viernes, 17 de agosto de 2012

DE CARRIPILUM A YANCAMIL


La guerra contra el indio o la conquista del desierto, en el territorio pampeano.
“La lucha entre el blanco y el indio –o el huinca y el mapuche, o el cristiano y el infiel, o el civilizado y el salvaje- comenzó desde el arribo del primero al Río de la Plata.”
“En 1810 se abre el puerto. Los hombres de Mayo necesitan la única riqueza de las pampas a fin de venderla a Europa. Se codicia el ganado. Los indios defienden la posesión de sus tierras, donde éste pasta. Los choques son continuos. La guerra se enardece. Es la segunda parte de la epopeya. La aparición de Callvucurá –Piedra Azul-, castellanizándolo, Calfucurá, será la tercera parte, ya que Calfucurá, peligroso diplomático, consigue unir a las tribus antes divididas.”
“Además, los realistas vencidos en Maipú o los chilenos después, empujan a los araucanos hacia el Este, exacerban su codicia, como la de bandoleros y gauchos alzados.”
“Otra complicación: los indios amigos, los que comercian con los blancos o reciben su tributo, se oponen a los llegados del Oeste: los Catriel o Coliqueo contra los Calfucurá o Yanquetrúz. La política se entrevera con la lucha franca. Todo es confuso y complejo. Hay pícaros en uno y otro bando.” (Yunque, Alvaro en Barros, Alvaro, “Fronteras y Territorios Federales de las Pampas del Sur”)



El viaje del intendente chileno Luis de la Cruz
El gobernador intendente de la provincia de Concepción (Chile), encarga al Alcalde de la ciudad el año 1806, explorar la factibilidad de un camino entre Concepción y Buenos Aires, por el que pudiesen transitar tanto cabalgaduras como carruajes.
El itinerario del viaje atraviesa el territorio de nuestra actual provincia de La Pampa, cuando en ella vivían las distintas etnias indígenas.

En su Diario de Viaje, Luis De la Cruz deja consignado su encuentro en Marivilú (diez culebras) con el cacique ranquel-pehuenche Carripilum.
Carripilún, Caripilún, Carrilón, Carrepilón o Carripilán fue el sucesor de Llanquetruz, (quien había muerto en 1788), hasta el año 1820 en que se produjo su propia muerte. Carripilún decía que había nacido en Guaylí, cerca de Meucó (La Pampa)
“En el discurso que hizo manifestó la alegría que sentía al recibirlo a él y a su comitiva pehuenche. Además, aclaró: dicen que soy alzado, porque el señor virrey difunto que gobernó antes del actual (Sobre monte) me mandó llamar y yo le contesté que no quería ir, a no ser si él me mandaba llamar como virrey. Yo quería ir como cabeza principal de estas tierras, independientes de su jurisdicción. No tengo por qué ser soberbio, pues no poseo más bienes que mis vasallos”.
“Carripilún estaba en paz y él en persona, a pesar de su vejez, acompañó con sus hijos a la comitiva de Luis de la Cruz hasta Melincué, donde llegaron el 5 de julio y donde lo sorprendió la noticia de que los ingleses habían invadido el puerto de Buenos Aires. Carripilún se ofreció al virrey Sobremonte a ayudar a repeler al enemigo.” (Hux, Meinrado H. “Caciques pampa-ranqueles”)


