martes, 27 de enero de 2009

ARTISTA VICTORIQUENSE

“POCHO” RIELA

Carlos Alberto Riela, conocido entre los amigos como “Pocho”, nació un 20 de noviembre de 1942 en el paraje Leubucó, en el Departamento Loventué , de la actual provincia de La Pampa.
Nació y se crió en el medio rural, su familia ocupaba el campo el “5”. Era el hijo menor de Antonio Riela y Felisa Pereyra. Sus hermanos Humberto “Cato”, Benito Domingo, “Chuma”, Andrés “Coco”, Estela la mayor de todas, casada con Miguel Peralta, Margarita, “Porota”casada con José Lobato, Francisca, casada con José Hadad, Felisa, “Pila” casada con Fermín Hadad y “Negra” la más chica.

Cuando vinieron al pueblo se afincaron en una quinta a 4 o 5 cuadras de la plaza hacia el oeste, cerca de la cancha del Club Independiente, allí todavía se conserva la antigua vivienda que fue el hogar familiar de los Riela.
De derecha a izquierda: Zanín, Caffarel y Humberto "Cato" Riela junto a los demás empleados de Correos y Telecomunicaciones a principios del 60 en Victorica.

Hizo la escuela primaria en el Colegio Don Bosco de Victorica. Alrededor de 1953 llega al Colegio el RPS José Rizzi, con quien “Pocho” tendrá sus primeras incursiones en el dibujo y la pintura.

Después de finalizada la escuela primaria, “Pocho” incursiona en la secundaria por los pagos de General Acha y allí se encontrará a fines de la década del 50 con Andrés Arcuri, que estaba comenzando a desarrollar su pasión por la pintura de los paisajes regionales. Recuerdo que cuando lo invitamos a exponer en Victorica en 1971, “Pocho” se acercó a saludar a su antiguo maestro a quien admiraba. Él mientras le ayudaba a llevar los petates entre los médanos de los alrededores de General Acha, charlaba sobre colores y otros temas relacionados a las técnicas con el sensible Andrés.

En General Acha realiza el primer año del secundario y al siguiente se viene a Santa Rosa, aprovecha la Escuela Hogar que lo alberga y cursa el 2º y 3º año en el Colegio Nacional.



El primero a la izquierda desde abajo es Benito Domingo "Chuma" Riela ejecutante del acordeón en la Orquesta Santarroseña "Los Príncipes del Tango" de recordadas actuaciones.

Después iría a Buenos Aires a continuar su carrera en el Colegio Nacional 17 de Villa Fiorito, pero llegó hasta cuarto año y no terminó. Regresó dado que su padre falleció en 1958 y el vuelve a Victorica en 1959. Cacho Peralta dice que muchas veces faltaba porque se iba a estudiar dibujo y pintura o a pintar a las plazas de Buenos Aires.

Según me contó “Cacho” , sobrino de Carlos A. Riela, el padre de los Riela sabía tocar un instrumento musical denominado “Bandónica” (aparentemente sería parecido a los acordeones tipo “verdulera”, pero más chicos, que se toca a la altura del pecho).

En la vida de campo, en las zonas rurales, uno de los entretenimientos después de las tareas era practicar alguno de estos instrumentos, para no olvidarse o para alegrar ciertas ocasiones. Los niños Riela, entre ellos Pocho, aprenden a pulsar el instrumento musical (una verdulera de ocho bajos) que luego ejecutan en su paso por la escuela primaria.
Y a partir de allí los niños sienten la inquietud, primero el "Cato" y su hermana "Chola", los mayores, luego“Chuma” y después “Pocho” aprenden los rudimentos de las notas, a conocer las teclas y a afianzarse en el oído musical, dado que la mayoría fueron autodidactas e improvisadores.

Benito Domingo Riela hizo carrera con el bandoneón siendo uno de los mejores ejecutantes de Victorica donde supo integrar alguna orquesta. Después con Hugo Cabada, formaron su propia agrupación. Prosiguió posteriormente su recorrido en Santa Rosa en orquestas de tango, siendo una de las más recordadas “Los Príncipes del Tango” una formación integrada por Riela, Mansilla, Cabada, Tubán y otros.


Dibujo de "Pocho" en el que imagina un momento del Combate de Cochicó entre las huestes de Yancamil y el piquete del Escuadrón de "Indios Amigos" del Ejercito Nacional.


Pero “Pocho” por su timidez, jamás había querido ejecutar en público. Lo hacía sólo en la intimidad de su hogar y para sus momentos de expansión espiritual. Hasta que una noche de los carnavales de la década del sesenta cuyos bailes se hacían en el Club Cochicó, el director de la orquesta Jorge Ardhú de la ciudad de Córdoba, paseando por los alrededores escucha que por la puerta abierta de un zaguán y la ventana de un comedor, la melodía de un bandoneón que le impacta por su muy buena ejecución.

Al regresar al Hotel “El Cóndor” de Nicola Di Dio y su familia, comenta y pregunta quien es el personaje que acaba de escuchar, pero no ha podido ver. Ricardo Di Dio lo va a buscar y Pocho acepta la invitación para subir al escenario y tocar un par de piezas junto a los músicos de la orquesta de Jorge Ardhú. Así lo hizo y recuerdo que nos causó una muy grata impresión y fue largamente aplaudido.

