en el campo de la cultura, ha sido distinguida en varias oportunidades a nivel provincial.

Notas del editor:
1) ¿Dónde estaba el esquinero de la luz mala?
2) Esta recomendación de Pistarini ¿habrá incidido para que se salvasen del hacha los “padres del monte”?

miércoles, 18 de marzo de 2009

ARTISTA VICTORIQUENSE EN EUROPA

Es bueno saber que hay muchos pampeanos radicados en otros países que han logrado insertarse en diversas actividades.

Pero es más bueno conocer que hay algunos victoriquenses que también se han ido a instalar en algún lugar del mundo y están trabajando, han constituido sus familias y se están integrando a esas comunidades.

El caso de Claudio Capello Di Dio es uno de esos. Es hijo de Alicia Di Dio y de Jorge Capello. Sus abuelos fueron Domingo Di Dio y Nicolás Capello.

Nació en Victorica, pero luego se vino con su familia para Santa Rosa. Aquí estudió en la Escuela Polivalente de Artes.

Trabajaba en el Banco de La Pampa en Santa Rosa, igual que su hermano arquitecto. A cuya Fundación donó una escultura y un óleo de su autoría.

Pero un día del año 2000 decidió irse a probar suerte a España, con la intención de perfeccionarse como artista. Fundamentalmente como escultor, trabajando el hierro.

Como la soledad no es un bicho fácil, con el que a veces cuesta lidiar, también un día tomó las maletas y en febrero del 2002 estaba de vuelta en su casa.
Conversando con Claudio Capello el día de la inauguración de su escultura en la patio de la Municipalidad de Victorica 12-02-2002.

En esa oportunidad, en el taller de su amigo Gustavo Gaggero, también artista como él, terminó algunas obras. Una de ellas la donó a la Municipalidad de Victorica. El la bautizó “Holometábolo” y su instalación quedó inaugurada en el patio de la Municipalidad el 12 de febrero del año 2002 cuando se realizaron los actos recordatorios del 120º aniversario de la fundación.

Para esa visita ya había logrado hacer muestras individuales en la galería “La puerta de Alcalá” en Madrid, luego en el “Spay Blanc” de Barcelona, donde se relacionó con un grupo de artistas de Vilanova i la Geltrú.

Esa relación con el grupo le permitió exponer en el sur de Francia, y también en Atenas, Grecia. El 2002 tenían invitación para exponer en Berlín y en Italia.

Al periodista que lo entrevistó aquí en Santa Rosa le contó que en ese tiempo realizo 19 obras y había vendido 20. Una la tenía que terminar cuando volviera a la Península, luego de su visita a La Pampa.

Y cuando el periodista le pregunta ¿qué es el arte según vos? Ahí nuestro amigo Claudio responde con un gesto de alegría y tomándose el pecho expresa: “El arte es el plato principal de mi libertad. Poder hacer lo que quiera, ir para la derecha o para la izquierda, para atrás o para adelante. Disfruto de las cosas de una manera diferente. Me gusta la naturaleza, vivir libre, sentirme libre. Quiero ser libre”.

Vayan estas líneas como pequeña síntesis de una entrevista mucho más larga que publicara La Reforma el 10 de febrero de 2002. Si alguien tiene el mail de Claudio sería bueno saber por donde y como anda.

lunes, 16 de marzo de 2009

PRIMER BANCO EN VICTORICA

Victorica, fundada en febrero del año 1882, se preocupó al poco tiempo de poder
gozar de los adelantos que tenían otras poblaciones creadas en las antiguas provincias argentinas.
Una de las primeras peticiones ciudadanas de las “fuerzas vivas” de la localidad fue la de contar con una línea ferroviaria, que la conectara con la capital de la Nación.

Lamentablemente tanto para el país como para los entonces Territorios Nacionales, la década del 90, con la primera crisis económica profunda, es prácticamente una década perdida. Sobre todo para Victorica que sufre un cruento enfrentamiento político lugareño con repercusiones a nivel Territorial y aún Nacional.

