jueves, 15 de diciembre de 2011

LOS CAMIONEROS

Hasta fines de la década de 1910 y principios de la de 1920 que fue una de las más benéficas para la producción agropecuaria, el transporte de granos, reses, lanas y otros "frutos del país" era mayoritariamente tracción a sangre.
El camión como medio de transporte terrestre comenzó a difundirse en la década de 1920 aproximadamente en la zona del noroeste del entonces Territorio Nacional de La Pampa Central.

Los camiones están detenidos frente al Hotel Francés y en ellos están subidos el equipo de futbol y los directivos del Club Cochicó que se había fundado el año 1923


Su aparición trajo la necesidad derivada de abrir caminos, que suplantaran las simples huellas por las que transitaban los carros, sulkys, volantas y las tropas de ganado, de un lugar a otro. Recién el 5 de octubre del año 1932 se promulgó la ley 11.658 por la que se dispuso la creación de la Dirección Nacional de Vialidad a la que se dotó de recursos con afectación específica para la construcción de caminos provenientes de un impuesto de 5 centavos por litro de nafta y un 15 % sobre el valor de los lubricantes.

El año 1896 el Concejo Municipal de la mano del presidente don Alfonso Capdeville autoriza la apertura del camino que uniría Victorica con Toay, a donde estaba previsto la llegada del primer ferrocarril al Territorio. La idea era acercarse a la punta de riel más cercana.

Después de la llegada del ferrocarril del Oeste a Telén el año 1908, la zona tuvo acceso a un camino paralelo a las vías que tenía obligación de construir la empresa concesionaria. Eso conectó a Victorica con Loventuel, Luan Toro, Rucanelo, Conhelo y Eduardo Castex.

De Victorica hacia Santa Isabel y zonas aledañas el camino fue conocido como "la travesía" prácticamente hasta que se pavimentó la ruta a mediados de la década de 1980.

El camión del alambrador Rodolfo "Fito" Medina, con varias décadas encima, todavía funcionaba en la década del setenta (Victorica)
El otro aspecto para el desarrollo del transporte de cargas por camión, fue el acceso a los combustibles y a lugares de reparaciones de los vehículos que con el paso de los años y los malos caminos sufrían roturas y desperfectos muy a menudo. Desde las más simples de pinchar neumáticos, hasta las más comunes de romper palier por los arenales, sobre todo en la década del treinta en delante, con las reiteradas sequías y los ventarrones que tapaban las huellas.


El año 1938 la Guía del Ferrocarril del Oeste registro en Victorica tres talleres mecánicos, a cargo de Gaudencio Pablo, Berasategui Hermanos y Roberto Pagella. El taller de vulcanización lo atendía don Antonio Barreix.

Los primeros automóviles que llegaron a Victorica los vendió la firma Llorens, Antich y Cía. a principios de la década de 1920.

En 1925 los hermanos italianos Imbelloni ya tenían camiones (según puede verse en la foto más arriba)con los que recorrían la zona llevando mercadería a la zona rural donde vivía la mayor parte de la población aún y de vuelta regresaban con lanas, cueros, clinas y otros productos.

Este viejo camión "canadiense" se lo ha dotado de una grua y era utilizado por su dueño, que tenía empresa de productos forestales en Victorica a mediados de la década del setenta
Nuestro abuelo Luis Cesanelli reemplazó el carro con las mulas para llevar los andamios y las herramientas cuando compró el camión usado por el Club Cochicó a mediados de la década del treinta. Era uno marca Rugby, (cuyo representante era Viniegra Hermanos), que supo manejar nuestro padre, que entró a trabajar con él cuando construyó la estancia “Las Vertientes”, y el Atelier al pintor Ortiz Echagüe.

La explotación del lanar en gran escala, sobre todo hasta que funcionó el sistema del Atuel-Salado a fines de la década de 1940 produjo gran cantidad de ovejas, corderos y de lanas que se traían hasta Telén o Victorica donde se vendían en las Ferias o se embarcaban hacia los ya tradicionales mercados de Avellaneda y Liniers.

Después que comenzó la segunda Guerra Mundial se reactivó la deforestación del bosque de caldén que había comenzado fuertemente durante la primera Gran Guerra que le hizo decir a Wenceslao Jaime Molins, el enviado del diario La Nación en 1917:

“está la comarca en plena explotación. La leña, en parvas interminables, se alinea junto a los alambres del ferrocarril. En Luan Toro, el stock de consideración aguarda tren rodante para volcarse en la Capital Federal. Cruzamos las hachadas de Marti, de Paz y Tronconi. Las industrias agropecuarias poca vitalidad dan todavía a la zona. Se está en la faena primitiva de descuajar el bosque para entregar los campos a la roturación.”

Después de terminada la Segunda Guerra en Europa, el gobierno nacional importa material utilizado en la misma como camiones “Ford canadienses” 4x4 y los “Studebaker” también 4x4, dado que ambos eran “guerreros”, empleados especialmente en las zonas desérticas y/o montañosas, de los cuales llegan algunos a la zona del noroeste que se utilizaron para trabajos en los campos hasta entrada la década del setenta.

Actualmente los modernos camiones y sus equipos gozan de un lugar especial, preparado frente a la Estación de Servicios "Victorica" (2009)
Los nuevos camiones de la empresa Ford, -década 1960- fueron vendidos en la zona de Victorica por la firma de don Gaudencio Pablo (continuador de la ex firma de Juan Llorens) que tenía la Agencia Ford y por vendedores de General Alvear (Mendoza) que recorrían desde Santa Isabel hasta la zona de Victorica y sus alrededores.

Hoy es el día del Camionero, en aquellas épocas que hemos descripto no existía en la zona una agremiación y tampoco una empresa de transporte de cargas por camión las que recién aparecieron en la década del 1960 de la mano de Juan Pagella y otros, que paulatinamente fueron ganando terreno en la medida que el Ferrocarril perdía eficiencia y que se quedaron con la totalidad del mercado a partir del año 1978 en que se menguaron los viajes semanales desde Once a Telén, hasta desaparecer definitivamente a mediados de la década de 1990.

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