De tanto ir de un extremo al otro, los argentinos estamos necesitando armarnos una "síntesis" que contenga lo mejor de todo. Lo más positivo, lo más constructivo, lo más armonioso posible con nuestro tiempo y nosotros mismos.


No se pierdan de ver los videos sobre turismo en La Pampa y escuchar una selección de canciones folklóricas de mi provincia.

jueves 2 de julio de 2009

RECUERDOS DE LA NEVADA

La magia blanca entre nosotros

Los más pequeños, sólo conocíamos la nieve a través del cine y quienes compraban revistas y diarios a través de fotos.

Por aquellos años todavía las vacaciones y el acceso a la tecnología como tener una máquina de fotos, era exclusivo de las familias de alto poder adquisitivo.

Foto tomada por Vidal Saenz desde su casa exactamente enfrente del taller de Martinowsky

El fenómeno de la nieve en La Pampa no es tán común como en la zona cordillerana, donde todos los años se repite, con mayor o menor intensidad.

Pero en ciertas ocasiones suelen producirse nevadas de alguna consideración. En los registros del Banco de la Nación Argentina Sucursal Victorica se pueden leer algunos datos referidos a este fenómeno y comentarios sobre su impacto en la agricultura y ganadería de la zona.

La nevada que hasta ese momento permanecía en el recuerdo de nuestros abuelos era la del año 1923, que había sido de gran intensidad y dado el carácter de "temporal" que se extendió por varios días, con lluvias, vientos helados, habría producido gran mortandad de hacienda.

Para nosotros, los niños de seis, siete y ocho años en adelante, la gran nevada de ese invierno del año 1952 se convertiría en "inolvidable". Sobre todo para quienes jamás habíamos salido de Victorica. Teníamos la experiencia del "pampero" soplando sobre todo los meses de julio y agosto, de las lluvias primaverales, de las crudas heladas del invierno continental, del calor agobiante de enero y febrero, pero no sabíamos como era tocar, mirar, palpar y admirar la nieve.
Foto de la familia Martinowsky

La familia Martinowsky vivía frente a la plaza "Héroes de Cochicó", estaba integrada por Jose Martinowsky, casado con Alejandra, quienes tenían una hija. El era sastre, profesión que por aquellos años todavía tenía buena demanda. Porque quienes podían se hacían la ropa "a medida"no sólo para los mayores, sino también para los niños.

Cuando José a la mañana temprano, de ese 15 de junio de 1952, abrió la puerta de su taller, se encontró con el maravilloso espectáculo de la plaza totalmente cubierta de nieve. La arboleda, la pirámide, las escalinatas de las esquinas, la base del mástil cubiertos totalmente de nieve, que silenciosamente había caído durante la noche, le recordaron a su Polonia natal.

Le comunicó la novedad a su esposa, quien hizo levantar a su hija "Chichita" y la preparó, arropándola convenientemente para que su padre pudiese fotografiarla. Lo hizo en la vereda del local, que estaba pegadito a la panadería de don Andrés Figueiro. Enfocó hacia el sur, para la esquina de la Municipalidad. En el centro de la calle se hallaba el mástil donde se hizaba la bandera.

Más allá y hacia el lado del Hotel de Padrone, sobre esa misma vereda vivía don Gaudencio Pablo, casado con Manuela, y su familia. El automóvil cubierto de nieve, que se observa en la foto es de su propiedad, que había quedado durante la noche frente a su domicilio.

Foto de alumnos del Colegio San Juan Bosco en el patio de juegos

Todavía no habían llegado las vacaciones de invierno, de tal modo que los niños en edad escolar (los que asistieron ese día a clases, más los internos, dado que todavía funcionaba el Internado para niños de otras localidades o cuyas familias vivían en el campo), pudieron gozar de la nieve ese día, haciendo pelotas, animalitos y otras formas para posar frente al fotógrafo.

No sabemos quien tomó el registro fotográfico, pero generalmente alguno de los salesianos solían tener cámaras de foto propia. Aunque a una cuadra y media de allí vivía el fotógrafo don Rex Murad, más popularmente conocido como "el turco Prado". Antes y después de ese momento se había desarrollado la "guerra de la nieve" y hubo algunas caídas de quienes corrían para evitar las "bombas".

Foto de la familia Vallejo-Rodríguez

El escueto informe anual que el empleado del Banco copió en el libro el 31 de diciembre de 1952 dice en los primeros párrafos: "En el transcurso de este año se ha operado un cambio favorable fundamental en las condiciones de receptibilidd de los campos de pastoreo de la zona. Debido a que todos esos campos se encontraban con muy poca o nada cantidad de hacienda, en razón de que la mayoría de sus dueños, arrendatarios o pobladores liquidaron casi todas las existencias que calcularon no podrían resistir los efectos de la sequía, el brote en los pastos se prodigó en forma extraordinaria."

E inmediatamente agrega"Contribuyó también a que se operara ese mejoramiento la acción de la nieve caída en tres oportunidades, calculada en 30, 15 y 10 centímetros, produciendo la consiguiente humedad en las tierras que se encontraban resecas."