Recién a comienzos de la primera década del siglo XX, se retoma el ímpetu, aunque ya con menor intensidad, dado la dispersión de los esfuerzos por la fundación de Telén en 1901, Loventuel en 1904 y Luan Toro en 1908, comunidades que estaban ligadas, antes de la llegada del ferrocarril, comercial y socialmente con Victorica, por ser el único centro regional, en materia no sólo comercial, sino también educacional y aún de salud.
Y ese lazo era sólido por imperio de las circunstancias geográficas. No había caminos, no había automóviles aún y tampoco el ferrocarril, cuya estación más cercana era Toay.

En 1901 el Dr. Benjamín Victorica, ex ministro de Guerra del gobierno del General Roca, es designado en el directorio del Banco Hipotecario Nacional. Al año siguiente es electo Diputado Nacional y siendo este aún un Territorio Nacional, muchas cuestiones locales y territorianas tenían repercusión como caja de resonancia en los recintos del Congreso. En 1904 es electo Presidente de la Cámara de Diputados, por lo que la influencia política de Victorica va en ascenso. Supongo que nada de esto pasó desapercibido para las autoridades lugareñas de entonces.

A partir de la creación de la Biblioteca Popular Bartolomé Mitre, fundada el 4 de junio de 1905, y de la vuelta del General Victorica a la actividad publica, después de la muerte de su esposa, la comunidad del pueblo, que lleva su nombre, le hace objeto de varios homenajes. Uno de ellos es el designarlo Presidente Honorario de la Biblioteca. Así se lo hacen saber en nota firmada por los maestros Hildebrando Ortíz presidente y Félix Romero secretario.

En 1908 el Concejo Deliberante de Victorica, por su parte, decide colocar en la Sala de Acuerdos el retrato del General Victorica, con cuya comunidad mantiene relaciones a través del señor Medardo Bustos, el encargado de su campo en la zona de Leuvucó. Predio que será adquirido años después, por don Cruz García y conocido como “La Naranja”.

El 27 de julio de 1911 el General Victorica le escribe a don Medardo a quien trata de “Estimado amigo” y en un fragmento de su misiva le hace saber: “Le reparé que el Banco que compró una casa para sucursal, tuvo que gestionar largo tiempo el titulo, del que carecía la vendedora”.

Esta foto del día de la inauguración tiene de diferente con la de más abajo que aquí se yergue el molino y no tiene los postes de la energía eléctrica y los cables de la telefonía.

El Dr. Victorica se refiere al problema de la falta de títulos de propiedad de los vecinos en general y en particular a la Sucursal del Banco de la Nación Argentina, en cuya gestión debe haber influido, para que el primer pueblo de La Pampa, que llevaba su propio nombre fuese asiento de una sede, dado que Santa Rosa, General Pico y General Acha ya tenían la suya.

El terreno, que tenía una edificación se le adquirió al señor José Rosalín, en la cantidad de $ 12.000,oo moneda nacional de curso legal. En otra nota fechada en Buenos Aires el 30 de abril de 1912, cuando ya integraba el Directorio del Banco de la Nación Argentina, le dice a don Medardo Bustos: “Muy pronto darán principio a la construcción de la sucursal del Banco, probablemente en el próximo mes. Acaba de corregirse el plano y está listo y aprobado.”

En otra carta, de fecha 10 de agosto de 1912 el General Victorica le da la noticia a Bustos de que “ha sido aprobado el presupuesto para la construcción de la casa de la Sucursal de ésa, por un valor de cerca de $ 100.000,oo m/n” Y en un párrafo final agrega “La verdad es que el movimiento comercial de esa región, aún no dará para costear la obra en mucho tiempo. Entiendo que la Sucursal no costea sus gastos todavía”.

La Sucursal Victorica, de tercera categoría, vio reducida su influencia en la localidad por la instalación de la Sucursal del Banco de La Pampa. Foto Lerc década del 80.

El General Victorica fallece en enero de 1913, estando en funciones en el Directorio del Banco de la Nación Argentina.

La Sucursal Victorica, que había entrado a operar el 1º de septiembre de 1909, alquilando un inmueble, inauguró su nuevo edificio el 5 de Agosto de 1913.

