lunes, 12 de febrero de 2018

VICTORICA 136º ANIVERSARIO

Victorica, fue en sus inicios un Fortín fundado por el Ejército Nacional. El comandante de las tropas, coronel Ernesto Rodríguez, cambió la denominación original del lugar, de Fortín Resina, por el nombre del entonces Ministro de Guerra del gobierno del Gral. Julio A. Roca. Seis meses después de esa creación, se producirá el encuentro de un piquete de las tropas al mando de Mayor Sócrates Anaya, con los lanceros del cacique ranquel José Gregorio Yancamil, allá en el valle de Cochicó, al otro lado del río Chadileuvú. Como consecuencia de esos sucesos las autoridades militares deciden crear una línea de nuevos fortines que una Victorica, con la recientemente creada (12 de agosto de 1882) General Acha, para dar más seguridad a las familias colonizadoras que estaban llegando a poblar las tierras despojadas al indio que no se resignaba a perder lo que había sido suyo por derecho natural.
Antes de retirarse a los cuarteles de orígen el Ejército hizo dos actos fundamentales. Construyó la Iglesia Católica, que es la primera de todo el Territorio Nacional de la Gobernación de la Pampa Central, bautizada por el capellán salesiano Perea, quien acompañó al Gobernador Gral. Juan Ayala desde Gral.Acha designada Capital del Territorio. Y rescató los restos de los soldados muertos en el combate de Cochicó en el Departamento Puelén, donde se enfrentaron a los lanceros del cacique ranquel José Gregorio Yancamil. En homenaje a esos bravos construyeron la pirámide que existe en el centro de la plaza que tiene en cada una de las caras una gran placa de bronce. Fueron fabricadas en los talleres del Ejército en Buenos Aires, donde se fundieron los cañones que se utilizaron para la "campaña al desierto".

El año 1918 se desempeñaron al frente de la Intendencia Municipal don Antonio Fuentecilla, casado con una de las hijas de Lemme, comerciante también. Pero a mitad de año renunció y asumió en su lugar el vecino Regino Luna. En tanto que al frente de la Iglesia Parroquial el italiano Juan Roggerone, llamado "El Cura Gaucho", que estuvo más de una década, dejó lugar a partir de 1915 al sacerdote Félix Caprioglio. El año 1918 fue el del lamentable desalojo de la Biblioteca Popular Bartolomé Mitre, realizado por el Obispado, para que se entregase el local que se le había prestado,, dado los planes de ampliación que se tenían previstos.
La mayoría de las primeras edificaciones se levantaron con adobes crudos cortados en los Pisaderos. Allí los soldados utilizando el agua de la laguna, hicieron barro con la tierra del lugar y lo mezclaron con el pasto puna utilizado como liga. Otros edificios de particulares fueron levantados con ladrillos cortados en las chacras de los alrededores donde había buena tierra "negra", con abundante humus, que quemados en hornalla producían ladrillos de muy buena calidad. En la foto de arriba se observa la vivienda familiar que el italiano Miguel Di Dio construyó el año 1898. Cuando llegó el centenario de la fundación del pueblo todavía esta vivienda estaba en pie, hoy tan sólo quedan una pequeña parte.

Victorica está situada al noroeste del territorio. Fue desde sus inicios la Capital del Departamento 7º primero y luego del Departamento Loventué. El segundo pueblo fundado por el francés Alfonso Capdeville fue Telén en 1901 a tan solo diez kilómetros hacia el oeste. El año 1904 don Miguel Farías un ovejero que llegó desde el sur de San Luis, fundó hacia el este un pueblo que denominó Loventuel. Posteriormente más hacia el este se creó la localidad de Luan Toro, el año 1908, cuando ya se escuchaba el bramido de la primera locomotora a vapor que llegaba por el camino de hierro desde General Pico.

Uno de los primeros hoteles y restaurante fue este que se ve en la fotografía de arriba. Construido por un integrante de la familia italiana Lemme, quien a principios del 1900 lo vendió a la familia de Juan Bautista Cazaux, quien le puso el nombre "Hotel Francés". Los Cazaux venían de la isla del Chalileo, donde tenían comercio de Ramos Generales y criaban ovejas, pero una gran sequía que se prolongada los impulsó a cambiar de oficio y de residencia. La sequía y además los taponamientos que se hicieron en territorio de la provincia de Mendoza por algunos puesteros que dejaron sin agua el curso del río Atuel.

