domingo, 14 de abril de 2019

La Holanda, centenario de la Casa campestre


Ortiz Echague “El Santo de los montes”

La Pampa tiene, en medio del caldenal, en el noroeste, en el Atelier que lleva su nombre, parte de la profusa obra del distinguido Ortiz Echague, pintor premiado de nivel internacional y la casa centenaria donde vivió.

La familia Smidt.
El holandés Federico Smidt, miembro del núcleo de los fundadores del Banco Holandés en Argentina,
adquiere el año 1.897 nueve leguas de tierras situadas en la denominada Gobernación de la Pampa
Central. Eran parte de las que el Gobierno del Estado Nacional Argentino había utilizado como garantía,
de los títulos emitidos para financiar la denominada “Conquista del Desierto”. Tenía la corazonada de
haber realizado una buena inversión para el dinero que, por herencia, había recibido su esposa Enriqueta
Reineke. Fueron adquiridas a Rafael Hernández, agrimensor, hermano de José, el creador del Poema Nacional Martín Fierro. El mayor atractivo, era que por allí pasaría el futuro ferrocarril, que desde Winifreda uniría General Acha, que finalmente no se construyó.

Los primeros años, el campo fue arrendado a la joven familia española Altube, criador de ovejas. En
1917 Smidt decide explotar directamente el predio, dándole el nombre “La Holanda”, haciendo construir
alambrados, corrales y potreros e instalando molinos con tanque australiano. El cargo de mayordomo fue
desempeñado después por el joven noruego Ole Knudtsen, durante ocho años.

Ortiz Echague el niño precoz.
Antonio Ortiz Echague, nacido el 15 de octubre del año 1.883 en Guadalajara (España), tercer hijo, de
siete, del matrimonio formado por Antonio Ortiz, militar granadino y Dolores Echagüe, alavesa, fue un
pintor español, premiado tempranamente a los veinte años, por el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Se
casó con Elizabeth Smidt, hija única de la familia Smidt-Reineke en enero del año 1919. Su primer viaje
a la Argentina lo realizó en 1913 donde pinta retratos a personalidades en Buenos Aires, entre ellos a
Jorge Newbery, Ricardo Güiraldes, y a Enrique Larreta, entre otros.
Ortiz Echagüe, de sombrero blanco, y Elizabeth de pantalones, junto con amigos, en la puerta de acceso al jardín de la casa, que se observa detrás.

Su suegra Nonnie Reineke, viuda de Smidt, primer Cónsul Holandés en Argentina, había hecho
construir en el campo una casa, edificada por el italiano Luigi Cesanelli de Victorica. En el frontispicio
aún se puede leer la inscripción que dice “Carmen de Granada 1919”.

Es que su hija Carmen nace precisamente en Granada, España, quien será la modelo del artista durante
muchos años. Se casó con Jorge Belcher (1948), pampeano nacido en Mauricio Mayer en 1912, quien
estudió en Australia y posteriormente se radicó en Inglaterra, de donde regresó a Argentina en 1938. De
dicho matrimonio nacieron cinco hijos.

De 1923 a 1925 Antonio y Elizabeth viven en Argentina, pasando largas temporadas en el campo.
Cuando se produce la gran nevada del año 1923 ellos están en la casa con su pequeña hija, han llegado a
la estación del Ferrocarril Oeste de Victorica y de allí han tomado la mensajería. Antonio descansa, pero
pinta a los miembros de su familia, en los alrededores de la casa, con cuyas obras organizará una
exposición en Madrid.
En dicha ciudad el año 1927 nace su hijo, que es bautizado con el nombre de su abuelo Federico, quien
será más reacio para prestarse como modelo del retratista.
Instalación definitiva en la estancia.
Los Ortiz Echague se instalan definitivamente en la casa de “La Holanda” el año 1933, transformando
la misma en el hogar, donde vivieron los años más felices de sus vidas. El artista ansiaba descansar de su
intensa actividad, darles a sus hijos un lugar para vivir su juventud, pero además quería salir de España,
dado que sus ideas monárquicas, no comulgaban con el régimen instalado en 1931, que sustituyera a
Alfonzo XIII, a quien había retratado en Madrid el año 1912.

El año de su instalación definitiva en la casa del campo, en la zona de Loventuel se registra 450 mms de
lluvias. Pero el año 1934 las precipitaciones en la zona sobrepasan los 780 milímetros con un registro
máximo de 819 mms. No obstante a partir del año 1935 comienza la época más crítica, denominada los
“años malos”. El peor de todos, fue el año 1937, dado que las precipitaciones en la zona cercana fueron
de tan solo 183 mms.

Además de las intensas sequías, hubo vientos muy fuertes, que volaron la capa fértil de los suelos y
formaron nuevos medanales. Por si eso fuera poco, también la langosta devastaba los cultivos, los brotes
de las plantas y los arbustos. Asimismo las tormentas eléctricas, sin descarga de precipitaciones,
ocasionaron incendios de miles de hectáreas en la zona. Y además, los precios de la lana en el mercado
internacional se habían desplomado y para colmo en 1939 da comienzo a la Segunda Guerra Mundial.

El Atelier del caldenar.
El año 1936 Antonio, luego de tres años de aprendizaje de las tareas rurales, hace construir el resguardo
necesario para su pinacoteca en un lugar retirado de la casa familiar, rodeado de grandes caldenes, sitio
que eligió junto con su amada Elizabeth. El edificio del atelier original, lo levanta el italiano Luigi
Cesanelli, quien en agradecimiento a la recomendación de su empresa para la familia holandesa
Blijdenstein, se niega a recibir compensación alguna. Este holandés era amigo de la infancia de la señora
Reineke, quien lo entusiasma para que adquiera tierras,. Tomando el consejo de su amiga, él compra el
campo lindero, al que bautiza “Las Vertientes”, donde hace levantar su estancia también con el italiano
Cesanelli, en la que éste trabajó durante dos años.
El hombre calvo camisa blanca es Luis Cesanelli compartiendo, con todo el personal que trabajó en la construcción de la casa, el tradicional asado al terminar el techo.

El empresario constructor vivía en Victorica, había creado la empresa con otro italiano, Carmelo
Lamónica, compartiendo herramientas, andamios y aparejos. Ambos habían llegado en 1908,
contratados para el Ferrocarril del Oeste, construyendo los terraplenes de los galpones, las estaciones y
las casas para el personal.

Los ladrillos con los que se construye la casa son cortados en la misma estancia, pero los que se usan en
el Atelier provienen de la hornalla de “Las Vertientes”. La nobleza de los materiales y la responsabilidad
de Cesanelli y sus albañiles, le brindan la satisfacción del lugar. Cesanelli le obsequia al pintor el
esfuerzo de su trabajo y su gente y este devuelve atenciones brindándoles deliciosos asados de cordero
de su estancia.

Antonio pintó muy escasas obras, en esta etapa pampeana, porque dedicó su tiempo a preparar las
exposiciones nacionales e internacionales: Galería Van Riel en Buenos aires 1939 y Exposición en el
Carnegie Institute de Pittsburg (USA) 1940. De los dibujos o pinturas, salvo las de su propia familia,
son casi todos de descendientes de aborígenes. Son típicos paisanos con ropa de trabajo o con elementos
que utilizaban los peones, hacheros y esquiladores que contrataba para tareas en el establecimiento.
Ejemplo de ello es el titulado “Chico con rebenque” de 1939.

El artista, convertido en productor agropecuario y cazador, fallece el 8 de enero de 1942 en Buenos
Aires. Las cenizas de su cuerpo cremado, a su pedido, fueron aventadas al pampero en los alrededores
del atelier.

El hijo de Antonio y Elisabeth.
Federico Ortiz Echagüe, el hijo de Antonio y Elizabeth fue el administrador del campo a partir de 1957. Fue presidente del Club Carro Quemado y además Juez de Paz de la misma localidad. Asumió posteriormente la Intendencia del mencionado pueblo desde el año 1962 hasta marzo de 1964 y desde 1966 a 1973. Fue en esos años que lo conocí cuando íbamos a los bailes con nuestra barra de amigos estudiantes. Asimismo integró la Comisión de la Sociedad Rural de La Pampa y el Directorio de Vialidad Provincial.

Se casó con Alejandra Elisa Ferrari de Toay. Quien ejerció como maestra y después llegó al cargo de
Directora de la escuela 156 de Carro Quemado y posteriormente ascendió al cargo de Coordinadora en
el que se jubiló. El año 1999 recibió por su labor en la docencia el “Premio Testimonio” del gobierno de
La Pampa. En homenaje a su tarea en la Escuela durante treinta y un años, y al cumplirse el 80 aniversario de la creación de la misma, se le impuso su nombre al establecimiento educacional.

Fue la tercera mujer que custodió y ejerció la administración de la casa que cumple su primer centenario.
Del matrimonio Ortiz Echagüe-Ferrari, descienden seis hijos, - Patricia, Jorge, Carmen, Federico, Jana y Fernando, que son los continuadores de la preservación y difusión de la obra del gran pintor, quien solía expresar en vida: “Tengo dos amores: la pintura y el campo”.
Luis Cesanelli de sombrero junto al peón, en el sulky con el que se trasladaba desde Victorica al lugar donde realizaba obras en los campos. Detrás el carro para transporte de personal, herramientas y materiales.

