domingo 24 de octubre de 2010

LOS HERMANOS ROMERO

Sentados desde la derecha Marcelo Rochereul y en segundo lugar Secundino Romero


Victorica, (antes Echohué), enclavada en la antigua rastrillada de “Las Víboras”, ocupada tímidamente luego de la culminación de la batida final de lo que se llamó “Conquista del Desierto”, en el Territorio Nacional de La Pampa, fue punto de atracción, para quienes buscaban hacerse de nuevas tierras o instalarse con pequeños comercios para atender la extensa campaña, que se iba poblando de cristianos, luego del desalojo de los aborígenes hacia la precordillera.



Aún antes de la llegada del ferrocarril al pueblo, que se fundó el año 1882 (según las constancias oficiales del Ejército Nacional) ya algunos inversores de origen español, que por diversos motivos extendieron sus actividades hacia el interior de la antigua frontera, habían comenzado actividades agropecuarias.
A la derecha todo de blanco con moñito y mano a la cintura Secundino Romero, detrás con sombrilla don Roberto Pagella

Así los casos más arquetípicos podrían ser la de los españoles Máximo García, la de Ramón Galíndez Orueta y la de don Modesto Gómez-Mentasty, quienes se trasladaron con sus familias y haciendas desde campos de la provincia de Buenos Aires, hacia campos que adquirieron al norte de Victorica y sur de San Luis alrededor del año 1888.
En lo que respecta a la actividad comercial, el mayor Almacén de Ramos Generales pertenecientes a españoles se instaló en Victorica el año 1892 de la mano de la firma J.Llorens, J.Antich que tenía la casa central en Trenque Lauquen, provincia de Buenos Aires.


Aunque con anterioridad y a partir de 1887 se había abierto el Almacén de don Lucas Viniegra, que perduró en manos de sus sucesores más de noventa años.


El Ferrocarril del Oeste ingresó a prestar servicios permanentes en la zona el año 1908, con la línea que saliendo de Estación Once, pasaba por General Pico, Eduardo Castex y tenía como punta de riel Telén, una colonia francesa.
Es probable que el servicio de pasajeros del ferrocarril haya permitido la llegada de otros españoles en busca de trabajo y sobre todo de coterráneos, parientes o amigos que ya estaban instalados. Así sucedió por ejemplo con los Berazategui, el mayor de los cuales llegó a Victorica el año 1913 y comenzó ayudándole a su tío don Bautista Padrones, quien trabajaba para don Luis Gómez acopiador, que tenía campo más al oeste.



Por otra parte y vinculado a los inmigrantes españoles, parece que ya para el Primer Centenario de la Independencia Argentina había suficientes hijos de la Madre Patria en Victorica, dado que en el mes de Octubre de 1910 el diario “La Capital” inserta la noticia sobre inquietudes que denotan la intención de constituir una Sociedad de Socorros.






Cuando llega el Centenario de la Independencia en 1916 la Entidad ya está en marcha y aunque desconocemos la fecha exacta de fundación la “Sociedad Española de Socorros Mutuos” ese año era presidida por el señor Luis Gómez, siendo Secretario don Juan Giménez y Tesorero don Antonio Fuentecilla.




Toda esta introducción es para contextualizar la llegada a Victorica de dos hermanos españoles, de la que no tengo fecha precisa, ni mayores datos sobre su ingreso a la Argentina y el itinerario que realizaron para llegar hasta el primer pueblo de La Pampa. Se nos ha informado que eran oriundos del pueblo de Covaleda perteneciente al Municipio de Soria. inserta dentro de la Comarca de Los Pinares, por el predominio de diversas variedades de pinos (España). El mencionado Municipio se encuentra a una altitud de 1.114 metros sobre el nivel del mar y está atravezado por el río Duero de noroeste a sureste.




La primera noticia que tengo sobre Basilio y Secundino Romero, la encuentro en un par de antiguas fotografías del personal del Almacén de Llorens justamente, donde se puede observar entre otros a Secunino Romero, quien formaba parte del importante plantel que trabajaba para la firma en sus distintas actividades. Probablemente dichas fotos sean de mediados de la década del veinte, cuando todavía la firma Llorens, Antich y Cía. conservaba una actividad comercial muy importante en la zona que se había extendido con una sucursal hasta Santa Isabel en la región del rio Salado.






El año 1923 se había fundado el Sportivo Cochicó, que concitó el entusiasmo en la juventud de aquella época por el deporte que se expandía en la Argentina: el futbol. Secundino Romero formó parte del equipo de la segunda división de Cochicó, junto a los hermanos Rochereul y otros jóvenes.
Años después de la crisis mundial del año 1930 que impactara de lleno en la Argentina y también en el Territorio Nacional de La Pampa a partir del año siguiente, las actividades de la firma Llorens comenzaron a contraerse. Se cerró la Sucursal de Santa Isabel y después se subdividió el “Ramos Generales”. Así la sección Tienda, quedó en manos de Vidal Sáenz, la Sección Almacén y Concesionaria de Automóviles pasó a manos de Gaudencio Pablo. Los Romero eran parientes con Gaudencio Pablo.




Otros ex empleados se instalaron con almacén por su cuenta o iniciaron actividades relacionadas con su experiencia. Así sucedió con José Eguía que puso en marcha un Almacén y con Roberto Pagella, que se inició con el taller para automóviles.




Es probable que para esa fecha y hacia fines de la década del treinta, la de los “años malos” en La Pampa, por la década de sequía, de vientos que volaron los campos, por las cenizas del “Descabezado” que arruinaron las pasturas y aguadas y por la plaga de la langosta que azotó los sembrados, Secundino Romero se haya desvinculado también de la firma Llorens.




Los hermanos Romero alquilaron un local a don Emilio Gilardenghy, situado entre la “Confitería y Bar La Armonía” y el edificio del “Club Social”, frente a la manzana donde estaba aún el antiguo edificio de la escuela nacional Nº 7.
Su relación con los proveedores, corredores, viajantes de comercio, le facilitaron probablemente la conexión con las casas de Buenos Aires de las que se hicieron clientes. Así comenzaron los hermanos Romero a trabajar en su Almacén, de menor tamaño que el de los Imbelloni, de los Julio, de los Moisés y de los Nicolás, pero que contaba con la ventaja de estar en la zona céntrica y tener un surtido de productos frescos y de los que se vendían al peso o sueltos.