Don Lucas Viniegra, español, se radicó primero con un comercio de Ramos Generales en la zona rural de los alrededores de Victorica el año 1887. Como le fue bien, las ganancias las invirtió para construir en la zona urbana el local de ese comercio. Fue la casa de Ramos Generales que más años de existencia alcanzó, dado que sus descendientes la fueron no sólo administrando, sino ampliando. Incluso compraron campo para reinvertir parte de esas ganancias. Cerraron sus puertas los primeros años de 1980, antes de alcanzar el centenario.
El Ferrocarril del Oeste, llegó a Victorica el año 1908 con una línea que salía de estación Once de Septiembre en Buenos Aires y que llegó hasta Telén, pero cuyo proyecto era alcanzar con la misma las costas del río Colorado, a la altura de 25 de Mayo. La historia nos cuenta que construyendo las estaciones, los galpones y las casas para los empleados de la empresa, llegaron a Victorica nuestro abuelo italiano Luigi Cesanelli y otros italianos que formaban la cuadrilla de albañiles.
Si observan detenidamente la fotografía de arriba, se puede ver, que la casa original era de adobe, que posteriormente ha sido revestida con ladrillos. Esa etapa fue la que hicieron la mayoría de los propietarios pioneros, dado que la construcción de adobe era mucho más económica que la construcción con ladrillo. Incluso algunos construyeron con ladrillos, pero asentados en barro. Esta casa situada dentro de lo que Pedro Telmo Lobo denominó "El Barrio Latino", perteneció a la familia Zanín y más allá la del  italiano  don Isidoro Picolomini que era constructor.

La escuela de varones Nº 7 y la escuela Nº 8 de niñas comenzaron a funcionar, luego de la sanción de la Ley Nacional Nº 1420 de educación común, sancionada en 1884. Como no era fácil conseguir maestros que estuviesen dispuestos ir a los Territorios Nacionales, las primeras escuelas fueron de gestión privada y ambulantes, dado que la mayor parte de las familias en esos primeros años vivían en el ámbito rural que era donde estaba el trabajo.

El primer maestro titulado, designado por el Consejo Nacional de Educación fue el francés don Miguel De Fougéres, que era Bachiller. En la fotografía de arriba se ve a los maestros y maestras que daban clase no solamente en las escuelas de Victorica, sino también en los parajes y localidades más cercanas. De Fougéres no está en la fotografía, porque a partir de 1903 fue designado como maestro a cargo de la dirección de la escuela Nº 9 de Telén, que había sido creada por Alfonso Capdeville, el ex intendente de Victorica entre los años 1891 y 1899.
La sucursal del Banco de la Nación Argentina abrió sus puertas el año 1909 en un local alquilado. Era la única entidad bancaria en todo el Departamento y en toda la inmensa región a la que servía que abarcaba el noroeste del Territorio Nacional de la Pampa Central hasta el límite con Mendoza y todo el sur de la provincia de San Luis, abarcando también a localidades hacia el este más allá de Luan Toro. Recién el año 1913 se inaugura el local propio, momento que registra la foto de arriba, en que los victoriquenses vieron uno de los primeros automóviles girando por sus calles polvorientas de arena y tosca.
El edificio que se alcanza a observar en la foto de arriba perteneció a los Hermanos Gómez, quienes instalaron en él un clásico Almacén de Ramos Generales como se estilaba en aquellos años de principios del 1900. Está situado a una cuadra de la estación del Ferrocarril del Oeste.
Don Nicolás Marzano fue un italiano que originalmente llegó a Telén a alambrar campos para el francés Capdeville. También ejerció el oficio de contratista rural para el mismo comitente, cortando alfalfa durante algunos años en que este cultivo se puso de moda en la región. Efectivamente el buen precio internacional de la alfalfa en esos años iniciales y sobre todo las buenas lluvias que se dieron en la década de 1900 hicieron que los hermanos Lernoud imitaran a Capdeville. Lo mismo hizo el español don Máximo García, el inglés Alberto Sidebottom y otros.

