miércoles, 2 de enero de 2019

María Albornoz, cuartelera del 9 de Caballería

La colonización de la región del Ichohue y la construcción del Fuerte Resina, bautizado el 25 de mayo del año 1882 como Fuerte "General Benjamín Victorica", se llevó a cabo por las tropas comandadas por el Coronel Ernesto Rodríguez, acompañado como segundo comandante por el Coronel Sócrates Anaya.

Las tropas bajaron desde el Fuerte Sarmiento en los alrededores del Río Cuarto, provincia de Córdoba y de la Villa de las Mercedes en la provincia de San Luis. El Regimiento 10 de Infantería a cargo de Anaya incluyó al escuadrón de "Indios Amigos" del cacique ranquelino Ramón Cabral "El Platero" con sus familias.

Esto significó la presencia de la mujer en los cuarteles y sus alrededores del Fortín. El 9 de Caballería que comandaba Rodríguez, también incluyó mujeres que acompañaron a los primeros colonos (ganaderos, agricultores, artesanos) y los comerciantes proveedores del Ejército que suministraban los víveres y los "vicios" a cuenta del presupuesto del Estado Nacional.

El General Eduardo Racedo, Comandante de la Tercera columna que ingresó en 1.878 a las tolderías ranquelinas de Leuvucó y batió hasta las costas del Salado y el Colorado dijo con respecto a la participación de las mujeres en la operación de la mal denominada "Conquista del Desierto":
 ..."en campañas tan largas y penosas como las que íbamos a efectuar, en las que el soldado no tiene distracción y en las que se hace necesario proporcionarle siquiera algo más que amengüe la monotonía de sus vidas en tan apartados lugares, nada más eficaz y aparente que la compañía de la familia." Y prosigue describiendo el rol de la mujer: "Estas mujeres solícitas para con sus maridos son injustamente juzgadas por el criterio de la generalidad, que no comprende en todo lo que vale su sublime y abnegada consagración para con los seres con quienes comparten, llenas de la más admirable resignación, las fatigas y privaciones del soldado argentino."

Dice Vera Pichel en su libro "Las Cuarteleras" a propósito de la presencia de estas mujeres en la guerra del avance de la frontera interior: "Ellas, que fueron protagonistas, fueron también, junto con los indios, las víctimas de la Conquista". A la presencia de la mujer se la negó por parte de un Ejército patriarcal y machista como era la rigurosa cultura militar de aquella época. Pero lo que es más injusto es que no fue una presencia muda y pasiva, sino que en no pocas ocasiones llegó a empuñar las armas para salvar las vidas de quienes vivían en los fortines y sus alrededores.

Solo se las llegó a nombrar en los partes, en los informes y en los libros que se escribieron, como "chinas", "fortineras", "cuarteleras" o simplemente "chusma" en forma despectiva, cuando no designándolas con motes, apodos o sobrenombres, desmerecedores, o mancillando su honor. Todo ello contribuyó a la invisibilización de su presencia en el denominado "Desierto".

Fueron héroes, que parieron hijos en las peores condiciones que se pueda imaginar, se condujeron en muchos casos con una bravura digna del mejor soldado. Todo esto solo fue correspondido por el Ejército, dándole algunas provisiones de los denominados "vicios", porque hasta la tierra tuvieron que pagarla, cuando decidieron quedarse con su familia a vivir en los pueblos que se fueron fundando.

Algunas de ellas han pasado a la historia como la "Pasto Verde", "Botón Patrio", "La Pastelera", alude a su oficio; la "Polla Triste"  y la "Pocas Pilchas" referido a la vestimenta. "Rosa mala" o "La Tigra", seguramente aludiendo al carácter; la "Mamá Carmen", la "Parda Presentación" citando el color de la piel. Algunos fueron motes profundamente denigrantes como: la "Cama Caliente", la "Pecho e' lata", la "Cacho Mocho" o la "Vuelta Yegua".

Muy pocos resaltaron cualidades como "Siete Ojos", la "Luz Linda", "Mamboretá" o la "Trenzadora". Dice Pichel, en el libro citado, que "Mamá Culepina quedó incluida en la historia teatral a través de la obra del dramaturgo García Velloso. "Mamá Pilar", la "Viejita María" -mujer del soldado Rogelio Juárez- supo atender un boliche terminada la contienda, en las cercanías del valle de la Cordillera del Durazno, en el territorio del Neuquén".

En Victorica, el pueblo más antiguo del Territorio Nacional de la Pampa Central desde 1.884, se recuerda a doña Carmen Orozco, quien llevó en sus brazos las jinetas de Sargento del Ejército Nacional, y por la curiosa discriminación de haber tenido que pagar tres veces la tierra que había ayudado a colonizar con su familia y también por su tez morena.
Doña María Albornoz, fue conocida como la "Petisa María", seguramente por su escasa estatura. Esta mujer estuvo al momento de los años de mando militar, en el Fortín Victorica, pero luego al terminar el mismo en 1887, se alejó seguramente hacia donde estaban sus parientes o a donde la llevaron cuando llegó el licenciamiento, aquellos que la recogieron.

Aunque según el cronista de la Revista porteña "Caras y Caretas" del 10 de septiembre del año 1.910, el señor Ferrari, titular de la firma S. Ferrari e Hijo, la encontraron ocupando el campo que habían adquirido en el ejido del pueblo de Loventuel -creado en 1904- cuanto tomaron posesión del predio. Aparentemente Ferrari cuando la llevó a Buenos Aires se contactó con los diarios de aquella época porque la nota de Caras y Caretas comienza diciendo: "Hace poco la prensa se ocupó de la mujer María Albornoz".

Según le contó al periodista, sus tareas habían sido algunas veces como lavandera y en otras ocasiones como Cantinera. Lavando la ropa de los soldados que no tenían mujer, o vendiendo bebidas, tortas fritas, pasteles y algunas otras comidas. Es sabido que en todos los Fuertes y Fortines había Cantinas, donde los soldados también jugaban a los naipes o se trenzaban en alguna guitarreada.

Unas fueron lavanderas, otras curanderas, la mayoría que tenían familia eran las cocineras. Las que no tenían familia se debían ocupar de los heridos que no tenían mujer. Estaban obligadas a participar de los bailes, como de los velorios. Por si eso fuera poco eran también caballerizas de los caballos de refresco de la tropa.

Entre los recuerdos medio confusos de la cuartelera María Albornoz pudo decirle al cronista porteño que en su infancia había vivido en Buenos Aires con una familia de apellido Reyes que la habían acogido, que tenía una hija que se llamaba Saturnina. Creía que el domicilio de dicha familia estaba situado en la calle Artes, entre Cangallo y Piedad.

El periodista no menciona edad, pero deja constancia que la "Petisa María", habría ingresado al Ejército durante la presidencia de Sarmiento (1.868-1874) y que se había retirado aproximadamente 12 años desde el momento de la entrevista, por lo que se puede deducir que se retiró el año 1.898.

Consultando el Censo Nacional de Población del año 1.895, encontramos citada  a Albornoz, María, mujer, de 46 años de edad, lugar de origen Buenos Aires, de profesión criadora y con 8 hijos censados. Estos datos corresponden a la población rural del 7º Departamento, cuya capital era Victorica, en el entonces Territorio Nacional de la Pampa Central.

Con dichos datos y la fotografía que tomó el periodista de Caras y Caretas, podemos deducir que en ese momento doña María tenía alrededor de 61 años de edad, habiendo nacido el año 1.849.

En cuanto a la familia Ferrari, efectivamente en una de las chacras de Victorica, zona de Loventuel vivió un propietario Carlos Ferrari, supuestamente el hijo de S. Ferrari (chacra Nº 35), mientras que en la chacra Nº 43 vivía doña Primitiva Ortíz de Ferrari, supuestamente su viuda (cuando el Inspector Carlos Monet hace su inspección el año 1900 ya figura como posesoria). Ambas eran chacras de 100 hectáreas cada una según dejaron constancia los inspectores con cuyos datos se confeccionó el plano del año 1951, copiado del original realizado por el Agrimensor Ramón B. Castro, quien lo fechó y firmó en Buenos Aires el 8 de abril del año 1908.

Recordemos que el pueblo de Loventuel fue fundado el año 1904 por don Miguel Farías, casado con doña María Guadalupe Centeno, un criador de ovejas que bajó desde el sur de San Luis y se afincó en dicha comarca muchos años antes, después que la zona quedó libre de indios alzados y gauchos cuatreros.

BIBLIOGRAFIA CONSULTADA
Caras y Caretas: Revista publicada en Buenos Aires el 10 de sepbre. de 1.910
Pichel, Vera: "Las Cuarteleras" Editorial Planeta. Buenos Aires 1.994
Depetris, José Carlos: "Gente de la Tierra". Ediciones de la Travesía 1º edición 2003

martes, 27 de noviembre de 2018

Domingo Di Dio un dirigente popular de Victorica

Don Miguel Di Dio, italiano, llegó al Territorio Nacional de la Pampa Central, desde la península mediterránea, cuando había mucho trabajo en los campos. Sería aproximadamente a principios del año 1890, cuando la inmigración a la Argentina tuvo sus mayores ingresos. En el momento de su llegada a Victorica se encontró con una pequeña colonia de tanos, unos que habían llegado con el Ejército desde San Luis y Córdoba, otros que habían llegado con la mensajería desde Santa Rosa o Toay.

Por esos años era Intendente de Victorica, el primer pueblo fundado en la Pampa Central, el francés don Alfonso Capdeville. En ese tiempo el trabajo que abundaba era alambrar las cientos de leguas de campo que estaban aún abiertas, como en la época en que andaban libremente por ellas los aborígenes, gastando las rastrilladas, arriando vacas y yeguarizos.

Fue por eso que Miguel decidió dedicarse al oficio de alambrador. Un trabajo que requería de la apertura de picadas, la fabricación de los postes y varillas de caldén para hacer los alambrados perimetrales y corrales, además cortar tablas para construir bebederos y comederos. Entre sus trabajos importantes estuvieron el alambrado de la estancias "Las Toscas", "Lote 3" y otros, con los cuales ganó dinero suficiente para hacerse construir su casa familiar el año 1898, la que estaba situada en lo que Pedro Telmo Lobo llamó en 1901 "El Barrio Latino" y que ahora se denomina "Barrio Domingo Di Dio", en homenaje a uno de sus hijos.

Se casó con una paisana italiana, Teresa Papaleo, hija de Vicente Papaleo, constructor. Analfabeta del castellano igual que él, aunque se hacían entender en su cocoliche. De ese matrimonio nacieron once hijos, la mayoría varones. Miguel falleció en Victorica el año 1.927.

Aquí me voy  a referir a la trayectoria de Domingo Di Dio, su tercer hijo varón, dado que me centraré en su actuación dentro de la comunidad victoriquense y su zona de influencia.
El año 1923 se creó el Club Sportivo Cochicó y al formarse el equipo de primera, entre sus integrantes figuraron tres de los hermanos Di Dio. El primer hijo Juan (D2), el tercero Domingo (estrella roja en el pecho) y Vicente el quinto hijo y  cuarto varón (D1).