Basilio Romero de anteojos a su derecha Gladys Guaycochea y a la izquierda Estanislao Guaycochea



Habían seleccionado la clientela y algunos tenían cuenta corriente, de modo que los chicos y chicas que hacíamos los mandados a fines de la década del cuarenta y en el cincuenta, nuestras madres, tías o abuelas nos daban las anotaciones e íbamos al Almacén de los “Gallegos Romeros”, como les decía comúnmente la gente a todos los españoles (salvo a los vascos), a realizar las compras.




Allí trabajaron juntos, sin empleados, los hermanos Romero, cumpliendo rigurosamente con la hora de apertura y cierre de su comercio. Casi todas las chicas y chicos de aquella época de las décadas del cuarenta y del cincuenta los recordarán, porque todavía era el tiempo de la “yapa” y generalmente el más predispuesto a darla por su manera de ser era Basilio, más conversador, pero al que había que aguantarle una broma que era el tomar de los cachetes y hacer girar sus dedos sobre los mismos, produciendo a veces un dolor que hacía ver las estrellas, y también el cambio de color de la piel por un buen rato.




Fuera de su vida comercial la comunidad los vio participar en el deporte. Ambos hicieron futbol hasta que ya entrados en años tuvieron que inclinarse por otras actividades. Basilio hizo pelota a paleta, en la cancha de Reale como en la que después en la década del cincuenta construyeron los Salesianos. Allí compartió con aquella camada de pelotaris, entre los que estaba nuestro padre.
Se los solía además ver en la Confitería no sólo jugando al mus con sus amigos, los españoles de la “Tienda Los Sorianos”, los Izquierdo y los Martínez Sanz, además de los Cabal y otros parroquianos de la colectividad española. A veces se trenzaban al dominó.




Secundino participó de las actividades de la Biblioteca “Bartolomé Mitre” e incluso integró en alguna oportunidad la Comisión Directiva.
Durante muchos años fueron pensionistas de la familia de Estanislao Guaycochea. Allí compartieron la habitación y las comidas diarias. En esa pensión solían albergarse también cuando venían al pueblo otros coterráneos como don Jesús Alonso Boves del paraje “Árbol Solo”.




Cuando hacía ya más de cuarenta años de estar en Victorica, Secundino hace un viaje a su España natal y de allí viene entusiasmado de regresar a su Patria a gozar de su jubilación y pasar sus últimos años.
Después de discutir la idea con Basilio, se pusieron a la tarea de liquidación de las existencias del negocio, cobrar las cuentas pendientes y prepararse para el regreso a su añorada España. Esto fue en la segunda mitad de la década del sesenta.





Les organizaron una despedida en el ex Hotel Francés de los Cazaux, bajo la administración de la familia de Nuncia Figueroa e hijos, a la que concurrieron muchas amigas y amigos de más de cuatro décadas de compartir la comunidad victoriquense.




Cuando volví a Victorica, me lo encontré a Basilio en la Farmacia del Pueblo de Domingo Frois Regis. El amigo de la juventud, lo había albergado en su casa familiar. Después me contó don Domingo que Secundino se había vuelto porque en España no encontró a nadie con quien compartir, dado que sus parientes habían muerto y amigos no tenía o los de la juventud ya no estaban en el lugar.
Esa desazón, esa tristeza lo incitaron a regresar a Victorica. Su hermano quedó allí en España y el vino a pasar sus últimos años en la Victorica de la década del setenta, que aunque tampoco ya no era la que habían conocido a su llegada, probablemente en la década del veinte. Se sentía mucho mejor y más acompañado por su gente.

El edificio de planta baja (pared blanca y aberturas negras) era el local donde funcionó el Almacén de los Romero

El billetero, “el gallego” Álvarez, que todas las semanas los visitaba en dos o tres ocasiones, había fallecido, el toma estados de la Cooperativa de Electricidad don Antonio Barreix también. La familia López Scala ya no vivía más en el pueblo, el diariero Rafael Piccolomini que todas las semanas les acercaba los diarios y revistas que compraban también había envejecido y había dejado el reparto.
Pero estaban los hijos de sus amigos y clientes, que habían visto crecer y aunque Basilio a muchos ya no los reconocía, ellos sí lo saludaban atentamente con toda cordialidad, a este hombre que ahora caminaba solo, rumbo a "Los Pisaderos" cavilando con sus recuerdos.

viernes 22 de octubre de 2010

CONSTITUCION DE LA PAMPA

Libro editado por la Cámara de Diputados de la Provincia de La Pampa como adhesión a los actos del Año del Bicentenario de la Revolución de Mayo de 1810.

En la tapa se aprecia un "Paisaje" rural, obra del pintor pampeano Nicolás Castellini.

En la investigación, análisis, diseño y diagramación intervinieron las profesoras Stella Maris Antonio y Norma Girotti.
La publicación ha sido distribuída por el Departamento de Extensión Parlamentaria a todas las Bibliotecas Populares y Escolares de nuestra provincia.


La mencionada obra, cuenta con importantes contenidos reunidos en Volumen con formato libro por primera vez y está ilustrada con fotos históricas, mapas, cuadros informativos y otros elementos que hacen muy atractiva su lectura.


Pero tal vez lo más interesante sea que se han agregado una serie de actividades pensadas para que los profesores trabajen con sus alumnos en las escuelas secundarias, ex polimodal, todos y cada uno de los contenidos referidos a la Constitución Provincial y cada uno de sus capítulos.

Interesante trabajo que debería facilitar la labor de enseñanza-aprendizaje en las escuelas, de un tema no sólo jurídico, sino histórico, de instrucción cívica y de formación para los futuros ciudadanos.

jueves 21 de octubre de 2010

TURISMO REGIONAL

Días pasados en ocasión de la apertura de la muestra anual de la Sociedad Rural de Santa Rosa, se presentó una iniciativa de turismo regional para el noroeste de La Pampa.
Se trata de un trabajo conjunto de los pueblos que componen el Departamento Loventué, al que han denominado "Latidos del Caldenal", dado que esa es la zona occidental del bosque de caldén.
Al circuito diseñado se puede acceder por la ruta nacional 35 y luego en el cruce de Winifreda tomar hacia el oeste la ruta provincial 10. También se lo puede hacer desde Santa Rosa saliendo por Toay tomando la ruta 14 hacia el oeste, entrando en el paraje "El Durazno" hacia el norte.


