lunes, 3 de junio de 2013

DIA INMIGRANTE ITALIANO

El 3 de Junio de cada año se celebra en la Argentina, el Día del Inmigrante Italiano. Se dispuso ese día en homenaje a Manuel Joaquín del Corazón de Jesus Belgrano, cuyos padres eran genoveses.

A la República Argentina llegaron muchos inmigrantes de origen europeo, cuando todavía esta era colonia española. "De un censo de 1805 resulta que en Buenos Aires vivían 469 extranjeros; los más eran portugueses (265), italianos (92), franceses (54), norteamericanos (26) e ingleses."

"Entre los italianos había un comerciante ligur, Domenico Belgrano, que llegó a ser Regidor del Cabildo y Alférez de la ciudad, rango que le permitió cierta holgura económica como para enviar a su hijo Manuel a estudiar leyes a España."(1)

Llegaban por barco, después de una travesía de varios días, en la que los más pobres viajaban en la tercera categoría. Se daban recomendaciones para esos viajeros a los fines de hacerles un poco más fácil las peripecias que comenzaban por hablar un idioma distinto al que predominaba al país que habían elegido como destino.

"No tenga en cuenta los lavados (de ropa) que pudiera hacer a bordo y tenga en mente que cuando el barco para en Canarias o Cabo Verde para cargar carbón, la nave y los pasajeros se cubren de polvillo que ensucia las ropas y obliga a cambiarlas."

"En las horas previas al embarque no le aconsejo quedarse encerrado y asustado en el hotel. Pero le recomiendo no comportarse como un visitante arrastrando bolsos y llamando la atención de los cavalieri d! industria que abundan especialmente en las ciudades marítimas."

"Sea culto, evite caer en brazos de algún tramposo, pero no deje de dar una vuelta por la ciudad.. Si usted es jefe de familia provéase de jabón de lavar para llevar a bordo, así como la mayor cantidad de galletas para sus niños pequeños."

"No compre licores ni bebidas; si en cambio limones, que le serán útiles en caso de que algún miembro de su familia no tolere el viaje por mar (a bordo los limones son caros). si usted embarca en aquellos modernos vapores destinados al transporte de emigrantes que disponen de espacio en cubierta, le será útil llevar sillas portátiles. De este modo no se verán obligados ni usted ni los suyos a sentarse en el suelo, que no siempre se conserva limpio y seco."

La persona de gorra parada, de vigotes canosos señalado con el número 3 es don Julio Marzano quien en 1919 estaba haciendo construir su panadería al lado de la casa de familia y muy cerca de la laguna "Los Pisaderos"

Llegar al puerto de Buenos Aires era dar por superada  una parte de las dificultades. Pero de ahí en adelante comenzaban otro tipo de inconvenientes. Abandonar el buque que quedaba fondeado lejos del puerto, era un arduo problema.  Hasta 1883 y años subsiguientes los inmigrantes descendían a unos lanchones planos, chatos, sin quilla que eran remolcados por diversos vaporcitos. Aunque había otro tosco maderamen, de fundación más antigua, denominado muelle de la Aduana Vieja.

Otros inmigrantes recuerdan también un último trasbordo, desde los lanchones a carros tirados por caballos con los que alcanzaban finalmente los muelles.

"Tras un breve trámite, pisaban suelo argentino e inmediatamente se alojaban en el Hotel de Inmigrantes muy cerquita del puerto. Algunos traían rumbos y datos precisos: la dirección de un pariente o paesano del pueblo que les había ofrecido casa y trabajo."

Esta fue la historia de los hermanos Imbelloni, oriundos de la provincia de Potenza, de la región de Basilicata (Italia). Un terremoto acaecido el año 1857 destruyó buena parte de la ciudad de Potenza.

Los Imbelloni eran primos de los Marzano, otra familia italiana que habían llegado antes a la Argentina y se habían instalado en los campos de la zona de Victorica en la que don Nicolás Marzano y su familia se ocupaban de la incipiente agricultura de la alfalfa que a fines de la década de 1890 y la primera década del 1900, daba ocupación a bastantes personas.