Esta nutrida y extensa participación de los Dio Dio en el equipo del Club Cochicó, es la que el locutor Ricardo Di Dio, hijo de Nicolas, solía recordar, hasta agotar sus cuerdas vocales, en las décadas de 1950 y 1960, arengando al público que asistía a los partidos, actos en la Cancha  y en los bailes en la sede social, dejando constancia de su profunda emoción al nombrar a sus tíos.

Domingo en su juventud fue peluquero, un oficio que se presta para la política. Su local estaba frente a la plaza, entre el Hotel de los Amat y la que luego fue la estación de servicio de los españoles Berasategui. Un hombre conversador, amable, con un sentido por lo humano muy especial y sobre todo atraído por buscar solución a los problemas sociales y comunitarios .

Se casó con la hija del italiano Ancelmini, un constructor, que había llegado a Victorica muchos años después que su padre. Con Isabel trajeron a Victorica, desde el seno de su hogar, a seis habitantes más, dos varones y cuatro mujeres. Los dos varones le dieron la inmensa satisfacción de ser jugadores del club de sus amores. Miguel "Negro" Di Dio fue un gran arquero en la década de 1.950 y su hermano René "Gofio" también vistió la casaca y acompañó en la defensa de la escuadra.

Domingo Di Dio, después de jugar casi diez años en el equipo del Club y adquirir mucha experiencia, la asamblea de socios lo eligió como Presidente, a partir del año 1.937, cargo en el que fue reelecto ininterrumpidamente hasta el año 1945. Luego fue electo para el periodo 1948 a 1949 y finalmente fue electo en 1955 hasta 1958 en que falleció en ejercicio de la presidencia de la Institución, a la que dedicó muchos años de esfuerzo de su vida, personal y familiar.

Logró adquirir el campo que había arrendado, conocido en la zona como "El Matrero", eran cuatro leguas al sur de la provincia de San Luis. Lo adquirió a la firma Colombo y Magliano la que le había concedido un plazo de diez años para pagarlo, pero a los dos años logró cancelarlo. Los ingresos importantes provinieron de la explotación forestal durante la segunda guerra mundial.
Domingo Di Dio es el de moñito al cuello. El que toca el bandoneón es nuestro tío Modestino Pérez. El que tiene el sifón en su mano es Adolfo Miguez y quien está en primer plano a la izquierda riendo a carcajadas es Julio Cirilo Rochereul

Domingo Di Dio asumió el cargo de Juez de Paz y Jefe del Registro Civil por primera vez el año 1.938 y desde allí fue reelecto en el mismo en forma ininterrumpida hasta el año 1.955, en que es depuesto por el Golpe de Estado de la denominada "Revolución Libertadora", por su carácter de dirigente peronista de Victorica. Su desempeño en dicho cargo es el de más extensa trayectoria, no superado hasta el día de hoy por ninguna otra persona que lo haya desempeñado. Y eso que antes de ser provincia el cargo tenía una duración de sólo dos años y había que someterse a nueva elección.

Es que apenas se produce la Revolución del 4 de junio del año 1.943, el adhiere a la misma, dado que entre los ministros que integran el gabinete estaba el General Juan Pistarini quien asumió la cartera de Obras Públicas. En la década de 1930 en Victorica las fuerzas políticas eran el radicalismo, (dividido entre los irigoyenistas y los antipersonalistas) el socialismo y el Partido Comunal, un partido local, que había fundado el comerciante Juan Llorens.

A partir del año siguiente, de a poco, Domingo comenzó a tejer acuerdos con distintas personas del pueblo para crear una entidad que permitiera resituar a Victorica, en el lugar que había estado en las primeras décadas de su fundación. Esa fue la idea embrionaria de la que surgiría la "Comisión Pro Fomento de Victorica" de la que fue su presidente. El RPS Juan Nazzi, según el historiador RPS Celso Valla, dice que era muy amigo del General Pistarini, de quien consigue el subsidio para encarar la obra del primer piso del colegio. Nazzi es el asesor de la Comisión mencionada que según Valla estaba formada por: Domingo Di Dio, Antonio Barreix, Eduardo Ares, Alberto Gesualdi, Marcelo y Julio Rochereul, Félix Berasategui, Domingo Frois, Roberto Pagella y Eduardo Pérez.

Desde ese lugar y desde el Juzgado de Paz, al que le sumó a partir de 1.946, la presidencia de la Unidad Básica de Victorica, estuvo en condiciones de lograr encarar las solicitudes al gobierno nacional de las obras que el pueblo necesitaba para mejorar la salud, la educación y la economía de la zona.

Así fue que hizo firmar petitorios al comercio y a los vecinos para pedir primero por el agua potable, porque en el pueblo no había agua de buena calidad. La que había tenía mucho flúor y en muchos casos salobre, como en la manzana donde se había construido la Sala de Primeros Auxilios. La firma de los italianos Imbelloni hermanos, fueron su principal punto de apoyo, dado la amplia clientela que tenían. También los hermanos Nicolás lo apoyaron siendo Julián en varias ocasiones, quien lo acompañó como Juez Suplente.

Logrado la instalación del servicio de Obras Sanitarias de la Nación, encaró la solicitud de una escuela secundaria, porque se daba cuenta que los hijos después de la primaria debían emigrar a General Pico, a Santa Rosa o a Buenos Aires, para continuar estudios. El tenía muy claro que si sus padres habían sido analfabetos y él había alcanzado la primaria completa, sus hijos y los del resto de las familias necesitaban la educación media para poder prosperar en la vida.

Lo fueron a ver a Buenos Aires al Ministro Juan Pistarini, para pedirle que se mejoraran los servicios de la Sala de Primeros Auxilios construida hacía veinte años, que ya había quedado chica para las necesidades sanitarias, no sólo de Victorica, sino de la amplia zona a la que servía. Grande fue la sorpresa cuando Pistarini les dice que no harán una ampliación, sino que construirán un Hospital nuevo.

El Director de la escuela primaria Nº 7 era Nicolás Capello, enrolado en las filas del Peronismo-Justicialista, su hijo Jorge se casó con una de las hijas de Domingo: Alicia. Los Intendentes entre los años en que Di Dio fue Juez de Paz y Jefe Político local fueron: El Dr. Adolfo López Seoane (sepbre. 1943 a novbre.1947), Ramón Gorrachategui (Novbre. 1947 a Novbre.1948), Juan Moisés Novbre. 1948 a febrero 1949) Francisco Basualdo (25-2-1949, a 2-8-1950), Eladio Rodriguez (Etapa de la Provincia Eva Perón de 1953 hasta 30-4-1955) y finalmente desde 1º de mayo de 1955 nuevamente Juan Moisés.
Mientras el ministro Pistarini iza la bandera nacional, aplaude el ministro Emery, (el más alto) delante de suyo el Ingeniero Lassalle (traje claro) director y detrás, de perfil, don Domingo Di Dio. Imagen de la inauguración de la escuela agrícola.

En las dos oportunidades en que el Ministro Juan Pistarini visitó Victorica: la primera  en 1949 para inaugurar el nuevo edificio del Hospital y el Agua Potable y cuando se inaugura en 1952 para dejar inaugurada la Escuela de Agricultura y Ganadería, la primera en su modalidad en toda la Provincia Eva Perón, Domingo Di Dio era el Juez de Paz, Presidente de la Unidad Básica y Presidente de la Comisión Pro Fomento de Victorica. La Comisión de Recepción de 1.949 estuvo conformada así: Presidente Domingo Di Dio, Vice José Sierra, Secretario, Francisco Rebollo, Prosecretario Ricardo Viniegra, Tesorero Salvador Oses, Protesorero, Eduardo Pérez, en tanto que fueron vocales: Antonio Bustriazo, José Toffoni, Félix Berasategui, Enrique Capdeville, Eladio Rodríguez, Cruz García, Dr. Adolfo López Seoane, Dr. Simón Sigalevich, Párroco RPS Santiago De Paoli, Nicolás Capello, Eduardo Ares, Alberto Rodríguez y Gregorio Maceda.

Domingo Di Dio fue quien confeccionó la lista de las personas que fueron designadas por el Ministerio de Agricultura para ingresar en los puestos que se crearon en las distintas Secciones de la Escuela. Su familia conserva cartas que Pistarini le enviaba, respondiendo a todos los pedidos, incluso uno que tenía que ver con extender la línea telefónica, que no se pudo concretar.

Don Domingo Di Dio falleció muy joven a los 53 años. Cuando llegó la infausta noticia desde la Capital Federal donde se había trasladado por sus problemas de salud, todo el pueblo se vio consternado. El féretro llegó en el tren siendo recibido y acompañado desde la estación por gran cantidad de personas en una larga fila de automotores. Junto con sus familiares, llegaron algunos de sus hermanos, que lo habían velado primero en la casa de su hermana Teresa en Luján (Buenos Aires). El acto de inhumación se llevó a cabo el 16 de mayo de 1.958, previo responso en la Iglesia, donde el cura párroco Rolhaiser resaltó las virtudes cristianas del extinto. Desde allí el cortejo fue hasta la sede del Club Cochicó, donde las palabras de despedida de su presidente las realizó René Priani, destacando la valiosa obra realizada por el Club de quien había sido varias veces su presidente.

En el trayecto desde el Club hasta el Cementerio, el vasco Felucho Berasategui piloteando su avión iba acompañando el cortejo y arrojando flores sobre el féretro y la columna de varias cuadras que lo acompañaba.

Al llegar al cementerio fue el momento de la despedida final. El primero en hablar fue Juan Moisés (hijo) subrayando la personalidad del hombre público que estaban despidiendo, "al servicio del bienestar, progreso y engrandecimiento de Victorica, de su zona y de La Pampa toda". Por último hizo uso de la palabra el Farmaceutico Domingo Andres Frois Regis, quien con enjundiosas palabras "exaltó la personalidad de Di Dio en sus más salientes aspectos: como hombre de acción, como dirigente político y como funcionario ejemplar".

Bibliografía consultada
Valla, Celso J. "El Apóstol del Oeste Pampeano Pbre. José Durando S.D.B." San Isidro  (Buenos Aires) septiembre de 1972
Vander Mey Ernesto y Pagella, Otilia: "Memorial de una Escuela pionera" Escuela Agrotécnica de Victorica. 50 años enraizada a la Tierra. Santa Rosa año 2.002
Personas entrevistadas
Ana María Di Dio
Oscar Di Dio
Diarios, periódicos y revistas
Caldén, periódico dirigido por Vicente Interguglielmo
Diario La Reforma de General Pico. Viernes 21 de febrero de 1.969
Diario La Reforma de General Pico año 1.958




lunes, 26 de noviembre de 2018

Luigi Cesanelli, constructor italiano en Victorica

El año 1908 aproximadamente a mediados del mes de mayo arribaba a Victorica, Departamento Loventué, Territorio Nacional de la Gobernación de la Pampa Central, el primer tren del entonces Ferrocarril del Oeste tirado por una máquina a vapor.

Durante los meses previos la cuadrilla del personal que venía construyendo los galpones de chapa, seguía terminando las viviendas para el personal. En la parte posterior de la misma estación vivía el Jefe de la Estación. Al costado estaban las viviendas de los auxiliares, el cambista y otros, según la importancia de la actividad.