De I a D: Parados Bruno Rovito, Barneix, Alfredo García (cuñado de Pocho) Carlos Alberto "Pocho" Riela, Ojeda, Vargas, (hincados) Mendiara, Becerra, Piccolomini, "Cacho" Peralta (sobrino)


A la par de estas inquietudes Carlos Alberto Riela le apasiona también el fútbol, siendo uno de los más hábiles delanteros que vistió la casaca del club local Cochicó durante las décadas del 60 y principios del 70.

Junto a Omar D. Becerra, Piccolomini, Cacho Peralta, Tonny Pescara, con el "Negro" Di Dio o Rovito de arqueros y otros, deleitan a la hinchada domingo a domingo. El rival histórico era el Sportivo Telén. Casi un Boca River local. Cuentan que cierta vez para evitar que Telén avanzara peligrosamente hacia la punta alguien le propuso a “Pocho” que el partido contra Luan Toro había que ir a menos, ante lo cual la respuesta fue “conmigo no cuenten”.

Ingresó a trabajar en la sucursal local del Banco de la Nación Argentina, se había casado con Maruca García, la hija menor de “Chun” García. El trabajo y el fútbol lo llevaron a trasladarse a Eduardo Castex donde vistió la casaca del Racing Club. Posteriormente recaló en la ciudad de Santa Rosa.

Oleo pintado por Carlos Alberto Riela década del 70 de nuestra colección particular.


Antes que se fuera de Victorica le dije un día que quería comprarle alguna obra de su autoría. Me invitó ir a su casa, en esa época vivía con su familia en la vivienda contigua a la Farmacia de Domingo Frois Regis. La primera visita fue de acercamiento porque las obras que tenía terminadas eran de gran tamaño y como nosotros todavía vivíamos en el Departamento de Zaldarriaga, no teníamos prácticamente espacio, así que le encargué que cuando hiciese algunos de pequeño formato me avisara. Así fue que un día se acerca hasta la Oficina y me dice que ya tiene otros terminados. Fui y le compré dos cuadros, uno de ellos es un caldén en invierno y el otro es un caballo recortado sobre un cielo oscuro.

Casi todos los años visitaba Victorica en la que aún estaban familiares suyos y de su esposa. En la década del setenta Raúl Horacio Kenny intendente y Presidente de la Fiesta Provincial de la Ganadería lo contrata para que pinte un mural en el escenario del Club Cochicó.

Pocho hace un inmenso mural con un motivo campero que incluye un rancho y un caballo, que es alabado por propios y extraños.  Ese mural se conservó por varios años, porque él personalmente, cada tanto, se preocupaba por restaurarlo y de preservarlo. Después lo suplantó por otro motivo que aún se puede apreciar en el salón de la sede del Club Cochicó.

Un día cualquiera en la Victorica de antaño imaginada por Cazenave y dibujada por Carlos "Pocho" Riela en el libro del Album del Centenario 1982.

Luego cuando llega la fecha próxima al Centenario, Pedro Carlos “Cachi” Fiorda, lo convoca para integrar el equipo con el que EFEBE Ediciones preparó el “Álbum del Centenario Victorica 1882-1982”, con textos e investigación del Profesor Walter Cazenave e ilustración de Carlos A. Riela. Las ilustraciones están realizadas con plumín y tinta china, algunas a partir de antiguas fotografías y otras son creaciones a partir del conocimiento de los hechos y la región en la que se llevaron a cabo. Las páginas 30 y 31 contienen la ilustración de lo que habría sido la vida en el Fortín en tanto que la 56 y 57 tienen una magnífica representación de lo que pudo haber sido el combate de Cochicó entre el piquete del escuadrón de los “indios amigos” y las lanzas de Gregorio Yancamil.

En las páginas 90 y 91 hay una magnífica composición a partir del texto que Cazenave imagina para una tarde en Victorica. Riela dibuja detalladamente una esquina de la plaza con parroquianos en la vereda de un Bar, viendo pasar caminando y en sulky, a otros vecinos del lugar.

"Pipo" Piccolomini el infaltable vendedor ambulante en todas las fiestas y en particular en la cancha de "Cochicó", dibujado magistralmente por "Pocho".


Tiempo después Cazenave que dirigió una revista que edita la Cooperativa Popular de Electricidad de Santa Rosa, lo invita a Riela a ilustrar una serie de historias a la que “Pocho” se suma. Ya había demostrado gran habilidad para dibujar con plumín y tinta china y esa es la técnica que utilizará también en esta serie, cuya edición fue financiada por el Gobierno de La Pampa.

De su etapa santarroseña se puede mencionar algunos otros trabajos que conocemos como los publicados en Caldenia, de la serie titulada "Del pasado y de esta tierra" o los aparecidos en un almanaque de una firma comercial de transporte pampeana o los que efectuara para el festival Internacional de Jazz.
Un observador que conoce muy bien los caballos ha acotado que Riela es uno de los pocos dibujantes que ha podido apreciar que dibuja con maestría a los equinos en distintas actividades y contextos.
Pero no es solo con los animales que logra dibujos ajustados a los tipos reales. También las figuras humanas y fundamentalmente los rostros, son logrados con gran calidad. Tal el caso del retrato de “Pipo” Piccolomini de la página 155 del Álbum mencionado.

NOTA: Texto inicial provisorio sujeto a correcciones, rectificaciones y ampliaciones 23 de enero de 2009.

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