Quienes aún no conocen aquella zona de nuestra provincia de La Pampa, tendrán oportunidad de conocer y disfrutar de muchas actividades en contacto con la naturaleza, al aire libre, en automovil o a caballo.
Se encontrarán con la historia de La Pampa aborígen, dado que 25 kilómetros al norte de Victorica se encuentra el paraje "Leuvucó", otrora reducto de los últimos rankeles.
Pero además con la propia historia del poblamiento pampeano en la etapa cristiana, sintetizada en los cinco pueblos que la componen en donde la cultura, la economía y la política han dejado sus huellas y han perfilado algunos rasgos identitarios.
Buena iniciativa de trabajo cooperativo, solidario y colectivo de los dirigentes de las asociaciones civiles, la actividad empresarial y los municipios que seguramente dará sus frutos en mejorar la presencia en la oferta provincial de turismo.

martes 19 de octubre de 2010

FIESTA PROVINCIAL DEL TEATRO

Anoche 19 de Octubre, dio comienzo la "Fiesta Provincial del Teatro La Pampa". El acto inaugural de la misma se llevó a cabo en Santa Rosa, capital de nuestra provincia, en el Aula Magna de la Universidad Nacional de La Pampa.

El espectáculo, totalmente gratuito, no logró colmar la amplia Sala, que si bien no es un teatro propiamente dicho, tiene instalaciones y tecnología preparada para este tipo de espectáculos, aunque a veces no brinden el mejor sonido o iluminación por diversos motivos que no comentaré, pero que perjudican la comprensión.
Si pudimos observar muchos jóvenes. Algunos de ellos estaban fomentando la firma de adhesiones para que el CREAR (Centro Regional de Educación Artística) abra la carrera para estudiar teatro a nivel terciario.

En la noche inaugural pudimos apreciar la puesta en escena de la obra "La Casa de Bernarda Alba", presentada por el Grupo "La Escalera" de Santa Rosa, pero que no compite sino que participa en la muestra.
Un elenco importante, con algunos roles destacados en los primeros papeles. Estimo que podrían alcanzar más como conjunto, más allá de las individualidades.
Mañana podremos apreciar el Grupo "La Cumbrera" de Victorica, dirigida por Gustavo Pérez, que también se presenta fuera de competencia, con la obra "Silencio de familia"

viernes 15 de octubre de 2010

DIA DE LA PAMPA

LA FUNESTA LEY NACIONAL 1532

NEFASTA PARA NUESTRA INTEGRIDAD TERRITORIAL

Para entender porque la ley nacional Nº 1532, que Organizó la Administración de los Territorios Nacionales, sancionada el 16 de Octubre del año 1884, terminó siendo totalmente perjudicial para la Gobernación de La Pampa, van estos párrafos, bastante esclarecedores.


Roca una vez resuelto el problema del indígena y habiendo reconocido los derechos de la Republica Argentina hasta el grado 52 y en toda la extensión de la costa atlántica, decidió organizar y poblar los territorios incorporados recientemente, es por ello que, en 1884, se presenta ante la Cámara de Diputados un proyecto de ley de administración y gobierno de los territorios nacionales (Cámara de Diputados 17-9-1884).”


“El proyecto originario contemplaba la creación de nueve gobernaciones, una de ellas la de La Pampa con los siguientes límites: Por el norte el paralelo 35 que la divide de las provincias de Mendoza, San Luis, Córdoba y Santa Fe. Por el este el Meridiano V de Buenos Aires, que divide con ésta provincia. Por el oeste el Meridiano X que divide con Mendoza hasta tocar el rio Colorado”.



Antes del cercenamiento de la parte más fértil del territorio que integraba lo que ya se denominaba La Pampa

“Si comparamos esta delimitación de La Pampa con la dispuesta por la ley 1878 observamos que a la misma se la ha despojado de la faja comprendida entre los ríos Negro-Colorado que de aquí en más pasarían a formar parte de Neuquén y de Rio Negro”.



Sostienen las responsables del análisis: “Es de notar que el proyecto mantenía para La Pampa los limites que ya tenía por la Ley 947 y por la Ley 1265, pero el Diputado Puebla, representante de Mendoza, propuso la modificación, la cual fue votada por la Cámara. El debate que motivara esta ley se debió al hecho de que algunos legisladores entendían que la ley de 1878 era provisoria en cuanto a límites, mientras que otros sostenían que era definitiva.”



“Al tratarse el art. 1º que establecía los limites provisorios de La Pampa, el diputado Puebla, sostiene: “Voy a proponer una modificación en este articulo en el sentido de que se consigne en la ley como límite norte del Territorio de La Pampa, el paralelo 36 en lugar del 35 que fija el despacho de Comisión.”



“El representante mendocino pretendía incorporar la faja comprendida entre el Paralelo 35-36 a las provincias de Mendoza, San Luis y Córdoba por el mismo beneficio que ello representaba. Sobre la importancia de las tierras del sur sostenía: “…pobladores antiguos de esos territorios, con título del año 30 y posteriores, y que están ubicados en las faldas del Nevado, cerca de la costa del Atuel, en el paralelo 35 y medio al sur, reclamación en la cual le piden que resuelva en la forma que estime conveniente, en qué situación se encuentran ellos respecto a la delineación que hicieron los ingenieros, de acuerdo con la ley de 1878, fijando al Meridiano X de Buenos Aires y el grado 35 de latitud sur.”



“Como he dicho antes, la población de esas provincias no tienen donde extenderse más que por el sur. Tienen su industria peculiar: la ganadería y la agricultura y necesitan tierras adaptables a este objeto, como son las del sur del paralelo 35 donde hay dos ríos… La parte utilizable del territorio esta toda ocupada por cultivos hasta donde el caudal de agua lo permite; y en cuanto a la ganadería no tiene ya campo donde extenderse y por eso necesita avanzar hacia el sur, hacia el paralelo 36 buscando la costa de los ríos y los terrenos fértiles.”



Acotan las autoras de la investigación un aspecto muy importante para el litigio que aún mantenemos con Mendoza, sobre el derecho a las aguas del río Atuel: “Con las expresiones del representante por Mendoza, advertimos el afán desmedido de extenderse hacia el sur por la bonanza de sus tierras, regadas por dos ríos, elemento probatorio de la existencia del Atuel en La Pampa y de los beneficios que su libre corriente otorgaba.”



Apuntan las representantes de la Dirección General de Cultura de La Pampa: “El resultado final del debate en la Cámara Baja, delimitó a La Pampa provisoriamente con el Paralelo 36 que la separaba de Mendoza y San Luis, lo cual representó la cantidad de 3.000.000 de hectáreas aproximadamente en perjuicio de La Pampa”.



Como se desprende de esta síntesis del documento citado, la elección del 16 de Octubre como fecha para celebrar, conmemorar o festejar el Día especial de nuestra provincia es absolutamente incoherente con lo que representó y permitió dicha ley.