Elisabeth, porteña pampeanizada.
De las memorias de Elisabeth extraemos este párrafo escrito en 1961 “Los viejos recordamos los
tiempos del “caballo”. Caballos de andar, para sulky, chatas, carritos, carritos aguateros, y hasta los
grandes carros de enormes ruedas tirados por cantidad de caballos que venían a buscar la lana de
Victorica. Por entre el monte se veía el movimiento de los carros tirados por mulas que apilaban la leña
y la llevaban a las casas para el uso ahí, y la patrona iba a visitar a familias de vecinos a caballo o en
sulky”.

Doña Elizabeth escribió una novela titulada “El Santo de los Montes”, editada en Buenos Aires el año
1973, la que dedicó a la Provincia de La Pampa, la presentó en el salón de la planta alta de la Confitería
“La Capital” de Santa Rosa. En la misma, a pesar de la ficción, es posible reconocer lugares,
circunstancias y acontecimientos, varios de ellos en la estancia. Allí relata la escuela rural que pusieron
en marcha con un matrimonio de maestros ya jubilados, dedicada a los hijos del personal de la estancia y de algunos vecinos.

Había nacido el 7 de abril de 1.897. Cuando se instaló en la vivienda familiar junto a su esposo
e hijos, creyó que no se iba a adaptar, pero tiempo después leyó una máxima japonesa que hizo suya:
“después de tres años, lo más desagradable, se vuelve indispensable”, a partir de allí comenzó a referirse
a su nuevo lugar en el mundo como “Mi Pampa”. Fue la gran custodia en la casa y el Atelier durante 41
años, de la magnífica obra pictórica de su marido. Sus últimos años los vivió refugiada en ese templo,
escuchando música, escribiendo, leyendo y tocando el piano. Recuerdo haberla visto por última vez en
el campo “El Venado” de Pascual García, participando junto a su hijo Federico en una reunión del
Grupo CREA.

Desde esa usina de sueños, probablemente mirando uno de esos hermosos atardeceres del oeste
pampeano, en medio del bosque de caldén, escribió su deseo con respecto al patrimonio artístico de su
esposo: “Es mi anhelo que perdure ahí, en el estudio de la estancia y en un trozo de campo alrededor de
él, el recuerdo del hombre que vivió, trabajó, pensó y gozó de lo que el campo nos puede ofrecer cuando
se nos abre el alma para sus bellezas, que siempre pacientemente esperan a que las descubramos
espiritualmente”.

Y reforzó su sueño premonitorio con otro deseo que se transformó en mandato
familiar: “Y mi anhelo es que se forme allí un centro cultural. Lugares de diversión, parques de
diversiones, casinos, boites, happenings, balnearios, los hay bastantes en nuestra república. Aquello
tiene que ser diferente, más bien como un retiro espiritual, no por esto será un lugar triste y aburrido,
todo lo contrario, porque no hay nada mejor en la vida que la alegría sana”.
Esta porteña, que había viajado por el mundo, llegó a dominar cinco idiomas, publicó cuatro libros en
holandés, adoptó La Pampa, donde vivió más de cincuenta años, como su tierra natal. Era protestante y
había adherido al budismo, falleció el año 1983, su alma descansa en medio de los lugares que tanto
amó.

Hoy la casa centenaria está habitada por algunos de sus once nietos pampeanos y forma parte del
complejo cultural que soñó Elisabeth. El lugar donde está emplazada ha sido declarado Sitio Histórico
Nacional, que alberga la biblioteca y todo el acervo documental y el Museo Antonio Ortiz Echague,
inaugurado el 31 de octubre de 1.998, declarado también Sitio Histórico Provincial.

miércoles, 10 de abril de 2019

Osvaldo Ramón Borthiry "El Gaucho"

Osvaldo Ramón Borthiry, nació en Miguel Cané, provincia de La Pampa, un pueblito pequeño del este, lindando con la provincia de Buenos Aires. Fueron sus padres don Agustín Borthiry y Patrocinio Orden, de cuyo matrimonio nacieron además, Zulema y Julio. Le pusieron los nombres de los abuelos materno y paterno.

Llegó a Victorica junto a su padre y su hermana a regentear una casa de Remates Ferias aproximadamente el año 1.957. Habían alquilado la esquina de lo que era la casa de familia de Doña Valentina Torrens de Carballo. Y almorzaban y cenaban en el ex Hotel "Francés" administrado en aquellos años por la familia Figueroa.

Cuando tenía 19 años su padre trajo un caballo que al comienzo lo solía correr don Juan Arias, un veterano tropero y carrero, hombre de a caballo. Lo puso en un galpón que había al lado de lo Carballo, donde después el tano Luigi Cesanelli levantó el chalet, al lado de lo del gallego Urmente Gil, el verdulero.

El año 1958 don Agustín fue electo Intendente de Victorica. Sus negocios con el Martillero Pedro F. Rosolen de América, provincia de Buenos Aires, marchaban bien. Llegaron en estos primeros años a dar Feria en Victorica, en Telén, en Carro Quemado y en San Luis.

Osvaldo hizo el servicio militar en el regimiento del ejército situado en General Pico, le dieron de baja el mismo día de su cumpleaños, un 16 de octubre. El Día de La Pampa desde 1968 hasta el 2015. Su madre llegó a Victorica después que estuvo terminado el chalet, donde ahí mismo pusieron el escritorio de la firma feriera. Los recuerdo como si fuera hoy, sentados en el hall de entrada, tomando mate o algo fresco en familia o con algún cliente o amigo.

Don Agustín trajo dos caballos más para competir en las cuadreras, que los tenían en corrales que habían improvisado en el terreno contiguo a la casa de la familia de Germán Funes y la casa de Domingo Di Dio, que alquilaba nuestro tío, Luis Anselmo "Tito" Spadini.

En Victorica, por esos años había unos cuantos propietarios de caballos para las cuadreras. Orlando Martín, Serafín Sierra y otros. El más recordado por la fama que tenía era "El Clavel" de don Alberto Enrique Gesualdi, que lo corría Juan Silvera. Era tanta la fama que se decía que nadie le ganaba, no sólo en Victorica, sino en toda La Pampa y algunos aseguraban que hasta era imbatible en la región.

Don Agustín conocía todas las mentas del caballo, pero se atrevió a encarrerar el suyo en un mano a mano, en una distancia de 400 metros, después que consiguió que aceptaran que el jinete de El Clavel llevara diez kilos de contrapeso y le encargó a su hijo que no fuera a decir que él sería el jockey.

Así lo hizo, "El Gaucho" guardó bien el secreto, de tal forma que cuando le preguntaban como era el caballo y quien lo correría el decía que no sabía nada. De ahí nació el apodo "El Zorro", que se lo puso precisamente su vecino Spadini, no solo por su carita flaca y alargada, sino también por sus mañas y poner cara de sonso.

En esa carrera hubo en juego como m$n 500.000,oo de esos billetes de la moneda nacional de curso legal. Se dio mucha usura recordó Osvaldo. quien el día de la carrera apareció sobre el lomo del caballo. Había comenzado a andar entre los pingos desde los 12 años aproximadamente, yendo al campo y después entre los corrales. A los dieciseis ya hizo su primera monta en su pueblo natal, con 50 kilos, era una pluma.

"El Chango", otro sobrenombre que también tuvo -aunque no sabemos quien se lo puso-, recordó en una entrevista con Gustavo Pérez, que él le había corrido caballos a don Orlando Martín, el adversario político de su padre, aludiendo a la amistad que existía y sobre todo el respeto por el otro, en aquellos años.
Cuando se hizo la Fiesta del Agro el año 1.963, él fue uno de los que apareció con un lindo emprendado. Se lo había comprado a un amigo de Miguel Cané que tenía solo hijas y estaba cansado que se lo pidieran prestado.

Después cuando llegó el año 1.968 y comenzó la Fiesta Provincial de la Ganadería, el fue también uno de los hombres bien montado, generalmente en caballos oscuros que era su pelaje preferido. Para esa ocasión invirtió sus ahorros en un emprendado que estaba a medio hacer, faltaba darle terminación, era de la zona de San Antonio de Areco (Provincia de Buenos Aires). Osvaldo lo completó por supuesto y con él se lució durante muchos años en cada desfile no sólo en Victorica, sino en toda la comarca del Oeste Pampeano.

De joven le gustaba salir con los amigos a los bailes de toda la zona del Departamento Loventué y además al sur de San Luis. Llegaba de la fiesta, se cambiaba y a trabajar, porque en esos años, la jornada comenzaba a las 3 de la mañana. Su debut como bailarín de folklore lo hizo en el Club Cochicó en el cumpleaños del Dr. Juan Carlos de la Torre. Pero además era bueno para el tango, la milonga, el vals, paso doble, rancheras y todo lo que fuera rítmico.

Se puso de novio y se casó con la maestra Gladys Di Dio, de cuyo matrimonio nacieron Javier y Fabio, que lo hicieron feliz con doce nietos y cinco bisnietos. Vivieron en la casa que les construyó también el italiano Cesanelli, su vecino, en el terreno que antiguamente habían sido los corrales.

Tuvo entre muchos conocidos, dos grandes amigos, "Pichón" Andrada, también "burrero" y el "Negro" Torino. Con éste último, que era en ese entonces Jefe del Vivero Forestal de Victorica, integró la Comisión del Club Cochicó. Su amigo le confió que solo aceptaría si él iba como Tesorero y así lo hicieron, recibieron las finanzas con deudas y cuando lo entregaron fue con superhávit.

Durante muchos años fue el abanderado, en la Fiesta Provincial de la Ganadería. Siempre vestido con ropa de gaucho para hacer honor a su sobrenombre, con rastra a la cintura y un facón atravesado en la cintura sobre la espalda y bien montado con su caballo, que también estaba bien acarchapado con su apero y emprendado de plata con algunas aplicaciones de oro. Participó  de todas las Fiestas, menos tres años por razones de salud.