En el pueblo, que había sido fundado un 12 de febrero del año 1882, ya estaban radicados con sus familias y trabajando en su profesión de constructores los italianos Vicente Papaleo, José Vitanza y Donato Zaraccini.

Los que llegaron construyendo las obras mencionadas del ferrocarril fueron los italianos Luigi Cesanelli, Carmelo Lamónica y varios de otras nacionalidades.

Luigi Cesanelli había nacido el 26 de abril del año 1888 en la Comuna di Sant' Angelo di Impontano, provincia de Macerata, región del Marche en Italia. Fueron sus padres Salvatore Cesanelli y María Riccucci. Conformaban la familia dos hermanos, un varón y una mujer.
Presumimos que Luigi y su familia acordaron su partida. Intuimos que influyeron en la decisión, la vigencia de la ley del Mayorazgo, la cercanía del ingreso al servicio militar obligatorio y la condición de familia pobre dedicados a la agricultura en una pequeña parcela.

Después que terminó su tarea, en el entonces Ferrocarril del Oeste, Luigi fue tanteando los posibles trabajos en la planta urbana y en los campos de los alrededores, chacras y estancias. En aquellos años del Primer Centenario de Argentina, en el Territorio Nacional de la Pampa Central, todavía muchas familias vivían en el campo y en esas explotaciones agropecuarias trabajaban personas que necesitaban mejorar sus antiguos ranchos de adobe crudo o de pared de chorizo.

La Municipalidad lo designó como Encargado de Líneas y Niveles, dado que necesitaban que se mantuviera la línea en las edificaciones y los niveles en las veredas, para favorecer el correcto desagüe de las aguas de lluvia. Eso fue una buena carta de presentación para sus aspiraciones, pero no le pagaban nada, dado que su contrato era gratuito.

Cuando consiguió hacer algunos ahorros con los ingresos de la actividad privada, lo primero que hizo fue comprar un sulky con caballo, para poder trasladarse junto con sus herramientas y nivel de un lugar a otro.

A medida que transcurrían los años para Cesanelli iba mejorando la perspectiva de su inserción en el mercado de la construcción local. Don Vicente Papaleo se fue de Victorica a radicarse en Buenos Aires y eso produjo una redistribución en la demanda entre los que quedaron. En esos primeros años su socio fue el amigo Carmelo Lamónica, con quien compartían herramientas y andamios.

El trabajo era la parte más importante de su vida y en eso estaba centrada la responsabilidad. Pero los fines de semana se arrimaba al local de la Sociedad Italiana Umberto 1º para disfrutar de las actividades culturales que allí se brindaban y a parlar con algunos inmigrantes de su colectividad, además de conocerlos, era la oportunidad de presentarse y dialogar sobre su oficio..

Se había albergado en la Fonda de la familia Gesualdi-Papaleo, así que ellos también cooperaron con sus comentarios positivos sobre la forma de ser y actuar de Luigi Cesanelli, en una época donde todavía la palabra empeñada tenía valor y se cumplía, aunque no hubiese papeles firmados.

Don Luis Gómez, el dueño del Almacén de Ramos Generales frente a la estación del ferrocarril fue el primer funcionario que conoció y con el que realizó algunos trabajos, para la Municipalidad y otros para privados por su recomendación.

Cuando llego el año 1918, había pasado una década de su inserción en la comunidad victoriquense y ya tenía fama de hombre responsable, trabajador y servicial. Fue por eso que cuando la Municipalidad decidió comenzar la construcción del Salón de Actos, él fue el seleccionado, porque además de esas cualidades personales tenía también el tino de no querer hacerse rico (hacer la América se decía) en poco tiempo, por eso sus presupuestos eran razonables.

Esta será la primera gran obra en un lugar muy visible a los ojos de los futuros demandantes de servicios de la construcción para el futuro. Ese Salón todavía está en pie, frente a la plaza y es hoy el año del Centenario en que comenzó su construcción, recién finalizada el año 1.920.





miércoles, 14 de noviembre de 2018

El entierro de Painé y el final de Calvaiú

Los indios ranqueles estaban desconsolados, había muerto su gran Toki, el Cacique Painé Güor (zorro celeste), quien los había conducido entre los años 1.835 a 1.847. Fue el primero de la dinastía de los Zorros en las pampas.

Respetaba al coronel Manuel Baigorria, un unitario que se había refugiado en los toldos, para escapar de la persecución de los federales de don Juan Manuel de Rosas, el Gobernador de la provincia de Buenos Aires, quien había organizado la campaña contra los ranqueles el año 1833.

Painé odiaba al Gobernador por esa persecución pero fundamentalmente porque había tomado preso a su hijo Mariano, quien fue retenido como cautivo en su estancia. Bajo sus órdenes formaban alrededor de mil lanceros aproximadamente. Murió en su toldo de un ataque al corazón.

Lo sucedió su hijo Calvaiú Güor (zorro comilón de garbanzos) conocido también por el apellido Galván, quien dispone un atroz castigo para las brujas de la tribu para escarmentarlas por la muerte de su padre.
Durante el camino hasta el lugar donde se cavó la fosa había seis kilómetros. El cacique dispuso que cada dos se hiciera el sacrificio humano consistente en designar ocho mujeres, quienes morían después de recibir un golpe de bola en el cráneo. Así murieron veinticuatro, a quienes se las culpaba de haber influido en la muerte de Painé.

En esa matanza, también fue sacrificada la más joven de las esposas de Painé que tenía un hijo en sus brazos, quien fue enterrada junto a cinco caballos, diez perros y veinte ovejas, para el viaje a la "otra vida" del jefe muerto.
Rosas fue derrotado por el General Justo José de Urquiza en la batalla de Caseros, producida el 3 de febrero de 1.852, merced al acto de traición consumado por el gobernador de Santa Fe y la venganza de Brasil por la derrota de Ituzaingó.

Después de sancionada la Constitución Nacional de 1853, que la provincia de Buenos Aires no acató hasta 1860, era Gobernador de la misma Pastor Obligado, quien encomendó al coronel Emilio Mitre, hermano de Bartolomé, que organizara una batida contra los toldos de los ranqueles, que habían reanudado los malones.

La columna partió el 10 de enero del año 1.858 con rumbo hacia Italó (sur de la provincia de Córdoba), para desde allí buscar la rastrillada para "El Recado" (actual Trenel provincia de La Pampa). Pero los baqueanos erraron la rastrillada y no pudieron encontrar la laguna, que era vital para la subsistencia de los caballos y los jinetes. En ésa época jinete sin caballo de refresco era hombre muerto.

Esto obliga a tomar la decisión de volverse, viajando de noche y descansando de día. Para hacer menos difícil la retirada abandonan muchos pertrechos, dos cañones, barriles de pólvora y municiones. Además se van desprendiendo, dado la sed a la que están expuestos, de cinco mil caballos, en el intento de salvar sus vidas y entretener a sus probables perseguidores.

Un indio pariente de mujeres ejecutadas, urdió una maniobra para  sacar de la jefaura ranquel a Calvaiú. Lo invitaron a una cacería de avestruces, a la que el Cacique no pudo esquivar, dado que allí se demostraba la baquía. Porque la cacería del choique se hacía utilizando las boleadoras, para lo cual había que tener buen caballo y suma destreza para bolear al arisco animal, muy apreciado por la carne y la pluma.

La conspiración se puso en marcha en las cercanías donde se conocía que estaban los pertrechos y la pólvora abandonada por Mitre, de tal modo que persiguiendo los choiques dieron con la misma. La curiosidad se despertó entre quienes no conocían lo que allí había. Un cristiano que participaba de la boleada traía consigo dos pistolas de arzón (arma de fuego corta, que se usaba utilizando una sola mano), propuso la idea de practicar tiro al blanco.

Los conspiradores propusieron que fuese el Cacique Galván el que iniciara la ronda por el protocolo indígena. La mayoría de los indios se ubicaron cerca del blanco elegido, que estaba camuflada con pastos, lejos del lugar desde donde tiraría el cacique, más por temor al ruido que hacía el arma que por otra cosa.

Al realizarse el disparo, la gran explosión que se produjo, ocasionó la muerte del cacique y aproximadamente treinta indios. Así fue ultimado el verdugo de brujas, abriendo la puerta para que el próximo Cacique General fuese Panguitrüz Gner (Zorro cazador de pumas) alias Mariano Rosas.

OBRAS CONSULTADAS
Zeballos, Estanislao S. "Callvucurá y la dinastía de los Piedra" Vol.2 Centro Editor de América Latina. Junín Buenos Aires 1.981
Estévez, Juan José: "Pincén. Vida y Leyenda" Editorial Biblos. 1ra. Edición Buenos Aires 2011

martes, 6 de noviembre de 2018

Algarrobo del Águila, Departamento Chicalco, La Pampa

Este pueblo no tiene persona o habitantes a quienes se les atribuya haber sido los fundadores. Pero si hay una fecha que se ha rescatado como el inicio de la colonización, siendo la misma el 5 de febrero del año 1899.

Según ha dejado dicho Tomás Domínguez, hijo de don Canuto Domínguez y doña Anita Alcaráz, hermano mayor de Julio y de Félix, su padre le supo contar que para el año 1908 ya existía en la zona rural de los alrededores el "Boliche de Cufré". Se los conocía popularmente con esa denominación y eran almacenes de ramos generales, con despacho de bebidas al mostrador.

Por esos años iniciales del 1900 había muy pocas casas desparramadas por los alrededores, la mayoría eran ranchos. La única casa de material, construida con ladrillo cocido era precisamente la del almacén-boliche de Cufré.

El villorio fue creciendo lentamente a la vera del río Atuel, que en aquellos años llegaba a pleno al Territorio Nacional de la Pampa Central, dado que no estaba aún construido el dique El Nihuil en Mendoza.

Hay una controversia entre quienes cuentan cual era él árbol que originó el nombre del pueblo. Algunos sostenían que era un caldén y otros en cambio que era un algarrobo. A eso se suma también la discusión de si era realmente un águila el ave que se posaba o anidaba en dicho árbol.
Como se puede observar en la foto las viviendas eran de adobe crudo o de paredes tipo "chorizo", dado que se construían con paja y barro del lugar, las aberturas eran de madera también del lugar y el techo era de chapa de zinc.

El pueblo está situado a 305 metros sobre el nivel del mar. Tenía, según el Censo Nacional de Población del año 2010 la cantidad de 539 habitantes, determinándose una densidad de 0,144 habitantes por kilómetro cuadrado.

"Sin ser notable el sistema orográfico, se afirma en este departamento por: el cerro de los Guanacos, situado en el lote 4; el cerro La Loma Negra, situado en el lote 13, los dos del distrito C; el cerro de Chical-Có (chical=chañar y có=agua/aguada del chañar) situado en el lote 15; el cerro Colorado, situado en el lote 16, los dos del distrito D."

"El arroyo de la Barda entra en el departamento por el lote 6, letra B: corre directamente al Sur hasta el lote 25 de la letra C, reuniéndose al Bodaló en el lote 10, fracción A, de la sección XIX, después de haber atravesado los lotes 6, 15, 16 y 25 letra B, y 6, 15, 16 y 25 letra C del departamento.