Seguramente la nevada de los treinta centímetros del informe haya sido la que se produjo el 15 de junio y que la familia Vallejo anotó en la foto.

La magnitud de la nevada le permitió a la señora Cora de Vallejo hacer este muñeco de aproximadamente un metro setenta centímetros de alto, e invitar a los vecinos y sus hijos a tomarse una foto a su lado.

Aquí se han sumado los hermanitos Viglino y su mamá (a la izquierda). La familia estaba constituída por Josefa Arostegui y Adolfo Viglino, quienes tenían dos hijos Luis y "Coca"

Los Vallejo vivían en la esquina de la manzana donde hicieron este muñeco, enfrente del Almacén de Pedro Tomás Arostegui. La familia estaba constituída por don Durbal Vallejo, casado con Cora Rodríguez, quienes tenían dos hijos, el mayor un varón a quien bautizaron con el nombre del padre y una nena a quien le dieron el nombre de Nora.

Para Nora y sus amiguitos de entonces, esos días de alegría quedaron gravados para siempre en su memoria, eran tiempos difíciles, pero los niños y niñas estabamos acostumbrados a jugar en el patio de nuestra casa, en el baldío vecino o en la casa de los amiguitos.No existía la televisión ni las computadoras, únicamente el cine, y la bicicleta era poco difundida, pero como las calles aún eran de tierra eran pocos los que se aventuraban en ellas y por supuesto menos con el suelo cubierto de nieve y congelado.

Foto de la familia Padrone

En el año de la gran nevada, Victorica todavía tenía en las "afueras" del pueblo unos médanos espectaculares, donde podíamos jugar y disfrutar de la naturaleza. Estaban situados para el lado de donde vivían los Peracca, a una cuadra de la casa de don Restituto Alfonzo y de don Aguirre.

De la esquina de lo Vallejo a media cuadra estaba la casa de la familia de don Domingo Di Dio, por esa calle derecho hacia el norte a una cuadra y media, pasando delante de la casa de los Gesualdi y de Waldino Alarcón, comenzaba el médano.

Hacia allá se dirigieron los hermanos Padrone y su primo René "Gofio" Di Dio. Llevaron el perro también para que pudiese retozar.

La foto fue tomada por Cristóbal Padrone, hermano de Luis quien sostiene la correa del perro.
Foto de la familia Peralta-Riela en la quinta

Pero si para los chicos todo fue diversión y esparcimiento esos días y muchos de ellos que vivían "lejos" de las escuelas no fueron a clase, para los mayores las actividades no se podían suspender.

Aquí lo vemos a don Miguel Peralta, probablemente preparado para irse a trabajar en la carnicería que tenía a una cuadra de la plaza. Lo acompañan su esposa (izquierda) y sus cuñadas las hermanas Riela.

En el suelo los chicos y chicas en cuclillas o sentados sobre la nieve y todos con un trozo de esa densa escarcha blanca maleable, para mostrarla de distinta manera, incluso demostrando probar el sabor que tenía.

Recuerdo que nuestro padre, como la mayoría, se subió al techo de chapa de la casa con una pala ancha para retirar la nieve acumulada que era un peligro, dado que los techos tienen poca pendiente y evitar que este se hundiera y comenzara a gotear.

En el camino interno de nuestra casa a la de nuestra abuela Jacinta, había un gran molle achaparrado, debajo del cual solíamos jugar, como allí no daba el sol y como esos días estuvo nublado, la nieve tuvo tambien su refugio por varios días más.

Los Cesanelli tenían siempre en el leñero, una buena cantidad de leña, alguna sin trozar y otra cortada. La leña permaneció húmeda por varios días por efecto del derretimiento lento de la nieve y la falta de sol pleno que la secara y eso era un problema adicional para las amas de casa porque todo funcionaba a leña. La cocina, la estufa, el horno y la parrilla dependían de la buena leña que no fuese verde y fundamentalmente que estuviese bien oreada, porque sino el humo invadía los ambientes, pero esa es otra historia.

Cuando la nieve se hace "vieja" se pone de un color ocre, pero continúa siendo peligroso caminar encima de ella, sobre todo con calzado de suela, seguramente que hubo varias resbaladas.
La gran nevada de aquel año seguramente fue una inigualable fuente de experiencia para toda la comunidad pampeana y victoriquense, seguramente en las familias quedan aún muchas fotos, que como las que ilustran esta nota, que ahora se pueden recuperar para poder volver a ver la "magia de la nieve".

PD: Agradezco al Grupo Victorica de Facebook que me permitieron acceder a alguna de estas fotos.


sábado 27 de junio de 2009

SALON PAMPEANO DE PAISAJE

Ayer viernes 26 de junio de 2009 en el Museo de Artes de la Subsecretaría de Cultura de La Pampa, quedó inaugurado el 5º Salón de Pintura sobre Paisaje Pampeano, subdividido en dos Secciones: Naturalista y Abstracta.

Fue convocado por la Fundación del Banco de La Pampa, la que ha logrado una participación importantísima, dado que se recibieron más de 130 obras, de las que el Jurado seleccionó para su admisión 75.