Una ley, cuyo origen fue un proyecto del Poder Ejecutivo Nacional que buscaba tener una herramienta legal para gobernar política y administrativamente los nuevos Territorios Nacionales, que crecían en problemas y dificultades y que se utilizó por los Diputados de las provincias vecinas, para plantear la cuestión de límites, que no era el tema central.

Una ley que los propios Gobernadores de los Territorios a poco de ponerse en práctica le encontraron enormes falencias y que no fue para nada respetada por el Gobierno Nacional en muchos aspectos. Uno de ellos también nos perjudicó, dado que a pesar de contar con los habitantes que establecía dicha ley para alcanzar la categoría de Provincia Autónoma, a La Pampa se la siguió expoliando como Territorio, tanto por parte de la Nación como de las Provincias vecinas, durante más de cuatro décadas.

CONCLUSION: Celebrar el Día de La Pampa el 16 de Octubre, en homenaje a la sanción de la ley por la cual la Gobernación perdió gran parte de su territorio, es un contrasentido. Desde hace cuatro décadas venimos sosteniendo que no es el mejor día elegido porque es como conmemorar los perjuicios que nos ocasionaron las viejas provincias vecinas, entre ellas Mendoza, que después de esto terminaría también perjudicándonos con el corte del Atuel definitivamente.


Por todo ello es que sigo sosteniendo que continuar manteniendo esa fecha es proseguir con la incoherencia que le dio origen. Dado que la fecha se estableció por una norma jurídica de facto por un gobierno militar y no fueron consultados jamás los pampeanos como hubiese correspondido. Seguir manteniendo esa fecha autoritariamente se hará cada vez más insostenible.


El gobierno de don Aquiles José Regazoli, consciente de la diversidad de opiniones, abrió un Concurso para consultar sobre otras fechas más apropiadas. Lamentablemente llegó el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 y el tema fue nuevamente archivado.



NOTA: Párrafos extraídos del folleto “A cien años de la ley de Territorios: Antecedentes y conformación de la Gobernación de La Pampa” editado por la Dirección General de Cultura de La Pampa en junio de 1984 y cuyas autoras fueron las profesoras Stella Maris Antonio y Silvia G. Crochetti.

martes 12 de octubre de 2010

PESCA COMERCIAL EN EL SALADO

El funcionamiento pleno del sistema hídrico pampeano conformado por los ríos Atuel y Salado, Chadileuvú, Curacó, antes de la construcción del Complejo Hidroeléctrico Los Nihuiles en territorio de la provincia de Mendoza, le permitió al entonces Territorio Nacional de La Pampa contar con una empresa dedicada a la pesca comercial.



Expresa Pablo Fernández, autor de la nota, que “las crónicas sociales de la época (diario La Capital de 1941) recogían la pesca deportiva en el complejo lacustre Urre Lauquen por parte de vecinos caracterizados de Santa Rosa: Juan Carlos Zucca, Laureano Anaya, Mayora Denis, Manuel Valerga, Pedro Imaz, Sadit Peyregne, Ruperto del Valle, etc.”



“Claro, después hay una historia de Nihuiles y trampas conocidas, que entre las tantas modificaciones del status ecológico pampeano, produjo la extinción de la actividad pesquera, acaso la menos conocida, y en apariencia actual la más exótica desarrollada en aquellos años”.
La habilitación de Los Nihuiles a partir de 1947, produjeron la merma considerable de los caudales del río Atuel, hasta la desaparición de su antiguo cauce y la concentración de las sales por los aportes del río Salado a la cuenca, privada de las escorrentías del Atuel.




Dice Humberto Godoy, uno de los antiguos trabajadores entrevistados: “en la que se pescó con más intensidad fue en La Dulce, nosotros hemos ido a La Amarga, es muy profunda, más caudal de agua. Esa laguna no se aprovechó a su debido tiempo, porque no está rodeada como La Dulce por bardas, está muy al aire, el agua era batida por el viento y abajo hay salinas. Eso es salmuera, y la salmuera quema las agallas del pescado, se adelgaza y muere.”



“En el 43 me fui a vivir con mi padre, pero aún no se explotaba la pesca. Había un pescador, Valentín García Yaupí, un criollo de la zona, tenía un bote de chapa y trabajaba con espineles rudimentarios.”
“No había todavía una idea de explotación comercial. Hasta que empezó mi padre, Zunino, Chumbita. MI padre primero trabajó con Chumbita, en ese entonces estaba don Francisco Zunino, era un viejito que había venido de la provincia (en alusión a Buenos Aires), no era organizado, era nutriero y trabajaba al margen de la ley.”





“El permiso de mi padre era de antes de 1946, cuando fui a Puelches, empecé a trabajar con otras personas porque mi papá aún no se animaba. Nuestro campamento éramos yo, mi socio Luis Lanfranco y cinco o seis empleados todos de allí que se tuvieron que hacer conmigo: Lugones, Fresco, Díaz, Naiche, Ramos, Calvo, un tal Cinta de Río Negro.”



“Después que mi padre se animó, vino un señor Serafín González de Cipolletti e hicieron una sociedad con otro señor de San Juan de apellido Rodríguez. El pescado se entregaba a los consignatarios de Buenos Aires. Primero fueron los de la Unión Pesquera Argentina, pero como nos mandaban cajones de mucha capacidad de pescado, yo no recuerdo bien, pero cerca de 50/60 kilos, era una barbaridad trabajar con esos cajones, era matarse y se pagaba poco. Después se consiguió otros consignatarios de Buenos Aires: Colluzzi, Asio Pasio, Nogueira, que mandaban cajones chicos de 35 kilogramos, mas manuables y de mejor precio. A veces Chumbita llevaba a Santa Rosa, pero en general se embarcaba todo a Buenos Aires.”

Arreglando las redes para la siguiente jornada. El primero a la derecha es el Dr. Isaac Pascual


“El pescado se despachaba hasta Chelforó o General Acha y de ambos lugares a Buenos Aires en Ferrocarril. Salían dos viajes de camión lleno por semana. Yo no me acuerdo si eran ochenta a cien cajones, eran muchos kilómetros para mandar un camión con poco pescado.”
“El hielo venía de Roca, nosotros lo molíamos. Iba una capa de hielo y una capa de pescado, después se tapaba con ese papel blanco de panadería, se cubría y precintaba. En el campamento teníamos una ramada grande con una conservadora para cien barras de hielo”.


