jueves, 4 de septiembre de 2014

INMIGRANTES EN VICTORICA Y TELÉN

El 4 de Septiembre de cada año, se celebra en la República Argentina, el Día del Inmigrante. El Día del inmigrante en la Argentina, se celebra los 4 de septiembre de cada año desde que se la estableció mediante el Decreto Nº 21.430 del año 1949, siendo presidente Juan Domingo Perón. Se eligió esa fecha para recordar la llegada de los inmigrantes al país en recuerdo de la disposición dictada por el Primer Triunvirato en 1812, que ofreciera “su inmediata protección a los individuos de todas las naciones y a sus familias que deseen fijar su domicilio en el territorio”.

En homenaje a todos aquellos hombres y mujeres que dejaron sus países donde habían nacido y que por diversos motivos eligieron el duro camino de la expatriación van estos párrafos. ¿Porque venían a América? No hay una sola causa, algunos para evadirse de la pobreza, otros por esquivarle a las constantes guerras y al servicio militar obligatorio y también algunos con la esperanza de hacer dinero rápido y volver después de unos años.

Las circunstancias que debieron afrontar desde el momento en que tomaron la decisión de abandonar sus familias fueron muchísimas, la mayoría difíciles de sobrellevar y otras que luego de un lapso, se fueron solucionando por el mero transcurso del tiempo o por causas fortuitas.

Algunos tenían parientes que había llegado antes, otros solo amigos o conocidos de la localidad que provenían. Al llegar buscaron trabajo para ganar el ingreso que les permitiera pagar la cama y comer el sustento diario. Algunos se quedaron en los alrededores del puerto de Buenos Aires y otros se internaron en los pueblos de la provincia a trabajar en los campos. Muchos buscaron las zonas geográficas que se pareciera a la de su procedencia. Zona desértica, de montaña por eso hay muchos en San Luis, y todas las provincias del norte precordilleranas.

Pero hubo otros que cuando tomaron noticia que más allá de los límites había un Territorio Nacional, donde había tierras disponibles, que habían sido confiscadas al aborigen, se largaron tierra adentro con la ilusión de conseguir alguna parcela. El primer pueblo del Territorio Nacional de La Pampa Central, se había fundado un 12 de febrero de 1882 y se le había dado el nombre de Fuerte General Benjamín Victorica.

Don Miguel Di Dio, casado con Teresa Papaleo fue uno de los matrimonios italianos que se instalaron en lo que se bautizó como el "Barrio Latino" de Victorica, porque en ese sector se instalaron los primeros italianos que llegaron con las tropas desde San Luis y Córdoba. Eran los Lemme proveedores del Ejército que fueron beneficiados con la adjudicación de varias manzanas y solares y luego de chacras en los alrededores.
El caso de los italianos Imbelloni, tres hermanos, que dejaron su tierra, fueron primero a Telén, porque allí su tío don Julio Marzano estaba alambrando campos y necesitaba mano de obra. Allí trabajaron con él en esa tarea, luego cortando alfalfa y posteriormente sembrando su propia parcela de viña que en la tierra descansada y el agua a poca profundidad también cultivaron otros italianos como don Pascual Mazzuco..

La idea original era trabajar fuerte unos años y ahorrar para regresar a su tierra de origen donde había quedado la familia paterna. Pero cuando el año 1914 se dispusieron a volver, al llegar a Eduardo Castex, les informan que ha comenzado en Europa la Primera Guerra Mundial. Los Imbelloni pegan la vuelta a Victorica y ya nunca jamás intentarán retornar, tuvieron un gran Almacén de Ramos Generales, pusieron una sucursal en Luan Toro, alquilaron campo y criaron hacienda.

La inmigración de origen español, al tener la facilidad del idioma y sobre todo en muchos casos de contar con parientes en nuestro país y en el caso similar en el Territorio Nacional de La Pampa, fue la de mayor presencia. Le sigue en cantidad la colectividad italiana, que ha legado a la posteridad el primer salón para Fiestas con que contó Victorica, allí se hizo teatro, las grandes Romerías y también se escuchó a la Banda de la Institución.

Don Bautista Viglino se instaló primero en Telén, en la época en que este pueblo fundado por el francés Alfonso Capdeville tenía algunos adelantos que superaban a Victorica en la primera década del 1900. Puso una panadería y luego cuando llegaron los primeros automóviles se dedicó en su almacén a vender la nafta marca "Energina".

