lunes, 30 de agosto de 2010

"LA MOROCHA" de Lernoud

Primeras Estancias del Departamento Loventué.
Los comienzos de la agricultura y la ganadería.
La estancia “La Morocha” se fundó el año 1898 cuando los hermanos Armando y Emilio Lernoud, quienes trabajaban para la firma Masurel Fils de Montevideo (Uruguay), con negocios y sucursal en Argentina como acopiadores y exportadores de lana, compraron algunas hectáreas de campo a Alfonso Capdeville que había fundado la estancia Telén a su llegada a la zona, a principios de 1890.

En 1907 Capdeville revende parte de las tierras que adquirió a la “Ganadera Nacional”, de la que había sido gerente, desprendiéndose de 5.080 hectáreas, que se las vende a la firma Masurel Fils, representada por Lernoud, en 80.000 pesos oro, o sea el cuádruple del precio de compra.
Previamente en 1906, Capdeville había arrendado a Lernoud 14.706 hectáreas, por el plazo de tres años y a razón de $ 0,20 la hectárea, destinadas a la ganadería.


Construcción del casco principal de la Estancia denominada "La Morocha", perteneciente a los Lernoud, colonos de origen francés.

Cuando el periodista y el fotógrafo de la revista porteña “Caras y Caretas” se llegan hasta el establecimiento de campo “La Morocha” el año 1907, toman nota para la publicación, que en el predio pastan 1.500 vacunos, 100 yeguas anglonormando y unas 3.000 ovejas Lincoln aproximadamente.


El fotógrafo registra para ilustrar la publicación de su visita “En La Morocha – Primera Granja del Oeste” (como la titularon a la Jira a través de la República) un tanque para doscientos mil litros, dos planteles de 200 vacas Durhan cada uno, el toro raza Durhan apodado “Harchers Heir” y el padrillo “Ambulant”, un tordillo negro de tres años, adquirido a la cabaña de Rodolfo Peña.


Don Amand Lernoud trajo directamente desde Inglaterra dos reproductores puros de la raza Durhan los que ingresaron al país el año 1902. Llegados por barco al puerto de Buenos Aires, se los trasladó luego por ferrocarril hasta la estación "Colonia Lagos" de Santa Rosa, la más próxima por ese entonces.


Desde allí se organizó su arreo hacia el campo, el que fue toda una aventura. Según la tradición oral los animales marchaban a paso normal y prácticamente a su gusto, la gente que los conducía hacia la Estancia, los cuidaba y respetaba su propio ritmo. Junto con ellos viajaban dos carros pertrechados con forraje y agua para la travesía, con la finalidad de evitar la pérdida de estado. Parece que tardaron alrededor de un mes aproximadamente hasta que cruzaron la tranquera de “La Morocha” para incorporarse al plantel.

Para 1907, según puede apreciarse en la foto ya se han agregado a la casa principal, otra casa y galpones

El año 1917, el periodista del diario La Nación de Buenos Aires, Jaime Wenceslao Molins que está recorriendo el Territorio Nacional de La Pampa Central, llega a Victorica y en uno de esos días realiza una visita a la estancia “La Morocha”, donde entrevista al señor Armando Lernoud, quien entre otras cuestiones expresa:


“La ganadería mestizada en esta zona –nos dice el señor Lernoud-, se inició en 1900. Se organizaron en aquella época algunos establecimientos de crianza e invernada. Los preliminares, sin duda alguna, se deben a don Alfonso Capdeville, quien diez años atrás, en 1890, dio el primer envión a la industria ganaderil de la comarca”.


“En 1902, es decir dos años después de haber formalizado este establecimiento, traje de Inglaterra dos toros puros. Fui, en consecuencia, el primer ganadero de la zona, que tentaba el ensayo de la alta mestización, en contraposición a todos los inconvenientes imaginables. Esto sementales vinieron en tren hasta Santa Rosa. De Santa Rosa aquí fue menester traerlos a pie. Para este traslado se empleó más de un mes. Traerlos en carretas, con los malos caminos de entonces, hubiera sido poco menos que imposible. Vinieron pisada sobre pisada, sin molestarlos cuando no querían caminar y con el consiguiente convoy de auxilio, carro de forraje y carro aguatero. Cada uno de estos ejemplares me había costado alrededor de 6.000 pesos.”



Dice Molins que “el primer lote de vacas casi puras, que vino a romper el sello criollo de la ganadería comarcana, estaba compuesto de 80 ejemplares de tipo Durham, que procedían de la cabaña Stenz de Vedia, en la provincia de Buenos Aires. También a este selecto plantel le tocó su parte de odisea en una arreada desde Buena Esperanza hasta La Morocha”.


Y prosigue su relato: “Actualmente el establecimiento, que dedica su atención a la crianza y engorde, conjuntamente, tiene un total de 1.500 vacas Durham.”
Como se puede apreciar en una década desde la visita de “Caras y Caretas” a esta de Molins las cuatrocientas Durham se multiplicaron a 1.500 lo que significa una aceptable capitalización.



Y Molins prosigue este capítulo con sus propias deducciones: “Podría argüirse que esta cantidad de ganado es ínfima para una extensión de 17.000 hectáreas que comprende el campo de La Morocha. Pero en esta superficie cuya mitad está invadida por el monte talar, no han prosperado en la forma anhelada los alfalfares, debido a los años de persistente sequía. El señor Lernoud nos informa, con cierto escepticismo, sobre el resultado de sus cultivos forrajeros.”


Dice Amand Lernoud “La alfalfa da bien, siempre que la lluvia sea pródiga. Hay que refinar el campo paulatinamente, pues por la flojedad de la tierra, resulta que con un par de aradas se forma médano. Al comienzo sembramos de 6 a 7.000 hectáreas. No llovió y se perdieron. El agua es problemática, además. Las napas corren de diez a quince metros, pero suelen estar a profundidades no menores de cien. El anterior fue un año pésimo para la alfalfa.”

Publicidad de los descendientes de los fundadores de la firma Lernoud aparecida en la revista especial que editara "Zona Norte" el diario de General Pico, para el 80º aniversario de la fundación de Victorica.

“¿Y cuál es el promedio de lluvia en la comarca?” la pregunta el periodista Molins, a lo que el estanciero Lernoud responde: “En 1915 llovió 467 milímetros; en 1916 244; y en lo que llevamos de 1917 hasta octubre, 363 milímetros”.


Agrego, para completar una década, los registros de lluvia que tomó el Jefe de la Estación del Ferrocarril Oeste de Victorica, pocos kilómetros distante de “La Morocha”: 1907 680,1 mm, 1908 437,2 mm, 1909 300,4 mm, 1910 324,1 mm, 1911 362,6, 1912 599,6 mm, 1913 440,7, 1914 598 y 1915 544,7 mm.

Como se puede apreciar, practicamente la mitad de la década son años de sequía, por eso su decisión de abandonar la agricultura y dedicarse definitivamente a la ganadería, resultó acertada. El gerente de la sucursal Victorica del Banco de la Nación, escribió quince años después, al comienzo de la década del treinta en el libro de la sucursal con letras mayusculas, para que los inspectores pudiesen leer con atención: "ZONA NO AGRICOLA".

2 comentarios:

  1. Que lindo leer historia de mi familia. Soy Celia lernoud bisnieta de Emilio

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    Respuestas
    1. gracias por tu comentario, me gustaría se tuvieses algunas fotos de él que me cedieras copias y algún otro documento

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