El primer Gerente, señor Baldomero Viller, (h) había sido designado el 15 de junio de 1909 y llegó a Victorica procedente de Victoria provincia de Entre Ríos. Permaneció al frente de la Sucursal Victorica hasta agosto de 1918 en que fue trasladado.
El radio que se le asignó a la Sucursal Victorica fue fijado por distintas Resoluciones del Directorio de la Casa Central y en sus primeros tiempos abarcó los Departamentos de Rancul, Conhelo, Toay, Leventue, Chalileo, Limay Mahuida y Chicalco de La Pampa y el departamento General Pedernera de la provincia de San Luis.

Entre los primeros clientes de la Sucursal podemos mencionar, entre otros:

Año 1909
1.- Domingo Etchegaray, agricultor
2.- Domingo Lemme, comerciante
3.- Llorens, Antich y Cia., comerciantes
4.- Julio R. Bringas, médico
5.- Sebastián Hernáez
6.- Miguel Farías, agricultor
7.- Medardo Bustos, agricultor y recolector de rentas nacionales
8.- Domingo Furia, agricultor
9.- Civila M. de Funes
10.- Emilio F. Balech (contador de la casa “A Capdeville y Cia”)

Año 1910 del Centenario
11.- Tito Biggi, industrial
12.- Crispiniano Fernández, secretario de la Comisión de Fomento
13.- Antonio Fuentecilla, comerciante
14.- Juan Gimenez, relojero y periodista.

De 1910 a 1913 no tengo datos asique espero cualquier información al respecto en los comentarios.

Desde enero de 1913, Máximo García, agricultor y ganadero.

Sin lugar a dudas que la presencia en Victorica del Banco de la Nación Argentina era un hito fundamental para su desarrollo. Probablemente esa haya sido una de las causas por las que Alfonso Capdeville decide fundar un Banco de Crédito Rural en Telén que abrió sus puertas el 19 de abril de 1910, a sólo ocho kilómetros de Victorica.

domingo, 15 de marzo de 2009

VICTORICA DE ANTAÑO III

Visto con ojos de recién llegado
Aunque muy escuetamente encontramos algunas referencias a Victorica y en este caso algunos de los personajes de principios de la primera década del siglo XX en un folleto de Pedro Telmo Lobo que titulara “Félix Romero y la Biblioteca Bartolomé Mitre”.

En uno de sus párrafos Lobo expresa: “Al día subsiguiente de mi estada, (1) por la tarde, visitando con mi padre al mayor don Adolfo Corbalán en su domicilio (2). Ahí Romero, infaltable al campechano rato casero charlando y saboreando la infusión del mate criollo sorbido en bombilla de plata labrada. Me agradó la reunión a inversa del trayecto incómodo hasta allí pisoteando y hundiéndoseme los pies entre la medanosa arena volandera de las calles, azotado el cuerpo por el viento pampero rugiente en oleadas enceguecedoras y hastiada la retina ante tanta topografía hirsuta de los solares baldíos sin desbrozar invadidos de olivo silvestre y pasto puna.”
“Pero valía esto aquella tertulia franca, especialmente la simpatía que me infundió la sonrisa bonachona de Romero, frecuente en su rostro cetrino.”

Después de estos párrafos referidos a su primer contacto con Romero, Pedro Telmo Lobo se refiere más adelante a como surgió el proyecto de crear una Biblioteca Popular.

Rincón de literatura intantil dentro de la Biblioteca Bartolomé Mitre designado con el nombre de Pedro Telmo Lobo. Encima del mueble su retrato.

“Interesa declarar los pormenores de su fundación. Surgió a raíz de conversaciones repetidas en la casona familiar de Romero a inmediaciones del cementerio (3). Allá en una pieza larga y limpia que servíale de escritorio y biblioteca al par.”

Pasa revista después a los pasos concretos que llevaron a cabo, luego de haber acordado la idea fundacional.

