lunes, 18 de agosto de 2008

EL DESIERTO PAMPEANO

LA LUCHA POR LOS RIOS

La Pampa tiene otra incoherencia que por estos días ha vuelto a las primeras planas de los diarios, porque ha estado en la agenda pública del gobierno provincial y nacional un tema directamente vinculado a esta incongruencia.

Me estoy refiriendo a la actitud de la provincia de Mendoza que de antaño ha querido quedarse con parte del territorio, que hasta mediados del siglo XIX era la Gobernación de La Pampa Central.

Ya me he referido, en Las contradicciones de La Pampa del 5-8-2008, al lobby que las provincias históricas del norte hicieron en el Congreso Nacional al momento de sancionarse la ley 1532 que fijó pautas organizativas para todos los Territorios Nacionales. Justamente bajar el límite norte desde el paralelo 35 al 36, se hizo a pedido de los representantes de las provincias de San Luis y Mendoza, sobre todo de esta última que intentó quedarse en su territorio con la confluencia de dos ríos.

Pero como se demostrara años más tarde, cuando se realizaron las mensuras y las delimitaciones, resultó que la codiciada confluencia siguió estando kilómetros más abajo del paralelo 36 y por ende en territorio pampeano. Es la confluencia que se produce por la unión de los ríos Salado que viene de San Luis y del río Atuel que baja desde Mendoza.

Viejo puente sobre el Rio Salado en el acceso a Santa Isabel (La Pampa)

Mientras se produjo el funcionamiento normal de la cuenca Desaguadero- Salado, Chadileuvú, Curacó, la zona del noroeste pampeano donde tiene influencia el ecosistema del Atuel y el Salado, albergó cientos de miles de cabeza de ganado lanar, que daba ocupación a mucha gente en los campos que las criaban.

Pero a partir de fines de la década del 40, Mendoza comienza a poner en funcionamiento la represa del Complejo Hidroeléctrico “Los Nihuiles”, que produjo una modificación total del régimen del río Atuel. Obviamente esto perjudicó a las provincias de aguas abajo que vieron, como el caso de La Pampa, prácticamente disminuir a cero el caudal del río y otras ver salinizadas las aguas del Colorado.

Recién en 1973 y luego de muchos reclamos, la Nación a través de Agua y Energía reconoce que La Pampa tiene derecho a cobrar regalías por la hidroelectricidad que se produce por la utilización del agua del Río Atuel para generarla.

La Pampa continuó siempre reclamando además, que se cumpliera con disposiciones de organismos nacionales que establecían las sueltas anuales. Pero dado la mayor cantidad de hectáreas habilitadas bajo riego, Mendoza no cumplió con esta obligación y solo hizo sueltas cuando hubo grandes nevadas en la cordillera y los deshielos trajeron agua en abundancia, que sobrepasaba sus necesidades normales.

Es por eso y ante la constante negativa y desconocimiento de los derechos de La Pampa, por parte de Mendoza, que un gobierno pampeano decide recurrir a la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Esta se expidió diez años después de entablada la demanda. Al conocerse el fallo de la Corte en 1987, esta dejó establecido que el Atuel es un río interprovincial y no provincial como tenazmente había sostenido Mendoza en los últimos 40 años, con una muy curiosa tesis de que los ríos tienen una margen frontal.

Pero como no se estableció nada más que las provincias debían ponerse de acuerdo para los usos que excedieran la necesidad de agua para las hectáreas que ya estaban bajo riego en Mendoza, prácticamente el fallo no fue operativo.

El único río que le quedó entonces a La Pampa fue el Colorado que es el límite sur de nuestra provincia y que está en condominio con otras cuatro provincias: Mendoza, Neuquén, Río Negro y Buenos Aires. Cauce reseco del Río Atuel, en pleno oeste de La Pampa. La falta constante de
escurrimiento de las aguas produjo el avance del desierto.

Por eso resulta una incongruencia que justamente una provincia que prácticamente no tiene casi ríos, haya editado un álbum de dos volúmenes, que se denomina “El Cancionero de los Ríos”, editado por la Cámara de Diputados de La Pampa.

Ahora hace pocos días la presidenta de la Nación reunió a los gobernadores de La Pampa y Mendoza, en cuya provincia cuyana se firmó un acuerdo, que deberá ser aprobado por ambas Legislaturas para realizar obras de arte que podrán mejorar el cauce del río en territorio mendocino, que evite las filtraciones y las pérdidas para recuperar caudales. Esos nuevos caudales se repartirían por partes iguales entre Mendoza y La Pampa.