Ayer las distintas Salas y todos los recovecos alcanzaron justo para colgar las obras seleccionadas, algunas de gran tamaño. Los artistas seleccionados fueron acompañados por sus familiares y amigos, quienes colmaron la capacidad del Museo.

El Jurado estuvo integrado en esta oportunidad por Alicia Ceballos, Sara Diciero, Roberto Rey de Buenos Aires y por Rosa Audisio de General Pico (La Pampa).

La tonalidad predominante en la paleta del artista Miguel García, es la que le ha permitido obtener mayores satisfacciones.

Las obras ganadoras fueron: Sección Naturalista, Primer Premio para Miguel García, con su obra El camino amarillo”, mientras que el 2º premio le correspondió a la obra titulada “La gran seca” de Claudia Lilian Espinosa. En tanto que en la Sección Abstracta el Primer Premio lo obtuvo el joven Rubén Schaap con su obra titulada “Cielo de soja cosecha de ira”, en tanto que el 2º Premio fue para Mario Barrera otro integrante de la generación de los jóvenes plásticos pampeanos, para su obra titulada “Mi día blanco negro”.

Por otra parte hubo menciones para ocho obras más. Cuatro Abstracta, “Mi paisaje soñado” de Dora Beatriz Rossi una artista de General Pico, “Tiempo de sequía” de Claudia Maite Heimbigner,Mosaico Pampa” para Griselda Ferreyra que vive en Bs.As. y “Lagunar” de Damian Watson.

En tanto que en la sección Naturalista las menciones fueron para “Amanecer pampeano de Adriana Hebe Ale, “Territorio de viento y arena” de Noemí Fiscella, “Remanso del Colorado” de la artista Marta Jorgelina Rivero, quien hace poco había presentado su muestra propia en el Centro Municipal de Cultura y “Tótem pampeano con cardo ruso” de Andrea Daniela Elizondo.

El artista junto a su obra premiada con el máximo galardón en el Salón, junto a su amigo el Dr. Harb, también artista plástico pampeano.

Me dio un enorme placer felicitar al arquitecto y amigo Miguel García, quien se desempeña hace más de veinte años en la Subsecretaría de Cultura de La Pampa y es responsable del Programa de Rescate Histórico del Patrimonio Arquitectónico.

Miguel García es hijo de “Pampero” García, senador nacional entre 1973/76. Tiene un hermano desparecido durante la dictadura del “Proceso de Reorganización Nacional”, es militante de Derechos Humanos.

Tiene montado su estudio profesional particular en Santa Rosa. Es amante de la música y las letras pampeanas y continuamente está apoyando ideas que tienen que ver con la identidad pampeana y regional.

El plástico Miguel García junto a su pareja y su hija, posando delante de la obra de la artista Marta Jorgelina Rivero que obtuviera Mención del Jurado.

Le gusta la política de cuyos avatares participa permanentemente desde distintos espacios. Desde el año pasado lleva adelante una Agrupación que fuera bautizada con el nombre “Pampero García”.

La producción plástica de Miguel García está dispersa y ayer me hacía saber su idea de comenzar a realizar un inventario de su recorrido, dado que hay obras que hace años no ve. Está pensando además en dejar la actividad en el sector publico para tener tiempo para dedicarse con plenitud a lo que más le gusta.

De izquierda a derecha: Laura Galluccio presidenta de la Fundación del Banco de La Pampa, Ruben Schaap, Claudia Lilian Espinosa, Angel Cirilo Aimetta subsecretario de Cultura, Mario Barrera y María Lis Giordanino integrante de la Fundación. Los cuatro artistas pertenecena la generación jóven y media de la actual camada de Plásticos Pampeanos.

Miguel García tiene muy acendrado los valores de la solidaridad, la cooperación y el altruismo. Se preocupa por participar constantemente en todas las actividades culturales pampeanas.
Este Primer Premio, le llega tal vez en el momento justo, porque puede ayudar a darle impulso a algunas decisiones que le permitan seguir creciendo en el campo de la plástica.

jueves 25 de junio de 2009

DEPORTE DE REYES

LA CAZA EN LA PAMPA
Nuestros aborígenes fueron cazadores recolectores de la fauna y la flora autóctona, mediante la cual se alimentaban, se curaban y hasta utilizaban en sus creencias religiosas.

Después de la denominada “Conquista del Desierto”, y la etapa posterior de la colonización y poblamiento, la caza indiscriminada de algunas especies hizo que éstas fueran mermando, no se pudiesen reproducir y algunas prácticamente han desaparecido como el “Venado de las Pampas”.

En la Feria Internacional de Francia realizada en París hace 120 años, como parte de los festejos de los Cien años de la Revolución Francesa, el Territorio Nacional de La Pampa participó con varios productos.

Alfonso Capdeville el pionero francés que hacía varios años había ingresado al Territorio Nacional de La Pampa central que había asentado sus reales en la Estancia Epupel, es el comisionista y hombre de negocios que se encarga de fletar los productos e inscribirlos para que estén presentes en el Pabellón que la Argentina montó.

