viernes, 30 de diciembre de 2011

LOS SASTRES DE VICTORICA

En la Guía de Miguel de Fougéres, (maestro francés) con datos de 1905, se inscribió como sastre en Victorica, al italiano “Tito” Biggi, quien también figura como subdirector de la Banda de Música.


Después de 1908 con la llegada del tren desde Capital Federal a Telén, las grandes casas como Gath y Chaves, Harrods, La Piedad, La Mondiale y similares, que enviaban a través del correo, las revistas y folletos con ofertas de temporada de todo tipo de prendas ya confeccionadas, vieron facilitadas sus ventas.

Los últimos sastres radicados en Victorica con taller de confección de ropa a medida, salón de ventas y exposición, fueron Francisco Garzaniti, al frente de su sastrería “Arbiter”, cortador diplomado y con un extenso surtido de casimires “de la mejor procedencia para satisfacer los gustos más exigentes y como siempre a los precios más bajos”, según publicitaba en 1944 y José Martinowski, un inmigrante polaco que junto con José Álvarez, según Delmiro Viglino, eran los dos únicos anarquistas del pueblo hasta la década del 50.






1.- Ubicación y personal


El italiano Garzaniti tenía su local contiguo a la Farmacia “Del Pueblo” de Domingo Frois Regis, (frente a la escuela nacional Nº 7) mientras que Martinowski estaba instalado frente a la plaza, al lado de la panadería de Andrés Figueiro.

Tenían algunos ayudantes y aprendices, generalmente mujeres, por ejemplo Martinowski había contratado a Susana Jofré y a las hermanas Marini, (Sara y Mercedes) más un aprendiz varón (“Negro” Platino) que luego fue sastre en Córdoba.

Garzaniti por su parte contó con el trabajo de Juan Orlando “Quico” Muñóz, “Cholo” Galván, de Susana Jofré y de Selva Cesanelli.

Estos hacían las tareas repetitivas como ojalar, hilvanar, coser, planchar, pegar botones, broches, cierres, et., hasta que aprendían a cortar piezas sencillas.

Pararse a mirar los maniquís o el trabajo de los sastres cuando cortaban la tela con la aplicación de moldes de papel era una diversión para los más chicos.

Ver a hombres empuñando la aguja o la máquina de coser, con el alfiletero de puño calzado y el centímetro colgado alrededor del cuello, llamaba la atención.

2.- Biografía

Francisco Garzaniti llegó a la Argentina el año 1926, durante la presidencia de Torcuato de Alvear, procedente desde Guardavalle, provincia de Catanzaro, Italia. Viajó sólo, atraído por las noticias de su amigo Domingo Lorente, que era del mismo pueblo y que estaba instalado en Santa Rosa, capital de La Pampa, con un taller de sastrería.

Trabajó con él un tiempo y luego se fue a Buenos Aires a estudiar el arte de Sastrería en las Escuelas “Arbiter”. Después de finalizado el curso y con su diploma en mano volvió a Santa Rosa, con la intención de ingresar a la Policía, para lo cual decidió nacionalizarse.

Como esta perspectiva no prosperó, decidió irse el año 1935 a instalar en Victorica, donde no había sastre.

Al poco tiempo y por esas casualidades del destino, cierta vez el Médico Simón Sigalevich, (ucraniano) invita a Francisco si lo quiere acompañar a Rucanelo, (pequeño pueblo entre Victorica y Eduardo Castex) donde tiene que atender una paciente.

Es en esa circunstancia que conoce a quien luego sería su esposa, María Oliveri, hija de Antonia Olivieri. El primer hijo a quien bautizaron con el nombre de Alfredo llegó el año 1938. Después arribó Marcelo y por último el matrimonio dio a luz a la niña a quien bautizaron con el nombre de su madre, María.






El abuelo de los Garzaniti por parte de madre, Diego Oliveri, llegó a La Pampa en 1905, junto con un hermano Natalio, fue uno de los tantos italianos que contrataron los ingleses para el tendido de los rieles, la construcción de las estaciones y los galpones. Se instaló en General Pico, probablemente haya compartido con otros italianos que llegaron a la zona y fueron contratados también para la Empresa Ferroviaria (Ferrocarril Oeste) como Luiggi Cesanelli, Carmelo Lamónica, Isidro Condotta o Teodoro Leyton.