Su apego al caballo, su amor por el folklore nativo y sobre todo sus conocimientos de la tradición gauchesca lo llevaron a impulsar la creación del Centro Tradicionalista "León Cazenave", siendo designado su primer Presidente. Los fundadores bautizaron el Campo de Destrezas con el nombre Osvaldo "El Gaucho" Borthiry.

Don León había sido uno de sus maestros, amigo de su padre y por sobre todo compartían el amor por los caballos y los emprendados. Los dos fueron buenos aparceros.

Cando el año 1.994 inauguramos el monolito señalizando el sitio de Leuvucó, el antiguo paraje con la laguna, que fuera el asentamiento ranquelino más importante dentro del territorio del noroeste, él nos acompañó, dado que su campo está en los alrededores.

Años después realizó un lindo gesto, donando cuatro hectáreas de su campo para que allí se diese tierra a los restos del antiguo Cacique Mariano Rosas, cuya calavera llegó desde el Museo de La Plata el año 2001 a la vera de lo que fuera otrora el lugar de sus tolderías y donde llegó a visitarlo en 1870, el Coronel Lucio Mansilla.

Don Osvaldo "El Gaucho" Borthiry, ha emprendido hoy 9 de abril del año 2019 su galope final, hasta la tierra del Creador, a reencontrarse con sus amigos de toda la vida, en esos campos del cielo azul-celeste como la bandera que tanto amó.

Fotos:
Lázaro Pérez
Fabián Muñóz Docampo
Datos
Entrevista Gustavo Pérez




martes, 9 de abril de 2019

"Miente yo los maté" (Yancamil)

En la plaza Cochicó de Victorica, del entonces Territorio Nacional de la Pampa Central, el coronel Urtubey se dispuso a homenajear a los soldados del Ejército Nacional caídos en el combate de un frío día 19 de agosto del año 1.882, a sesenta leguas al suroeste.

El presidente del Centro de Expedicionarios al Desierto, hizo loas a sus camaradas y resaltó la valentía y el coraje en defensa de la Patria, ante todo el público reunido alrededor del monumento.
No trepidó en destacar la bravura con que defendieron sus vidas hasta perderla, en pos de recuperar la caballada, después de varias horas de lucha encarnizada. Incluso subrayó que pese a la diferencia en cantidad , -cuatrocientos indios, frente a tan sólo 26 soldados, según la versión oficial- los indios sufrieron gran cantidad de bajas y terminaron huyendo aprovechando la noche y el cansancio de los caballos de los soldados.

A renglón seguido Urtubey resalta además el papel de los baqueanos del Escuadrón de los "Indios amigos", que supieron llevar a la victoria a los "Bravos de Cochicó", como reza una de las grandes placas que se puso en la pirámide del centro de la plaza el año 1887, en la que la Nación agradece. Placas que se construyeron fundiendo el bronce de los cañones que el Ejército había utilizado en la Guerra contra el Paraguay y luego en la denominada "Conquista del Desierto".

El coronel hizo una pausa y en ese instante se escuchó alguien que dijo "miente yo los maté" y volvió a repetir por si no habían escuchado "miente yo los maté". Inmediatamente la policía se desplazó hacia el lugar donde estaba el sujeto que a viva voz había tratado de mentiroso al Coronel, llevándolo detenido. Después del altercado, la banda militar tocó la retreta del desierto y luego hubo fuegos artificiales.

Mientras tanto en la comisaría, el personal de guardia procedía a tomar los datos del arrestado. Era nada menos que José Gregorio Yancamil, quien había proferido esos gritos en voz alta hasta donde le daban sus ya gastados pulmones. Nada más y nada menos que el viejo cacique que había conducido a Paineo y Santos Morales junto a unos pocos lanceros a robar una caballada que pastaba en las cercanías de Thanantue. Él y su gente con boleadoras y lanzas contra los fusiles remington de los soldados, fueron los que dieron una dura lección a los soldados y un castigo mortal a los traidores a su raza.

Ya diez años antes Yancamil le había dicho al maestro español de la escuela de la Colonia Emilio Mitre, delante de Pedro Morales "como se miente Señor, como se miente", cuando escuchó la versión que el maestro había recogido como oficial en Victorica y en los periódicos de la época.

Yancamil murió en su rancho de Victorica un 8 de febrero de 1931. Pasaron 75 años, desde que sus restos mortales descansaban en el cementerio de la localidad, hasta que un 19 de agosto del año 2006 fueron re-enterrados en la Plaza "Héroes de Cochicó", previo velatorio en el Salón de Actos "General Benjamín Victorica". Hace poco el rancho donde vivió sus últimos días junto a su familia ha sido declarado "Patrimonio Histórico" por la Comisión Provincial del Patrimonio Cultural.

jueves, 7 de marzo de 2019

El día que Félix Romero lloró

El niño, nacido en la Villa de Rosario de Tama, Departamento General Angel V. Peñaloza de La Rioja,  llegó con sus padres a Victorica el año 1892, nunca imaginó lo que el destino le tenía preparado. Eran una familia muy pobre, que habían emigrado de una provincia pobre, hacia un Territorio Nacional donde estaba todo por hacerse aún y tierras fiscales por poblar. Vinieron trabajando en el trayecto en campos de San Luis. El niño Félix tenía doce años cuando los contrataron en el desmonte del campo de Menvielle en Villa Mercedes. En esa provincia el niño Romero cursa hasta curto grado. Al llegar a Victorica, su madre Lorenza, trabajaba en el rancho de lavandera y planchadora. Su padre en el cementerio y él mismo fue jornalero municipal cortando yuyos en las calles del pueblo.

El maestro francés, y antiguo capitán del ejército galo de Fougéres, supo ver en él actitudes valiosas y aptitudes sobresalientes. Por eso luego de tenerlo como alumno, lo designó como ayudante. El Inspector Raúl B. Díaz se negó en principio a designarlo en un cargo de maestro, porque no tenía diploma.

Sin embargo tiempo después tuvo que reconsiderar su negativa, dado que no conseguía nuevos maestros diplomados. Le tomó un examen, que "Romerito", como le decían sus amigos, aprobó íntegramente, demostrando que era buen lector, condición previa para poder escribir correctamente. Hábil para resolver cálculos mentalmente y sobre todo tenía buena dicción.
El joven maestro con sus alumnos de 2º grado en el patio donde estaban las aulas en que comenzó a dar clases antes del año 1905 (Foto archivo salesiano Victorica)

Comenzó a dar clases en una de las aulas que fueron cedidas a la Escuela de varones Nº 7 por el Párroco italiano Roggerone, "el cura gaucho". Tiempo después y dada la pobreza que el maestro observaba en los alumnos y sobre todo la falta de libros y biblioteca escolar, comienza a desplegar el sueño de una biblioteca popular. Para hacer justicia a la memoria de Romero dejo constancia que fue Director Interino desde el 6 de noviembre de 1903 hasta el 26 de julio de 1904.

El 6 de junio de 1905 abre sus puertas la Biblioteca Popular "Bartolomé Mitre", en una de las aulas de la Parroquia, atendida por su primer bibliotecario el maestro puntano Laureano González. Félix Romero y Pedro Telmo Lobo, el bachiller que lo acompañó en la gestación, donaron sus libros a los que se sumaron los que le hicieron llegar otros vecinos, en respuesta a una colecta que se inició meses antes, que incluía revistas y también diarios, que llegaban por las mensajerías desde Trenque Lauquen o Villa Mercedes.

A los pocos meses la Biblioteca por gestiones de su Comisión Directiva, es amparada dentro de la Ley Nacional Nº 419 y por ende a partir de entonces es beneficiaria del subsidio que administraba el Consejo Nacional de Educación, para la compra de libros.

Dice el RPS Celso Valla "El terreno anexo a la iglesia, por orden del Gobierno de la Nación, desde 1909, estaba escriturado a nombre de la Curia Eclesiástica de La Plata, pero sus construcciones que habían servido para la enseñanza oficial, a partir de 1905, habían sido cedidas en préstamo por la municipalidad a la biblioteca popular "Bartolomé Mitre". El padre Roggerone, por otra parte había accedido al pedido de las autoridades de dicha entidad concediéndoles el uso del inmueble, hasta que la Curia lo reclamara. Esto se produjo en 1915; y acarreará disgustos e incidencias entre los dirigentes de la biblioteca obstinados en no entregar el edificio y el padre Félix (Capriolo) en reclamarlo en nombre de la Curia Eclesiástica."

El maestro Félix Romero a partir de 1.914 había sido designado como director de la Escuela 69 de las Chacras, a dos leguas de Victorica y en 1918 será ascendido a Director de la Escuela 56 de Loventuel, donde creó la biblioteca escolar. Lobo se había ausentado de Victorica y su protector y amigo, el maestro Miguel De Fougéres, que había sido el primer director de la escuela de Telén, también había partido rumbo a Santa Rosa y luego de un lapso se radicó definitivamente en General Pico.

Romerito se sentía triste, pero junto al grupo que lo apoyaban resistieron durante casi tres años tratando de hacer entrar en razones a los reclamantes, quienes aducían que necesitaban el predio, dado que allí levantarían "la construcción del futuro colegio." El maestro tenía claro que la Biblioteca no se podía instalar fuera del circuito histórico de la plaza donde estaba la escuela.

