lunes, 17 de octubre de 2011

17 de Octubre de 1945

Los sucesos que culminaron en la noche del 17 de Octubre del año 1945 en  la Plaza de Mayo de la Ciudad de Buenos Aires, habían comenzado el 8 y 9 de octubre de ese año con el desplazamiento y posterior confinamiento a la isla Martín García, del entonces Coronel Juan Domingo Perón.


Los matutinos de ese día hacían alusión en los grandes titulares a la formación de nuevo gabinete, luego de la salida forzada de Perón, quien renunció a sus cargos de Ministro de Guerra, Vicepresidente y Secretario de Trabajo y Previsión.



Algunos vespertinos anunciaban que la CGT (Confederación General del Trabajo) había decidido una huelga general de 24 horas pero recién para el día 18. Por otro lado se mencionaba que Perón había sido internado en el Hospital Militar, donde había sido derivado de una supuesta dolencia. Ahora se sabe que fue una estratagema de sus amigos para tenerlo más cerca del teatro de operaciones donde se estaba cocinando la crisis.


CIPRIANO REYES COMENTA

(Dirigente sindical del gremio de la Carne)

"La columna más maravillosa fue la que partió de Berisso. Estaba integrada por más de cinco mil compañeros; por el camino iban requisando todo lo que pudiera servir como medio de transporte: autos, colectivos, carros, también pedían a la gente que se sumaran a la marcha. Llegamos a eso de las cuatro de la tarde, antes había estado trabajando en la movilización. Yo viajaba en un coche con el compañero Ernesto Cleve. Cuando llegamos a puente Barracas nos encontramos con mucha gente, ya que habían levantado el puente y no se podía seguir. Los compañeros se largaban al agua como podían, usaban los botes, los transbordadores de los frigoríficos, tiraban bancos viejos o cualquier cosa que flotara para hacer balsas, otros simplemente nadaban en las sucias aguas del Riachuelo.

Así era el ansia por pasar al otro lado. Les dije que fueran por el puente del ferrocarril. A los pocos minutos bajaron puente Barracas gente se aprestó a cruzar. La policía intentó cerrar el paso e hizo una descarga cerrada al aire. Escuché decir a un oficial a sus subordinados: "¡Déjenlos pasar!…¿Quién ataja esto?".

Nos desplazamos por Barracas, tomando la avenida Montes de Oca hasta Constitución, donde hubo una concentración parcial. Volvimos a Bernardo de Irigoyen para avanzar sobre Plaza de Mayo. En cada cuadra se incorporaban más hombres y mujeres a la manifestación, desde los balcones nos aplaudían. Fue maravilloso."

(De "La Jornada del 17 de octubre", libro compilado por Fermín Chávez).


La quinta edición del vespertino La Razón ya refleja gran parte de lo que sucedió ese día. La policía levantó los puentes para evitar que pasaran desde los barrios hacia el centro de la ciudad, los numerosos grupos que iban a pedir la liberación de Perón.


LEOPOLDO MARECHAL
Era muy de mañana, y yo acababa de ponerle a mi mujer una inyección de morfina (sus dolores lo hacían necesario cada tres horas). El coronel Perón había sido traído ya desde Martín García. Mi domicilio era este mismo departamento de calle Rivadavia. De pronto me llegó desde el Oeste un rumor como de multitudes que avanzaban gritando y cantando por la calle Rivadavia: el rumor fue creciendo y agigantándose, hasta que reconocí primero la música de una canción popular y, enseguida, su letra:


"Yo te daré/

te daré, Patria hermosa,/

te daré una cosa,/

una cosa que empieza con P/

Perooón".

Y aquel "Perón" resonaba periódicamente como un cañonazo.

Me vestí apresuradamente, bajé a la calle y me uní a la multitud que avanzaba rumbo a la Plaza de Mayo. Vi, reconocí, y amé los miles de rostros que la integraban no había rencor en ellos, sino la alegría de salir a la visibilidad en reclamo de su líder. Era la Argentina "invisible" que algunos habían anunciado literariamente, sin conocer ni amar sus millones de caras concretas, y que no bien las conocieron les dieron la espalda. Desde aquellas horas me hice peronista.

(Palabras con Leopoldo Marechal, por Alfredo Andrés, 1968. Extraído del libro: "La Jornada del 17 de octubre" compilado por Fermín Chávez


Entre los jóvenes que refrescan sus pies en la fuente ese día 17 de Octubre del año 1945, de traje se encuentra el pampeano Arturo García, fallecido en Santa Rosa hace poco tiempo 



RAUL SCALABRINI ORTIZ

"Un pujante palpitar sacudía la entraña de la ciudad. Un hálito áspero crecía en densas vaharadas, mientras las multitudes iban llegando. Venían de las usinas de Puerto Nuevo, de los Talleres de Chacarita y Villa Crespo, de las manufacturas de San Martín y Vicente López, de las fundiciones de acerías del Riachuelo, de las hilanderías de Barracas... Hermanados en el mismo grito y en la misma fe, iban el peón de tambo de Cañuelas y el tornero de precisión, el fundidor el mecánico de automóviles, el tejedor, la hilandera y el peón. Era el subsuelo de la patria sublevado. Era el cimiento básico de la nación que asomaba"


Perón acompañado del presidente Farrel, en el balcón de la casa Rosada, esperando el momento de dirigir la palabra a la muchedumbre reunida ese día y que esperó pacientemente hasta que apareciera el Coronel. Después de escucharlo recien se desconcentraron en orden hacia sus hogares hacia la medianoche.

JUAN JOSE HERNANDEZ ARREGUI

"El proceso de industrialización que venía de la Primera Guerra Mundial y acrecentado rápidamente en el transcurso de la Segunda, había dado origen a un proletariado industrial destinado a una decisiva experiencia histórica en medio del pánico de los partidos directa o indirectamente complicados con el pasado. Esas masas, decepcionadas del socialismo, ajeno a la realidad nacional, del radicalismo en plena descomposición histórica después de la muerte de su gran caudillo Hipólito Yrigoyen, y del comunismo, cuyas consignas nunca entroncaron con demandas populares del país, carecían de compromisos. El 17 de octubre no sólo fue una lección histórica para las fuerzas del antiguo orden sino la gigantesca voluntad política de la clase obrera. Su adhesión a un jefe no se fundó en artes demagógicas sino en las condiciones históricas maduras que rompían con las antiguas relaciones económicas del régimen de la producción agropecuaria, que superaban los programas de los partidos pequeño burgueses de centro izquierda. La revolución política exigía la reforma social. La recuperación de la economía, enajenada al extranjero y la elevación del nivel de vida del hombre argentino explotado, son la doble faz de un mismo fenómeno: la toma de conciencia histórica de las masas. Todo el problema político de la Argentina actual se reduce a esta irrupción consciente de los trabajadores en la historia nacional."

(Extracto del libro: "La Jornada del 17 de octubre" compilado por Fermín Chávez)

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