Años después se traslada con su familia a Victorica donde prosiguió con el negocio de panadería por esos años como todavía la población rural era mayor que la urbana, se llevaba a los campos cercanos la galleta en carros y luego en camión.
La llegada del Ferrocarril del Oeste desde la Estación 11 de Septiembre en Buenos Aires, hasta Telén, a mediados del año 1908, facilitó el traslado de los inmigrantes hacia el interior de nuestro territorio que se encontraba en pleno proceso de puesta en valor. No sólo con la agricultura temprana y alambrando los campos, sino también con la fundación de almacenes de Ramos Generales en los pueblos y parajes del noroeste de La Pampa.

Cuando se construyeron las estaciones, las viviendas para el personal y los galpones, vinieron varios italianos que luego de finalizada la tarea se quedaron en los pueblos. Este es el caso del italiano Carmelo Lamónica o el de Luis Cesanelli que se asociarán para formar y dirigir una pequeña empresa de construcción con la cual conseguirán trabajo, no sólo en los centros urbanos como Victorica, Telén (1901), Loventuel (1904), Luan Toro (1908) y Carro Quemado (1924), sino también en los campos donde se estaban construyendo las estancias.
Don Antonio y doña Adela Palmieri viajaron con su pequeño hijo Amadeo. Llegaron a La Pampa Central y su primer asentamiento fue en Luan Toro, pero años después se radicarán en Victorica, donde el joven Amadeo se convertirá en el primer conductor de la máquina de proyectar películas mudas en el Salón de la Sociedad Italiana, que se había construído el año 1904.

Don Antonio se dedicó a la huerta y la venta ambulante de mercaderías provistas por un mayorista de apellido Werthein de la localidad de Miguel Riglos. Después junto con su esposa se dedicaron a los servicios funerarios. Su hijo Alfonso, nacido en Luan Toro, se dedicó a las actividades forestales en la zona de Rucanelo donde con el tiempo llegó al cargo de Presidente de la Comisión de Fomento.


Don Francisco Garzaniti fue otro de los tantos italianos que se afincaron en Victorica, atraídos por la plaza para sastre que había quedado vacante al fallecer el anterior don Tito Biggi también italiano y músico. Era la época de la confección de prendas masculinas a medida. Con él trabajó nuestra tía Selva Cesanelli y también como se observa en la foto Orlando Juan Muñóz y el "Cholo" Galván.

Su local estaba al lado de la farmacia "Del Pueblo" de Domingo Frois Regis. Cuando la farmacia sufrió un incendio, afectó a su local de ventas. Esto lo obligó a emigrar con su familia hacia una localidad de la provincia de Buenos Aires.

Uno de los primeros comercios de Ramos Generales que se pusieron en marcha el año 1887 fue el de don Máximo Viniegra, un español, que construyó su propio edificio a principios del 1900. Don Máximo se casó el año 1920 en la década de los años prósperos. A pesar de la fuerte competencia con el Ramos Generales de J.J.Llorens y J. Antich y Cía. su comercio se desarrolló alcanzando buenas ganancias. Fue representante de una marca conocida de automòviles y también de nafta para los mismos.

Fue uno de los integrantes de las primeras comisiones de Instituciones de Victorica como la de la Biblioteca Popular "Bartolomé Mitre" o la del Club Social.

En 1906 cuando se formó la primera Convención Pro Autonomía de La Pampa, el fue uno de los integrantes en representación de Victorica, junto con el señor Francisco Lemme (hijo). La firma se integró años después con sus hijos bajo la razón social Viniegra Hermanos S.R.L., la que cerró sus puertas a mediados de la década de 1980.

Don Germán Castillo, fue otro de los españoles que llegaron a Victorica proveniente de la provincia de Buenos Aires donde se había casado. Se dedicó a la ganadería, adquiriendo el campo "La Elenita", en el que para alumbrar agua hubo de hacer cavar un pozo hasta más allá de los 160 metros de profundidad.

Por esos años iniciales se comenzaba con la explotación del lanar, dado el buen precio de la lana en el mercado internacional y de a poco cuando se iba mejorando el campo se introducía el vacuno. Don Germán fue concejal, falleció a principios de la década de 1930. Su esposa e hijas fueron activas participantes de la actividad social y cultural de las Instituciones en las primeras décadas de Victorica.

Don Gaudencio Pablo, también español, llegó a trabajar en la sucursal de la casa de Ramos Generales de J.J. Llorens, J. Antich y Cía. En la firma ya trabajaba doña Manuela, la joven que luego sería su esposa. Cuando la firma Llorens se desmembra, él se quedará con el sector del Almacén y la Concesionaria de Automotores Ford, el taller de reparaciones y el surtidor de combustible.

Al principio su conocimiento de la clientela y de la cartera de proveedores, le permitieron continuar la expansión. Pero a mediados de la década de 1940 se instaló una sucursal de la casa de Federico Calandri y Cía con casa central en Eduardo Castex, que comenzó a competir en un mercado de consumo que estaba estancado por el éxodo de población en la década de 1930.