No se consiguió Juez en la localidad que cumpliera con la orden de desalojo, tuvieron que traer de otro pueblo y el desprecio de la institución eclesiástica hacia el faro de la cultura popular, se produjo un 5 de octubre del año 1918. El 23 de septiembre se había conmemorado el Día de las Bibliotecas Populares en todo el país y también en el Territorio Nacional de la Pampa Central, en el cual era la primera, la decana de todas las que se fundaron después.
Imagen tomada el día del desalojo de la Biblioteca Popular, frente al local que hasta ese momento era su sede. (Foto Adriana Gómez Luna)

Cuando Félix Romero llegó al lugar y vio la triste escena que muestra la imagen de la fotografía de ese día, todos lo vieron sacar el pañuelo para enjugar sus lágrimas de profundo dolor, ante la injusticia, el agravio sin sentido y el atropello que se había cometido. Fue tan profundo su sentimiento, que se le produjo un vahído, del que fue socorrido por su amigo el maestro Hildebrando Ortíz, el primer presidente de la Biblioteca y en ese momento Director de la escuela 7.

Los muebles, libros, diccionarios, colecciones, cuadros, más los diarios y revistas de la hemeroteca, fueron llevados a un aula de la escuela de varones para evitar daños mayores al ultraje cometido. Recién el año 1922  abrió las puertas la escuela salesiana y cinco años más tarde la Biblioteca pudo acceder a su edificio propio, previo a deambular por locales alquilados.

¿Habrá tenido que ver la postura laica de Romerito, que se había opuesto tenázmente, junto con su esposa y otro grupo de seguidores, a que la Asociación de Beneficencia fundada el año 1908, llevase el nombre de la Virgen de las Mercedes, levantando la bandera del laicismo?

¿Pudo haber influido su filiación socialista, habiendo sido concejal electo por la minoría en dos oportunidades? ¿Habrá incidido en los ánimos injuriandis de un sector de aportantes a la parroquia, que no había visto con buenos ojos los reclamos de "Romerito", para que se cumplieran las 8 horas de jornada máxima de trabajo, realizados desde la Biblioteca el mismo año 1905?

Por último ¿se habrá mezclado el temor hacia "Romerito" a que se convirtiese en un líder de esas "Cosas Nuevas" sobre las que había hablado el Papa León XIII en su encíclica de 1891 "Rerum Novarum"?

En definitiva esa "personalidad recta, incontaminada, siempre alejada del pesimismo negativo o destructor" ¿se convirtió en una amenaza al estatu quo clerical de los ortodoxos, sobre todo porque era "una voluntad de trabajo arremetiendo contra todos los prejuicios, para elevar la dinastía de los jóvenes y de los humildes" como ocurriría años después con la joven Evita?
Félix Romero en primer plano como fiscal de la mesa Nº 2. La preside Antonio Vidal Saenz al centro, de saco oscuro el comisario, de saco claro el maestro Eduardo Ares Jarrín y Guillermo Fraguela. Parados un policía de custodia y don Ramón Appap otro fiscal (Foto Fondo Vidal)

Romero vivió sus últimos años en Telén, acompañando a su esposa, la maestra puntana María Julia Quintana, que fue presidenta de la Asociación de Beneficencia y directora de la Escuela Nº 9. Allí fundó la Biblioteca Popular "Bernardino Rivadavia" el año 1931. Tanto en Victorica como en Telén ejerció el periodismo creando y dirigiendo periódicos y revistas cuyos nombres dicen mucho de su ideario: "La Verdad", "Los Principios", "La Voz del Oeste", "El Pueblo". Fue además corresponsal de La Arena en sus comienzos. El diario se hizo eco de una conferencia a su cargo dictada el 30 de septiembre de 1933 destacando "el momento decisivo que vive el mundo y el régimen social, que durante siglos ha venido imperando como así la bancarrota que éste está viviendo. Ocupose de manera acertada sobre el cooperativismo a cuya estructura calificó de "Democracia Social".

Lamentablemente los restos de quien fuese en vida "Romerito", fallecido en diciembre de 1935 en Mendoza, fueron a parar al osario el 10 de abril de 1946, no pudiendo sus exalumnos cumplir con el objetivo de traerlos al cementerio de Victorica. Su rancho paterno fue víctima de un plan antirancho a finales de la década de 1960. Lo único que queda, dado que no tuvo descendencia familiar, es su obra más excelsa la Biblioteca, que no lleva su nombre, a pesar que el maestro Armando Romero Chavez propuso en 1930 como presidente, que "con un aplauso se rubrique la idea de que el salón sea denominado "Salón Félix Romero", recuerda Antonio Marzano. La Escuela Provincial de Comercio que si lo lleva, cuya comunidad educativa no lo debe olvidar nunca, es la que debiera tomar la posta, rescatando su personalidad permanentemente, como lo hizo la primera directora doña María Fredesbinda Bustos Bazán de Ares. En cambio la Escuela 7 que tiene el nombre de un militar que jamás pisó este territorio, y donde el joven maestro educó durante 19 años a muchos alumnos, sólo el aula que da frente al Banco de la Nación lleva su nombre, aunque lastimosamente, no hay nada que así la identifique.

Bibliografía consultada
Pérez, Benicio Delfin: "Felix Romero. Enfoques biográficos de su personalidad" General Pico La Pampa Octubre 10 de 1972
Valla, Celso: "José Durando. El Apóstol del Oeste". Victorica 1972
Marzano, Antonio: "Felix Romero, Maestro" Ediciones Tiempo de Cultura, Provincia de Buenos Aires 17 de agosto de 1979
Roldán, Luis Ernesto "Félix Romero. Docente, periodista, político, trabajador cultural". Victorica, octubre de 1984


martes, 19 de febrero de 2019

Carlos Alberto Urquiza guitarrero y cantor

El lunes 18 de febrero de este año 2.019 en horas de la tarde, por intermedio del amigo Cacho Arenas, me llegó la triste noticia de que nuestro amigo Carlos Alberto Urquiza, había emprendido su camino hacia la Luz que no tiene fin.
La segunda persona desde la izquierda era don Justo Urquiza, posando el año 1962 con el resto del personal de Obras Sanitarias de la Nación en Victorica (La Pampa) 

Era hijo de don Justo Urquiza y doña Alcira Ortíz, nacido un 6 de enero del año 1.942, según dicen algunas fuentes, en Santa Rosa, Capital del entonces Territorio Nacional de La Pampa Central.

Fueron sus hermanos: Hugo que tocaba la guitarra y el bandoneón, gran serenatero e integrante del conjunto "Pampa y Cielo" que creara doña María de los Ángeles Piorno de Martín en  Victorica, en la década de 1950; René que se fue a vivir a Mendoza, Humberto "Beto", guitarrista de larga actuación en la música folklórica, comenzó junto a su hermano publicamente en "Los Ranquelinos", pero años después se radicó en Guatraché, donde integró "Cultrum" y también, antes de eso la denominada música beat, con el recordado "Clan 5". Sus hermanas fueron Elsa Aide, Ester y Alicia.
Del lado derecho de la imagen se observa a Carlos y a su lado su madre doña Alcira, en una noche de peña en el local denominado "El Camaruco", donde el cocinero era don Zalazar un santiagüeño

Lo conocí allá en nuestra Victorica natal por el año 1957/8, en la quinta de los Cardoso, en la que vivían sus padres. Ahí los encontré una tarde de verano ensayando, a los hermanos Carlos y Humberto, tratando de afinar las cuerdas e interpetar melodías folklóricas, todavía Cosquín no había comenzado, le compraban la revista Folklore, al repartidor Rafael Piccolomini.

Allí escuché por primera vez el nombre "ranquelinos" y una conversación entre ellos y su padre sobre los indios de la comarca. Me quedó gravado que don Justo defendía al Cacique Baigorrita, como al más valiente de todos. Y si la memoria no me traiciona, creo haber oído que él mencionaba que de ese antiguo tronco provenían los Urquiza. Además en Luan Toro, la investigadora Ercilia Moreno Chá, entevista y graba a un guitarrista llamado Antonio Urquiza; en el sepelio de Carlos alguien dijo, "todos los Urquiza tocaban la guitarra". Tal ves el investigador y genealogista de pueblos originarios José Depetris, pueda sacarnos esta duda.
Según el Investigador y Escritor, Ruben Evangelista, el conjunto "Los Ranquelinos, fue el primero que interpretó canciones de autores pampeanos, es decir fueron los que abrieron la huella, una agrupación, que con distintas formaciones perduró muchos años desde principios del año 1.960.

En la foto de arriba, que me facilitara el hijo de "Pelusa" Díaz, se observa parado con guitarra a Gerardo Molina, sentado Andrés Díaz, a su lado Oscar García sobre quien, amicalmente un joven Carlos Urquiza descansa su mano derecha. Ya tenía en su cabeza esa entrada que preanuncia la calvicie que luego lo invadiría.

Carlos se fue haciendo conocer en el ambiente y quienes lo trataron y trabajaron con él, cultivando la veta artística de la música, y el canto, reconocen que era una persona de trato afable. Me permito agregar que era un hombre bueno. Bondad seguramente derivada de la personalidad de su madre a quien tuve el gusto de conocer y tratar, cuando yo tenía catorce años, en la casa de la familia Funes de Victorica.

