martes, 11 de octubre de 2016

INTENDENTES DE VICTORICA EN SU ÉPOCA

PERIODO 1940 a 1958

El año 1940, en plena segunda Guerra Mundial, la zona de Victorica y sus alrededores, intentaban dejar atrás lo que había sido la fatídica década de los "años malos". Esa que comenzó con sequías prolongadas, continuó con la caída de las cenizas del volcán del Descabezado de Chile, se complicó con los fuertes ventarrones huracanados que levantaron los suelos fértiles y dieron lugar al nacimiento de los medanales.
El año 1937 tan sólo se registraron 237 milímetros de lluvia, se venía de un año 1935 con muy escasos 329 mms y el año 1941 cayeron apenas 340 y el año siguiente la tendencia se confirmó con 337 mms de precipitaciones.

 Los pocos sembrados, eran atacados por la plaga de la langosta que provenían desde el norte de nuestro país. A este fenómeno climático adverso se sumó el grave impacto de la Gran Depresión internacional, que comenzó en la Bolsa de Valores de Estados Unidos y se desparramó por medio del comercio y las finanzas al resto del mundo. En la Pampa Central se tradujo en baja de los precios de la lana y de la carne, aunque se volvió a reactivar la explotación forestal para abastecer de leña al ferrocarril, siendo las hachadas y los obrajes los que tomaban peones y jornaleros.

Victorica era el primer pueblo fundado por las tropas del Ejército Nacional el año 1882, situado al noroeste de lo que fue el Territorio Nacional de la Gobernación de la Pampa Central. La pobreza, el desempleo, los incendios de campos, la vizcacha, el puma y otras plagas, atentaban contra la ganadería de la zona. Con esos problemas se tuvo que enfrentar el Intendente José Eguía entre los años 1937, desde el mes de septiembre que asumió, hasta mayo de 1940 que dejó el cargo.

Eguía había sido empleado jerarquizado del Almacén de Ramos Generales de la firma Llorens, Antich y Cía., al desmenbrarse esta sociedad, él se había asociado con el señor Pascual García dueño de campo en la zona de Carro Quemado, alquilando el local que había sido el Almacén de Imaz y Galarreta, frente al Banco de la Nación Argentina. Allí supo vender la nafta marca "Energina". que todavía venía en latas.
Después de Eguía lo sucede don Vidal Saenz, por un periodo muy corto de unos meses, desde mayo de 1940, truncado en agosto de ese mismo año. No podemos establecer, porque motivo se produce su alejamiento. Pero diremos que él también era comerciante, estaba casado con doña Antonia Ubalda Ortíz y ambos habían sido compañeros de trabajo de Eguía en la firma Llorens, Antich y Cía., la gran competidora de los Lemme y de Lucas Viniegra.

Él se había quedado en un principio con la Sección Tienda de lo que había sido el complejo del Almacén de Ramos Generales, a la que rebautizó como "Tienda Vidal", su esposa atendía un campo en las cercanías de Carro Quemado denominado "Los Eucaliptus".

A él lo sucede el médico, Dr. Adolfo Lopez Seoane, director de la Sala de Primeros Auxilios que había construido la Sociedad de Beneficencia "Nuestra Señora de las Mercedes", para atender la salud pública de las familias más pobres, con un pabellón especial para los internados con enfermedades contagiosas. Atendía demás su consultorio particular en una casa alquilada a los Lemme, en donde vivía con su familia.

