miércoles, 10 de septiembre de 2008

PROPUESTA DE SINTESIS HISTORICA

Es curiosa esta forma de ser de los argentinos y también de algunos pampeanos y por supuesto los victoriquenses no escapamos a ello. Nos pasamos permanentemente revisando la historia, en general tenemos una cultura con tendencia a la necrofilia. Nos cuesta llegar a la síntesis, somos prolíficos productores de nuevas tesis y pareciera ser que muchos están cómodos con el momento de la antítesis.

Durante varios años los restos de los soldados, estuvieron en una fosa común en el cementerio, hasta que un gobernador del territorio que visito Victorica, sugirió ponerlos en otro lugar mas decoroso, dado que allí las ratas y todo tipo de alimañas, hacían el lugar poco digno, para quienes habían pagado con su vida la defensa del primitivo fuerte general Victorica, del supuesto riesgo que habrían significado Yancamil y su gente.

El que organiza una comisión y una colecta para construir un túmulo delante de la Iglesia en 1907 es el maestro socialista Félix Romero. Se hace un concurso para el boceto, del que debe haber participado Ludovico Brudaglio, por esa época residente en Victorica y ligado en amistad a “Romerito”.



Monumento que guardan los restos del cacique Yancamil, cuyo enterratorio se inauguró en la Plaza central de Victorica (Provincia de La Pampa) el año 2006. Foto Lerc.



En la placa que da hacia el noroeste se lee “La Nación agradecida a los bravos de Cochicó”. En ninguna de las placas colocadas originariamente por el ejército se menciona la palabra héroes.

Es en 1922, al cumplirse el 40° aniversario del combate de Cochicó, que se trasladan los restos desde el frente de la Iglesia, a la urna funeraria en la pirámide que fuera construida por los soldados expedicionarios al desierto al mando de Froylan Leyria, antes de dejar Victorica en 1887.

En aquella ocasión el concejal Félix Romero, hijo de un soldado expedicionario al desierto, menciona en su discurso la ofrenda de “dar a esta plaza el nombre de “Héroes de Cochicó”.

Diez años después, al celebrarse el cincuentenario de la fundación de Victorica, la Comisión Directiva de la Biblioteca Popular “Bartolomé Mitre”, que había sido creada entre otros por Félix Romero, se abstiene de participar de los festejos organizados para conmemorar el hecho, “fundamentando su abstención –cita Meinrado Hux en su obra Caciques Pampa-Ranqueles-, en ser acto que tiende a perpetuar errores históricos”.

Además debo recordar que durante muchísimos años y ya entrada la década del 60, los festejos del 19 de agosto día del combate de Cochicó, reunían a las escuelas alrededor de la pirámide para escuchar discursos alusivos en homenaje a los soldados y muchas veces terminaban con bailes en el club homónimo, dado que ese día se declaraba feriado local.

Falsificar la historia

La historia de hoy está conformada por los hechos políticos del pasado y la historia de mañana estará integrada por los hechos políticos del presente. “Falsificad el sentido de la historia y pervertís por el hecho toda la política. La falsa historia es el origen de la falsa política”, dejó dicho Juan B. Alberdi.

Como he constatado, no fue el Ejército el que dio nombre de “Héroes de Cochicó” a la plaza, sino los civiles victoriquenses, en el contexto de un nacionalismo que teñía todo el arco ideológico y que veía en esa institución uno de los pilares del patriotismo y del progreso.

Es por eso que tal vez los jóvenes seguidores de Osvaldo Bayer, con su oposición, pero sin propuesta superadora, nos estén dando la oportunidad de reflexionar e intentar armonizar las posiciones a modo de síntesis histórica.




Homenaje al cacique Yancamil en el salón de actos "General Benjamín Victorica" con presencia de la urna funeraria conteniendo sus restos y las banderas de Argentina y de La Pampa. Foto Lerc 2006.


La ultima vez que Yancamil se vio cerca de un militar de carrera fue en 1923 en esa plaza, cuando el coronel Urtubey mencionó que gracias a los soldados, que habían logrado escapar pudieron dar aviso al mayor Santerbó, ante lo cual, el anciano cacique alzó su voz para gritar bien fuerte “¡miente, miente, yo los mate!”

Creo que lo que esta a punto de producirse en Victorica no es un acto de barbaridad, porque los bárbaros siempre han sido los de la contracultura. Podemos estar en cambio a punto de inaugurar una nueva cultura con este gesto cargado de simbología y apoyado no sólo por los familiares descendientes de Yancamil, sino por la gran mayoría de las agrupaciones aborígenes de La Pampa. Tal vez estemos a tiempo de evitar que con los restos de Yancamil suceda lo que aconteció con los de Félix Romero, que terminaron en el osario común de un cementerio de Mendoza.

Es por eso que propongo que al momento de dejar inaugurado el nuevo paseo la plaza de Victorica pase a denominarseBravos de Cochicó”, dado que la bravura estuvo de ambos lados, porque la consigna con la que se enfrentaron era luchar hasta la muerte, unos cumpliendo con el deber de soldados y los aborígenes defendiendo su cultura. Ambos son dignos de estar en la plaza y el pueblo y las autoridades de Victorica habrán dado una muestra de madurez política que entrará por la puerta grande de la historia del futuro porvenir.

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