El año 1912 llega a la Argentina don Vicente Imbelloni, quien traía la consigna familiar de regresar con sus hermanos al hogar paterno en su patria de origen. El año 1901 había arribado su hermano mayor don Víctor Imbelloni, quien había sido requerido por su tío don Nicolás Marzano porque tenía una trilladora de alfalfa y necesitaba un ayudante más.

El año 1906 había arribado con tan sólo trece años de edad su hermano menor Isidro Imbelloni, quien partió a trabajar en una casa de Ramos Generales que tenía el francés don Alfonzo Cazaux en la zona de Santa Isabel donde los rios Atuel y Salado permitían la crianza de ovejas en grandes majadas.

Cuando arriba Vicente, ingresa por el ferrocarril del Sud que llegaba desde el puerto de Bahía Blanca al Territorio Nacional de La Pampa Central. Es por eso que se queda en General Acha trabajando unos meses en el Ferrocarril. Después cambió de residencia instalándose en la Colonia Castex en donde trabajó en la cosecha fina para posteriormente ingresar como dependiente de la casa de comercio del italiano Cinquina.

Don Francisco Cinquina tenía conocimientos de carpintería y experiencia en negocio de funeraria. Al arribar a territorio pampeano ejerció de "mercachifle". (El mercachifle es comerciante al por menor, de poca monta), luego se instaló con una "Fonda" (restaurant de mínima categoría) en Arizona al sur de la provincia de San Luis. Luego se trasladó con su esposa a Eduardo Castex que prometía ser una plaza de mayor crecimiento.

Estando en Eduardo Castex don Vicente Imbelloni, que trabajaba en el acarreo de mercadería desde la estación al comercio de Cinquina, aprovechando el ferrocarril del Oeste, decide ir a reunirse con sus hermanos. Al llegar a Victorica toma contacto en la Sociedad Italiana con algunos de los pioneros italianos de la zona don Pascual Mazzuco quintero, don Domingo Lemme y Gialdino Lemme, comerciantes de Ramos Generales.

Vicente se pone a cultivar vid por su cuenta, pero mientras espera que se desarrollen sus parrales cosecha en las quintas de Mazzuco, de Rebollo y de Lemme. Luego cuando los años de cosecha son rendidores la comercialización de uva la extiende a clientes de Luan Toro, Conhelo, Eduardo Castex y Monte Nievas. Para el envio utiliza grandes canastos y el flete económico del ferrocarril que comunica todos estos pueblos

Cuando llega principios del año 1914 don Vicente ha acordado con su hermano Víctor regresar a Italia a reunirse con su familia cumpliendo el el mandato paterno. Su hermano Isidro ha decidido quedarse para siempre en Argentina donde ha formado familia y ya tiene muchos amigos de la colectividad y entre los criollos.

Hacen la cosecha y se largan en el carro lleno de canastos de uva para Eduardo Castex, donde han acordado previamente con el comerciante Zamarbide que él les compraría la mercadería, el carro y también los caballos. Están llegando cuando sienten estruendos de bombas, se acercan a preguntar en la Estación del Ferrocarril y la noticia es que Europa ha entrado en Guerra.

Ante esta noticia Zamarbide se disculpa de no poder cumplir con lo acordado y pone como excusa la incertidumbre que significaba para sus negocios esa guerra en el viejo continente. Don Vicente y su hermano Víctor vuelven a Victorica y jamás regresaron a su añorada Potenza.
Nota: (1) Wolf y Patriarca, obra citada.
FUENTES
Wolf, Ema y Patriarca, Cristina: "La gran inmigración" Editorial Sudamericana, Joven Ensayo, segunda edición marzo de 1993
Roldán, Luis Ernesto: "Historias de Vida", Editorial L&M, General Acha enero de 1999

1 comentario:

  1. Estimado Luis Roldán: Hola. Caí por casualidad en este blog buscando reseñas de obras de mi abuelo, el Chino Amieva, y me vengo a encontrar con una anécdota que lo tiene como 'actor secundario' a mi bisabuelo Miguel Zamarbide, que llegó a tener un almacén de ramos generales en Conhelo. Gracias por compartirla. Abrazo, Wilki Amieva.

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