sábado, 5 de julio de 2008

LOS SUEÑOS DE LIVIO

Esculturas pequeñas y algunas grandes que representan distintos ejemplares de dinosaurios
a la vera de la ruta provincial 10 en Eduardo Castex (La Pampa) - Foto Lerc 2004.




Nos conocimos en 1983 durante la campaña de reposición del sistema democrático en Argentina. Después ambos compartimos una banca de Diputados en la Legislatura de La Pampa, el oriundo de Eduardo Castex y yo de Victorica.

Junto con sus hermanos tenían una empresa dedicada a la explotación del mármol, con sucursal en Santa Rosa, como asimismo campos propios y arrendados. Su sueño principal era convertir a Eduardo Castex en una ciudad.

Para eso el tenía la idea fija que debía luchar denodadamente para que se instalaran industrias y empresas de distinto tipo que pudieran dar trabajo a los jóvenes, que luego de terminar sus estudios terminaban tomando el camino de otras provincias o de la capital pampeana.

Pero además creía que debía embellecer con distintos atractivos turísticos a su pueblo, que está a la vera de la ruta nacional 35, por lo que el tránsito entre los que vienen del norte (Córdoba), rumbo a los lagos del Sur (Río Negro, Neuquén) y viceversa, deben pasar por allí.
Interesó a empresarios locales para que invirtieran en servicios para el turista, consiguió los créditos de promoción industrial para la construcción de un hotel y la remodelación de la estación de servicios.

Después que terminó su periodo de diputado, se presentó como candidato a intendente, accediendo a la intendencia de Eduardo Castex, cargo que desempeñó durante tres periodos.
Cierta vez se le había ocurrido inaugurar una plazoleta y colocar como símbolo un tanque de guerra. El decía “¿ porque Santa Rosa (La Capital) tiene una rotonda del avión (con la carcasa de un viejo Gloster Meteor) y nosotros no podemos tener una que sea más atractiva?”, igual que la que existe en Córdoba frente a una brigada militar.

Aunque tuvo que desistir de la plazoleta, se le ocurrió colocar en su lugar una fuente de agua iluminada frente al acceso a la localidad, para llamar la atención de los turistas de paso. La inauguró y durante su gestión, se preocupó para que estuviese iluminada y en pleno funcionamiento. Otra vez compró doscientos ejemplares de palmeras que plantó en una avenida recientemente construida, pero no contó con que esas plantas son oriundas de un clima subtropical. A pesar de sus esfuerzos por mantenerlas vivas, haciéndolas regar con los camiones municipales, la mayoría se secaron cuando llegó el implacable verano de clima continental de La Pampa.

Este inquieto, ingenioso y fogoso hombre de acción se llamaba Livio Curto. Un hombre sencillo, popular, trabajador incansable, dirigente de uno de los clubes de fútbol más importantes de la zona centro de la provincia, Estudiantil de Eduardo Castex.

En cierta ocasión nos comentó de su interés por traer para que se radicaran en Eduardo Castex alguna orden religiosa de monjitas para que trabajaran con los sectores más vulnerables.
Hizo construir con recursos propios y aportes nacionales y provinciales un edificio para un nuevo colegio secundario, dado que el antiguo colegio nacional había quedado chico para la matrícula creciente cuando la ley Federal de Educación incorporó masivamente a los jóvenes de familias más pobres en La Pampa.

Durante su gestión se puso en marcha un periódico al que sus propietarios bautizaron como “La ciudad en movimiento” y en sus páginas se insertaron no sólo las acciones, sino también la oposición a muchas de sus iniciativas que a veces despertaban intensos debates. Pero Curto salía airoso siempre en defensa constante de los intereses de su querido Castex, incluyendo críticas a funcionarios del gobierno provincial que no atendían sus requerimientos o que según él afectaba con alguna discriminación indebida las ansias de progreso de su localidad.





Otra de las ideas de Livio fue hacer en el Parque Recreativo de la localidad, unas esculturas gigantescas que representaran dinosaurios. Para eso contrató al artesano Jorge Fortunsky, quien a principios del año 1996 dio por terminado una réplica del “Tyrannosaurus rex”, una mole de concreto que tiene ocho metros y medio de alto y un metro y medio de ancho. En su realización empleó 200 kilos de hierro, 2.000 kilos de arena gruesa, 1.000 de arena fina y 1.000 de granza, más diez bolsas de cemento. Según el propio artesano esta es una escultura en hierro, revestida en cemento.

Es el propio Fortunsky quien expresó en esa oportunidad que “cuando empezamos el Tyrannosaurus, había un gran proyecto. La idea era hacer 10 o 12 esculturas, y ahora creo que se está esperando la aprobación del Concejo para ver si se puede hacer aunque se uno más, para no parar el proyecto”.
Efectivamente el proyecto sufrió varias discontinuidades, por objeciones del Concejo Deliberante, al que a veces Livio tenía tendencia a desconocer, no cumpliendo acabadamente con los pasos burocráticos de obtener autorización previa para ciertos gastos o inversiones no contempladas en los presupuestos.
Lo cierto que por innumerables inconvenientes, incluso hasta problemas personales del escultor, el proyecto se fue dilatando, se debió redimensionar, pero se pudieron construir entre piezas grandes y chicas, alrededor de media docena.

Livio falleció y quienes lo sucedieron no le dieron mayor trascendencia, ni se comprometieron con la idea a la que consideraban una más de las “locuras” de Curto.

1 comentario:

  1. estando aburrido, busque el nombre de mi abuelo en internet y encontre esto, muchas gracias x las lagrimas y sonrrisas q hiciste que derramaramos juntos mi abuela mi mama y yo,xq nos hizo recordar muchas de sus "locuras". debe haber conocido muy bien a mi abuelo xq interpreto muy bien sus ideas y supo transmitirlas muy claramente.esas locuras son las q hicieron q todavia hoy, a 11 años de su muerte, todavia se lo recuerde con lagrimas en los ojos y una sonrrisa nostalgica en el rostro. xq el livio dejo su vida y sus ilusiones para siempre grabadas en las calles de Castex.. muchas gracias y un abrazo de la familia curto

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