Entre ellos van cueros de pumas, de zorro gris y de liebres. También se expusieron plumas de avestrúz, piel de nutria, de ganaco, gato salvaje. Además una piel de tigre y una de león. Asimismo otros expositores enviaron plumas de flamenco, caparazón de piche, piel de hurón, de zorrino y de vizcacha.
Los cazadores con sus armas, junto a los ciervos muertos y rodeados de ayudantes de a caballo en la Estancia de Pedro Olegario Luro.

Ya sabemos que este suelo en el cual vivimos, fue durante largas décadas Territorio Nacional. La mayoría de los terratenientes de aquella época se oponían a la provincialización y lograron frenarla durante más de cuatro décadas, con distintos argumentos.

Desde el momento que llega la primera línea ferroviaria al Territorio, 1897 a Toay, se facilitan los desplazamientos desde la Capital Federal hacia las estancias en formación en estas tierras, cuyos propietarios buscaban atraer a inversionistas y capitalistas para sus proyectos.

Una de las formas era invitarlos a cacerías y pasar algunos días de descanso, degustando de las comidas y gozando del paisaje, que con el bosque de caldén aún intacto, debió ser maravilloso, como se puede apreciar en algunas fotografías que aún se conservan.

Como se lee en el epigrafe de la foto (del libro "El Parque Luro" de E.O Amieva), son todos apellidos de la alta burquesía nacional de la Argentina opulenta de la década del Centenario.

En 1903 don Ataliva Roca, hermano del entonces presidente, General Julio Argentino Roca, propietario de las tierras de la zona de “Potrillo Oscuro”, cede a su yerno don Pedro Olegario Luro unas 3.000 hectáreas, en las que va a instalar su estancia “San Huberto”.

La historia dice que el Duque de Montpensier, marino español pero de origen francés decidió venir de cacería a la Argentina y le escribió a su amigo Luro, quien lo recibió y se ocupó que los visitantes pudiesen obtener algunos trofeos.

En ese momento estaba de visita en “San Huberto” el periodista enviado por el diario La Nación, Jaime Wenceslao Molins, quien relata, las vicisitudes de la cacería, probablemente con alguna exageración: “guanacos y avestruces cayeron a centenares bajo el proyectil certero de los cazadores.” Incluso hasta describe la cacería de un puma, con algunas líneas propias de un guión cinematográfico.

El segundo dueño de la Estancia "San Huberto" don Antonio Maura en la Glorieta para el tiro "al pichón", junto a invitados.

La actividad cinegética con fines turísticos y comerciales tiene una centuria y algunos años, si se toma aquel de 1903 como punto de partida del “primer coto de caza específicamente organizado como tal en el país, realmente adecuado al deporte cinegético, enriquecido con especies de caza mayor y menor.” Dice Evar O. Amieva en su libro “El Parque Luro”.

Y agrega este otro párrafo: “El Dr. Luro y su familia vivían los veranos en Mar del Plata y al terminarse la temporada balnearia, pasaban el otoño en San Huberto, hasta que las tareas parlamentarias y sus varias empresas lo reclamaban desde Buenos Aires.”

El año 1906 Luro se relaciona con el italiano Ernesto Mutti, afincado en campos de la zona de Nueve de Julio, para contratarlo por dos cuestiones. La primera resolver el problema del agua y la segunda llevar adelante el Coto de Caza.

Mutti había sido cazador de zorros y lobos para el marqués de Malaspina en Italia.
Luro importa los primeros ciervos de los Cárpatos, el “Cervus Elaphus”, conocido vulgarmente como colorado, de gran porte y que en La Pampa al aclimatarse, tomaría mayor tamaño. El plantel inicial está formado por tres machos y siete hembras.

Miembros de la Primera Comisión Directiva del Club de Caza "Mapú Vey Puudú" de Santa Rosa (La Pampa) Argentina, electa en abril de 1963.

Recién en 1963 se organizará el Club de Caza Mapu Vey Puudu en Santa Rosa, con la intención de colaborar con el gobierno provincial en la regulación y la promoción con fines turísticos de la caza mayor y menor.

La reunión fundacional se realizó justamente en la entonces Dirección Provincial de Turismo. Llevada a cabo la Asamblea un 25 de abril del año 1963, se aprobaron los Estatutos y se designó la primera Comisión Directiva que estuvo integrada por:

Algunos de los miembros de la actual Comisión cortando la torta en la cena conmemoración de las cuatro décadas y media de la fundación de la Entidad.

Vicente Rovito, presidente; René Martínez, vicepresidente;
Jesús López de Abechuco, secretario; Manuel Oscar Morales, prosecretario;
César A. Tamborini, tesorero; Roberto Ciaffoni, protesorero;

La Comisión de Evaluación y Medición posa frente al Trofeo de ciervo colorado, cazado en La Provincia de La Pampa y que se convirtiera en Record Nacional el año 2008.


Vocales Titulares: Santiago M. Álvarez, Emilio Colombato, Ulises, Colla, Ángel Bottini, Roberto Zabucasech, Roberto Macedo.