“Formados en comisión provisoria los tres precursores y conjuntamente educacionistas y vecinos recorrimos el, en nuestra nomenclatura afectiva denominado “barrio latino”, residencial de los convecinos italianos de hondo arraigo y gran aprecio: de los Lemme, los Gesualdi, los Trapaglia, los Pappaleo, los Di Dio, los Pagella…y asiento de la sociedad italiana de socorros mutuos, de las dos casas principales de ventas en ramos generales, de Gialdino Lemme y de Domingo Lemme, y de otras minoristas y satélites. Igualmente el de la prestigiosa y también muy estimada colectividad española representada en su alto comercio por los señores: Lucas Viniegra, Enrique Alonso –de la firma LLorens y Alonso-, José Ares Bustelo, su hermano Eduardo Ares e inocente Rebollo; y en el secundario: Ramón Cachero, confitero –muerto a traición años ha en crimen nocturno impune de un comisario asesino; Jaime Janer hotelero; Juan Gimenez, relojero, más adelante director del periódico “El Heraldo” y el profesional escribano jefe del registro de contratos públicos don Ángel Rodríguez.”

Notas ampliatorias:
(1) Pedro Telmo Lobo llegó a Victorica el año 1901.
(2)
El domicilio de la familia del mayor Corvalán se encontraba en la calles que hoy lleva su nombre entre las actuales calles 15 y 17.
(3)
La casa familiar de Felix Romero estaba en la manzana 214 a ocho cuadras de la Plaza y a tres cuadras del cementerio, hacia el suroeste.

jueves, 12 de marzo de 2009

MONUMENTOS VEGETALES

En otra nota anterior me he referido a las “catedrales de los pájaros”, o a los “padres del monte”. Denominaciones que han surgido para referirnos a los más antiguos caldenes que aún están entre nosotros, formando parte del bosque nativo de La Pampa. En el Parque Luro aún está el "Matusalén".

Pareciera que con la reglamentación sobre explotación forestal, y con las distintas medidas conservacionistas que se han dictado en las últimas décadas, habría pasado el mayor peligro de la extinción de estos portentosos ejemplares, que muy de vez en cuando aparecen en algunos registros fotográficos.

Pero a la par de los frondosos y añosos caldenes de la zona de las chacras o campos de los alrededores de Victorica, aún se encuentran vivos también, algunos pocos ejemplares de árboles implantados por los colonos, que llegaron a las tierras que fueron incautadas al aborigen.

Por las descripciones que hacen algunos recién llegados, los árboles que advierten son álamos, probablemente en alguna antigua población puedan quedar algunos ejemplares de aquellos álamos jóvenes plantados a principios de la primera década del siglo XX.

En las inspecciones que llevaron a cabo en mayo de 1908 los empleados de la Dirección Nacional de Tierras y Colonias, dejaron escrito algunas referencias que como ejemplo cito: Chacra Nº 31 del señor José Ghizzo 16 plantas de álamos; en la Nº 33 de Joaquín Llorens 9 plantas de sauce y 15 parras; en tanto que en la Nº 34 ½ sudeste del señor Andrés Costoya registran 28 árboles frutales, 200 álamos y 12 paraísos.

Cuando don Félix Romero se hizo cargo de la Escuela Nº 269 de las “Chacras de Victorica”, impulsó la realización de la primera Fiesta del Árbol inaugurando un Vivero Escolar en el que se plantaron muchísimos ejemplares de distintas variedades.
Los aborígenes eran muy respetuosos del "Huitrú" y los que vivieron en los alrededores de Victorica (leuvucó-echohué) no tenían necesidad de plantar árboles porque tenían el bosque milenario al que el coronel Racedo menciona en sus memorias como verdaderas "selvas".

Dijo don Félix, en un fragmento de su discurso a los alumnos y padres presentes, en aquella oportunidad: “Aquí en nuestra Pampa, es quizá donde más imperiosamente necesitamos propagar los árboles y los cultivos de todas clases para moderar los rigores del clima, los vientos helados tan frecuentes, los calores excesivos que se hacen aún más abrasadores por la capa arenosa que forma su suelo, y atraer la lluvia ya que se carece de ríos que fecunden los campos. Dando forma material a las ideas, hoy vamos a inaugurar un pequeño vivero de árboles, en esta escuela, que creo será el primero que se realiza en el Departamento, y espero que la providencia ha de ayudarnos para que la escuela pueda colaborar regalando plantas al vecindario, del que no dudo se empeñará en los propósitos que vengo señalando.”