Después que Capdeville abandonó Telén rumbo a Mendoza, los Marzano se vinieron a trabajar a Victorica. Con ellos venían sus primos los Imbelloni. Cuando se terminó la alfalta a fines de la década de 1910 construyeron un local para instalar una panadería a la que bautizaron con el nombre de "La Vencedora". Parte del edificio todavía se encuentre allí a la entrada del actual Parque "Los Pisaderos" como testigo de aquellos esfuerzos pioneros.
Y cierro esta apretada síntesis mencionando a otro francés pionero del comercio en Victorica. Me refiero a don Víctor Rochereul, quien puso en marcha una fábrica de soda, bebidas sin alcohol y producción de hielo, en la que trabajaron su esposa y sus hijos, tanto varones como mujeres.

miércoles, 31 de enero de 2018

LA COMARCA DE VICTORICA HACE CIEN AÑOS



El año 1917, anduvo por la Gobernación de la entonces Pampa Central, un periodista, escritor, que recorrió gran parte del Territorio Nacional de aquellos años, haciendo entrevistas, buscando fuentes y destacando las potencialidades que se avizoraban entonces para el desarrollo y el progreso de estos lares.
Se llamaba Wenceslao Jaime Molins, quien cuando retornó a Buenos Aires con todo el material, mucho del cual había sido enviado al diario La Nación para su publicación, editó un libro al que tituló simplemente “La Pampa”, publicado el año 1918 por el Establecimiento Gráfico “Oceana”.

En el itinerario que hizo, utilizó los ferrocarriles y algún medio de locomoción tracción a sangre que todavía operaban en las zonas donde no habían llegado los rieles.
En el capítulo XXX del libro citado el escritor dice: “Después de visitar diversos pueblos de la línea de Pico, hemos pasado a Victorica.” O sea que tomó el Ferrocarril del Oeste que venía desde la estación Once desde la Capital Federal con boleto de llegada a Victorica, el primer pueblo fundado por el Ejército en 1882.



Se ve que tenía buenos ojos de observador y algunos conocimientos previos seguramente, porque escribió estos renglones introductorios: “No es necesario descender del tren para dar juicio sobre la actitud de los campos. La cebadilla agreste, difundida en copiosos matorrales, nos habla con elocuencia de la fertilidad del suelo. Las lluvias de este año han sido frecuentes y abundosas.”

Y ya saliendo de las generalidades, comienza a adentrarse en los temas relacionados a la Comarca de Victorica y sus alrededores que comprendía no solo la Pampa Central, sino también el sur de la provincia de San Luis. “Los campos de Victorica, por sus condiciones agrológicas, son buenos para cultivos de forrajeras. La tierra, arenosa y morena, es propicia a la alfalfa.” Y a continuación comienza a citar nombres y apellidos de los pioneros del campo en el noroeste pampeano. “Los primeros alfalfares los inició en la región y en 1898, don Máximo García. Estos ensayos en su establecimiento Carro Quemado, fueron una comprobación. Le siguieron en la prueba, don Alberto Sidebottom, en La Isabel; don Alfonso Capdeville, -el pujante francés-, en sus campos de Telén; Von Bernard, en Poitahue y Armando Lernoud, en la Morocha”.

Don Máximo García ese año vivía con su familia en la casa, frente a la Iglesia, cruzando la calle en diagonal está la plaza y enfrente estaba el almacén de ramos generales de la firma J.Llorens, J.Antich y Cía. Era un español que antes de comprar el campo “Carro Quemado”, cuando llegó desde Benito Juárez en la provincia de Buenos Aires, con su familia, adquirió primero una legua de campo al norte de Victorica, pasando el límite son San Luis, al que bautizó con el nombre “La Porteña”, dado que él se había casado precisamente con una mujer nativa de la campiña bonaerense, que se llamaba Fidela López.

Alberto Sidebottom era un ex capitán del ejército inglés, uno de los tantos compradores de títulos, con los que el Estado Nacional financió la denominada “Conquista al Desierto”, que pagó con las tierras que le fueron despojadas a los indios que poblaban el paraje Leuvucó. Cuando se da a la tarea de alambrar su campo, toma la decisión de echar llave al candado de las tranqueras, lo que producirá una discusión con Máximo García, porque él tenía que pasar con los carros cargados de lanas y cueros, lo que venía haciendo por la huella de las antiguas rastrilladas aborígenes. Al verse impedido por el cierre del camino vecinal, debe dar una enorme vuelta para llegar con su cargamento y pasar rumbo a la estación de Toay donde embarcaba su producto.
 