Nos sabíamos amanecer jugando a la lotería de cartones, al chinchón o la escoba, con doña Alcira, doña Luisa la dueña de casa, Germán el jefe de la familia Fúnes, el "Lalo Cisneros" su cuñado, y algún otro amigo mientras tomábamos mate con torta frita o degustábamos unos pochoclos calentitos. Si Carlitos aparecía de vez en cuando se prendía a las tortas fritas y el mate, pero no era muy afecto al juego. Igual que la María, que trabajaba en el Hotel de Figueroa, que llegaba tarde, de pasada para su rancho en Los Pisaderos.

En esta imagen, tomada en el Club All Boys  de Santa Rosa, aproximadamente el año 1.965, está Carlos Urquiza frente al micrófono cantando, detrás se lo ve a Oscar García, al centro a "Pelusa" Díaz, a su lado "Lalo" Molina y a la derecha "Beto" Urquiza

En Santa Rosa fue asiduo concurrente a todas las peñas, desde "La Querencia", "El Camaruco", "El Temple del Diablo" y otras. Se casó con la hermana de "Tucho" Rodríguez, de cuyo matrimonio nacieron dos hijos y luego, por esas cosas de la vida, con una segunda compañera trajeron a este mundo a una hija más.

Vivía en el Barrio Butaló, de Santa Rosa, fue buen vecino y preocupado por los problemas barriales, integró varios años la Comisión del mismo. Muchas veces lo vi pasar por la calle Autonomista rumbo a su casa, en algunas ocasiones en auto, en otras en bicicleta y también caminando.

Su pasión de toda la vida fue la guitarra. Me reencontré con él cuando la "Agrupación Pampeana Confluencia" (1982) decidió grabar el cassette con poemas del escritor Juan Carlos Bustriazo Ortíz. Recuerdo que Ricardo "el ruso" Di Nápoli, que tenía la librería "Amerindia" en la esquina de las calles 25 de mayo e Hipólito Yrigoyen vendía anticipadamente la obra para colaborar en el financiamiento de la misma.

Participó con Confluencia y Pampamérica del programa denominado "El Canto de La Pampa en las Escuelas" creado con el aporte de la escritora Dora Battiston, que fuera declarado de interés y financiado por el Ministerio de Cultura y Educación de La Pampa.
Esta imagen la tomó el amigo Miguel García. En ella se lo ve a Carlos contando alguna anécdota a sus amigos que lo escuchan atentamente y con cara sonriente, ellos son Julio Aguirre y "Fueguito" Acosta

Daba clases privadas para quienes quisieran amigarse con ese instrumento que amaba, la guitarra criolla. También incursionó en la docencia en la escuela nocturna "Héctor Ayak Guiñazú" de Santa Rosa y fue contratado varios años como asistente técnico por la Subsecretaría de Cultura de la provincia de La Pampa.
En esta fotografía se lo ve a Urquiza, posando para el fotógrafo, que no sabemos quien fue, junto al guitarrista residente en General Pico, pero nativo de Victorica, Julio Ortíz, ¿serían parientes?

Desde sus comienzos en los "Huelleros de Huitru Mapu, en los que diera sus primeros pasos, junto a su hermano Humberto, Mareque, Gavazza y Domínguez -allá en la ciudad de Córdoba para el 25 de mayo del año 1966-  hasta la consagración definitiva, toda su vida estuvo concentrada en la guitarra y el canto.

Carlos fue quien le dijo a la investigadora Ana María Romaniuk que La Pampa tiene como canción representativa por excelencia a la milonga "porque es la forma musical más adecuada para decir esto, que es lo que tiene para decir el pampeano".

Cuando formó parte de Pampamérica se encontró con María Antonia Poggi, pianista y tecladista oriunda también de los pagos de la comarca de Victorica, de la que guardaba lindos recuerdos.
En la foto se lo observa recibiendo el Premio "Testimonio" del gobierno de la provincia de La Pampa a su extensa trayectoria en el folklore regional pampeano

Después de su paso por Los Ranquelinos del que fue fundador, Carlos se sumó a la Agrupación Pampeana Confluencia, en la que actuó como arreglador y director, recuerda Evangelista, en la biografía que escribió en su libro, posteriormente a partir del año 1.993 a "Pampamérica" de la que fue cofundador. En todas esas formaciones no sólo tocaba la guitarra, sino que también cantaba, tenía, dicen los expertos una voz de barítono bajo.

Tocaba la guitarra con la mano izquierda, por lo que sus amigos parece que le decían el "Zurdo" Urquiza. Pero además de esa virtud, con los años fue convirtiéndose en un arreglador de los temas de las agrupaciones con las que se hizo conocido. Evangelista resalta la importante labor como arreglador que cumplió y que ha legado al Cancionero Regional Pampeano. Para eso seguramente que hay que tener muy buen oido y sobre todo saber apreciar, pero fundamentalmente tener poder para convencer a los autores de cual era la mejor versión.
En esta foto tomada también por el amigo Miguel García, se lo observa poniendo la mano en el hombro a Guito Gaich, un gran defensor y divulgador de nuestra música pampeana y argentina

Fue guitarrista de Marcela Eijo una gran cantante de temas pampeanos. Junto a ella, el guitarrista Ortíz y su esposo el músico Federico Camileti presentaron en Cosquín el año 2011 la cantata "Agua de Todos" referida a la problemática de nuestro río Atuel, cercenado por los intereses económicos de la provincia de Mendoza.

Además fue director de Coros y el arreglador de la música de la obra "Canto a la Tierra que habito" del escritor y poeta fallecido hace poco tiempo Guillermo Herzel, de Guatraché. Fue director de la grabación del disco compacto en homenaje a Carmen "Chela" Gentile, la autora y compositora de General Acha, que impulsara Néstor Massolo.

Su alma descansará en paz desde hoy en el Cementerio Parque de Santa Rosa, pero su espíritu bueno, alegre y festivo, estará con nosotros permanentemente.

Fuentes
Diario La Arena
Diario El Diario
Evangelista, Rubén R.L. "Historia del Cancionero Folklórico Contemporáneo de La Pampa", Ediciones Pitanguá, Santa Rosa 2009

sábado, 16 de febrero de 2019

Sidebottom productor ganadero

Don Alberto E. Sidebottom era hijo del Teniente Coronel del ejército británico Alberto Sidebottom, quien llegó a Victorica el año 1.890 , el primer pueblo fundado en la Pampa Central , en pleno desarrollo del poblamiento del campo pampeano del noroeste del Territorio Nacional.

El militar había adquirido tierras al norte de Victorica, en el límite con la provincia de San Luis, en los alrededores de Leuvucó, la mítica laguna que fuese asentamiento de los ranqueles. Inmediatamente se dio a la tarea de alambrar el campo y para que ningún cuatrero o gaucho ladrón se apropiase de lo que no era suyo, puso candado en la tranquera al que cerró con llave.

Esto originó inmediatamente el reclamo de los vecinos que tenían que pasar con sus carros cargados de lana y cueros rumbo a la estación del ferrocarril en Toay. La disputa casi terminó en tragedia, cuando un día Sidebottom, que andaba siempre portando arma de fuego, se encontró con el español Máximo García. Este último había llegado a la zona cinco años antes que Sidebottom con alrededor de cinco mil ovejas con las que se instaló en su campo "La Porteña".

Hubo discusión porque el cierre del campo, sin dejar camino de sirga, para que pasasen los vecinos, obligaba a García y los demás productores de lana a dar una vuelta enorme, que incrementaba en muchas leguas el recorrido para encontrar la huella que bajaba hacia el sur. El inglés decidió escarmentar a García sobre el que disparó, suponemos para amedrentarlo. García se retira herido y al llegar a Victorica hace la correspondiente denuncia, la que llega al Gobernador del Territorio.
El hijo del Teniente Coronel, siguió los pasos de su padre como productor agropecuario. Se casó con María Inés Viniegra, hija del comerciante español Lucas Viniegra, de cuyo matrimonio nacieron dos hijas, la mayor de las cuales se casó con el Escribano Antonio Retolaza, que había sido secretario del gobernador.

El campo que heredó de su padre está situado aproximadamente a poco más de cuatro leguas del pueblo. El predio tenía tres leguas, dentro del cual estaba el establecimiento denominado en principio "Santa Isabel" y que actualmente se lo conoce como "La Isabel", cuyo dueño es el señor Pedro Alberto "Tin" Balbi, casado con Isabel Huarte, hija de don Ceferino Huarte, quien se había casado con Mariana García, hija menor del español Máximo García.

Alberto E. Sidebottom a mediados de la década de 1930 estaba dedicado a la explotación de un plantel de ovejas de la raza Romey Marsh, que había ido mejorando paulatinamente con la introducción de sangre de carneros de pedigree, algunos de los cuales había importado directamente desde Inglaterra, de cabañas de renombre internacional.

Pero, dado que la lana, a partir de la crisis internacional originada por la caída de Wall Street en 1929, que ocasionó la caída de los precios, decide en 1.933 adquirir toro de buena raza para mejorar el rodeo vacuno. Para ello adquiere a la cabaña "Santa Aurelia" de propiedad del señor Bartolomé Ginocchio e hijos Ltda., situada en el Departamento "Maracó" un reproductor vacuno de raza shorthon.

En la Exposición Ganadera de General Pico adquirió en el remate el toro "Anemone Fasthful", que había obtenido el premio "Ministro de Agricultura", junto con un conjunto de cuatro toros más, también premiados en la misma exposición, procedentes de la mencionada cabaña creada el 22 de marzo del año 1.899, la que el año 1.928 había obtenido en la Exposición de Palermo el premio de Campeón con el ejemplar "Aurelian Faithful Wild".

