domingo, 10 de noviembre de 2019

Historiadores del Norte de La Pampa

Hace un tiempo atrás me visitaron dos escritores de General Pico (La Pampa), ocasión en la que me invitaron a formar parte de la Junta de Historia Regional que están llevando adelante en esa ciudad.

Los responsables abrieron un Grupo Privado en la red social de Facebook, en la que van dando a conocer los distintos aportes de los investigadores de la historia de esa ciudad, en la presentación se puede leer los propósitos. "Desde el mes de Mayo de 2014, se viene trabajando en la Junta de Historia Regional en Gral. Pico, a los fines de preservar la historia de la ciudad, ya sea rescatando de la tradición oral como así de distintos tipos de documentación que sirva para investigación, preservación, archivo, digitalización, la que será puesta una vez procesada , a disposición de aquel que la necesite.
Nos parece acertado utilizar este medio masivo de comunicación para informar sobre este proyecto ambicioso que estamos trabajando y a su vez para solicitar a quien tenga documentación o testimonios para acercarnos que nos avise por este medio para ponernos en contacto. Esperamos poder llegar a una mutua colaboración".


Conversamos un rato con los amigos Héctor Pérez Farías y con Cristian Rodríguez, quienes junto a Marta Hondere, son los administradores y de ese compromiso que tomé fue el envío de algunas notas sobre personalidades de la cultura, que vivieron en Victorica y que luego se radicaron en General Pico.
Hace unos meses, el investigador y escritor Cristian Rodríguez me invitó a participar en la convocatoria anual de los Historiadores del Norte de La Pampa, la que acepté con todo gusto, presentando un trabajo.

A muchos de estos investigadores y buceadores de la historia regional los conozco por las publicaciones tanto en el diario La Reforma como en Caldenia el suplemento cultural del diario La Arena y asimismo a través de ediciones de sus libros.

En la imagen de arriba se observa la tapa del libro de 207 páginas, publicado por Homero Digital Ediciones de Bernardo Larroudé, provincia de La Pampa. El prólogo está firmado por el escritor Luis María Dalmaso, quien es el Coordinador de la Mesa de Gestión de los Historiadores del Norte.

En dicho prólogo se puede leer: "Desde el Movimiento de Historiadores del Norte de La Pampa pretendemos rescatar y transmitir esas historias de un olvido probable. Buscamos la forma de hacer partícipes a los jóvenes y que ellos se interesen por la historia de su comunidad." Ayer hubo participación de jóvenes y de niños de edad escolar, lo que es muy meritorio.

Los trabajos presentados en esta ocasión para el décimo tercer encuentro pertenecen a distintos autores y están ambientados en varias comunidades como General Pico, Dorila, Coronel Hilario lagos, Rancul, Parera, Realicó, Ingeniero Luiggi, A. Van Praet, Quetrequén, Arata, Vertiz y Victorica.

Dejo constancia que los temas abordados son de lo más variado, encontrándose algunos trabajos breves junto a otros que no solo por su extensión sino además por su profundidad e importancia son aportes valiosos a la historia no sólo de la región sino a toda La Pampa.
Mi trabajo inserto en la página 182 lo titulé "Angelina y Félix". Es una historia de la vida de una joven italiana de Victorica y un joven descendiente de italiano, médico de profesión, que se instaló en el primer pueblo de la entonces Pampa Central a principios del 1900, quienes después de casarse se instalan definitivamente en General Pico.

Al principio de ni intervención expresé que es muy importante la tarea que realiza este grupo de Historiadores del Norte, que ya cuenta con una trayectoria que podríamos valorar como larga, dado que han superado la década. Y agregué que es importante la publicación de los trabajos que se presentan, pero que habría que darles oportunidades de que los lectores puedan arribar a ellos no sólo por medio de los libros, sino también por medio de los actuales soportes tecnológicos. En este aspecto no debemos olvidar que si no hacemos en conjunto el esfuerzo de llenar las redes sociales utilizando la internet con los contenidos pampeanos, estaremos en desventaja frente a otros emisores que saturan los modernos celulares que hoy usan los niños, los jóvenes y el resto de las personas adultas.

Ayer mismo en Vertiz al término de la jornada se reunían en Asamblea los asociados al grupo para debatir sobre la posibilidad de obtener personería jurídica, lo cual denota la preocupación de que estos esfuerzos personales se prolonguen más allá de las personas físicas que lo integran. 




miércoles, 30 de octubre de 2019

Julia Elena Dávalos - Rancheras y Valses (1973)

Caleufú, La Pampa, Aniversario

El comienzo de este pueblo está relacionado con el señor Albino Baffini, quien había estado vinculado a Maisonave y que posteriormente también participó de la fundación de Ingeniero Luiggi y Pichi Huinca.


El mes de julio del año 1911 arriba el ferrocarril a esas tierras, con lo que las mismas adquieren mayor valor para los colonos. Entre ellos se recuerda a don Manuel Esnal quien había estado trabajando en General Pico y Quemú Quemú como panadero.

El año 1914, el maestro italiano Antonio Gianantonio abrió las puertas de la escuela particular para atender las necesidades de educación de los niños, oferta que fue aprovechada por algunas familias para enviar a sus hijos. El 15 de noviembre de ese año el Concejo Nacional de Educación inauguró la escuela N° 75.

En la Guía de La Pampa de Ecignard publicada en 1914 se registra: con carnicería Tallería, Francisco; confitería Méndez y compañía; Farmacia Buenrostro, Celestino; panadería Baffini, Albino.

El año 1917 don Teófilo Blanc puso en marcha, con el motor de su trilladora, un servicio de luz eléctrica para el pequeño núcleo urbano que fue bienvenido.

Cuando comenzó en Europa la primera Guerra Mundial, se organizaron en la localidad dos entidades solidarias: La Sociedad Española y la Sociedad Italiana "20 de Septiembre", con la finalidad de ayudar a los más necesitados de esas colectividades que trabajaban en la colonia.

El Censo Territorial de población del año 1920 determinó que Caleufú tenía 2.192 habitantes, repartidos entre el sector urbano 1.724 y el sector rural 1.188.

El pueblo, cuya fecha de fundación se ha establecido como el día 29 de octubre del año 1911, está situado dentro del Departamento Rancul, de la actual provincia de La Pampa (ex Territorio Nacional de la Pampa Central). Está localizado entre las localidades de Arata y Pichi Huinca.

Al sur del mismo se encuentra la Estancia Don Eduardo, al norte "La Armonía", al oeste la estancia Alves.

Actualmente en las cercanías del pueblo pasan la ruta Nacional N° 35 y las provinciales N° 4 y 9, que lo conectan con otros pueblos y ciudades de la provincia de La Pampa, como con la provincia de San Luis..

Bibliografía consultada
Sánchez, Adriana Laura y Cornelis, Stella Maris editoras: "Caleufú 1911-2011 Transitar las corrientes de la memoria". Santa Rosa (La Pampa) sepbre.2011.

viernes, 25 de octubre de 2019

Relmo, provincia de La Pampa, República Argentina.

Este pueblo de la provincia de La Pampa, que actualmente se denomina Relmo, fue en sus inicios llamado De Marchi, dado que ese era el apellido de los donantes de las tierras donde se trazó el ejido del núcleo urbano.

Silvestre y Carlos De Marchi decidieron esa donación, poco antes de la llegada del ferrocarril del Oeste desde la provincia de Buenos Aires (1908), a las tierras que por ese entonces conformaban la Gobernación del Territorio Nacional de la Pampa Central.

Silvestre Antonio y Carlos Alberto Demarchi, eran hermanos de Oscar Antonio Demarchi Croharé, conocido en el ambiente cultural de la ciudad de Buenos Aires, como el Barón Demarchi, quien era casado con María Marcela Roca Funes, una de las hijas del general Julio Argentino Roca.

En la "Guía de la Pampa Central" del maestro Miguel De Fougéres se puede leer este párrafo: "De las numerosas colonias del segundo Departamento, la que más llama la atención es la de De Marchi, de los señores Galarreta y Cía., por sus cultivos especiales y sus numerosos alfalfares".

No sabemos con exactitud en que momento se le cambió el nombre y se le impuso el topónimo Relmo actual. Rastreando el significado del mismo, sabemos que desciende de los pueblos originarios, al respecto dice don Esteban Erize en su enciclopedia Mapuche tomo 4°: "País de los colores". Por relmu: arco iris (SA.1/83). Planta para teñir, traduce ET (Eliseo Tello). De relvún que significa planta para teñir pero que no existe en La Pampa. ET (Eliseo Tello) aduce que el F.C.Sud (ferrocarril) debe haber tomado el nombre de un cacique así llamado que vivía cerca de Leuvuco para designar su estación."(1)
A un costado del acceso al pueblo esta instalación con el nombre de Relmo, se ha agregado un arco, pintado con los colores del arco iris, significado del topónimo tomado de la lengua originaria

El año 1887 el abogado y escritor argentino Estanislao Zeballos, quien escribiera a pedido del general Julio Argentino Roca en 1877 "La conquista de quince mil leguas. Estudio sobre la traslación de la frontera sur de la República al Río Negro",  edita la tercer novela sobre el pueblo originario, titulada "Relmu, Reina de los pinares". Era la continuación de la trilogía conformada por las anteriores tituladas: "Painé"  y "La dinastía de los zorros".