Los vascos Berasategui, fueron llegando en etapa a Victorica. El primero en llegar fue don Félix que lo hizo en tren el mismo año 1908. Su tío Padrones lo fue a recibir a la estación y le hizo conocer rápidamente el escaso caserío en una vuelta rápida en sulky. Comenzó a trabajar en herrería, pero al poco tiempo se fue a Telén atraído por los comentarios de que allí había más trabajo.

Trabajó allí un par de años y luego se volvió a Victorica, donde le alquiló la herrería a otro español que era Juez de Paz, don Ignacio Zamorano. Como le fue bien, mandó a llamar a su hermano Francisco que arribó a mediados de la década de 1920.

Trabajo había bastante, el fue el que colgó los grandes espejos que están en el Salón de la Municipalidad y que habían sido donados por la familia del General Victorica. Además fue el responsable de colocar el campanario en la nueva torre que se construyó en la Iglesia e inauguró el año 1928.

Por otro lado la colocación de molinos y el arreglo de pozos y de éstas máquinas, como la de carros y la fabricación de los mismos le dieron margen para llamar a su hermano menor Félix, que llegó a mediados de la década de 1930. Los hermanos Berasategui serán los primeros que intentarán poner en el aire un avión fabricado por sus propias manos en el taller de la herrería.

En la foto de arriba en el extremo de la derecha se observa a don Urmente Gil, un español que se dedicó al cultivo de una quinta y que puso un comercio de venta de productos de la misma. Su frutería y verdulería recibía por ferrocarril los distintos productos que provenían del mercado central de Buenos Aires. Pero también vendía allí lo que cosechaba en su propia quinta, donde además de verduras y hortalizas, se dedicaba a la crianza de cerdos y a la apicultura para la venta de miel y sus derivados.

Uno de los españoles que llegó a Victorica ya cuando el movimiento migratorio desde Europa, luego de la Segunda Guerra Mundial, casi se había reducido a cero, fue Domingo Aranda Valenzuela. Lo hizo como carpintero contratado primero por los hermanos italianos Stuto, quienes posteriormente le vendieron las instalaciones. Allí durante muchos años Domingo fue haciendo muebles e instalaciones en obra de aberturas.

Las ganancias que obtuvo y merced a su gran contracción al trabajo lo llevaron a construir un nuevo edificio para cine el que inauguró el año 1977 bajo el nombre de "Cine Granada". Se había casado con la hija menor del italiano Antonio Beviglia, el dueño de una de las tantas Tiendas de Victorica.

Después incursionó en sociedad en el negocio de poner en marcha un "feed lot", la hotelería para el engorde de ganado vacuno a corral, denominado "El Romaneo", situado a la vera de la ruta provincial Nº 10. Cuando se dio cuenta que el negocio no era tan rentable como se lo habían pintado, salió del mismo y puso en marcha la primera empresa de televisión por cable de la localidad.

El francés Victor Rochereul había llegado a Victorica en la época en que era Intendente el francés Alfonso Capdeville, quien favoreció la llegada a la zona de muchos artesanos, comerciantes y ganaderos de esa colectividad. Luego del enfrentamiento que partió en dos a la sociedad victoriquense de fines de la década de 1890, muchos se fueron con el caudillo a Telén al fundarse el nuevo pueblo. Pero hubo algunos que se quedaron. Uno de esos casos fue el de la familia Rochereul que ya tenía en marcha su industria de fábrica de soda y bebidas gaseosas, complementada con la fabricación de hielo, cuando aún no había electricidad y las conservadoras eran cargadas justamente con trozos de hielo para mantener las bebidas frescas.

Don Ángel Nicolás fue uno de los habitantes de lo que en Victorica se dio en llamar el "Barrio de los turcos". Recuerdo la indignación que sentía Mustafá cuando le decían erróneamente "turco", dado que él era oriundo de Egipto. La misma que sentía el Dr. Sigalevich, cuando le decían "ruso", siendo que él era de nacionalidad ucraniano.

En dicho barrio se instalaron los Julio, la familia de Romualdo Nicolás, la de don Abraham Nicolás y también la de don Ángel. Más allá la familia de don José Raful. Y hacia el este la familia de Julio Moisés al que se lo conocía por el apodo de "el turco del bajo", dado que en la esquina había una depresión natural del terreno que generaba una gran laguna cada vez que llovía.

Cuando llegó al Territorio Nacional de La Pampa, su primer destino fue la costa del río Salado, donde se inició como vendedor ambulante. Por esos años el sistema del Salado-Atuel funcionaba a pleno y allí había muchas familias dado que en la zona rural circundante se criaban centenares de miles de ovejas, caprinos, caballos y algunas pocas vacas, que necesitaban de mano de obra intensiva. Don Ángel, joven y arriesgado, solía cruzar el río en la época en que no había puente alguno nadando y con la bolsa de mercadería atada a la espalda.