La Entidad ha crecido y se ha desarrollado en estas más de cuatro décadas y media, en el predio que tiene sobre la Avenida Perón en la jurisdicción de Toay, en la zona de los antiguos médanos de aquella localidad.

Los cazadores de Jabalies junto a sus presas, cuyos trofeos fueron premiados en el Torneo organizado por el Club de Caza el año 2002.

Muchos son los cazadores, pero sin duda que hay algunos nombres que le han aportado dedicación, esfuerzo y emoción a este deporte de “Reyes”. Los Nores Martínez, cordobeses que desarrollaron la raza “Dogo Argentino”, un perro especial para la cacería.

Los López Abechuco, grandes cazadores. Los Ciaffoni, dedicados a la venta de armas y todos los implementos para la cacería, junto a la taxidermia.

Recuerdo que cuando llegué a Santa Rosa, creo que el único negocio de venta de armas era el de los Ciaffoni que estaba situado en la cuadra del Teatro Español.

El Dr. Muñóz, junto a familiares y amistades. Celebrando la obtención del "Ciervo de Oro" y la "Copa Chalenger 2007".

Los Cotos de caza privado han venido creciendo las últimas décadas. Los hay de distinta categoría. Son fiscalizados por la Dirección de Fauna y deben respetar las reglamentaciones vigentes.

Sin duda esta actividad debe ser una de las más antiguas e importantes del Turismo en La Pampa que atrae a personas de distintas partes del mundo, habidas de poder llevarse algún trofeo, algunos de los cuales han llegado a ser record nacional.

viernes 19 de junio de 2009

La Marianita

Partiendo desde Santa Rosa, capital de la provincia de La Pampa, Argentina, rumbo hacia el oeste, aproximadamente 130 kilómetros, existe un pueblo pequeño, que lleva como nombre Carro Quemado.

Pegadito al pueblo está la tranquera de acceso a la Estancia “La Marianita”, que desde hace varios años, a la actividad agropecuaria tradicional, sumó la de Turismo Rural.
Las nuevas rutas tienen una muy buena cartelería, junto a la cual las flores silvestres, dan la bienvenida a los turistas.

Se puede llegar por la ruta nacional 35, desde el cruce de Winifreda por la ruta provincial 10 hacia el oeste y al llegar al cruce de ese camino, totalmente pavimentado, con la ruta 105 que nos conecta con San Luis, doblar hacia la izquierda.

O bien si llega por la ruta nacional Nº 5, saliendo de Santa Rosa por Toay, tomando la ruta 14 hacia el oeste, doblando en el paraje “El Durazno” a la derecha, también camino totalmente pavimentado.
Yolanda Rodriguez Huarte es también encargada del Museo de la familia Orgales, un antiguo almacén de aquellos típicos de los pueblos de campaña de principios de la década del primer centenario argentino.

La estancia y los servicios ofrecidos son totalmente realizados por la familia de Yolanda Rodríguez Huarte y su esposo el “Gringo” Garro, que se complementan bien para hacer muy amena la estadía de los visitantes.

Yolanda, es ceramista y tiene montado allí su propio taller de cerámicas, en las que utiliza arcillas de La Pampa, algunas de muy buen diseño, excelentes para llevarse de recuerdo de la visita al lugar. El “Gringo”, un hombre de campo, profundo conocedor de las actividades agropecuarias, poseedor de una gran memoria para el anecdotario regional, es coleccionista de varios rubros, entre las que se pueden admirar artesanías pampeanas, objetos vinculados a los aborígenes, antiguos pobladores de aquellos lugares y también a los criollos pioneros.


También la Estancia atesora los recuerdos familiares de quien fuera el fundador don Máximo García Arévalo, español, casado con doña Fidela López una criolla bonaerense y su continuador don Ceferino Huarte, casado con una de las hijas de los pioneros, Mariana García.

En primer plano el espacioso Quincho y a continuación la casa de la Estancia a la que permanentemente se le van agregando mejoras.


Desde hace poco tiempo el “Gringo” y Yolanda tomaron la decisión de convertir el predio también en “Coto de Caza”, pero eso será motivo de otra nota posterior.

Hoy me quiero referir sintéticamente y sobre todo mostrarles algunas fotos que hemos tomado en nuestras visitas a la referida Estancia, que es, probablemente una de las mejor definidas en cuanto a identidad regional se refiere.

Sobre la pared el nombre de la Estancia y el año de ingreso al patrimonio familiar, más algunas de las varias clases de flores que pueblan el jardín.

Si la visita está integrada por pocas personas los desayunos, almuerzos, la merienda y hasta la cena son servidas en el antiguo comedor de la familia Huarte. En cambio si la delegación es numerosa se utiliza un quincho con todas las comodidades para hacer comidas al horno, a la parrilla o al asador.

Uno de los tantos antiguos baúles que pueblan la casa, en buen estado de conservación y que pertenecieran a los ancestros.

Las tías de Yolanda, copropietarias del inmueble, colaboran también para el mantenimiento del predio en las mejores condiciones para confort del visitante. Ellas se ocupan del jardín que casi todo el año tiene flores de las distintas estaciones.

