miércoles, 1 de junio de 2011

CENTENARIO DE NAICÓ

1.- Toponimia.
El Investigador patagónico Rodolfo Casamiquela, en el último libro publicado sobre “Toponimia indígena de la Provincia de La Pampa” sostiene que el topónimo Naincó tiene estas variantes: Nainco-Naico y Naicó.
En cuanto al análisis y significado expresa: “El nombre, araucano, es dudoso. Quizá pueda aceptarse la interpretación de “Aguada de la bajada” (o aún “agua que baja”), pero es ajena a las construcciones araucanas. Con más probabilidad ha de referirse a alguna planta (acuática). Hay otras que terminan en la sílaba ai, tan poco frecuente en la terminación de sustantivos araucanos.”

Por su parte don Esteban Erize en el tomo 4 de su colección “Mapuche” recoge estas referencias: “Agua del aguilucho”. El 21 de enero de 1879 Namuncurá y Baigorrita fueron vencidos por el Coronel Marcelino Freyre en ese lugar; el 12 de mayo de ese mismo año el Coronel Godoy estableció allí un fortín homónimo”.
Sobre el mismo topónimo en su libro “Toponimia Araucana-Pampa” don Eliseo Tello escribió. “Laguna que ha originado el nombre del pueblo. Etimología: La laguna, cuyas aguas tienen propiedades curativas, era usada por los indios en su terapéutica y le atribuían esa virtud a Ñancú, especie de las águilas llamado generalmente aguilucho, que es su ave sagrada y que abunda en el lugar. Este sería su nombre que ha sido tomado en corruptela por las primeras expediciones militares y así generalizado. Otra versión dice que sería Ñuncucó, que quiere significar “Aguada del Aguilucho”.



Don Fortunato de Anzoategui con el Gobernador del Territorio y funcionarios, en la Estación de la Capital

2.- Historia de su fundación
El año 1897 atravesó el lugar la vía del Ferrocarril del Sud, que partiendo del puerto de Bahía Blanca, conectó la capital del entonces Territorio Nacional de La Pampa Central, General Acha, con Toay que había sido fundada el año 1894, por don Juan Brown, con la finalidad de ofrecerla al Gobierno Nacional como nueva sede para la Capital, dado que el Gobernador Ayala había hecho saber que la primera no era lugar ideal para la sede de las máximas autoridades.
El año 1903, el Agrimensor don Saturnino Leiva fue contratado para mensurar minas de cobre en Naicó, como asimismo en Utracán, Gamay, Epupel y Hucal, todos parajes ubicados sobre la misma línea del ferrocarril, cuya Empresa comercial, afanosa trataba de buscar nuevos productos para transportar.



Ese año llega desde Uruguay el empresario, de origen vasco, don Fortunato de Anzoátegui, quien en 1910 compra tierras en las inmediaciones de la Estación del Ferrocarril, (llegó a poseer alrededor de 26.000 hectáreas) donde da comienzo a la explotación forestal desmontando el bosque de caldén, casi intacto hasta ese momento.
Luego que ha limpiado unas cuantas hectáreas y que están listas para la agricultura, Anzoátegui trae setenta familias “rusas”.


El empresario Anzoategui controlando los trabajos de carga de leña a los vagones

El año 1911 Anzoátegui, que tiene aceitados lazos con la élite gobernante a nivel nacional, produce la fundación del núcleo poblacional al que le impone el nombre de “Ministro Lobos”, en homenaje a don Eleodoro Lobos, entonces Ministro de Agricultura de la Nación en aquellos tiempos. Pero hombre de negocios y con visión política, el fundador para hacer conocer su pueblo lo denominó “Ministro Lobos Estación Naicó”. De esa forma el 28 de mayo, un año después de los Festejos del Centenario de Argentina, este inversor sembraba las mejoras necesarias, de lo que estimaba sería una Colonia próspera.



Es llamativa la circunstancia de la fundación y la decisión de llevar adelante una Colonia Agrícola con agricultores de origen ruso, sobre todo porque a pocos kilómetros, y con epicentro en Macachín, ya se había dado un conflicto bastante agudo, con resonancia nacional y aún internacional. El mismo Papa PIO X le pregunta al ex presidente Figueroa Alcorta de gira por Europa, en marzo de 1911: “¿Todavía se muere de hambre la gente en macachín?”.
También da mucho para pensar que el Ministro Lobos, de origen puntano y ex ministro de Hacienda, no hubiese alertado a Anzoátegui sobre estos sucesos y otros que estaban en ebullición, aunque tal vez el mismo no estuviese en condiciones de apreciar en toda su magnitud la calidad de los conflictos en la región pampeana, algunos de los cuales lo llevaron a renunciar al Ministerio en diciembre de 1911.