El problema de la salud era uno de los más graves en Victorica en ésas décadas, porque a esa Sala llegaban a atenderse, las familias de Loventuel, Luan Toro, Carro Quemado, Teniente Gral. Emilio Mitre, Rucanelo y a veces hasta de Conhelo y Eduardo Castex, que utilizaban el ferrocarril, además de los pueblos y parajes del sur de San Luis. Todavía muchas familias recurrían a curanderos y comadronas y sólo Telén había puesto en funcionamiento en la década de 1930 una Sala de Primeros Auxilios al frente de la cual estaba el médico Dr. Simón Sigalevich. Porque también del oeste de las Colonias La Pastoril y Emilio Mitre recalaban en Victorica. Esto se agudizaría cuando se produjo el corte definitivo del río Atuel el año 1947, a consecuencia de lo cual comenzó un gran éxodo, algunas de cuyas familias se instalaron en las orillas de Victorica o Telén.
El ámbito de la educación estaba relativamente atendido, aunque la tasa de analfabetismo era alta. En Victorica existían dos escuelas públicas una de niñas y otra de varones. A ellas se sumaron a partir del año 1923 los colegios privados administrados por los salesianos.  El Colegio Don Bosco y el Colegio María Auxiliadora. Ambos fueron dotados de internados y atendían también a alumnos externos. Como tenían espacio reducido la selección era rigurosa por el tema del pago de la matrícula, aunque hubo algunos pocos casos de familias pobres que pudieron mandar sus hijos a dichas escuelas. La población rural era importante y las familias en las chacras o campos utilizaban la mano de obra de los niños para que ayudasen en las tareas, perjudicando la asistencia a clases.

El problema de la vivienda durante las décadas de 1930 y 1940 y hasta bien adentrada la década de 1950 era no solo la escasez y por lo tanto el hacinamiento y promiscuidad en las familias más pobres, sino también la existencia del típico rancho de adobe, con la secuela de la vinchuca que era transmisora de la enfermedad de chagas. El consumo de agua no potabilizada con exceso de sales y flúor. La calefacción de los ambientes a base de braseros o de estufas a kerosene favorecían las enfermedades intestinales y respiratorias que se combinaban con las eruptivas contagiosas. Esto obligaba a las escuelas a suspender las clases para evitar favorecer la propagación y  mayores complicaciones.

El tema de las comunicaciones estaba solucionado a medias con el Ferrocarril, que había llegado y prestaba funciones con tres trenes semanales, desde la Estación Once desde la Capital Federal, pasando por la ciudad de General Pico, el pueblo de Eduardo Castex y llegando a la estación terminal en Telén y todas las intermedias. Pero la aparición del automotor en la década de 1920 hizo necesario que se construyesen caminos y se los mantuviese en buen estado para poder circular por ellos.
Esa fue una demanda creciente a los Municipios, dado el incremento paulatino de automóviles, camionetas y camiones. Vialidad Nacional comenzó con la apertura de la ruta nacional Nº 148 que provenía desde el sur, pasó por Carro Quemado y continuó hacia el norte hasta alcanzar el límite con San Luis. Esa apertura permitió que apareciesen las empresas de colectivos que conectaron más a Victorita y Telén con la capital del Territorio, la ciudad de Santa Rosa.

El periodo entre agosto del año 1941 y septiembre del año 1943 lo desempeñó don Gaudencio Pablo, de nacionalidad español. Estaba casado con doña Manuela del Valle y ambos habían trabajado para la firma societaria Llorens, Antich y Cía. Ellos se quedaron con la parte del Almacén y por lo tanto fueron la firma que vendía la marca Ford y el combustible.Al igual que las esposas de los intendentes anteriores, también doña Manuela integró la Comisión de la Asociación de Beneficencia. Durante su periodo no se conseguían neumáticos y se recurría al sistema de recauchutaje.

A Pablo lo sucedió otro comerciante, el señor Ramón Gorrachategui, quien tenía su negocio en la esquina frente al Hotel Francés de la familia Cazaux, administrado en ésa época por la familia Figueroa-Ingrasia. A él le sucedió don Francisco Basualdo desde febrero de 1949. Hay que recordar que la Segunda Guerra Mundial había terminado en agosto de 1945, que a partir del 4 de junio de 1946 había asumido la presidencia el General Juan Domingo Perón y que los Gobernadores del Territorio eran designados por el Poder Ejecutivo Nacional con acuerdo del Senado. Cuando las Municipalidades eran intervenidas los interventores eran designados por decretos nacionales hasta que se realizacen nuevas elecciones.