Estas sentencias del maestro Romero siguen hoy, más que nunca, vigentes, luego de todos los perjuicios que estamos sufriendo como consecuencia del cambio climático, generado por el “efecto invernadero” y la rotura de la capa de ozono.

Hace poco tiempo el Concejo Deliberante de Victorica ha declarado histórico un ejemplar de Eucalipto (foto arriba) al que se le atribuyen más de 100 años de antigüedad, sobre lo que tengo mis dudas. Comparto la idea y me parece interesante e importante todas las medidas que permitan resguardar y salvar del hacha o la motosierra a estos árboles, que son parte viviente de la historia de Victorica de hace alrededor de cien años y más.

Seguramente que para los primeros pobladores, venidos de otras provincias argentinas o fundamentalmente de otros países, las propiedades medicinales del Eucalipto eran ampliamente conocidas y formaba parte de la farmacopea casera, eso justificaría la gran cantidad de plantas de esta especie que solían verse hasta unas décadas atrás, muchas de las cuales han caído víctimas del “progreso edilicio".

Y esto no sólo le compete al Municipio, sino también a las Instituciones de la localidad, comenzando por las escuelas que son las que más deben trabajar sobre la formación de la conciencia conservacionista y de preservación de estos verdaderos “monumentos forestales”. Por supuesto que también y en particular al Vivero Forestal de Victorica, la Escuela Agrotécnica y a la Estación Experimental del INTA.

Dentro de poco tiempo habrá de dar comienzo a las obras de remodelación del edificio frente a la plaza, que se transformará en la sede de la Casa de la Cultura de Victorica.
Esa casa perteneció entre los años 1.909 y 1931 a don Máximo García uno de los pioneros innovadores del campo pampeano. Un español que supo comprender la importancia de la agricultura en los primeros tiempos en el noroeste pampeano.

Ya en otras notas publicadas sobre él, en Caldenia, me he referido específicamente a sus éxitos con la alfalfa.
El aguaribay en el patio de la futura Casa de la Cultura, esperando que alguien lo salve y le respete su espacio vital. Dio sombra a la cocina a la salida del sol y preciados frutos para la gastronomía casera de don Máximo y su familia.

En este momento quiero referirme al árbol que aún se encuentra en lo que fuera el patio de su casa, allí donde tenía también su parral, su quinta y el molino con el tanque australiano.
Es muy probable que el aguaribay que muestra la foto tenga alrededor de 90 años por lo menos. Habría que recurrir a los técnicos forestales de la zona o de la provincia para que puedan verificarlo.

El aguaribay tiene también propiedades y usos medicinales y culinarios diversos. Una de sus denominaciones corrientes es “árbol de Castilla” y estoy casi seguro que en Victorica hasta hace unas décadas atrás había en varios patios amplios y en las quintas de los aledaños alguna de estas plantas. Según su bisnieta Yolanda, don Máximo, quien había sido masitero en la Provincia de Buenos Aires, guardó una colección de recetas de cocina, muchas de las cuales tenían aderezos vegetales y variedad de condimentos extraídos de la huerta y de arbustos.

Si no fue don Máximo quien lo plantó pudo ser el propietario anterior del inmueble el escribano jefe del registro de contratos públicos don Ángel Rodríguez, quien le vendió a García por ausentarse de la localidad.

Pero más allá de que tenga unos años más o años menos, lo importante sería, que el Municipio, de quien depende creo ahora el inmueble, lo declarara también árbol histórico y obligue al diseñador del proyecto a salvarlo e integrarlo dentro del mismo como se ha hecho en otros lugares.

Sugiero además que en el caso del Eucalipto como en éste Aguaribay, se diseñen y se coloquen rejas de protección y placas identificatorias con las descripciones pertinentes. Porque estos verdaderos “Monumentos Vegetales” que la naturaleza ha permitido que subsistan a pesar de su abandono, son dignos de pervivir, porque ya se han adaptado al clima y su entorno geográfico.