Anzoátegui, nacido en Uruguay en 1876, era hijo de un Capitán uruguayo. Fue diplomático de su país y empresario en la Argentina, donde se radicó el año 1903. Se casó con María Luisa Martí y a partir de ese momento se convirtió en el administrador del patrimonio de su suegro don Fernando Martí. El año 1906 fundó la Empresa de Colonización Fortunato Anzoátegui, la que administrará además de las 26.000 hectáreas en Naicó, otras 15.000 en Guatraché, aproximadamente 24.000 hectáreas en La Adela y dos lotes de 10.000 hectáreas en la Estación Gaviotas, al sur de La Pampa, en los alrededores del rio Colorado.



3.- El clima
El año 1923 había sido muy bueno por la gran nevada, lo que combinado con las lluvias alcanzaron un registro de 649 milímetros. La década del veinte había arrancado bien en materia de lluvias, pero cuando llegó el año 1924, el registro pluviométrico acusó una sequía con solo 272 milímetros.
Pero el desaliento fue sustituido con nuevas esperanzas cuando los años subsiguientes 1925-26 se superaron los 735 milímetros. Aunque al finalizar esa década que fue de altibajos, ya se insinuaba lo que sería la siguiente. El año 1929 nuevamente la marca no superó los 290 milímetros y el año siguiente solo se estiró a tan solo 355.
Salvo el año 1934 que alcanzó el rango de 728 milímetros, ésa década fatídica para La Pampa, y también para Naicó, nunca pudo superar a la anterior, aunque tampoco fue más dramática que aquella.



Pero ya los chacareros estaban desilusionados con esa agricultura tipo “lotería”, por las condiciones duras de los contratos y sobre todo por la miseria en la que se veían sumidos cada vez que fracasaban las cosechas. De tal forma que, los que no emigraron tempranamente, se dedicaron a la ganadería, dado que el furor de la explotación forestal durante los años de la primera Guerra Mundial había pasado también.
El promedio general anual de precipitaciones tomando en consideración los datos oficiales entre 1921 y 1980 inclusive arrojan 560,9 milímetros que no es malo, El problema fue la mala distribución de las mismas dentro del año y dentro de cada década.

Don Fortunato de Anzoategui y gerentes de la firma en los obrajes, dirigiendo las tareas de embarque de leña en la playa de la Estación

4.- Economía
El año 1905 según el cuadro insertado en la “Guía de La Pampa” de Miguel Defougéres, de Naicó se despacharon 933.080 kilogramos de cereales y 140.830 kilos de lana, 19.660 cueros lanares y 17.300 kilos de pasto seco. Como se aprecia estas son cifras antes de producirse la fundación del pueblo seis años después.
La idea de desarrollar una


Colonia Agrícola como era el objetivo que Anzoátegui le comenta al periodista viajero de La Nación don Jaime Wenceslao Molins consistía en el trabajo de desmonte de sus “hachadores-labriegos” como él los había bautizado, pero a pesar de que en los anuncios para la venta se había mencionado el agua abundante como un atractivo, después se descubren los salitrales y posteriormente llegan los periodos de sequías prolongados. Luego en 1914 al comenzar la primera Guerra Mundial la mayor actividad se concentra en los obrajes para la explotación del bosque de caldén. El año 1924 se produce la muerte del gestor de la idea y el administrador de las cuantiosas actividades propias y las de su suegro. La década del treinta es de retroceso, dispersión de la población y contracción de la actividad económica.


Además los dos fuertes empresarios de esta actividad ya no estaban. Anzoátegui había fallecido el año 1924 y don Carmelo Gugliotta, el empresario de Toay, se había retirado hacia Bahía Blanca.
El fallecimiento abre la sucesión de Anzoátegui, y parte de estas tierras pasan al Banco de la Nación Argentina, seguramente para pagar deudas hipotecarias. De esa forma la idea de desarrollar quintas y chacras para el desarrollo agrícola a fines de la década del veinte se detiene, porque los compradores han vuelto a anexar la tierra en propiedades grandes. La década del treinta como en toda la Pampa, con la sequía intermitente, la caída de la ceniza el año 1932, la invasión de la plaga de langosta desde el norte, más los grandes ventarrones que produce la erosión de la capa fértil del suelo, terminan de clausurar la experiencia.