También del parral de antigua data, probablemente algunas cepas de aquellas, con las que el fundador supo hacer vino casero, en su casa de Victorica, en el patio trasero de la estancia, todavía se cosechan abundantes racimos de uvas frescas.

Yolanda Rodríguez Huarte, hace más de una década dedicada a la tarea de afirmar una marca de prestigio en el Turismo Rutal de Estancias de La Pampa.

La quinta suele proveer también zapallitos del tronco y choclos para la preparación del tradicional puchero de campo. El gallinero provee, huevos y pollos criados a puro campo, que ya sabemos tienen otro sabor.


Exquisitas empanadas criollas son preparadas totalmente en la casa. Todo esto hace que se pueda disfrutar de una comida ecológicamente sana.

Se puede degustar también el tradicional corderito, carne tierna de vaca o las carnes más exóticas como las del ciervo. Para lo cual hay que solicitar el menú especialmente y reservar previamente la estadía.

jueves 18 de junio de 2009

EL ASESINATO DE RUCCI

La Editorial Sudamericana publicó en septiembre de 2008 la primera edición del libro “Operación Traviata” de Ceferino Reato. El autor, de acuerdo con la Editorial seguramente, agrega en la tapa el interrogante “¿Quién mató a Rucci?”, e inmediatamente la frase “La verdadera historia”.

El autor es actualmente Editor Jefe del diario Perfil de la Argentina, quien había escritos dos libros anteriormente. El primero “El gran botín, el negocio de gobernar la capital” y el segundo “Lula, la izquierda al diván”.

En sus 314 páginas, el contenido está distribuido en una Introducción del mismo autor, luego se desarrollan los 17 capítulos en que está subdividida la historia, la que se cierra con un Epílogo.
Tiene muy buenas fuentes en las que ha abrevado el escritor, investigando uno de los temas “tabú” de la Argentina de los setenta. El asesinato del Secretario General de la Confederación General del Trabajo de la República Argentina, el sindicalista del gremio metalúrgico José Ignacio Rucci.
Copia facsimilar de la tapa del libro comentado. En la foto se observa a José Ignacio Rucci en camiseta en su "bunker" de la CGT con un documento entre sus manos.

Entre el capítulo 14 y 15 se han agregado dieciséis fotos que han sido cedidas, algunas por la familia de la víctima, otras pertenecen al Archivo General de la Nación y otras del propio diario Perfil.

En la tapa se ha agregado también una frase del periodista Joaquín Morales Solá que expresa, entre otros párrafos, el siguiente: “El resultado es un libro conmovedor como descripción de una época amarga, escrito con el estilo de una novela y con el ritmo del vértigo. No se puede abandonar su lectura hasta llegar a la última página”.

Por sus páginas desfilan, no sólo los personajes de la CGT de aquella época, sino también el propio Perón y su círculo más íntimo, los principales dirigentes de las organizaciones gremiales más importantes, el gobierno cortísimo de Héctor J. Cámpora y las distintas organizaciones armadas de la guerrilla, que existieron en la Argentina.

El lugar central en la obra se lo lleva la organización “Montoneros”, desde su nacimiento hasta su paso a la clandestinidad y su ocaso.

En la obra se intercalan datos que el embajador de Estados Unidos de aquella época enviaba como reportes de la Cancillería a las autoridades de su país. Además se han insertado la contestación a varios interrogantes, por parte de quienes formaron parte de alguna de estas organizaciones o estuvieron en cargos gubernamentales, como testigos preferenciales.

A Rucci lo mataron dos días después de haberse realizado las elecciones presidenciales de septiembre de 1973 en la que Juan Domingo Perón fue electo por tercera vez presidente de la Nación Argentina por una abrumadora mayoría de más del 62 % de los votos.

Recien descendidos del avion que los traía desde España, donde se habían entrevistado con Perón. El "loro" Lorenzo Miguel de las "62 Organizaciones", José Rucci, Paladino (nacido en Victorica/La Pampa) delegado personal de Perón y Spadone.

El autor recoge y la coloca como título de uno de los capítulos, la expresión que habría ensayado Perón cuando se enteró del asesinato del sindicalista más leal a su persona: “me cortaron las patas”.

El nombre de "Traviata" con el cual designaron al operativo que terminó con la muerte del Secretario General de la DGT José Ignacio Rucci, fue elegido por sus autores, como metáfora, porque le hicieron tantos agujeritos como la galletita de Terrabusi.

Reato también incluye muy sintéticamente algunas pinceladas sobre la actuación en aquella época, de varios de los funcionaros del gobierno de Néstor Kirchner, Cristina Fernández de Kichner y Carlos Saúl Menem quien les concedió la amnistía durante su primer gobierno.
Es una excelente investigación, muy bien documentada, amena para su lectura y útil para comprender muchas cuestiones del presente.

martes 16 de junio de 2009

"EL POBRE VIEJO"

HACE CUARENTA AÑOS
ESTE PAMPEANO FUE EL MEJOR

Trabajando en el campo o en hornos de ladrillos, Rosario Balmaceda, era hombre de a caballo, pero con gran afición a las jineteadas. No se perdía una. Donde había doma allí estaba él anotándose para subir en alguna especialidad.