Hubo una denuncia de García al Intendente de Victorica, que en ese momento era Alfonso Capdeville, y otra ante el Gobernador Pico. La cuestión terminó en la Justicia, porque un día que se encontraron en la tranquera Sidebottom lo agrede a tiros, aunque sin que la disputa terminara en tragedia.
De Alfonso Capdeville, cuando llegó el periodista a Victorica y visitó Telén, él ya no vivía más allí, dado que se había radicado en El Sosneado, provincia de Mendoza, por lo tanto sus consideraciones son por las referencias que le dieron sus partidarios en Telén. De Von Bernard de descendencia probablemente alemana, no tenemos mayores datos, Pero también su encargado de la estancia Poitahue fue denunciado por varios vecinos por el mismo tema de los alambrados con tranqueras que impedían el paso por los caminos vecinales que según el Código Rural eran obligatorios que estuviesen francos al paso.

Es que aquellos eran tiempos de violencia física y verbal. En todas las casas había un wínchester, algunos portaban arma de fuego corta y todos cuchillos a la cintura.
Fue por eso que el periodista estuvo a punto de hacer el libro y ponerle como título gancho “El Far West Pampeano”, una frase que había sido acuñada por el salesiano RPS Juan Víctor Monticelli.
De don Armando Lernoud, un francés, que también siguió los pasos iniciales en la agricultura temprana en que la alfalfa venía muy bien y tenía buenos precios internacionales, se puede decir lo que el mismo periodista dejó escrito.
Es la única entrevista personal de todos los personajes que se mencionan arriba, que ha dejado un testimonio sobre sus decisiones relacionadas con las inversiones y la visión de largo plazo.

 
 
“La ganadería mestizada en esta zona, _nos dice el señor Lernoud,_ se inició en 1900. Se organizaron en aquella época algunos establecimientos de crianza e invernada. Los preliminares, sin duda alguna se deben a don Alfonso Capdeville, quien diez años atrás, en 1890, dio el primer envión a la industria ganaderil de la comarca.”

Y agrega seguidamente: “En 1902, es decir dos años después de haber formalizado este establecimiento, traje de Inglaterra dos toros puros. Fui, en consecuencia, el primer ganadero de la zona, que tentaba el ensayo de la alta mestización, en contraposición a todos los inconvenientes imaginables. Estos sementales vinieron en tren hasta Santa Rosa. De Santa Rosa aquí fue menester traerlos a pie. Para este traslado se empleó más de un mes. Traerlos en carretas, con los malos caminos de entonces, hubiera sido poco menos que imposible. Vinieron pisada sobre pisada, sin molestarlos cuando no querían caminar y con el consiguiente convoy de auxilio, carro de forraje y carro aguatero. Cada uno de estos ejemplares me había costado alrededor de 6.000 pesos.”

El periodista menciona que “El señor Lernoud nos informa, con cierto excepticismo, sobre el resultado de sus cultivos forrajeros.
-“La alfalfa da bien, siempre que la lluvia sea pródiga, -nos dice.-Hay que refinar el campo paulatinamente, pues por la flojedad de la tierra, resulta que con un par de aradas se forma médano. Al comienzo sembramos de 6 a 7.000 hectáreas. No llovió y se perdieron. El agua es problemática, además. Las napas corren de diez a quince metros, pero suelen estar a profundidades no menores de cien. El anterior fue un año pésimo para la alfalfa.”

Molins pregunta ¿Y cuál es el promedio de lluvia en la comarca?
-“En 1915 llovió 467 milímetros; en 1916, 244; y en lo que llevamos de 1917 hasta octubre, 363 milímetros.”
Más adelante la curiosidad del periodista indaga ¿Y el monte?, porque él había visto las pilas de leñas en las estaciones de Rucanelo, Luan Toro y Loventuel, dado que por aquellos años (recordemos que la Primera Guerra Mundial había comenzado el año 1914) las empresas ferrocarrileras usaban para sus máquinas a vapor madera del bosque nativo.
“El monte he dejado de explotarlo, nos dice el señor Lernoud. Hoy por hoy, no rinde la leña como negocio. Son malos los caminos. Son pesados los fletes…”

FUENTE: Molins, Wenceslao Jaime: "La Pampa" Establecimiento -gráfico "Oceana", Buenos Aires 1918

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