“Las truchas aceptadas por el consignatario eran de medio hasta dos kilos. Truchas tamaño comercial. Las mayores no se aceptaban, se largaban o regalaban. En cuanto al pejerrey cuanto más grande más se cotiza. Está el pejerrey que se llama matungo de uno y medio a dos kilos. Vinieron con el agua, no lo sembraron.”




“Teníamos botes y lanchas chicas, con motores chicos y fuera de borda. Muy manuables, había más botes con motor que lanchas para fines o mediados de junio ya se trabajaba con espinel. Este es un canasto con una circunferencia de 60/80 centímetros y lleva alrededor de quinientos anzuelos atados en un hilo madre. En cuanto a redes hay dos clases la de tendido y la de arrastre. La de arrastre tiene unos cabos de cien metros, uno se queda con la soga en tierra y ata la lanza de la red, que es como un bastón, va tirando la red y va haciendo una media luna, y ata en la otra punta. Cuando está listo empieza a traer y hacer ruido a los costados para que el pescado no se escape. Hay que tirar mucho porque el agua tiene mucha fuerza. Yo tenía caballos para ayudar a tirar.”

FUENTE: Boletín de la Cooperativa Popular de Electricidad de Santa Rosa Nº 50 de Enero de 1985. Fragmento, extractado del artículo “! Marche un pejerrey del Salado…!” de Pablo Fernández.

viernes 8 de octubre de 2010

LA EPOPEYA DE LA ALFALFA

La visita de Molins (Nota final)
Cuando el año 1917 llegó de visita el periodista del diario La Nación, Wenceslao Jaime Molins, al Territorio Nacional de La Pampa, alcanzó a ver algunos sembradíos de alfalfa y escuchar los comentarios sobre las perspectivas de la agricultura y sobre todo el futuro de la alfalfa en el Departamento Loventué.

Escribe Molins al respecto en su libro: “Los campos de Victorica por sus condiciones agrológicas, son buenos para cultivos de forrajeras. La tierra, arenosa y morena, es propicia a la alfalfa. Los primeros alfalfares los inició en la región y en 1898, don Máximo García. Estos ensayos en su establecimiento Carro Quemado, fueron una comprobación. Le siguieron en la prueba, don Alberto Sidebottom, en La Isabel; don Alfonso Capdeville, -el pujante francés-, en sus campos de Telen; Von Bernard, en Poitahué y Armando Lernoud, en La Morocha. Actualmente la superficie alfalfada de Victorica puede calcularse en una extensión de 80.000 hectáreas”.


En realidad para el momento en que escribe Molins, la situación era bastante distinta a la de la década anterior. Por ejemplo, en lo que hace a las precipitaciones el año 1906 llovieron 1.0004,1 milímetros, en 1907 se registraron 680,1 al siguiente tan sólo 437,2 mms. Y el año 1909 escasamente se alcanzó 300,4 mms. Recién el año 1914 se volverá a superar el nivel de los 500 milímetros, pero el año 1916 vuelve a darse una sequía espantosa con un registro anual máximo de tan solo 211,5 milímetros.(Datos del Jefe Estación del Ferrocarril Oeste de Victorica)

Además acoto que, para esa fecha del raid periodístico de Molins por la zona, por ejemplo Alfonso Capdeville ya no estaba en Telén, dado que había abandonado todo y se había refugiado en su nuevo negocio minero allá en “El Sosneado” en la provincia de Mendoza. Para ese momento el “Banco de Crédito Rural” fundado por Capdeville y varios inversores más, ya había cesado y estaba en liquidación.





Don Alfonso Capdeville de traje blanco, posa junto sus hijos y amistades en la casa de familia "El Alto" en Telén



El inefable francés no pudo hacer realidad sus vaticinios de salir airoso con el arado y la cosechadora. La naturaleza puso sus límites estrictos a la zona comprendida al oeste de la isohieta de los 500 milímetros, la primera guerra mundial que comenzó en 1914 y la caída de los precios internacionales, conformaron una combinación difícil de sobrellevar para quienes estaban con un grado de endeudamiento importante.

Asimismo vale tener en cuenta las palabras que al respecto le dice uno de los productores agropecuarios mencionados más arriba a Molins. En la entrevista que tiene con Lernoud, escucha la voz de un hombre con experiencia, muy preciso en sus juicios: “La alfalfa da bien, siempre que la lluvia sea pródiga,-nos dice—Hay que refinar el campo paulatinamente, pues por la flojedad de la tierra, resulta que con un par de aradas se forma médano. Al comienzo sembramos de 6 a 7.000 hectáreas. No llovió y se perdieron. El agua es problemática, además. Las napas corren de diez a quince metros, pero suelen estar a profundidades no menores de cien. El anterior fue un año pésimo para la alfalfa.”


Molins no lo encuentra en Victorica a don Máximo García y por eso en su libro no agrega entrevista alguna, porque el pionero estaba viviendo en el campo “El Fortín”, donde se había trasladado con su familia. Los caminos en ésa época eran huellas a veces casi intransitables. Por eso su información con respecto a los logros de Máximo García son incompletos.

A pesar de ello escribe este párrafo, probablemente abrevando en consultas a personas o al periódico local “El Heraldo” que había comenzado a publicarse en 1909: “Sin duda alguna, el más empeñoso cultivador ha sido Máximo García, quien por la excelencia de sus semillas, obtuvo premios de valía en el concurso organizado por el Ministerio de Agricultura en 1909, y en los de la Bolsa de Cereales de 1910 y 1913.”
Como se desprende de nuestra nota anterior, Molins no menciona el premio de la Sociedad Rural de 1910 y tampoco el obtenido en 1911 en Torino (Italia).



En la Memoria del año 1910 elevada por el Ministerio del Interior al Congreso de la Nación, en el segmento referido a “Pampa Central” se puede leer: “El año se ha presentado propicio para la cosecha de la semilla de alfalfa producto de tan buena calidad en el territorio y que tiene tan buen precio ($ 1 m/n el kilo). Se estima la producción de 1.500.000 kilos, lo que vendrá a mejorar, en forma apreciable, la situación de las localidades productoras de este artículo dada la cantidad de propietarios de pequeñas extensiones que han sido beneficiados y la circunstancia de ser la alfalfa un cultivo que, por lo general lo hace el dueño de la tierra.”


Expresa Fernando Araoz en “La Pampa Total” en el volumen “Aspectos Geográficos” que “Los pueblos del NE de La Pampa quedaron arrinconados contra la cuña boscosa del caldenal, muy cerca de la isohieta de 500 mm (cosa grave no tanto por la cantidad de lluvia, sino por las irregularidades de las precipitaciones según el año…”


Por supuesto que mucho más grave aún fue para los productores del Departamento Loventué que se volcaron a la agricultura de secano en una zona marginal. Como el mismo Araoz expresa, quedaron limitados a “una agricultura-lotería respecto a las cosechas” justamente por esa marginalidad que no permitía levantar cabeza con una buena cosecha cada tres o cuatro años.