Ha recorrido prácticamente toda la Argentina. Allí donde había una domada, era difícil que faltara Balmaceda.

El periodista la pregunta ¿Iba sólo? “Solo, siempre iba solo. Y yo lo hacía en la época en la que se podía viajar a dedo, hoy ya no se puede. En alguna oportunidad me dijeron que Santa Cruz era linda y allá me iba, a dedo. Una vez partí de…mire el apellido que le voy a nombrar: General Balmaceda, un cruce que hay entre Chile y Argentina. Salí a dedo hasta Misiones, tardé un mes y medio, pero en toda jineteada que encontré por delante me presenté.”
Día de domada en el Campo de Doma "Rosario Balmaceda" de Victorica, cruzando la calle del Parque Los Pisaderos.

Balmaceda se siente reconfortado por lo que consiguió, compitiendo con argentinos, uruguayos y chilenos, domando caballos bravos, que varias veces le produjeron heridas y arriesgando su integridad física. Pero él se recuperaba pronto y su entusiasmo le daba energía suficiente para estar presente en la próxima jineteada.

Es un hombre agradecido por lo que le dio la vida y reconoce todo el apoyo de quienes lo ayudaron y también se preocupa por rescatar del olvido a otro compañero, por eso lo nombra.

El jóven Rosario Balmaceda, fue uno de los grandes animadores de las jineteadas de las décadas del 60 y del 70. Estando presente el espectáculo estaba asegurado.

¿Qué significó para usted 1969? Indaga el periodista. “En el año 1969 me nace el pasado de las jineteadas que yo venía haciendo. Porque yo era una “gloria para La Pampa” Traje el Primer Premio Nacional de Jesús María, sin carteles, sin televisión, sin radio, sin nada. Fui allá y me consagré campeón. El primer campeón que tuvo La Pampa. Eso me causó una gran satisfacción y me sigo satisfactorio porque fui el primero”.

Monumento al Domador situado en la Circunvalación Sur (Santa Rosa-La Pampa) casi llegando a la rotonda. Lástima grande que no hayan incluído el nombre de Balmaceda en la placa que recuerda a todas las delegaciones de pampeanos que han ido a Jesús María (Córdoba)

¿Cómo nació el apodo “Pobre Viejo”? quiere saber el periodista y Balmaceda recuerda. “Bueno, como le decía, yo estaba en los hornos y no me gustaba. Cuando podía jineteaba algún caballo. Y “pobre Viejo” nace por acá cerca, en un premio que gané en Naicó por el año 50. Y con un corte de tela que me regalaron, una chica de apellido Frank me hizo una corralera. Ella me tituló: “Pobre Viejo”, ahí nació y seguirá hasta siempre, así no monte a caballo va a ser siempre lo mismo.”

¿Cuál era su especialidad en la monta? Curiosea el periodista, ante este hombre humilde, sencillo y que cuesta pensar e imaginarse, a la edad que tiene ahora, que haya sido el eximio domador que la gente menta.

Recorte periodístico con dos fotos. A la derecha el momento de su mayor alegría. Recibiendo la copa de Campeón y a la izquierda, ya entrado en años, respondiendo las preguntas de la periodista.

“La clina, la especialidad mía fue la clina en pelo, pero en pelo. No con un tiento como se monta hoy. Ahora le ponen una soga con una cruceta y la pasan contra el pecho. Eso no sé, que se yo, por ahí hago mal en hablar de esto, pero me parece que no es lo mismo. Hace 3 o 4 días me encontré inesperadamente a quien yo había visto de muy chico montando en pelo. Y esto lo hago mención para recordarlo porque nadie lo recuerda, de todos los que han pasado por programas gauchos de TV, de este hombre nadie se acuerda y yo hoy lo voy a nombrar: “PequeñoStefanazi, uno de los mejores jinetes que tuvo La Pampa en clina.”, dice Balmaceda.

Muchos no sabrán quien es Rosario Balmaceda, pero cuando se dice "El Pobre Viejo", todos recuerdan a este muchacho humilde, respetuoso y enamorado de las jineteadas.

En homenaje a este hombre, corajudo, baqueano y apegado a las tradiciones, es que el Campo de Doma de Victorica, donde se realizan todas las Jineteadas de la Fiesta de la Ganadería y las demás que se organizan durante el año, se llama “Rosario Balmaceda”, toda una “Gloria Pampeana”.

Que injusticias tiene la vida, que habiendo sido el primero en ganar un galardón al coraje y la vaquía en el campo mayor de la doma nacional en Jesús María, su nombre no figure en el mármol, que con toda justicia si reconoce a los que fueron después.

martes 9 de junio de 2009

MARIO SAEZ pintor

HOMENAJE
El Museo Provincial de Artes, de Santa Rosa (Capital de la provincia de La Pampa, de la Republica Argentina) produjo la presentación de una Muestra Homenaje a Mario Sáez un pintor pampeano fallecido el año 2005.