Francisco Basualdo fue Comisionado Municipal foráneo, desde febrero de 1949 al mes de agosto de 1950, escasos seis meses, que no le sirven en absoluto a los pueblos para resolver sus problemas sustanciales. Pero a él la cupo el discurso de bienvenida y la entrega de las llaves simbólicas de la "Ciudad" el domingo 25 de septiembre del año 1949 cuando arribó el General Juan Pisatarini. Después del izamiento de la bandera y cantar las estrofas del himno nacional, el discurso estuvo a cargo del director de la escuela Nº 7 don Nicolás Capello.

El almuerzo popular se llevó a cabo en la Municipalidad. A las 16 horas el Ministro y la comitiva con autoridades locales visitaron la Escuela de Agricultura y Ganadería en construcción. Una escuela que le dio un gran impulso a la educación secundaria. A las 17,30 se dejó inaugurado el nuevo edificio del Hospital, al que se bautizó con el nombre de la señora madre del General doña "Luisa Pedemonte de Pistarini". El discurso en esa ocasión fue a cargo de la Vice-presidenta de la Sociedad de Beneficencia "María de las Mercedes", la maestra María M. Bustos de Ares.

A las 18,15 horas en la Plaza "Héroes de Cochicó" se realizó el acto de inauguración de las obras para aprovisionamsiento de agua potable que quedaron a cargo de Obras Sanitarias de la Nación. La entrega de la plaqueta y agradecimiento por parte del pueblo de Victorica fue realizado por el Presidente de la Comisión de Homenaje Don Domingo Di Dio, Juez de Paz y Jefe del Registro Civil, quien presidía además la Comisión Pro Fomento de Victorica creada tiempo atrás.

El 4 de junio del año 1953 asumió el primer gobernador electo de la etapa de la provincia que se llamó Eva Perón. En Victorica fue electo por el voto popular el señor Eladio Rodríguez, quien asumió el mes de agosto de ese año y culminó su mandato en mayo de 1955.

Provenía de una antigua familia de Telén que se había afincado en Victorica, se había dedicado a las actividades agropecuarias, instalando una Barraca en la que acopiaba lanas, cueros, cerdas, que remitía por ferrocarril a Buenos Aires. Había alquilado un campo en la zona sur de San Luis, conocido como "Los Bajos Duros". Estaba casado con Ofelia Figueroa una de las hijas de Marcos Figueroa. Su cuñada la señorita Ahimer Figueroa, maestra, había sido electa Diputada Provincial por el Peronismo. 
Juan Moisés era uno de los hijos del árabe Juan Moisés, comerciante de Telén que se trasladó a la localidad con local a una cuadra y media de la plaza, sobre la calle Coronel Ernesto Rodríguez (actualmente Nº 17), estaba casado con Marta una de las hijas del comerciante italiano Beviglia.

Se desempeó como Comisionado e Intendente en tres oportunidades. La primera fue entre noviembre de 1948 cuando sucedió a Gorrachategui. El segundo periodo fue más largo, dado que abarcó desde agosto de 1950 hasta agosto de 1953 cuando asumió Eladio Rodríguez.  En esta oportunidad le toca ser el anfitrión y dar el discurso de bienvenida cuando visita por segunda vez Victorica, el General Juan Pistarini, acompañado del Ministro de Agricultura Ingeniero Emery. El viaje fue exclusivamente para dejar inaugurada la Escuela de Agricultura y Ganadería de la Nación.

Y el tercer periodo es el que asume inmediatamente después de la renuncia de Rodríguez y que finalizará en septiembre de 1958, cuando asume como Comisionado Municipal Agustín Borthiry por decreto del Comisionado Provincial Dr. Ismael Amit.

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