"La obra comienza con el escape de un refugiado unitario y una cautiva, viuda del gran cacique Paine Guor, de los toldos ranquelinos en Leuvuco. Luego de una incursión en San Luis, se adentran en el territorio de los indios Pehuenches (Pewhuen=pinos; che=gente; Gente de los pinares)"(2)

Por su parte, otro investigador con obra publicada dice: "Relmó (antropónimo. Arco iris) Toporística (Quemuquemú) Estancia ubicada en el lote 16, Frac. B, Sec. II. Estación del FNDFS (Ferrocarril Nacional Domingo Faustino Sarmiento) ubicada en el mismo lugar, lote 17.  Etimología: Estoy de acuerdo en cuanto al significado. Los ranqueles llamaban así al arco iris. Pero el nombre de la estancia no tiene relación con el meteoro, sino que la bautizó su dueño con el nombre de un personaje de una novela de Estanislao Zeballos y que posteriormente denominó a la respectiva estación ferroviaria."

Y prosiguiendo con su descripción Alberto Vúletin dice a continuación: "El autor, (Zeballos) en un pasaje de su obra, aludiendo a una invocación hecha por los ancianos y adivinos de la tribu al pie del volcán Antuco, dice: "Esta mujer, es mensajera de vida y prosperidad para ti y para nosotros y nos la envía el Espíritu Bueno cuando la tormenta nos amenaza. Debes llamarla Relmú (arco iris) y hacerla tu esposa, que es como desposarte con la suerte"(3)
El pueblo está situado a pocos kilómetros del meridiano 5°, que es el límite  este con la provincia de Buenos Aires. Dentro del Departamento Quemú Quemú, al sur del pueblo Miguel Cané. En los alrededores se encuentran Colonia "La Paz"al norte, Estancia "La Trinidad" al oeste, Estancia "las Violetas" y Estancia "La Morocha" al sur.

La superficie del ejido municipal es de 10.000 hectáreas y la estación está situada a 112 metros sobre el nivel del mar. Las coordenadas son: Latitud 36°, 15´,0" sur y Longitud 63°, 27´, 0" oeste. A trescientos metros pasa la ruta provincial N° 1 y a 18 kilómetros se accede a la ruta Nacional N° 5, ambas pavimentadas, que conectan a Relmo con la capital provincial y la capital nacional y el resto de las provincias argentinas.

Esta zona forma parte de la estepa pampeana, siendo una prolongación de los suelos de la provincia de Buenos Aires. El promedio anual de lluvias entre los años 1921 y 1979, arroja 626,4 milímetros anuales, lo que significa que es una zona apta para la agricultura, dado que supera holgadamente los 500 milímetros que se establecen como necesarios, para no ser zona marginal. El mes con promedio más alto de precipitaciones de esa misma serie fue mayo, con 93,3 milímetros. Pero en la fatídica década de 1930 de los denominados "años malos", hubo dos registros muy por debajo, que fueron el año 1937 con tan sólo 390 milímetros, seguido por una precipitación de 480 para el año 1938.

Los años más lluviosos, que seguramente los antiguos pobladores recordarán y sobre todo los que tuvieron la suerte de cosechar, fueron en milímetros de mayor a menor: 1.064 (1956); 984 (1976); 916 (1946); 872 (1969); 854 (1941); 829 (1973); 813 (1964). Ya he citado más arriba los dos años "malos" de la década de 1930, con sequías que unido a los grandes vientos, la caída de la ceniza en 1932 y la plaga de la langosta, produjeron muchas pérdidas a los agricultores que vieron además bajar los precios de los granos, las carnes y las lanas por la crisis internacional. Pero para que se vea que nunca ha podido el hombre manejar el clima, y que este está sujeto a ciclos que se repiten, recordemos que los cuatro años seguidos de precipitaciones por debajo de la media necesaria fueron: 487 (1948), 409 (1949); 450 (1950); y 440 (1951) año este último que fue un fracaso de la cosecha de trigo en todo el país, por lo que el gobierno nacional hizo fabricar pan de centeno.

En los primeros años, Relmo vio crecer la cantidad de población, ya que a los descendientes del pueblo originario que se quedaron en el lugar y los criollos, se fueron sumando inmigrantes, registrándose en el Censo Territorial del año 1935 la cantidad de 653 habitantes, la mayoría de las cuales vivían en la zona rural, dado que allí trabajaban con sus familias. Pero luego de los fracasos de las dos cosechas de los años 1937 y 1938 muchos buscaron nuevos horizontes en otros pueblos de La Pampa o en provincias vecinas.
El Censo Nacional de Población del año 1991 registró escasamente 43 habitantes, en zona urbana y 68 en zona rural que daban un total de 111 pobladores. Se ha iniciado un nuevo ciclo de ascenso poblacional con 84 establecido para el año 2001 y con 120 para el último Censo levantado el año 2010.

El Consejo Nacional de Educación determinó la creación de la escuela N° 68 de nivel primario. La misma fue inaugurada el 13 de mayo del año 1910, la que fue trasladada al edificio actual el año 1953.

Otras de las instituciones que se fundaron en los comienzos fue el Destacamento Policial, para la vigilancia de la comarca y la Estafeta Postal que funcionaron los primeros años en edificios alquilados. La Virgen de Fátima es la Patrona del Pueblo, que supo ser visitado por el Misionero Salesiano Ángel Buodo.

La organización de la Comisión de Fomento se realizó a partir del decreto del poder ejecutivo, comenzando a funcionar con su primer presidente don Francisco Marquiegui el mes de julio del año 1927. El presidente desde el año 2014 es el señor Néstor René González.

El año 1998 se creó el Escudo de la localidad el cual la identifica de los otros pueblos y ciudades de La Pampa. El proyecto seleccionado  fue diseñado por Omar Eduardo Assad, quien describe el significado: "El escudo, con forma de ojiva, presenta dos campos. El superior, cuyo color blanco representa la pureza, muestra un sol naciente que simboliza la alborada de un nuevo pueblo. La presencia del arco iris remite al significado literal de la voz relmu, en lengua araucana. Junto al arco iris se inscriben el nombre de la localidad y el año de su fundación. En el campo inferior, el color verde indica la esperanza, hospitalidad y cortesía de los habitantes del lugar, y el arado de mancera simboliza la labor de los inmigrantes que llegaron a la zona. En el mapa de la Provincia se sitúa geográficamente al pueblo. La imagen del ganado vacuno representa la riqueza ganadera de la región, y las espigas de trigo, que circundan los laterales de ambos campos, señalan la fertilidad de la tierra pampeana. La cinta celeste y blanca con forma de moño, que une ambas espigas en la base, es una referencia a la Nación Argentina."

El escudo fue seleccionado por concurso y puesto en vigencia mediante la Resolución Municipal que lleva el número 5/98.

El año 2019 bajo la intendencia del señor González se está llevando a cabo en la plaza una excelente iniciativa de tipo cultural que será un gran atractivo para el turismo de la localidad, de la provincia de La Pampa y los pueblos de provincias vecinas. Se trata de las obras del escultor pampeano conocido en las redes sociales con su sobrenombre Ruca Huitru Vivas, quien anteriormente realizó en otros pueblos de nuestra provincia, también obras talladas en madera de plantas secas, que embellecen las plazas o lugares en los que se los ha inaugurado..

Una de las mencionadas esculturas está dedicada a Relmo o Relmu, la princesa aborigen de la cual procede el nombre del pueblo, está situada en la plaza de la localidad y conforma con el resto de las esculturas, un conjunto bellísimo, que significará un gran atractivo turístico a partir de su puesta en valor.

(1) Erize opus cit.
(3) Vúletin opus cit.

Bibliografía consultada
Erize, Esteban: "Mapuche" tomo 4° editorial Yepun. Buenos Aires  1988
Vúletin, Alberto: "La Pampa. Grafias y etimologias toponímicas aborígenes" EUDEBA. Buenos Aires, 2da.edición 1978.
Alvarez, Jose Higinio "Los Pueblos de La Pampa". Dirección de Prensa. Subsecretaría de Información Pública. Provincia de La Pampa. Santa Rosa edición 1994.
Assad, Omar Eduardo: "Escudos y Emblemas de la provincia de La Pampa", El Arriero Ediciones Gráficas. Santa Rosa (L.P.) 1999.
Dirección de Estadísticas y Censos. Asesoría de Desarrollo de La Pampa: "Lluvias 1921-1980. Editado en Santa Rosa (L.P.) octubre 1981
De Fougéres, Miguel: "Guía de la Pampa Central", editada año 1906



domingo, 29 de septiembre de 2019

Lalo Sosa, algo más que cantor de boliches.

Eduardo "Lalo" Sosa, nació al sur de la zona rural de la Colonia "La Pastoril" , en el entonces Territorio Nacional de la Pampa Central, el año 1941. Su madre fue doña Dionicia Gaute y su padre don Enrique Sosa, encargado de uno de los campos conocido como "La Sara", al norte del Departamento Limay Mahuida, casi lindando con el Chalileo.

Allí en ese campo supo crecer cuando niño, correteando en el patio de la casa y ya más crecidito asomándose a los corrales, donde trabajaba su padre con los caballos, las ovejas y algunas vacas.

