lunes, 22 de julio de 2013

BERASATEGUI HERMANOS



El próximo 27 de julio se cumplirán 50 años del accidente que le costara la vida al aviador español, Félix Berasategui Sabando, vecino de la localidad oesteña de Victorica (La Pampa).
“Felucho” como se lo apodó, y con el fue popularmente conocido, era el hermano menor de Félix Berasategui, llegado a Victorica desde la península europea, el 24 de octubre del año 1913.
Habían  nacido en Matamoros, alrededores de Bilbao, provincia de Vizcaya, situada al norte de la península ibérica y frente al Mar Cantábrico.

Eran hijos de Juan Berasategui y de Petronila Dolores Sabando. El año 1917 arribó otro hermano de don Félix de nombre Francisco, proveniente de Olite provincia de Alava.Recién el año 1932 llegará Felucho. 
La causa de la inmigración de los dos hermanos mayores fue las incesantes guerras a las que eran  llevados los jóvenes, a pelear en las colonias españolas al norte de África, de las que muchos no volvían a sus hogares.
En cambio el motivo de la expatriación de Felucho fue recordada así por su hermano mayor: “Estaban por quemar la bandera monárquica y él lo evitó pisando a la persona mandada a ejecutar esa medida. Esa fue la causa que determinó su viaje a la Argentina. Es decir huyó del castigo que significaba un acto de esa clase”



En la foto se observa en primer plano a Francisco, en segundo lugar a Félix y en tercer lugar a Felucho, parados delante de la estructura del avión que armaron en Victorica y que luego de hacerlo arrancar tuvieron que sujetarlo con las sogas y el peso de sus propios cuerpos para hacerlo bajar
Don Félix “Viejo” a su arribo a Victorica en el Ferrocarril del Oeste, fue recibido por su tío Bautista Padrones, venido a La Pampa Central y afincado en la primera población fundada en este Territorio Nacional por el Ejército, seis meses antes.
Al día siguiente, como tenía conocimientos de herrería, el señor José Ghizzo, que se dedicaba a la reparación de carros lo contrató inmediatamente. Poco tiempo después se fue a Telén y allí trabajó con el vasco Laborde, muy buen herrero según solía recordar. Después volvió a Victorica y se dedicó a la herrería por su cuenta, reparando carros y al año siguiente le compró el local de la herrería con todos los elementos a don Ignacio Zamorano, juez de Paz de la localidad durante muchos años.

Luego de las primeras changas don Félix “Viejo” recordaba que el Intendente de Victorica en 1915,  Benjamín Garritani, lo llamó para que colgara en el Salón los grandes espejos que habían sido donados por la familia del General Benjamín Victorica.  Félix Berasategui ayudado por su hermano Paco y varias personas bajo su dirección, fue también el responsable de colocar las grandes campanas dentro de la nueva cúpula de la Iglesia Nuestra Señora de la Merced, cuyas primeras campanadas se escucharon en el centro de Victorica un 12 de octubre de 1928.

Al poco tiempo dejó la reparación de carros y se dedicó a la colocación de molinos de viento en la localidad y los campos y chacras de los alrededores y pueblos vecinos. Hacia fines de los años 1970 llevaba colocados más de 260 molinos en la zona.
Cuando llegó Francisco, traía consigo los planos, que había adquirido en España, con las instrucciones para armar un avión.

Con esos planos y el motor de avión usado que le habían adquirido a Borthiry en San Luis, los tres se dieron a la tarea de armar la estructura en la herrería el año 1935. El motor era de origen francés, diseñado el año 1909 por los hermanos Laurent y Luis Seguín. Se trataba de un Gnome de nueve cilindros que giraba a un máximo de 1.000 rpm alrededor de un cigüeñal fijo, moviendo la hélice sujeta al bloque del motor que se autorefrigeraba.
En la foto a la izquierda Federico Ortíz Echagüe, al centro su madre doña Elizabeth y del otro lado Felucho, en la estancia La Holanda

El año 1945 se realiza la asamblea constitutiva de la Cooperativa de Electricidad de Victorica, cuyo Consejo de Administración integrará Felucho, volcando desde ese momento todos sus esfuerzos y conocimientos de motores, al servicio de la Institución.

Felucho hace amigos por su forma de ser, jovial y dicharachero, entre los jóvenes que practicaban deporte y entre ellos conoce a Federico Ortiz Echagüe, quien  tenía un avión, en la Estancia "La Holanda".
Cuando su hermano “Paco” está en España  visitando a los parientes en 1948, Felucho compra su primer avión. El día que “Paco” retornaba en tren, Felucho sobrevoló con su avión el convoy desde Luan Toro hasta Victorica para darle la bienvenida a su hermano que regresaba a su segundo hogar.

