De tanto ir de un extremo al otro, los argentinos estamos necesitando armarnos una "síntesis" que contenga lo mejor de todo. Lo más positivo, lo más constructivo, lo más armonioso posible con nuestro tiempo y nosotros mismos.


No se pierdan de ver los videos sobre turismo en La Pampa y escuchar una selección de canciones folklóricas de mi provincia.

miércoles 11 de noviembre de 2009

"UNA OLA SOBRE EL MAR"

DEDICADO A LA PAMPA

La Capital de La Pampa, Santa Rosa, fue sede del Primer Simposio Nacional de Escultura que convocó a artistas locales y de otras provincias argentinas.


El Coordinador del Encuentro fue el escultor pampeano Raúl Fernandez Olivi, quien contó con la colaboración de la Cooperativa de Electricidad de Santa Rosa y de la Dirección de Cultura de la Municipalidad de la Capital y el aporte de algunas empresas privadas del medio.

Los participantes fueron once escultores de primer nivel, que se dieron cita para trabajar en una especie de gran taller al aire libre, donde la gente a su paso por el paseo, en las adyacencias de la que fuese la estación del ex ferrocarril Sarmiento, pudo apreciar durante unas cuantas jornadas la labor de los mismos.

Mario Eyheramonho, desde 1986 realizó muestras individuales y colectivas de escultura, pintura y fotografía e imagen digital dentro y fuera de la provincia. En 1989 obtuvo el Primer premio de pintura en el Salón Pampeano. En 1999 el Primer premio de pintura en el Salón Patagónico de Neuquén. En 1993 el Gran Premio de Honor Escultura del Salón Pampeano. Este año recibió el Primer premio en Escultura Cerámica en el Salón Pampeano.

Al final del encuentro los escultores, diez hombres y una mujer, entregaron sus obras, que según se ha anticipado serán colocadas en distintos puntos de la ciudad. Ya hace varios años, la Subsecretaría de Cultura emplazó a lo largo de las avenidas San Martín y Roca unas cuantas esculturas de gran tamaño, creadas por artistas pampeanos como Fernandez Olivi, Gustavo Gaggero y otros.

El tema es como evitar que el paso de los años las deteriore, dado dos aspectos que se combinan para que ello se produzca inexorablemente. La desidia de parte de los entres encargados de la guarda y conservación de las mismas y la desaprensiva y antisocial actitud de ciertos grupos que las arruinan con marcas, aerosoles y otros elementos destructivos.



Algunas, sobre todo las ejecutadas en madera estarán bajo cubierta en ámbitos cerrados, como organismos publicos y escuelas. Será toda una tarea conservarlas intactas, dado que generalmente las paredes, los bancos, los sanitarias y los lugares frecuentados muy a menudo, son utilizados como soporte de grafittis o leyendas de todo tipo.

De los elementos estrictamente pampeanos con los que trabajaron los escultores para diseñar sobre ellos sus obras se destacan el mármol travertino, extraído de la zona de Limay Mahuída y la madera de caldén, perteneciente al bosque típicamente pampeano.




Entre las palabras de los artistas, destacamos el comentario del riojano Néstor Vildoza, que afirmó “esto es lo de uno y donde uno encuentre un lugar para trabajar en lo que le gusta, está todo bien”. También destacó la importancia de la realización del encuentro porque “es importante, sobre todo cuando es una novedad como esta que tiene que ver con la cultura, porque uno a veces ve una obra terminada y no sabe como fue la factura, como se hizo y creo que acá en este momento es un poco una escuela taller para todo el mundo y se ve como de algo uniforme como puede ser una piedra, un tronco o un pedazo de chapa, al poco tiempo se convierte en una obra”.
El artista riojano trabaja sobre “una piedra de la zona, es un mármol travertino muy joven y la idea surgió un poco aquí, porque vine con una idea diferente y como descubrí que esta piedra fue extraída del centro de la provincia y esto fue antiguamente un mar, cuando uno empieza a picar la piedra se da cuenta por los restos fósiles que tiene, que en algún momento estuvo en el mar, por lo que la idea que yo tengo ahora es hacer una especie de ola sobre una gran piedra, de manera que sería una gran ola sobre el mar dedicada por supuesto a La Pampa”. (Periódico Región)