Cuando llegó la hora de ir a la escuela, su familia decidió enviarlo pupilo al Colegio Salesiano de Victorica.
Ahí alcanzó a conocer al RPS José Durando, ya viejito, que solía visitar a su familia cuando todavía misionaba la travesía desde Telén hasta más allá del río Salado.

Ya traía en su retina las imágenes de los lugares que más lo habían emocionado. Su pituitaria impregnada de los aromas del jarillal y el chañaral, en sus oídos no sólo el trinar de los pájaros del monte pampeano, sino también el silbido del viento pampero y  además, la música criolla, interpretada en la guitarra tocada y cantada por la voz de su madre Dionicia.

Cuando la familia se incrementó, con la llegada de otros hermanos, sus padres decidieron que había que trasladarse a Victorica, para que nadie perdiese la escuela. Alquilaron una casa que había sido de la familia del italiano don Bartolo Leonardi, sobre la calle San Martín (actual 15) a una cuadra donde Agustín Borthiry y Eladio Rodríguez tenían los Stud de caballos de carrera, que tanto atraían a él y toda su familia.
Imagen tomada en Loventuel con su familia y amigas, allí se encontró con la familia Zomoza

Habrá sido alrededor de mediados de la década de 1.950 cuando su figura se me hizo familiar en el barrio "Los Pisaderos". Como pasaba casi todos los días por allí, para ir a la carnicería de Bole, a buscar kerosene a lo de Berasategui, o a la escuela 7 donde era alumno, conservo algunos recuerdos. A veces solía ver estacionado un camión y en otras ocasiones una camioneta, era porque el padre había llegado del campo. Si todavía me parece verlo a don Enrique con botas acordeonadas, rastra emplatada, cuchillo con cabo labrado cruzado en la espalda, sombrero de paño negro, pañuelo al cuello y cuando era invierno un poncho.

A Lalo supe conocerlo, sin saber quien era, cuando un día entré al boliche del judío Raiman, en la misma manzana, a la vuelta de su casa, a comprar algo para echarle a la olla del puchero y me encuentro con un joven, que estaba pulsando la encordada y entonando su voz lozana. Sobre su cabeza una gorra negra vasca y sobre la mesa una copa de ginebra.

Supo trabajar como dependiente en la Casa Calandri, que está precisamente enfrente. Como yo era el chico de los mandados, algunas veces me atendió. Es probable que ahí le hechó el ojo a la María, la hija de la familia Vargas, que trabajaba en la casa de familia de don Pastor García.

Pasó el tiempo, y le perdí el rastro, porque estuve ausente de Victorica seis años. Cuando llegó la década de 1.970, ya se había hecho conocer en algunos otros boliches y traía en su repertorio varias canciones con versos de su propia inspiración. El otro más cerca a su casa, era el boliche del "Toto" Álvarez en la esquina frente al taller del italiano Roberto Pagella y el más lejos, el que estaba frente de la estación del ferrocarril, que lo atendía don Atilio Viglino.

Después se fue un tiempo del pago, buscando otros horizontes, pero ahí también se encontró con las injusticias. Si le había calado hondo la pobreza en la Colonia Emilio Mitre en la década de 1940, luego que la fatídica década del treinta de los "años malos", viendo familias que sobrevivían a duras penas , que cuando se cortó el Atuel y el Salado y el agua se transformó en salmuera, se intensificó el éxodo hacia Telén. Victorica, Toay, Santa Rosa y General Acha. Por eso también lo hirió en lo más profundo de su corazón la miseria en que vivían muchas familias pobres del conurbano bonaerense.

Eso lo llevó a aceptar la oferta de militar en política, tratando de despertar las conciencias y de aportar solidaridad con los que la pasaban peor. Parece que fue por Mar del Plata donde se enredó con algunos conocidos que portaban armas. Lalo era hombre de cuchillo a la cintura, igual que su padre, pero de menor tamaño, demás había aprendido a manejar el rifle y la carabina y hasta el máuser cuando salían a espantar el puma o a cazar vizcachas, jabalíes y ciervos con sus amigos.
El poncho pampa al hombro, es una clara definición de su opción de luchar a favor de la causa de los indios desterrados y despojados

El participaba en el partido conducido por Ricardo Balbín, creía que por fin los más pobres, los que pasaban hambre iban a poder mejorar su situación, conseguir trabajo digno, tener una vivienda propia y disfrutar de la vida. Sobre todo cuando su líder concurrió a la convocatoria que hizo el ex presidente Juan D. Perón en el restaurante "Nino" en noviembre de 1972 donde se plantaron las bases de la "Hora del Pueblo", un consenso multipartidario para luchar contra el gobierno militar y recuperar la democracia.

Por esa esperanza fue que se involucró más profundamente, hasta quedar entreverado en una oportunidad en un enfrentamiento con la policía, por la que fue detenido y llevado a la cárcel. Cuando se enteró de este trance, su madre doña Dionicia, fue inmediatamente a hablar con el farmaceutico don Domingo Andrés Frois Regis, que había sido electo Senador Nacional, para que se interesara por la situación y poder lograr la excarcelación.

Cuando volvió al pago, el intendente de Loventuel se preocupó al enterarse que él andaba conversando con los más pobres en los ranchos. No se de donde salió el término "tupamaro" con el cual se refería a él, mote que por otro lado también se lo habían puesto a los hermanos Alvarez, sobrinos del "Toto", y nietos de un viejo anarquista fallecido.

El sambenito provenía del Uruguay, donde un grupo de la guerrilla urbana, había tomado las armas y se había dedicado a robar a las empresas financieras y casino, para tener fondos con los cuales financiar sus actividades políticas de tendencia izquierda del pensamiento.
El dúo "Los Pampas" integrado por  Agustín Borthiry (guitarra) y Alfredo Gesualdi. Arrodillados Lalo Sosa con grabador, a su lado Ojeda y el siguiente el locutor Ricardo Di Dio. Imagen tomada en el Club Cochicó el año 1.972

Después que terminó la primaria, el Párroco Manuel Lario, quería que algunos  jovenes pudiesen ir al Seminario, Nicoleti, Sosa y tres más, fueron con él a Buenos Aires, donde visitaron al General Pistarini, según recuerda "Cacho" Peralta que también fue de la partida. Después de allí partieron hacia Córdoba, donde los dejaron internados.

Lalo tenía un profundo sentido de la religiosidad, era un humanista, adelantado en sus lecturas a la teología de la liberación, por eso no se adaptó a la enseñanza en el seminario católico en la ciudad de Córdoba, donde predominaba el pensamiento ortodoxo de la cúpula de la iglesia clerical, que no veía con buenos ojos la apertura hacia la comunidad y seguían dando misa en latín y de espaldas a los feligreses.

Fue Concejal en Loventuel a principios de la década de 1.990, es que en ese pequeño pueblo estaba viviendo con su esposa María Ester Vargas, quien era la enfermera de la Posta Sanitaria. Su preocupación era por la distribución de las becas, de las viviendas, de las pensiones para los pobres y todo asunto relacionado con la cuestión social. No negociaba, ni transaba, era un romántico, pero intransigente.

Sus días más felices eran compartir en Victorica con los amigos en el Boliche de "El Chino", de Agustín de la Nava, quien fue concejal en la década de 1.980, o en "La Posta" de don Valentín Ramos y su esposa doña Luisa Torres, en donde se encontraba con los parroquianos habituales. Entre los que estaban el "Chicho" Sejas con su guitarra y acordeón, el "Negro" Dasso, Pedro Cabal, Alfredito Gesualdi, los hermanos Morán que eran del barrio y otros comensales con los que degustaba el cinzano mientras platicaban. Y no puedo dejar de mencionar "La enramada" de los hermanos Fuentes venidos del oeste o "La Pobrecita" de la familia Muñóz-Torres donde también supo compartir la rueda.

Tenía 63 años cuando se fue para el silencio como decía don Atahualpa Yupanqui, su alma descansa en el camposanto de Victorica, pero su espíritu suele andar por los pagos del "Arbol Solo" o en los medanales negros o en el cerro de "Curru Mahuida" y otros se lo imaginan galopando hacia el Salado con algunos gauchos pobres, siguiendo el rastro al Juan Bautista.

Su amigo Pedro Cabal que le ha puesto música a algunos de sus poemas y su esposa Hilda, publicaron en la revista "Los Caldenes" una despedida post morten al aparecer el número 1 de la misma en Victorica, el mes de abril del año 2004.

viernes, 6 de septiembre de 2019

Aixa Alejandra Aguirre-Homenaje a Paulino Ortellado

En la Sala de espectáculos del Medasur, de la ciudad de Santa Rosa, La Pampa, se llevó a cabo la presentación del libro titulado "Paulino Ortellado guitarrero pampeano".

El mencionado libro fue compilado por el escritor pampeano Sergio De Mateo, actual presidente de la APE (Asociación Pampeana de Escritores).

La publicación fue editada por UPCN (Unión Personal Civil de la Nación), seccional La Pampa, cuyo secretario es el actual diputado provincial Lezcano.



La publicación está ilustrada con fotografías del fotógrafo pampeano Jimmy Rodríguez y tiene una esmerada presentación.

