El agua, poca o mucha, los ríos, las lagunas, las lluvias abundantes o la sequía prolongada. El agua pandita o profunda, dulce o salobre, siempre ha estado presente en los momentos cumbres de la historia de nuestra joven comunidad.
Aquí solo enumeraré algunos de esos momentos trascendentales de esta pérfida relación de La Pampa con el agua, que diseña todo un recorrido dramático entre el agua, el suelo y la política.
Agrega mas adelante casi como para confirmar su propia afirmación que “los primeros pobladores de Victorica hubieron de sufrir lo indecible; especialmente, por la carencia de agua, que era un problema de muy difícil solución para la incipiente fortaleza.”
Como para aventar toda duda que pudieran generar sus juicios, el Rvdo. Massa cita al franciscano Fray Quirico Porreca, quien en un trabajo sobre El Colegio Franciscano de Río Cuarto alude a la fundación de Victorica en éstos términos: “El lugar donde está construido el pueblo de Victorica es incompatible con el progreso y adelanto material, desde que carece de tierra vegetal y leña, y lo que es más aún, de agua dulce, elemento tan necesario para los pobladores y para las plantas.”
No está en nuestro ánimo debatir sobre lo acertado o no el punto de vista, acerca del lugar que eligiera el Coronel Ernesto Rodríguez para el emplazamiento del pueblo, pero es el mismo Massa quien recuerda que “los calores de enero y febrero hicieron sumamente fatigosa la marcha, entre arenales y guadales, y muchas veces entre lagunas”
Cabe recordar que Victorica fue fundada un 12 de febrero de 1.882 y que el destino original de las tropas era Poitahué, lugar donde había estado el campamento militar en la batida preliminar en 1.879. Sin embargo las lagunas, las lluvias y el cansancio de las familias que acompañaron a las tropas en su gesta poblacional hicieron que se tomara la decisión de retroceder, situando Victorica desde entonces a cinco leguas al sur de Leubucó y seis al norte de Poitahué, entre ambas lagunas.
Si se acepta la hipótesis de Massa, el comandante militar cometió doble error, porque tiempo después de determinó que la tierra en donde asentó a su gente y fundó el fuerte, era de propiedad privada. Pero como eso es parte de otra larga historia y no es objeto de este trabajo, no diré nada más al respecto.
En 1.884, dos años después de haberse fundado Victorica, se discute un proyecto de Ley para organizar administrativamente los denominados “Territorios Nacionales”, dentro de los cuales estaba la Pampa.
Llegado el momento del tratamiento del artículo 1º del texto del proyecto que trataba sobre la cuestión de los límites de la Gobernación de la Pampa, el Diputado Nacional Puebla, por la provincia de Mendoza, propuso la modificación del proyecto del Poder Ejecutivo con estos argumentos:
“Como he dicho antes, la población de esas provincias no tienen donde extenderse mas que por el sur. Tienen su industria peculiar: la ganadería y la agricultura y necesitan tierras adaptables a este objeto, como son las del sur del Paralelo 35 donde hay dos ríos... La parte utilizable del territorio está toda ocupada por cultivos hasta donde el caudal de agua lo permite; y en cuanto a la ganadería no tiene ya campo donde extenderse, y por eso necesita avanzar hacia el sur, hacia el Paralelo 36 buscando la costa de los ríos y los terrenos fértiles.”
Creo que no se necesita agregar nada más para entender como las viejas provincias de Mendoza y San Luis, aprovechando la debilidad del Estado Nacional se quedaron con gran cantidad de territorio. Córdoba no logró su cometido, porque el Ministro del Interior reconoció que “no se encuentra en las mismas condiciones de necesidad que Mendoza y San Luis.”
Sólo cabe agregar, para no extenderme demasiado, que a este cercenamiento de tierras fértiles y con ríos, se le agregó después un segundo abuso por parte del mismo Congreso Nacional, que durante mas de cuatro décadas le negó a La Pampa el derecho que tenía a ser una provincia autónoma. Derecho que había quedado constatado en el Censo Nacional de Población del año 1914 que superaba ampliamente los 60.000 habitantes que exigía la ley para transformarse en provincia autónoma.
Cinco años después del despojo que sufrió el territorio de La Pampa, comienza la operación que terminaría con el despojo de la residencia de la Capital a General Acha.
