sábado, 19 de enero de 2013

LOS TOLDOS DE PINCEN

El cacique Pincén, luego que forma su propia tribu, establece su toldo y el de su gente en las aguadas de Atranentrú (Las Tunas, Partido de Trenque Lauquen, provincia de Buenos Aires).
Pero a pesar de haberse radicado muy cerca de la línea de frontera, a los jefes del Ejército Nacional que quisieron hecharle mano, no les fue fácil.

"El 23 de agosto de 1872, desde el fuerte Paz, Hilario Lagos se internó en la búsqueda de Pincén, secundado por el comandante José Garmendia, jefe del batallón Guardia Provincial." Pero fue en vano, la incursión de Lagos, pues en los alrededores no encontró a Pincén ni a sus hombres de lanza, porque era costumbre del cacique mudar permanentemente su asentamiento, según la época del año, las variaciones del clima y sobre todo por las noticias que le llegaban de sus informantes.

Cinco años después el comandante Conrado Villegas, acicateado por el Ministro de Guerra Adolfo Alsina, decide salir en su búsqueda a principios de noviembre del año 1877. Según la información que maneja Villegas (El Toro) Pincén tendría sus reales en las cercanías de Loan Lauquen (Laguna del Guanaco), en territorio más al sur de la frontera.




Tampoco lo encontraron en la Laguna del Guanaco. Villegas decide continuar la búsqueda, porque no podía volver al fuerte sin nada, porque eso hubiese sido como aceptar el fracaso de la expedición. Después de una hora de marcha divisa unos toldos, ante lo cual decide que la tropa se lance sobre ellos. Se introduce en el bajo y ordena la carga.

Manuel Prado describe en su famoso libro "Conquista de la Pampa" las escenas del enfrentamiento. "Era aquello una confusión de todos los diablos. Carreras, gritos, todos esos rumores llegaban a nosotros como si el infierno hubiese enviado sobre la tierra sus legiones. Estábamos en un valle al que los montes que lo circundan daban aspecto de picadero. En el centro, una laguna hermosísima y aquí y allá, diseminados en el mayor desorden, esqueletos de animales, trozos de cuero, restos del toldo de algún cacique, tal vez."

"En este escenario, Villegas atacó por primera vez las tolderías de Pincén en Malal-Co, 40 kilómetros al norte de Toay." En un fragmento de su informe al Ministro de Guerra dice Villegas: "La persecución duró cuatro horas en los montes, dando el siguiente resultado: 80 indios muertos, 4 cautivas rescatadas y 104 de chusma prisioneros, 300 caballos, 1.500 ovejas y 70 vacas y bueyes tomados." Y agrega a continuación: "No pudiendo hacer llegar la majada al campamento de Tranque Lauquen, pues estaba a 52 leguas de él, la hice matar a fin de quitarle a los salvajes ese alimento. La posición de Malal es pintoresca. Grandes montes de algarrobos, con pasto de primera clase. Una preciosa laguna de agua dulce (la más dulce que he encontrado en el desierto)."





Esa vez el astuto Pincén tampoco fue hallado, porque según se supo después, "se encontraba en los toldos de Baigorrita, en Poitahué (Quenque, cercanías del actual Carro Quemado). Había ido para atenderse con una famosa machi por el tumor colosal que tenía en la pierda derecha, que le dificultaba montar a caballo."

"El último periodo de su cacicazgo, Pincén tenía allí su asentamiento principal en el corazón de los montes pampeanos, que los indios llamaban Mamuil Mapu ("Tierras de los árboles") El nombre Potrillo Oscuro responde a una leyenda sobre un hermoso potrillo, destacado entre todos los que se pudieran ver cerca de esos parajes. La indiada siempre había querido bolearlo, y ninguno de los innumerables tiros que le arrojaron hasta los mejores boleadores pudo voltearlo para apoderarse de él."

"El potrillo oscuro siempre se internaba en el monte y se perdía de vista. En una oportunidad lo persiguieron mucho, hasta que se metió en la laguna grande del monte y desapareció. Según la creencia, el animal había nacido cerca de una salamanca (lugar sagrado), de ahí su invulnerabilidad y la explicación misteriosa de su desaparición, pues allí supuestamente habitaba un ser que otorgaba poderes."

"Los bosques de Potrillo Oscuro eran milenarios, y según Schoo Lastra (1951) fueron visitados por míster Thays (urbanista y paisajista francés nacionalizado argentino) quien se sorprendió al observar cortes transversales en los troncos en círculo, que daban la sensación visual de estar en un gran corral"

"Dos leguas dentro de los mismos se hallaba la mejor aguada de la región: un lago situado en una depresión del terreno que almacenaba considerable caudal de agua llovida en todos esos contornos. Junto a él tenía su toldo el cacique Pincén."

"Pincén, no obstante su desaliño personal, en lo que concernía a su hogar, lejos estuvo de ser un despreocupado. Al contrario, lo tuvo dispuesto hasta con gusto que aventajó a alguno de los cascos criollos (...) En la margen del gran lago y al reparo de algunos algarrobos, acertadamente esparcidos en un desmonte, tuvo él su casa a la que por su forma circular llamaban los indios: Malal, corral, denominación que daban también al paraje en que se hallaba."

FUENTE UTILIZADA:
Estévez, Juan José, "Pincén vida y leyenda", Editorial Biblos, primera edición Buenos Aires, Argentina junio de 2011


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