"Los criadores que viven en este departamento, no ayudados por la Naturaleza, no han dado principio al refinamiento de las razas domésticas, y se puede considerar la región como la más pobre de todo el territorio." (1)

Ganado lanar - criollo          26.233 cabezas
Ganado cabrio - criollo        16.381 cabezas
Ganado caballar criollo          8.454 cabezas
Ganado vacuno criollo           7.549 cabezas
Hace poco tiempo se inauguró sobre la barda este mástil que está integrado a un Mirador que lleva el nombre de Julio Domínguez, apodado "El Bardino", desde donde se puede ver parte del valle de Chicalco.

Allí en ese pueblo cuando Julio era un niño asistió a la escuela a mediados de la década de 1940. El maestro-director era Natalio Fernández, quien puso en sus manos un poema de Martínez Paiva, para que lo estudiara para el acto de la fiesta patria.

Así lo hizo y lo recitó con una gran emoción. Esa responsabilidad que le asignó el maestro, lo marcó para siempre, porque fue el inicio de su relación con la poesía. Esa que aprendió a escribir para dar a conocer el paisaje en el que había nacido, convirtiéndose a partir de la década de 1960 en uno de los grandes cantautores del Cancionero Pampeano.

El año 1906 sólo existía un Juzgado de Paz y la oficina del Registro Civil, ambas a cargo de Irene Ojeda. La subcomisaría estaba a cargo de Julio Sicher.

Por su parte como Acopiadores de los denominados "Frutos del País" estaban dedicados Antonio Aubone en El Atuel; Roque Calderón en El Porvenir y Juan Bautista Cornil en El águila. Asimismo como Comerciantes de ramos generales estaban registrados los mismos acopiadores. Como vendedores ambulantes figuran en la Guía (2) Elías Petas en El Atuel y Manuel Rojo también en El Atuel.

En cambio en la década de 1940 los Almacenes de Ramos Generales pertenecían a don Pío Fernández uno y el otro a don Abelardo García. En tanto que las Fondas eran de Andres Avelino Rojo y don Pedro Muñóz, un recordado personaje de aquellos pagos que años después sería Juez de Paz y luego presidente de la Comisi`´on de Fomento.
Desde hace varios años el pueblo tiene su escudo identificatorio de la región donde está situado. El sol que se asoma está asociado a la vida, a quienes el pueblo originario le rendía culto. Ese pueblo está presente en las lanzas que aparecen cruzando por detrás los campos.

El nombre del pueblo aparece en el campo superior, donde está dibujada la leyenda del árbol y el águila que lo sobrevuela. En la parte inferior el río Atuel atraviesa con sus aguas las tierras, dando lugar a la ganadería que en un principio fue lanar y caprina y que con el correr de las décadas se fue concentrando en el vacuno y el caprino.

A partir de la construcción del Dique El Nihuil en territorio de la provincia de Mendoza, el agua dejó de correr en toda su magnitud. Ello originó una diáspora de muchas familias, dado que ya no era posible continuar produciendo para alimentar a todos los integrantes, dado la merma de las majadas.

Unas se fueron para el sur de Mendoza y otras tomaron la decisión de acercarse a las orillas de los pueblos de la Pampa Central en la que tenían parientes o amigos. Por eso algunos se van hacia Telén y Victorica. Otros lo hacen para General Acha y otros finalmente lo hacen para Toay y Santa Rosa.

A ambos lados dos ramas de laurel, las que en el vértice inferior están enlazadas por la cinta con los colores patrios de nuestra República Argentina que nos distingue de otras naciones.
En la foto de arriba se observa el cartel de "La Blanca", la antigua propiedad de la familia Domínguez-Alcaráz.

De una lista corta registrada en la Guía como Estancieros figuran:
Almeira, Santos; Coggiola, Juan; Guajardo Justo; Luján, Ramón y Fermín; Madero; Miranda, Francisco; Nieves, Cruz; Ozan, Simón; Sandoval, Bautista; Suffern y Berro; Troncoso, Manuel y Diógenes; Videla, Julián y Zunzunegui, Antonio. (3)


Nota: Todos los datos consignados en (1), (2) y (3) y los párrafos entre comillas, pertenecen a la "Guía de la Pampa Central", editada por el maestro Miguel De Fougéres, el año 1906

viernes, 26 de octubre de 2018

Ferrocarril del Oeste de Once a Telén

El pueblo denominado Telén fue fundado por el francés Alfonso Capdeville el año 1901, a partir de cuya decisión, volcó todo su esfuerzo para generar en los alrededores una Colonia agrícola-ganadera.

Para ello se dedicó a convencer a inversores, con muchos de los cuales se asoció para establecer comercios, e industrias que estuviesen relacionados con las actividades, que había alentado en la zona cuando fue Intendente de Victorica entre los años 1891 y 1899.

La actividad predominante en los comienzos era la cría del lanar, dado que la lana tenía muy buenos precios en el mercado nacional e internacional. Pero al poco tiempo también se dedicó a la agricultura, sembrando en los años de buenas lluvias alfalfa, centeno, avena y maíz.

Con la alfalfa consiguió no sólo buenos rindes por hectárea, sino además semilla de muy buena calidad. Por eso es que obtuvo el año 1904 un premio internacional en una competencia en los Estados Unidos.

Toda esta actividad agrícola, ganadera, comercial e industrial le dieron a Capdeville los argumentos necesarios para avanzar en la organización del nuevo núcleo urbano. Primero impulsó la constitución de la Comisión de Fomento, al frente de la cual promovió a su amigo y socio Pablo Jalabert.
En la zona recién a partir de 1904 se comienza con el refinamiento de las razas vacunas y lanares. Don Amand Lernoud, otro francés, a quien Capdeville había alentado para que comprase campo cuando se disolvió la Ganadera Nacional S.A., fue el que comenzó con esta tarea.

Pero Capdeville sabía que se necesitaba cuanto antes que llegara el ferrocarril, para que los campos, los pueblos, y las empresas pudiesen valorizar sus activos, mejorar su posición económica en el mercado del Territorio Nacional de la Pampa Central y llegar más rápidamente a los mercados nacionales e internacionales.

Con todo lo que había realizado hasta 1906 y lo que se disponía a realizar en su plan de desarrollo para la Colonia Telén, consiguió que la empresa del Ferrocarril del Oeste pusiese dentro de sus planes de extensión a Telén, que está al comienzo de la zona marginal de la isohieta de 500 mms.

Por ley del 15 de enero del año 1907 el Estado Nacional autoriza la extensión de la línea al Ferrocarril del Oeste, desde la estación Monte Nievas hasta Telén. Esa noticia corrió como reguero de pólvora. Capdeville viajó a Francia consiguió tentar a nuevos inversores, trajo algunos profesionales e incluso se ocupó de invitar a periodistas nacionales para que visitasen el pueblo.

El tren inicial arribó el 24 de mayo del año 1908. Todo el pueblo se preparó para ver la máquina a vapor y la fila de vagones entrando por primera vez al andén de la estación. Entre los pasajeros de ese viaje estuvieron don Emilio Lernoud, hermano de Amand, Inocente Rebollo, que había sido concejal cuando Capdeville era Intendente de Victorica.

Con ellos también compartieron el viaje desde la estación Once de Septiembre en Buenos Aires, la Capital Federal de la Argentina, los señores Jorge Andant, Mr. Mussgrave, Mr. Miller, David Sufren Moine y el periodista Paridi Vioravanti, del periódico "La Patria degli Italiani", fundado el año 1893, que defendía el anticlericalismo, la libertad de trabajo, el comercio, la emigración y por supuesto la preservación de la italianidad.

No hay que olvidar que en esos primeros años varios italianos fueron a trabajar a Telén, como los hermanos Imbelloni, don Roberto Pagella, don Nicolás Marzano y otros.

La llegada se festejó con una gran fiesta popular a la criolla. Los brindis se extendieron desde ese día hasta el 26 cuando el jefe hizo la maniobra de poner la máquina nuevamente hacia el norte. Se descorchó vino, pero también champagne que no podía faltar para las familias francesas. Los criollos y la paisanada degustaron también cervezas para acompañar los corderos y el asado abundante de vacuno.

Mientras la fiesta popular se desarrollaba en las calles alrededor de la estación, en la intimidad de la casa de la familia Jalabert, el Intendente organizó una velada especial para agasajar a las autoridades del Ferrocarril en la que un dúo de violinistas acompañaron al señor Lernoud quien deslumbró con sus dotes de cantor.

También se bailó en la amplia Barraca "Telén" de Capdeville hasta el amanecer. Los comentarios de este gran acontecimiento duraron varios años. Mientras se apagaban las luces y salía el sol del nuevo amanecer, don Alfonso rodeado de sus amigos les hizo conocer la idea de crear un Banco de Crédito Rural para apuntalar las necesidades de capital para los nuevos negocios que traería el ferrocarril.


jueves, 20 de septiembre de 2018

Umazano, maestro pampeano en Chubut

Corría el año 1940, cuando el entonces presidente Ortíz, decreta la neutralidad argentina ante la Segunda Guerra que envolvía al continente europeo. La Argentina estaba organizada desde 1853 en que se dictó la Constitución Nacional y luego de la sanción de la Ley Nacional Nº 1532 del año 1884, en 14 provincias y 10 Territorios Nacionales.

Uno de esos Territorios Nacionales era el de la Pampa Central, que merced a las gestiones del Inspector de Escuelas Nacionales don Raúl Basilio Díaz, había logrado que el Consejo Nacional de Educación crease una Escuela Normal, que comenzó a funcionar el año 1919.

Así como en un principio vinieron muchos maestros recibidos en la Escuela Normal de San Luis al Territorio de la Pampa Central, muchos de los maestros recibidos en la Escuela Normal de Santa Rosa, tuvieron que aceptar cargos en los otros Territorios Nacionales. Ejemplo de ellos son el maestro Ripa o el maestro Rodríguez Kessy o las maestras jardineras las hermanas Huarte que fueron a Chubut y a Misiones respectivamente.
Ese también fue el destino del maestro Juan Umazano, nacido en Santa Rosa, recibido en "la Normal" y enviado al Territorio Nacional del Chubut. Su hijo Juan Aldo, ha escrito y publicado la experiencia de vida de su padre y de su familia en un pequeño pueblito llamado Gan Gan, que albergaba a tan sólo 240 habitantes.

Es un libro entrañable, escrito con ese amor que alarga el conocimiento de los hechos y se interna por el rastro de las pequeñas cosas de las que está hecha la vida. La trama está conformada por las experiencias cotidianas de los años que la familia Umazano-Tarquini vivieron, trabajaron y convivieron en la meseta del Somuncurá.

Es una historia de familia pampeana, pero cuyos tramos iniciales se desarrollan en un lugar climáticamente más riguroso que la misma Pampa Central. Donde el Pampero sopla más fuerte, donde las temperaturas, la nieve o las sequías dejan huellas para siempre.