San Martin y sus paisanos los indios
Luis de la Cruz fue un valioso colaborador del General José Francisco de San Martín en Chile. Cuando  el Gran Capitán se halla en los aprestos finales para comenzar el cruce de los Andes y desarrollar la campaña libertadora en Chile, pero que debía continuar hacia Perú, hizo una reunión con los jefes indios del sur de Mendoza.
En carta enviada a Pueyrredón, por entonces Director Supremo le comunica:
“Excmo. Señor. He creído del mayor interés tener un parlamento general con los indios pehuenches con el doble objeto, primero, el que si se verifica la expedición a Chile me permitan el paso por sus tierras y, segundo, el que auxilien al ejército con ganado, caballadas y demás que esté a su alcance a los precios o cambios que se estipularán. Al efecto, se hallan reunidos en el fuerte de San Carlos, el gobernador Necuñan y demás caciques, por lo que me veo en la necesidad de ponerme hoy en marcha para aquel destino, quedando en el entretanto mandando el ejército el señor Brigadier don Bernardo O’Higgins”.
 (Galasso, Norberto “Seamos libres y lo demás no importa nada. Vida de San Martín)
La campaña al desierto de Juan Manuel de Rosas
Antes de esta campaña, las primeras expediciones a los toldos, llevando la ofensiva fueron las del gobernador general Martín Rodríguez de la provincia de Buenos Aires, quien las desarrolló a partir del año 1820 hasta 1825.
“El indio dominaba las dos terceras partes del territorio nacional actual como dueño de la parte sur de Mendoza, San Luis y Córdoba, la mayor extensión de Buenos Aires, toda la actual provincia de La Pampa, y continuando hacia el sur, la inmensa Patagonia. En Chile, los araucanos dominaban también los territorios que enfrentan nuestra Patagonia y la parte media sur de Mendoza”. (Best, Félix “Historia de las guerras argentinas”)
Juan Manuel de Rosas –el futuro conductor de la gran ofensiva hasta el río Negro- por su conocimiento personal de caciques amigos y del territorio pampeano, comisionado por el gobierno, logra (20-XII-1825) pactar la fijación de una cadena de fortines y puestos en Vulcán (Volcán), Tandil, Cruz de Guerra (Veinticinco de Mayo), y Junín: Sin embargo, los infaltables capitanejos descontentos, aliados a traficantes blancos y desertores asuelan (1826) Salto, Arrecifes y Dolores.”
“A principios de 1833 (vale decir, al finalizar su primer gobierno), inícianse las acciones mediante el adelantamiento de tres fracciones, a saber:
“Columna derecha u oeste: sale desde Mendoza al mando del brigadier general José Félix Aldao, con 400 jinetes y 400 infantes montados. Director de la guerra: brigadier general Juan Facundo Quiroga.
“Columna del centro: sale desde San Luis (San José del Morro) al mando del general José Ruiz Huidobro, con 1.000 soldados de caballería.
“Columna izquierda o este: sale de Montes al mando de Rosas, con 1.180 jinetes, 540 infantes y 5 cañones.”

La primera columna que entra en combate es la central que se topa con Yanquetruz (1.000 lanzas ranqueles, y chilenos) el enfrentamiento es en Las Acollaradas, al sur del río Quinto. El temible jefe indígena, sufre una derrota en la que tiene 160 muertos, cientos de heridos y pierde su caballada, después de eso emprende la retirada y se esfuma detrás del río Salado-Chadileufú.
“La entrada de Ruiz Huidobro a las travesías adquiere, a rigor de clima y aridez, caracteres dramáticos: escasea el agua, cunden las deserciones, flaquean los caballos. Y a 150 kilómetros de su exitoso combate, en Trapal se decide el regreso.
Aldao por su parte, mueve la columna …se establece en Ranquilcó a la espera de las derrotadas huestes de Yanquetruz…acuciado por la espera, tuerce hacia el oeste en procura del Salado, arriando chusmas, pequeñas tolderías y capitanejos aislados, y en Limay Mahuida, falto de noticias y carente de víveres, en regiones sin recursos –pastos y aguadas-, expuesto al frío y las heladas intensas y a los golpes de mano de las hordas indígenas, retrocede al Atuel sin completar, al igual que Ruiz Huidobro, el plan general…”. (Punzi, Orlando Mario “Historia del desierto”)


El proceso de araucanización de la pan-patagonia
“Los misioneros jesuitas señalan el avance de los araucanos no ya a la Patagonia sino hasta las Pampas. Así, el padre Pedro Lozano (1735-1743) escribe que había mapuches establecidos entre los serranos de la provincia de Buenos Aires y los pampas-cordobeses-cuyanos. El padre Tomás Falkner (que anduvo por las Pampas entre 1732 y 1767) nos dice que los Pehuenche y los Pichihuilliche de Nahuel Huapi hablaban la lengua de Chile. Más categórico es el padre José Sánchez Labrador (1772), quien afirma que los Ranquelche y Pehuenche componen una sola nación con los Luluches (mapuches chilenos)”.
“La causa de la venida de los mapuches al territorio que luego sería parte de la Argentina fue fundamentalmente económica. Al este de los Andes hallaban animales de caza, muy buena sal para la alimentación y el trueque, caballos alzados y cimarrones, vacas y, con el surgimiento de las estancias con rodeo de animales alrededor de 1750 (debido a la gran disminución del ganado cimarrón), la posibilidad de producir malones.”

