lunes, 23 de diciembre de 2013

EL NEGRO DE LA CHACRA

Después de cuarenta años sin tener noticias sobre su paradero, ni sobre su familia, o su salud, el pasado 7 de diciembre de este año 2013, logré localizar al amigo de la infancia Anacleto.

Anacleto Fructuoso Buenaventura García, alias "El Negro de la Chacra", como le decía nuestro padre Marcial, se crió en la chacra que nuestra abuela Elina García viuda de Roldán tenía en Loventuel y que luego compró don Prudencio Sánchez y que en la actualidad es de propiedad de una de las hijas de don Renato Silva nuestro lechero.

Su padre y nuestra abuela eran hermanos y como la familia era numerosa, hacia finales de la década de 1930, su tía, nuestra abuela, se hizo cargo de su crianza. Según el propio Anacleto su tío Pedro García lo habría inscripto dos años después de su nacimiento que habría ocurrido alrededor de 1937.

A don Fructuoso, su padre, que trabajaba en campos del sur de la provincia de San Luis, no lo encontraron cuando nació su hermano menor "Coco" y por eso lo asentaron en el Registro Civil con el apellido de su madre Ojeda. "Coco" Ojeda fue empleado de la panadería de Humberto Ribas, integró el equipo del Club Cochicó, luego se trasladó a Santa Rosa, donde puso su propia panadería y en la actualidad estaría viviendo en San Luis con uno de sus hijos.

A la izquierda "Cacho" Peralta, al centro Anacleto y a su lado Luis Ernesto Roldán, su amigo de la infancia

Cuando nuestra abuela vendió la chacra, adquirió un cuarto de manzana a una cuadra de "Los Pisaderos", con una casa construída en la esquina de las calles General San Martín y Jaime Sidebottom. Como había traído un par de vacas lecheras, un caballo, algunas gallinas, Anacleto era su ayudante, el niño de los mandados y su acompañante.

En ese predio, supimos juntarnos con Anacleto, que ya era visitado por su amigo "Bebe" Castillo, a jugar a los cowboys o a "policías y ladrones". Recuerdo que abuela Elina lo mandaba a comprar carne a la carnicería de Bolé, a lo de Calandri, a comprar pan a la panadería de "Tito" Plaza. En todos esos lugares Anacleto pedía la yapa como se acostumbraba en aquellos años, pero además con su picardía y sus necesidades de un adolescente, se quedaba con algunos vueltos.

Una de las anécdotas que nos contó fue aquella vez que le robó a William Sidebottom un zorrino que tenía en el patio. Anacleto tuvo la ocurrencia de llevarlo una noche al baile que había en el Club Cochicó y con la complicidad de algunos amigos, lo soltó en medio del baile, con la consiguiente alarma cuando el zorrino regó su apestoso y penetrante orín por todos los lugares donde pasó.

Trabajó de ayudante de cocina en el Colegio Don Bosco, cuando el cocinero era Cisneros. En ese lugar le tocaba también hacer los mandados. Comprar la carne en la carnicería de Miguel Peralta, el padre de Cacho, el pán de la panadería de Sierra.

Cuando le tocó el servicio militar fué destinado al Regimento de Toay, allí se encontró con "Coco" Marini, otro de sus amigos, el gran constructor de barriletes, el jugador de bolitas y de figuritas. Gran lector de las ediciones de historietas de cowboys. Años después sería arquero del Club Cochicó.

Anacleto trabajó en muchas actividades, una de esas fue en 25 de Mayo, cuando se estaban haciendo las obras del puente dique. Fue con el "Bicho" Gilardenghy, quien tenía camión. Después se convirtió en hachero, para la década del 1970 la última vez que lo ví estaba trabajando en la estancia "Las Vertientes".

Se había juntado con una paisana, que le dió dos hijos varones. Ahora en la vejez, ya jubilado, vive en Victorica en casa de una familia amiga de la zona de Martín de Loyola, provincia de San Luis.

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