El señor Sidebottom le dice al periodista, entre otras cuestiones que le preocupan por esos años (1.935) de la década de los "años malos" en la Pampa Central que: "hay que instalar en la localidad una escuela de tejidos y curtiembre, a fin de crear una industria en la zona que combata la desocupación y la miseria, coincidiendo con ello con lo expresado por los señores Eguía y García".

García, el socio de José Eguía, ex empleado del Almacén de Ramos Generales de Juan Llorens, era el señor Vicente Pascual García López, hijo de don Máximo García, quien había fallecido el año 1.931.



lunes, 11 de febrero de 2019

De las resinas a Victorica

Según el Investigador pampeano José Depetris, el primer pueblo cristiano fundado en el antiguo territorio de los ranqueles, fue objeto del proceso de la colonización por parte de las tropas del Ejército Nacional, mucho antes de la fecha con que oficialmente se informó a la superioridad y que se ha tomado como referencia del inicio del poblado: el 12 de febrero del año 1.882.

El escritor Lorenzo Massa, Salesiano de la orden de Don Bosco ("Historia de las Misiones Salesianas en La Pampa, República Argentina" Editada 1967, tomo I) expresa que: "El jefe accidental de la tropa, coronel Ernesto Rodríguez, recibió orden del ministro de Guerra, general Benjamín Victorica, de movilizar sus fuerzas hacia la Pampa, donde debía fundar pueblos y fortines. Era a principios de 1.882" Consigna luego que "Llegado el ejército al lugar que el actual mapa de La Pampa ubica en la sección VIII, fracción A, lote 19, cinco leguas al sur de Leuvucó y seis al norte de Poitahue -los más importantes centros ranquelinos de otrora-, el jefe decidió fundar allí un pueblo que debía llevar el nombre de Victorica, en homenaje al ministro de Guerra, general Benjamín Victorica."

Por su parte el Escritor pampeano Walter Cazenave, dejó constancia en el "Álbum del Centenario de Victorica" (12-2-1982 Editorial Efebe) de los objetos líticos encontrados en la zona, que son testimonios esenciales de la presencia del pueblo originario que habitó la amplia región de la comarca.

"Al margen de los otros numerosísimos hallazgos líticos encontrados en la zona (en los que se entremezclan los de origen araucano) existen testimonios indubitables y al mismo tiempo valiosísimos de esa presencia: las hachas ceremoniales que fueran encontradas en las cercanías de Telén." Y agrega más abajo: "Vale la pena destacar que su hallazgo se debió a la tarea de apertura de un camino, por parte de don Enrique Capdeville, entre su estancia de Telén y Victorica. Las hachas se encuentran hoy en el Museo de Ciencias Naturales "Bernardino Rivadavia" de Buenos Aires."
Bajo el acapite "Echohué o Liu Carretá", Cazenave, en el libro citado, expresa: "En el libro de informes complementarios a la mensura original de la sección VIII, que fuera realizada por el agrimensor Juan I. Alsina, en agosto de 1882, aparece claramente señalado el paraje Echohué pero ubicado en el lote 22, fracción D, unos cinco o seis kilómetros al suroeste de Victorica en su emplazamiento actual"

Y en un párrafo posterior el investigador deja constancia: "Pero todavía más notable aparece el hecho de que en el ángulo sureste del lote 19 D, donde se ubica actualmente el pueblo se advierte señal de aguada; por ella pasa un camino de indios que proviene del sur y se dirige ondulando hacia el norte. En las observaciones consigna el agrimensor respecto a la calidad de los campos: "inmejorables en el concepto de personas inteligentes que me acompañan". Conviene recordar que por las cercanías pasaba la rastrillada central de "las víboras" que era parte del "Camino de los chilenos" y una inmensa red de rastrilladas menores que tejían una trama que comunicaban a cada uno de los lugares donde existían tolderías de indios.
En Poitahué convergía la rastrillada proveniente de la provincia de Córdoba, comenzaba en La Carlota y era llamada rastrillada de las Víboras, debido a que pasaba por Marivil (o Marivilú, "Diez Víboras") y Choche Lauquen (laguna de la Víbora), seguía por Italó, Sanquilcó, Trilín, Maracó, tolderías de MetileoTrenel, Chadi Lauquen (laguna salada), Ruca Lauquen o laguna del Toldo (departamento Conhelo), Luan Toro y Poitahué.5​ La rastrillada de las Víboras fue descubierta en 1776 por las milicias fronterizas de Córdoba. A este camino se unía la rastrillada de las Tunas que comenzaba en el río Carcarañá en San José de la Esquina, que fue descubierta en 1779.
Desde Poitahué, siguiendo por Chicalcó, se pasaba el río Chadileuvú (o Salado) por el paso de Meucó o Miaucó (Limay Mahuida). Otra rastrillada, desde Chicalcó cruzaba el Salado por el Paso Votanilahué (Vutranillahué o Paso de los Algarrobos). Desde Limay Mahuida un camino bordeaba el río Chadileuvú, cerro Pichi Mahuida, sierra Carapache y atravesaba el Salado por el paso Tragualtué o Ñoque. Desde los tres pasos, y desde el de Cochicó, las rastrilladas iban a Puelén,Salitral de la Perra, y luego se cruzaba el río Colorado y se unían al camino de los Chilenos o cruzaban a la actual provincia de Mendoza hacia el cerro Chachahuény el cerro Payén. Desde donde llegaban a la cordillera por las nacientes de los ríos AtuelGrande y Barrancas y pasaban a las provincias chilenas de Colchagua,CuricóTalcaLinaresÑuble y Maule. (Camino de los Chilenos. Wikipedia)

Los tres elementos fundamentales que se tenían en cuenta por los aborígenes para levantar sus toldos y delimitar su territorio, era que en los alrededores del lugar hubiese en abundancia buena agua para beber, mucha leña en el bosque para cocinar, calentarse en los crudos inviernos y además buenos pastos para la caballada que debían estar en excelentes condiciones porque de ellos dependía su vida. Esos mismos elementos esenciales fueron tenidos también como prioritarios por los comandantes de las tropas colonizadoras, dado que para eso contaban con el aporte de los baquianos que eran del Escuadrón de los denominados "Indios Amigos" del cacique Ramón Cabral "El Platero".

Para los indios además era muy importante que en el bosque existieran plantas de las que se pudiese extraer resina. En los alrededores donde se decidió la fundación del Fortín Resinas y posteriormente se levantó el Fuerte Victorica, existían en mucha cantidad plantas de molle, chañar, algarrobos y caldenes. Los aborígenes utilizaban la resina del molle para construir sus armas de guerra, que surgían del cuero, madera y piedra. Esas armas eran las lanzas, las boleadoras y la bola.
Después de creado el Fortín Resina, posteriormente designado como General Benjamín Victorica y por la sanción de la Ley Nacional Nº 1.532 del año 1.884, se crea la Gobernación del Territorio Nacional de la Pampa Central. Fue su primer Gobernador el General Juan Ayala, que llegó desde la provincia de San Luis el año 1.886 para hacerse cargo de las funciones a la sede de la Capital del mismo ubicada en el pueblo General Acha, fundado por el Coronel Manuel J. Campos.

General Acha fue situada en el Valle Argentino, un sitio con agua de muy buena calidad. Cerca de Salinas Grandes otrora la sede de la Confederación que dirigiera el Cacique araucano Juan Calfucurá y allende el camino de "los chilenos".

El General Ayala hace levantar un censo de población el año 1.887, del cual para el 7º Departamento, cuya capital era Victorica arrojó estas cifras: 2.631 habitantes, de los cuales 362 eran militares. De nacionalidad argentinos 2.529 y 102 extranjeros. 1.708 de sexo masculino y 923 mujeres. Niños en edad escolar 156.
El citado Censo estableció además que había 18.494 ovinos, 6.135 vacunos 1.716 equinos, 27 mulares y 15 porcinos. En cuanto a las hectáreas con sembradíos se anotaron 82 de maíz y 30 de alfalfa.

Cuando llega el primer inspector de tierras fiscales deja constancia del año en que se afincaron algunos de los más antiguos pobladores: Fimasa Pérez (1883), Francisco García (1883), Celestino Paz (1883) Rufina Maldonado (1884) Narcizo Velázquez (1885) Amadeo Luján (1885), Adolfo Corvalán (1885) el mentado capitán del Ejército, que encabezaría muchos años después, la revuelta contra el francés Alfonso Capdeville. Los que tenían títulos donde constaba la fecha en que se le había concedido la parcela: solares o chacras, eran muchos más, pero el funcionario no consignó esos datos porque le bastó verificar el título provisorio otorgado por el Comandante militar.

miércoles, 30 de enero de 2019

La Mujer en la colonización del noroeste de la Pampa Central

El Reverendo Fray Marcos Donati, aquel cura italiano que acompañara al Coronel Lucio V. Mansilla en su visita a los toldos de Leuvucó a parlamentar con el Cacique Mariano Rosas, siguió misionando después que se fundara el Fortín Resina.

Durante la visita desde los primeros días del mes de abril hasta el 11 de mayo del año 1.884, Donati, realiza en Victorica 60 bautismos, seis matrimonios y veinte comuniones.
Su segunda visita la realiza desde el 30 de noviembre del mismo año. El 7 de diciembre realiza algunos bautismos y el 8 de diciembre celebra la Fiesta de la Inmaculada.