Gustavo Gaggero nació en Santa Rosa, (La Pampa) estudió Escultura en acrílico con la profesora Isabel López, composición en pintura con Hugo De Marziani y recibió una beca de capacitación de la Subsecretaría de Cultura de la Provincia de La Pampa sobre escultura en acrílico y vaciado de grandes tamaños.
Durante su trayectoria, Gaggero ha obtenido varios Premios: 2005 Mención Especial del Jurado en el Salón Nacional de Pintura de General Pico (La Pampa). 2005, Primer Premio en Salón de pequeño formato también en General Pico. 1993, Primer Premio escultura en el Salón Pampeano de Artes Plásticas.
En esta semana está exponiendo una serie de óleos de gran tamaño en el Centro Municipal de Cultura.

viernes 6 de noviembre de 2009

CARRERA DE AUTOMOVILES

DESAFIOS MANO A MANO
VICTORICA DECADA DEL SESENTA
La pasión por “los fierros”, tiene que ver con la ilusión del hombre de querer ir más rápido para ganarles al tiempo y también por supuesto a otros hombres, por el espíritu competitivo y lúdico.
Desde el legendario Turismo de Carretera que atravesó La Pampa varias veces, hasta las actuales de las distintas formulas que se corren en autódromos, hay más de cinco décadas con historias regionales y lugareñas que nutren el automovilismo.

El año 1951 la maestra de primer grado superior de la Escuela Nº 7, doña María Tránsito Lucero, escribió en observaciones en el registro de asistencia de los alumnos del mes de mayo de aquel año: “Día 5 mala asistencia, motivada por la carrera automovilística vuelta de La Pampa”. Recuerdo que mi padre me llevó aquella vez con él, al lugar conocido como “los cuatro esquineros”, que es la intersección actual de la ruta pavimentada que pasa por Victorica y continúa rumbo al sur de San Luis con la de tierra que viene desde Luan Toro y Loventuel.

Por allí pasaron los “ases del volante” de aquella década, entre los que estaban los hermanos Gálvez, los Emiliozzi y otros. Pero a pesar que nos pusimos a observar desde una loma e incluso nos subimos a un camión estacionado, lo cerrado del camino y la polvareda que levantaban no permitía apreciar demasiado.

Una década después en la cancha que se utilizaba para las carreras de caballos, (en la chacra del vasco Mendiara) se llevó a cabo un desafío mano a mano entre dos autos. Los amantes de las “picadas” eran varios entre los que se mencionan a “Gury” Barneix, “Coco” Di Dio, “Toto” Pablo, Lázaro Pérez, “Gaucho” Borthiry, los Pagella, “Fin” Sierra que llegó a tener una ocupé preparada especialmente y algunos otros, a los que se sumaron años después los jóvenes Rubén Mario Frois y Carlitos Garmendia.
Uno de aquellos autos pertenecía a Amadeo Palmieri, dueño del taller mecánico, situado en la esquina de las calles Yrigoyen y Cochicó, era un Ford modelo “BB”, año 1934. El otro es un Plymouth probablemente modelo 1937, uno de los cuales tenía la familia de don Pablo Pérez, otro la familia de doña Baselisa Álvarez.

Fueron trescientos metros, con largador y rayeros para determinar el ganador. Generalmente el desafío era por un asado, pero por supuesto que los amantes de las apuestas también “boletearon” a estos pingos tracción a nafta.
Esta fue otra más de esas carreras extraordinarias como aquella otra tracción a sangre, que alguna vez corrieron los carros de los carniceros Claudio García, Miguel Peralta, Orlando Martín y Simón Bolet.

O la de un caballo y un automóvil que también se produjo en aquellos años de reuniones hípicas frecuentes, donde se buscaba sumarle atractivo al turf.
También se realizó la de una moto y un caballo, cuando en Victorica comenzaron a aparecer las primeras motos a fines de la década del cincuenta de la mano de Rubén Palmieri. El caballo se perfiló adelante en los primeros cien metros, pero luego cuando la moto aceleró a fondo terminó ganando la carrera.