VICTORICA DE ANTAÑO II

Vista por ojos de recién llegado

Don Félix Berazategui llegó al país el 22 de octubre de 1913 y el 24 de ese mismo mes a Victorica, Territorio Nacional de La Pampa Central.

Se había embarcado el 29 de septiembre del año 1913 en Portugalete. Un remolcador lo llevó hasta el barco “España” el que costeó todo el Mediterráneo hasta Cádiz y allí transbordó al barco “Santa Isabel” en el que llegó a Buenos Aires, luego de 24 días de viaje.

Al enterarse las autoridades de la Aduana que venía de inmigrante a La Pampa, le facilitaron el viaje desde Once, por ferrocarril –todo pago- y así en dos días pudo estar en casa de su tío Bautista Padrones.

El tío Bautista había venido seis meses antes a nuestro país y se encontraba trabajando de acopiador en la casa de un comerciante, llamado Luis Gómez, frente a la estación del ferrocarril.
Don Félix Berazategui, a la derecha de saco negro en el salón de la Municipalidad de Victorica, donde se observa uno de los espejos que él colgó con ayudantes.(circa 1984)

Dice don Félix, (hermano mayor de Francisco y de "Felucho") en un reportaje que le hizo un periodista del diario La Reforma, publicado el 12 de febrero de 1982:

“Al llegar me encontré con cuatro casas y pregunté decepcionado si eso era el pueblo. Me explicó mi tío que no, que el pueblo estaba a mil metros. Ante mi pedido ató el sulky y visitamos Victorica.”

“ Tenía la Iglesia, la Biblioteca, el Banco de la Nación, la casa Llorens y Antich, una confitería, dos boliches y varias casas de familia. También allí rodeando la plaza estaba la comisaría. Yo conocí la barra de los presos.”

El periodista le pregunta “¿Qué autoridades había en ese tiempo? A lo que Berazategui contesta: “El intendente era el doctor Garritani. El me llamó en 1915 para colocar los espejos, donación del General Victorica y que aún están en la Municipalidad. Fui ayudado por Torrens a colocarlos en el lugar que hoy ocupan. El juez de paz era el caudillo político Ignacio Zamorano. Comisario el Sr. Romero y de cura Párroco estaba el padre Roggerone.”

Notas:
1)
En realidad Garritani no era médico diplomado, aunque si ejercía la medicina porque estaba autorizado.
2)
Los espejos los donaron junto con otro conjunto de muebles los sucesores de Benjamin Victorica.
3)
El RP Salesiano Juan Roggerone estuvo muchos años en Victorica y se lo conocía en la comunidad como "el cura gaucho".
4)
El edificio donde estaba la Casa de Ramos Generales de Luis Gomez aún se mantiene en pie frente a la estación Victorica del antiguo Ferrocarril Oeste y luego Domingo Faustino Sarmiento. 5) Don Félix Berazategui con ayudantes fue también quien colocó las campanas en el nuevo campanario que se construyó en la Iglesia de Victorica.

martes, 10 de marzo de 2009

ASOCIACION INSTITUTO

De Enseñanza Media Básica
El día 22 de marzo del año 1959 se llevo a cabo en el salón de actos de la Municipalidad de Victorica, la asamblea para considerar el informe de la Comisión Provisoria, que había comenzado a trabajar el año anterior. También fue presentado el proyecto de Estatutos y se realizó la elección de las autoridades de la Asociación Civil que estaba promoviendo la creación de un nuevo Colegio Secundario.

Las personas que integraron la Comisión Directiva en los distintos cargos, electos en la Asamblea citada fueron:

Año 1963 acto entrega diplomas 1963. Los primeros egresados del "Félix". La ex Directora Mercedes B.B. de Ares, el presidente de la Institución Angel Silvestre Villegas y algunas profesoras. Detrás el retrato del maestro Félix Romero, patrono de la Escuela.


Presidente: Ángel Silvestre Villegas (gerente de la sucursal local del Banco de la Nación) Había llegado a Victorica el año 1956 procedente de Santa Rosa y por su posición, fue un puntal importante para la recaudación de fondos para la Institución.