“Los hacendados chilenos (incluso autoridades) contrataban con los indígenas neuquinos para abastecerse de ganado caballar y vacuno robado en el distrito de Buenos Aires. Basilio Villarino (1783) se cruzó con indios manzaneros (también llamados por él pehuenches y aucas; algunos sedentarios, con agricultura y ganadería –o sea, araucanos o araucanizados-) que arreaban 8.000 cabezas de caballos, yeguas y vacas con marca de los vecinos de Buenos Aires, destinadas al trueque con los chilenos de Valdivia (por sombreros, géneros, cuentas, frenos, espuelas y añil para teñir ponchos) En su viaje desde las sierras de Tandil invernaban el ganado en la isla rionegrina de Choele Choel”.
“El coronel Pedro Andrés García señaló en 1810 la presencia de araucanos establecidos en las Salinas Grandes de la Pampa. En su viaje a la sierra de la Ventana (1822) anota nombres de caciques pampas donde predominan los de origen mapuche, lo mismo que entre los ranqueles, enemigos de aquellos”.
“La coyuntura económica internacional repercutió en la movilización de los indígenas por la Patagonia y la Pampa. Las poblaciones del sur de Chile se abastecían con la sal de las Salinas Grandes pampeanas para los establecimientos saladeriles que exportaron charqui y carne salada al Perú, otros puertos del Pacífico y Europa (Olascoaga, 1974)”.

“Alrededor de 1820 el borogano chileno Ignacio Coliqueo emigra a las Salinas Grandes de la Pampa. En 1821 se instalan muchos boroganos en Guaminí, Carhué y la cadena de lagunas de más al oeste, que deben disputar a pampas y ranqueles”.
“En 1834, Juan Manuel Calfucurá, cacique de Llaima (provincia de Temuco, Chile), que ya había andado por las pampas unos años antes, autorizado por Juan Manuel de Rosas para instalarse en Salinas Grandes, cae sobre los ranqueles instalados en Masallé (cerca de la laguna Epecuén, Carhué), da muerte a los caciques Mariano Rondeau, Melín, a muchos de sus subordinados y se apodera del mando de los boroganos.”
“Este cacique llegó a dirigir una confederación de 13.000 indígenas con 2.000 lanceros. Fue llamado general y emperador de las Salinas. Tuvo sello y secretario chileno; llegó a nombrar un ministro de Relaciones Exteriores. Debido a su poder para mantenerlo pacífico recibía de las autoridades de turno raciones anuales de ropa, bebidas, yerba mate, tabaco y ganado.”

“La cordillera del sur de Mendoza fue invernada de hacienda robada en la provincia de Buenos Aires, con empleados chilenos y el capitán de amigos Manuel Palacios, que actuó hasta 1873. Caciques pehuenches y picunches (Juan Chico, Feliciano Purrán, Millamán, Tranamán) cuidaban en Mendoza y Neuquén miles de cabezas de ganado de hacendados chilenos. Purrán tenía el título de gobernador general y recibía el sueldo del gobierno chileno.”
“En 1877 el coronel chileno Bulnes estuvo presente en una junta de caciques realizada en Neuquén y, como resultado de ella, se enviaron emisarios a los ranqueles incitándolos –en nombre de Bulnes- a desconocer la autoridad del gobierno argentino (Muñiz). Por ello, en los tratados de paz del gobierno argentino con los indígenas éstos debían reconocer expresamente la autoridad de aquel.”(Bárcenas, J. Roberto “Culturas indígenas de la Patagonia”)



Los malones
“El ciclo del ganado sostenía toda la estructura social indígena. El malón –la apropiación por la fuerza de ganados en tierras del blanco- era la empresa económica colectiva por excelencia, que unificaba a los distintos grupos y aunaba recursos y esfuerzos puestos al servicio de esa empresa, sin duda la más rentable para el indio. Aunque no disponemos de cálculos precisos, la cifra que se suele manejar de unas 20.000 cabezas anuales promedio pasadas a Chile no parece para nada excesiva, y en los años de grandes malones el número debió ser mucho mayor.”