Pero la más insólita que recuerda Lázaro Pérez uno de los amantes “tuercas” fue la que corrió Pocho Orueta maratonista, a un Citroen 2CV. Fueron cien metros en los que se alzó con el triunfo el recordado Orueta, quien corrió aquel día alentado por la popular.

La anécdota más risueña de este tipo de desafíos la cuenta uno de los protagonistas. Lázaro Pérez aceptó el desafío para correrle al auto del “Chango” Borthiry. El perdedor pagaría el asado para diez personas. El auto de Lázaro, que ya se había iniciado en la fotografía, era atendido por “Coco” Di Dio, quien no se dio cuenta, que por la nafta que le habían sacado para lavar el carburador y las pruebas los días antes de la carrera, se les pasó por alto el detalle de la cantidad de combustible. Lázaro cuenta actualmente riéndose, que le iba ganando la carrera, pero en los últimos metros se quedó sin nafta, por lo cual el “Gaucho” que corría con un Ford de su padre, terminó ganando el desafío.

El equipo de cada auto estaba conformado por el dueño del vehículo, el mecánico preparador, el conductor, el rayero y algún “utilero”, y un grupo reducido de seguidores que no alcanzaba a convertirse en club de fans por la brevedad de las experiencias, sino más bien hinchas
Una de las fotos muestra el equipo ganador que resultó ser el Ford “BB” modelo año 1934, color verde de Amadeo Palmieri conducido por un piloto local que calza casco y antiparras, aunque poca seguridad daban esos elementos dado que los autos no estaban preparados con jaula antivuelco, en virtud de ser simples coches de paseo familiar.
“Toto” Pablo uno de los hinchas fanáticos del Ford, dado que su padre había sido agente de la marca, le gustaban de alma los fierros, a tal punto que alguna vez las picadas se hicieron en el campo de la familia. El fue el segundo presidente del Cycles Motor Club fundado en Victorica, el primero había sido el “Negro” López Scala, cuyo padre, el recordado Adolfo López Seoane tenía también un auto Ford similar al de Palmieri y el de “Teddy” Young y de los taxis de Juan Mazucco y Zoilo Costantino.


En la imagen se han sumado, además del largador, que parece haber sido don Orlando Martín, pues tiene en su mano una bandera, el juez de la competencia que estimo habrá sido Alfredo Viniegra, dos colaboradores Ramón Ortiz que trabajaba en el taller de Palmieri y Dante Poggi otro mecánico, quien años después acompañaría la trayectoria de Juan Carlos Maldonado. A todos ellos se agrega Julio Torres también mecánico y uno de los especialistas en Ford a quien el compadre “Nene” Martín le confiaba la atención de todos los autos que compró.

Toda la inteligencia de los mecánicos estaba concentrada en la perfecta afinación del motor, la puesta a punto de la ignición, el combustible y los aceites de buena calidad acompañados de las bujías y platinos de marca reconocida y larga duración.
El coche ganador corrió con el número trece, que parece no haber sido ese día “la yeta” para su dueño y el conductor que sonríen satisfechos ante el fotógrafo, el otro auto llevaba el número 5.

martes 3 de noviembre de 2009

VENDEDORES AMBULANTES

Y AMIGOS DEL BARRIO
En Victorica, como en todos los pueblos de La Pampa, los vendedores ambulantes, de distintos tipos de productos y de servicios estuvieron vigentes hasta bien entrada la década del cincuenta del siglo XX.

Los verduleros, los panaderos, los lecheros y aún los carniceros eran los más comunes a ellos se agregaban los vendedores de "chacinados" y golosinas. Algunos recorrían las calles conduciendo un carro tipo jardinera, tirado por un caballo, otros un carro cerrado y otros, solo portando en sus brazos grandes canastas donde llevaban la mercadería. Vienen a mi memoria don Mauricio Pérez con su carro lleno de sandias, melones, zapallos y choclos o la de don Antonio Palmieri con su canasta de chacinados y la balanza romana al hombro. También el heladero Plaza con su cuatriciclo tocando la campanilla.