Tiene muchas imágenes que permiten al lector darse cuenta que el relato del viaje que hace el autor con sus hijos no tiene nada de ficción. El prólogo fue escrito por Aldo Martín Umazano uno de los hijos del gran titiretero pampeano.

La edición estuvo a cargo de Ediciones Pitanguá, escrita el año 2016 y publicada este año 2018, nos muestra a Aldo como un escritor que comienza a soltar amarras con sus libros sobre teatro de títeres para adentrarse en la narrativa. Le hizo caso a su madre que le insistió durante muchos años "cuando vas a escribir sobre tu padre".

Creo que este libro no será el último de relatos que escriba Juan Aldo Umazano, dado que tiene ahora por delante muchos temas para desarrollar. Estimo que este hermoso volumen que nos ha presentado es recién el comienzo.

lunes, 20 de agosto de 2018

Marcelina, la ranquelina.

Manuel Baigorria, se inició muy jovencito en el servicio militar voluntario, en la época en que gobernaba el Brigadier General don Juan Manuel de Rosas, el líder del federalismo, combatido ferozmente por los unitarios librecambistas.

Baigorria había actuado al mando del General unitario José María Paz. "El manco" Paz cayó en desgracia y para evitar ser atrapado, Baigorria se interna en los extensos bosques de caldén al sur de la provincia de San Luis.

Enfiló hacia los toldos de los ranqueles y allí se puso a convivir con ellos, como uno más, en la zona de la laguna de Trenel. En varias ocasiones salió a maloquear con los indígenas como un lancero más de la tribu, pero armado con revólver y fusil. Fue en esa convivencia cultural, que apadrinó a un hijo de la tribu de los Huala (dinastía de los Patos) el año 1837, a quien se le impuso el nombre de Manuel Baigorrita, el nombre del padrino y el diminutivo de su apellido.

Manuel Baigorrita fue visitado en los toldos de su tribu, en la zona del Quenque al sur de poitahué, cuando el año 1870 llegó a los dominios de Mariano Rosas en Leuvucó, el Coronel Lucio V. Mansilla con una escolta militar de cuatro oficiales, once soldados, un baqueano, una mujer india lenguaráz (la "china" Carmen) y dos curas franciscanos de Río Cuarto (Córdoba).

Manuel tenía un hermano menor bautizado como Luis Baigorrita. Este cayó preso de los militares cuando se llevó a cabo la operación de la batida contra los toldos el año 1879  en la operación de limpieza final de la mal denominada "conquista del desierto". Fue confinado con su familia a la Isla Martín García. El año 1881 le conceden la libertad, estableciéndose con su gente en el Partido de General Viamonte, de la provincia de Buenos Aires. Allí hay un pueblo lamado Baigorrita, en homenaje al hermano mayor precisamente.

Cuando se lleva a cabo el segundo Censo Nacional de Población el año 1895, se incluyó a los indígenas que vivían en el entonces Territorio Nacional de la Pampa Central. Luis Baigorrita declara al censista ser soltero, haber nacido en el Territorio de la Pampa Central, tener 45 años de edad en ese momento y ser de oficio jornalero, es decir trabajaba de changas.

Luis Baigorrita, apodado "Lucho", había nacido hacia el año 1850 en el paraje Poitahue (actual departamento Loventué, jurisdicción de Carro Quemado). Era hijo del Cacique chileno Pichuiñ y como se ha dicho, hermano del Cacique Manuel, muerto en la zona de Neuquén en 1879 en ocasión de ser perseguido por una columna militar. No se quiso entregar como otros y prefirió morir peleando allí en Auca Mahuida.
Una hija de Luis Baigorrita y Juana Galván, nacida el 1º de septiembre de 1895, fue bautizada con el nombre de Marcelina.  Su familia y ella, siendo una niña, volvieron lentamente hacia la Pampa Central, primero estuvieron viviendo en la zona de Trenque Lauquen, (Buenos Aires) desde donde "migraban estacionalmente a los campos del Territorio Nacional, donde se conchababan como peones".

Hacia mediados de la década del año 1890 el Cacique con parte de su familia se asentó al sur del Departamento Chalileo de la Pampa Central en el lote 21. Primero había obtenido la entrega del lote 13, fracción D, de la Sección XIV al suroeste del Departamento Utracán y luego solicitó el cambio de radicación al lote 21, contiguo al de Emilio Mitre.

Según los informes de los Inspectores de Tierras Fiscales, la Dirección Nacional que dirigía esa oficina, en dicha zona vivían también los caciques José Gregorio Yancamil y José Fraga. Yancamil había enfrentado, en el último combate un 19 de agosto del año 1882, a los soldados que lo perseguían, en la zona del cerro Cochicó, Departamento Puelén.

Fue en la comunidad de don Luis Baigorrita donde se realizó la visita de la Cacica Viviana García, la gran Machi de los Catriel, adonde habría llegado invitada para participar en el último nguillatun alrededor del año 1910. Según se dice, Viviana habría fallecido en ocasión de emprender el viaje de regreso al Azul, lugar de su residencia, en la provincia de Buenos Aires.

El año 1914 el maestro español Manuel Lorenzo Jarrín describe la vestimenta del Cacique Baigorrita en éstos términos: "viste saco y bombacha de color oscuro, un pañuelo de seda blanco con lazo, al cuello, zapatillas de color, chambergo negro".
De las anotaciones en sus cuadernos, el maestro de la escuela Nº 58 de la Colonia Emilio Mitre, donde dejó constancias de sus actividades y novedades diarias extraemos estas noticias: "Dionicio...me anuncia que para el 16 (enero 1914) de febrero prepara el cacique Baigorrita una fiesta tradicional indígena que se denomina américún en lenguaje ranquelino".

Jarrín describe posteriormente a Yancamil: "es este indígena, alto de talla, cuerpo más bien corpulento, tes oscura, ojos regulares muy vivos, barba y bigote blanco poblados, la barba larga redonda, viste saco y bombachas de color negro, pañuelo de cuello, zapatillas de color, tiene 77 años, habla con calma y muy claro..."(9 de febrero de 1914)

En otra cita de sus memorias Jarrín anota: "a las 6 vino el cacique Baigorrita, con el hijo Juan de 12 años, que trae a lo de Morales para que asista a la escuela, vive Baigorrita en la Colonia "La Indiana", lote 21 de la Secc. VIII letra... lindando al sur con la Colonia Mitre, a 9 leguas de la escuela, es de talla regular, corpulento, ancho de hombros, presenta el verdadero tipo napolitano aunque es indígena puro, de color trigueño claro, completamente calva la parte superior de la cabeza y muy pocos pelos canos en el resto, bigote espeso, largo, completamente blanco, caídas las dos puntas hacia abajo a los dos lados de la boca, cara afeitada, ...es afectuoso al hablar aunque habla poco, prestando mucha atención cuando se le habla, según creo porque no habla bien el castellano". (6 de marzo de 1914)

El Morales que menciona el maestro es don Santos Morales, el lugarteniente de Yancamil, quien vivió también sus últimos años con su familia en la Colonia "Emilio Mitre".

Marcelina trabajó como empleada de servicio doméstico en algunas estancias de la zona. En esa tarea le tocaba lavar "la mugre de los demás", ayudante de cocina, ordeñar vacas, desvicerar los animales recien carneados, sacar la ceniza y los restos de brasas viejas de la cocina. Traer agua desde los pozos o jahueles, atender el gallinero y también los perros y gatos. Cuando llegó el Centenario de Victorica un periodista le toma la foto que adjuntamos y le hace algunas preguntas.

El Concejo Deliberante de la Municipalidad de Victorica, dictó la resolución Nº 9 del año 1994, mediante la cual se le impuso al Hogar de Ancianos de esa localidad el nombre "Marcelina Baigorrita", quien vivió en dicha institución sus últimos años, alcanzando a cumplir los 97 años de edad al momento de su fallecimiento, ocurrido el 9 de marzo de 1992.

Bibliografía consultada
1.- Valle, Celso "José Durando. El Apóstol del Oeste", editado 1972
2.- Salomón Tarquini, Claudia y Lanzillota, María de los Ángeles "Un Quijote en La Pampa" FEP Colección 2011

lunes, 6 de agosto de 2018

Manuel Gatica, carrero de Victorica.

Dicen que por las noches, cuando la luna se enseñoreaba en la cima de "Los Pisaderos", se escuchaba el sollozo entristecido de un hombre. Es un “alma en pena”, decían los lugareños,  y agregaban como explicación, “es que no haya consuelo para descansar en paz”.
A veces, el silencio dejaba percibir el relincho de caballos, burros y mulas y una voz que les convocaba bajito  - “vamos, por acá están”.


Los perros del barrio se alborotaban y sus ladridos duraban hasta el amanecer. Los dueños no los podían hacer callar. Recién cuando el sol volvía a inundar con sus rayos, todos los recónditos lugares del bosque, se calmaban.
Él que se había curtido de andar entre yeguarizos, perros y hombres, esperaba hasta que alguna nube ocultara la luz de la luna, para desplazarse sigilosamente hasta donde están los carros que habían sido su rancho ambulante.

Al palpar el primero, que recorta su silueta entre dos troncos muertos de caldenes, su alma vibró por los recuerdos de tantos días y largas noches de faena agotadora. Por tanta fatiga en el pescante. Por muchos recuerdos de huellas y rastrilladas transitadas con lienzos de lanas y cueros, hasta la altura que se pudiera cargar.

El viejo Manuel, criollo puntano, vestía bombacha y alpargatas, camisa, faja negra a la cintura, pañuelo de cuello y sombrero de paño. Se sentó sobre el colchón de gramilla rastrera, como tenía costumbre y se recostó sobre una de las ruedas como solía hacer. Entrecerró sus ojos y se dejó llevar. Enseguida la remembranza lo invadió, comenzando a desfilar en el espejo de la laguna, escenas de su vida campesina junto a los carros,  perros y yeguarizos. 

Había nacido en el siglo XIX en los alrededores de la Villa de las Mercedes, provincia de San Luis en el seno de esa gran familia de los Gatica, que diera al país un campeón de los puños, que supo hacer tronar la popular en el Luna Park. Su hermana, que vivía en ese entonces -1963- en la Capital Federal, fue al velatorio del pariente que había llevado en alto el apellido, con la bravura y la potencia de su pegada.
Eran días, meses y años de dura travesía, parando solo para comer y hacer descansar los animales, dejar que pastaran y darles de beber. De paso bichar si por los alrededores había nidos de avestruces. La pluma tenía buen precio y una picana asada siempre era un bocado apetecido.

Se dejó guiar por los recuerdos, las sensaciones, las emociones y alcanzó a vislumbrar las grandes caldenadas, debajo de las cuales se solía guarecer cuando algún temporal se desataba sobre la comarca, al norte de Victorica. Lo primero que se le vino a la memoria fue aquel día en que el sol se cubrió. Hacía mucho calor, levantó la vista y vio volando millones de insectos. 