“El manejo de este volumen de animales supone una sólida organización. Robarlo era, quizá, la etapa más fácil. Debía luego arreárselo hasta territorio indio seguro, protegiéndolo de la persecución de las tropas nacionales. Luego venían las difíciles travesías, con escasos recursos de agua y pastos, hasta alcanzar los grandes ríos, el Colorado y el Negro, para continuar entonces el camino a Chile a través de los pasos cordilleranos del sur. La referencia a la existencia de represas en sitios clave y el reciente hallazgo arqueológico de importantes embalses en Cerro Los Viejos (La Pampa), son otro testimonio del carácter orgánico y estable de esta actividad económica, así como de la capacidad de organización de los grandes cacicatos”.

“El tránsito se efectuaba por caminos conocidos, aprovechando parajes con aguadas y pastos. El continuo movimiento de los ganados fue marcando esos caminos, que se convirtieron en grandes arterias de circulación del territorio indio, las conocidas rastrilladas; partiendo de ellas, gran cantidad de caminos menores unían las distintas tolderías.”
“El destino de los ganados robados –salvo una parte que abastecía las necesidades inmediatas de las tolderías- era Chile, donde su venta generaba un activo comercio del que obtenían múltiples productos, principalmente licores y vinos, objetos de metal y plata; esta última, materia prima que usaban los plateros de la pampa. Este ciclo era el que proporcionaba las mayores riquezas, principalmente a los jefes que organizaban y dirigían los grandes malones.”

Guerra o diplomacia y paz
Entre 1833 y 1852 rigió la paz impuesta por Rosas después de su expedición. Una paz inestable pero paz al fin, dado que supo atender las necesidades de las tribus y desde que permitió la instalación de Calfucurá pudo poner freno a los ranqueles.
Después de derrocado Rosas, los jefes indios ven la oportunidad de retomar la iniciativa, dado que asumen que ya no tienen obligaciones que respetar. Es tan así que al día siguiente de la derrota de Rosas, Calfucurá atacó Bahía Blanca con 5.000 lanceros. Las autoridades nacionales tendrán marchas y contramarchas, la separación entre la Confederación y la provincia de Buenos Aires entre 1853 hasta 1860 fue uno de los problemas. También lo fueron las guerras civiles y las internacionales en las que se vio envuelta la Confederación, que produjeron el desguarnecimiento de la línea de frontera, lo que fue campo  propicio para nuevas incursiones. El 13 de febrero de 1855  es atacado Azul con una fuerza de 5.000 indios, en donde producen la muerte a 300 personas, cautivan a 150 familias y toman como botín 60.000 cabezas de ganado.

En 1870 se produce la visita del Coronel Lucio V. Mansilla a Leuvucó, oportunidad en la que parlamentará con Mariano Rosas sobre un tratado de paz, dado que Mansilla no estaba de acuerdo con la guerra. También en ese viaje Mansilla visita en el sur a Baigorrita y en el norte a Ramón “El Platero”.
Para no extenderme demasiado insertaré un fragmento del informe que envía Mansilla al Comandante en Jefe de las Fronteras Sud y Sud Este de Córdoba el general José M. Arredondo, de donde se puede deducir las principales preocupaciones de Mariano Rosas.

