domingo, 20 de marzo de 2011

"FELUCHO" Y SUS HERMANOS

El primero de los Berazategui, que llegó desde su España natal a Victorica, Territorio Nacional de La Pampa, en el centro de Argentina, el año 1913, fue Félix, a quien recibió su pariente don Bautista Padrones.
Uno de los primeros trabajos que le encargó la Municipalidad, fue la de colgar dos grandes espejos en el Salón de Actos, que habían sido donados por los sucesores del General Benjamín Victorica.

En 1917, después de trabajar de sol a sol y ahorrar, pudo comprar los pasajes y enviárselos, para que viniese su hermano Francisco.
Entre los dos, y acompañados por un grupo de peones, instalaron el año 1928 el campanario, donado por el gobierno nacional, en la nueva torre de la Iglesia, construida al efecto.
Recién en 1932, el año de la caída de la ceniza, llegó desde España el hermano menor, Félix Berazategui Sabando, a quien apodaron “Felucho” y lo pusieron a trabajar junto a ellos en una sociedad de hecho, que bautizaron “La Viscayna”.
Entre los tres, en los ratos libres, se metieron, en el galpón que Félix “Viejo”, le había comprado a don Ignacio Zamorano, donde tenían la herrería, a construir un avión.

El plano lo había traído “Paco” desde Francia y el motor se lo habían comprado usado a los pioneros de la aviación civil en el Territorio de La Pampa. Ramón y Bautista Borthiry ya por el año 1915 surcaban los cielos pampeanos en aeroplano y un avión, por la zona de General Pico, convertidos en los primeros en aprovechar las excelentes térmicas que tiene nuestro clima.
Según dice nuestro querido amigo Omar D. Becerra, el motor habría sido diseñado el año 1909 por los hermanos franceses Laurent y Luis Seguin.

Se trataba de un Gnome de nueve cilindros que giraba a un máximo de 1.000 rpm, alrededor de un cigüeñal fijo, moviendo la hélice sujeta al bloque del motor que se auto refrigeraba.
Motores similares a este habrían sido utilizados en la fabricación de los Fokkers alemanes y en especial en el famoso triplano Fokker DR-I piloteado por Manfred Von Richthofen, más conocido como el “Barón Rojo”, en la primera guerra mundial.

Los hermanos Berazategui construyeron una estructura de caño, armaron el fuselaje con madera terciada y le adaptaron un tren de aterrizaje con llantas de Ford T. Sobre la misma montaron el motor con el que hicieron la prueba el año 1935.
César Máximo Viniegra, quien pisaba los doce o trece años, uno de los jóvenes de entonces, que presenciaron aquel día, recuerda el suceso.




El primero es "Paco", el segundo don Félix y el último "Felucho" el malogrado piloto, pionero de la aviación regional del oeste

“Fuimos un domingo por la mañana con Enrique Viniegra a la herrería de Berazategui, al lado de un provisorio galpón de chapa, habían colocado un fuselaje de madera, más esqueleto que fuselaje, “Felucho" impulsaba con sus brazos la hélice, mientras Paco tiraba de un acelerador improvisado. De repente el motor arrancó, envolviendo a todos en una nube de polvo, dio un respingo, parecía que se elevaría hasta el techo con toda su potencia. Don Félix, que estaba atrás, alcanzó a sujetar por la cola al aparato, en tanto que los otros con piolas lograron amarrarlo a unas estacas, pero se produjo un estertor y el motor se paró.



Todos quedaron llenos de polvo y arena e impregnados del olor a la combustión, con el consiguiente susto, mezcla de emoción y alegría, no exenta de algo de pavura, por lo que podía hacer sucedido.
Anécdotas
El año 1948, Felucho que prosiguió con su “metejón” de ser aviador, obtuvo el brevet de piloto en Trenque Lauquen (Provincia de Buenos Aires)
Un día de aquel año, Felucho lo invita a César “Pibe” Viniegra a viajar a Buenos Aires en el avión de Federico Ortiz Echagüe, un estanciero de la zona de Carro Quemado, para llevarlo a control mecánico y de paso realizar sus primeras prácticas.



El avión carecía de brújula, de modo que para ubicarse, Felucho utilizaba las vías y los carteles de las estaciones del ferrocarril. Pasando Luján, a la que ubicaron por las torres de la Basílica, los envolvió un gran frente nuboso restándoles toda visibilidad.


“El avión tampoco tenía elemento alguno de comunicación, de manera que apenas distinguían el suelo cuando comenzaron a carretear hasta enfrentar una laguna", en la que terminaron cabeza para abajo, en medio del agua y barro, de la que logró salir primero Felucho, quien con total naturalidad le dijo a Pibe, "!sal, hombre sal!”, quien había quedado enredado con el cinturón de seguridad y la ropa de la valija que se había abierto.
“Los expertos en aeronavegación que los habían visto pasar, suponían que el avión se habría incendiado, porque al avistarlos, desde la Base Aérea de Morón, comunicaron a Don Torcuato, que la aeronave había pasado rozando la torre de agua”.



De traje claro Félix Berazategui Sabando "Felucho", a su lado Margarita la hija menor de su hermano "Paco" y al otro lado "Bocha" Garayo un empleado de la firma. Detrás el motor GNOME

El año 1948, aprovechando que su hermano Francisco había viajado a España, se compró un avión. El día que “Paco” regresaba de ese viaje en el tren desde Buenos Aires, Felucho sobrevoló con su avión desde Luan Toro hasta Victorica para darle la bienvenida.