Esa noche compartieron la presentación los parientes de Paulino, sus amigos músicos, escritores y público en general. Entre quienes lo recordaron fueron el músico Juan Falú, la guitarrista Aixa Alejandra Aguirre entre otros.

sábado, 10 de agosto de 2019

Capdeville y la leyenda del túnel en Telén

De acuerdo con la leyenda, durante la permanencia de Alfonso Capdeville, el bachiller francés, junto a su familia, en la residencia denominada "El Alto" en Telén, habría hecho construir, desde el sótano de la vivienda un par de túneles.
El primero habría sido construido, antes que llegara al pueblo que fundara en 1901, el Ferrocarril del Oeste (1908), la línea que más al oeste del Territorio Nacional de la Pampa Central ingresó, con el proyecto de continuar hasta alcanzar las costas del Río Colorado.

Según la versión, este túnel habría sido cavado a cielo abierto, para conectar el sótano de su residencia con la de su vecino y amigo Ayechu, ( dueño de la estancia "La María Luisa"), que antes había sido la vivienda de su yerno Balech, casado con su hija Juana, quien tenía su hogar hacia el este, aproximadamente a un par de cuadras, que también tenía sótano. De allí, la construcción del falso túnel, se dirigía hacia el norte para desembocar en los alrededores del cementerio, donde su gente lo esperaba con una berlina atada a cuatro buenos caballos, para iniciar la fuga.
Esa necesidad de tener que salir  por este lugar, era a los efectos de evitar ser visto por la Policía, que en varias ocasiones llegó hasta su residencia con ordenes del Juez, por denuncias recibidas relacionadas con abigeatos, usurpación de tierras, transporte de frutos del país sin la guía correspondiente y falsificación de marcas y señales, entre otras cuestiones litigiosas.

En una nota del Intendente de Telén, Carlos V. Renevier, (farmaceutico) fechada en esa localidad el 12 de febrero del año 1.940, elevada al Gobernador del Territorio Nacional de la Pampa Central, se puede leer: "Cuéntase que allá por el año 1.902, se acusó a Capdeville por falta de propiedad de una partida de cuerambre, que ya enfardados se disponía a remitirse a Europa, y desde Santa Rosa se ordenó su detención.

El Comisario encargado de tomarlo preso se presentó con varios gendarmes en la casa de comercio, pero este que se hallaba enterado de la denuncia obligó al empleado de policía a abandonar inmediatamente su domicilio, asegurándole que no se iba a dejar detener por cuanto era un complot de varios egoístas que habían engañado a las autoridades de la Gobernación".
Esta fotografía que tomé, está mirando hacia el lado donde estaba la casa de su hija Juana, casada con Balech y que después fuese la propiedad de Ayechu, que fue demolida.

"Muy convincentes debieron ser las razones expuestas, pues el comisario se retiró en el acto para comunicar lo ocurrido a Santa Rosa y pedir refuerzos denunciando que el señor Capdeville se encontraba atrincherado en su domicilio con varios hombres armados a sus ordenes; pero dejando un cordón policial que impidiera la huida del señor Capdeville, pues temían que se pudiera ausentar para Buenos Aires y poner en conocimiento del hecho al general Julio A. Roca, de quien era amigo personal y por entonces presidente de la República."

Nos contó Antonio "Tono" Villoria, el oficial de albañil de nuestro abuelo Luigi Cesanelli, que cuando demolieron "El Alto", sacaban del sótano las paladas de cápsulas servidas de armas de fuego, dado que ese era el lugar desde donde ahuyentaban, sus guardaespaldas, a todo aquel que se acercara con intenciones aviesas, fuesen personas o animales.

Y  seguidamente continúa la descripción de Renevier: "Don Alfonso Capdeville burló la vigilancia y se ausentó para Toay, donde pensaba tomar el tren. Enterada la policía de Santa Rosa se apresta para detenerlo e impedir que pueda embarcarse. Pero el fugitivo que era amigo también del Gerente del Ferrocarril Sur consigue que la locomotora que debe conducir el tren, salga hasta un paso a nivel de las afueras del pueblo y lo conduzca a él hasta Naicó; queda ahí el señor Capdeville mientras la locomotora regresa a buscar el tren. A la hora que debía  partir el convoy llega a la estación el vehículo particular del señor Capdeville, pero el que iba a embarcarse no era el propio señor Capdeville, sino un señor comprador de cueros que lo había acompañado a aquel desde Telén."
"La policía quedó desconcertada. El tren partió sin que se pudiera explicar la ausencia del señor Capdeville, mientras éste aguardaba el tren en la estación de Naicó. Sigue a Bahía Blanca de donde continúa a Buenos Aires y acompañado de sus amigos Carlos Casares y Carlos Pellegrini se presentó al General Roca. Esta aventura costó un serio disgusto al Gobernador y otras autoridades del Territorio", finaliza el relato, que deja constancia de uno de los tantos ardides que inventaba este hombre intrépido, audaz y osado.

La decisión de fundar el Banco de Crédito Rural en Telén de Capdeville y sus socios estuvo relacionada con la estrategia comercial, financiera y política de tener una entidad que acompañara las necesidades de inversiones del grupo. Fundamentalmente dado que desde 1909 se había instalado una sucursal del Banco de la Nación Argentina en Victorica. Pero al fracasar la agricultura en la Colonia Telén, a pesar de algunos años en que se logró cosechar alfalfa de buena calidad, la devolución de los auto préstamos no fue posible cumplir en tiempo y forma. Además el ensayo de las varias hectáreas de viña tampoco dio resultados positivos.

Su abandono de Telén para instalarse en "El Sosneado" provincia de Mendoza (1910) donde pondrá en marcha una estancia y con un grupo de inversores alemanes, tratarán de explotar una mina de azufre y la concesión del salto "El Nihuil", con la intención de instalar una represa, terminará con la liquidación del Banco que estaba totalmente descapitalizado por los deudores morosos, litigiosos e incobrables.

El golpe de gracia se produce el año 1914, cuando en Europa comienza la Primera Guerra Mundial, dado que varios de sus socios se van a Francia a ponerse a disposición de su patria y a reintegrarse a sus familias y atender los negocios allí.
Monumento inaugurado en el centro de la plaza de Telén el día 15 de agosto del año 1.921, dando la espalda a la Iglesia, algunos dicen que esto obedece a que pertenencía a la masonería argentina.

El año 1.918 es embargada por los acreedores la quinta Nº 127 de Telén. "Todas las referencias indican que se trataba de "El Alto", la residencia de Capdeville y símbolo del progreso y pujanza de esta población. En 1.924 es rematada en Santa Rosa", expresa Andrea Lluch, compiladora junto con Ana María Lasalle del libro "Arando en el desierto, itinerario fotográfico de la colonización francesa de Telén. Pampa Central, 1900-1914".

Cuando la firma Bravo Barros & Cía de Buenos Aires imprime su volante publicitario, (1926) destaca como uno de los inmuebles del Remate, bajo el rubro El Lote de la Estancia "Telen": Fracción B, del lote 12. Superficie 2 hectáreas, 93 áreas, 76 centiáreas. Buen edificio de material con 13 piezas y otras comodidades. Base $ 10.000".

El segundo túnel que alimenta la leyenda es el que recuerdan algunas personas que todavía vivían en el pueblo hace unos años atrás. Héctor Vargas, a quienes hicimos un reportaje recordaba que en su niñez junto con sus amigos Vicente V y Nicasio A. un día se arriesgaron a introducirse en el hueco de un túnel que estaba al costado de la estación para el lado de los sanitarios. Pero como estaba lleno de telas, arañas y otras alimañas y era estrecho y muy oscuro no avanzaron más que unos pocos metros y salieron.

Algún informante me supo comentar que en cierta ocasión, un vecino que estaba construyendo cimientos para una nueva obra habría tropezado con rastros de este supuesto túnel. Al parecer, todo se tapó y apisonó bien, sin más trámite, tratando de sepultar definitivamente cualquier tipo de investigación, intento vano, porque de tanto en tanto, el tema vuelve a la superficie.

La leyenda dice que Capdeville cuando vio desmoronarse sus finanzas, en dicho túnel habría guardado algunas cosas de valor económico para eludir el secuestro y también bienes de valor afectivo, como los cuadros que pintaba al oleo su esposa Berta Tartieri y una berlina y otros bienes de menor tamaño pero alto precio. La imaginación fantasiosa dice que este supuesto túnel subterráneo tendría varias cuadras y comunicaba la estación con el sótano de "El Alto".

La versión de la leyenda, se fue modificando a lo largo de las décadas, probablemente cargada de rumores, adornada para destacar la sagacidad de don Alfonso o resaltar la capacidad de patraña del francés, cuando no deformada y exagerada por esa natural tendencia de las narraciones de las cocinas y los boliches. Incluso aumentando la fábula para sobresaltar las cualidades del héroe, al que habían intentado matar varios, pero de cuyas intentonas siempre salió airoso.
En la fotografía de arriba, se puede observar al ras del suelo, entre las dos puertas, el acceso al túnel, desde la parte del patio trasero de la residencia demolida. Dicha residencia tenía también un altillo desde donde se observaba los movimientos en los alrededores, sobre todo del camino que venía desde Victorica.