Un trecho más allá las escuchó comer, devorando todo lo verde que encontraban a su paso. Ese día sintió temor, ante el fuerte zumbido y el revoloteo constante, porque era imposible defenderse con el cuchillo o el wínchester contra las langostas. Sólo atinó a hacer ruido con una latas que tenía a mano. Luego se le vino a la memoria aquella gran nevada de agosto del año 1923, que cubrió todo de blanco, no dejando pasto libre para los animales, muchos de los cuales murieron. Miles de ovejas, también vacunos flacos y asimismo bueyes y mulas viejas, fueron víctima de esa ola polar, que invadió el bosque del caldenal.
A veces le tocó apechugar también las prolongadas sequías, como aquella que duró tres años consecutivos con poco más de trescientos milímetros escasos de promedio de lluvia por año. El año previo y el posterior a la celebración del Centenario de la Patria, aquí en el Territorio Nacional de la Gobernación de la Pampa Central, no había pasto ni grano para alimentar adecuadamente a  sus compañeros de la comarca pampeana. Los animales ramoneaban los cardos, y todo lo que estuviese tierno. 

Lo mismo cuando se produjo la caída de la ceniza volcánica el año 1932. Aquella madrugada Manuel  Gatica, olfateó el olor a azufre que lo invadió hasta los tuétanos. No hubo amanecer, pasaron varias horas hasta que ese polvo que caía del cielo dejara de acumularse sobre el pasto, los árboles del bosque y cubrir el lomo de animales y la superficie de todas las lagunas.

En la década larga que va de 1888 a 1900, las entregas se hacían en la barraca de Llorens, ahí se pesaba, se facturaba, luego se prensaba y se despachaba nuevamente hacia la estación más próxima. Después que se fundó Telén, a partir de 1901, Capdeville y sus socios pusieron en marcha una Barraca, donde llegaba toda la lana que provenía de la costa del Salado y también alguna del sur de San Luis.
La estación más próxima estaba muy lejos por aquellos años. Había que hacer más de treinta leguas para llegar a la cola de alguna de las estaciones de Toay. Que por lo pésimo del estado de las huellas, parecían más de cien.
El viejo Manuel, apenas comenzaba a amanecer mateaba, salía a recorrer las trampas de zorro y las de puma que tenía puestas en el trayecto y después churrasqueaba. Armaba un cigarro y luego se ponía en movimiento con su carro rumbo al sureste. En el trayecto se iban encolumnando los tropas de Peñalosa, José Carreño, de Hernández, de Liberato Miranda, Garraza, las de Máximo García, las de Valentín Ramos y otros de la amplia región. En Victorica en una manzana detrás del comercio de los hermanos Nicolás estaba la parada, amparados por la caldenada y algunos eucaliptus plantados por los colonos como cortina rompevientos. La otra parada estaba en el solar de la casa del padre de Valentín Ramos, allí atracaba don Juan Arias, Montenegro y otros arrieros y carreros.

El alma del conductor del “carro mulero” se fue a su lugar de descanso cuando escuchó a los hijos del italiano Marzano jugueteando en la laguna.
En la luna llena siguiente el ánima de Manuel Gatica buscó el otro carro, que lo había entrevisto debajo de una isleta de chañares. Al verlo, el espíritu se le estremeció de dolor, al tantear los despojos. No podía reconocer al antiguo carro que lo acompañó desde San Luis hasta el Echohue. Con él había andado por el sur de la tierra puntana buscando trabajo, luego enfiló hacia las hachadas de La Maruja, se fue arrimando a Eduardo Castex y luego bajó a Rucanelo donde además de hachadas había aserraderos, fueron varios años changueando  en distintas actividades.

Lo había traído de allá, y lo hizo arreglar alguna vez con el tano Ghizzo, que tenía la herrería a una cuadra de su rancho. Mientras las mulas y los caballos descansaban algunos días en el solar de la manzana, el italiano emparchaba, remendaba, engrasaba y ajustaba la estructura del carro, hasta que un día Manuel decidió encargarle a su amigo José que le construyera un carro nuevo. 

El vetusto y antiguo carro que había heredado de su padre, le haría un último favor. Servir de entrenamiento para su hijo Manuel. niño aún, pero ya fogueado en algunos trabajos de boyero. El chico tendría alrededor de doce años cuando le asignó la tarea. Había compartido con él muchos viajes desde que tenía diez años.  
El muchacho con toda su juventud, asumió el manejo del carro y le ayudó al viejo Manuel, que ya estaba llegando al medio siglo largo. Es que la década de 1930 no sólo trajo problemas climáticos de rigor, sino también problemas económicos que produjeron más pobreza, desempleo e inconvenientes para todos, pero especialmente para los carreros, que ahora además debían competir con los camiones y el ferrocarril que ya había entrado hasta Telén.


Pero, como los caminos aún seguían siendo huellas, todavía los carreros tenían trabajo en la travesía. Ahora no solo transportaban lana, que se había apocado, sino alambre y postes para los campos. Materiales de construcción para  los dueños que estaban construyendo las estancias. molinos y tanques australianos que se estaban instalando en las nuevas aguadas. También leña y madera desde los aserraderos a las panaderías o arena de calle, olivillo de los médanos y leña para los hogares, eran las nuevas tareas que les permitían hacer unos pesos en el pueblo. 
Eso exigía sembrar centeno en el solar para mantener  la recua de mulas. Si no se salía al campo se perdían los ingresos que provenían de la caza del zorro y el puma, por eso el viejo Manuel le enseñó a su hijo el oficio de artesano del cuero. Primero para saber arreglar sus propios juegos de riendas, monturas y demás arneses y luego para vender algunas piezas por encargue.

También en esos tiempos “muertos”, aprovechaban para pasarle una mano de aceite quemado a todas las maderas de los carros, que se lo regalaba su vecino don Roberto Pagella, a quien le solía retribuir esa atención con algún producto de la caza.
Por supuesto que había que salir a cazar, porque todavía quedaba algún guanaco, o venado de las pampas, entre las especies grandes. Pero también estaban las vizcachas, el jabalí, el peludo, piche, la perdiz y la martineta.

En esas cavilaciones andaba el viejo Manuel cuando fue sobresaltado por unos muchachones que se acercaron al carro y sustrajeron varias tablas y salieron disparando hacia sus ranchos.
Le dio una pena enorme, aunque no pudo llorar, porque intuyó para sus adentros que estaba observando con su corazón, "otros tiempos". 
Es que ya lo había expresado Hernández en su “Martín Fierro”, ese poema gauchesco que pinta las peripecias e injusticias de la vida de los paisanos y los gauchos argentinos.


"En semejante ejercicio
se hace diestro el cazador;
cai el piche engordador,
cai el pájaro que trina:
todo bicho que camina
va a parar al asador.”

Claro que habían quedado pocas lagunas con patos y flamencos en la región. Cuando el agua escasea las aves emigran, pero la paloma montera siempre estaba aguantando.
Los carros habían sido donados por su hijo para que fuesen exhibidos allí como un símbolo de lo que fue el esfuerzo de los pioneros que llegaron al Fortín Resina, primero y al Fuerte Victorica después.

Carros que son parte indisoluble de la historia viviente de la primera población en el Territorio Nacional de la Pampa Central, que bien ganado tenían su cuidado y preservación como patrimonio de la cultura del transporte y las comunicaciones.

Desde esa noche el alma del viejo Manuel no se escuchó más, se refugió definitivamente en la parte más linda de la travesía que su cuerpo y espíritu habían disfrutado profundamente, durante su larga vida de carrero.

jueves, 19 de julio de 2018

Rescatando el Patrimonio Cultural de Victorica

Desde hace muchos años, la comunidad victoriquense, la primera del ex Territorio Nacional de la Pampa Central, viene realizando algunas acciones esporádicas de rescate del Patrimonio Natural y Cultural de ese añoso pueblo.

El Fortín Resina se levantó al lado de la laguna Ichohué, lugar donde después los soldados con sus caballos pisaron el barro para hacer los adobes para los cuarteles y la comandancia, mientras ellos para sus familia hacían ranchos por los alrededores y buscaban agua de lagunas y los jahueles.

El pueblo fue creciendo de a poco, porque en las primeras dos o tres décadas la mayor cantidad de personas vivía y trabajaba en los campos de los alrededores de la amplia zona de la comarca de Leuvucó, la antigua residencia del poderío ranquelino.
En la imagen se observan indias buscando agua en una lagunita del bajo. En la cima de la loma los soldados vigilan a las mujeres para que hagan su trabajo y no intenten escapar

Pero a medida que por razones de educación, de salud y también de trabajo las familias se van afincando en la zona urbanizada. La obligación del ocupante de un solar fiscal, era la de alambrar, construir una casa y hacer un pozo para proveerse de agua. Los más pobres en las orillas cerca de los pequeños salitrales y de las chacras.

Instalaciones centrales del servicio de Obras Sanitarias de la Nación, donde se construyó oficina para la administración y casa de familia para el Encargado

Cuando don Domingo Di Dio, Juez de Paz y presidente de la Unidad Básica y de la Comisión Pro Fomento de Victorica, va a Buenos Aires para plantear las necesidades más acuciantes de la población, Evita lo manda a hablar con el entonces Ministro de Obras Públicas de la Nación el General Ingeniero Juan Pistarini quien tenía a su cargo el Primer Plan Quinquenal de Obras Públicas.

Cual sería la sorpresa de don Domingo cuando al recibirlo, el Ministro le cuenta que él es nacido en Victorica, pero que sus padres se fueron del pueblo cuando las tropas retornaron a los cuarteles de origen en San Luis y Córdoba. Los Pistarini eran proveedores del Ejército que tenían residencia en las cercanías de los cuarteles desde donde salió la columna colonizadora al mando del Coronel Rodríguez.

La primera petición es solucionar el problema del agua potable para Victorica, dado que además de existir enfermedades gastro intestinales, las aguas que consumían muchas familias hacían que desde pequeños los niños se les manchaban los dientes producto del exceso de fluor, afectando el esmalte de los pequeños y dándoles un tinte amarronado que todavía muchos tenemos en nuestra dentadura. Pero eso era lo de menos, el mayor problema era la alta mortalidad infantil como consecuencia de las gastroenteritis por el agua mala.
El grifo que se observa sobre la vereda es el segundo colocado sobre la calle Coronel Ernesto Rodríguez (hoy Nº 17). El primero de esa calle se instaló en la esquina de la manzana de la familia de Luis Cesanelli, enfrente, cruzando en diagonal con la casa de la familia de don Simón Matías Ramos

Los informes de los sanatorios médicos, del mismo servicio de la Sala de Primeros auxilios, como los de los restaurantes y las panaderías, no eran buenos. El agua cortaba mucho el jabón, por eso en las casas de familia se tomaba la precaución (los que podían hacer la inversión) de hacer un aljibe para juntar el agua de lluvia, colocando canaletas a los techos para juntar la misma, para lavar y cocinar. Algunos que tenían quinta en el terreno de su casa mezclaban el agua para posibilitar el crecimiento de las plantas.

Inmediatamente llegan a Victorica los ingenieros que con ayuda de Di Dio y otras personas se ponen en la tarea de buscar el lugar donde hubiese buen agua para realizar las perforaciones. Una vez detectada y analizada la calidad de las muestras, se diseña una pequeña red de abastecimiento.

