jueves, 14 de enero de 2010

JUAN CARLOS MALDONADO

HOMENAJE POSTUMO
Hace pocos meses atrás dejó de existir Juan Carlos Maldonado, conocido popularmente en el ambiente automovilístico de La Pampa y de la región con el apodo “El Paisano”, por su estilo campechano.
Había nacido en una de las chacras de los alrededores de Loventuel el año 1952. Era el segundo hijo del matrimonio entre Marcelo Maldonado y Catalina de la Nava.
Los abuelos paternos Máximo Maldonado y su esposa, tenían una chacra a la salida de Victorica en el camino viejo hacia Telén. Allí solíamos ir con mis padres de visita, donde nos agasajaban con frutos de la huerta familiar: sandías, uvas, melones. La cultivaban las hermanas de Marcelo, ayudadas por su hermano Mario.
Los de la Nava eran hijos de Agustín de la Nava y Casiana Hipólita Roldán, también familia numerosa. Además de “Cata” la madre de Juan Carlos, la integraban “Nena”, Teresa, Rosa, Luisa, Agustín, conocido popularmente como “El Chino” y José de la Nava que se casó con Azucena Maldonado.
Probablemente Marcelo y Catalina se conocieron en Loventuel, dado que don Máximo Maldonado había sido propietario de la Chacra Nº 125 de cien hectáreas y doña Elina García Viuda de Roldán lo fue de la Nº 126.
Como Marcelo se dedicaba a la explotación agropecuaria y forestal, influyó en su hijo para que cursara en la Escuela Agrotécnica de Victorica, de donde egresó Juan Carlos el año 1967, luego de tres años, con el título de Práctico Rural
La tercera persona sentada a la derecha es Juan Carlos Maldonado y quien levanta la mano saludando al fotógrafo es su padre Marcelo Maldonado. Era el cumpleaños de Marcial Roldán.

A principios de los años 70 Marcelo, el padre de Juan Carlos, había logrado posicionarse patrimonialmente, adquiriendo varias chacras, poseía camiones que había utilizado en la explotación de derechos de monte, un negocio de buen rendimiento hasta algunos años después de finalizada la Segunda Guerra Mundial.
Pero como la familia se agrandaba (Diana, Arturo y Ricardo Maldonado) y las chacras en épocas de sequía se volvían más pequeñas de lo que eran, Marcelo comenzó a incursionar en la compraventa de hacienda, en el transporte de hacienda y hasta en el transporte de mercaderías.
A esa intensa actividad se sumó Juan Carlos, un jovencito que ya manejaba camiones y también se subía al auto de su padre, un Ford de la vieja matricería, hasta que llegó a su mayoría de edad a los dieciocho años y pudo obtener su carnet de conductor y gozar la alegría de poder conducir el nuevo Ford con palanca al piso.
Su padre había insistido para que siguiera estudiando hasta alcanzar el nivel universitario de Ingeniero, pero él ya había sentido fuerte la picada del "bichito de los fierros”.
Encima del mural el casco que tantas veces se calzara "El Paisano" en las innumerables oportunidades que se subió a algunos de los autos para competir en los últimos treinta años.

A una cuadra de su casa paterna, donde tenían la playa de estacionamiento de los camiones, estaba el taller mecánico de los hermanos Poggi, entusiastas del deporte motor en Victorica.
La década del sesenta había sido de gran actividad automovilística para Victorica, que era el primer pueblo de La Pampa por la cantidad de karting que tenía en competencias. También las motos habían despertado el entusiasmo de varios cultores del deporte en dos ruedas.
Allí fue madurando, con el grupo de amigos, la idea de convertirse en competidor. Prosiguió trabajando con su padre, y comenzó su trayectoria como piloto, hasta que en 1986 logró su primer gran triunfo. Se consagró campeón de la Fórmula Renault Pampeana y todo Victorica festejó con él, en un reconocimiento que se le realizó en el Club Cochicó, a media cuadra de su casa paterna.
La bandera a cuadros que varias veces le bajaron como ganador de las muchas carreras que pudo ganar en su larga trayectoria de piloto de automovilismo.