Según nuestro amigo "Gringo" Garro, ya fallecido nos contó que estando él viviendo en Telén un Policía le relató que el año 1.939 había ingresado al túnel que estaba provisto de farolitos y tendría 1,20 metros de alto por 1 metro de ancho aproximadamente.

La leyenda ha cumplido varias décadas. Este año se cumplen cincuenta años que el tema es motivo de atención periodística. El diario La Arena en la página 15 de su edición del día 4 de octubre del año 1.969, el periodista escribió: "Aún hay en Telén quienes dicen que bajo ese parque debe haber túneles, subterráneos que pertenecieron a la finca de Capdeville. !Que pasado de luchas, misterios y conflictos no esconderían esas cavernas, de ser cierta su existencia..."!
A medida que transcurren los años y aparece algún nuevo testigo o conocedor de más datos, la leyenda se va renovando. El "Gringo", me dijo que en el pueblo algunos sostenían que el francés, pícaro y para que nadie osare andar husmeando en lo que no le importaba, habría soltado dentro del túnel unas víboras que trajo del África y que tenían la particularidad de tener pelos en su lomo.

Capdeville se quitó la vida en su estancia en "El Sosneado" el año 1.920. Sus restos fueron trasladados a Telén y depositados en un mausoleo del cementerio en junio de 1921. Su esposa Berta, fallece en septiembre del mismo año. El año 1.922 en un confuso incidente muere baleado en el campo "La espuma" su hijo mayor Pablo. Su hijo menor Enrique, quedó administrando parte de las tierras que pertenecieron a su familia. Cuando un periodista le preguntó en la década de 1970 porque el campo se llama "La Amargura", el contestó: "por los ratos amargos que uno ha pasado en la vida".

domingo, 21 de julio de 2019

Brudaglio pintor italiano en Victorica

La primera noticia del pintor Ludovico Brudaglio, la tuvimos al aparecer la revista, que como número especial del diario "Zona Norte", editado en General Pico, acompañó la edición del 19 de agosto del año 1.962.

El corresponsal en Victorica era Juan Ernesto Poggi, secretario municipal en ese momento y el fotógrafo Lázaro Pérez, era el colaborador en las imágenes. Ese año se había cumplido el 12 de febrero el 80º aniversario de la primera población fundada en lo que era la Gobernación del Territorio Nacional de la Pampa Central.
Ludovico Brudaglio junto a su esposa Teófila Maidana y tres hijas de sus cinco hijos

Ludovico, era italiano y vivió en Victorica entre abril del año 1.906 y finales del año 1.909. Su primer trabajo lo desempeñó en el escritorio de la administración del Almacén de Ramos Generales de Joaquín Llorens, Alonso y Capdeville.

Trabajó, más de un año largo  y con lo que ahorró se compró un terreno en el que plantó vid, con la aspiración de fabricar vino con la uva que cosechara. Es que por un lado tenía enfrente cruzando la calle al español don Máximo García que contaba en la quinta de su hogar, un parral y efectivamente con la cosecha de uva hacía vino, que en ocasiones era degustado por visitas importantes al pueblo.

Asimismo era muy conocido el productor de uvas, el también italiano don Pascual Mazzuco o Mazzucco, que contaba en la zona de médanos una quinta de una hectárea, de la que supo cosechar un gran racimo que pesó seis kilogramos y se lo envió de regalo al General Pistarini, hijo de italianos.

Por otra parte, porque el propio socio de la empresa, el francés Alfonso Capdeville había plantado al frente de su casa en "El Alto" en Telén, más de 4 hectáreas de viña de buena cepa, atendida por  un ingeniero agrónomo, con la intención de industrializarla en un futuro cercano.

Pero su esfuerzo, que consistía en salir todas las noches con un barril de agua, que tenía una cadena que se la ponía a su espalda y tiraba como si fuese un animal, para regar y a la luz de la luna desmalezar, combatir las hormigas y otros insectos, terminó mal. Es que apenas aparecieron los primeros brotes, las gallinas de de un vecino de descendencia aborigen se los comieron todos, dejando practicamente en la bancarrota el inversor Había alambrado el terreno, pero las gallinas pasaban lo mismo, contrató a una persona experta para que le hiciera la plantación, alguien con experiencia, tal cual le había recomendado el cura italiano Roggerone quien le había vendido el terreno.
En este collage se observa en primer plano la imagen de Brudaglio ya con anteojos y sobre la pared el mural que  pintara en el salón comedor del Hotel Francés de la familia Cazaux

En su afan de defender la inversión, a veces pedía permiso para retirarse más temprano para aprovechar la luz diurna y eso no le gustó al Gerente, quien le dio las cuentas. Una helada, terminó con la viña, desilusionado por la mala experiencia, buscó un nuevo trabajo y lo consiguió en otro almacén de ramos generales. Pero había algo que traía desde su Italia natal que lo acercó a la Biblioteca Popular que encontró fundada cuando llegó, enfrente del almacén de Llorens. Allí se hizo amigo del maesto Félix Romero, el numen de la nobel entidad que se transformaría con el correr de los años en un Centro Cultural.
En este otro collage se puede ver la fachada exterior del hotel demolido y dos fotos del comedor. En la de color puede observarse el gran mural pintado por Brudaglio.

A los pocos meses decidió dejar el trabajo como dependiente e instalar por su cuenta un Bar, al que le impuso el nombre de "Bar Mitre", probablemente como para atraer a los parroquianos que tenían cierto nivel cultural. Pide dinero prestado, pero se le ocurre una peregrina idea. Publicó un aviso en el diario La Nación, cuyo corresponsal era Félix Romero solicitando un socio.

Apareció a los pocos días en el tren que había comenzado a llegar a la localidad desde mediados del año 1908, un joven muy trajeado, que le dijo que no tenía dinero para invertir, pero que estaba dispuesto a trabajar si lo aceptaba como socio. Ese fue el segundo error de Ludovico.
Ludovico Brudaglio está detrás del cura con sotana y a su lado el mozo

Cuando el año 1909 la Comisión Directiva de la Biblioteca Mitre decide construir un pequeño sepulcro, a instalarse en el terreno del atrio de la Iglesia Católica, le encarga a Brudaglio que confeccione el croquis del mismo. Allí se depositaron durante más de trece años, los restos de los soldados muertos en el Combate de Cochicó, que estaban en el osario del cementerio desde 1.887.

Fue Brudaglio quien pintó en el salón comedor del Hotel "Francés", propiedad de la familia de don Juan Bautista Cazaux, un gran mural con un paisaje. Lamentablemente dicho mural se perdió cuando en la década de 1.980 se produjo la demolición del mencionado establacimiento comercial.

Se casó en Victorica con la joven Teófila Maidana, hija del español Juan Maidana y de Cipriana Donaire, que había llegado desde Junín (Provincia de Buenos Aires), donde había nacido Teófila.

He tenido ocasión de ver en una exposición en la Escuela Nº 7 una fotografía en cuyo cartón estaba el nombre de Ludovico Brudagio como fotógrafo. Es que sus últimos tiempos se dedicaba a pintar retratos y a tomar fotos, dado que el fotógrafo Bernardo Graff había cambiado de domicilio.

Se fue con esos oficios a Realicó, el pueblo fundado al norte del Territorio. Posteriormente ingresó a la Escuela Normal de Santa Rosa, donde se recibió de maestro, con cuyo título se instaló en General Pico. Allí además de ejercer su cargo de maestro el año 1915 publicó un Álbum con la historia de la primera década de ese pueblo y otros del Departamento.

Fuentes
Fototeca Bernardo Graff

miércoles, 17 de julio de 2019

Cenizas volcánicas caen en la Pampa Central y San Luis, en 1932

Desde la media tarde, casi anocheciendo del día domingo 10 de abril del año 1.932, ella comenzó a caer despacio y silenciosamente. Había sido un día otoñal algo caluroso. El aire estaba enrarecido, se olfateaba algo que no se sabía bien que era. El cielo se había nublado y oscurecido antes del tiempo normal.

En el año 1.923, todos los habitantes del campo y de los pueblos de la zona del noroeste de la Pampa Central y el sur de San Luis habían sido testigos de una Gran nevada, que fue excepcional. A consecuencia de la cual murieron muchos animales, solían recordar los hijos y nietos de aquellos pioneros de la ganadería y la explotación forestal de la región del noroeste, que los pastos quedaron tapados muchos días.

Periódicamente la zona era también azotada por los incendios rurales, que no era fácil sofocar, dado la cantidad de materia orgánica que había en el bosque del caldenar, que favorecía la propagación de las llamas del fuego, dado que son plantas resinosas como el caldén, algarrobo, chañar, molle y otros.
Los animales de la fauna silvestre cavan sus cuevas y expulsan la ceniza volcánica a la superficie. Foto del autor julio de 2.019

Pero esta vez no había olor a humo, ni se veían llamas cercanas, era otro fenómeno, algo raro para la región. A veces parecía que la tierra temblaba y en otros momentos, se escuchaban como truenos lejanos.

Los primeros que se encontraron con ella, esa visita intrusa y molesta, fueron los que salían a trabajar de madrugada, como los lecheros, los arrieros, los panaderos, los ferroviarios y otros. Había un profundo olor a azufre que se metía en la pituitaria.