De la labor de estos personajes pueblerinos, en el caso de Victorica, nos han quedado recuerdos, anécdotas, añoranzas que nostalgiosamente recuperamos de nuestra memoria, junto a escasas fotos, la mayoría de las cuales deben estar en poder de familias, varias de las que se fueron de la localidad rumbo a otras dentro de la provincia o aún fuera de ella.

En esta foto apreciamos a don Reymundo Urmente Gil, quien tenía una verdulería, pero quien también efectuaba reparto a domicilio. Se lo ve con su cartera, donde llevaba el dinero de la cobranza y fundamentalmente las monedas para los vueltos.
En los últimos años de su vida el reparto lo hacía su hijo menor Jorge, quien retiraba los bultos de la estación del ferrocarril, descargaba en la verdulería familiar y luego salía al reparto de clientes fijos y algunos ocasionales.

Agradezco al amigo "Cacho" Peralta que me facilitó esta foto. Don Lorenzo Martinez se convertiría después en su suegro y su padre fue carnicero y colega de Bolet.

Por aquellos años las familias pobres hacían el puchero, el guiso y los estofados consumiendo papa, zapallo, choclos, batata, cebolla, ajo, zapallito del tronco, lechuga, zanahoria y algunas otras hortalizas, muchas de las cuales Urmente producía en su propia quinta, situada en la salida del pueblo en el camino rumbo a Telen.


A su lado se encuentra el carnicero del Barrio Los Pisaderos, don Bolet. Su carnicería estaba en la calle 14, entre 15 y 17, en la antigua casa que había pertenecido al capitán del Ejército Adolfo Corvalán. Tiene puesto gorra vasca, el delantal blanco que le tapa el pecho y le llega hasta los pies. Este delantal de lona era necesario para manipular las medias reses de vaca y los lanares, sin mancharse de sangre la ropa. También se observa la cartera de cuero a su costado y la correa que le cruza el pecho.

Detrás está su carro carnicero, al que está atada una yegua, casi con pinta de mula, con el cual transportaban desde el Matadero Municipal los animales carneados hasta la carnicería. Cacho Peralta siempre recuerda la carrera que corrieron todos los carniceros con sus respectivos carros con monta cambiada y la apuesta fue que el ganador sería el que llegara último.
Como su local estaba a menos de dos cuadras de mi casa paterna mi familia me mandaba a comprar carne allí. Así que tengo el recuerdo de ver los capones y corderos colgados y alguna media res de vaca. Don Bolet era hábil con la chaira y con la sierra de mano.

A su lado está su hijo Simón, cubierto con poncho, dado que es invierno. Usa también boina vasca, pero al contrario de su padre que tiene bombachas de campo, y alpargatas, el tiene puesto un traje y zapatillas.

El artista Carlos Alberto "Pocho" Riela, hizo este retrato a plumín y tinta china de "Pipo" Piccolomini, uno de los clásicos personajes vendedores de golosinas en todos los ambitos de diversión o recreación. Infaltable los domingos de futbol.

Por su atuendo y de otros de los fotografiados, da la impresión que pudo haber sido un día de fiesta en Victorica. De esos días feriados, porque la despensa de los hermanos Romero tiene las persianas totalmente cerradas. Parece ser alrededor del mediodía porque el fotógrafo, que no sabemos quien fue, ha dejado el sol a su espalda.

A la izquierda de Simón Bolet observamos a don Lorenzo Martínez, que por esa época era el dueño de la Confitería, contigua a la despensa de los "gallegos" Romero. A don Lorenzo los pibes del barrio lo conocimos cuando en 1951 ingresamos a la escuela primaria Nº 7 y el era uno de los porteros del flamante edificio recientemente inaugurado. Por ese dato estimo que la foto podría ser de fines de la década del cuarenta.