Por otra parte las familias que se resistieron a dejar antes el lugar, comienzan la emigración, dada la disminución de la actividad económica. El ferrocarril ve también aparecer el competidor con la apertura de caminos y la difusión del automotor y sobre todo cuando se construye la ruta nacional Nº 35. La crisis del treinta trae la secuela de quiebras de pequeñas explotaciones, avanza el desempleo y la pobreza. Para escapar a esa situación muchas familias se trasladan a Toay, Santa Rosa o Bahía Blanca y algunos incluso se van al Chaco.
El periodo de la segunda guerra mundial le dará un poco de oxigeno a la localidad ya estancada, de la que según informantes solía salir hasta un tren por día con treinta vagonetas, que transportaban alrededor de treinta toneladas de leña, lo que da idea de la producción y de la extracción casi irracional del recurso forestal, fundamentalmente el caldén.


Anzoategui subido a uno de los carros, observando las pilas de leña estacionadas, a la espera de vagones para ser enviada a la provincia de Buenos Aires

5.- Población
Se dice que en el momento de mayor esplendor, Naicó llegó a tener alrededor de 600 habitantes. El Censo Nacional de Población del año 1947 arroja la cantidad de tan sólo111 personas, que aún vivían en el lugar, después que hubo concluido la Segunda Guerra Mundial, merced a la cual ha tenido un resurgimiento la explotación forestal, pero ya la declinación será inevitable.
Además de los Fiorucci entre los propietarios se menciona a Peracci, Bustos, Lucero, Lastre, Cornejo, Martínez Pando, que supieron tener hasta cancha de paleta en su campo, pero terminaron sin nada cuando llegaron los “años malos”. Montoya, Didino, Leturia, Carbonel, Bogarín, Grañas, Vendramini. Y entre los apellidos de ascendientes aborígenes, italianos y españoles aparecen otros como Juan Warner, Matías Kimm y Checovich, de origen búlgaro, quien tenía un aserradero.



También la familia Jarrín que supo tener Almacén de Ramos Generales, el que luego fue de los Fernández. Enfrente de la Comisaría estaba el boliche de Francia. Su hermano tenía la panadería. Los hermanos Enrique y Francisco Urtiaga tenían una carnicería. Enrique era el Encargado de la Estafeta de mucha actividad durante las primeras décadas.
Los Montoya, tenían un galpón donde solían hacerse los actos de las Fiestas Patrias, los bailes y en el que también supieron verse funciones de biógrafo, como se decía por aquellos años.
Supo tener Naicó también su “conventillo”, que alguna vez alquilara don Juárez, lo que indicaría que había gente para arrendarle los cuartos.


La familia Fiorucci con todos sus sintegrantes. El jefe de la misma don Antonio Fiorucci, fue el primer Intendente de Naicó



6. Cultura
El punto más alto de los alrededores de Naicó se sitúa en los 238 metros sobre el nivel del mar, en una elevación conocida antiguamente como “El cerro de los Martínez”, apellido de los propietarios del campo donde se sitúa la misma.
El centro urbano de lo que fue Naicó, está ubicado dentro del Departamento Toay en el sector sudeste, a 137 metros sobre el nivel del mar y era la localidad por la que se pasaba para ingresar al predio de los Luro, bautizado con el nombre de “San Huberto”, antes que la traza de la ruta nacional Nº 35 lo cortara al medio. Hacia el este está el Departamento Atreucó, hacia el sudoeste se encuentra Quehué y el Valle de Chapalcó.



Se sitúa a 45 kilómetros al sudoeste de la ciudad capital actual, Santa Rosa.
El pueblo de Naicó recién se organizó como Comisión de Fomento el año 1927, asumiendo el primer mandato de Jefe comunal don Antonio Fiorucci, uno de los propietarios con familia numerosa en los alrededores. El oficial Grego era el Encargado de la Comisaría y don Llorens el Juez de Paz, un señor muy pulcro y amante de los perfumes según comentan algunos antiguos pobladores.


Pocos días antes de la fundación del pueblo comenzó a funcionar la Escuela Nº 80, que había autorizado el Consejo Nacional de Educación. Entre las maestras y maestros se recuerdan a Nona Salvini, Luisa Barroso, Margarita Sarasola, “Pipeta” Grego y el Director Velázquez.
Claro que Naicó también contó con su propio equipo de fútbol, (en alguna época supo haber dos) del que formaban parte, entre otros, Biasotti, Primucci, Vendramini, y Fiorucci. El rival de la puja lugareña era el equipo de Quehué, aunque también confrontaron con los de Toay.

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