“Resumiendo el resultado de mi excursión a tierra adentro es el siguiente:
“1º La generalidad de los indios desea la paz, por instinto de propia conservación, por temor de ser invadidos tarde o temprano, y porque han adquirido necesidades que no pueden satisfacer sino estando en contacto pacífico con los cristianos.
“2º Que estas dos tribus representan una población de diez mil almas, inclusive unos mil cautivos grandes y chicos, más bien menos que más y mil doscientos a mil cuatrocientos indios de pelea.
“3º Que no son crueles, que tienen hábitos de trabajo, que están muy mezclados con los cristianos, y que la empresa de reducirlos completamente, cristianizarlos y civilizarlos, conquistando sus brazos para el trabajo ni es ardua ni larga, desde que la República esté en paz y pueda tener sus fronteras bien guarnecidas.
“4º Que para conseguir estos fines con más facilidad, es necesario cortar el comercio con los indios chilenos y con los chilenos mismos, que se hace anualmente en caravanas que no bajan de cincuenta individuos y cuyo comercio es fomentado por los estancieros fronterizos del sud de Chile. Este comercio es el que durante muchísimos años ha influido en la repetición de los malones. Juzgue V.S. los beneficios que él representa para los que lo hacen por el solo siguiente dato.
“Los chilenos venden una cuarta de aguardiente por cinco vacas y un par de espuelas de plata de veinte onzas por veinte vacas. Los indios tienen dos grandes pasiones: la embriaguez y la chafalonía.
“5º Mariano Rosas mandará el 1º de mayo al Fuerte Sarmiento a recibir las raciones que V.S. me ha ordenado contratar. Le he explicado que es un anticipo que el Gobierno hace y que cuando el Congreso haya votado los fondos debidos, se les entregará el primer trimestre con arreglo al tratado.
“6º Mariano Rosas se considera en paz y con derechos a los beneficios del tratado desde el día en que el Presidente de la República lo aprobó y firmó.
“7º Me ha hecho presente la necesidad de aplazar hasta que la paz esté perfectamente cimentada, la ejecución de los artículos referentes a la venta de tierras, por la resistencia que, en sus desconfianzas y por sus ideas tradicionales, oponen los indios al negocio.
“8º Me he permitido verificar paulatinamente la entrega de los veinticinco cautivos y cautivas, cincuenta por todo, alegando, lo que es verdad, que tiene que exigirlos a los capitanejos y que representando cada cautivo el valor mínimum de doscientos pesos bolivianos, es necesario que palpen primero todos, todos, las ventajas y los bienes de la paz.
“9º Me ha hecho presente la imposibilidad material de que los indios (que) salgan a bolear anden con pasaporte, por los hábitos andariegos que les son peculiares, por las largas distancias en que viven de los toldos de los capitanejos y caciques, y he convenido con él en esto, a ver qué sucede en la práctica.
“10º Me ha pedido que en cada fuerte o villa fronteriza se haga un rancho para que los indios (que) salgan a comercio y que no tienen conocidos en cuyas casas alojarse puedan guarecerse. Ya se lo he prometido.
“11º Me ha pedido y también se lo he prometido, pues es una pequeñez, que las comisiones que vengan trimestralmente a Sarmiento a recibir las raciones y que las demorarán en aquel punto, cuatro o seis días a lo sumo, sean racionadas de carne.
“12º Me ha pedido que para evitar conflictos con los indios que salgan a bolear, no se hagan las descubiertas al frente a tan largas distancias como antes se han hecho en las fronteras de mi mando, y he convenido en ello.
“13º Igualmente me ha pedido si será posible algunos meses, avisando con un mes de anticipación, aumentar la entrega de yeguas y disminuir las raciones de azúcar, etc. etc. etc. He convenido en ello creyendo que no había dificultad para el proveedor en cambiar las especies.” (Mansilla, Lucio V. "Una excursión a los indios ranqueles", Editorial Kapelusz 1966)
Es interesante además leer alguna correspondencia enviada por Mariano Rosas, para entender las preocupaciones del jefe de los ranqueles que residía con su gente en Leuvucó.
“Lebucó, junio 26 de 1870/ Sor R.Pº Dn Marco Donati/Distinguido Padre de mi aprecio,
Cuanto gusto y placer me acompaña en estos momento que hago tomar la pluma para por esta tener el placer de saludar y deciandole la mejor felicidad.
Que yo me quedo bueno a sus orden y mi familia. El objeto de esta es que este día que Ud. mi querido Compadre Mansilla, y demás compañía partió de esta no he tenido como haber escrito, y hoy que se destina Linconao, con unos tres o cuatro compañeros, logro el escribiente a Ud y también desirle tenga a bien desirle algo a mi Compadre Mansilla donde se alla que aquí se asabido una malanoticia del y espero de Ud me noticie si bendra a su puesto o no para entonse dirigirme a el.
Pues mi Padre hace poco tiempo que bino mi comisión de la Villa Merced y no tengo tiempo como darle parte, al G.Arredondo y como lo considero una persona de tanta confiancia de mi compadre Mansilla, le digo a Ud. que tengo a bien dar cuenta a los Altos Jefes que halle conveniente de las Fronteras de Buenos Aires que no estén descuidado que Calfucurá, se esta aprontando para hira invadir a Buenos Aires porque a resibido Carta del mismo Buenos Aires en la que le dicen que los Inbada fuertemente a los porteños y que haga arriar cuanto animal encuentre en los fuertes nuevos. Tambien se que se prepara otra invasión a Sn.Rafael, Indios Chilenos. Tenga a bien darle parte al Sor G. Arredondo para que no tenga que desir que no les he avisado, esto mismo le he escrito a los Padre Burela, de cuenta de esto mismo que le digo a Ud. por lo que no puedo mandar dar parte por lo pronto a la Villa de Merced…”
“Hordene a este su afmo amigo. S.S. / Mariano Rosas"
“Nota: Le recomiendo que si tiene a bien mandarme las botas me les pone una seña y me anuncia en su carta por que de confiármelas. Vale.”