Salvo las escuelas y el Hospital que tuvieron conexión domiciliaria, el resto de la población debía abastecerse tomando agua de los grifos públicos instalados cada dos cuadras en las principales calles. Hubo grifos en las calles Rodríguez, San Martín, Belgrano y la Gobernador Nuñez.
La marcación de los lugares después de las pruebas geológicas y del análisis de calidad determinó dónde habrían de construirse las casillas para las bombas hasta donde se debería tender la red de energía eléctrica para impulsar las bombas. Hacía pocos años que se había fundado la Cooperativa de Electricidad de Victorica Limitada.

El primer lugar donde se buscó agua fue en la zona donde estaba situada la estación del Ferrocarril del Oeste que había llegado a Victorica el año 1908 y donde los ingleses habían perforado y construido un tanque metálico elevado para abastecimiento de la máquina a vapor.

Allí colocaron un molino de viento con el que sacaban el agua y la impulsaban hasta el tanque. Los informes facilitados indicaban que el agua era de buena calidad. Por eso se decide hacer una perforación y efectivamente se obtiene agua de muy buena calidad. Enfrente de la estación estaba la quinta de la familia Bustos-Bazán que certificaba con su producción hortícola que en la zona había agua de buena calidad.
Pero como la mayor cantidad de familias vivía en el Barrio "Los Pisaderos" y sus alrededores, para no tener que hacer una red muy extensa, se decide buscar agua en esa zona, la que efectivamente se encuentra en la cadena de médanos de un campo privado. Allí se construye y se instalan la mayor cantidad de bombas, que alimentan dos grandes tanques metálicos elevados.

En las cercanías estaban las chacras y quintas de Pascual Mazzuco, las de Maldonado, la de Urmente y la de Navarro de la que se tomaron muestras de agua e informes, que concidieron en destacar que había agua de muy buena calidad.
En la imagen el Ministro Pistarini ya calvo con su mano descansando en el saco en el salón de actos de la Escuela Nacional Nº 7, a su lado de perfil el director de la misma don Nicolás Capello

Hace unos años atrás la Municipalidad de Victorica decidió construir una pequeña plazoleta en la esquina del predio de la escuela Nº 7 como homenaje a la función que cumplió Obras Sanitarias de la Nación, hasta que llegó el servicio de agua potable por la Cooperativa en la década de 1970. En dicha plazoleta se instaló una de las grandes bombas con las que se operaba el bombeo diario para mantener la presión del sistema de agua potable.
También en ese lugar en la década de 1980 allí se colocó un monolito y se descubrió una placa porque esa fue la manzana que Juan Pistarini identificó como el lugar de su nacimiento. Es que en dicha manzana estuvieron los cuarteles de la comandancia, cuyos cimientos se encontraron cuando se demolió el edificio de las escuelas para construir el nuevo edificio de la Escuela Nacional (ahora provincial) Nº 7 inaugurada el año 1951.

Un grifo se había colocado en la plazoleta mencionada, otro se había trasladado al Parque histórico "Los Pisaderos". Ahora la Municipalidad de Victorica, a través del Área de Cultura retoma la idea de reinstalación de los grifos, dándole correctamente una revalorización cultural a estos elementos históricos que cambiaron la calidad de vida de las familias de la comunidad victoriquense.
Al cumplirse veinte años de apertura de este lugar, denominado "El Grifo Bar", por su dueño Carlos Eduardo Peirone, la Municipalidad local ha decidido dictar la resolución que lo declara como "Espacio de Interés Cultural"

Con buen criterio traslada  el que estaba antiguamente en la esquina de la plaza sobre la vereda donde funcionaba la antigua panadería de la familia Viglino y posteriormente de Figueiro, que terminó luego pasando por las manos de las familias Koller y Biggi.

Ahora se ha tomado la decisión de efectuar un homenaje al emprendimiento gastronómico que abriera sus puertas precisamente con el nombre de "El Grifo Bar", al cumplir veinte años de inicio de actividades comerciales y culturales, situando uno de los grifos enfrente mismo donde está localizado y funciona el comercio mencionado.

"Este Viernes 20 de Julio por Resolución Municipal N°548\2017 será Declarado" El Grifo Bar " Espacio de Interés Cultural. Seguiremos trabajando en la visibilizacion de estos espacios y o lugares que tanto hacen y han hecho a nuestra Cultura Popular", dice en un comunicado la Dirección de Cultura de la Municipalidad de Victorica. Bienvenido sea todo lo que se haga por la educación y la cultura afirmando el rescate del Patrimonio Cultural.


lunes, 16 de julio de 2018

De la Pampa Central a la provincia Eva Perón

Desde el momento en que se sancionó la Ley Nacional Nº 1532, el 16 de octubre del año 1884, la Patagonia, ese extenso territorio del sur de nuestra Argentina, de la que formó parte durante seis años la Pampa Central, quedó dividida en varios distritos. A cada uno de esas nuevas jurisdicciones se les dio nombre por dicha ley, la que también determinó los límites que tendrían.


Pero en realidad la ley tenía como objetivo principal establecer las normas con las cuales serían administrados estos distritos, denominados Territorios Nacionales, dado que la misma estableció las obligaciones de los administradores políticos y judiciales, como los procesos para que, cumplidos los cuales, pudiesen  alcanzar a posteriori, la condición para ser elevados a la categoría de provincia autónoma.
Treinta años después de la fecha de sanción, se conocieron las cifras del tercer Censo Nacional de Población de la República Argentina, que a dicha fecha continuaba integrada por las catorce provincias históricas, más diez Territorios Nacionales.
Los mencionados Territorios Nacionales eran gobernados, en realidad administrados, por un Gobernador designado a propuesta del Poder Ejecutivo, con acuerdo del Senado. Estos funcionarios no tenían poder político autónomo, desde el momento que eran elegidos por el Presidente de turno, dependían del Ministerio del Interior y se los designaba por un mandato de dos años de plazo, aunque podían ser re designados.

La Gobernación de la Pampa Central, fue el primer distrito que puso en marcha un movimiento político para luchar por la autonomía, a partir de la Convención que se reunió en la capital Santa Rosa, el año 1907. Dicho movimiento pasó por distintas etapas, a lo largo de las más de cuatro décadas que transcurrieron hasta alcanzar, la tan anhelada y también tan cuestionada, autonomía.
Algunos sectores dirigenciales se ilusionaron que cuando llegara el primer Centenario se conseguiría que el presidente de aquellos años elevase al Congreso Nacional el proyecto de ley que permitiera a los pampeanos alcanzar los derechos políticos, en igualdad de condiciones de los que gozaban los ciudadanos de las provincias.
Pero eso no sucedió. La esperanza renació años después, a partir del momento en que fue elegido presidente de la Nación mediante la aplicación de la Ley Sáenz Peña que puso en vigencia el voto secreto y obligatorio, el candidato de la Unión Cívica Radical Dr. Hipólito Yrigoyen. No obstante, y a pesar que se mandó un proyecto de ley al Congreso, se venció su mandato y el mismo no fue tratado, lo mismo sucedió con Alvear.
Relacionado con este tema es interesante mencionar que en el Congreso Nacional se presentó un proyecto para que la Pampa Central se integrase a la creación de una Nueva Provincia cuya capital sería Bahía Blanca y los partidos adyacentes del sur de la provincia de Buenos Aires. Para batir el parche del asunto es que se fundó un diario, que todavía existe en dicha ciudad, que precisamente lleva dicho nombre.

El primer proyecto de la “Nueva Provincia”, fue presentado por el Senador Carlos Pellegrini fundamentando el mismo en, evitar que el Territorio Nacional de la Pampa Central quedase encerrado en la mediterraneidad, sin tener salida al mar, como lo tenían los demás territorios patagónicos. Pero además se pensaba en promover el desarrollo del puerto de Bahía Blanca y transformar a esa ciudad como la gran capital de la Patagonia, que permitiese por vía marítima ocupar los espacios sureños con baja densidad de población, lo que la hacían apetecible a Chile con quien se mantenían diferendos limítrofes y otras potencias extranjeras, como Inglaterra que había usurpado las Islas Malvinas en 1833.
Por otro lado en Santa Rosa se fundó un periódico que se denominó “La Autonomía” que fue el órgano oficial del movimiento. Años después se creó otro periódico que se bautizó con el nombre más específico de “Gobierno Propio”.

Cantidad de población
Las discusiones internas giraron en torno a la estrategia a desarrollar para arribar a la autonomía. Por un lado estaban los seguidores de la idea de solicitar el cumplimiento de la ley gradualmente y por otro los que se alineaban con luchar por la autonomía plena. La ley preveía que teniendo una población de más de 30.000 habitantes cada Territorio tenía derecho a poner en marcha una Legislatura propia, para que funcionase como escuela de formación y perfeccionamiento de dirigentes.

Pero también disponía que si una Gobernación sobrepasaba los sesenta mil habitantes, “constatados por el censo general y los censos suplementarios sucesivos, tendrá derecho a ser declarada provincia argentina”.
El Censo Nacional de Población de 1914, determinó para los Territorios Nacionales más poblados, estas cifras:
1.- Pampa Central                              101.338 Habitantes totales
2.- Misiones                                         53.563     “                “
3.- Chaco                                             48.488     “                “
4.- Rio Negro                                       42.242     "                "                        
5.- Formosa                                          35.242     “               "
6.- Neuquén                                         28.866     “                "
7.- Chubut                                            23.065     “                "

Como se puede observar, la Pampa Central era el único que cumplía con el parámetro y sobrepasaba largamente los sesenta mil habitantes que exigía la ley, sin embargo se le negó por varias décadas el derecho a la autonomía con dos argumentos principales: 1º) debía ser constatada dicha cifra con otro censo posterior y 2º) El porcentaje de extranjeros (36,5 %) era elevado, lo que no hacía aconsejable otorgar el derecho a elegir y ser elegidos a los ciudadanos.
Misiones, Chaco, Rio Negro y Formosa estaban en condiciones de solicitar la constitución de una Legislatura provincial, pero no la autonomía.
Recién treinta y tres años después, se llevó a cabo un nuevo Censo Nacional de Población en las antiguas 14 provincias y los todavía postergados Territorios Nacionales. Las cifras de habitantes habían cambiado, merced a los efectos de la inmigración y los procesos de migración interna que se dieron en nuestro país.

El Gobierno peronista
Ni los gobiernos conservadores, radicales, o de la “concordancia” pudieron o quisieron otorgarle a la Pampa Central la autonomía y convertirla en provincia. Siempre aparecía alguna excusa. Las Guerras Mundiales, las escuelas alemanas que supuestamente hacían actividades nazis y otras, el nivel de violencia o el miedo a la creación de nuevos impuestos que ventilaban los representantes de la burguesía local.
Recién con la asunción a la presidencia de la Nación del General Juan Domingo Perón se terminaría con el colonialismo interno y el tratamiento discriminatorio de los habitantes como ciudadanos de segunda clase.
Perón era un militar, hijo de Mario Tomás Perón descendiente de italiano y Juana Sosa una criolla de pura cepa. Sus padres se instalan en Puerto Camarones,  Departamento Florentino Ameghino, del Territorio Nacional del Chubut a explotar una parcela de campo. 