Los animales estaban inquietos, las ovejas, los caballos, los perros, los gatos, las vacas y los animales silvestres, que con su instinto, se dieron cuenta, antes que sus amos, que lo que estaba sucediendo era algo inusual. No era el viento zonda, tampoco el pampero. El viento estaba del Oeste y soplaba en dirección este.

Ese domingo pasó y el sol no apareció, había que utilizar velas, lámparas, faroles, candiles, todo lo que hubiese a mano, tanto dentro de los ambientes como fuera de los mismos, porque la que reinaba era la oscuridad. Ese polvo se metía en los motores de los vehículos, los tractores y todo tipo de motores, en los ojos y nariz de las personas y animales produciendo irritación y molestias severas, sobre todo a quienes tenían problemas respiratorios o estaban enfermos de los pulmones.

La invasora, también afectó la llegada del Ferrocarril del Oeste, dado que había tapado las vías. General Pico había sido una de las poblaciones donde se depositó sobre las calles y techos de los inmuebles gran cantidad de ceniza poniendo en riesgo la vida de las personas. Hubo que limpiar los techos por el riesgo de derrumbe y se fue sacando de los patios y jardines de las viviendas hacia la calle. La Municipalidad puso a los empleados municipales con carretillas, palas para trasladar al centro de la calle las cenizas.
El peludo, la vizcacha y otros animales que viven en cuevas acumulan a flor de tierra los vestigios de la presencia de la ceniza volcánica, caída en estos campos hace más de 87 años. Imagen del autor de julio del 2.019.

Juana Collado, la hija del lechero Juan Collado, español, que tenía su chacra entre Victorica y Telén, se levantó a la hora que usualmente lo hacía para ordeñar las vacas, mientras su padre realizaba los preparativos para cargar los tarros en el sulky y llevarla a ella al Colegio "María Auxiliadora" de Victorica, donde era alumna.

Era lunes, oscuro todavía, pero se dio cuenta que en el lomo de las vacas había algo. Los animales estaban molestos, se sacudían y movían la cola que complicaba la operación del ordeñe. Fue a darle la noticia a su padre y tomar el desayuno que preparaba su madre.

Don Juan fue al corral y revisó las vacas, cuando volvió el resto de sus hijos menores que habían escuchado torear a los perros y las idas y venidas de su padre, madre y los demás niños gritaron contentos: "que lindo está nevando". Pero cuando su padre se pasó la mano por sus hombros para limpiarse lo que se había depositado sobre su espalda, no era nieve, sino un polvo seco, parecido al de fregar las ollas.
Cacho Leonardi, nieto de Bartolo, extrayendo cenizas volcánicas que llegaron el año 1.932, sobre las que los ventarrones depositaron tierra, sobre la cual nació pasto puna y otras hierbas, resembradas por el vacuno que se impuso a partir de la década de 1.930. 

Don Juan terminó de cargar el carro y partió rumbo a Victorica, a pesar de ser de noche. La novedad era que el sol no había aparecido y estaba oscuro como a la medianoche del día anterior, a pesar que el reloj marcaba más de las 7 horas. Don Juan miró el reloj de pared y consultó su reloj pulsera y los dos concordaban.

Cuando llegó a Victorica lo primero que hizo fue llevar su hija al Colegio, ahí conversó con las monjitas que estaban muy asustadas, porque, siendo la hora que era, el sol no se había asomado. Además ese penetrante olor a azufre se colaba en los ambientes. Por otra parte en el tanque de agua y en la quinta alcanzaban a vislumbrar con las velas que había algo parecido a la harina, que todavía continuaba cayendo.

Las monjitas mandaron a sus alumnas que compraran velas porque iban a rezar  y realizar ofrendas, para pedirle al Señor Jesucristo y a la Virgen María Auxiliadora, para que no se terminara el mundo como decía la Biblia. Jesucristo dijo: “Y estas buenas nuevas del reino se predicarán en toda la tierra habitada para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin” (Mateo 24:14). Esta predicación es una muestra de la justicia y la misericordia de Jehová, y forma parte de la señal que identificaría el fin, que también incluye guerras por todo el mundo, terremotos, hambre y enfermedades (Mateo 24:3; Lucas 21:10, 11)

Ahí pueden observar la franja de cenizas acumulada que supera los cincuenta centímetros, sepultada por la arena acumulada durante 87 años, sobre la que creció el pasto nativo y el renoval del fachinal que invadió estos campos después de la tala del caldén durante las dos Guerras Mundiales.

Don Bartolo Leonardi, era italiano, fue soldado en la Primera Guerra Mundial que se desarrolló en Europa. Contaba entonces con 50 años aproximadamente, venía de un país donde los volcanes habían producido catástrofes muy grandes, quería convencer a sus hijos y los peones que eso no era el fin del mundo. En el rancho había una mezcla étnica con distintas experiencias culturales. Cinco italianos de la familia Leonardi, varios criollos, entre los que, algunos eran oriundos de San Luis, otros de Mendoza y también de Córdoba y varios paisanos que eran descendientes de aborígenes que tenían los recuerdos de sus ancestros, algunos venidos de la precordillera. Se necesitaba mucha gente para manejar esa buena majada de ovejas en esa importante extensión de campo, con escasa agua y para colmo no de buena calidad.

La ceniza provenía del volcán Quizapu, que del lado de Chile está en la Comuna de San Clemente en la Región del Maule y de Argentina en el Departamento Malargüe (Mendoza). Aproximadamente a las 10 de la mañana de aquel domingo se comenzaron a escuchar estruendos, luego fueron los sismos, y hacia la cordillera se veían lenguas de fuego.

Según el diario Los Andes, a las 13 horas  ya había comenzado la erupción. A las 17 horas la lluvia de cenizas cubrió la calle con un manto de aproximadamente 30 centímetros. Los cálculos aproximados es que la caída fue de alrededor de 250.000 toneladas. El día 13 la nube de ceniza llegó a Buenos Aires impulsada por el viento. A las 13 horas del día martes la lluvia de cenizas se detuvo en Malargüe.

Lo demás lo hizo el viento que transportó la enorme cantidad de cenizas en suspensión, depositándola gradualmente en Mendoza, el Territorio Nacional de la Pampa Central, Provincia de San Luis y terminando en la provincia de Buenos Aires y finalmente el Uruguay y sur del Brasil.

Han pasado ochenta y siete años los abuelos y bisabuelos que vivieron de niños aquella experiencia le contaron a sus nietos y bisnietos y ellos llevaron esos testimonios a las clases de las Escuelas Secundarias de General Pico, donde la  profesora Irma Zanardi de Rivera, dialogó con sus alumnos y posteriormente utilizó en la edición de su libro "La caída de ceniza en La Pampa", editado el año 1.990.




martes, 9 de julio de 2019

Toay (La Pampa) cumple 125 años

Toay, fue creado por su fundador el año 1894, dos después que Tomás Mason diera por fundado la Santa Rosa de Toay. Es que don Benito Villanueva, era Abogado y político que militó dentro del Partido Autonomista Nacional (PAN), que había nacido en la provincia de Mendoza. Provincia en la que es electo Diputado Nacional por primera vez en las elecciones del año 1890, cuando todavía el régimen conservador no había sido vencido por la Unión Cívica.

Villanueva se traslada a la provincia de Buenos Aires donde compra campo y se dedica a importar ganado de raza con cuya actividad ganará mucho dinero. Primero se afinca en Vedia y después compra más campo en la zona de Ingeniero Maschwitz, adquiriendo la Estancia "El Talar de Pacheco".

"La familia portuguesa de los López Camelo, oriundos de Oporto, fueron los que compraron estas tierras, que llegaban hasta Luján, a los descendientes de los beneficiados por Garay. Fue una familia muy poderosa; entre los descendientes de López Camelo y de su tercera esposa, una Barragán Saavedra, hubo alcaldes, alféreces y prelados; durante la colonia era una familia rica y poderosa; cuando vino la trágica división entre unitarios y federales, los López Camelo, fervientes unitarios, fueron perseguidos por los federales, perdieron parte de sus bienes y otros fueron vendidos, algunos de ellos al General Ángel Pacheco. La primera de estas compras fue en 1827 y en total llegaron a aproximadamente 7000 hectáreas que conformaron la estancia ”El Talar”

El año 1.894 es reelecto como Diputado Nacional en Mendoza y eso lo decide avanzar en la disputa en la Gobernación del Territorio Nacional de la Pampa Central, por la capital del mismo. Esa decisión es la que lleva a su socio el escoces Juan Guillermo Brown a dar comienzo a las mensuras  y el avance con las construcciones. Las que se aceleran cuando Villanueva consigue un decreto nacional que establecía  que Toay sería la nueva Capital.
El año 1.897 llega a Toay el primer tren de la Empresa Ferrocarril del Sur, que había partido de la estación de Bahía Blanca, provincia de Buenos Aires, con un proyecto futuro de proseguir esta línea hasta alcanzar Río Cuarto (Córdoba), otra línea proyectada tendría como punto de llegada Villa Mercedes (San Luis), pasando previamente por Victorica.