Fue allí donde don Ángel conoció a una de las hijas de la familia Miranda, con la que se casó, de cuyo matrimonio con Eusebia nacieron varios hijos. En la foto de arriba se observan cinco mujeres y tres varones. Leonor, Yolanda, Yamile, Matilde, Olga, Tomás, David y Miguel. No estarían en esta toma ni Sara ni Mario, salvo error u omisión.
Don Abraham Nicolás, primo de don Ángel, también de nacionalidad árabe estaba casado con una paisana de apellido Elías, de nombre Marta en castellano y Nimbre en árabe. La foto de arriba fue tomada en fecha cercana al día del fallecimiento del jefe de la familia. Allí está la viuda de luto y madre de cinco hijos varones y dos mujeres también vestidas de negro. Hemos encontrado el apellido Elías en la zona de Loventuel en la primera década de su fundación, aunque no puedo establecer si existía algún parentesco.

Don Abraham falleció el año 1924 con alrededor de 50 años. Su esposa lo sobrevivió 50 años. A ella le tocó criar a todos sus hijos. En los primeros tiempos se dedicaron a la quinta donde cosechaban hortalizas, verduras y uvas de una importante viña, productos que eran transportados en un carro hasta Telén para su venta.

Los varones fueron Julián, Jorge, Eusebio, José y Abraham y las mujeres Catalina y Rosa. Catalina se casó con Juan Nicolás (hijo) y Rosa con Severo Vargas, uno de los hijos del cartero de Telén. Un nieto de Abraham, Norberto Nicolás ha sido Intendente de Victorica en varios periodos. Don Jorge Nicolás fue Juez de Paz.

Don Abraham Nicolás era hermano de Juan Nicolás que se afincó en Telén y de María Nicolás que se casó con Julio Moisés y del señor Hadad, casado con una Scucciato, padres de David, Luis, Ricardo y otros hijos.

El caso de las familias Nicolás, Hadad y algunos de la familia Moisés al llegar a la Dirección de Migraciones de Argentina, sufrieron los inconvenientes de no poder comunicarse porque no entendían el idioma castellano. Es por eso que tienen distinto apellido, pero algunos eran hermanos o primos. En realidad todos eran de apellido Hadad, pero en la documentación, cuando leyeron se encontraron con que tenían otro apellido. Esa era la arbitrariedad de los funcionarios que, sumado a la imposibilidad de hacerse entender, produjo estos atropellos a la identidad personal.

En la foto de arriba se observa al árabe don Salvador Abdala con sombrero en la mano. Fue tomada en la casa de comercio de Federico Calandri y Cía, el día en que se inauguraba la Agencia IKA (Industrias Kaiser Argentina).

Don Salvador Abdala llegó desde Luan Toro, en busca de mejores horizontes para su familia, con su tienda. Alquiló a los descendientes y herederos de la familia Lemme, en el local de la esquina detrás de la escuela 7 funcionó la tienda y en el local detrás del Hotel de la familia Figueroa instaló la casa de familia y en el salón de adelante funcionó una despensa con anexo tienda. Se sabe que los integrantes de la colectividad árabe, antiguos descendientes de los fenicios, tienen mucha facilidad para las actividades comerciales.

Hay que recordar también a otros árabes que poblaron Victorica con sus comercios. Entre ellos se puede mencionar a los Moisés, los Hadad, y desde mediados de la década de 1950 la familia de Jacinto Mustafá, sobrino de Salomón que estaban instalados en Telén. Con Salomón supo trabajar el Juan Bautista Vairoleto.
Don Luis Roberto Pagella, italiano cuando llegó a Victorica, trabajó unos años también en Telén, que como he dicho en la primera década de 1910 era un faro de atracción para los inmigrantes, sobre todo cuando todavía vivía allí su fundador Alfonso Capdeville y los comercios, industrias y oficios artesanales, unidos a la explotación agropecuaria, estaban a pleno.

Después se vino a Victorica y durante unos cuantos años trabajó para la firma de J.J. Llorens, J. Antich y Cía. allí fue encargado de la sección automotores, venta de repuestos y reparaciones de los mismos. Posteriormente se independizó y puso un taller por su propia cuenta. Como comenzó al aire libre, debajo de un chañar que había en el solar lo bautizó como "Taller Aéreo". Fue propietario de un colectivo, creo que el primero que llegó a la zona, con el que hacía transporte hacia la zona del Salado.

NOTA: Agradezco a todas las personas que me han permitido tener copias de sus fotos familiares, como así también a quienes me han informado en distintas oportunidades

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