El requien para la agricultura y la alfalfa en aquella zona se produjo con la crisis internacional de 1929 y los años malos de la década del treinta, que castigó no sólo con sequías, vientos que volaron los campos, sino también con cenizas volcánicas y las langostas depredadoras de los cultivos, que al ser combatidas en el norte bajaron hacia el centro del país.
Los pioneros de la alfalfa, algunos se constriñeron a la ganadería, otros vieron mermar sus patrimonios y unos pocos alcanzaron a escapar del fracaso.

BIBLIOGRAFIA UTILIZADA
1.- Defougeres, Miguel “Guía de la Pampa Central” editada el año 1906
2.- Wenceslao Jaime Molins, “La Pampa” libro editado el año 1919
3.- Colombato, Julio A., “Trillar era una fiesta” Tomo I “La quimera del trigo” paginas 49 a 121, editado por el Instituto de Historia Regional de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de La Pampa, Santa Rosa agosto de 1995.
4.- Ana María Lassalle-Andrea Lluch “Arando en el desierto. Itinerario fotográfico de la colonización de Telén. Pampa Central, 1900-1914”, Facultad de Ciencias Humanas, Universidad Nacional de La Pampa, Santa Rosa, mayo de 20001.
5.- Héctor Walter Cazenave, “Campo pampeano. Orígenes y desarrollo de la agricultura, 1880-1915, editado por la Asociación Agrícola Ganadera de La Pampa, Santa Rosa, septiembre de 2006
6.- Roldán, Luis Ernesto, “Historias de Vida” editado en Santa Rosa (La Pampa) año 1999.
7.- Newton, Jorge “Historia de la Sociedad Rural Argentina”, Editorial y Librería Goncourt, Buenos Aires junio de 1966
8.- Araoz, Fernando, “La Pampa Total”, Santa Rosa, septiembre 1991, primera Edición.
9.- Luch, Andrea, “Memorias de Gobernadores del Territorio Nacional de La Pampa, Volumen III, Santa Rosa – La Pampa, 2006

OTRAS FUENTES CONSULTADAS
Blog “Aires de Nostalgia” de Sara I. García
Correspondencia particular de Ruben Gómez Luna

miércoles 6 de octubre de 2010

LA EPOPEYA DE LA ALFALFA

MAXIMO GARCIA agricultor exitoso (Nota III)



Don Máximo García, convertido ya en productor agropecuario pampeano, se había volcado a la alfalfa con bastante éxito, decide enviar su semilla para competir en la Exposición de Agricultura del Centenario de Argentina en 1910.
Era conocedor de la calidad que había alcanzado en su cultivo, dado que anteriormente ya había obtenido el premio del año 1909, en el Concurso organizado por el Ministerio de Agricultura de la Nación.




Digamos que la agricultura, en este caso especial de la alfalfa que estoy considerando, siempre fue dependiente de la ganadería. El esquema de la división internacional del trabajo en el que había sido insertada la economía de la Argentina, gobernada por la “Generación del Ochenta”, determinaba que nuestro país fuese productor de alimentos y materias primas para Europa, de donde venían de regreso los productos industrializados. Lanas, cueros, cereales y carnes fueron los productos principales que llenaron las bodegas de los barcos, rumbo fundamentalmente a Inglaterra, la potencia de ese momento.


Los gustos y la exigencia del paladar de los consumidores de ultramar, sumado a las políticas de nuestros compradores, llevaron a los criadores de vacunos a cambiar la cría y engorde de animales en forma extensiva y con pastos naturales de escasa calidad, a realizar inversiones para el apotreramiento de los campos y la siembra de cientos de miles de hectáreas de alfalfa para su alimentación.



Don Máximo García, un ciudadano español, que había trabajado en campos de Benito Juarez de la Provincia de Buenos Aires, adquirió nuevas tierras al sur de Victorica, probablemente con ahorros derivados de la producción y venta de la lana, que obtuvo de “La Porteña”, su primera propiedad adquirida alrededor del año 1888, al sur de San Luis, lindando con La Pampa.


A este nuevo predio, comprado el año 1898, le había impuesto el nombre de “Carro Quemado”. "Liu Carreta” o “Carreta blanca”, según la tradición, es por la quema de un convoy de la columna del General Aldao, que bajó desde Mendoza en su expedición contra los Rankeles en 1835.
Era la zona de las lagunas y las vertientes o lloraderos, con campos vírgenes, en los que don Máximo García, para diversificar su explotación y no ser ovino dependiente, comienza a sembrar praderas artificiales para aumentar la producción de carne vacuna, de creciente demanda internacional.


Sus hijos Salustiano Balbino García y Vicente Pascual García, formaron parte de la empresa agropecuaria familiar que se expande, hacia el sur del paraje “El Durazno”. Desde muy jóvenes, además de los caballos, mulas y los bueyes tienen que aprender también a manejar la máquina a vapor y las herramientas tracción a sangre para hacer un buen laboreo y lograr una buena cosecha.
En la época de la trilla trabajaban algunos peones y también algún vecino que ayudaba en las labores a la espera de turno para cosechar su cuadro.


Ese año la familia García-López participa de la fiesta de casamiento de dos de sus hijos. En el mes de abril de 1910 contraen matrimonio Vicente Pascual García con Victoria Rosalía Maldez y el mismo día 2 del mes y año citado lo hacen también su hija menor Francisca Mariana García con Justo Ceferino Huarte. Los casamientos se realizan en Victorica, coincidentemente con el de Pedro Nicomedes Gómez-Peredo y Enriqueta Luna-Huarte.



En la estación del Ferrocarril del Oeste de Victorica, don Máximo García despacha a Buenos Aires con destino a la Bolsa de Cereales y de la Sociedad Rural, las muestras de semillas de alfalfa que ha seleccionado para participar del concurso del Centenario.
Su ojo no falló, dado que obtiene dos premios importantes con la semilla de alfalfa remitida. El mayor galardón se lo asigna la Bolsa de Cereales, entidad que le acuerda la Medalla de Oro. En tanto que la Sociedad Rural lo distingue con Medalla de Plata, dos premios que sin dudas habrán impactado no sólo en el entorno familiar, sino también en el ámbito de los productores agropecuarios y de las autoridades del Territorio de La Pampa.