Vicepresidente: Jaime Sidebottom (Intendente Municipal)
Secretario: Osvaldo René Priani (empleado de la Escuela Agrícola y luego del Banco Nación)
Prosecretario: Esteban Balbi (comerciante de la firma Calandri y Cía.)
Tesorero: Alberto Rodríguez (encargado del escritorio de la Barraca de su hermano, Eladio Rodríguez)
Pro tesorero: Julio Cirilo Rochereul (encargado del escritorio de la casa de Remates Feria Demetrio Bravo y Cia)

Vocales: Titulares: Pedro Ricardo Viniegra (administrador de la firma Viniegra Hermanos)
Eladio Rodríguez (Dueño de la Barraca)
Agustín Borthiry (Encargado del escritorio de la firma feriera Pedro F. Rosolén)
Orlando Martín (Productor agropecuario y dueño de una carnicería)
Matías Koller (empleado de la Cooperativa de Electricidad)

Suplentes: Alfredo Gesualdi (Comerciante Artículos Regionales)
Raúl Solorza (Encargado de la Oficina de Correos y Telecomunicaciones)
Revisores de Cuentas: Marcelo Rochereul (Administrador de la fábrica de hielo, soda y gaseosas, Rochereul Hermanos)
Carlos E. Balech (Empleado de comercio y luego de la Escuela Agrícola)

Angel Silvestre Villegas Presidente de la Asociación Civil Instituto de Enseñanza Media y gerente de la sucursal Victorica del Banco de la Nación Argentina, junto a los primeros egresados (falta S.B. Medina) Novbre. de 1963, junto al mástil en el patio de la escuela.

Además de esta Comisión, posteriormente se designó un Consejo Técnico de Enseñanza, para cumplir con los requisitos vigentes de la educación privada. Esta estuvo integrada por el Dr. Marcelo Bonasegna, el maestro Alfredo Mario Trapaglia y el Perito Mercantil Jaime Sidebottom.

Vaya para todos ellos también el recuerdo en esta evocación, que a modo de homenaje quiero transmitir a la nueva generación victoriquense.

Estas dos comisiones tuvieron que organizar el comienzo de las actividades escolares dentro de las normas de la ley nacional 13.047 en cuanto al personal docente y las normas didácticas y pedagógicas del Ministerio de Educación, además de gestionar ante las autoridades nacionales, con el apoyo de las autoridades provinciales, la adscripción, la que se consiguió al finalizar el primer año al Colegio Nacional “República de El Salvador”, de la ciudad de General Pico.

Por esos años todavía corría el Ferrocarril y la comunicación y transporte de personas entre Victorica y General Pico era más fluida por este medio que con la capital santarroseña, con la cual nos vinculaba un colectivo que venía de Santa Rosa y retornaba en el día.
Por su parte las autoridades designadas por esta Comisión Propietaria, para dirigir el Instituto fueron: María Fredesvinda Bustos Bazán de Ares, como Directora, Rogelia García de Villegas (esposa del presidente de la Asociación), como vicedirectora y Sara Esther Leyton como secretaria.

De I a D Escol Prado diario Zona Norte, Aroma Cabal, Pedro Sanz, Juan C. de la Torre. Sentados: Nélida Suarez de de la Torre, su hija y Angel Silvestre Villegas, departiendo.

Marcelo Rochereul es quien propone posteriormente que se bautice el hasta entonces “Instituto de Enseñanza Media Básica” con el nombre de Félix Romero.

Los grandes afiches que se distribuyeron no solo en Victorica sino en las localidades del noroeste pampeano y el sur de San Luis tenían este lema “Un Centro de Cultura para todo el Oeste de La Pampa y Sud de la Provincia de San Luis” .

La inscripción al primer año estuvo habilitada entre el 20 de febrero y hasta el 10 de marzo inclusive, habiéndose establecido el 1º de abril de 1959, como fecha de inicio de las clases, a la que concurrimos, si la memoria no me falla, más de cuarenta ingresantes.
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