En el folio Nº 168 del libro respectivo, Donati registró el acta de casamiento que bendijo el 5 de diciembre del año 1.884. "En Victorica, Campo conquistado a los Indios, previas las admoniciones canónicas, casé a Don José S. Flores, hijo legítimo de Florencio Flores y de la finada Rufina Suarez avecindado en Victorica, nativo de San Luis, con Doña Antonia, hija legítima de Don Pedro Nieva y de Doña Mercedes Bustamante nativa de San Luis, avecindada en Victorica. Fueron Testigos Don Abelino Sambrano y Doña Dominga Miranda." Firma al pie con su rúbrica Fray Marcos Donati.

Este documento resulta ser el primer casamiento que se registra por una autoridad religiosa competente después de fundado el pueblo. En este caso se trata del cura Donati que misionaba desde el Convento del Río Cuarto (Córdoba), pasando por la Villa de las Mercedes (San Luis) donde tenía el asiento de su Misión, y llegando al Territorio Nacional de la Pampa Central.

Los libros de Matrimonios del Registro Civil de Victorica dan comienzo el 7 de septiembre del año 1.889, a cargo de don Crispiniano Fernández, el primer Juez de Paz y Encargado de los mencionados registros. Han pasado siete años desde la fundación del pueblo, pero recién el año 1.888, después que el Comandante militar Froylán Leyría se retira con las tropas rumbo a los cuarteles de origen, asumirá el primer Intendente civil electo y también el Juez de Paz.

En cambio los libros de Defunciones y de Nacimientos tienen como fecha de apertura con la primera anotación el 18 de febrero del año 1.893 y el 10 de marzo de 1.893 respectivamente. Esta diferencia se podría deber a que la Ley Nacional Nº 2.393 sancionada por el Congreso Nacional el 2 de noviembre de 1.888, recién se puso en vigencia plena en este Territorio Nacional de la Pampa Central más de tres años después.

Como la Iglesia Católica tenía el reconocimiento de la Constitución Nacional sancionada en 1.853 al disponer el artículo 2º que: "El gobierno Federal sostiene el culto Católico Apostólico Romano", llevaba la delantera con relación a su vinculación con la mujer que tenía mas inclinación natural hacia la prédica del evangelio, por ende era la que llevaba sus hijos a cristianizar con agua bendita o sus parientes a la misa de cuerpo presente, antes de llevarlos al cementerio.

La escuela pública recién se comenzó a organizar con  la ley nacional Nº 1.420 sancionada en 1.884, teniendo presencia en principio, en los Territorios Nacionales, con la apertura de algunas escuelas de gestión privada. Pero la mujer permaneció invisibilizada mientras la mayor cantidad de población estaba afincada en el sector rural.

Por otra parte el sistema patriarcal y la sociedad machista predominante en los siglos XIX y principios del XX, también conspiraba para que la mujer estuviese en el seno del hogar paterno o marital cumpliendo los mandatos familiares, religiosos o conyugales en el matrimonio de familia numerosa.

Si nos remitimos a las fuentes documentales e institucionales que hemos consultado podemos hacer un breve raconto.

1.- Fundación de los pueblos.
a.- Victorica 1.882. Mientras no hubo salón comunitario, se utilizaron las casas de algunas pocas familias. Una de ellas que la historia ha rescatado ha sido la sala de la familia de doña  Gabriela Lemme de Lemme, esposa de don Gialdino Lemme un matrimonio italiano que llegó a Victorica al momento de la fundación como proveedores del Ejército. Tenía un hijo y tres hijas, una de ellas se casó con el Médico Félix Maggiorotti y se fueron a vivir a General Pico.

Alfonso Capdeville, el francés, fue empresario agropecuario, comercial e industrial. Durante su gestión al frente del Municipio de Victorica como Intendente supo autorizar el funcionamiento de un prostíbulo (1.896), cuyas mujeres debían cumplir con el reglamento que se dictó para resguardar la salud pública.
En otra ocasión y en circunstancias muy difíciles para la vida de Capdeville, la mujer tiene un rol importante: Walter Cazenave recuerda que sus partidarios "se vinieron desde la zona de Telén y su colonia de franceses con varias familias y apenas Capdeville apareció en la puerta lo rodearon simulando más alegría que la real", salvándolo de ser víctima de un atentado que se había planeado para matarlo
.
b.- Telén 1901. Este es el primer pueblo fundado dentro de lo que era el antiguo 7º Departamento, el que fue creado como "Colonia Telén" por el propietario del campo. Trajo algunas familias francesas y consiguió también que algunas familias de Victorica se trasladaran a vivir allí, aunque no sabemos cuantas fueron. Las fiestas se solían realizar en el salón del Almacén de Ramos Generales de Capdeville y Cía.
c.- Loventuel 1904. Como era un pueblo pequeño y no había salones, se utilizaba el galpón del Ferrocarril del Oeste para realizar allí las fiestas que terminaban con bailes.
d.- Luan Toro 1908. Pueblo creado el año en que llegó a esas tierras el ferrocarril del Oeste, supo tener hachadas importantes en la zona cuando llegó la primera Guerra Mundial. Allí se afincaron familias santiagueñas. Por el contrario las familias del pueblo originario que estaba viviendo en "La Blanca", fueron desplazados a principios de ésa décadas hacia la recientemente creada "Colonia Emilio Mitre".
e.- Carro Quemado 1.924. Pueblo fundado alrededor de la escuela que se había fundado el año 1922. Al sur de Victorica, cerca de la laguna Pitralauquen y del cerro Poitahue.
Comisión Directiva de la Asociación de Beneficencia "María de las Mercedes", electa el año 1913 

a.- Pueblo originario.
Las noticias sobre las mujeres y el trato que recibían, en la comunidad ranquel que estaba asentada en Leubucó, nos la trae el Coronel Lucio V. Mansilla en su libro "Una Excursión a los Ranqueles.
b.- Criollas. Las mujeres de ascendencia criollas llegaron desde la provincia de San Luis y de Córdoba principalmente, aunque luego de la llegada del ferrocarril se agrega la corriente porteña. Nuestra abuela Elina García había nacido en Villa Mercedes. La maestra Petrona Videla de Amat también provenía de esa provincia. En cambio la maestra María Fredesbinda Bustos Bazán de Ares provenía de la provincia de Córdoba.
c.- Inmigrantes.
Fueron mucho menos las mujeres inmigrantes que llegaron a la zona, dado que la mayoría eran hombres solos, que luego se casaron con mujeres de la colectividad si conseguían o del pueblo originario, dando lugar a la mestización que se acentuará con los años.

2.- Iglesia Parroquial
El 26 de enero del año 1.896 Fray De Pedri renuncia a las misiones del noroeste pampeano ante Monseñor Uladislao Castellanos, Arzobispo de Buenos Aires, quien el 21 de enero de ese mismo año las había confiado a los miembros de la Congregación Salesiana de San Juan Bosco.
a.- Asociaciones. Aunque hubo asociaciones de hombres dentro de la Parroquia Nuestra Señor de las Mercedes, la mayoría fueron de mujeres. La más antigua que hemos encontrado es la que menciona el RPS Lorenzo Massa en su obra "Historia de las Misiones Salesianas", la del "Sagrado Corazón de Jesús.
Maestras y maestros de las escuelas 7 y 8

3.- Escuela
Don Antonio Marzano un victoriquense que escribió bastante sobre nuestro Victorica para el año del Centenario dice: "Modestamente reivindico para las escuelas de mi pueblo el mérito de ser las primeras que existieron en tierras pampeanas y que por lo tanto, sino en forma oficial tenemos el derecho de afirmar que por justicia debieran ser la 1 y 2 de la provincia de La Pampa. ¿Alguien puede negarlo?" (L.R.7-9-82)
Continua  Marzano: "En 1892 La Pampa tenía solo cuatro escuelas: las dos de Victorica y las dos de Acha".
En otro párrafo don Antonio deja constancia que: "en 1891 se inscribieron  41 varones y 38 niñas; en 1893 63 niños y 67 mujeres; en 1894 97 y 58; en 1896 103 y 72 respectivamente, contando la escuela de varones con divisiones de 1º a 4º grado".

Con respecto a la escuela Nº 8 de niñas expresa que: "Como en el caso de la Nº 7, el nombre de sus primeros maestros se pierde por la falta documental de los primeros años, sabiéndose solamente que fueron hombres del Ejército los que dictaron clase inicialmente a los varones y niñas, hasta que en 1890 aparece doña Demetria Olivera, la que acompaña su sobrina Clementina Olivera."
Como la profesión de maestro se hizo mayoritariamente femenima a partir del año 1905 en que el 68 % de docentes eran mujeres, voy a consignar las maestras que ejercieron las primeras décadas: Ellas son: Demetria Olivera, Clementina Olivera, Teresa Díaz de Sansinanea, Mercedes Soria, Raquel Soria, Blanca Lidia Zamorano de las Heras, Filomena Salinas entre otras,
a.- Sexo separado: funcionó durante varias décadas hasta que al principio de la década de 1.40 se produjo la fusión.
b.- Mixta: al principio, por falta de maestros diplomados designados por el Consejo Nacional de Educación, la única escuela tenía grados mixtos, es decir integrada por niños y niñas.
La participación de la mujer en las actividades sociales y culturales de Victorica. En este caso la foto, tomada en el salón de la "Sociedad Italiana Umberto 1º", muestra la asistencia a un acto político del año 1916

4.- Club
Antes del Club Cochicó fundado el año 1923, hubo otra entidad dedicada al fútbol, del que no han quedado más rastros que su mención, lo mismo que una entidad relacionada con las actividades al aire libre, que estuvo presente el día que llegó el primer tren del Ferrocarril del Oeste.
a.- Deportes
Los deportes fueron siempre protagonizados por los hombres, en tanto que las mujeres, como madres, hijas, hermanas, esposas, novias acompañaban las actividades como público o como colaboradoras de la organización.
b.- Diversiones. Como ya hemos señalado el protagonismo del hombre como jefe de familia dentro de la estructura patriarcal se derramaba sobre todas las actividades, no sólo laborales, deportivas, sino también sociales. Las carreras cuadreras era una diversión muy popular y se corrían en los alrededores de la plaza.
La mujer participó del teatro, de los bailes, de las romerías activamente. También como público fue asistente a los Biógrafos. Estas actividades se realizaban en el Salón de la Sociedad Italiana, aunque también supo tener biógrafo el Hotel de Fuentecilla, yerno de Lemme.




miércoles, 2 de enero de 2019

María Albornoz, cuartelera del 9 de Caballería

La colonización de la región del Ichohue y la construcción del Fuerte Resina, bautizado el 25 de mayo del año 1882 como Fuerte "General Benjamín Victorica", se llevó a cabo por las tropas comandadas por el Coronel Ernesto Rodríguez, acompañado como segundo comandante por el Coronel Sócrates Anaya.