Le encantaba el Turismo de Carretera, a cuyas competencias asistía no sólo en Victorica, sino que iba a Eduardo Castex o General Pico para palpitar el rugir de motores. Cuando pudo se compró una moto y a principios de la década de 1960 adquirió un karting con el cual participó activamente en las carreras zonales de esa categoría.

El año 1948 Felucho comienza a estudiar en la ciudad de Trenque Lauquen, provincia de Buenos Aires, donde conseguirá su brevete de piloto.
El primer accidente nos lo contó “Pibe” Viniegra, el odontólogo que vivía en la misma vereda donde los vascos tenían su vivienda. Cierto día Felucho lo invita a viajar a Buenos Aires en el avión de Federico Ortiz Echagüe, para llevarlo a control mecánico y de paso realizar sus primeras prácticas.

El avión carecía de brújula, de modo que para orientarse, Felucho utilizaba las vías y los carteles de las estaciones del Ferrocarril del Oeste que desde la Estación Once llegaba hasta Telén. Cuando llegaron a Luján, a la que identificaron por las altas torres de la basílica, los envolvió un gran frente nuboso restándole toda visibilidad al piloto.

El avión tampoco tenía instrumentos de comunicación, de tal forma que no podían ser auxiliados desde tierra. Apenas distinguieron el suelo, Felucho inicia el descenso del avión. Tras un breve carreteo terminaron dentro de una laguna cabeza para abajo, en medio del agua y barro. El primero que logra salir de esa situación incómoda fue Felucho quien con total desparpajo le dijo a Pibe “sal, hombre sal”. Pibe entretanto trataba de desenredar el cinturón de seguridad y la ropa de la valija que se había abierto.

Los expertos en aeronavegación que los habían visto pasar, suponían que el avión se habría incendiado, porque al avistarlos, desde la Base Aérea de Morón, comunicaron a Don Torcuato, que la aeronave había pasado rozando la torre de agua, por lo que presumían que debía tener problemas.


El equipo "La roseta", que Felucho integró junto a Zanín, Pérez, Di Dio, Gesualdi, Costantino, Miguez, Viniegra, Rochereul y Priani
Don Alfonso Palmieri otro de sus amigos nos contó que él lo solía acompañar a llevar repuestos de molinos o automotores a la localidad de Santa Isabel. Recordó que les acercaba los elementos solicitados a través de la radio policial o por telegrama del Correo. Cargaba los repuestos y cuando llegaba a los médanos de Santa Isabel ahí, luego de un sobrevuelo a la población, tiraba el encargue en la cresta de la arena, dentro de una bolsa.

Su hijo Juan Carlos García, nos contó que su madre Simona Zamudio, de profesión enfermera, pareja del Vasco, en varias oportunidades acompañó a Felucho a Santa Isabel para transportar enfermos hacia el Hospital de Victorica, sin cobrar ni recibir compensación alguna.
El vasco “Felucho” integró un equipo de fútbol en su juventud. Después como todos los descendientes de esa colectividad comenzó a jugar a la pelota a paleta de frontón. La primera cancha de ese deporte se había inaugurado a principios de la década de 1930 y estaba contigua a la casa de la familia Reale, enfrente de la cual estaba el taller de herrería de los Berasategui.

Años después el Colegio Salesiano funda el “Ateneo Don Bosco” que incluye la construcción de un Frontón para la práctica de pelota a paleta, la que es inaugurada con la presencia del Gobernador de ese entonces Doctor Salvador Ananía y del Intendente Municipal don Eladio Rodríguez. Era la época de los salesianos Beltrame y Rolhaiser de la colectividad, que fomentaban el fútbol y la pelota vasca.

Entre el grupo de los entusiastas de la pelota a paleta estaba Felucho, los hermanos Romero, don Carlos Balech, el “Negro” Iriarte, Alcaráz, el vasco Lázaro Mendiara, los hermanos Orueta, los hermanos Vidart, Dentoni, Carranza, Navarro, Costoya, Etchart, Toffoni y Mendía (funcionarios de Vialidad Nacional) Marcial Roldán (nuestro padre) y otros lugareños a quienes se agregaban los fines de semana o en ocasiones especiales el vasco Sarasketa de Carro Quemado, los vascos Irastorza y Garmendia de Telén y Jáuregui de Luan Toro.
En la foto se observa la ocurrencia de Felucho de la frase que se lee en el cartel que le puso al camión cero kilómetro. A su lado está el cura párroco, detrás está su sobrino José Garayo y arriba su otro sobrino Pedro Saborido

Recuerdo que el año 1956 nuestra maestra de 6º grado Beatriz Urbano, invitó a Felucho al aula, para que nos contara la odisea de la que había sido protagonista con su avión, oportunidad en la que pudimos observar fotografías de la máquina destruida en la pista. El año 1955 Felucho y su hermano Paco habían concurrido a Mendoza invitados por autoridades del Ejército. Paco, al escuchar las bombas cerca del Plumerillo le dice a Felucho ¡hombre mira que recibimiento!