Alfonso Palmieri, un amigo que solía acompañar a Felucho a llevar repuestos de automóviles o molinos a Santa Isabel, recuerda que les acercaba palier de repuesto a quienes se los solicitaban a través de la radio policial o de telegramas. Cuando llegaban, sobrevolaban la población y luego se dirigían hacia los médanos cercanos al rio Salado, donde tiraban dentro de una bolsa el paquete con los repuestos. El mismo nos dijo que su fallecimiento se produjo por su forma de ser, de volar así de esa manera, casi sin las mínimas normas de seguridad y con escasa tecnología.



En 1955, cuando ya había estallado la "Revolución Libertadora", fue derribado en Mendoza, porque los rebeldes lo confundieron con un leal. Salvó su vida de casualidad.
Habían ido junto con su hermano Francisco “Paco”, porque fueron invitados por el propio Ejército. Estaban alojados en el Campamento El Plumerillo. Felucho ese día salió remontó vuelo, sin saber que ya los rebeldes habían copado el aeródromo, los que creyendo que se trataba de un leal, lo intiman a entregarse, lo cual origina inmediatamente la retirada de Felucho, que toma rumbo hacia La Pampa.



Lo persiguen y a la altura de General Alvear abren fuego y lo obligan a descender. Allí es tomado prisionero y mientras un Alférez pilotea el avión, sufre un accidente en la misma pista, por lo cual el aparato queda inutilizado.
Juan Carlos García, recuerda haber escuchado de boca de su madre Simona Zamudio, (quien fue pareja de Felucho), que en varias oportunidades fueron en su avión a Santa Isabel para asistir a enfermos o traerlos al Hospital de Victorica, sin cobrar ni recibir un solo centavo.



Algunos niños y jóvenes que vivieron muy cerca del negocio de los Berazategui, frente a la plaza, recuerdan que a veces los invitaba a dar una vuelta en el avión y que les enseñaba desde el aire donde quedaba la casa de cada uno. Walter Torino recuerda que siendo muy niño lo llevó en su falda en lo que fue su vuelo de bautismo.
Felucho fue realmente un intrépido, un osado del aire, supo tener no sólo avión y automóvil, sino que después se compró una moto y también fue amante del karting, a principios de la década del sesenta, piloteaba uno de los diez que tuvo Victorica y participó de las carreras de aquellos años. Era un tipo alegre y dicharachero, tenía un bozarrón que se escuchaba de lejos. Su filosofía de vida la estampó en el buche del camión cero kilómetro que adquirieron en donde todos pudimos leer: "!Para todos sale el sol!".



Félix Berazategui, de campera, toma del brazo al RPS José Durando en el homenaje a sus Bodas de Oro, realizado en Victorica el año 1953

El accidente que le costó la vida
Felucho
participó varias veces de los Festivales Aéreos que organizaba el Aero Club Pampeano de Santa Rosa, siendo uno de los intrépidos animadores que haciendo acrobacias y contando anécdotas, concitaba siempre la atención.


El avión derribado en Mendoza, lo cambió el año 1963 por un Luz Combe-Silvaire matrícula LV.R.T.V., que adquirió en General Alvear (Mendoza).
La sociedad había instalado una Estación de Servicio con venta de repuestos, combustibles y aceites de Yacimientos Petrolíferos Fiscales, que atendía Paco y sus tres hijas. Recuerdo cuando iba a comprar kerosene y el nos atendía en el surtidor manual.



La firma había sido emplazada para que se adecuara el edificio y las instalaciones a las nuevas exigencias del mercado. Para eso viajó Felucho en Avión a Bahía Blanca, donde estaba la sede de la inspección de la región sur, para traer al Inspector a Victorica y ponerse de acuerdo en los planos de adecuación.
De regreso desde la ciudad de Bahía Blanca, al sur de la provincia de Buenos Aires, hace escala en el aeroclub de General Acha. Era invierno y ese día había neblina. General Acha, la primera capital del Territorio, está rodeada de médanos bajos.
Cuando intentó aterrizar, no alcanzó a divisar, producto de un banco de niebla y se llevó por delante los médanos. El avión se incrustó y se incendió. A consecuencia del accidente perdió la vida el día 27 de julio de ese año 1963.



Como justo y merecido homenaje a este vasco solidario, que trabajó para mejorar las condiciones de vida de Victorica y su zona, el Aeroclub creado el laño 1972 fue bautizado con su nombre


Yo todavía vivía en Victorica, estaba terminando el quinto año del nivel secundario. A Felucho lo conocía no sólo de vista, sino que había sido uno de los clientes asiduos al Club Social, en los tres años y medios que trabajé en la cantina del mismo.
Allí solía ir casi todos los días, generalmente por las noches y los fines de semana, no solo a tomar café, sino a compartir la mesa con amigos y las charlas sobre distintos problemas locales y lugareños o de paso para ir al cine.



Lo conocía antes de esa circunstancia, porque además compartía junto con nuestro padre Marcial Roldán y otros amigos, la pasión por el deporte vasco de la pelota a paleta, que practicaban en la cancha de los Reale o en la del Oratorio de Don Bosco.
Felucho era desde hacía 8 años Presidente de la Cooperativa de Electricidad de Victorica Limitada, a la que dedicó muchos años de su vida y su tiempo, sin cobrar absolutamente nada, como siempre lo hacía. Fue socio fundador y la primera Comisión Directiva del año 1946 lo designó como Vocal Suplente.

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