Sobre la vereda, un ocasional caminante observa la escena. Enfundado también en el poncho y con su tradicional pipa entre los labios también mira al fotógrafo. Se trata del italiano Santiago Roca, quien tenía su casa de familia en el “Barrio Latino” en la manzana de los Di Dio, los Gesualdi y los Piccolomini-Papaleo, otra familia de vendedores ambulantes de hortalizas y de golosinas.

miércoles 28 de octubre de 2009

JUICIO A LOS SETENTA

Julio Bárbaro es hijo de un colchonero, oficio con el cual su padre y su madre hicieron llegar a la Universidad a sus tres hijos. Nació en el barrio de Boedo en Buenos Aires, justo cuando se estaba gestando el peronismo histórico.
Se educó como pupilo en un colegio de curas y luego llegó a la Universidad de donde egresó como Licenciado en Ciencias Políticas.

Fue electo diputado nacional en las elecciones de 1973 cuando Juan Domingo Perón regresó al país, después de dieciocho años de proscripción.

Bárbaro fue Secretario de Cultura de la Nación, durante el gobierno de Carlos Menem y Presidente del Comité Federal de Radiodifusión, en la presidencia de Néstor Kirchner.
Con los dos terminó enfrentado por diferencias en la óptica política aplicada en la gestión, no exclusivamente por temas que lo tuvieron como responsable directo.

Hace pocos meses atrás apareció su último libro titulado “Juicio a los 70” con el subtítulo “La Historia que yo viví”, publicado por la Editorial Sudamericana.
En la primera parte hace una crítica de la violencia como medio para dirimir diferencias en la política. En “Crítica a las armas” hace un muy buen análisis de las diferencias que separan a la razón de la fuerza.

Luego en el largo capitulo que titula “La historia que yo viví” recorre desde su formación educacional en el primario y en el secundario de la vieja escuela, su llegada al peronismo desde la democracia cristiana, su actuación política en la juventud de los setenta, hasta su secuestro a principios de septiembre de 1981, que terminaría con su exilio en Madrid durante dos años.


El libro no es una investigación académica, sino casi una autobiografía, lo cierra con un Apéndice, y no contiene bibliografía citada.
Es uno de los pocos libros que he leído, en los que alguien que ha sido actor, no simple observador, aborda el tema de la guerrilla en la Argentina, se interna en los meandros de las distintas organizaciones armadas y logra una asignación adecuada de responsabilidades a cada uno de los grupos y facciones.

Pero lo más interesante es el deslinde impecable que hace entre los jóvenes, que lucharon por sus ideales y los jefes guerrilleros que los llevaron a un callejón sin salida, donde muchos murieron sin lograr saber el porqué de su lucha.
Bárbaro, que habla desde adentro y que conoce el paño, siente necesidad de escribir sobre estas cuestiones después de más de tres décadas de aquellos sucesos, que lo tuvieron como uno de los protagonistas.

Con mucha claridad pinta a los personajes de la extrema izquierda del peronismo revolucionario y de la extrema derecha del peronismo reaccionario. Señala con precisión las atrocidades cometidas por los Montoneros, algunos de cuyos dirigentes creyeron que el pueblo los seguiría en su escalada de violencia que terminó por abrir la puerta al golpe de Estado y la represión más horrenda.

En el tercer capitulo que ha denominado “El lado oscuro del setentismo”, Julio Bárbaro ensaya su propia autocrítica. Siendo uno de los pocos políticos que se han animado a poner por escrito, como lo hace él, cuales fueron a su juicio las cuotas de responsabilidades que les cupo en aquella década violenta.


Bárbaro incita a la autocrítica, se la pide concretamente a algunos de los más lúcidos ex montoneros que ya han editado sus memorias, pero sin escribir ningún renglón asumiendo sus propias culpas.
En definitiva, este es un libro para leer de una sentada, porque es atrapante. No sólo por lo que sugiere, sino por lo que dice y sobre todo como aborda y sentencia cada uno de los temas en los que incursiona.