Pero las bombas no eran de estruendo sino de los morteros que desde la pista que ya estaba tomada por los rebeldes, quieren evitar ser atacados. Felucho duda sobre qué hacer, pero lo intiman a que descienda. Al momento de estar en tierra toma el control de la máquina un oficial del Ejército quien al intentar hacer una maniobra produce un accidente, destrozando el avión, a consecuencias del cual Felucho sufre un gran golpe en la columna. Un año después y luego de aclarado el incidente el Ejército le entrega el avión reparado.

Otro accidente protagonizado por Felucho, fue en un viaje a Buena Esperanza (San Luis) llevando al señor Carlos Mattiauda de Santa Rosa. Al intentar descender volando bajo, choca contra un eucaliptus con un ala y, el avión cae entre unos tamariscos, luego impacta contra un alambrado, cerquita de una letrina. La señora que salía en esos momentos, se llevó un gran susto, porque no sabía lo que había pasado. A consecuencia de este accidente el avión queda inutilizado y el piloto con sus piernas lastimadas.
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En el salón del Club Cochicó delante del motor Gnome con sus sobrinos Margarita Berasategui y José Garayo
Juan Carlos García hijo de Felucho nos contó, que el día anterior que iba a viajar hacia Bahía Blanca él quería ir, pero como solo tenía 8 años y tampoco había lugar, le dijo que no porque además no debía faltar a la escuela.
Analía su hermana más chica, también hija de Felucho, lo recuerda cuando en las mañanas los llevaba a la escuela, ella era alumna del Colegio María Auxiliadora y su hermano del Don Bosco. Un día de una de esas heladas de varios grados bajo cero, el auto no le arrancó así que Felucho traía los niños uno de cada mano caminando, desde la casa cerca de la Estación del Ferrocarril, mientras iba cantando “linda mañanita cuando sale el sol”.

El día sábado 27 de julio del año 1963, alrededor del mediodía Felucho que piloteaba su avión un “Luz Combe Silveire” de dos plazas, acompañado por el joven Julio Francisco Mayor de 25 años oriundo de Bahía Blanca e hijo del transportista de combustibles que traía los mismos desde aquella ciudad hasta Victorica, se incrustan contra una "lomada de tosca-greda" de escasa altura.
Ese día “en el momento de ocurrir la tragedia, una espesa niebla rastrera cubría la zona” (diario La Arena). Cuando Felucho intentó aterrizar en la pista del Aeroclub de General Acha, un error de cálculo en la maniobra produce la colisión del avión contra "la bajada de la pequeña lomada" (en las cercanías donde actualmente se encuentra el monumento a Ceferino). El aparato se incendió inmediatamente sin que ninguno de los dos pudiese escapar a la tragedia.
Felucho sostiene en brazos a la niña Yolanda Rodríguez Huarte, de la Estancia La Marianita de Carro Quemado
Felucho era en ese momento presidente de la Cooperativa de Electricidad de Victorica, cargo en el que había sido reelecto desde el año 1955, contaba con cincuenta años de edad. Su fallecimiento produjo gran consternación entre su familia y amistades.

Recuerdo que cuando conocimos la noticia, con algunos amigos del Club Social del que era un cliente cotidiano, fuimos hasta la esquina de la escuela desde donde se observa la casa de familia y la estación de servicio YPF que estaba en la esquina de la plaza, en un intento por conocer detalles del suceso.
Tengo gravado en mi retina ver a su sobrino “Bocha” Garayo entrar y salir en el auto familiar y a otros familiares y amigos. En ese momento no supimos que Margarita la hija menor de “Paco”, había quedado en Bahía Blanca


El año 1972 un grupo de amigos se reunen en el Salón de la Municipalidad  para realizar la Asamblea Constitutiva del Aero Club de Victorica. El Intendente Raúl Kenny había aprovechado la presencia de la empresa de pavimentación para hacer la obra también en la pista de aterrizaje que está dentro de la chacra municipal.

La propuesta de don Federico Ortiz Echagüe, fue que el Aero Club llevase el nombre de Félix Berasategui en homenaje post morten, la que fue aceptada por unanimidad de los presentes.
La primera comisión directiva estuvo integrada de esta forma: Presidente Federico Ortiz Echagüe, vice Raúl Fortete, secretario Juan Poggi, prosecretario Roberto Balbi, tesorero Esteban Balbi, pro Luis Eiras, vocales titulares, Florencio Peirone, José Garayo, Ramón Alfonso, Carlos Cesanelli, suplentes: Raúl Ragone, Amadeo Palmieri, Orlando Martín, Emilio Martínez. Revisores de Cuenta: titular Pedro Viniegra, suplente Luis Roldán. 

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