El año 1905 ingresa en el Colegio Internacional de Olivos, donde vive su abuela. Su padre se instala posteriormente en Sierra Cuadrada, dejando la costa para trasladarse hacia el centro del Territorio. Allí Juan Domingo tomará contacto con los descendientes de aborígenes que aún hablaban la lengua del pueblo original. De esas conversaciones saldrá años después su obra sobre Toponimia Araucana, publicado el año 1935. Perón ingresó al Colegio Militar de la Nación y se graduó y cuando llegó el año 1930 fue designado Profesor suplente en la Escuela Superior de Guerra. En enero de 1936 Perón es designado agregado militar en la Embajada Argentina en Chile, meses después añade a ese cargo el de agregado aeronáutico. El año 1938 Perón como integrante de “Operaciones” de la III División del Estado Mayor del Ejército, recorre 5.000 kilómetros de la frontera patagónica.

 En febrero de 1939, cuando Europa ya está nuevamente en guerra, Perón es designado para una misión de estudio en el continente con asiento en Italia. Perón regresa al país en enero de 1940, durante el año de su permanencia en Europa ha recorrido España, Alemania, Hungría, Francia, Yugoeslavia y Albania. Perón es designado como Profesor Técnico de las tropas en el Centro de Instrucción de Montaña. A fines de 1941 es promovido al rango de Coronel y posteriormente designado como Jefe del Destacamento de Montaña de Mendoza. El 4 de junio del año 1943 cuando se produce el Golpe de Estado que termina con el gobierno fraudulento de la “concordancia”, Perón es designado Jefe del Estado Mayor de la Primera División del Ejército. El 27 de octubre de 1943 Perón es designado presidente del Departamento Nacional del Trabajo, comenzando allí su carrera política, construyendo poder con los dirigentes sindicales que tomó contacto. Tiempo después es designado Ministro de Guerra con retención del cargo anterior y por último fue también nombrado como vicepresidente, lo cual pone de manifiesto que el presidente Farrel estimaba la capacidad y experiencia política del Coronel.
Elecciones sin fraude
Después de años de fraudes escandalosos, las dudas sobre la limpieza de los comicios eran legítimas. Sin embargo, las del 24 de febrero de 1946 serán un verdadero ejemplo de pulcritud. Para asegurar la limpieza de los comicios se movilizaron 14.000 conscriptos que custodiaron las mesas y trasladaron las urnas. Fue la primera vez que las FF.AA. custodiaron unas elecciones .La mañana siguiente, cuando las estimaciones auguraban un triunfo de la Unión Democrática, Farrell recibe la visita de Elpidio González, el antiguo y prestigiado dirigente yrigoyenista, quien lo entrevista durante una hora. Dejó así expresada –con su reconocida autoridad moral– “su honda satisfacción por el comportamiento de las fuerzas armadas durante la elección”. A pesar de que los primeros datos aseguran el triunfo de la UD y eso provoca actos fallidos en varios diarios, el recuento nacional, que se demora unos días otorga un inobjetable triunfo a la fórmula Perón–Quijano, que supera a la de Tamborini–Mosca por 1,487.886 a 1.207.080. La diferencia de 280 mil votos no es abismal, pero representa casi un diez por ciento de los votantes. La Unión Democrática sólo triunfa en cuatro provincias: Córdoba, Corrientes, San Juan y San Luis (entonces había 14, porque la Patagonia, Chaco, Formosa y Misiones son todavía Territorios nacionales). (1)

Fue durante su primera presidencia que Perón tomó dos medidas trascendentales desde el punto de vista de los derechos políticos constitucionales. Por la primera ley le concede el voto a la mujer, que hasta ese momento le había sido negado, tanto por Sáenz Peña al sancionar su ley conservadora y excluyente y luego esa discriminación fue mantenida a lo largo de tres décadas de gobiernos democráticos y de facto de distinta tendencia.
Dijo Perón en su discurso con respecto a esa ley inclusiva que dignificó a la mujer: “Resabios de incultura y de incivilización, propios de pueblos primitivos, viven en la mente de algunos hombres para quienes la cultura no ha representado sino un beneficio material. Son esos resabios los que han permitido llegar hasta 1947 con la mujer relegada a un lugar secundario en la vida de este pueblo, cuando ella debe ser la formadora de la nacionalidad, ya que es la primera maestra del niño desde su cuna misma. Es allí, en la misma cuna, donde comienza a enseñarle al hombre que debe ser honrado, virtuoso y patriota”. La otra fue otorgar gradualmente la autonomía a los Territorios Nacionales.
Preparando el camino
Al año siguiente una ley propiciada por el gobierno nacional concede el voto a los suboficiales del ejército que hasta ese momento estaban discriminados negativamente en ese derecho.
Una de las solicitudes concretas que el movimiento autonomista había presentado reiteradamente y que también la prensa había hecho suya, era que los gobernadores, no fuesen personas que no conocieran el Territorio, dado los problemas que esto generaba en las comunidades. Sobre todo con los Municipios donde, los Intendentes eran elegidos por el voto popular, e incluso en esos comicios podían votar los extranjeros, por lo cual tenían más legitimidad que los Gobernadores. Por eso se levantó la voz para exigir la residencia de los candidatos que se elevaran al Senado Nacional, pero esto fue desoído hasta que llegó el gobierno de Perón.

El primer gobernador pampeano, oriundo del Territorio que designó el nuevo presidente, fue el Abogado Juan Carlos Neveu, nacido en la estancia “Las tres lagunas” cerca donde después se fundara el pueblo Quehué. Había sido militante activo en su juventud por el Movimiento Pro Autonomía, siendo uno de los detenidos en 1919 por una manifestación en la plaza Mitre de Santa Rosa.
Se había graduado de abogado en la UBA el año 1924. Regresó a la Pampa Central y se asoció con el Procurador Benigno Palasciano para instalar un estudio jurídico en la capital Santa Rosa. Posteriormente en la década de los “años malos”, se trasladó a General Pico el año 1935, dado que aquella ciudad tenía un movimiento industrial, comercial y agropecuario más importante que Santa Rosa. Allí fue electo concejal por el radicalismo y posteriormente fue votado para el cargo de Intendente, en el que fue electo dos veces, desempeñando el mismo entre los años 1937 y 1942.

Años después se trasladó primero a Azul y posteriormente a la ciudad de La Plata. Allí fue designado en 1947 como sub-asesor del Instituto Autárquico de Colonización de la provincia de Buenos Aires. Cuando se creó el Ministerio de Asuntos Agrarios, se lo designó como Director de Colonización de esa provincia.
virtuoso y patriota”. La otra fue otorgar gradualmente la autonomía a los Territorios Nacionales.
Fueron dirigentes de General Pico enrolados en el peronismo, quienes acercaron su nombre el año 1948 al secretario privado de Perón, Juan Duarte. Él y otros dirigentes oriundos de los distintos Territorios Nacionales mantuvieron una reunión en medio de un almuerzo con Perón y Evita en donde se les anunció que serían designados Gobernadores de sus respectivos territorios de origen.

El peronismo se aprestaba a sentar las bases políticas que le permitiera ganar la pulseada electoral por la reforma de la constitución nacional, para lo cual debía afrontar la elección de convencionales nacionales, lo que abriría la puerta para la reelección de Perón cuyo mandato vencía el año 1952. Eso se hizo eliminando el Colegio Electoral e introduciendo el voto directo para la elección de presidente, e incorporando el sistema de distrito único para todo el país y la reelección indefinida.
Neveu asumió el día 29 de diciembre del año 1949. Estas fueron algunas de las palabras que dijo después de jurar el cargo: “vengo sin odios ni rencores a gobernar a La Pampa como pampeano y como argentino, inspirado solamente en la pasión del bien público, identificado íntima y totalmente con la suprema inspiración patriótica de nuestro presidente, el general Perón”.

El 18 de junio de 1951 Neveu, junto con los dirigentes sindicales, de clubes y demás colaboradores del partido peronista, encabezaron una delegación de dos mil personas que  hicieron acto de presencia para presionar al Congreso e instarlo a que tratara cuanto antes el proyecto de ley de Provincialización. Ese mismo día mantuvo una reunión con el Presidente Perón en la Casa Rosada donde se entregó un petitorio con alrededor de 25.000 firmas y posteriormente con Evita en el Ministerio de Trabajo y Previsión donde esta tenía su despacho, allí habló en nombre de La Pampa el poeta Julio Nery Rubio.

A pesar que se insinuaron algunos viejos argumentos que le habían servido a los latifundistas para postergar la autonomía, éstos se disiparon rápidamente, dado que en esos años el Tesoro Nacional recaudaba en impuestos en la Pampa Central alrededor de 40 millones de pesos e invertía y gastaba del presupuesto nacional alrededor de 25 millones, quedando un holgado superávit que demostraba rotundamente que en la práctica el Territorio Nacional funcionaba como una colonia interna proveedora de recursos, que la Nación usaba incluso para dar subsidios a viejas provincias que tenían déficit en sus presupuestos. Por otro lado no podían existir ningún tipo de dudas dado que el Estado Nacional seguiría solventando los gastos de las escuelas y hospitales nacionales, aporte que continuó hasta el año 1978 en que el gobierno militar de entonces trasladó las escuelas primarias y los hospitales a la esfera provincial, en tanto que las de nivel secundario y terciario se transfirieron el año 1993.
Neveu ejerció el cargo de Gobernador hasta el día 8 de agosto del año 1951 día en que se promulgó por Perón la ley nacional Nº 14.037 que determinó la provincialización de los Territorios Nacionales del Chaco y de la Pampa Central. Posteriormente fue designado Comisionado Nacional hasta el 16 de enero del año 1952. Previamente se habían realizado las elecciones en noviembre de 1951 para convencionales en las que el peronismo venció, obteniendo el 71,74 % de los votos en tanto el radicalismo obtuvo el porcentaje restante.

El Chaco y La Pampa Central habían registrado en el Censo Nacional de Población realizado el año 1947 la cantidad de 430.555 y 169.480 habitantes respectivamente. El primer Gobernador electo por el electorado de La Pampa el 12 de abril del año 1953 fue el Dr. Salvador Ananía, profesional que residía en General Pico, acompañado en la fórmula por Esteban Daniel Ardohain. La nueva provincia fue bautizada con el nombre Eva Perón, quien falleció el 26 de julio del año 1952.

(1) La Nueva Provincia 21 de febrero del 2016

Bibliografía consultada
1.- Grassi, Alberto J. "La Pampa y sus derechos" Editor Merovich, Bs.As. febrero 1929
2.- Molins, Wenceslao Jaime "Nuestra Pampa", Buenos Aires 1932
3.- Roldán, Ismael Orizaola "Historia del provincialismo de La Pampa", 2 tomos Talleres Gráficos Araujo, Buenos Aires 1933
4.- Etchenique, Jorge, "Pampa Central. Movimientos Provincialistas y Sociedad Global", Ministerio de Cultura y Educación de La Pampa, Santa Rosa, agosto 2003
5.- Berhongaray, Antonio T. "La Pampa y su lucha por la autonomía. El fin del colonialismo interno argentino. 1ra. Edición octubre 2.000
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