El año 1.883 el Coronel Ernesto Rodríguez, inaugura el Fortín Toay, en cuyas cercanías desde unos años antes ya estaba asentado con un Boliche de campo el catalán Joaquín Llorens.

Todo viene viento en popa, dado que unos pocos meses después que llegara el primer ferrocarril, llega la línea del Ferrocarril del Oeste, que había partido de la Estación 11 de Septiembre en Buenos Aires, con lo cual las tierras adquieren mucho más valor. Pero la disputa por la Capital que involucraba a General Acha, Santa Rosa, administrada por Tomás Mason se profundizó.

Esta estación fue desactivada el 15 de diciembre de 1.936 en que dejaron de correr los trenes y el año 1.946, de nacionalización de los ferrocarriles la misma fue totalmente desmantelada, quedando solo un edificio que era una vivienda.
En una carta del señor Brown a Villanueva, fechada el 18 de octubre del año 1.895, el primero expresa: "Pueblo: pongo en conocimiento de Ud. el adelanto que va llevando el pueblo aún considerando los tropiezos que está pasando, cuenta ya con dos casas fuertes de negocios, dos panaderías, un hotel con comodidad para 25 personas, zapatería, fábrica de galletitas, dos carpinterías, una pinturería."

Y prosigue la descripción de los adelantos del pueblo "Hoy he hecho un trato para la instalación de un molino y aserradero a vapor, hay 2.500 hectáreas en chacras todas alambradas, 63 casas y poblaciones en el pueblo y dentro su ejido todas habitadas con familias, la plaza está alambrada y sembrada con alfalfa en su centro hay una gran pirámide levantada por el pueblo, hay más de un millón de ladrillos en el pueblo, de manera que para que el éxito sea perfecto no se precisa más que venga el ferrocarril".

Primero fue dejado sin efecto el decreto que beneficiaba a Toay y posteriormente y a partir de 1904 Santa Rosa será designada la nueva capital para fastidio de los habitantes de General Acha que incluso se opusieron tenazmente al traslado de las oficinas de la Justicia.

El 1º de marzo del año 1.897 comenzó a funcionar la Escuela a la que el Consejo Nacional de Educación le había asignado el número 5, que se inauguró en un salón propiedad de la señora Micaela García, hasta que el 8 de septiembre de 1.912 ocupó el edificio actual, que se había construido dentro del plan de Escuelas del Centenario del Nacimiento de Domingo Faustino Sarmiento el año 1.911.
El Obispo Juan Cagliero, arribó el 4 de noviembre del año 1897 para bendecir la colocación de la piedra fundamental de lo que sería más adelante el templo de la Iglesia Católica. En ese acto el fundador del pueblo donó el terreno más dos mil ladrillos. El año 1902 se alquiló un salón donde se rezaba misa ante la imagen de María Auxiliadora que había sido elegida patrona.

El año 1905 los italianos que han terminado de techar el salón lo prestan para que allí se celebren los oficios religiosos

Las obras del edificio se terminaron el año 1915, realizándose la primera peregrinación a la Virgen. Peregrinación que eran organizadas por las Hermanas de María Auxiliadora de Santa Rosa. El diario La Capital publica una nota destacando elogiosamente que la peregrinación del año 1.917 ha sido grandiosa y que "Toay queda como nuestro Luján en La Pampa".
Las comunicaciones y medios de transporte se iban solucionando de a poco. Antes que llegase el ferrocarril don Benito Villanueva le escribía al fundador Juan Brown advirtiéndole de algo absolutamente importante: "Como la edificación progresa y las necesidades aumentan, es absolutamente necesario nombrar el encargado por el correo; propongo para ese puesto a Inocencio Rebollo, presentado  y garantizado por el señor Llorens"

En aquellos años pasaban por Toay el servicio de galeras de Vallee que hacían el trayecto desde Trenque Lauquen y el otro servicio que venía de Victorica y conectaba con Villa Mercedes (San Luis). El 24 de julio de 1896 pasa por primera vez la galera que provenía desde General Acha.

En la carta que hemos mencionado más arriba dirigió Brown a Villanueva hay un párrafo dedicado al Ferrocarril del Oeste: "se están practicando ya los estudios para la línea de Trenque Lauquen a Toay. Sería bueno que Ud. vea al Sr. Robert, como me ha dicho, para mostrarle los adelantos que hay, las ventajas que Toay ofrece al ferrocarril, tanto para los montes como para su gran ejido, creo que no habrá dificultades en cruzar las chacras ya vendidas. Asegura Mason a todos que el ferrocarril va a quedar en Santa Rosa."

Como se desprende de la lectura del párrafo precedente Brown insiste ante Villanueva para que haga valer sus vinculaciones y advierta a los administradores del Ferrocarril del Oeste, de las picardías que está haciendo Mason el fundador de Santa Rosa, para retener colonos en sus chacras y campo.

Doña Ursula Diez viuda de Prado recordó el año 1.969 entre el cronista de la Capital, "las romerías españolas realizadas en Toay y organizadas por la Sociedad Española, que fueron famosas en aquellos años. Todo Toay y su zona estaba de fiesta y aquellas romerías contaban con gente de distintos lugares que vivían aquellas jornadas que solían durar tres o cuatro días y que eran animadas por excelentes conjuntos de gaiteros".

Generalmente las Romerías se hacían en la plaza, aunque algunos recordaron que una muy grande se llevó a cabo en el Barrio del Sur, abajo de un caldenar. Algunos memoriosos dicen que para las Romerías venían Bandas de Buenos Aires las que recorrían las calles tocando y los pibes por detrás, las mismas duraban tres o cuatro días. Otros recordaban las retretas por las tardes antes de la entrada del sol.Que en la plaza se instalaban kioscos donde jugaban a la ruleta chica y a la grande, para llamar la atención de la gente se ponía un lindo premio, los papelitos chiquitos costaban veinte centavos.

Además se instalaban carpas con lugares para beber y comer. También se bailaba cerca de un hermoso aromo. Por lo general los bailes terminaban a las dos de la mañana. Una vecina recordó en el Álbum del Centenario que: "Los catálogos de las grandes tiendas de Buenos Aires Harrods, Cath y Chaves, Tiend San Juan, Casa Méjico, llegaban a los clientes del interior dos veces por año anticipando todo lo que se podía necesitar en el verano y en el invierno. Estudiábamos al detalle los catálogos de verano para elegir lo que usaríamos en las Romerías. Mandábamos las medidas de las ropa, para el calzado pasábamos un lápiz por el contorno de los pies como se indicaba en las instrucciones para pedidos del interior y para los sombreros el contorno de la cabeza. Hacíamos el pedido por carta y a los ocho días llegaba la encomienda a casa y todo nos quedaba perfecto. !Milagro de eficiencia y rapidez del Correo, el Ferrocarril y los Negocios de entonces!".

Algunos antiguos pobladores recordaban las Romerías Españolas y la Banda de música que dirigía don César Tamborini, que la llamaban "La Banda de la familia" porque en ella actuaban sus hijos, Gamba, Barancelli, Binaghi, Aguirre y los hermanos Antoci, italianos o descendientes de italianos.. Los impulsores de la Sociedad Española fueron don Luciano Cuevas, Tadeo Gutierrez y Emilio González entre otros.
Don Aniceto Prado, se asoció con Iglesias para construir el Hotel al que bautizaron "La Amistad", fue  el primer Hotel con que contó el pueblo. Llegó al pueblo trabajando en la construcción  de las vías del Ferrocarril del Sud. Luego se desvinculó y comenzó con su emprendimiento, situado enfrente mismo de donde estaba la hermosa estación que fuera cerrada y luego desmantelada en la década de 1.940.

Estaba casado con Ursula Diez, que llegó a Toay el año 1904. La zona sur de Toay donde estaba la estación que era muy similar a la de Bahía Blanca, tenía grandes perspectivas de desarrollo, porque el Ferrocarril tenía proyectado la prolongación de las vías hasta alcanzar San Rafael (Mendoza), pasando por Victorica, pero este como otros proyectos fueron descartados luego del comienzo de la Primera Guerra Mundial el año 1.914.

El año 1.930 con el comienzo de los efectos negativos de la crisis mundial, sumados a los propios problemas ambientales del inicio de la década conocida como la de "los años malos", el Hotel se cierra definitivamente.
Hasta el año 1954 funcionó allí la Escuela Nº 62, en que se trasladó a su edificio. Posteriormente el local fue adquirido por un particular que procedió a demolerlo, perdiéndose un edificio de la historia arquitectócia y del patromonio cultural.
En esta fotografía se observa la rotonda con distintos elementos construídos para recordar el primer Centenario. Se comenzó el año 1994 pero recién se terminó el año 1.995.

Bibliografía consultada
"Libro de Oro del Centenario. Toay - La Pampa 1894 - 1994" Editado por la Comisión de Cultura del Primer Centenario
"La Capital" diario editado en Santa Rosa el día miércoles 9 de julio de 1969.
"Una excursión al Toay antiguo. Parte II: Vigne, Pedro Eugenio, editado por Editorial Extra, Santa Rosa, abril de 1.999


miércoles, 3 de julio de 2019

Ricardo Di Dio, locutor de Victorica (La Pampa)

Don Miguel Di Dio, fue un italiano que llegó a Victorica, el primer pueblo del antiguo Territorio Nacional de la Pampa Central a fines del siglo XIX. Se dedicó al trabajo de alambrador, dado que por esos años era el conchabo que más abundaba en la amplia región del noroeste pampeano.