Después arrendó un campo en las inmediaciones de Rucanelo y lo trabajaron junto con su hermano.

Los Garzaniti, dejan Victorica el 10 de abril del año 1958, luego del incendio de la Farmacia de Frois, que los afectó como linderos. Se radicaron en La Plata (Provincia de Buenos Aires) donde sus hijos menores continuaron estudiando el nivel secundario.

Por su parte José Martinowski hizo el servicio militar en 1930 en su país. Había nacido en octubre de 1910 en el pueblo de Slawentyn (Polonia). Cuando intuyó que se avecinaba la segunda Guerra Mundial, comenzó los trámites para emigrar a la Argentina donde ya se encontraba instalado uno de sus hermanos.

José llegó en noviembre de 1936, cuando La Pampa está atravesando los peores años de la década dramática de las cenizas, los vientos y las sequías.

Conocerá entonces a Máximo Onischuck, (Santa Rosa) quien tenía sastrería –con una cartera de clientes importantes- en la época de la confección a medida para las clases medias y altas.

A fines de 1939, cuando Europa ya estaba envuelta en la II Guerra Mundial, su amigo Corchón lo invitó al casamiento de Naumchuck en Winifreda. En esa fiesta José conoce a la joven Alejandra Tijovich de la Colonia “La Espiga de Oro”, a quien cortejó durante seis meses, haciendo el trayecto todos los fines de semana en bicicleta, luchando con el clima, el cansancio y las lomas. A principios de abril de 1940 deciden casarse.

Es nuevamente su amigo Corchón quien lo pone en contacto con Victorica en los primeros años de la década de 1940. En un viaje en automóvil descubrió toda la belleza del noroeste de La Pampa.

En Victorica, Martinowsky quedó deslumbrado con algunas pequeñas quintas y huertas caseras que aún quedaban, de las que a fines del siglo XIX y primeros años del XX supieron dar renombre a viñedos y vinos caseros, como los italianos Mazzuco, Imbelloni, los Falabella, los Marzano y los Vittanza, los españoles García, Urmente, Aguiar y Maldonado.



A José le hacen degustar uvas, sandías melones, choclos y zapallos que estimulan los recuerdos familiares.


Es tanto el entusiasmo de José, que al regreso le describe a su esposa un Victorica como un verdadero vergel y le propone trasladarse a vivir allí, donde la gente le ha parecido también abierta y hospitalaria.

Al poco tiempo alquilan la casa de Santa Rosa y hacen lo propio con una vivienda frente a la plaza Héroes de Cochicó en Victorica, la que transformarán en su hogar y taller de sastrería. En el terreno del fondo, que se toca con los de Imbelloni, José instala la huerta, el gallinero y una conejera.

Allí nació su hija única Alejandra “Chichita”. Lo sorprendió la muerte en 1958, cuando presidía el Club Independiente que había promovido como fundador.

Curiosamente el mismo año y con diferencia de pocos meses Victorica se queda sin sastre. Uno emigra y el otro fallece a los pocos meses.

Después cuando a principios de la década de 1960 Ricardo Guzmán, casado con Dora Gesualdi, instaló su negocio de venta de ropa que era una sucursal de Ñaró Suixtil y sus famosas 290 medidas, el trabajo se hizo mucho más escaso y fue languideciendo hasta desaparecer. La confección industrial y en serie fue una competencia imposible de sostener por parte de la confección sobre pedido y de tipo artesanal.

La profesión de sastre terminó con estos dos personajes que compartieron la fe católica y fueron ambos colaboradores de la Iglesia Nuestra Señora de la Merced y de la Obra de Don Bosco. Martinoski dirigía el Coro, como lo había hecho en su país de origen.

FUENTES: Suplemento Caldenia (Diario La Arena) 24-10-2004 y 22-5-2005 “Un sastre polaco en el oeste” y “La industria de la moda en Victorica” de Luis Ernesto Roldán

Entrevistas y Cuestionarios: Alejandra Martinowski y María Garzaniti

Fotos: Familias Martinowski y Garzaniti. Archivo del autor.




1 comentario:

  1. Qué lindas historias!. Los que transitamos esta Victorica de hoy, nos causa nostalgia saber de este pasado.

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