La muestra se circunscribe a la producción de los últimos 25 años del artista plástico, que supo ganarse el afecto y el respeto de sus compañeros de trabajo, de los colegas y de sus amigos.
El Museo preparó un video que fue exhibido a los visitantes de la muestra, en la que se hace un sintético recorrido por la vida, la obra y los sueños de Mario, acompañado de textos y música de fondo de muy buena factura.

Mario Sáez había nacido en Santa Rosa en enero de 1934 y siendo muy joven asistió al Taller Libre de Pintura que dirigían los pintores Victorio Pesce y Emilio González Moreno, cuyas clases se dictaban en el mismo edificio donde actualmente funciona el Museo “Verde”.
Contaba tan sólo 19 años cuando en 1953 un Jurado le otorgó el 2º Premio de Dibujo en el Salón Municipal de Santa Rosa.

Mario era empleado de la Subsecretaria de Cultura, sucedánea de la antigua Dirección Provincial de Cultura. Desempeñaba su trabajo en el Museo de Ciencias Naturales de La Pampa, con el que colaboró durante más de treinta años, hasta que obtuvo su jubilación.
"Vista nocturna Laguna Don Tomás"
uno de los óleo en los que Mario Sáez reflejó su ciudad natal. La obra es del año 1984 y este es el espectáculo que se puede percibir cuando uno se para en la noche sobre el lado oeste.


Además en su tiempo libre desempeñaba su oficio de letrista gráfico, por lo que era común verlo andar por Santa Rosa con su escalera, a pie o en bicicleta.

El artista Miguel de la Cruz, experto del Museo Provincial de Artes escribe en el
Catálogo que acompañó la presentación de la Muestra: “Al ver escenas de gran plasticidad, con sus juegos de luces, de espejos y de simultaneidad espacial, uno los asocia con el histrionismo que Mario solía desplegar, imitando la gestualidad de algunas personas a la perfección; porque alguna vez según dijo, había participado de un grupo teatral, tal vez como actor o escenógrafo.

Interpretaba cada obra desde distintos estilos como hacen los actores con sus personajes, por lo cual es comprensible que Elisa Asturi haya titulado un comentario sobre una exposición de pinturas y dibujos de Mario: La vida imaginaria; porque eso era lo que ella percibía en el arte y esta muestra, en especial, además de imaginativa, le resultaba desconcertante pues parece hecha por varios pintores, no por uno solo, decía.”

Lo conocí a Mario Sáez cuando el Museo de Ciencias Naturales funcionaba en el edificio de la calle Yrigoyen, (actual sede del Partido Justicialista) a principios de la década del setenta, siendo el Director don Orrego Aravena.

Como presidente de la Comisión de Cultura de la Fiesta Provincial de la Ganadería del Oeste Pampeano, había venido desde Victorica a solicitar que una muestra del Museo pudiese estar durante la Semana Cultural, para que las escuelas, y la gente de la cultura pudiese apreciar los elementos.

Mario fue enviado a Victorica como responsable de transportar y armar la muestra y preparar la disertación del Director que asistió personalmente.

"Lechuza de campanario"
Técnica mixta año 1987
. Esta y varias obras del artista forman parte de la pinacoteca de propiedad familiar, que fueron prestadas al Museo para la exposición.

Sáez, cursó estudios en el Instituto Provincial de Bellas Artes de Santa Rosa (La Pampa), del que egresó en 1971. En 1985 obtuvo el 2º Premio Dibujo en el Salón Pampeano de Artes Plásticas.

Tuvimos ocasión de apreciar una Muestra que presentó en la Sala Mareque del Centro Municipal de Cultura en la década del noventa. La mayoría era naturaleza muerta, con algunas pocas obras de algunos lugares pintorescos de la Ciudad. Recuerdo que Alfredo Olivo otro artista plástica fallecido me dijo en aquella oportunidad, “Es muy interesante la obra de Mario y como resuelve las cosas simples. Se ha dedicado a las cosas cotidianas y en ellas ha desarrollado un estilo”.

Mario Sáez se casó a mediados de la década del setenta con Ester Díaz, con quien tuvieron dos hijos, Raúl Ernesto y Mario Sergio. Vivió enamorado de su familia. Era un hombre optimista, jovial, amable y servicial.

Retrato del Pintor Mario Sáez
Oleo del artista plástico Manuel Varela del año 1967.


El año 1991 fue seleccionado en el Salón de Artes Plásticas de Neuquén y en el Salón Nacional de Dibujo y Grabado de Tucumán.

Ese mismo año Elisa Martha Asturi, una colega de Mario escribía en Caldenia “…visitar una muestra resulta siempre una aventura enriquecedora como es la de Mario Sáez”. Salimos de la Sala a otra vida que dudamos que sea más real que la que palpita en cada cuadro, que nos permite, como en un cuento de Borges, desdoblar nuestros tiempos y nuestro espacio, y aceptar que existen lechuzas mecánicas, abuelitos punteados y una laguna Don Tomás fantástica de luces. Lo aceptamos y asumimos gracias a Mario Sáez, gracias al arte.”
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