Diría que es un juicio equilibrado, no escribe desde la ceguera ideológica. Su pluma no está cargada ni de rencores, ni de adulonería. No ha impregnado sus párrafos con la idolatría al liderazgo del conductor, ni con la venganza ciega que no le permita rescatar lo rescatable, pintar en el contexto en el que se dieron las circunstancias y comprender benignamente las decisiones de la mayoría de aquellas mujeres y hombres tan jóvenes, que derramaron su sangre.

miércoles 14 de octubre de 2009

DIA DE LA PAMPA

El 16 de Octubre, una fecha con la que varios no estamos de acuerdo, el Estado Provincial sigue colocando en el calendario de las efemérides como “el Día de La Pampa”.

Más allá de esta discrepancia, vaya como evocación a la semana de La Pampa, que a veces suele pasar bastante desapercibida, esta canción, una de las que forma parte de las fundamentales dentro del Cancionero Pampeano y que ya es parte de nuestra identidad.

Dice al respecto Oscar García uno de los autores: " La idea de crear Y el viento va fue en principio mía. Yo creía que podíamos hacer una obra que hablara de nuestra provincia y de nuestra gente, y que deberíamos hacerla sobre una base musical con características hímnicas. Se lo comenté a quien sería el coautor de la obra, Carlos Groisman, quién en ese tiempo era el arreglador de Cantizal, y nos pusimos a trabajar a la distancia y por teléfono. Nos cantábamos fragmentos, sugeríamos y desechábamos versos, y así seguíamos avanzando. La verdad es que fue todo muy rápido.”



Oscar García, Luis Montoya, Andrés Díaz, Omar Urreaga y Osvaldo Di Pietro

“ Enseguida se vislumbró el rumbo y el espíritu de la obra. Después solo fue pulir, hacer el arreglo vocal e instrumental que también realizó Carlos Groisman, y meternos al estudio de grabación. Volvimos de Buenos Aires derecho a grabar el video, que auspició el Banco de La Pampa, para poder cumplir con el compromiso de ponerlo en el aire casi inmediatamente. Era mediado de diciembre del '86, y el video era una suerte de salutación de fin de año para los pampeanos. El impacto popular que produjo fue inmediato. Desde entonces creo que las obras por encargo pueden ser una buena idea, cuando la chispa del talento nos acompaña."



Y EL VIENTO VA
(click en el título para escucharla)

Carlos Groisman y Oscar García


Después del mar quedó la sal,
Después del sol la soledad,
de tanta tierra despoblada,
un suelo solo nada más.




Más que el lugar donde nací,
me importa donde echar raíz.
Ésta es mi tierra. Esta mi gente aquí,
Yo ya elegí donde vivir, donde morir.

La Pampa canta y el viento va en su voz.
Por mucho tiempo lloró lágrimas de sal,
para arrancar sangre del agua y dar,
vida a la paz, porque al dolor, razón al sol.



Mi tierra baya guarda en su corazón,
bajo su piel de espina, roca, viento y sal,
una canción que el agua llevará
a cada amigo, cada esquina, cada hogar.





Desde el caldén hasta el zampal,
desde la barda hasta el trigal,
toda mi gente va templando
sueños y acero por la paz.


La Pampa canta y el viento va en su voz.
Por mucho tiempo lloró lágrimas de sal,
para arrancar sangre del agua y dar,
vida a la paz, porque al dolor, razón al sol.

Mi tierra baya guarda en su corazón
bajo su piel de espina, roca, viento y sal,
bajo su piel una canción…y el viento va...

Canta La Pampa, mi tierra baya.
Lunas enormes flotan sobre el salitral,
y el viento va llevando en su canción,
a cada amigo, cada esquina, cada hogar.



NOTA: Esta canción fue grabada por la agrupación folklórica Cantizal el año 1989 en un cassette que lleva por título el nombre de la misma. Integraban el grupo Cantizal en ese momento, Andrés Díaz, Omar Urreaga. Alfredo Roldán, Oscar García, Osvaldo Di Pietro y Luis Montoya.

Agradecimiento: Agradezco las fotos de Lázaro Pérez, Fabian Muñóz y Oscar García quien también me envio la grabación que Uds. podrán escuchar.

P.D.: Esta letra y música fue declarada la Canción Oficial de Eduardo Castex en la época de la intendencia de Livio Curto.

viernes 9 de octubre de 2009

Exposición Fotográfica

Cuando llegué a la vieja casona que fuera de propiedad de la familia de don Arturo Castro, convertida ahora en la sede de la Fundación del Banco de La Pampa me encontré con el Subsecretario de Cultura y la secretaria de la Presidenta de la Fundación.