Luego volvió a obtener nuevamente el título de Campeón de ésa Fórmula Pampeana, conduciendo un auto que había sido construido íntegramente en el taller de Néstor Poggi en Victorica y otra vez la gran alegría la festejó con sus colaboradores y admiradores de su pueblo. Pasarían más de diez años y Juan Carlos Maldonado, que había tenido muchas alegrías y sinsabores, proseguía tenazmente compitiendo en las pistas pampeanas y regionales.
Hasta que el año 2005 subió al podio nuevamente como Campeón, esta vez en la categoría del Súper Car compitiendo con un Ford Falcon, similares a aquellos que había aprendido a manejar en los caminos de tierra entre Loventuel y Victorica antes de 1972 en que llegaría el pavimento a la zona.
En la intersección del acceso a Victorica y la ruta provincial Nº 10, todo el que pase por ese lugar podrá apreciar el mural que identificará de ahora en más ese lugar que tantas veces lo vió llegar a festejar como campeón.

Pero a pesar que le tenía cariño a los Ford, porque su padre había sido hincha fanático de la marca, prosiguió compitiendo con un Chevy al que tuvo que amoldarse. Estaba corriendo con ese automóvil y la última carrera de la que pudo participar el año 2009 logró integrar el podio.
Lamentablemente, “El Paisano” dejó de existir en Buenos Aires un 20 de Octubre del año 2009 a los 57 años, víctima de una enfermedad descubierta poco tiempo antes.
Un grupo de amigos entre quienes estuvieron como promotores Jemny Young, Ricardo Di Dio y Carlos Montiel, solicitaron al Consejo Deliberante de Victorica imponer su nombre al acceso original pavimentado sobre la ruta 10, petición que fue aceptada, dictándose la Ordenanza respectiva.
El RPS Ledesma bendice el mural y las placas, mientras las nubes dejarán caer algunas gotas que como lágrimas, se sumarán al hondo sentimiento de recogimiento y respeto que invadió el lugar en ese momento.

El acto de descubrimiento del mural y las placas, se realizó el pasado 9 de Enero del año 2010, contándose con la presencia de su familia: Estela Gracia esposa, sus hijos Marcelo, Carlos, Carolina y Analía y sus nietos.
Estuvieron presentes además representantes de las Instituciones Organizadores del Automovilismo Pampeano, autoridades locales y público en general, entre quienes se encontraba su coequiper “Patita” Palmieri, sus colaboradores como Antonio el “Gordo” Pereyra y un grupo numeroso de seguidores.
Los tres autos con los que compitió Juan Carlos Maldonado a lo largo de toda su trayectoria como destacado y exitoso piloto de automovilismo fueron expuestos en la sede del Club Cochicó de Victorica la noche del 9 de enero del 2010.

Victorica perdió a su campeón, el automovilismo de La Pampa y la región perdieron a un gran piloto y su familia y amigos extrañarán sin dudas a un excepcional ser humano. Pero si bien físicamente Juan Carlos Maldonado no estará más entre nosotros, su espíritu estará siempre presente donde sea que se hable de automovilismo.
Era un enamorado de Victorica y su comunidad, a donde siempre retornaba para reencontrarse, “cargar las pilas”, planificar y elaborar planes y proyectos. Una vez nos encontramos y me saludó amablemente y lo que me hizo saber era que leía mis notas en Caldenia sobre personas y personajes de nuestro Victorica.
Juan Carlos Maldonado, más conocido como "El Paisano", rodeado de varios de sus más estrechos colaboradores, quienes recibieron un pergamino de reconocimiento.

Su alma inquieta recorrerá ahora libremente, aquellos lugares más queridos de Loventuel y Victorica que lo vieron nacer y crecer y de este a oeste y de norte a sur de La Pampa, que lo vieron proyectarse como uno de los pilotos de larga trayectoria en la que obtuvo muchos triunfos, pero que ellos no fueron obstáculos para opacar al ser humano que supo ser amigo, solidario y comprometido con las causas nobles.

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