En la carta transcripta más arriba se aprecia la intención de Mariano de quedar bien con Mansilla y el Comandante de la frontera sud Arredondo. En esta otra se ocupa de aspectos relacionados con el tratado de paz. Ambas están dirigidas al cura franciscano Fray Marcos Donati, quien acompañara a Mansilla en su visita a los toldos de Mariano Rosas en Leuvucó.

“Lebucó, marzo 26 de 1872/Al Reverendo Padre Marcos Donati.
“Mi padre hoy estoy trabajando nuevamente por arreglar el tratado de paz que se perdió a causa de varias cosa que no faltan en mis paisanos y en los jefes de las fronteras y toas estas cosas me las culpan. El General me escribe pidiéndome sinco cautivos les he podido conseguir a costa de todo sacrificio a fin de quedar bien con el General y con el Gobernador de San Luis hoy le mando dos cautivos los otros tres quedan en mi poder estos quedan porque la mujer me dice que quiere que benga el marido a buscarla para yr con mas comodidad con estos chasques quiero que me manden dos chinitas que los chasques les diran cuales son también le encargo que me junten todos los cautivos que llevaron de aca y me mande adesir el numero y los nombres de ellos para que los dueños de esas familias agan diligencias aca y busquen como cambiarlos de la cautiva que me pide le dire que se á muerto dentro una peste y se murieron tres hijos mas de Coliá.
" Mi reverendo padre yo este trabajo no pienso perderlo por nada. Crea usted que yo estoy dispuesto a cumplirle al Gobierno Nacional se que ellos tiene guerra con el Brasil con el Paraguai pero no por esto yo no me alusino por nada venga federal o unitario yo no alludo ninguno por ami no me alluda nadie llo he visto que no pasa de ser un negocio el que ellos tienen y amí no me combiene tomar parte en esas cosas mi padre también le pido al General quinientas lleguas por lo pronto para darles a estos indios gauchos y decirles que esto es del trabajo que estoy asiendo para que bibamos en paz y suplico a usted que se empeñe que me las den por que de otro modo como podre sujetar estos gauchos.
" Baigorrita aestado asiendo su tratado asi como diez meses y he visto que no arreglaba nada estaba asiendo matar indios y cristianos por una parte asiendo tratado de paz y por otro parte los indios invadiendo estos estaba viendo yo pensé y dije estoy vivo y también se hablar voy hacer este trabajo asies que estoy dispuesto a cumplir. Baigorrita el que se entienda con su tocallo y yo le pediré al General otro para enterme con el si otro motivo le saludo este su amigo y seguro servidor. /Mariano Rosas” (Tamagnini, Marcela “Cartas de frontera. Los documentos del conflicto interétnico” Universidad Nacional del Río Cuarto)



El comienzo del fin
En 1871 Mariano Rosas ataca el Sur de Córdoba y San Luis en represalia por el ataque a los toldos que había llevado a cabo el Comandante Arredondo.
Al año siguiente Calfucurá, descontento por la falta de cumplimiento del gobierno a sus compromisos y por la otra porque sus caciques y capitanejos están muy inquietos lanza el ataque más grande contra el Fuerte San Carlos, (Bolívar, Buenos Aires) que estaba en la línea del camino hacia las Salinas.
El 8 de marzo de 1872 las fuerzas del ejército comandadas por Rivas, le asestan una implacable derrota al jefe de la Confederación Salinera. Según un fragmento del parte escrito por el vencedor donde informa al Comandante de la Frontera sud puede leerse:

 “A esta jornada, Sr. Inspector, han concurrido coaligados todos los indios del desierto: pues se hallaban allí los Ranqueles, los Renqué, los Pován, y la tribu de Calfucurá, cuyo cacique principal era el jefe superior de los invasores. Reputo este triunfo como el más espléndido de cuantos hasta hoy se han conseguido sobre estos crueles enemigos, pues que además del severo escarmiento que llevan, no han conseguido aprovechar su inmenso botín.
“Han sido rescatadas 30 personas de las familias de nuestra campaña, 36 indias de Riniqueo, el capitán Villalba, que se hallaba de servicio con éste, 4 indios de la tribu de Chipitruz de los que se le habían agregado al mismo 4 prisioneros. Se les han quitado de setenta a ochenta mil animales vacunos, quince a diez y seis mil yeguas y caballos y un crecido número de ovejas, quedando además el campo cubierto de los diferentes objetos que contenían su robo”. (Walther, Juan Carlos “La conquista del desierto”)

“Muere Calfucurá (1873) y comienza la última etapa que terminará en Neuquén, al pie de los Andes (1885). El comercio de la ciudad, las bancas de Londres- Paris, exigen una pampa sin indios para exponer sus capitales. La burguesía liberal de Adolfo Alsina, con Julio A. Roca, se lanza a la guerra ofensiva que ya puede hacer, sobre todo porque se ve dueña de rémingtons y del telégrafo. La guerra se transforma en una persecución policial. Los laques del indio no alcanzas los mil ochocientos metros de una bala, sus caballos no corren con la velocidad de la chispa eléctrica, y en esta guerra de distancia y tiempo se impone quien se apodera del tiempo y la distancia. El indio muere con el indomable Baigorrita o se entrega con Namuncurá, vultúrido ya sin pico ni garras.” (Yunque, Alvaro, obra citada)


Pincén y Yancamil
El diario La Nación de Buenos Aires en su edición del día 11 de noviembre del año 1878 insertó esta nota que daba cuenta de la captura del “Tigre de las pampas”: 
“La toma de Pissen no puede ser más elocuente y lo felicito ardientemente por ello. Al paso que vamos, pronto habremos limpiado la pampa. Dígame hasta donde ha alcanzado, y mándeme el itinerario de su marcha. Conviene que tenga siempre a vanguardia una partida de treinta a cuarenta hombres. El comandante (Ataliva) Roca en estos momentos debe estar llegando a Leuvucó. Las divisiones de Levalle, Freire y García sólo esperan recibir caballos para salir a su vez. Le estrecha afectuosamente la mano su ffmo. Amigo Julio A. Roca”.
“Un artículo de El Oeste de la Provincia informa el 2 de octubre de 1886: Por orden del ministro de la Guerra fue llevado anteayer a la Capital…el famoso cacique Pincén, tomado prisionero el año 78 en el paraje de la Pampa central, denominado Monte de Malal.”
“Siete ataques consecutivos había llevado Pincén al regimiento 3º de caballería mandado por el coronel don Conrado Villegas, cuando el cabo del 3º escuadrón José Miguel Galván lo tomó prisionero luchando con él a arma blanca. Obedecían entonces al terrible cacique 1.500 lanzas.”
“De allí se lo condujo a la isla de Martín García donde permaneció durante ocho años bajo la inmediata y severa vigilancia de la guarnición.” (Estévez, Juan José “Pincén vida y leyenda” Editorial Biblos desde América)