Nunca me imaginé encontrar tanto publico como el que colmó aquella noche la inauguración de esta muestra de un señor fotógrafo del tradicional blanco y negro, que había sido convocado en esta ocasión por el Foto Cine Club Pampeano presidido por uno de los Etchaniz, esa familia de fotografos, quienes lo habían convocado también veinticinco años antes.

Parece increible como a veces las circunstancias que pueden parecer una "desgracia", se convierten para algunos seres humanos en disparadores para etapas innovadoras en sus trayectorias vitales.

Porque ahora Oscar Pintor, ha dejado el blanco y negro tradicional y se ha volcado al color, a partir de un hecho fortuito. Se trata de antiguos negativos de fotos, slides, transparencias, fotos en blanco y negro, a las que la humedad les hizo nacer nuevas formas y a las que este experto fotografo utilizando el sistema digital, las ha coloreado, logrando algunas muy bellas fotografías-pinturas.

Pude conversar con Rafael Etchaniz, funcionario del Banco, con quien compartimos durante cuatro años labores en la entidad financiera, que me anotició de los kilates del expositor. Después hablamos también con Teresita Lopez Lavoine de Etchanbiz, la madre, alrededor del momento de la fundación del Foto Cine Club Pampeano allá por el año 1964 cuando yo llegaba a Santa Rosa para comenzar mi carrera universitaria.

Por último también conversamos con el actual presidente del Foto Cine Club y tambien con su hermano que es fotografo en el Diario La Arena, sobre la necesidad de continuar dandole impulso a esta entidad y aprovechar este espacio de la Fundacion tan propiado para este tipo de eventos.

La Fundación del Banco de La Pampa, dentro de los actos organizados con motivo del Cincuentenario de la Institución Banco de La Pampa, inauguró días pasados esta exposición fotográfica de Oscar Pintor, que se clausura el próximo 15 de Octubre.

Si puede se la recomiendo, dese una vuelta y aproveche además para conocer un lugar que hasta ahora está subutilizado para eventos de caracter cultural.

martes 6 de octubre de 2009

EL TANGO PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD

El tango esa música rioplatense que se difundió por toda la Argentina y que luego de triunfar en Europa volvió por sus fueros, asentó también sus reales en el Territorio Nacional de La Pampa Central.

El tango que nació en las “catacumbas”, que proviene de los lugares más recónditos del arrabal, que luego llegó al centro, ahora tiene carta Universal de Humanidad, credencial de ser un Patrimonio Cultural Inmaterial, es de todos y cada uno de los seres humanos.

Tapa del Disco compacto, grabado y presentado en noviembre de 2003 en el encuentro anual de la Asociación Pampeana de Escritores, dichos con la voz del autor, el gran escritor pampeano Juan Ricardo Nervi.


Ya he mencionado en una entrada anterior a ese singular personaje J. Nirvassed que en una pianola creaba tangos, valses, polkas y mazurcas allá en su Estancia "Santa Camila" en Telén.


Llegó a La Pampa en 1895 y se fue cuando comenzó la primera Guerra Mundial en 1914 a su Francia natal, con el se llevó un álbum de aproximadamente más de 150 partituras, dentro de las cuales había varios tangos.

Dos de los cuatro Neotangos escritos por el polifacético vate pampeano Bustriazo Ortíz.


Aquí agrego ahora algunas otras aportaciones que hicieron pampeanos de distintos pueblos y ciudades a la cultura del tango. Me refiero a los Neotangos que escribiera el poeta Juan Carlos Bustriazo Ortíz y a los "Sonetangos" (click para escuchar), producidos por el poeta nativo de Eduardo Castex, Juan Ricardo Nervi.