Las tropas bajaron desde el Fuerte Sarmiento en los alrededores del Río Cuarto, provincia de Córdoba y de la Villa de las Mercedes en la provincia de San Luis. El Regimiento 10 de Infantería a cargo de Anaya incluyó al escuadrón de "Indios Amigos" del cacique ranquelino Ramón Cabral "El Platero" con sus familias.

Esto significó la presencia de la mujer en los cuarteles y sus alrededores del Fortín. El 9 de Caballería que comandaba Rodríguez, también incluyó mujeres que acompañaron a los primeros colonos (ganaderos, agricultores, artesanos) y los comerciantes proveedores del Ejército que suministraban los víveres y los "vicios" a cuenta del presupuesto del Estado Nacional.

El General Eduardo Racedo, Comandante de la Tercera columna que ingresó en 1.878 a las tolderías ranquelinas de Leuvucó y batió hasta las costas del Salado y el Colorado dijo con respecto a la participación de las mujeres en la operación de la mal denominada "Conquista del Desierto":
 ..."en campañas tan largas y penosas como las que íbamos a efectuar, en las que el soldado no tiene distracción y en las que se hace necesario proporcionarle siquiera algo más que amengüe la monotonía de sus vidas en tan apartados lugares, nada más eficaz y aparente que la compañía de la familia." Y prosigue describiendo el rol de la mujer: "Estas mujeres solícitas para con sus maridos son injustamente juzgadas por el criterio de la generalidad, que no comprende en todo lo que vale su sublime y abnegada consagración para con los seres con quienes comparten, llenas de la más admirable resignación, las fatigas y privaciones del soldado argentino."

Dice Vera Pichel en su libro "Las Cuarteleras" a propósito de la presencia de estas mujeres en la guerra del avance de la frontera interior: "Ellas, que fueron protagonistas, fueron también, junto con los indios, las víctimas de la Conquista". A la presencia de la mujer se la negó por parte de un Ejército patriarcal y machista como era la rigurosa cultura militar de aquella época. Pero lo que es más injusto es que no fue una presencia muda y pasiva, sino que en no pocas ocasiones llegó a empuñar las armas para salvar las vidas de quienes vivían en los fortines y sus alrededores.

Solo se las llegó a nombrar en los partes, en los informes y en los libros que se escribieron, como "chinas", "fortineras", "cuarteleras" o simplemente "chusma" en forma despectiva, cuando no designándolas con motes, apodos o sobrenombres, desmerecedores, o mancillando su honor. Todo ello contribuyó a la invisibilización de su presencia en el denominado "Desierto".

Fueron héroes, que parieron hijos en las peores condiciones que se pueda imaginar, se condujeron en muchos casos con una bravura digna del mejor soldado. Todo esto solo fue correspondido por el Ejército, dándole algunas provisiones de los denominados "vicios", porque hasta la tierra tuvieron que pagarla, cuando decidieron quedarse con su familia a vivir en los pueblos que se fueron fundando.

Algunas de ellas han pasado a la historia como la "Pasto Verde", "Botón Patrio", "La Pastelera", alude a su oficio; la "Polla Triste"  y la "Pocas Pilchas" referido a la vestimenta. "Rosa mala" o "La Tigra", seguramente aludiendo al carácter; la "Mamá Carmen", la "Parda Presentación" citando el color de la piel. Algunos fueron motes profundamente denigrantes como: la "Cama Caliente", la "Pecho e' lata", la "Cacho Mocho" o la "Vuelta Yegua".

Muy pocos resaltaron cualidades como "Siete Ojos", la "Luz Linda", "Mamboretá" o la "Trenzadora". Dice Pichel, en el libro citado, que "Mamá Culepina quedó incluida en la historia teatral a través de la obra del dramaturgo García Velloso. "Mamá Pilar", la "Viejita María" -mujer del soldado Rogelio Juárez- supo atender un boliche terminada la contienda, en las cercanías del valle de la Cordillera del Durazno, en el territorio del Neuquén".

En Victorica, el pueblo más antiguo del Territorio Nacional de la Pampa Central desde 1.884, se recuerda a doña Carmen Orozco, quien llevó en sus brazos las jinetas de Sargento del Ejército Nacional, y por la curiosa discriminación de haber tenido que pagar tres veces la tierra que había ayudado a colonizar con su familia y también por su tez morena.
Doña María Albornoz, fue conocida como la "Petisa María", seguramente por su escasa estatura. Esta mujer estuvo al momento de los años de mando militar, en el Fortín Victorica, pero luego al terminar el mismo en 1887, se alejó seguramente hacia donde estaban sus parientes o a donde la llevaron cuando llegó el licenciamiento, aquellos que la recogieron.

Aunque según el cronista de la Revista porteña "Caras y Caretas" del 10 de septiembre del año 1.910, el señor Ferrari, titular de la firma S. Ferrari e Hijo, la encontraron ocupando el campo que habían adquirido en el ejido del pueblo de Loventuel -creado en 1904- cuanto tomaron posesión del predio. Aparentemente Ferrari cuando la llevó a Buenos Aires se contactó con los diarios de aquella época porque la nota de Caras y Caretas comienza diciendo: "Hace poco la prensa se ocupó de la mujer María Albornoz".

Según le contó al periodista, sus tareas habían sido algunas veces como lavandera y en otras ocasiones como Cantinera. Lavando la ropa de los soldados que no tenían mujer, o vendiendo bebidas, tortas fritas, pasteles y algunas otras comidas. Es sabido que en todos los Fuertes y Fortines había Cantinas, donde los soldados también jugaban a los naipes o se trenzaban en alguna guitarreada.

Unas fueron lavanderas, otras curanderas, la mayoría que tenían familia eran las cocineras. Las que no tenían familia se debían ocupar de los heridos que no tenían mujer. Estaban obligadas a participar de los bailes, como de los velorios. Por si eso fuera poco eran también caballerizas de los caballos de refresco de la tropa.

Entre los recuerdos medio confusos de la cuartelera María Albornoz pudo decirle al cronista porteño que en su infancia había vivido en Buenos Aires con una familia de apellido Reyes que la habían acogido, que tenía una hija que se llamaba Saturnina. Creía que el domicilio de dicha familia estaba situado en la calle Artes, entre Cangallo y Piedad.

El periodista no menciona edad, pero deja constancia que la "Petisa María", habría ingresado al Ejército durante la presidencia de Sarmiento (1.868-1874) y que se había retirado aproximadamente 12 años desde el momento de la entrevista, por lo que se puede deducir que se retiró el año 1.898.

Consultando el Censo Nacional de Población del año 1.895, encontramos citada  a Albornoz, María, mujer, de 46 años de edad, lugar de origen Buenos Aires, de profesión criadora y con 8 hijos censados. Estos datos corresponden a la población rural del 7º Departamento, cuya capital era Victorica, en el entonces Territorio Nacional de la Pampa Central.

Con dichos datos y la fotografía que tomó el periodista de Caras y Caretas, podemos deducir que en ese momento doña María tenía alrededor de 61 años de edad, habiendo nacido el año 1.849.

En cuanto a la familia Ferrari, efectivamente en una de las chacras de Victorica, zona de Loventuel vivió un propietario Carlos Ferrari, supuestamente el hijo de S. Ferrari (chacra Nº 35), mientras que en la chacra Nº 43 vivía doña Primitiva Ortíz de Ferrari, supuestamente su viuda (cuando el Inspector Carlos Monet hace su inspección el año 1900 ya figura como posesoria). Ambas eran chacras de 100 hectáreas cada una según dejaron constancia los inspectores con cuyos datos se confeccionó el plano del año 1951, copiado del original realizado por el Agrimensor Ramón B. Castro, quien lo fechó y firmó en Buenos Aires el 8 de abril del año 1908.

Recordemos que el pueblo de Loventuel fue fundado el año 1904 por don Miguel Farías, casado con doña María Guadalupe Centeno, un criador de ovejas que bajó desde el sur de San Luis y se afincó en dicha comarca muchos años antes, después que la zona quedó libre de indios alzados y gauchos cuatreros.

BIBLIOGRAFIA CONSULTADA
Caras y Caretas: Revista publicada en Buenos Aires el 10 de sepbre. de 1.910
Pichel, Vera: "Las Cuarteleras" Editorial Planeta. Buenos Aires 1.994
Depetris, José Carlos: "Gente de la Tierra". Ediciones de la Travesía 1º edición 2003

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