Llancamil había nacido en Queyman, en la zona de Leufucó, en 1849. El padre Marcos Donati, al bautizar a José Llancamil en Villa Mercedes, en marzo de 1874, anotó que tenía veinticinco años y que era hijo del capitanejo Huenchuil y de Chaupuipán.”
Llancamil (II), capitanejo ranquel, sobrino del cacique general Mariano Rosas y del cacique Epugner. Como hombre de confianza de su tío Mariano, éste lo envió, en marzo de 1876, a Río Cuarto para conferenciar con el coronel Julio A. Roca.”
“Vivió los acontecimientos de las tribus ranquelinas hasta 1878. Ese año llegó el cacique Ramón Cabral a la reducción denominada “Sarmiento Nuevo”, con más de cuatrocientos indios; los establecieron como sometidos en El Tala, lo que disgustó a Epugner, quien los atropelló. Llancamil fue encargado de arreglar la cuestión.”
“En octubre de 1878 integró una gran comisión que, según el último tratado de paz pactado y aprobado, se acercó a Villa Mercedes para retirar las raciones y haciendas ofrecidas. De improviso y de modo traicionero fueron atacados y apresados, de manera que Llancamil permanecerá encarcelado mientras los otros ranqueles son atacados o dispersados y echados de sus campos. Después de la Conquista del Desierto, Llancamil recuperó su libertad y volvió a establecerse en La Pampa, pero sólo en la zona inhóspita del Salado, porque las tropas y los gringos habían ocupado la zona buena.”


El 19 de agosto de 1882 se produjo el combate entre el piquete de soldados que lo perseguía y los lanceros de Yancamil en las colinas de Cochicó al oeste de La Pampa. Yancamil impone su astucia, sus conocimientos de la zona y sobre todo su vaquía para luchar de a caballo y se alza con la victoria sobre aquellos gauchisoldados. Hay una versión oficial registrada y varias versiones orales por lo que en esta oportunidad no me extenderé sobre ellas. Basta agregar que Yancamil se aleja con su gente, “pero tres años más tarde fue capturado cerca de la laguna Meaucó, según afirma H.W. Cazenave en el Álbum del Centenario de Victorica, de 1982. Por orden expresa del general Julio A. Roca se le respetó la vida. Rudecindo Roca, su hermano, pidió la entrega del prisionero para que trabajara en los yerbatales de Misiones. Y, con los que le quedaban, tuvo que marchar hacia esa zona subtropical. En el camino se sublevó, dominó a la tripulación de la lancha y se lanzó a la costa paraguaya, donde los indios guayaquíes le dieron asilo. Tampoco el gobierno paraguayo concedió la extradición del fugado. Allí, en el Paraguay, vivió algunos años y tuvo varios hijos en Encarnación. Finalmente, cuando supo que en la Argentina se le concedía amnistía e indulto, regresó. Se le dio un campo en El Árbol Solo y murió en la Pampa, su Pampa. Estaba casado con Tránsito Gil, de Villa Mercedes.” (Hux, P. Meinrado “Caciques Pampa-Ranqueles” Ediciones El Elefante Blanco)
Yancamil murió el año 1931, sus restos estaban sepultados en el cementerio de Victorica, pero el año 2006 las autoridades municipales y sus descendientes trasladaron los mismos hasta el enterratorio que se construyó en la Plaza Cochicó en cuyo centro de la misma se encuentra la pirámide que construyera el Ejército en 1887 y que guarda los restos de los soldados muertos en el último combate, precisamente contra el bravo Yancamil.

4 comentarios:

  1. Estimado, ciertamente la obra del P. Meirado Hux me inspira un gran repeto pero ya antes de su fallecimieto tuve el placer de intercambiar unas cartas y mail con el donde corregimos la version tan extendida que afirma que Gregorio Yancamil (Llancamil II) fue a trab a los yerbales pero antes de llegar escapó... vera ud. Yancamil estuvo en Misiones viviendo como obrero de un Ingenio Azucarero propiedad de Rudecindo Roca alli el 24 de junio de 1888 lideró una rebelión que tomó el ingenio redujo a los guardias y con tres embarcaciones cruzan al Paraguay mas de 260 "indios pampas" hasta entonce alli esclavizados solo hubo una baja entre los indios y ninguna en la población blanca. si le interesa puedo mandarle algunas cosa publicadas que tengo, es muy interesante ese acontecimiento y se tiene mucho detalle de los hechos pues están las declaraciones de los testigos

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  2. Estimado Julio, gracias por tu comentario, sería para mi muy interesante poder acceder a los materiales que mencionas y con todo gusto leerlos para reescribir y eventualmente enmendar lo que correspondiere.

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  3. Buenos días. Me ha gustado mucho el artículo completo. Me encantaría recibir la información de Gregorio Yancamil que tengan ya que soy descendiente. Dejo aquí la dirección de e mail por si gusta alguien escribirme: alonso.eliana@gmail.com. Muchas gracias. Eliana

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