El año 1.896 ya habitaba con su esposa Teresa Papaleo, hija de una familia de italianos ya residentes en Victorica, en el Barrio que años después el santiagueño Pedro Telmo Lobo bautizó como "El Barrio Latino", porque precisamente en el mismo se habían afincado varias familias de ese país europeo. Incluso el año 1.904 se inauguró en el mismo, el edificio de la sede de la Sociedad de Socorros Mutuos "Umberto Primo".

De ese tronco de los Didio uno de sus hijos fue bautizado con el nombre de Nicola o Nicolás, quien se casó posteriormente con Juana Casenave. A don Nicola lo conocimos y lo tratamos allá por la década de 1.950, cuando él atendía el Hotel, frente a la plaza, enfrente de la Municipalidad, con su familia. Solía asistir al Club Social después que terminaba su tarea en el Hotel.

Dicha familia estaba formada por Nicola, doña Juana y tres hijos varones. Juan Carlos, Ricardo y Oscar el más pequeño, quien sería uno de los desaparecidos pampeanos el año 1977 en épocas de la última dictadura militar en la República Argentina.
Ricardo al lado de una tía, le sigue Negrita Aulestiarte, doña Juana que sostiene al niño Oscar y a su lado su padre don Nicolás.

Ricardo luego que egresó de la escuela primaria ingresó a la Escuela de Agricultura y Ganadería de la Nación de Victorica. En ésa época el director era el Ingeniero Juan Carlos Lassalle. Se puso de novio con Nélida "Negrita" Aulestiarte, para toda la vida, quien fue su gran compañera.´

Ricardo era un joven inquieto, con ganas de hacer cosas por su Victorica natal. Se calzó la camiseta del Club Cochicó. Ese Club que llegó a presidir y al que le dedicó muchos años de esfuerzo de su vida. Era el Club en cuyo equipo habían formado parte en los años iniciales de la década de 1.920 tres de sus tios: Juan, Miguel y Domingo.

A el se le inflamaba el pecho de orgullo al recordarlo cada vez que podía desde el micrófono dentro y fuera del salón de la institución de la calle General San Martín (actual Nº 15).
Y lo hacía con esa voz potente, clara y cargada de emoción que había cultivado desde la "Propaladora Victorica", que instaló en una pequeña sala del Hotel "El Cóndor".

No asistió a ninguna Academia ni Escuela de Locutores, pero era un excelente Locutor por el oficio y el entusiasmo que le ponía en cada ocasión. A veces improvisaba y de su mente y su corazón le salía una catarata de adjetivos, que no cesaba hasta que el público no arrancaba con los aplausos. Compró discos, después cassete, luego adquirió un grabador, después puso las vocinas en una camioneta y salió con la propaladora móvil.

Lo contrataban no sólo en el pueblo, sino para todas las fiestas, actos o acontecimientos en los pueblos vecinos también. Se había convertido en un gran Animador Cultural. Él siempre recordaba, cuando alguien lo felicitaba por su desempeño que el responsable de ese oficio que amaba, fue el Ingeniero Lassalle, porque en una fiesta de la Escuela le dijo que él debía ser el encargado de hablar cada vez que hubiese un acto..

Murió imprevistamente un fin de enero del año 2.013, al otro día tenía que subirse al escenario para ser el Locutor inconfundible de la Fiesta de la Ganadería. Hoy es el Día del Locutor, por eso lo estamos evocando, porque muchas noches, en alguna fiesta o acontecimiento alguien suele decir "acá hace falta Ricardo".

jueves, 20 de junio de 2019

Chacharramendi, provincia de La Pampa

El pueblo denominado Chacharramendi, está ubicado dentro del Departamento Utracán, de la provincia de La Pampa, en la República Argentina. Se puede acceder al mismo tomando la antigua ruta nacional Nº 143, viniendo desde General Acha, la primera capital del entonces Territorio Nacional de la Pampa Central.

El nombre fue elegido por el inmigrante vasco Fernando Seijó cuando el año 1901 decidió abrir su boliche de campo en ese lugar, que se encuentra a 287 metros sobre el nivel del mar. En esos años estaban llegando al territorio muchos criadores de ovejas, que eran desplazados desde la provincia de Buenos Aires.

De tal forma que la explotación al principio fue preponderantamente la crianza de ovejas, dado que la lana tenía buenos precios internacionales. Como el trabajo iba en aumento Seijó, mando venir desde España a José Feito que fue su empleado por muchos años y quien a la muerte de su padrino fue el comprador del negocio.

Don Seijó fue propietario de aproximadamente 40.000 hectáreas de campo, algunos adquiridos en sociedad con el señor Michel Ardohain. Que además de productor agropecuario se había convertido además en barraquero, dado que adquiría lanas, cueros y cerdas a los pequeños productores de la amplia zona. Los que eran entregados a casas acopiadoras de General Acha o enviados directamente a los comerciantes del mercado concentrador de Avellaneda con destino a la exportación.
Don José Feito se casó el año 1.927 con la hija de Manuel Salanueva, el dueño de la Galera entre Carhué y General Acha, llamada Eva Salanueva. Allí trabajaron como Tenedor de Libros, Angel Santos, Etelberto Díaz, Omar Martínez Almudevar, Rubén Sierra, Esteban Agustoni, (Juez de Paz) y Juan Larrañaga, entre otros.

Con el tiempo el lugar se complementó con cuatro habitaciones para alquilar a los viajeros, transformándose en una posada, dado que también se ofrecía el servicio de restaurante para los inquilinos. La actividad comercial y la buena administración, conjugado a los años buenos posibilitaron que Feito fuese incrementando su capital. Eso le permitió comprar cinco establecimientos: el "Cerro Azul"; "El Condominio"; ubicado a ocho leguas al noroeste de Chacharramendi; "Colonia Lía", en cercanías de General Acha; "La Chita", una legua de campo de la estancia con ese nombre que perteneciera a don Ramón Sarasola. El quinto es el que los herederos donaron a la provincia de La Pampa el lugar donde estaba el Salón de Ventas, el escritorio, parte de los dormitorios y el comedor de la casa.
Dentro de las Instituciones Públicas del lugar podemos mencionar en primer lugar la escuela que se creó a los efectos de dar posibilidades de educación a los hijos de la familias que vivían dentro del núcleo urbano y en los puestos cercanos al pueblo. Antes que la escuela se instaló el Juzgado de Paz y Registro Civil y además la Estafeta u Oficina del Correo, entes estos dos últimos que funcionaban dentro de las instalaciones del mismo Almacén de Ramos Generales.

El año 1.992 lo que fuera el Almacén de Feito, a la que algunos se refieren como la "Pulpería", fue declarada Patrimonio Histórico de la provincia de La Pampa, a la que se le hizo un proceso de restauración y una puesta en valor de los bienes muebles que existían dentro de la misma.

Desde Chacharramendi el Estado Provincial construyó la ruta provincial Nº 20 que la une con La Reforma y con 25 de Mayo, la ciudad que está en la ribera del río Colorado. Por Chacharramendi pasaba también la Mensajería que iba desde General Acha hasta Limay Mahuida.
Según cuentan los viejos pobladores que conocieron aquellas épocas de la travesía, del cuatrerismo y el bandolerismo en la región del oeste, por allí anduvo entre otros el Juan Bautista Vairoleto. Por eso es que aún hoy se pueden observar entre las paredes de chapa una antiguas troneras que habían construído los dueños para poder apoyar allí el caño de los Winchester para enfrentar el ataque de los maleantes.

La señora Elbira Mora de Ratto ha dejado su testimonio basado en sus recuerdos de haber vivido en un campo de la zona: "Juan Mora, mi papá llegó en 1923 a trabajar con las ovejas en el oeste. La esquila se realizaba en los meses de marzo/abril y después en octubre/noviembre, mientras que en otras provincias es una vez al año." Es decir que había dos esquilas anuales, lo que obviamente requería más mano de obra.
"Nosotros en el campo llegamos a tener 5.000 lanares y una máquina esquiladora alrededor de 1956, pero anteriormente se esquilaba a tijera."

Digamos de paso que los mejores esquiladores eran los descendientes de aborígenes que habían quedado viviendo en esos campos. "Con la máquina se esquilaba lo  nuestro y hasta 2.000 o 3.000 ovejas de los vecinos", dice doña Elbira y nos ha dejado este párrafo final "En la Pampa se trabajó con ovejas hasta la década del 50. Después se fue cambiando por la vaca ya que la oveja dejó de ser rentable y no valía la pena esquilarla y mantenerla libre de sarna, por los gastos. También contribuyeron (al cese de esta tarea) plagas como zorros y pumas y los años malos para que la oveja se vaya terminando".

Fue por eso mismo que General Acha comenzó con su Fiesta Provincial de la lana en la década de 1.960, pero a mediados de 1.970 la había sustituido por la "Fiesta del Ternero". Digamos por último que el otro factor que contribuyó a la caída de la explotación del lanar fue la baja de los precios internacionales, al aparecer el nylon que fue sustituyendo la lana de a poco.
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