A continuación se agrega un párrafo que después se tomará en los años posteriores como uno de los principales argumentos: “El agua de los pozos en el ejido urbano de que se sirve la población, se encuentra a mucha profundidad del nivel del suelo de la plaza principal y aunque potable, es de un gusto salobre, por la cantidad, y mala calidad de las sales que contiene.”
El Dr. José Luro apenas asume el cargo de gobernador se preocupa por la cuestión de la capital, en Buenos Aires había adelantado su pensamiento al periodismo en éstos términos: “General Acha es la negación absoluta de las más elementales condiciones de vida. Es un enfermo incurable que llevará perpetuamente una vida anémica, sostenida por el calor artificial que le preste la residencia de las autoridades. No tiene ni tierras, ni agua, ni ambiente, ni caminos.”
El último round de este combate por la capital se dirimió fuera del territorio, con diversas estratagemas y moviendo poderosas influencias personales y de autoridades políticas nacionales. Una de ellas es la de agregarle a Santa Rosa el aditamento de Toay para confundir a las autoridades nacionales ante las que se ocurría. Por eso es que por muchos años Toay sufrió la succión del nombre por su competidora cercana, Santa Rosa, la que pasó a ser citada como “Santa Rosa de Toay”.
Según los antiguos pobladores de Toay el fracaso de su intento se justifica atribuyéndolo a las malas artes de Mason, quien sabiendo que el gobierno nacional basaría su decisión final en la calidad de las aguas, usó un procedimiento maquiavélico.
“Por ser Toay zona de médanos, la misma era excelente, no así en Santa Rosa, localizada al borde de una laguna salitrosa. Fueron tomadas en consecuencia las respectivas muestras, y remitidas a Buenos Aires, para la decisión crucial, pero Tomás Mason de mucho ingenio y picardía que nadie le niega, merced a la complicidad del portador de las muestras, les cambió los rótulos. El engaño permitió a Santa Rosa destacar la buena calidad del agua, en detrimento de Toay y definir sus ventajas decisivas para ser capital del territorio.”
La década del 30´ fue para el territorio nacional de La Pampa Central una de las más difíciles de toda su historia, dado que a las repercusiones de la crisis internacional, que produjo gran cantidad de quiebras, en 1.932 se agregó el flagelo de la caída de las cenizas que afectó a los campos más productivos de la zona norte.
Ya en mayo de 1.931 el presidente de la Asamblea Agrícola Ganadera de La Pampa había desvirtuado “el concepto erróneo que ha contribuido a formar en muchas personas el alejamiento de 400 familias de agricultores y que no obedece, como se cree a la esterilidad de la tierra de La Pampa, sino a causas de carácter fortuito como la pertinaz sequía, generalizada en todo el país, la depreciación de los cereales, el mal estado económico que aqueja al mundo entero, imprevisión e incompetencia de los mismos agricultores que se dedican al monocultivo, sin aplicar métodos inteligentes de trabajo en los cultivos de la tierra... No es despoblación sino desalojo voluntario de varias colonias que suman 30.000 hectáreas empobrecidas por falta de método en su explotación.”
La población de La Pampa descendió de 175.077 habitantes en 1935 a sólo 167.352 en el censo del año 1942. Todos los aspectos negativos se conjugaron en aquellos años de La Pampa seca, que se vieron profundizados también por la Segunda Guerra Mundial.
Como se puede apreciar, la relación del destino de La Pampa con el agua ha sido siempre complicada y sus tierras fueron desde el comienzo objeto de intrigas y especulaciones de todo tipo.
Bibliografía consultada:
Benítez, Norma; Diez, Violeta y Díaz Zorita, Milna de: “La Pampa Total, aspectos históricos 2” Capital Federal Septiembre de 1984. Subsecretaría de Educación y Cultura.
Antonio, Stella y Crochetti, Silvia: “A cien años de la ley de territorios: antecedentes y confirmación de la gobernación de La Pampa”, Santa Rosa junio de 1.984. Dirección General de Cultura.
Fernando E. Araoz: “La Pampa Central entre dos mundos”
Casey, Daniel: “Límites de la provincia de La Pampa”. Revista de Geodesia de la Provincia de Buenos Aires Nº 34 La Plata 1961.
Fototeca Bernardo Graff: Archivo Histórico Provincial "Fernando E. Araoz" de la provincia de La Pampa.