Juan Carlos Roldán ese gran investigador y difusor del tango publicó, creo que en Caldenia, dos tangos compuestos por pampeanos y dedicados a Santa Rosa. También Roberto Osmar Casetta registro un tango en SADAIC el año 1986 que tituló "Yo te quiero Santa Rosa".

lunes 5 de octubre de 2009

PARTIO LA NEGRA SOSA

Ayer falleció Mercedes Sosa, conocida popularmente como la “Negra”, una de las cantautoras más sobresalientes que ha dado Tucumán a la cultura Argentina y Latinoamericana.
Vaya nuestro homenaje y nuestro recuerdo a su memoria. Cuando nos debemos referir a estas grandes personalidades de la cultura las palabras sobran. Por eso y como testimonio de este día de duelo nacional, agrego algunas fotos un poema y la reflexión del Secretario de Cultura de la Nación.
Cantando con otras dos mujeres del canto nacional y popular: Liliana Herrero y Teresa Parodi en una presentación, recuperada la democracia, en la Casa Rosada.

Uno de los más bellos trabajos que grabara en 1989. Una investigación histórica de Félix Luna y acompañada del excelente pianista Ariel Ramirez, Mercedes Sosa, nos dejó este magnífico album, en el que se incluye "Alfonsina y el mar".


Una cosa Sosa
Por Juan Sasturain


Mercedes era una cosa Sosa. /Con mayúscula, digo: tucumana/
cantora sola, voz soberana,/ clase de una, negra y golosa.


Pero ante todo, fue generosa/ con el verso y la oreja americana./
Nos cantó a don Ata y a la hermana/ Violeta, al Cuchi y a Zitarrosa.


Mercedes hizo su destino en vida.
Más allá del aplauso y de la fama
encarnó a la Tierra.


Confundida en piedra y consumida en llamas
queda la imagen final, tan parecida
a un Buda criollo, a la Pachamama.

Dos ídolos de la cultura nacional y de la música universal. Mercedes Sosa que nació del ámbito folklórico pero que recorrió varios géneros y Roberto Sanchez "Sandro" el mejor cantautor del género romántico, después de haberse iniciado en el rock.

Mercedes Sosa canta junto con uno de sus tantos entrañables amigos el cantautor argentino Leon Gieco.

Por Jorge Coscia *
Es curioso este viaje que acaba de emprender La Negra Sosa. Porque acaba de soltar sus amarras y, sin embargo, sigue aquí con su gente, atada irremediablemente a nuestra vida. Ni ella acaba de irse ni nosotros dejamos que consume su partida. Permanece callada, quieta como la tierra que nos nutre y contiene. De eso se trata, pues; de una presencia que supera al tiempo.

Es que la esencia del arte de Mercedes no residía en su voz, aunque su voz fuese tan portentosa como única. El signo que verdaderamente la distinguía era esa marca ancestral que la hacía hija del más arcaico horizonte americano. Los antiguos dioses andinos aureolaban su cabeza, dotándola de un poder hermético, mineral. La Pachamama encarnaba en ella con la naturalidad con que el sol sucede a la luna y la luna al sol; era de ese silencio milenario y ritual que brotaba su voz: como una flecha dirigida al cielo, como un trino sutil o como un trueno temblando entre los cerros.

Y si ese origen mítico alumbra su inmenso arte de cantora, su voluntad de mujer comprometida con el pueblo y con la época que le tocaran en suerte nos aclara otras facetas igualmente relevantes de su vida: su denuncia de la injusticia y su repudio a la entrega del país le valdrían la prohibición y el exilio durante la dictadura genocida que hundiera a la Nación en un mar de sangre.

Tanto las virtudes innatas como las adquiridas a través de la más dura experiencia llevarían a La Negra a convertirse en lo que fue durante todos estos años y en lo que continuará siendo para siempre: un símbolo vibrante de la Argentina más profunda y raigal, una conciencia viva del ámbito aun inacabado de la Patria Grande, una intérprete que transformaba las músicas que le entregaban hasta el punto de fundirlas y recrearlas en una dimensión intemporal y mágica, ascendentes como el vuelo de un cóndor, anónimas como un canto abandonado al viento.
* Secretario de Cultura de la Nación.

NOTA: El poema y la nota se han tomado del diario Página 12 y las fotos de "Critica Digital"
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