Por otro lado, para las finanzas familiares, la venta de la semilla altamente calificada habrá reportado buenos ingresos, con parte de los cuales remodeló la casa habitación situada en la esquina de la plaza de Victorica, frente a la Iglesia.
Sus éxitos continuaron con la calidad obtenida en la semilla de alfalfa y por las lluvias oportunas que la acompañaron algunos años más. Eso le permitió a don Máximo García lograr otro premio Internacional el año 1911 en Italia, donde envió las muestras para participar del Concurso de la Exposición Internacional de la Industria y del Trabajo en Torino, la que le otorgó Medalla de Oro, dándole una nueva satisfacción a tanto esfuerzo y dedicación.



BIBLIOGRAFIA UTILIZADA
1.- Defougeres, Miguel “Guía de la Pampa Central” editada el año 1906
2.- Wenceslao Jaime Molins, “La Pampa” libro editado el año 1919
3.- Colombato, Julio A., “Trillar era una fiesta” Tomo I “La quimera del trigo” paginas 49 a 121, editado por el Instituto de Historia Regional de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de La Pampa, Santa Rosa agosto de 1995.
4.- Ana María Lassalle-Andrea Lluch “Arando en el desierto. Itinerario fotográfico de la colonización de Telén. Pampa Central, 1900-1914”, Facultad de Ciencias Humanas, Universidad Nacional de La Pampa, Santa Rosa, mayo de 20001.
5.- Héctor Walter Cazenave, “Campo pampeano. Orígenes y desarrollo de la agricultura, 1880-1915, editado por la Asociación Agrícola Ganadera de La Pampa, Santa Rosa, septiembre de 2006
6.- Roldán, Luis Ernesto, “Historias de Vida” editado en Santa Rosa (La Pampa) año 1999.
7.- Newton, Jorge “Historia de la Sociedad Rural Argentina”, Editorial y Librería Goncourt, Buenos Aires junio de 1966
OTRAS FUENTES CONSULTADAS
Blog “Aires de Nostalgia” de Sara I. García
Correspondencia particular de Ruben Gómez Luna

martes 5 de octubre de 2010

LA EPOPEYA DE LA ALFALFA (Segunda Parte)

La Exposición Internacional de Agricultura

El Investigador Julio A. Colombato comparando los Censos de 1895 y 1912, del Territorio de La Pampa en lo que respecta a Agricultura extrae estas conclusiones: “La información aportada sobre la expansión de la agricultura produce gran admiración por el enorme esfuerzo humano que implica lograr, con tan escaso número de población rural, la puesta en producción agrícola de la enorme cantidad de más de un millón y medio de hectáreas.”





Y a continuación agrega: “El notable incremento operado -especialmente a partir de 1909-, se explica por tres razones básicas: 1º por la aplicación del sistema de arrendamientos, 2º por la utilización de máquinas herramientas de tracción a sangre y el empleo de trilladoras a vapor y 3º por el rápido tendido de vías férreas, único transporte posible en la época.”


Por su parte Héctor W. Cazenave consultando los archivos del desaparecido diario "La Capital" detecta que “A comienzos de 1902 el diario, que manifiesta un encomiable interés sobre los progresos agropecuarios del territorio envía a sus corresponsales y a personas directamente interesadas, una circular requiriendo información sobre cantidad de tierra arada. Las primeras respuestas informan de 7 mil hectáreas en la zona de Victorica, 20 mil en el Tercer Departamento y 40 mil en el Segundo. En general –se señala- se trata de alfalfa.”


Y agrega a continuación: “Siguen avanzando las siembras en distintos puntos del territorio. En la zona de Victorica, en 1903, se labora en “La Legua” (Carruthers), “Los Medanales, “La Morocha” (Lernoud), “El Tero” (de Henry Mareschal), y se está a la espera de la llegada de las primeras trilladoras.”

“Por otra parte se indica en los informes promocionales que se trabaja en las “Chacras de Loventuel”, y que en Aucamelenue, Las Salinas, La Vega, y La Carreta, el agua se encuentra a profundidades que van de uno a cuatro metros.”

Léase en la nota introductora la importancia que adquirió la agricultura de praderas de alfalfa en la Zona de Telen, Victorica y Carro Quemado, entre 1903 y 1909.


El año 1910 con motivo de cumplirse el Centenario de la Revolución de Mayo, la República Argentina organizó la “Exposición Internacional del Centenario” cuyos actos se llevaron a cabo entre los meses de mayo y noviembre de aquel año en Buenos Aires. Allí estarán presentes los productores de alfalfa y cereales del Territorio Nacional de La Pampa Central.



Se realizó en la ciudad de Buenos Aires y se integró con una Exposición de Agricultura y Ganadería, una de Ferrocarriles y Transportes Terrestres, un Pabellón de Higiene, una Exposición de Bellas Artes, y una Exposición Industrial. A la que se sumaron otras muestras menores como la Filatélica y una organizada por el Centro de Almaceneros.


La Exposición Internacional de Agricultura y Ganadería se llevó a cabo en los terrenos de la Sociedad Rural Argentina, que ya venía haciendo exposiciones desde el año 1886.
Específicamente en lo que hace a la Agricultura, se integraron muestras de semillas de distintas clases de cereales, mazorcas de diverso tamaño y color, cultivadas en distintas provincias y regiones del país. Se exhibieron fotos de las actividades agrícolas en distintos puntos de la pampa húmeda y también varios tipos de arado que se utilizaban por aquellos años. Se completó la Exposición con una muestra de plantas exóticas, preparadas por el Jardín Botánico.



La fecha para la inauguración de la Exposición de Agricultura se había establecido para el 3 de Junio de 1910. Pero ese año no fue tranquilo, los conflictos y las reivindicaciones obreras lo hicieron bastante complicado política, económica y socialmente hablando.

Dice al respecto Jorge Newton “Para completar la crónica aparecida en los Anales, agregaremos que la huelga, decretada por los obreros ocupados en la construcción de los pabellones correspondientes a la Sección Agricultura, retrasa la inauguración de la misma, que solamente comienza a ser abierta para el público el 6 de julio, para quedar completamente inaugurada el 14 del mismo mes.”

lunes 4 de octubre de 2010

LA EPOPEYA DE LA ALFALFA (Primera Parte)

Los pioneros del oeste
Según el Censo Nacional del año 1895, el rubro Agricultura para el Territorio de La Pampa acusó aún pocas hectáreas cultivadas, siendo los principales cultivos registrados: 5.260 hectáreas de alfalfa, 2.765 de maíz, 495 de cebada y tan sólo escasamente 370 de trigo.
Ya en una carta abierta, dirigida al Gobernador del Territorio don José Luro, publicada en el diario "La Capital" y firmada por don Alfonso Capdeville el 1º de mayo del año 1900, el ex intendente de Victorica y fundador de Telén, le hacía conocer su pensamiento respecto a la actividad agropecuaria. En éste párrafo pinta muy bien los problemas que ya se avizoraban y también su firme decisión de la lucha que se aprestaba a emprender.