Por otro lado en su reciente visita de esta semana de la presidenta Cristina Fernández a Santa Rosa, nuestra capital, anunció junto al gobernador y los funcionarios que la acompañaban que la Nación financiará el segundo tramo del Acueducto desde el río Colorado que ya está funcionando hasta Santa Rosa, para que el agua potable de buena calidad pueda llegar hasta el norte provincial.

Pero ya hay reclamos de sectores productivos del sur mendocino que se han manifestado en contra del acuerdo firmado. Su disconformidad está basada en que el agua es muy escasa y por eso expresan su rechazo para que La Pampa reciba agua antes que se termine de hacer la obra de trasvasamiento de caudales desde el río Grande al Atuel.

En mi libro “Historias de Vida. De personas, pueblos, instituciones y regiones”, incluí un capítulo titulado “El Río Atuel y los Nihuiles”, donde hice mención a los perjuicios que Mendoza le infligió no sólo a La Pampa, sino a todo el país, por la conducta indolente de la Nación que dejó que aquí, en el mismo centro de la Argentina se produjese el más grave deterioro ambiental y desastre ecológico, sin reparación alguna.

Ahora a la luz de la reforma de la Constitución Nacional de 1994 y de la nueva ley ambiental nacional, se abre un camino que estamos intentando explorar entre distintas instituciones de la sociedad civil, para evitar que la contumaz conducta de Mendoza nos siga perjudicando y que el proceso de desertización continúe.

A la vera del Río Atuel a la altura de "Algarrobo del Aguila" década del 90.

Transcribo aquí algunos ejemplos de los versos, con que distintos compositores pampeanos, se han referido al asunto, a través de las últimas cuatro décadas.

“Cuando cortan el Atuel
Queda sin agua el Salado;
Llenos de arena los ojos
Va lagrimeando el pampeano”
Primera estrofa de la “zamba del río robado” de Manuel J. Castilla

“Entre las piedras resecas
Del curso de un río que estuvo y se fue
Vuelven las aguas oscuras
Que de vez en cuando nos manda el Atuel”.
Primera estrofa de la zamba “El regreso del Río” de Carlos Rodrigo.

“A la ronda, ronda que en el viento rueda,
Una calesita de suerte coplera.
A la ronda, ronda, la roba El Nihuil.
Chadi-Lleuvú llora porque la perdí”.
Primera estrofa de la zamba “Ronda de los Ríos” de Hilda O. Correa López de Carrizo

“Allá en la costa ¡el Atuel
No hay corderos pa!comer,
Me duele Señor de ver
La Pampa llorar tristeza,
Esas miles de cabeza
Que ante! Las supo tener.

“Pobre de aquel que se olvida
“Lo que jué este río Atuel
Nos crió ganado pa! Comer
Y al puestero le dio fama,
Ya no se ven las pilas! E lana
Que ante! Se supieron ver.”

Ya no se ven las ramadas,
Las comparsas de esquilar,
Ni el balido e las ovejas
Que ante” se supo escuchar.”
Tercera, cuarta y quinta estrofas del estilo “Recordando al Río Atuel” de Juan Bautista Cuello.

“A la huella del agua
Que nunca llega,
Por el Atuel arriba
La arena ciega.”
Primera estrofa de la parte 2 de la huella “Agua de Todos” de Edgar Morisoli.
Con tía Felipa Roldán en el puente de Puelches por donde pasa el río Chadilleuvú. Foto Oscar Roldán año 2007.


“Conozco a los menducos
Pata en el suelo,
Mano fina la viña,
Tonada al cielo.
“Y ellos no tienen culpa
De este atropello:
La culpa está más alta,
No es culpa de ellos.”
Primera y segunda estrofas de la parte 3 de la huella “Agua de Todos” de Edgar Morisoli.

“Ay, agüita del Salado!
Que cantarás allá lejos
No me hagan caso paisanos,
Ya la veremos volviendo.”
Segunda estrofa de la parte II de la milonga “Se va la tarde Morita” de Juan Carlos Bustriazo Ortíz.

“Huella del Río Salado,
Huella olvidada;
Huellita juguetona
Que el agua andaba”.
Primera estrofa de la huella “Lecho de ausencia” de Ana V. de Apa.

“La Pampa tenía un Río
Yo no sé si lo tendrá,
Lo habrá tapado la arena
Santa Isabel más allá.”

“La Pampa tenía Ríos
yo no se si los tendrá;
La cosa está conversada
Y yo la quiero cantar.”Primera y última estrofas de la milonga corralera de Julio Domínguez

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