Arados y sembradoras tirados por bueyes. En primer plano el pasto puna. (Foto "Arando en el Desierto" Lassalle-Lluch)


“En su primer abrazo a esta tierra virgen había sido afortunado y parecía haber despertado su fecundidad pero hemos abusado todos sin excepción y no hemos ayudado a la naturaleza en su evolución que venía tan bien, hemos hinchado el valor de los campos, hemos querido hacerle producir un buen interés del capital casi calculado y hemos recargado los campos, falta de tener potreros y dejar en cada uno de ellos semillas, por lo menos una vez cada tres años, de los buenos años vemos invadido lo mejor de los buenos campos por la puna y la paja vizcachera que los animales dejan semillar año tras año. El mismo fenómeno se produce en el mejor de los alfalfares si está destinado a pastoreo y si lo tienen constantemente recargado. Toman fuerza y semillan los yuyos y poco a poco se pierde la alfalfa”.


Y agrega un juicio severo y describe lo arriesgado de su jugada, en la que expondrá temerariamente todo su capital. “Ahora el mal está hecho y hay que luchar. La mejor arma es sin duda posible el arado y por mi parte estoy apercibido a la lucha y me parece que he de salir airoso”.


Según noticias aparecidas en el diario “La Capital” el 14 de abril de 1901, a poco de fundar el pueblo, “un motor y trilladora de alfalfa de las más perfeccionadas, y una desgranadora de maíz también de las más modernas, han sido adquiridas por don Alfonso Capdeville para su estancia de Telén. La producción de semilla de alfalfa en el mencionado establecimiento se calcula en 100.000 kilogramos, más o menos, toda la que será remitida a Buenos Aires”.


Uno de los varios tranvías tracción a sangre que fueron eliminado de la Capital Federal, fueron comprados por Capdeville para ser utilizados como campamento móvil en Telén y alrededores


Por otra noticia inserta en el diario citado, en su edición del 27 de junio del año 1903 se hace saber que “otras dos trilladoras pasan al departamento Victorica, con las que serán cinco las que allí existirán, todas de semillas de alfalfa. Las dos trilladoras nuevamente adquiridas lo han sido: una para don Amando Lernoud y otra para don Máximo García, ambas para hacerlas trabajar en primer lugar en los campos de su propiedad. Es admirable el rápido desarrollo de ése cultivo en aquella región. La producción ha sido este año tan espléndida que, como puede colegirse por las nuevas adquisiciones de maquinaria a esta altura del año, ha hecho errar los cálculos respecto a los elementos con que se contaba para su recolección. La cantidad de semilla cosechada por hectárea y sus cualidades, evidenciada por el primer premio obtenido en la Exposición Agrícola, producirá una verdadera revolución en los trabajos y en los valores de aquellos campos”.

En tanto que en la edición del mismo diario de fecha 4 de julio del año 1903 en un fragmento de noticias sobre la firma “Capdeville y Ares” de Telén se afirma que “fomentan un centro de agricultura completamente particular que producen en el presente año 400.000 kilogramos de semillas de alfalfa que alcanza el Primer Premio en la Exposición de Agricultura”.



La alfalfa cosechada era estibada en grandes parvas o enfardada para su transporte al lugar donde se les suministraba a los animales



En el mes de julio de 1905 un corresponsal del diario La Capital visita la estancia Telén y en el artículo publicado el día 19 de ese mes y año se puede leer: “De esta manera la agricultura ha progresado en el establecimiento rápidamente y hoy cuenta ya con más de 3.000 hectáreas de espléndidos alfalfares, divididos en 12 potreros perfectamente alambrados. Se continuará la preparación de otros hasta abarcar una extensión de 7.500 hectáreas. Se ha prestado preferente atención a la semilla de alfalfa, de la que se exportaron hasta la fecha correspondiente a la última cosecha: 1904/05 más de 80.000 Kg. Recordamos a este respeto que el Jurado de la Exposición de San Luis (EE.UU.) acordó a la semilla de alfalfa de Telén, el año pasado el premio: Medalla de Oro; distinción de verdadera importancia que comprueba la excelencia de la semilla y demuestra la esmerada labor que allí se dedica a la producción”.

Indudablemente que la fuerte apuesta de Capdeville hacia la agricultura impactó en otros propietarios de la zona, quienes en mayor o menor medida intentaron también sus sembradíos de alfalfa.
Así cabe citar a Alberto Sidebottom en su campo “La Isabel”, don Enrique T. Kenny en su campo “La Fe”, quien trajo desde Santa Fe tres familias de agricultores a los que les asignó a cada uno una pequeña parcela por las que no les cobraba arrendamiento con tal que hicieran la experiencia de sembrar y cosechar alfalfa. Don Armando Lernoud en “La Morocha” y también don Máximo García en la zona de “Carro Quemado”.



En plena tarea de cosechar un predio de alfalfa que se observa en primer plano como muy bueno. Capdeville era socio de los Dewavrin quienes habían venido desde Francia a criar ovejas y exportar lana.


Es que la alfalfa es un cultivo altamente benéfico para los suelos por su incorporación de nitrógeno, también se la utilizaba para fijar médanos y como mejorador de las pasturas naturales.
Capdeville no sólo adquirió maquinaria, además trajo desde Francia al Ingeniero Alberto Sarrade, quien aportó conocimientos científicos sobre la agricultura, no sólo con la alfalfa y el maíz, sino también con la vid.


En su “Guía de La Pampa Central”, editada por el maestro Miguel Defougéres el año 1906, al abordar el capítulo referido al Séptimo Departamento, (cuya capital era Victorica), expresa en un párrafo descriptivo de la geografía de la zona: “La parte sur, comprendiendo lo demás de los distritos D, Sección XIII y D, Sección VIII, se compone en su mayor parte de pampas bajas, altísimos médanos e importantes isletas de montes. Es la zona de los alfalfares”.

Nota: Todas las fotos pertenecen al libro "Arando en el desierto" que fuera editado el año 2001 por la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de La Pampa, siendo compiladoras Ana María Lassalle y Andrea Lluch.

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